Wolass!

Aquí estoy religiosamente ;P No es un cap muy largo, pero es bonito ^^

Espero que lo disfrutéis y siento tener que actualizar sólo una vez a la semana, estoy abarrotada. Dentro de un mes tengo tres exámenes y todavía estoy con la práctica, más algún trabajo extra... y bueno saltar por la ventana a veces parece más alentador... xD

GO!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 14 – Grandpa? (¿Abuelo?)

Hermione se arrodillo frente a Harry tomando sus pequeñas manos entre las suyas.

- La magia no es mala, Harry. ¿Por qué se enfadaría tu tío?

- No es real. – susurró Harry, sacudiendo la cabeza – A tío Vernon no le gustan las cosas que no son reales… se pone muy furioso.

- Vamos. – le dijo la chica, poniéndose en pie y extendiendo un mano hacia Harry – Vamos a visitar a Dumbledore… él sabrá que hacer.

- Yo me quedaré aquí. – anunció Draco, preparándose para volver a instalarse en el sofá. Todavía no se fiaba tanto de Dumbledore, el viejo le asustaba un poco.

- Oh, no, no lo harás. – Hermione le agarró de la oreja y lo arrastró fuera del sofá y hasta por el hueco del retrato.

- Harry también es tu responsabilidad y vas a venir. – girándose hacia Harry, le preguntó amablemente – Es un paseo largo hasta el despacho de Dumbledore, ¿quieres que te lleve?

Harry después de pensarlo durante unos segundos le hizo un leve gesto afirmativo, permitiendo que Hermione le cogiera en brazos, depositándolo sobre su cadera. En silencio, se abrían camino por el pasillo, solo rompían el silencio las maldiciones ocasionales de Draco mientras se frotaba la inflamada oreja.

- No tenías que agarrarme tan fuerte. – se quejó - ¡Ahora se quedará roja durante días!

- Deja de quejarte. – rió Hermione, golpeando a Draco suavemente en el hombro – Ni siquiera te la he retorcido.

- ¿Estáis casados? – preguntó Harry de la nada, con sus ojos esmeralda brillando mientras miraba a Hermione. Las reacciones fueron mu graciosas. Hermione dejó de caminar a la vez que abrirá la boca exageradamente de la sorpresa y el shock que le había producido la pregunta y Draco fue más o menos lo mismo, aunque la expresión del normalmente compuesto Slytherin era mucho más cómica.

- Sólo tenemos diecisiete años. – dijo Hermione sin aliento.

- Yo dieciséis. – corrigió Draco – Y eso no es ser demasiado joven en la cultura mágica… Ehh, quiero decir en nuestra cultura. – dijo apresuradamente, al ver que los ojos de Harry volvían a ensancharse ante la palabra prohibida - Aunque, - susurró para sí – Hermione probablemente sería un buen partido.

A pesar de que la voz del chico había sido floja, casi imperceptible, Hermione lo había escuchado, aunque por suerte Harry no lo había hecho.

"¿Que me está pasando?" – pensó Hermione, mientras todo su cuerpo parecía estar llenándose de un extraño, aunque reconfortante, calor, al tiempo que los dedos de los pies y de las manos le hormigueaban – "¿Esas palabras que había dicho Draco realmente tenían este efecto en mí? ¡Oh, Dios!" – se dio cuenta – "Creo que… creo que yo…"

Afortunadamente, para la cordura de Hermione antes de que pudiera llegar a cualquier conclusión certera, el trío llegó frente a la gárgola de piedra que custodiaba el despacho del director.

- ¿Te sabes la contraseña? – preguntó Draco, completamente ajeno a la agitación interna de Hermione.

- Ughh. – dijo Hermione, apoyándose débilmente contra la gárgola de piedra.

- No parece estar bien. – comentó Harry, colocando una de sus manitas sobre la frente de Hermione – Está muy caliente.

Draco sacó a Harry de los brazos de Hermione, dejándolo en el suelo, antes de apresurarse a coger a Hermione quien se desplomó al fallarle las piernas.

- ¿Está bien? – preguntó Harry, con los ojos llenos de preocupación por la Gryffindor.

- Creo que tiene fiebre. – murmuró Draco, pasándole un brazo a Hermione bajo las piernas y el otro en su espalda la alzó del suelo, al más puro estilo nupcial. Y él estaba bastante seguro de saber por qué estaba así. Debía de haberse preocupado en exceso pensando en todos los líos en los que se había metido de pequeña. Y probablemnte tampoco habría ayudado el hecho de que el día anterior saliera desabrigada a ayudar a Hagrid a atrapar a los Puffskeins que se habían quedado atrapados en los arboles debidos a los fuertes vientos que había estado haciendo.

- ¿Hay que llevarla al médico?

- La enfermería nos servirá. – reflexionó Draco – Sígueme, Harry. Vendremos a visitar a Dumbledore cuando Hermione se encuentre mejor, ¿de acuerdo?

- Vale. – dijo el niño alegremente, caminando junto a Draco, mientras se marchaban hacia otro pasillo.

- Demasiado bueno para dejarlo pasar. – río disimuladamente una voz desde detrás de una columna, haciendo una foto a los dos adolescentes antes de internarse en las sombras – Tendré que dejar caer está entre sus fotos más tarde. – marchándose de allí, nadie se había dado cuenta de que esa fotografía había sido tomada.

Draco se aseguró de mantenerse alejado de las zonas principales, no estando del todo seguro de querer mostrar a Harry en público todavía. El niño tenía miedo a la magia y exponerlo, siendo una especie de celebridad sólo le confundiría y asustaría más.

Llegaron a la soleada enfermería unos minutos más tarde, Hermione empezaba a agitarse entre los brazos de Draco, pero aun no despertaba. Suavemente, Draco la depositó sobre una de las camas y llamó a la enfermera.

- ¿Señora Pomfrey?

La sanadora salió de su despacho, con una pila de libros y revistas médicas en sus brazos.

- ¿Qué tiene está vez, señor Malfoy? – le preguntó, dejando los artículos sobre una mesa cercana. El Draco de cinco años, había pasado casi cada día por la enfermería a causa de lesiones accidentales.

- En realidad, es Hermione esta vez. Tiene fiebre.

- A treinta y ocho grados para ser exactos. – dijo la enfermera, agitando su varita sobre la figura inconsciente de Hermione, los números aparecieron sobre su cabeza - ¿Me podría entregar esa botella con un líquido rojo que tienes en el estante de arriba, señor Malfoy?

Draco alcanzó la botella, entregándosela sin decir ni una palabra y Pomfrey le administró un poco a Hermione. Harry soltó un grito cuando el humo empezó a salir de las orejas de Hermione.

- ¡Está ardiendo! – gritó alarmado.

Actuando con rapidez, el niño cogió un jarrón de flores de una mesita cercana, tiró las flores por encima de su hombro y arrojó el agua de dentro por encima de Hermione. La chica se sacudió violentamente, agitando las manos con fuerza y alcanzando a Draco en la cara, quien trastabilló hacia atrás unos pasos.

Tropezó con Harry, quien había retrocedido al ver que Hermione sacudía los brazos muy cerca de él y Draco aterrizó en una silla de ruedas giratoria. La señora Pomfrey dio un paso hacia atrás para evitar chocar contra Harry, pero se estrelló contra Draco… con fuerza.

El Slytherin propinó un gritó, la silla estaba salvajemente alborotada, yendo directa hacia las puertas de la enfermería, los gritos de Draco se hacían más débiles por segundos.

Hermione detuvo sus frenéticos movimientos, llevándose las manos a la boca.

- ¿No hay escaleras tras esa puerta? – preguntó, aguantando la respiración.

Unos fuertes ruidos de algo chocando fuertemente se escucharon un segundo después y la señora Pomfrey asintió.

- Eso parece. Usted quédese aquí con la señorita Granger, señor Potter. Yo iré a ver al señor Malfoy.

- Pensaba que estabas ardiendo. – susurró Harry - ¿Estás bien?

- Oh, estoy bien. – dijo la chica, intentando averiguar por qué Harry había pensado que estaba ardiendo - ¿Por qué estoy aquí, de todos modos? – preguntó, mirando alrededor de la enfermería con confusión.

- Tenías fiebre. – le contestó Harry, trepanado hasta su lado en el borde de la cama – Y Draco te cargó hasta aquí cuando te caíste delante del despacho de aquel hombre.

Hermione hizo una pausa para pensar, intentando recordar porque se había derrumbado en primer lugar. Claro, tenía fiebre, pero eso no significaba que tuviera que desmayarse. ¡Ella no se desmayaba! ¡Era Hermione Granger! ¡No una chica débil!

En ese momento, entró la señora Pomfrey, levitando tras de sí el cuerpo de un muy golpeado Draco.

- ¿Estás bien? – le preguntó Harry, mirando a Draco con preocupación mientras le enfermera hacia descender su cuerpo hasta posarlo en una cama al lado de Hermione.

- ¿Parezco estar bien? – gruñó, frotándose con cuidado un gran chichón que tenía en la cabeza – Me ha dicho que tengo fracturada una pierna y que tengo suerte de no haber sufrido una conmoción cerebral.

- Tal vez esa advertencia que recibí en Adivinación era para ti. – bromeó Hermione – Ten cuidado con las caídas por las escaleras… quizás significaba que tuviera cuidado por ti.

- Se ha astillado la pierna contra el mármol. – murmuró Pomfrey, entregándole a Draco un vaso con un líquido rojo burbujeante – Vamos a tener que arreglarlo. – dijo mirando al paciente más reciente – Bébase eso y se quedará aquí durante unas horas. Los dos, señorita Granger.

- ¡Pero tenemos que ir a ver a Dumbledore! – exclamó Hermione, intentando levantarse de la cama sólo para ser empujada de vuelta por una mano firme y una manta pesada se posó sobre ella - ¡Se trata de Harry!

- Ninguno de vosotros está en condiciones de ir paseándose por el castillo. Esos huesos del señor Malfoy no se curaran en unas buenas cuatro horas y se necesita también algo de tiempo para que se recupere del golpe en la cabeza. Supongo que deberíamos estar agradecidos de que no haya sido peor.

- ¡Pero es urgente!

La enfermera suspiró.

- Subiré a ver si el profesor Dumbledore tiene tiempo de bajar hasta aquí dentro de un rato. Cuando me vaya, vosotros dos permaneceréis firmemente metidos en esas camas. ¿Harry, podrías vigilarlos por mí?

- Claro. – dijo el niño, acomodándose mejor a los pies de la cama de Hermione.

- Buen chico. – le sonrió la enfermera.

Segundos después, la señora Pomfrey se había marchado, dejando a dos adolescentes discapacitados y a un niño que – aunque todavía no supiera de ella – tenía miedo a la magia.

- Así que… - dijo Hermione, rompiendo el silencio.

- Por favor, no hables. – gimió Draco – Me duele la cabeza.

- Deja de ser tan dramático. – rió Hermione.

- ¿Cómo que estoy siendo dramático? ¡Mira el tamaño de este bulto! ¡Estropea mi cara! – dijo Draco señalando el gigantesco bulto que tenía en una mejilla, ya de un claro color morado.

- "Estropea mi cara" – Hermione se burló de él, sacándole la lengua - ¿No eres demasiado presumido?

- Lo estáis haciendo otra vez. – intervino Harry.

- ¿Haciendo qué? – preguntaron los dos al unísono.

- Discutir como una pareja de casados. ¿Seguro que no lo estáis?

- ¡No lo estamos! – gruñó Draco - ¡A ella solo le gusta buscar pelea!

- He visto a gente como bromeaba entre ellos así. – insistió Harry – Y están casados o son novios… debéis ser eso entonces. – decidió finalmente.

- ¡Sólo somos amigos! – gritó Hermione, aunque sus mejillas se tiñeron de rojo y volvió a sentir esa extraña sensación de antes.

- Hola a todos. – saludó Dumbledore, entrando en la enfermería – He oído que me necesitaban para algo sobre el señor Potter, ¿no?

- Sí, profesor. – dijo Hermione con seriedad, con el rubor desapareciendo de sus mejillas a medida que se alejaban de la conversación anterior – Este es Harry. – aclaró, señalando al niño que había a los pies de su cama.

- Ahh, Harry. – sonrió Dumbledore – Te pareces mucho a tu padre.

- ¿Conocías a mi papá? – le preguntó Harry, con una sonrisa iluminando su rostro. El niño inmediatamente se enamoró de ese anciano, que decía conocer a su padre. Esa era la primera persona que conocía que hablaba de él sin asco, no como su tía.

- Oh, sí. Fue uno de mis estudiantes.

Los ojos de Harry se abrieron de par en par.

- Pero mi padre… él… él no… no era…

- ¿Un mago? – le preguntó Dumbledore suavemente – Lo era, Harry y tu madre también.

- Pero el tío Vernon dice que la magia no es real… no me mentiría, ¿verdad?

- A tu tía y a tu tío no les gusta la idea de la magia y no quieren que tú creas en ella. ¿Sabes por qué, Harry?

- Has dicho la palabra con M. – susurró Harry, con los ojos tan abiertos que parecían dos pelotas de playa.

- Sí, lo he hecho. – rió el director – No es en absoluto una mala palabra. El señor Malfoy creció rodeado de magia. Y tú mismo estas en un colegio que enseña a utilizar la magia. ¿Por qué? Porque eres un mago, Harry.

Era imposible que sus ojos esmeralda se abrieran más.

- ¿Soy un… un mago? – jadeó.

- Correcto. Aunque aún no se te permite hacer magia, eres demasiado joven.

- ¿Yo puedo… hacer magia? – dijo sin aliento Harry, dejando escapar la última palabra en apenas un susurro.

- Cuando seas más mayor podrás. Sin embargo, tienes sangre mágica en las venas. Tus tíos no querían que los supieras porque no querían que vinieras aquí.

- ¿Por qué? Pareces muy agradable.

El anciano se echó a reír.

- No les gusta la idea de la magia. Para ellos se trata de una esencia extraña y peligrosa.

- Puedes hacer trucos de magia, ¿no? – le preguntó Harry lentamente.

- Doy clases. Pero me temo que no enseñamos trucos de cartas o como sacar un conejo de un sombrero.

- ¿Puedes hacer trucos para escapar?

- Bueno, la Aparición transporta al mago o bruja a donde desee ir.

- Entonces, ¿por qué mis padres no lo usan? Tío Vernon me dijo que murieron en un accidente de coche… si podían escapar, ¿por qué no lo hicieron?

- Pensaba que sus padres fueron ases… - comenzó a decir Draco, antes de que Hermione se acercara él y le tapara la boca con una de sus manos.

- Tengo miedo de decirte que tus tíos también te mintieron acerca de tus padres. – suspiró Dumbledore.

- ¿Quieres decir que están vivos? – preguntó Harry esperanzado.

- No… a tus padres los mató un mago muy malo cuando tú eras un bebé.

- ¿Quieres decir que los asesinron?

Dumbledore bajó la cabeza. El labio inferior de Harry temblaba y sus ojos se llenaron de lágrimas. Sin previo aviso, se lanzó contra Dumbledore.

- Oh, abuelo. – sollozó contra la túnica violeta del hombre - ¿Por qué alguien querría asesinarlos?

Hermione y Draco levantaron una ceja, aunque Draco hizo una mueca al mantener esa expresión debido a "su inmenso dolor".

- ¿Abuelo? – repitieron a la vez.

Harry se asomó por la túnica de Dumbledore, su llanto había empezado a menguar.

- Hace unas noches, - dijo en voz baja - tuve un sueño con un gigante y él. – dijo, señalando a Dumbledore – Yo también estaba allí… y hablaba con ellos. No recuerdo de que hablábamos, pero sí que a él le llamaba abuelo y al gigante tío Haggid.

- En cuanto a tu primera pregunta, Harry, a ese mago malo no le gustaban tus padres o tú en ese caso. Intentó matarte a ti también, pero escapaste con tan sólo esa cicatriz en la frente. – dijo Dumbledore presionando suavemente su dedo sobre el pequeño rayo – Y en cuanto al sueño, supongo que has tenido varios flashbacks de la noche en que Hagrid, el Guardabosques de Hogwarts y profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, te llevó a casa de tus tíos. Yo también estaba allí, así como la profesora McGonagall… aunque no puedo predecir de donde sacaste los apodos para nosotros.

- ¿Todavía puedo llamarle abuelo?

- Si lo deseas. – rió Dumbledore.

- Se avergonzará de esto más tarde. – dijo Draco, mientras reía en voz baja mirando a Hermione y ella asentía con la cabeza.

Entonces, un pensamiento cruzó la cabeza de Hermione.

- Pensaba que te estabas muriendo de dolor.

Draco inmediatamente comenzó a gimotear y a agarrarse la cabeza.

- Oh, cállese señor Malfoy. – le ordenó la señora Pomfrey, entrando de nuevo en la enfermería – Ahora quédese quieto para que pueda restablecer ese hueso suyo.

Segundos después, Draco estaba aullando de dolor – falsamente, por supuesto, para llamar la atención – cuando la enfermera se apresuró hacia él, dejándolo quieto contra las almohadas mientras le hacía engullir un asqueroso líquido para restablecer sus huesos.

- ¡No es para tanto! – gruñó Hermione, sosteniendo sus manos contra sus oídos para ahogar los gritos – ¡Y si no te callas, yo te haré saber lo que es el dolor! – inteligentemente, Draco cerró la boca.

- Los dos necesitáis descasar, ahora. – les ordenó la enfermera – Tumbaos, cerrad los ojos y a dormir. O tendré que daros un somnífero muy sabroso.

- Creo que voy a pasar, aunque gracias. – murmuró Draco, siguiendo obedientemente las ordenes de la enfermera.

- ¿Pero qué pasa con Harry? ¿Quién lo vigilará? – preguntó Hermione, entrando en pánico.

- ¿Puedes pensar en alguien quien querría verlo? – preguntó Dumbledore.

- Lo sé, pero es un año más joven… y la profesora Tobin dijo que no podíamos dejar a los niños con estudiantes más jóvenes…

- Podemos hacer una excepción. – dijo Dumbledore – Poppy, ¿podrías, por favor, llamar a Ginny Weasley? Tiene a alguien con quien reunirse.


Espero que os haya gustado amores!

Nos vemos dentro de una semana, no me falléis ;)

Contestación a los reviews sin cuenta:

SALESIA: JAJAJAJAJ Siii Harry ha tenido que esperarse hasta que se habían dormido para tomar esa foto... se la podría mandar a Lucius con una cara sonriente xDDD Si supongo que Hermione es suficientemente inteligente para saber que en ese momento nada racional podría salir de la boca de Draco, como dice ella estaba completamente inestable emocionalmente, supongo que quería volver a sentir lo que sentía antes de haberse convertido en niño, pero esos sentimientos que generó siendo un niño siguen ahí, porque eran reales... sólo tenía que aceptarlo ;P Sí que lleve a Sparkles a todos lados es síntoma de que no quiere que esos recuerdos desaparezcan de él, quiere llevarlos siempre saber que tiene personas que SI que se preocupan por él y es lógico que quiera llevarlo a todas partes... aiss es tan comestiblee *-* Sí es genial que tío Sev como Abuelo Albus se hayan ofrecido a darle mejor protección a Draco, para él a tenido que ser como una oferta para escapar del infierno... ¿que le habría hecho Luius después de lo de Hogsmeade? AJAJAJAJ Ya veremos como es la pequeña Hermione... xDDD Sii la dichosa palabra con M... espero que este cap te haya gustado, es tan tierno Harry de pequeño... (L) ya veremos si le va perdiendo miedo a la magia... upss... a la palabra con M... shhh xDDD bueno cielo muchas gracias por estar siempre ahí, aunque sean dos días después, siempre me hace mucha ilusión ver tu nombre entre mis reviews :D Te adoroooOooOO(L) Besotes!

anquilablack: JAJAJAJ me he imaginado la escena de casi saltar para ponerte a bailar la macarena... xDD Me alegra que hayas podido continuar la hisotira, por eso lo hice más que nada, ya le tenía traducida y ver que la chica la había abandonado, pues me hizo querer acabar de subirla... más que nada por vosotras ^^ Así que me alegra. Ahora mismo voy un poco corta de tiempo y he tenido que reducir mis actualizaciones a una a la semana, pero te aseguro que no dejaré la historia ^^ muchas gracias por el review y disfruta el cap, Besos!