Wolas amores, he vuelto!
Espero que no me hayáis echado demasiado de menos... lo siento, pero estoy muy atareada con este semestre y por eso he decidido que hasta que acabe a finales de mayo principios de junio, subiré un cap a la semana, lo sé, ahora mismo me odiáis, pero lo tengo que hacer así. Sabéis que si tuviera el tiempo de antes actualizaría cada día...
En fin, dejemos los dramatismos y a leer, que en este cap sabremos quien es el siguiente angelito!
Go, go!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de IcyPanther -.
Capítulo 13 – Revelations (Revelaciones)
Ninguno se movía, ninguno respiraba. Hermione se sentó mirando a Draco, sus ojos miel ardían en los plateados de él y sus manos seguían congeladas en sus mejillas.
- ¿Cómo? – susurró ella - ¿Eso es algo malo?
Draco no contestó, simplemente bajo la vista, mirando sus manos mientras sus hombros volvían a temblar suavemente, las lágrimas le habían vuelto a desbordar y la tristeza había anulado la ira.
- Supuestamente a mí no me importa nada. – murmuró, aun evitando la intensa mirada de la Gryffindor – Es una muestra de debilidad, anteponer a alguien antes que a ti mismo.
- Eso está mal. – respondió Hermione, todavía con voz suave – Que alguien te importe no es nada de lo qué avergonzarse. Es más, eso te hace más fuerte. Adquirimos confianza y esperanza de nuestros amigos y amor de nuestras familias.
- ¿Amor? – resopló Draco – No seas estúpida.
- No lo soy. – le contestó en voz baja – Puede que no hayas crecido en una familia muy amorosa, pero ¿no sientes que el tiempo que pasaste con Harry y conmigo fuiste querido? – Draco no contestó – Mírame. – le dijo, cogiendo la barbilla de Draco para que le mirara de frente – Sabes lo que quiero decir. A Harry y a mí, nos importas y te queremos. Pansy, ciertamente también… me dijo durante la cena que te dijera que esperaba que te sintieras mejor. A Ginny le importas. A Snape le importas y a otras muchas personas. ¿Todos esos no significamos nada?
Después de unos segundos, Draco sacudió levemente la cabeza, antes de permitir que Hermione tirara de él hacia sus brazos, abrazándolo, su presencia era tan cálida y reconfortante para él.
- Que alguien te importe no es malo. – repitió ella, apoyando la barbilla en la parte superior de su hombro.
Se quedaron así durante un rato, sólo el sonido del fuego crepitante de la sala común alcanzaba débilmente sus oídos. Hermione escuchó como el retrato se abría, pero Harry no se acercó, sabiendo que era mejor que dejara a su amiga reconfortándole.
El reloj dio las diez, un rato más tarde, con las campanadas sonando suavemente. Hermione movió suavemente a Draco de sus brazos posándolo sobre las almohadas y empezó a moverse para marcharse a su habitación.
- No te vayas. – murmuró Draco, su mano aferraba con fuerza la muñeca de Hermione – Por favor… sólo… quédate.
- Bien. – sonrió Hermione, acurrucándose de nuevo bajo las mantas – Me quedaré aquí. – satisfecho, Draco se quedó dormido, con un brazo alrededor de Sparkles y su otra mano aferrada a Hermione.
La chica de Gryffindor no se durmió con tanta facilidad. Yacía mirando hacia la cascada, observando como los chorros multicolores caían en el cuenco que había debajo. Todo iba a ser tan diferente a partir de ahora. Y en tan solo dos días, Harry o ella serían uno de esos niños de cinco años… y Draco realmente no parecía estar en ninguna condición de cuidar de ninguno de ellos.
Después de unos minutos, Hermione se quedó dormida, arrullada al mundo de los sueños por los suaves murmullos del agua. Aunque todavía había una persona que estaba despierta. Harry se deslizó sigilosamente en la habitación, caminado de puntillas para no despertar a nadie.
- Finalmente se han dormido. – murmuró levantando la cámara – Decid patata. – un destello brillante inundó la habitación, afortunadamente sin despertar a ninguno de sus ocupantes y Harry se escabulló de allí con la cámara escondida protectoramente contra su pecho – Mi foto. – murmuró, acariciando el objeto – Toda mía…
La mañana amaneció brillante al día siguiente, el sol que fluía a través de las cortinas verde oscuro se posaba directamente en los ojos de Hermione. Con un gemido, giró la cara enterrándola contra lo que tenía al lado.
Soltó un suspiro agradecido, cuando contra con lo que se apretaba bloqueaba perfectamente la luz del sol. Draco, por otro lado, se acababa de despertar así y se encontró mirando fijamente a los rayos de luz. Con un gruñido, también se dio la vuelta, con la cabeza contra la de Hermione, pero se volvió a dormir tan pronto como la intrusa luz había desaparecido. Sin embargo, Hermione no lo hizo.
Con un gritito ahogado se dio cuenta de lo cerca que estaban. Tenían las frentes pegadas, uno de los brazos de él estaba envuelto alrededor de Hermione y las piernas de los dos estaban entrelazadas.
- ¿No estoy interrumpiendo nada, no? – se rió Harry en voz baja desde la puerta.
- Harry… - dijo Hermione entre dientes, con las mejillas rosadas mientras intentaba desenredarse de entre las manos de Draco – Esto no es lo que parece. – se defendió, todavía intentando moverse.
- Ajá… - sonrió Harry – Te dije que el patrón de tu rayo estaba en lo cierto.
- ¡Me pidió que me quedara anoche! – exclamó, roja como un tomate.
- ¿Así que a él también le gustas? – volvió a sonreír Harry.
- ¡NO! No… - repitió más suave, agradeciendo que Draco siguiera durmiendo - No quería estar solo… así que pasé la noche aquí.
- Claro que no es lo que parece… – se escuchó la voz de Ginny, apareciendo detrás de Harry con una sonrisa idéntica en su rostro, pero entonces la sonrisa desapareció y preguntó mucho más suave - ¿Cómo le va?
- Estaba realmente molesto ayer. – murmuró Hermione, aun acostada – No creo que jamás le haya visto tan confundido, ni siquiera cuando era pequeño. No sabía qué hacer en absoluto.
- ¿A qué te refieres? – preguntó la pequeña de los Weasley, entrando en la habitación y sentándose en el borde de la cama, intentado evitar las piernas entrelazadas.
- Me dijo que le importaba… pero se supone que a él no le pasan esas cosas. Estaba… inestable emocionalmente, creo que es la mejor manera de describirlo.
- Y yo, otra vez tenía razón. – cantó triunfalmente Harry - ¿Recuerdas que te dije que iba a cambiar? Si realmente le importas, es que debimos hacer algo bien.
- Espero que se sienta mejor. – susurró Ginny, inclinándose sobre la cama para alcanzar a ver la cara del Slytherin, admirando sus rasgos pacíficos – Merece ser feliz.
Hermione, ahora libre de ataduras, salió de la cama.
- ¿Por qué no vamos a desayunar? Probablemente Draco se despertará cuando volvamos. – dijo.
- Bien. – accedió Harry – Vamos Ginny. – Ginny, levantó la mano, metiéndole a Sparkles de nuevo bajo el brazo a Draco, mientras Hermione volvía a cubrirle con las mantas. Harry sacudió la cabeza con una sonrisa perpleja en su rostro, observando como las dos exigentes chicas se aseguraban de que Draco estuviera cómodo. Segundos después, se marcharon, cerrando suavemente la puerta detrás de ellos.
Tan pronto como se hizo el silencio, Draco se incorporó, con las lágrimas que había estado reteniendo mientras se hacia el dormido, ahora corriendo libremente por su rostro.
- Hermione tenía razón. – susurró, abrazando con fuerza al dragón de peluche – A ellos les importo… y a mí me hace más feliz. Y seguiré siéndolo. – decidió arrastrándose de la cama hasta su baúl, donde sabía que tenía un gran surtido de ropa nueva, mientras Sparkles seguía abrazado con fuerza en una de sus manos.
- Ahora soy diferente… y probablemente siempre lo seguiré siendo. No sólo con el cara-rajada o con la sangre sucia. Con todos. – se dijo el Slytherin a sí mismo, cogiendo un par de pantalones vaqueros y una camiseta verde de dentro del baúl.
- Hermione… es muy agradable. Se preocupaba como una madre debía hacer. Tan indulgente y amigable. Y Harry… es divertido, no tiene miedo de divertirse. Ese orgullo Gryffindor que tienen supongo… - murmuró, tirando de un par de calcetines.
- E incluso Ginny es agradable. Nunca había pensado rodearme de un Weasley antes. Y Pansy… que siempre ha sido mi amiga. Supongo que esto simplemente nos ha acercado más. – ahora ya vestido del todo, Draco sacó una de las chaquetas que Hermione le había comprado y se metió a Sparkles en el bolsillo.
Podría parecer infantil que siguiera llevando el dragón encima, pero hacia que el Slytherin se sintiera mejor. Algo que le recordara aquellos días felices y siempre ahuyentara las preocupaciones, pero él sabía que había una cosa que le ayudaría aún más.
Recogiendo su fiel Nimbus 2001, Draco salió de la sala común en silencio, afortunadamente, el bufón, estaba dormitando en su cuadro. Evitando las zonas principales, el chico logró salir del castillo por una salida trasera de la sala de Transformaciones.
Cruzando rápidamente hasta el campo de Quidditch, afortunadamente vacío, Draco comenzó a elevarse en el aire, más y más alto, el fuerte viento daba contra su rostro, haciendo que realmente se sintiera vivo cuando la adrenalina bombeó a través de su sangre.
Haciendo un rápido descenso, Draco se sorprendió de ver a otra persona montando en escoba, llegando hasta a él para saludarlo.
- Hey. – sonrió Harry, nivelando la escoba frente a Draco - ¿Te sientes mejor?
Draco se encogió de hombros, no estando seguro de cómo responder.
- Me preguntaba si querrías practicar un rato. – le dijo Harry, lanzándole una pequeña bola dorada que llevaba en el bolsillo.
- ¿Qué es esto? – preguntó el Slytherin con curiosidad.
- Una falsa Snitch. – sonrió Harry – Hermione la hizo para mí. Funciona como una Snitch normal, pero si nadie la atrapa después de un tiempo, puedo convocarla directa a mí.
- Interesante. – no dijo nada más, simplemente miraba a Harry, quien se retorcía incómodamente bajo su escrutinio - ¿No vas a lanzarla?
- Oh… sí, claro. – rió Harry, frotándose nerviosamente la parte posterior de la cabeza – Primero cierra los ojos para que la Snitch pueda coger ventaja. – obedientemente, Draco lo hizo y Harry, cerrando también los ojos, lanzó la bolita dorada lejos. Al contar hasta diez, los dos los abrieron – El primero que la atrape gana. – dijo Harry, antes de despegar con fuerza.
Draco observó el estadio, viendo como Harry iba de un lado para otro, con sus ojos esmeraldas escaneando todo el campo buscando cualquier señal de la Snitch. Un pequeño destello dorado captó la atención del Slytherin, brillando en la esquina opuesta a donde estaba Harry.
Descendió casualmente en bucle hacia abajo, para no atraer mucho la atención del Gryffindor, Draco siguió de manera constante su camino hacia la Snitch. Extendió la mano para cogerla, pero la Snitch emitió un brillo y desapareció.
- ¿Qué ha pasado? – exclamó Draco.
- Parece que se me ha olvidado decir… - sonrió Harry entre dientes, sobrevolando a Draco – Hay dos espejismos idénticos sobre el campo que se mueven al igual que la Snitch normal. Quiero decir, no sería nada divertido si sólo hubiera una Snitch y ninguna Bludger.
- Ya podrías haberlo dicho antes… - se quejó Draco.
Durante las siguientes dos horas, los chicos sobrevolaron el campo, sin poder dar con la verdadera Snitch. Desde el suelo, Hermione y Ginny los observaban, sentadas cómodamente sobre una manta y abrigadas.
- ¿Cuándo le diremos a Dumbledore lo de Lucius? – preguntó Ginny, mordisqueando una manzana que tenía en las manos.
- Tal vez más tarde, esta noche… si Draco quiere hacerlo. No queremos forzarlo a nada.
- Oh, oh. – murmuró Ginny, señalando una figura que caminaba hacia ellos – Tío Sev está viniendo. – ambas rieron suavemente ante el apodo que le habían puesto al profesor de Pociones, creyendo que no le quedaba tan mal.
Los chicos en cuanto vieron a Snape, descendieron, aterrizando junto a Hermione y Ginny, mientras la falsa Snitch seguía sobrevolando el campo.
- Draco, ¿podrías venir conmigo, por favor? – preguntó Snape, con voz tensa.
Draco observó al grupo a su alrededor, como buscando su aprobación. Hermione asintió levemente y Draco se acercó a Snape, con una mano agarrando su escoba y la otra dentro de su bolsillo, donde ahora, estaba Sparkles.
Siguió a su padrino a través de los sombríos pasillos, durante todo el trayecto hasta el despacho del hombre. Una vez dentro, Snape cerró la puerta, indicándole al joven que tomara asiento y conjurando un juego de té.
- ¿Qué es lo que necesita, profesor? – le preguntó Draco.
- No hay razón para que seas tan formal conmigo, Draco. – le dijo Snape, vertiendo un poco de té en una taza y entregándoselo al chico – He estado hablando con el profesor Dumbledore acerca de ti.
- ¿Sobre qué? – le preguntó, manteniendo la guardia alta.
- Lucius. – fue lo único que dijo Snape. Draco bajó la cabeza, sabiéndose descubierto – No te he traído aquí para hablar de ello – sonrió – Si quisieras hacerlo, estoy seguro de que encontrarías mejor consejero. Estoy aquí para ofrecerte una proposición.
- ¿Sí? – susurró Draco, con un pequeño rayo de esperanza en sus ojos.
- El profesor Dumbledore y yo estábamos discutiendo que pareces tener bastante talento en Pociones. Tal vez te gustaría pasar conmigo el verano y seguir trabajando en esa habilidad.
Se podía leer entre líneas el mensaje oculto. ¿Te gustaría escapar de Lucius? Draco ni siquiera se molestó en emitir una palabra simplemente se lanzó contra los brazos de Snape, abrazándolo y el profesor de Pociones envolvió sus brazos alrededor del angustiado chico.
- Gracias. – murmuró Draco, contra la túnica de Snape al tiempo que sus hombros empezaban a temblar débilmente.
- De nada. – le contestó Snape, alejando un poco a Draco de él y observando sus plateados ojos inundados de lágrimas – Mírate. - murmuró – Has crecido tanto en tan poco tiempo. Estoy muy orgulloso de ti.
Hermione y Harry estaban descansando en la sala común cuando el retrato se abrió y Draco entró por él, con una sonrisa en su rostro, casi saltando a cada paso que daba.
- ¿Qué quería Snape? – le preguntó Harry, dejando a un lado el libro que estaba leyendo.
- Me ha invitado a pasar el verano con él. – sonrió Draco.
- ¡Estoy tan feliz por ti! – exclamó Hermione, corriendo hacia adelante y sumiendo al Slytherin en un profundo abrazo - ¡Y tendrás la oportunidad de superarnos a todos nosotros en Pociones!
Hermione liberó al Slytherin de su opresivo abrazo, observando como Draco y Harry le sonreían.
- Quería deciros a los dos que… gracias. – susurró Draco – Habéis hecho tanto por mí… que no creo que nunca pueda pagároslo.
- Ya lo has hecho. – le sonrió Hermione – Te has convertido en nuestro amigo.
Los siguientes dos días pasaron en un borrón. Fueron a las clases del lunes y pasaron una relajante tarde junto al fuego. Draco parecía estar llevándolo bien, aunque algunos estudiantes se burlaban de él – de manera cariñosa – por el dragón de peluche que habían visto sobresalía de su mochila. Sin embargo, a la mayoría de las chicas les parecía positivamente adorable que llevara a Sparkles junto a él.
Durante las horas de la comida, Draco se sentó en su propia mesa en compañía de Blaise y Pansy. Por la noche, él y Harry salieron a jugar al Quidditch, Ginny y Ron se les unieron una vez, mientras Hermione siempre les observaba desde tierra firme.
El martes, Hermione se despertó porque parecía que Leviculus estaba gritándole a alguien. Con un gruñido se deslizó fuera de su cálida cama y se dirigió a abrir el retrato.
- Ya era hora. – resopló McGonagall, entrando en la sala común – Son casi las seis, señorita Granger, ¿Por qué sólo está usted despierta?
- Nos gusta dormir. – murmuró Draco, saliendo de su propia habitación, con una manta cubriendo sus hombros mientras la arrastraba por el suelo y Sparkles bajo el brazo. Con un suspiro más que dramático, se dejó caer en el sofá, Hermione movió los pies de Draco para que ella también pudiera sentarse.
- Sólo he venido a traer esto. – dijo la profesora de Trasformaciones, colocando dos pequeños frascos con un líquido purpura sobre la mesa – Cuando el señor Potter se despierte, les sugiero que le entreguéis uno. La mejor de la suertes a usted señor Malfoy y al que sea su pareja. – con un grácil aleteo de su túnica, McGonagall se marchó, dejando los dos frasquitos inocentemente sobre la mesa.
Hermione se levantó cogiendo uno de ellos y examinándolo a la luz.
- ¿Parece diferente a la tuya?
- Nop – le contestó Draco, soltando una risita – Supongo que tendrás que beber al azar.
- No quiero convertirme en pequeña. – gimió Hermione.
- Todos tenemos que hacerlo. – señaló Draco.
- Pero yo no quiero. No digo que no confíe en ti y en Harry, pero estoy preocupada por cómo me vais a manejar.
- ¿Por qué pareces tan preocupada? – le preguntó Draco – No te mataremos ni nada.
- No soy yo la que me preocupa… sois vosotros.
Draco miró extrañamente a Hermione, pero antes de que pudiera preguntarle a que se refería, Harry salió pesadamente de su habitación, despertado por la conversación.
- Eso es lo que creo que es, ¿verdad? – preguntó, mirando con temor a los frasquitos.
- Sí. – suspiró Hermione – Coge uno, Harry. La profesora McGonagall dijo que nos lo tomáramos tan pronto como te despertaras.
- ¿Y qué pasa si no quiero? – dijo el chico con terquedad, cruzándose de brazos.
- Es un trabajo de clase y vas a beberte uno. – insistió Hermione, empujando uno de los frasquitos en dirección a Harry – Ahora bébetelo.
Draco se recostó contra el sofá y observó divertido como los dos se bebían el zumo de uva, con la esperanza de que el frasquito no contuviera la poción.
- No me veo diferente. – dijo Hermione, dirigiéndose hacia el espejo.
- Puede ser que tarde un rato. – dijeron Draco y Leviculus a la vez, antes de que el bufón se echara a reír.
Harry cruzó los dedos y rezó para que no le tocara a él y Hermione continuó mirando su reflejo.
- Todavía no he cambiado – remarcó – y Harry tampoco. ¿Creéis que la poción no funcionaba?
- Creo que es posible que quieras darte la vuelta. – dijo Draco riéndose entre dientes. Girándose, Hermione buscó a su mejor amigo, incapaz de encontrarlo – Mira hacia abajo. – haciendo lo que le decía, Hermione se encontró mirando a un niño pequeño, de pelo azabache y puntiagudo, las gafas se le habían caído al suelo y tenía unos ojos esmeraldas más brillantes que antes.
El pequeño Harry miraba a los dos jóvenes con cautela.
- ¿Dónde estoy? – les preguntó, después de un minuto de silencio.
- Estás en Hogwarts, Harry. – le sonrió Hermione, guardándose en el bolsillo de su bata la varita de Harry que había aparecido en su mano, después de acabar la transformación – Soy Hermione y él es Draco. – dijo, señalándose primero a sí misma y después hacia Draco, quien en ese momento se estaba levantando del sofá.
- ¿Qué es Hogwarts?
- Una escuela de magia. – sonrió Hermione - ¿No es fantástico?
- ¡Has dicho la palabra con M! – jadeó Harry, alejándose de Hermione.
- ¿Cuál? – preguntó Draco con extrañeza.
- ¿Qué palabra con M, Harry? – le preguntó dulcemente, Hermione. El niño sacudió la cabeza.
- Si lo digo tío Vernon se enfadará. – susurró. Entonces sus ojos se abrieron de par en par - ¿Dónde está tío Vernon? ¿Y tía Petunia? ¿Y Dudley?
- Están en su casa. – le aseguró Hermione – El director de Hogwarts, el profesor Dumbledore, ha tenido que traerte aquí por un tiempo. Tus familiares saben que estas aquí, no te preocupes. Ahora estarás bajo nuestro cuidado. - finalizó sonriéndole cálidamente.
- ¡Pero has dicho la palabra con M!
- ¿Y qué palabra es esa?
- Magia. – soltó el niño, antes de cubrirse rápidamente la boca con las manos, como si esperara que un rayo atravesara el techo y le golpeara.
- Creo que… - murmuró Draco, capturando los ojos de Hermione - tenemos un problema.
¿Bien? ¿Qué os ha parecido? Tenéis que entender que todo lo que ha vivido Draco como niño lo recuerda a la perfección y supongo que muchos de esos sentimientos se han transferido a su yo adolescente y por eso ese cambio emocional tan grande...
Espero que os haya gustado puede que el lunes cuelgue el cap seis de ¿Pesadillas?, AHH y ayer colgué una viñeta de Tom Riddle para un reto, si os interesa la tenéis en mi perfil se titula: "Destinado a la grandeza"
Ahora si, nos vemos pronto ^^
Contestación a los reviews sin cuenta:
Jackie Sly: Gracias por el review guapa! En estos momentos no tengo mucho tiempo, pero siempre que tenga un hueco estaré aquí para traeros un cap, de momento me limitaré a uno a la semana, pero espero que te sirva ;P Besotes!
DawnDream9435: Bienvenida nueva lectora! Me encanta ver caritas nuevas por aquí ^^ jajaja me ha hecho mucha gracia tu review y si Lucius es un gran hijodep... y te entiendo todas amamos a Draco más de lo que debería ser legal xD Besotes cielo y gracias por el review!
SALESIA: JAJAJA Si en el cap anterior pasa todo muy de repente, once días de golpe nada menos y nos han arrebatado al adorable Draco para como bien dices dejarnos al sexy dragón, como ves el cambio que ha pegado ha sido importante, pero supongo que podemos entenderlo ya que lo que sentía cuando era pequeño se ha tenido que traspasar a su yo actual, ¿no crees? Sii fue triste cuando Hermione y Harry van a volver a transformar a Draco, parece como si fueran a sacrificar a su mascota o algo xD pero entiendo lo que sintieron le cogieron cariño y no sabían que pasaría a partir de ahora, obviamente fue una despedida en toda regla :3 Como ves Hermione no se tragó nada de lo que le dijo y le abrió los ojos ;P Por cierto te echaba de menossss tengo ganas de leer el comentario de este cap a ver que te parece y el que Harry haya sido el siguiente... en fin guapa muchisisisisisimo besos y nos vemos en una semana o el lunes con Pesadillas :D
Alejandra diaz: Pues espero que tembien disfrutes mucho de este cap! Besotes y gracias por el review!
