Holaa, holaa!

Aquí os traigo el segundo cap!

Espero que lo disfruteis!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 2 – It Has Begun (Esto ha comenzado)

- ¿Quién sois? - esas fueron las primeras palabras que salieron de la boca del niño, con los labios fruncidos en una pequeña mueca - ¿Y dónde estoy? - volvió a preguntar, mirando con interés alrededor de la horriblemente decorada habitación.

- Bueno, yo soy Hermione. - le dijo la chica de Gryffindor, con una sonrisa de sorpresa en la cara – Y él es Harry… vamos a cuidarte durante un tiempo. Estamos en una Sala en Hogwarts, donde estaremos las próximas dos semanas.

Dos brillantes pozos plateados miraban a Hermione con curiosidad y ella no podía reprimir su sonrisa. ¡Draco Malfoy era una cosita muy mona! Sus ojos parecían brillar con luz propia, tenía el pelo rubio corto con el flequillo cayéndole sobre la frente hasta justo encima de sus ojos.

Su negra túnica se había reducido para adaptarse a su pequeño cuerpo y su varita había aparecido en la mano de Hermione, ya que como menor de edad no podía usar magia.

- ¿Pero, dónde están mi madre y mi padre? - preguntó, mirando a Harry con cautela antes de dar un paso atrás – No les gustará saber que me he ido.

- No te preocupes. - le dijo Hermione alegremente, arrodillándose a la altura de Draco, para no parecer tan imponente – El profesor Dumbledore se ha encargado de todo.

- ¿Estas segura? - preguntó, pero su cuerpo poco a poco fue relajándose de lo tenso que estaba - ¿No me voy a meter en líos?

- Por supuesto que no. Y ahora, por qué no vienes conmigo y te enseño tu habitación, ¿de acuerdo? - Draco le dedicó un pequeño asentimiento de cabeza, mirando casi con miedo a Harry y siguió a la chica hasta una puerta que había en la pared del fondo que estaba entre otras dos.

Con la esperanza de que esa fuera la habitación del niño, Hermione abrió la puerta y dejó escapar pequeño suspiro aliviado. Una pequeña cama doble, más baja de lo normal, estaba asentada en medio de la habitación, con una estantería justo al lado, llena de muchos cuentos infantiles.

A los pies de la cama había un baúl plateado, que la Gryffindor supuso que contendría la ropa y las pertenencias de Draco. Al otro lado de la cama había una ventana, que dejaba entrar un torrente de luz solar, que iluminaba una pequeña cascada que había en una esquina, creando pequeños arco iris que bailaban en la superficie.

El pequeño Slytherin dejó escapar un grito de alegría y salió corriendo hacia la cascada, dejando que el agua se deslizara entre sus manos y dejándola caer en la fuente.

- ¿No es adorable, Harry? - suspiró Hermione, cuando su amigo llegó a su lado, con sus ojos miel observando al niño jugar con el agua.

- Cuesta creer que sea Malfoy. - río Harry en voz baja, con sus ojos esmeralda siguiendo la mirada de Hermione - ¿Crees que Lucius no le habría enseñado nada de Voldemort todavía? No parece albergar ningún sentimiento desagradable hacía ti o hacía mi… especialmente contra mí. Se supone que me odia.

- Ahora Draco es un niño pequeño Harry. - dijo riéndose, intentando sofocar su risa detrás de su mano, mientras Draco le dedicaba una mirada extraña antes de volverse para seguir jugando con la cascada - Y creo que sería mejor si los dos intentamos llamarle Draco por el momento… estoy bastante segura que sus padres no le llaman Malfoy y ya que nosotros vamos a ser unos sustitutos, tampoco deberíamos hacerlo.

- Parece que le asusto, Mione. - dijo el chico de pelo azabache en voz baja, Draco había dejado la cascada, había ido hasta la estantería y observando los títulos que allí había, cogió uno y trepo hasta la cama con él, sus pequeñas manos pálidas pasaban las paginas mientras observaba los dibujos bellamente ilustrados del libro.

- ¿En serio? Lo mantendremos vigilado. Es probable que sólo sea aprehensión, nada de lo que preocuparse. - después de una pausa, Hermione dijo - ¿Crees que uno de nosotros debería leerle el cuento? A mí me encantaba que mis padres me leyeran.

- Tú adoras los libros en general, Mione. Si no te importa, iré a ver mi habitación. ¿Tal vez podrías leerle tú?

- Claro. - dijo Hermione asintiendo, moviendo su alborotada melena felizmente. - Iremos todos a cenar en media hora, ¿de acuerdo? Creo que eso suena razonable. - Harry asintió y salió de la habitación, mientras que Hermione se acercaba con cautela a Draco.

- ¿Qué estás leyendo? - le preguntó sentándose en el borde de su cama.

- ¿No se supone que deberías estar en otro sitio? - Hermione parpadeó sorprendida, pero Draco continuó – Mi madre nunca se queda conmigo… siempre esta con sus amigos o de fiesta. ¿Así que por qué estás aquí?

- Entonces, ¿Con quién juegas normalmente, durante el día? - le preguntó, con el corazón saliéndose por el niño. Por la forma en que hablaba de su madre, parecía que nunca le había arropado o leído un cuento. Ella nunca había sabido que era eso, siempre había recibido la debida atención.

- Con nadie. - contestó, sacando la cabeza del libro y mirando a la Gryffindor – De vez en cuando Pansy venía. - dijo con un ligero brillo – Pero normalmente me quedo en mi habitación. ¡Oh! ¡Y en las cocinas! ¡A Dobby le gusta robarme a hurtadillas alguna galleta! Pero no se lo digas a mi madre y a mi padre. - dijo bajando la voz, como si hubiera hecho algo malo – Se enfadarían.

- Mis labios están sellados. - dijo ella, deslizando su dedo índice sobre sus labios e hizo el gesto de tirar algo sobre su hombro, pero por dentro se pregunto: "¿Cómo sería su vida familiar en su casa si estaba asustado de coger furtivamente alguna galleta?"

- ¿Qué significa esto? - preguntó, imitando el movimiento que Hermione acababa de hacer.

- Es un signo muggle. - dijo sacando el obvio tema de los muggles, para ver si le llamaba la atención – Significa que te estas cerrando los labios y luego tiras la llave para que nadie te vuelva a oír hablar de ello.

- ¿Muggle? Mi padre dice que todos los muggles son malas personas… ¿es verdad? Pansy me dijo que había sido amiga de una muggle una vez. - susurró, bajando la voz aún más – Pero cuando su padre se enteró no volvió a dejarle jugar con ella.

- Los muggles son buenas personas, Draco. - dijo Hermione, viendo la oportunidad, para intentar cambiar el punto de vista de Draco en cuanto a que "los sangre pura son superiores a los sangre sucia" - ¿Crees que soy agradable? - después de pensarlo durante un segundo Draco asintió y Hermione sonrió – Soy hija de muggles. - dijo con orgullo, sonriendo cada vez más mientras él jadeaba. - Somos como tú, Draco, no hay diferencia excepto en quien son nuestros padres.

- Pero mi padre me dijo que los muggles y los hijos de muggles eran inferiores a nosotros… ¿eso no es verdad?

Hermione sabía que probablemente estaba confundiendo al chico al exponerle su punto de vista, cunado siempre había escuchado el de su padre.

- No, no lo es. Tú padre tiene prejuicios contra nosotros.

- ¿Qué significa prejuicios?

Una sonrisa irónica cruzó la cara de Hermione. "Que tonta. Sólo tiene cinco años por supuesto, ¡no conoce términos tan complicados! Pero debía admitir… que era muy inteligente para su edad" Y era cierto. Draco era capaz de leer el cuento con bastante facilidad y parecía ser bastante maduro para alguien de su edad.

- Significa, tener una idea o creencia de una persona o algo, incluso antes de llegar a conocerla. - afirmó Hermione, intentando definirlo con términos simples, para que el niño lo entendiera.

- Tú pareces muy agradable. - reflexionó – Y lista – agregó en el último momento – Me caes bien. - una gran sonrisa estalló en el rostro de la castaña y atrajo al rubio a sus brazos, pero su pequeño cuerpo se tensó al instante.

- ¿Qué pasa? - le preguntó Hermione, mientras él lentamente empezaba a relajarse, completamente ofendida por la reacción del niño.

- Nunca nadie me ha abrazado. - murmuró contra su camisa, con la voz apagada por la tela – Me he sorprendido, eso es todo.

"¿Nadie? Pobre Draco… No podía imaginarme que algún día nadie me abrazara. O que no me dieran un beso de buenas noches, ni que me arroparan en la cama, que me cantaran y todas esas cosas que habían hecho mis padres para demostrarme que me amaban" Un repentino pensamiento invadió su mente y sus brazos se apretaron alrededor del chico, cuando una decidida sonrisa cruzó por sus labios. "Mientras esté bajo mi cuidado, me aseguraré de que reciba tanta atención como pueda. ¿Quién sabe? Tal vez, cambié para mejor"

- Hey, Mione. ¿Estáis tú y Mal-Draco listos? - preguntó Harry, inclinándose casualmente contra el marco de la puerta.

La chica se incorporó y miró el reloj que había en la habitación, dándose cuenta de que había estado abrazada al Slytherin casi la totalidad de la media hora.

- ¿Listo para ir a cenar, Draco? - Le preguntó amablemente, dejando caer los brazos de su alrededor. Draco levantó la mirada, con los ojos un poco más brillantes por algunas lágrimas y asintió - ¿Qué es eso, Harry? - le preguntó, echando un vistazo a los dos cajas que Harry tenía en las manos.

- Cámaras. - dijo con una sonrisa – He encontrado está en tu habitación. - le dijo, dándole una de las cajas – Había una nota con la mía, que ponía que tenemos que hacer fotos de nuestro tiempo juntos, porque la última semana haremos un gran proyecto con fotos de los tres miembros del grupo. También ponía que hiciéramos fotos interesantes de algo que no viéramos todos los días.

- Suena divertido. ¿Entiendo que tú tienes su cámara? - preguntó Hermione, señalando con la cabeza al pequeño que estaba de pie a su lado, el cual bajo la mirada al suelo.

- Sí, se la daré más tarde. - le dijo, haciendo hincapié en el más tarde, sabiendo que Hermione lo entendería. - ¡Vamos, me muero de hambre! - Hermione cogió una de las manos de Draco y él metió la otra en el bolsillo para evitar que Harry se la cogiera. El chico de ojos verdes encaró una ceja hacia su amiga y ella simplemente se encogió de hombros.

- Que tengáis una buena cena. - dijo Leviculus desde el retrato, agitando alegremente la mano al trío, cuando Draco le devolvió el gesto con la mano libre.

- ¿Harry? - preguntó Hermione, mientras caminaban por uno de los pasillos de piedra - ¿En qué mesa se supone que vamos a sentarnos?

- Tal vez, Dumbledore nos lo dirá… después de todo el escogió los grupos, ¿no? Realmente no ha podido ser el azar… ¿nosotros y Malfoy?

- Está intentando que haya más unión entre todas las Casas. - dijo inteligentemente Hermione – Aquí estamos. - dijo, mientras se detenían frente a las puertas del Gran Comedor. Harry abrió las pesadas puertas y miró el espectáculo.

Algunos niños estaban sentados al lado de sus "padres", mientras otros comían desordenadamente la cena que los elfos domésticos habían preparado. Los ojos de Draco escaneaban la mesa principal hasta que se centró en una sola figura y una amplia sonrisa adornó su cara.

- ¡TÍO SEV! - exclamó, soltándose de la mano de Hermione y corriendo por el medio de las mesas. El profesor de Pociones levantó la vista de su comida, entrecerrando los ojos en una penetrante mirada. Juraría que había oído a su ahijado, pero eso era imposible.

- ¿Qué hacemos? - le susurró Harry con urgencia a Hermione, ahora que el pequeño Slytherin había desaparecido entre los estudiantes.

- Sentarnos y esperar que Snape no lo hechice… o a nosotros. - susurró ella guiándolo hasta la mesa de Gryffindor, donde tomaron asiento al lado de unos adultos Ron y Lavender con un pequeño Terry entre ellos.

- ¿¡Qué cojones!? - murmuró el pelirrojo - ¿Ese era Malfoy?

Harry asintió levemente mientras Hermione gimió.

- No puedo mirar. - protestó Hermione, dejando caer su cabeza entre sus brazos - ¿Que le va hacer Snape?

- ¿Qué pasa con nosotros? - se quejó Harry, ahora mirando frenéticamente sobre el mar de estudiantes por si veía cualquier señal de una cabeza rubia – Vamos a morir, lo sé.

- Ahí está. - exclamó Ron, avistando al niño - ¡Está subiendo a la mesa de Profesores!

Al otro lado del comedor, Draco se metía bajo la mesa de Profesores, hasta llegar a un conjunto de túnicas negras muy familiar. Con un pequeño salto trepó hasta el regazo del hombre, con una amplia sonrisa en su rostro.

- ¡Hola tío Sev! - dijo con su vocecita.

Snape miró al chico, con una extraña expresión en su cara. Su frente se arrugó, mientras sus ojos brillaban de confusión. Sus labios habían dejado de estar fruncidos sustituido por una mirada de puro desconcierto.

- ¿Qué es esto? - le preguntó Draco, extendiendo su bracito y cogiendo una copa de oro que había frente al hombre. Olfateó el interior y sonrió – Huele como las cerezas. - dijo alegremente, elevando el vaso para beber un sorbo.

- ¡Es vino! - exclamó el profesor de Pociones, intentado quitarle la copa a su ahijado. Lo que terminó pasando fue que la copa volcó, salpicando a Snape en la cara con el vino.

Dumbledore, que había estado observando toda a escena, se echó a reír al ver la expresión de sorpresa en el normalmente sereno profesor. Desafortunadamente, la uva que se había estado comiendo el Director, quedó atascada en su garganta y su risa se convirtió rápidamente en una ahogada tos.

McGonagall, viendo que Dumbledore empezaba a ahogarse se levantó de su silla, colocando sus brazos a su alrededor para aplicarle la maniobra de Heimlich. Mientras tanto Draco, empezaba a disculparse rápidamente, con los ojos llorosos.

- Vale, vale, ya está bien. - lo tranquilizó Snape, acariciándole torpemente la cabeza, al mismo tiempo que se secaba la cara con una servilleta. Draco dejó la copa, ahora vacía, encima de la mesa, sin darse cuenta que la dejaba en el borde de una cuchara.

Snape dejó caer la servilleta también sobre la mesa, el vino ya había desaparecido de su cara, a pesar de que aún se podía apreciar una tonalidad ligeramente roja, pero cayó sobre el otro extremo de la cuchara. La fuerza fue suficiente, – estaba hecha de un material fuerte y empapada en vino – para enviar volando la copa en el aire que aterrizó en un cuenco lleno de puré de patatas, salpicando con precisión a todo el que estaba a un rango de un metro.

Pero es no fue el final de los catastróficos horrores en la mesa de profesores. El cuenco que sostenía el puré volcó y golpeó el vaso con zumo de calabaza del profesor Flitwick que cayó sobre la mesa, creando una mancha de color naranja que se extendía por el mantel blanco.

El vaso también golpeó una tarta de chocolate de tres pisos que se tambaleó peligrosamente volcando varias copas más de vino y estas una vela que había frente a un cuenco de frutas. La llama de la vela cayó sobre el vino encendiéndose y propagándose rápidamente, el fuego chisporroteó por todo el mantel, volcando platos y copas a su paso.

El gran final fue cuando el desastre llegó al final de la mesa y una enorme cazuela llena de arroz fue derribada, cayendo directamente encima de la señora Norris, que pasaba por el lado de la mesa.

Antes de que las llamas se siguieran propagando, Dumbledore, que ya estaba libre de la uva que obstruía su garganta gracias a la profesora de Transformaciones, le lanzó un hechizo al fuego que fue desvaneciéndose y el Gran Comedor quedó en un silencio mortal.

Los estudiantes observaban con terror como Snape miraba al niño de su regazo.

- ¿Me he metido en un lío, tío Sev? - susurró Draco, con el labio inferior temblándole y con lágrimas derramándose por sus pálidas mejillas – No he querido poner ahí la copa… lo prometo.

Con un extraño tono tierno Snape dijo:

- Por supuesto que no Draco. ¿Quién se supone que tiene que vigilarte?

- Hermione y Harry. - sollozó Draco, secándose las lágrimas de los ojos. Su voz, aunque suave, pudo oírse por todo el Comedor y todas las cabezas se giraron hacia los dos Gryffindors. Hermione hundió la cara aún más en sus brazos, encontrando, de repente, un enorme interés en el tenedor.

Ambos sabían que Draco no había tenido intención de meterlos en problemas. Sólo había contestado a la pregunta, que por lo que él sabía no tenía ninguna intención oculta detrás de ella.

- ¿Pueden el señor Potter y la señorita Granger, venir aquí? - preguntó Snape, con una voz extrañamente tranquila. Todo el colegio miraba con expectación, cunado Hermione y Harry se acercaron lentamente a la mesa de profesores. - ¿No deberíais tenerlo vigilado todo el rato? - siseó Snape, con sus ojos brillado con malicia.

- No queríamos perderlo, profesor. - dijo Hermione en voz baja, negándose a mirar a los ojos de Snape – Pero tan pronto como le vio, salió corriendo.

- Cincuenta puntos menos para Gryffindor. - dijo el profesor, haciendo un gesto hacia el desastre que Draco había causado – Y para un futuro, podrías mantener más fuerte agarrado de la mano a Draco. - le hubiera encantado poder castigarlos más severamente, pero con Dumbledore mirando, no podía hacer mucho. Además si tuviera que quitarles puntos del Proyecto de los Niños, Draco también los perdería. Y realmente no había sido culpa de ellos, aunque nunca diría eso en voz alta.

- Sí, profesor. - murmuraron a dúo.

- Ve y siéntate con la señorita Granger y el señor Potter, Draco. - ordenó Snape, dándole un leve empujón a su ahijado echándolo de su regazo. Draco se giró y le dio un abrazo a Snape al mismo tiempo que un flash les cegó a los dos.

- Lo siento. - río Hermione, con la cámara en las manos – No he podido resistirme. - Snape frunció el ceño, mientras Draco tomaba la mano que le extendía Hermione y se dejó llevar hasta sus asientos.

Todo el mundo volvió a lo suyo cuando el trío llegó a sentarse. Un rumor de pasos se oía alrededor del Comedor, mientras los profesores limpiaban el desorden.

- Joder. - murmuró Ron, mirando con asombro al pequeño Malfoy - ¿Tío Sev?

- Cuida la lengua alrededor de los niños, Ron. - le regañó Lavender, dándole un pequeño guantazo en la cara - ¿Quién sabe qué tipo de cosas aprenderán? - como si fuera una señal Terry se acercó y le dio otra palmada en la cara a Ron.

- Tú eres la que le está enseñando, Lav. - gruñó Ron, frotándose la mejilla, de un leve color rosa. Terry volvió a golpear otra vez a Ron, y luego le pellizco el brazo con fuerza, con una sonrisa inocente adornando todo el rato su cara – Para cuando esto termine seré negro y azul. - se quejó Ron, frotándose el brazo y la mejilla.

- Lavender tiene razón, ¿sabes? - sonrió Hermione, dándole a su amigo unas palmaditas en la cabeza cual perro – Los niños te imitaran si sigues así.

Un pequeño tirón en su manga hizo que Hermione se girara hacia su responsabilidad, el cual tenía los ojos muy abiertos.

- ¿Estas enfadada conmigo Hermione? No quería meterte en problemas.

- Por supuesto que no. - le dijo Hermione, dándole a Draco un abrazo con un solo brazo – No lo has hecho a propósito. ¿Así que el profesor Snape es tu tío?

- No de sangre… pero mi padre le nombró mi padrino y yo simplemente le llamó tío Sev, porque es como de la familia… más o menos. ¿Por qué no pareces gustarle? ¡A tío Sev le gustan todos!

Harry y Ron resoplaron simultáneamente, mientras Lavender se echaba a reír y Hermione sonreía.

- No todos, Draco. Los Gryffindors no le gustan mucho… y todos somos de esa casa en particular.

- Pero yo quiero estar en Gryffindor. - dijo Draco haciendo un mohín - ¿Significa eso que no le gustaré si acabó ahí?

- ¿, quieres estar en Gryffindor? - farfulló Ron.

- Sí. El rojo es uno de los colores de la casa… y es uno de mis colores favoritos. ¡Y me gustan los leones!

- ¿No quieres estar en Slytherin? - preguntó otra vez con incredulidad.

- ¡Por supuesto que no! Las serpientes son asquerosas. - dijo estremeciéndose.

El grupo se miró entre sí, antes de estallar en carcajadas.

- ¡No me puedo creer que acabé de escuchar a Malfoy decir eso! - reía Ron, mientras golpeaba con su puño la mesa y su cara se iba convirtiendo en roja.

- Mi nombre es Draco. - murmuró el chico, no le gustaba que se rieran, ni no entender porque todo el mundo, excepto Hermione, le llamaba por su apellido.

- Lo sentimos. - dijo Hermione, con todavía una sonrisa en sus labios – No era nuestra intención reírnos de ti… toma, ¿Por qué no coges algunas fresas? - La chica puso un pequeño montoncito en el plato de Draco, seguido de una ración de tallarines con mantequilla y un vaso de leche.

En pequeños bocados, los brillantes frutos rojos fueron despareciendo ante la atenta mirada de Hermione, que hacía lo posible para llenar el papel de madre. Antes del postre, Dumbledore se puso en pie, mientras McGonagall hacia tintinear una cuchara contra un vaso para llamar la atención.

- Tengo un rápido anuncio antes de sacar el postre. - reveló Dumbledore, cono los ojos brillando maliciosamente - Todos los del sexto año han encontrado en la poción, zumo de uva, ¿estoy en lo correcto?

Unos generales murmullos de afirmación siguieron a la extraña pregunta de Dumbledore antes de que el Comedor volviera a clamarse y a prestar atención de nuevo al Director.

- Al parecer, algunas de las cualidades de la poción, se diluyeron en dicha bebida. Como hemos visto está tarde, los estudiantes aún tienen sus memorias intactas. No hemos dado cuenta con la demostración del señor Malfoy y la profesora Sprout.

Draco bajo la cabeza, no sabiendo porque había surgido su nombre en la conversación, pero sabía que no era bueno, mientras que los demás estudiantes miraban con curiosidad hacia el asiento de la profesora de Herbología normalmente ocupado.

En lugar de la regordeta bruja, una niña ocupaba la silla, con unos brillantes rizos castaños que enmarcaban su cara. Su plato estaba lleno de vegetales cultivados de los huertos escolares.

- ¡Guisantes! - gritó, agitando un tenedor con la verde verdura, pinchada en el extremo.

- La profesora Sprout con suerte probó una pequeña muestra de la poción, - dijo Dumbledore, con un brillo en los ojos – completamente por accidente. Esperemos que esté de vuelta en algún momento de mañana ya que su dosis era pequeña. Si algún alumno de Hufflepuff tiene algún problema, por favor que se dirija a cualquier otro profesor, durante el tiempo que nuestra querida profesora Sprout no esté disponible. También os solicito que no les digáis nada de esto a vuestras responsabilidades, ¿entendido? Sólo complicaría las cosas en un futuro. Con pocas palabras más os traemos el postre. A comer, ¡vamos!

Los platos se rellenaron de pasteles y galletas para los estudiantes, los profesores tenían los suyos en su propia mesa.

- Ahora lo entiendo. - le murmuró Hermione a Harry una vez se aseguró que Draco estaba ocupado con la galleta – Estaba preguntando por sus padres, ¿recuerdas? ¡Es porque aun lo sabe todo!

- ¿Adivina lo que tengo? - le susurró Harry, con una retorcida sonrisa en su rostro – Tengo un video de la mesa ardiendo, desde el vino hasta el final con la señora Norris. He encontrado un botón para grabar videos en la cámara. - dijo en respuesta a la pregunta no formulada de Hermione.

- ¿Qué habrá pasado con la señora Norris? - le preguntó la castaña, mirando a su alrededor buscado a la gata.

- ¿A quién le importa? ¿Has visto la cara de Filch? - dijo Ron, con la boca llena de pastel de chocolate – Parecía que le iba a dar un ataque al corazón. Los dos salieron del Comedor, después de que Dumbledore hablará, ya que preguntas.

Después de unos minutos, la comida desapareció de los platos y Dumbledore se levantó una vez más de su asiento.

- Felicidades a todos, por haber sobrevivido a vuestro primer día de clase del año. - sonrió – Y por desgracia, debo deciros que es hora de que os dirigíais a la cama. Prefectos, en unos días se celebrará una reunión para concretar las rondas de los pasillos. Buenas noches a todos.

Con un último adiós a los amigos, los estudiantes se fueron dispersando hacía sus dormitorios, todos pensando en acabar sus deberes y charlar con los amigos.

Para Hermione, Harry y todos los estudiantes de sexto año, era una historia completamente diferente. Tenían que llegar y poner a sus "hijos" a dormir… suerte, que suerte tenían.


¿Que os ha parecido? ¿No creéis que Draco de pequeño es adorablemente catastrófico? jajaja es tan cuquii!

Para las interesadas: el cuarto capítulo de ¿Pesadillas? está a puntito de salir del horno!

Por cierto os echaba de menosss!

Mañana antes de salir hacia la torre, subiré el cap 3! Ya veremos si mientras esté allí apartada de la civilización puedo colgar alguno... ;)

Besazos princess!

Contestación a los reviews sin cuenta:

Alona: Wolasss! JAJAJAJ Siii no he podido resistir aguantar tanto... la paciencia no es una de mis muchas virtudes ;P Aparte os echaba de menos, no sabes la ilusión que me ha echo ver un review tuyo! Ya, pero hay una chica que empezó a traducir la historia bajo el nombre "Aprendiendo a ser padres" con la autorización de la autora y todo, pero la abandonó al octavo cap en el 2009 así que he decidido acabar de colgarla, mientras acabo de traducir "The Serpent" que tengo muchas, muchas ganas de subir y que leáis ;) Pues has acertado como siempre... Draco es el enano y no es monooo? Bueno cariñooo mucha alegría en volver a comunicarme contigo :DDD soy feliz ^^ algo me faltaba estos últimos días... xD Besazosss!

SALESIA: Antes que nada decirte que muchsisisisisiismas gracias por el apoyo que he recibido en "¿Pesadillas?" de tu parte ¿Cómo eres tan ENORME? Vales ORO! Vale ahora dejando al lado el peloteo ;P Wolasss mi querida Lesi (soy de siempre buscarle un sobrenombre a la gente)! Cómo adoro tus reviews siempre tan largos explicando tus teorías al detalle, me encantas JODER! y por cierto te echaba de menoss! Y si he empezado a subir antes la historia... la paciencia no esta entre las muchas virtudes que tengoo... ;P ni la modestia.. xD Yo fics de Crepúsculo me he leído más bien pocos... no me sorprenden no se, pero te recomiendo muchisisisisimo uno que se llama "Counting Bodies" de Atenea85, es de un apocalipsis zombie y es una PASADA, a parte la mayoría son historias completamente ajenas a los libros simplemente con los nombres de los personajes originales y eso no me va mucho, prefiero leer fics de Harry Potter, que casi todos mantienen la esencia de los libros. JAJAJ Si han tenido suerte que de que no sea Ro-Ro el elegido para el grupo, pero bueno en esta historia no es tan malo ;) yo diría que es hasta gracioso xD Tienes razón, haber puesto a Harry como primer niño habría sido raro, Draco primero tiene que experimentar el cariño y todo lo que seguramente le darán nuestros gryffindors para poder cambiar su punto de vista, así que si Draco es nuestro primer enano, ¿qué te ha parecido? Es tan aadorableeee (L) Yo también me leí el fic de la pequeña Hermione y tienes razón nunca más lo he vuelto a ver, una pena que hagan eso de borrar historias porque si... ¬¬ JAJAJAJAJAJA me has sacado varias sonrisas con tus preguntas, por cierto yo quiero otro harén con Draco/Theo/Blaise! míos míos míoss! y para el resto de preguntas pues ya veremos como avanza la historia ;) que vas mu lanzá! Besazos cariño, mañana subiré el ultimo cap antes de perderme en la nocivilizacion! Vaya pedazo de rollo te he soltado... xD