Holaa xiquiss!

Hoy no tengo mucho que decir, simplemente que disfrutéis del cap!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 5 – A Visit to St. Mungo's (Una visita a San Mungo)

- Pero… pero… - tartamudeó Hermione, mirando al niño dormido - ¡Necesitamos que se despierte! No puede dormir, durante el proyecto. - volviéndose hacia Snape, le preguntó tímidamente - ¿Cuánto tiempo cree usted que estará dormido, profesor?

- Yo diría que alrededor de una semana. - contestó el profesor de Pociones, mirando el inocente caldero lleno hasta la mitad de poción para dormir sin sueños.

- ¡Oh, no! Oh, nonononononono. - murmuró Hermione, estirándose el pelo, con una expresión angustiada en la cara - ¡Esto no puede estar pasando! ¡No puede!

- ¿Qué tiene de malo que esté durmiendo, Mione? - preguntó Harry, bastante perplejo. La manera en como lo veía él, era que podían dejar a Draco en su habitación, dormido, durante los próximos días. Y podrían disfrutar de unos días tranquilos.

- ¡Se supone que debemos interactuar con él! ¡Ver lo que hace! ¡Es nuestro trabajo como padres, Harry! ¡Y si está dormido, no podemos hacer eso! Y lo que es peor… esto se considerara un accidente… ¡Y nosotros no hemos sido capaces de hacer nada al respecto, lo que significa que somos unos irresponsables!

- Correcto. - dijo Snape fríamente – Le enviaré una nota a la profesora Tobin a menos que hagáis algo para solucionar este problema. - las caras de Hermione y Harry decayeron, al darse cuenta de que podían suspender las clases de paternidad – Sin embargo, dejaré que os vayáis antes de clase para que le hagáis una visita a la señora Pomfrey. Podría saber qué hacer.

Los decaídos rostros demudaron inmediatamente a unos de incredulidad y estado de shock, Hermione embargada de una repentina felicidad.

- Tenéis suerte de tener al ahijado de Snape. - le murmuró Ron en voz baja a Harry, quien asintió y empezó a guardar sus cosas.

Hermione se reunió con sus amigos, un momento después, con Draco seguro entre sus brazos. Harry, como el caballero que era, cogió la mochila de Hermione y se colgó del hombro, inclinándose hacia un lado y cayendo inmediatamente.

- ¡Dios, Hermione! ¿Qué llevas ahí dentro? ¿Ladrillos?

- Llevo uno. - admitió Hermione, de pie al lado del caldero, mientras que Harry se incorporaba del suelo y se colgaba su propia mochila del hombro izquierdo, con la esperanza de igualar el peso – Lo necesito para Runas Antiguas. - se defendió, al ver las miradas de la gente – Teníamos que intentar tallar nuestra propia Runa.

Ron estalló en carcajadas y al poco toda la clase, a excepción de Snape y Hermione, tenían un histérico ataque de risa, agarrándose los lados mientras reían, con los estómagos doloridos por la fuerza de las carcajadas. Exasperada, Hermione cambió de postura a Draco, sentándolo en su cadera y agarró de la oreja a Harry, lo arrastró mientras aun se reía y lo sacó del aula.

- No tiene gracia. - gruñó ella, mientras subían los escalones de piedra y Harry seguía riéndose suavemente.

- No parecía que la clase pensara eso.

- … - después de unos segundos Hermione habló en su tono más serio - ¿Harry, qué vamos hacer con Draco? ¿Qué pasa si la señora Pomfrey no puede despertarlo?

- Entonces supongo, que simplemente nos pondrán una T en el trabajo. - Harry vio como el labio inferior de Hermione temblaba y suspiró – Lo arreglará, ¿de acuerdo? ¡Esa mujer puede hacer casi cualquier cosa!

- ¿Pero qué pasa si Draco no entra en ese casi? ¿Si en su caso no puede hacer nada? ¿Entonces qué?

- Necesitas relajarte, Mione. - murmuró Harry - ¿Quieres que lleve yo a Draco? - la respuesta de la chica fue abrazar a Draco con más fuerza, mientras gruesas lágrimas caían encima del pelo rubio del niño – Estará bien, ya lo verás.

El dúo llegó a la enfermería en pocos minutos, Draco todavía dormía entre los brazos de Hermione, aunque ella había mantenido la esperanza de que se despertara. Al abrir las puertas, los dos sólo podían mirar en estado de shock el panorama ante ellos.

De las doce camas, ocho estaban ocupadas por niños, la mayoría intentado zafarse y jugar con los medicamentos en frasquitos que había por el lugar. La medimaga se movía frenéticamente intentando volver a poner a cada niño en su cama, mientras que los "padres" intentaban ayudar de la mejor manera posible.

- ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? - gritó Harry, por encima del ruido que los niños creaban.

- ¡ACCIDENTE EN HERBOLOGÍA! - le contestó gritando una Ravenclaw - ¡ALGUNOS CAPULLOS DE FLOR EXPLOTARON Y TODOS LOS NIÑOS COMENZARON A DESMAYARSE! ¡DEBÍA DESPRENDER ALGUNA SUBSTANCIA QUÍMICA!

- Mi pobre flor… - sollozaba una chica de pelo castaño y unos rizos enmarcando su rostro – Se ha ido "puf"… así sin más. - dijo, dando una palmada para demostrar cómo.

- ¿QUIÉN IMPARTÍA HERBOLOGÍA? - exclamó la enfermera, por encima del estruendo - ¡SE SUPONE QUE LA PROFESORA SPROUT ESTÁ INCAPACITADA!

- ¡LA NIÑA DE AHÍ! - gritó un chico de pelo negro, señalando a la chica de rizos castaños - ¡ESTABA EN LA CLASE Y DIJO QUE ELLA NOS ENSEÑARÍA!

- ¡ES LA PROFESORA SPROUT! - gritó la señora Pomfrey, acercándose a la niña.

Justo cuando estaba a punto de alcanzarla, la niña se convirtió en la alegre profesora de Herbología, con una expresión de asombro en sus facciones. Entonces, pareció volver a recordar, precipitándose a administrar una poción de color amarillo brillante a cada niño. En cuestión de segundos, la habitación estaba tranquila de todo ruido, ya que los niños se habían quedado dormidos.

- Veneno, Poppy. - dijo la profesora Sprout alegremente, metiendo el frasco de nuevo en su túnica – Los efectos sólo son perceptibles en niños. Tienden a perder parte de la audición y por eso gritan más para que les escuchen y hacerse oír. Volverán a la normalidad en poco tiempo. Clase, si cogéis vuestras cosas y me seguís, terminaremos de limpiar el invernadero.

En silencio, todos la siguieron, al tiempo que la enfermera se inclinaba débilmente contra una de las camas.

- ¿Qué acaba de pasar? - se preguntó a sí misma, sacudiendo la cabeza – No importa. ¿Qué necesitáis vosotros dos? - Hermione parpadeó, dándose cuenta de que eran los únicos que quedaban por allí.

- Draco se ha caído en un caldero lleno de poción para dormir sin sueños. - dijo vacilante – Nos preguntábamos si usted sabía cómo despertarle.

- Ponlo encima de la cama. – le ordenó la enfermera, cogiendo una almohada del suelo y arrojándola encima de la cama. Obediente, Hermione colocó a Draco en la cama, sentándose a su lado – Has dicho que se ha tragado la poción para dormir sin sueños… ¿Estaba terminada?

- Sí. – le contestó Hermione – El ultimo ingrediente que necesitaba era la pluma de gaviota… y ese era el ingrediente que estaba poniendo Draco en el caldero. Y como sólo necesitaba tocar la poción, todos sabemos que Draco consiguió los efectos deseados.

- Aproximadamente, ¿cuánto creéis que ha bebido?

Los dos jóvenes intercambiaron una mirada.

- Humm… ni idea. – dijo Harry, con las mejillas tiñéndose de color rosado por la vergüenza – Snape dijo que estaría dormido alrededor de una semana, si sirve de ayuda.

- ¿Una semana? Entonces me temo que no puedo ayudar. – dijo la enfermera, sacudiendo la cabeza – Puedo deshacerme de los efectos de dos días de duración si es que han ingerido demasiado, pero una semana está fuera de mi control.

- Pero, ¿Qué pasa con Draco? ¿Y nuestro trabajo? – exclamó Hermione - ¿No hay nada que pueda hacer?

- Si obtenéis permiso del profesor Dumbledore os permitirá hacer una visita a San Mungo. Allí serán capaces de ayudarle. Si no puede, el señor Malfoy simplemente dormirá durante unos días.

- Gracias, señora Pomfrey. – le dijo Harry apresuradamente, colgándose de nuevo las mochilas en el hombro – Haremos eso. – sin hacer ruido, Hermione cogió a Draco y siguió a Harry fuera de la enfermería.

- ¿Qué pasa si en San Mungo no pueden arreglarlo? – preguntó Hermione, con los ojos llenos de lágrimas.

- Es el célebre Hospital Mágico… lo despertaran. – le aseguró Harry, aunque él también tenía sus dudas – Por casualidad, ¿no sabrás la actual contraseña del despacho de Dumbledore?

Los dos estaban en pie frente a la gárgola inmóvil, que escondía la entrada al despacho del director.

- Ni idea.

- ¿Mantequilla de cacahuete?

- ¡Eres un cabeza hueca! – río Hermione - ¡Eso ni siquiera es un dulce, es un condimento!

- ¿Entonces por qué se está moviendo? – efectivamente, las dos estatuas de piedra se hicieron a un lado, mostrando una retorcida escalera, que conducía al despacho de Dumbledore.

Hermione pensó durante un momento, mordiéndose el labio.

- ¿Cabeza hueca* será un dulce? – preguntó después de una pausa – Porque "eres" ciertamente no lo es y la mantequilla de cacahuete tampoco.

Una espléndida sonrisa iluminó el rostro de Harry.

- Son uno de los dulces favoritos de Dudley. – dijo dando un paso hacia la escalera – Son masticables y tienen sabor afrutado. ¿Cómo has podido no oír hablar de ellos? ¡Son de los mejores!

- Bueno… mis padres son dentistas, Harry. Las chucherías no están en su lista de comida a comprar. – le dijo con un tinte de sarcasmo – Ahora que pienso en ello… no comí ningún dulce hasta llegar a Hogwarts.

- ¿Y qué hay de Halloween?

- Repartíamos manzanas y yo tenía que darles todos mis caramelos a mis vecinos. – se quejó Hermione - ¡Odiaba esa fiesta! Hasta que llegué aquí… en Hogwarts puedo comer lo que quiera; simplemente me aseguro de cepillarme bien.

Antes de que la conversación pudiera llegar más lejos, llegaron a las puertas del despacho de Dumbledore. Harry las abrió y los dos Gryffindors entraron viendo como Dumbledore les sonreía desde su escritorio.

- ¿Hay algo que pueda hacer por vosotros? – preguntó amablemente, añadiendo - ¿Un caramelo de limón? – Hermione sacudió la cabeza, pero ansiosamente Harry cogió varios.

- Si profesor, sí necesitamos un favor. – murmuró Hermione – Draco accidentalmente bebió un poco de poción para dormir sin sueños y no podemos despertarle. Ni tampoco la señora Pomfrey. Nos dijo que si usted nos daba permiso podríamos llevarlo a San Mungo.

- ¿Puedo ver al señor Malfoy un momento? – Harry tuvo que forzar al niño a dejar los brazos de Hermione, ya que esta se resistía a dejarle ir y dejó a Draco con Dumbledore – Tan pequeño. – dijo Dumbledore suavemente para sí mismo, meciendo entre sus brazos al niño dormido – Tan inocente… - el hombre se quedó sumido en sus pensamientos un momento, mientras seguía meciéndose con Draco.

- ¿Humm, profesor? ¿Nos da permiso para ir a San Mungo? – le preguntó Hermione, con una sensación de vació entre sus brazos, sin Draco acurrucado allí.

- Ehh. Oh, por supuesto. – dijo el director devolviéndole el niño a Harry, poniéndose a rebuscar en uno de los cajones de su escritorio, sacando del fondo una pequeña tarjeta púrpura grabada con una "H" cursiva – Esto os permitirá salir de la escuela a San Mungo – dijo – Una vez que el señor Malfoy se haya recuperado, por favor, volved al colegio.

- Muchas gracias. – le dijo Hermione con gratitud, poniéndose en pie - ¿Debemos ir a través de la Red Flu?

- Por favor. – les dijo Dumbledore, señalando con la mano al otro lado del despacho – Puedes dejar vuestros libros aquí. Haré que alguien os los lleve a vuestra nueva sala común. – Harry le dedicó una sonrisa de alivio y siguió a Hermione hasta la chimenea, tarjeta en mano.

Equilibrando a Draco en su cadera, Hermione tomó un puñado de polvos color esmeralda arrojándolos en el centro de la chimenea. Una llamarada de color verde brotó de ella y dio un paso adentrándose.

- ¡San Mungo! – exclamó, desapareciendo entre una nube de humo, Harry la siguió poco después.

- Hola y bienvenidos a San Mungo. – les saludó una amable voz desde un intercomunicador – Habéis llegado a la sala de la Red Flu. Si San Mungo es vuestro destino, por favor, continuad por las puertas de la derecha. Gracias y que tengáis un buen día.

Con valentía, los dos Gryffindors salieron por las puertas de madera para entrar en un bullicioso vestíbulo lleno de magos y brujas. Un niño con orejas de elefante en su cabeza lloraba en voz alta, mientras una chica volaba con unas alas que salían de su espalda.

- Vamos a la tercera planta. – dijo Hermione, leyendo un cartel informativo que había sobre el mostrador – Va. – los dos se dirigieron a un gran tramo de escaleras. Jadeando y resoplando se encontraban en la tercera planta unos minutos más tarde.

- ¡Harry! ¡Hermione! Por Merlín, ¿Qué estáis haciendo aquí? – exclamó una mujer que llegaba corriendo hacia ellos, envolviéndolos en un abrazo.

- Hola señora Weasley. – dijo Hermione amablemente, devolviéndole el abrazo – Estamos aquí porque… - nunca pudo terminar la frase porque fue ahí cuando la señora Weasley notó la presencia de Draco.

- ¡Merlín! ¿Has tenido un bebé, Hermione? – su mirada se desvió hacia Harry antes de gritar - ¡Y Harry es el padre!

- Eso es…

- ¡¿Cuándo ha pasado esto?! ¿Tus padres lo saben Hermione? – exclamó la señora Weasley, sacudiendo a Hermione por los hombros.

- Pero nosotros…

- ¡Y Harry! ¡Tener sexo sin protección! ¡Qué vergüenza!

- ¡NO ES NUESTRO HIJO! – gritó Hermione con toda la fuerza de sus pulmones, con la cara roja como un tomate al darse cuenta de que todo el mundo miraba la escena - ¡Somos sus tutores temporales!

- Oh… - la señora Weasley se sonrojó al mismo tono que su pelo – Lo siento querida. – en cuanto a la multitud la mujer exclamó - ¿Qué estáis mirando? – después de unas cuantas curiosas miradas más a esas dos mujeres con la cara roja, la gente volvió a sus actividades - ¿Quién es el niño, entonces? – preguntó la mujer finalmente.

- Se lo explicaremos después de conseguir su tratamiento médico. – suspiró Hermione - ¿Qué está haciendo aquí, señora Weasley?

- ¿No te lo dijo Ronald? Trabajo para el hospital parte de mi tiempo… ya que todos mis niños están en el colegio o en el trabajo, no veo ninguna razón para quedarme en casa todo el día. ¿Y vosotros que estáis haciendo aquí?

- Somos sus tutores temporales. – murmuró Hermione – Y tuvo un accidente en Pociones. Nos dieron permiso para venir aquí a ver si podíamos obtener ayuda – el trío llegó a un pequeño escritorio que había en el centro de la habitación.

- Perdone. – dijo Hermione - ¿Podría ayudarnos? – una joven mujer se levantó de detrás del escritorio, caminando alrededor de este, con el pelo corto y rojo escondido detrás de sus orejas.

- ¿Qué le pasa al pequeño? – preguntó la chica, cogiendo a Draco de los brazos de Hermione. Draco suspiró en sueños, agarrándose a la camisa de la enfermera. - ¿Es vuestro?

- No, sólo lo cuidamos por el momento. – dijo Harry – Esta mañana, se tragó una gran cantidad de poción para dormir sin sueños… y nos preguntábamos si podrías hacer algo para ayudarnos.

- Vamos a llevarlo a una habitación. – dijo la chica, donde en su identificación se podía leer "Sarah". Les llevó a una de las habitaciones que había en los lados y dejó a Draco en una de las camas – Volveré con el Sanador Tyson. – dijo con una sonrisa.

Hermione se sentó en una de las sillas que había la lado de la cama, tomando una de las pequeñas manos de Draco entre las suyas.

- Es nuestro trabajo durante dos semanas. – le dijo Hermione en voz baja a la señora Weasley – Dumbledore nos puso a todos los de sexto año en grupos de tres. Uno de los tres se convertirá en un niño de cinco años, con sólo los recuerdos hasta esa edad. Es nuestro compañero. ¿Alguna suposición?

Los ojos marrones de la señora Weasley se estrecharon de concentración, mientras miraba al chico.

- ¿Cómo es su personalidad? – preguntó, intentando representar mentalmente la figura adolescente en ese niño.

- Es muy educado. – dijo Hermione con una sonrisa – Y muy dulce. Además, sin pretenderlo, siempre está causando pequeños accidentes. Es tranquilo y tiende a ser tímido. ¡También es un actor condenadamente bueno!

- Esa lengua, Hermione. – le reprendió la señora Weasley – Sinceramente, no tengo ni idea… ¿Tiene raíces mágicas? – Harry asintió – Por lo que decís parece que es como Charlie cuando era pequeño, pero por supuesto no es él… y el único estudiante de vuestra edad en el colegio con ese color de pelo es Draco Malfoy.

- Es él. – dijo Hermione riendo, al ver la expresión de terror que cruzo la cara de la mujer – Es tan adorable de pequeño, señora Weasley. ¡No se puede dejar de adorarlo! – y fue así como Sarah y el Sanador Tyson se encontraron al grupo; Harry riendo, Hermione abrazando a Draco y la señora Weasley mirándoles como si se hubieran vuelto completamente locos.

- Ehh… - Tyson dijo aclarándose la garganta, consiguiendo la atención del grupo – Soy el Sanador Tyson – dijo alegremente, tendiéndola la mano a Harry, quien se la estrechó – Sarah me estaba diciendo que habías tenido un encuentro con una poción para dormir sin sueños. ¿Os importaría responderme algunas preguntas?

- Por supuesto que no. – le contestó Hermione, sosteniendo a Draco en su regazo. Tyson conjuró un portapapeles, dejándolo también en su regazo.

- Muy bien, ¿Cuál es su nombre, edad y fecha de nacimiento?

- Su nombre es Draco Malfoy. – dijo Hermione – Tiene cinco años, pero no tengo ni idea de cuando es su cumpleaños.

Sarah y el Sanador Tyson se miraron de manera extraña.

- Señorita…

- Granger. – finalizó Hermione.

- Señorita Granger. – continuó Tyson – Nuestro registros indican claramente que Draco Malfoy acaba de cumplir dieciséis años; su cumpleaños es el cinco de Junio.

- Bueno, es algo difícil de explicar. – dijo Harry – En Hogwarts, nos han mandado un trabajo y uno de los tres miembros del grupo se tenía que convertir en un niño… Draco realmente tiene dieciséis años, pero por ahora y durante dos semanas tendrá cinco.

- En ese caso simplemente tendremos que escribir una nueva hoja de diagnóstico y adjuntarla a la original. – concluyó Sarah. Tyson asintió y continuó su interrogatorio.

- ¿Me podrías dar vuestros nombres?

- Hermione Granger.

- Harry Potter.

- Yo no estoy con ellos. – dijo la señora Weasley – Trabajo aquí y acabo de terminar, pero mi nombre es Molly Weasley. – todo era escrito cuidadosamente en el portapapeles.

- ¿Cuánto estimáis que ha ingerido de la poción sin sueños?

Hermione suspiró.

- Sinceramente no lo sabemos… el profesor Snape dijo que estaría dormido cerca de una semana.

- Bien, empezaremos tomándole las medidas. ¿Por qué no vais a la quinta planta y conseguís algo para comer? ¡Es casi la una del mediodía! Debéis estar hambrientos.

- ¿Ya es tan tarde? – preguntó Hermione, sorprendiéndose al ver que Tyson estaba en lo cierto – Volveremos en un momento, ¿de acuerdo Draco? – le dijo al niño, plantándole un suave beso en la mejilla y salió de la habitación, seguido por Harry y la señora Weasley.

- ¡Estoy tan contenta! Creo que serán capaces de ayudar a Draco. – dijo Hermione, girando por el pasillo. Por desgracia la chica no se fijaba dónde iba, parándose justo al borde de la escalera - ¡En tan solo unas horas estará como nuevo!

- ¡Hermione! ¡No des un paso… - el pie de la chica resbaló en el escalón más alto y cayó con un grito - …hacia atrás! – finalizó Harry con un suspiro. Al darse finalmente cuenta que su amiga acababa de caer por una escalera, comenzó a gritar pidiendo ayuda y la señora Weasley fue corriendo a ver a Hermione.

Un puñado de Sanadores salieron apresurados de las habitaciones, reuniéndose alrededor de Hermione, tendida inmóvil en el suelo.

- Está viva. – dijo uno de los Sanadores más jóvenes, con alegría – Sólo sufre una fractura en el cuello. No te preocupes. – reconfortó a Harry, viendo cómo se balanceaba nerviosamente sobre sus pies – Nada que no podamos arreglar.

Con una evidente práctica, el cuerpo de Hermione fue levitado a una camilla flotante.

- ¿Podrían por favor acompañarnos? Necesitamos hacerles algunas preguntas…

Dos horas más tarde, Harry se sentó miserablemente junto a un Draco todavía dormido, dejando caer la cabeza entre sus manos. A Hermione, actualmente, le estaban reconstruyendo los huesos del cuello y no podía ver a nadie durante varias horas más.

Suponía que al menos algo tenía que agradecer. Hermione se había fracturado en un hospital así que haber conseguido la atención necesaria había sido fácil. Uno de los Sanadores le había dicho que si él o cualquier otra persona que no fuera Sanador, hubiera movido el cuerpo de Hermione, probablemente le hubieran provocado parálisis permanente.

El Sanador Tyson informó a Harry que le había suministrado una poción a Draco y que si estaban en lo cierto con la cantidad de poción sin sueños que había ingerido, el Slytherin estaría despierto sobre las cinco.

- Hermione estará bien, cariño. No te preocupes. – le aseguró la señora Weasley a Harry dándole un abrazo de lado – Está en buenas manos.

- Lo sé… es sólo que quisiera que estuviera despierta y sana cuando Draco despierte… se siente más cómodo a su alrededor. El no ver a Hermione le podría asustar más que normalmente.

- Los Sanadores dicen que el cuello de Hermione estará reparado en unas dos horas, ¿verdad? Debería despertarse antes que Dra… - la señora Weasley se interrumpió cuando la puerta se abrió de golpe y apareció Lavender mirando alrededor con mirada frenética.

Al ver a la señora Weasley, Lavender corrió hacia ella y la abrazó, con lágrimas corriendo por sus mejillas.

- ¡Lo siento mucho! – sollozó la chica - ¡No sabía que lo haría!

- ¿Lav? ¿Qué estás haciendo aquí? – le preguntó Harry, confundido por la angustiada aparición de su compañera de clase.

- ¡Es Ron… Terry… la poción… con la mano… ha sido terrible!

- ¿Encuentras algún sentido a lo que dice? – le susurró la señora Weasley a Harry, el cual sacudió la cabeza. En ese momento, entró Sarah.

- Parece que ya te has enterado, ¿no? – preguntó con una sonrisa en su rostro – Molly, tu hijo está en la sala cincuenta y ocho, justo en esta planta.

- ¿Quién? ¿Ronald? ¿Qué le ha pasado?

- ¿Quieres decir que aún no lo sabes? – la señora Weasley negó con la cabeza.

- Lo hizo Terry. – dijo Lavender en voz baja, frotándose los ojos – Es el niño que Ron y yo estamos cuidando… tenía una reserva de repelente de piel… no tenemos ni idea de donde la sacó, suponemos que la debió haber sacado del almacén privado de Snape. Total, que lo derramó sobre la mano de Ron… y estamos aquí de emergencia para que le regeneren la piel.

- ¡Mi pobre niño! – exclamó la señora Weasley, al tiempo que salía corriendo de la habitación y Lavender y Harry le seguían.

- Ehh, ¿Lav? ¿Dónde está Terry? – le preguntó Harry en voz baja.

- Está… aquí. ¡Oh, no!

- Te ayudaré a buscarlo. – se ofreció Harry, con imágenes de los desastres que podría estar causando Terry en todo el edificio - ¿Por dónde propones que empecemos?

- ¡AHHHHHH! – un grito rasgó el aire y los dos se quedaron congelados.

- Siguiendo los gritos. – sugirió con ironía Lavender antes de volverse en dirección hacia dichos gritos.

Los dos voltearon la esquina, corrieron por un tramo de escaleras, encontrándose cara a cara con una horda de duendes revoloteando alrededor del pasillo. Los duendecillos de color azul eléctrico estaban tirando retratos de las paredes al suelo, tirando del pelo a la gente, se escuchaban hojas rasgándose desde dentro de las habitaciones. Y en medio de todo eso, Terry estaba sentado riéndose, mientras los duendecillos revoloteaban a su alrededor.

- ¡¿Por qué demonios tienen Duendecillos de Cornualles en un hospital?! – exclamó Harry, mientras Lavender se encogía de hombros - ¡IMMOBILUS! – gritó, haciendo que las criaturitas se congelaran al instante.

- ¡Terry! ¿En qué estabas pensando? – le regañó Lavender, cogiendo al niño en sus brazos, al tiempo que sacudía la cabeza - ¿Qué tengo que hacer contigo? – el niño le sonrió descaradamente y ella dejó escapar un gritito de frustración – Me preguntó cómo lo harían tus padres.

El personal del hospital empezó a salir de sus escondites, empezando a volver a meter a los duendecillos de nuevo en sus grandes jaulas de metal.

- Tengo curiosidad. – dijo Harry, acercándose a uno de los Sanadores - ¿Qué hacen aquí tantos Duendecillos de Cornualles?

- Estamos estudiándolos. – respondió, cerrando la jaula – Varios de nuestros Sanadores jefes creen que podrían tener propiedades curativas para algunos envenenamientos con plantas por lo que hemos estado investigado, pero de alguna manera, se escaparon…

- Gracias. – le dijo Harry apresuradamente antes de seguir a Lavender, para abandonar el pasillo. Se dirigieron a la habitación de Ron, encontrándose a una llorosa señora Weasley abrazando a su hijo. Ron acariciaba torpemente la espalda de su madre, con la mano buena.

- Hey, Ron. – le saludó Harry - ¿Cómo te encuentras?

- En realidad no es tan malo… un poco de hormigueo… mira. – dijo Ron, levantando la mano, sólo se le podía ver hueso, a aparte de una espesa pasta verde – Este pegote se supone que es mi piel… que empezara a crecer en unas horas… pero se supone que debo pasar la noche aquí.

Durante las siguientes tres horas, los Gryffindors no pararon de hablar, la señora Weasley retomó sus labores en el hospital y Terry estaba sentado en una esquina, afortunadamente, coloreando en silencio.

- Y… ¿Dónde está Hermione? – preguntó Ron, mirando alrededor de su mejor amigo.

- Se rompió el cuello… ahora se lo están reparando. – dijo Harry sonriendo – Tuvimos suerte de estar aquí cuando pasó.

- ¿Cómo?

- Se cayó por las escaleras.

- ¿Y cómo está cuidando del niño?

- ¿Draco? Esta… ¡Mierda! ¡Ya tiene que estar despierto! ¡Tengo que irme! ¡Espero que estés mejor pronto, Ron! – al salir corriendo de la habitación, Harry se estrelló contra un cuerpo que estaba a punto de entrar, cayendo encima de él.

- ¿Esta es la bienvenida que recibo? – llegó la voz amortiguada de Hermione, desde debajo de Harry. - ¡Es posible que me hayas vuelto a partir el cuello!

- Perdón, Hermione. – se disculpó Harry, alargando la mano hacia su amiga para ayudarla a levantarse - ¿Cómo estás?

- Estaba bien hasta que me has tirado al suelo. Pero estoy bien… sólo un poco dolorida. ¿Cómo está Draco?

- ¡No lo sé! Ron estaba aquí y vine hablar con él y…

- ¿Ron está aquí? ¿Está bien?

- Sí. Pero Draco probablemente se ha despertado… ¡y ninguno de los dos estaba allí!

Al igual que corredores profesionales, los dos se lanzaron por el pasillo hasta la habitación donde estaba Draco, viendo la puerta entreabierta. Abriéndola del todo, los dos se quedaron sin aliento al mismo tiempo al ver la cama vacía.

- ¡Oh, no! Ahora lo hemos perdido… - abatido, Harry se dejó caer en la cama, mientras Hermione se apoyaba en la puerta.

- ¡Tenemos que ir a buscarlo, Harry! ¡Vamos! – dijo agarrando a su amigo por el brazo, literalmente arrastrándolo por la habitación.

Durante más de una hora recorrieron cada habitación del edificio, – siendo expulsados de varias – en cada pasillo, incluso preguntaron a las personas que se encontraban si habían visto a un niño pequeño y rubio. Todas las respuestas fueron negativas.

- ¿Y ahora qué? Snape querrá nuestras cabezas por haber perdido a su ahijado… - murmuró Harry, apoyado en una de las muchas paredes blancas del hospital – Al menos sabemos que está despierto, ¿no?

- ¿Y eso de que nos sirve si no podemos encontrarlo? Podría haber salido del edificio, por lo que sabemos… creció en una familia de magos, probablemente sabe lo que es la Red Flu.

- Entonces, lo mejor que podemos hacer es seguir buscando. – la pareja volvió a bajar un tramo de escaleras, cuando Harry se detuvo de repente - ¿Has oído eso?

Forzando sus oídos, Hermione paró atención.

- ¿No es la cosita más dulce que has visto? ¿Quieres otra piruleta, cariño?

- Sí puedo sí. – dijo un voz suave, muy familiar. Un pequeño "Gracias" se escuchó después.

- Lo hemos encontrado. – la pareja corrió hacia la puerta cerrada que no habían visto – la cual estaba bajo la escalera que acababan de bajar y la abrieron. En el interior, Draco estaba sentado en un sofá con una piruleta de limón en la mano. Varias enfermeras estaba agrupadas a su alrededor, arrullando al niño.

- ¡Mione! – exclamó Draco, saltando del sofá y corriendo hacia la chica, envolviendo sus brazos entre sus piernas.

- ¿Dónde te habías metido, Draco? – le preguntó Hermione, cogiendo al niño en sus brazos - ¡Estábamos muy preocupados!

- Lo siento. – murmuró, con lágrimas inundando sus ojos – No encontraba a nadie cuando me desperté… y entonces, April me encontró en la habitación. – dijo, señalando a una de las enfermeras que tenía un sonrisa con hoyuelos en las mejillas – Y me trajo aquí.

- Gracias por cuidarlo. – le dijo Hermione, con gratitud – Lo trajimos porque se había tragado una gran cantidad de poción para dormir sin sueños y supongo que cuando se ha despertado no ha visto a nadie en la habitación.

- No ha sido un problema. – dijo April riendo. Caminando hacia ellos, April arrancó a Draco de los brazos de Hermione, dándole un beso en la parte superior de la cabeza – Ahora tienes que ser bueno, ¿de acuerdo?

- De acuerdo, April. – le respondió Draco, con una encantadora sonrisa. Agitando la mano izquierda despidiéndose, Draco caminó junto a Hermione, sosteniendo su mano.

- Acabo de recordar algo. – observó Hermione, preparándose para entrar en la Red Flu, unos minutos después. –Tenemos que cuidar de Pansy.

- ¡Bien! – vitoreó Draco y Harry gimió frustrado.

- Justo lo que necesitábamos.


*Cabeza hueca = Airheads: son unas chucherías picantes fabricados por Perfetti Van Melle en Erlanger, Kentucky, EEUU. Fue creada en el año 1986, el dulce viene individualmente en tiras largas de colores, en una gran variedad de sabores: cereza, limonada, sandía, misterio blanco, verde manzana, fresa, frambuesa azul, naranja, cola, limón. En España serían las "lenguas" en otros países ni idea de como se les llama... xD


Buenooo, hemos visto que al final nuestro dragoncito está bien! Mañana preparaos para el terremoto PANSY ;)

Espero que os haya gustado!

Besazos!

Contestación a los reviews sin cuenta:

Guest: Wolass! Pues si son demasiado adorables para su propio bien, tan achuchables y comestibles... xDDD Pansy es la hostia! Mañana la veremos en acción jajaj Espero que el de hoy también te haya gustado ;) Un besazooo!

Alona: Wolas guapsisisimaa! Siii disfruté muchooo! En verdad la lluvia no lo fastidió tanto íbamos a salir de todos modos en unas horas así que tampoco pasaba nada ;) ajjajaja habría sido buenisimo la lagartija con la cara de Umbridge. Siii lo he pensado durante mucho tiempo en que Matilda tiene parecidos con Harry,a los dos les han tratado siempre como a basura y los dos tienen un corazon que no les cabe en el pechoo :D JAJAJAJA Siii en la escena de Dobby, Harry se la metió doblada a Luciuss jajajajja y se queda con un careto el tío... xDDDD jajajaj Sii Snape al lado de Draco es un blandengueee, como un osito medio gruñón, me encanta en este fic, aunque bueno es uno de mis personajes favoritos, si te fijas en mi historia "¿Pesadillas?" en el segundo cap lo nombro como a un jodido héroe ;) ajjaja Bueno en el cap de hoy hemos visto que han podido solucionar lo de Draco ^^ Y clarooo no me acordaba que estudiabas derechooooo! por eso tienes tan buena deducción ahora lo entiendo... si soy muy olvidadiza a veces me sorprendo de acordarme de mi propio nombre... xDDD Besazoss guapsisisisimaa!

SALESIA: Siii Lucius se merece esa fundación! todas a por él! Acabemos con su cabeza clavada en una pica! JAJAJAJ Sii creo que ese proyecto que tendrán que hacer con las fotos vídeos y demás cosas va a ser grandisoo jajajaja Pansy es grandiosaa, esperaros a mañana que empezaremos a conocerla un poquito más jajaj Y en respecto al pelo de Hermione he de decir en su defensa que creo que a Draco le encanta de esa manera, bueno aunque para mi Draco siempre ha estado enamorado de Hermione así que apra mí le encanta todo de ella incluso nido de cigüeña que tiene en la cabeza ;) ajjajaja Si supongo que todos pensaban que Draco ha vivido entre algodones y que es el rey mimado de la casa, pero parece ser que no, que esa actitud que adopta de mayor es todo una máscara para que no vean sus verdaderas debilidades... ¡MUERTE A LUCIUS! xDDD Tío Sev es genial en esta historia, aunque ya era uno de mis personajes favoritos, tan parecido a Draco en el sentido de enamorado de una sangre sucia y esa aura de misterio que les rodea a los dos... si parece más su padre Snape que el subnormal del verdadero...¡MUERTE A LUCIUS! jajajaja Muchas gracias guapaaa siempre por tu constante apoyo, te adoroo! Besoss!