-8-

Ya es muy tarde

Al término de la clase de defensa Hermione se reunió con Harry, y para su pesar a unos pasos más los esperaba Ron con la antipática de Lavender que se pegaba al pelirrojo como una sanguijuela. Cabe mencionar que a Brown no le fue nada bien en el duelo, no era muy hábil, ni poseía muchos talentos, fue eliminada junto con Parvia en las primeras rondas.

-Estuviste fantástica Hermione. -alago Harry a la chica, que se sonrojo.

-Fue solo suerte Harry. -Contesto apenada

-Dudo mucho que fuera suerte, me sorprendió la manera en que tú y Malfoy ganaron, al parecer hacen buen equipo.

-Supongo. -Dijo tímidamente mientras terminaba de soltar su cabello, después del duelo termino muy despeinada, por lo que prefirió dejarlo completamente suelto y alisarlo con sus dedos un poco.

-Yo me di cuenta muy tarde de la conexión que tienen los Turpie. Aunque de cualquier manera ustedes fueran más hábiles.

-No es para tanto Malfoy solo tuvo suerte. - Ron molesto por la manera en que su amigo alagaba a quien consideraban su enemigo, hablaba con resentimiento.

-Fue más que suerte Ron, a pesar de todo Malfoy tiene talento y hoy lo demostró. -Dijo secamente la castaña

-No crees que defiendes mucho a Malfoy. -Soltó venenosamente Brown.

-Solo digo la verdad, ni más, ni menos, simplemente señalo los hechos. -Contesto sin inmutarse la castaña. -Nos vemos hasta la comida, ahora tengo clase de Aritmancia y después una hora libre y quiero aprovecharla para ir a la biblioteca.

-Que novedad. -dijo con sarcasmo Lavender.

-Novedad seria que tú utilizaras un poco tu cerebro, pero creo que eso es mucho pedir. -Contraataco la castaña con firmeza, y Harry no pudo contener la risa.

Era un poco contradictorio que la castaña que despreciaba la Adivinación por considerarla una ciencia inexacta, tomara clases de Aritmancia que se considera igual de inconsistente. Sin embargo, la clase era una de las favoritas, por lo que sentía que el tiempo se iba volando.

Saliendo de Aritmancia se dirigió a la biblioteca tenía pendiente hacer una investigación de pociones, que deseaba adelantar. Era cierto que la castaña se veía diferente, pero su pasión por los libros y los conocimientos nunca cambiaria, eso era parte de su naturaleza, cambiar esa parte seria imposible.

Entro en la biblioteca y como era costumbre estaba completamente vacía, solo en época de exámenes era visitada por los alumnos que ingenuamente creían que con una visita antes de los exámenes finales era suficiente para aprobarlos.

La castaña seguía siempre un pequeño ritual cuando entraba a ese recinto sagrado para ella, en la entrada de la biblioteca llenaba sus pulmones de aire para poder absorber todos los olores contenidos en el lugar. Al entrar sentía algo muy similar a cuando entro por primera vez a la librería Flourish y Blotts, le invadía la nostalgia, tantas sensaciones de añoranza, se sentía feliz ante los aromas familiares que gravo desde sus primeros días entre aquellos libros, esencia de pergamino, tinta e incluso un toque de polvo. Recordaba cuan pequeña se sentía en la inmensidad de los estantes, las filas de libros acomodados metódicamente, la emoción que la embargaba cuando encontraba algún libro interesante que no había leído antes o el sentimiento de satisfacción cuando terminaba alguno especialmente enriquecedor.

Después de respirar aquel aire provisto de tantos recuerdos entro por fin a la biblioteca, sabía con exactitud la localización de cada libro casi tan bien como la misma bibliotecaria, pasaba tanto tiempo en el lugar que era inevitable no conocer cada rincón, incluso podría jurar que cada pasillo tenia su particular esencia, el pasillo donde se encontraban los libros de herbologia olía a hojas secas y flores, el de Historia de la magia particularmente ha guardado y polvo viejo, otros olían a una mescla de humedad y papel enmohecido, a ropa sucia y comida descompuesta los estantes de los libros que tenían dibujadas en sus pastas criaturas del mundo mágico y donde encontrarlos.

Rápidamente encontró el libro que necesitaba y se sentó en su lugar favorito, a decir verdad no tenía nada particularmente especial, la mesa estaba en un rincón apartado de las demás, pero tenía cerca una gran ventana que proporcionaba una apropiada luz natural, era un lugar silencioso, que le permitía relajarse y concentrarse en sus deberes.

Saco uno de sus pergaminos, tinta y su pluma y comenzó a escribir su ensayo, cada tanto tiempo ojeaba el libro que mantenía con una mano abierta consultando algunos párrafos y continuaba con su labor, la letra de Hermione era muy estilizada, sus trabajos eran pulcros, sin ninguna tachadura o mancha, siempre perfecta, así le gustaba, y eso no lo cambiaría por muy odioso que resultara para los demás.

-Ocupada Hermione. -Le pregunto una voz varonil. La chica levanto la vista y se topo con los intensos ojos verdes de Marcus.

-No mucho, estoy adelantando un poco los deberes, pero ya casi término -le dijo sonriendo. -Y tú qué haces por aquí.

-También trato de aprovechar mi hora libre. Me puedo sentar.

-Por supuesto siéntate.

-Gracias.

Hermione enrojeció un poco cuando recordó que había pasado en defensa, aunque por la mirada del chico, no parecía que tuviera algún resentimiento contra ella por haberle ganado. Tratando sacar platica se le ocurrio algo.

-Es impresionante la conexión que tienes con tu hermana, me costó trabajo darme cuenta. Supongo que eso los une mas.

-Sí, ya estamos acostumbrados, aunque a veces es un poco molesto. Nuestras emociones quedan al descubierto al otro, por muy vergonzosas o personales que sean. -Dijo con un dejo de tristeza.

-Aunque a decir verdad, no es necesaria esa conexión para darme cuenta que estas triste. -Le conto Hermione, sin perder de vista la mirada ausente de Marcus, parecía que recordar algo que le causaba bastante dolor. -Tienes la misma mirada que tenias el primer día que llegaron al colegio.

El chico sonrió débilmente y evito la mirada penetrante de Hermione, que intentaba resolver el enigma de esa tristeza.

-Estas triste porque extrañas a alguien ¿Verdad? -Dijo la chica mas como afirmación que como pregunta, lo que hizo que Marcus fijara su vista en la castaña.

-Tan obvio soy. -Contesto el chico y avergonzado desvió de nuevo su mirada hacia la ventana.

-No es eso pero supongo que padecemos del mismo mal y por eso me doy cuenta. -comento la castaña y se encogió de hombros

-No te entiendo. ¿Tu extrañas a alguien?

-Si. -Admitió la chica y miro también hacia la ventana con la vista desenfocada y suspiro. -Aunque debes saber que es más difícil cuando extrañas a alguien que ves todos los días.

Marcus no comprendía del todo sus palabras, la miro interrogante esperando que Hermione continuara hablando. Los ojos de la castaña se opacaron levemente seguían perdidos en un punto indefinido de la ventana.

-Extraño a la persona de la que me enamore, y supongo que lo mismo te ocurre. -Dijo después de unos minutos de silencio y enfoco sus ojos en los de Marcus. -Toda perdida duele… supongo que mas cuando la distancia o la muerte se interponen, pero es un suplicio lento ver a esa persona día a día y darte cuenta que ya no queda nada de la persona que solía ser. Duele mucho extrañar de esa manera, sentirlo tan cerca y al mismo tiempo tan lejos e inalcanzable.

-¿Weasley? -Pregunto el chico y la castaña se limito a asistir con la cabeza.

Una lágrima traicionera se escapo de los ojos de Hermione y rodo con lentitud por su mejilla, la limpio rápidamente con su mano. En efecto la chica seguía sufriendo por amor, extrañaba al Ron del que se había enamorado, la persona autentica y desinteresada que era antes de la fama, ahora era solo un hombre superficial, inmaduro e insensible.

-Y se puede saber tú a quien extrañas. -Pregunto con cuidado la chica, no quería presionarlo.

-Se llama Jazmín. -Dijo con tristeza el muchacho mientras su rostro reflejaba el intenso dolor que sentía al recordarla.

Hermione lo vio tan desolado que sintió su dolor como propio, y no pudo evitar acercarse un poco y colocar su mano sobre la del muchacho intentando darle un poco de consuelo. Pensó que no era correcto seguir preguntando en vista de lo que le afectaba hablar de ella, pero sin esperar obtener más respuesta Marcus le abrió su corazón, quizás porque tenía razón la castaña al decir que padecían el mismo mal y por eso se sentía identificado con ella.

-Jazmin era mi prometida, nuestros padres habían convenido poco después de nuestro nacimiento que nos casaríamos en cuanto tuviéramos edad para hacerlo. Y a pesar de ser un compromiso arreglado yo la quería, la amaba profundamente, y ella decía sentir lo mismo por mí. Éramos felices o al menos eso creía, en cuanto termináramos el colegio nos casaríamos, pero un dia simplemente se fue, escapo de su casa sin motivo aparente dejándome solo una carta de despedida que me rompió el corazón. Se fue porque no me amaba, me pedía perdón por sus mentiras, decía que no quería lastimarme que estaba dispuesta a hacerme feliz a pesar de no sentir nada por mí, pero que había conocido a alguien de quien se había enamorado y temiendo los reproches de sus padres prefirió huir con él.

Marcus contaba su historia sintiendo un profundo vacio en su interior, aun la extrañaba, aun la amaba con todo el corazón y ella simplemente se había ido a hacer su vida con alguien más.

Tan concentrado en su relato no se dio cuenta que Hermione se había levantada de su asiento y se había puesto a su lado para consolarlo. Solo hasta después de que termino de contar lo que tanto le hacía daño se dio cuenta que los cálidos brazos de la castaña lo envolvían desde la espalda, el sentado, ella de pie lo abrazaba ligeramente agachada cruzando sus manos en el pecho del chico y recargando su rostro en el varonil hombro del chico.

Se sentía tan bien estar así, la calidez que transmitía Hermione le daba un poco de paz a su herido corazón, solo después de un minuto noto la humedad en su hombro donde permanecía Hermione recargada, ella lloraba de manera silenciosa por su dolor, por el de el. Lloraba porque encontró alguien que sufría al igual que ella.

-Lo lamento tanto. -Se disculpo la castaña, un poco por su actitud y haberse atrevido a abrazarlo, y desasiendo el abrazo se limpio rápidamente la cara para borrar cualquier indicio de lágrimas, solo después regreso a su asiento ante la mirada del chico.

-Gracias. -Dijo sinceramente Marcus sintiéndose un poco mejor al haberle contado su historia a Hermione.

Hermione sonrió tímidamente. -Entonces si somos compañeros del mismo dolor. -Dijo tratando de ser graciosa, Marcus levanto la ceja por la broma y comenzó a reír.

-Creo que así es.

La castaña levanto la mirada al ver que alguien se acercaba a ellos.

-Tu hermana se acerca, perece preocupada, supongo que siente tu estado de ánimo. -dijo con seguridad la castaña.

Marcus se giro sin levantarse de su silla y le sonrió a su hermana que en efecto se notaba preocupada.

-Estoy bien. -Le dijo mentalmente a su hermana.

-Si me doy cuenta. -Contesto Amber mentalmente. -Pero hace solo unos minutos estabas mal, muy triste, sentía mucho dolor fluyendo de ti, después percibí ¿Alivio? ¿Tranquilidad? Y ahora me encuentro con que estas… ¿Feliz? No te entiendo hermano que tienes personalidad múltiple o que te ocurre. -Continuaban con su conversación mental los hermanos, mientras que Hermione dándose cuenta de eso continuo con sus deberes para no molestarlos.

-No exageres, no es para tanto. Porque si nos podemos a juzgar, últimamente estas muy nerviosa y eufórica cuando tienes cerca a cierta personita. Tú también cambias de la felicidad a la frustración muy fácil hermanita, así que no me juzgues.

-Eso me saco por preocuparme por ti. -Dijo mentalmente mientras fruncia se sonrojaba y fruncía el ceño.

-Te lo agradezco, pero no es necesario ya me encuentro mejor.

-Ya lo veo y me doy cuenta del porque de tu mejoría. -Contesto a su hermano mientras miraba a Hermione entretenida escribiendo en un pergamino.

Marcus se encogió de hombros y sonrió aun más a su hermana. -Que puedo decir que no sepas ya, me identifico con ella, me hace sentir un poco mejor.

-Si es obvio que te gusta. Solo ten cuidado, sabes que ella está muy lastimada aun y que sigue enamorada de otro, no quiero que te dañe.

-Lo sé, pero no puedo evitarlo estando con ella me olvido de todo lo demás.

-También de Jazmín.

Marcus entristeció -Incluso un poco de su mal recuerdo, Hermione me reconforma y me entiende sin necesidad de nada más.

-Solo ten cuidado Marcus no quiero que te lastimen nuevamente. -Le contesto el pensamiento del su hermano y suspiro.

-Dejemos las pláticas mentales para otra ocasión. -Pensó el chico y al instante escucho la melodiosa voz de la castaña.

-Si ya terminaron de platicar, que les parece si vamos a comer. -Les dijo Hermione mientras comenzaba a guardar sus cosas.

-Está bien. -Contesto Amber para sorpresa de su hermano, al parecer su hermana si se iba a dar una oportunidad de tratar a Hermione.

Hermione sonrió complacida era la primera vez que Amber se dirigía a ella sin estar a la defensiva. Sabía que si le daba la oportunidad podían llegar a ser buenas amigas, en el fondo confiaba en las palabras de Marcus, sobre su hermana, "Es buena persona, solo un poco caprichosa".

Caminaban los tres rumbo al gran comedor, iban platicando sobre los hechizos de habían utilizado ese día en clase de defensa, Hermione estaba fascinada por los conocimientos de los hermanos Turpie, la castaña caminaba entre Amber y Marcus, al parecer después de todo el carácter de las chicas congeniaba un poco, ambas eran inteligente, solo que Amber era más abierta y extrovertida que la castaña.

Llego a la mesa Gryffindor, Hermione saludo a sus amigos y presento formalmente a Marcus y Amber, todos los saludaron de manera animada, menos Ron que los miraba con recelo, en especial a Marcus. Después de las presentaciones los Turpie se dirigieron a sus respectivas mesas para comer.

-Parecen agradables. -Comento Ginny en cuanto se alejaron

-Así es, además son muy inteligente. -Alago la castaña

-Se nota por los hechizos que lanzaban en la clase. -Dijo Harry.

-Pues a mí se me hacen de lo más normales. -Dijo con fastidio el pelirrojo.

-Si mi Ro-Ro ese par son igual de insignificantes que sus amigos. -Dijo con saña Lavender.

-Tan insignificantes que con dos movimientos te dejaron fuera de combate. -Contesto la castaña y comenzó a reír por la cara de enojo que puso Brown.

-Ya déjala en paz a Lavender, Hermione. -Exigió el pelirrojo, lo que hizo que se le helara la sonrisa a la castaña, pero rápidamente se recompuso.

Lejos de exaltase Hermione se mantuvo tranquila y miro de una manera tan intensa al pelirrojo que lo hizo enrojecer. -¿Qué la deje en paz? -Pregunto suavemente sin dejar de mirarlo.

-Bueno lo que quiero… es que… tu no la molestes. -Dijo cohibido el pelirrojo.

-¿Te molesto Lav-Lav? -Dijo con falso remordimiento, eso hizo enojar aun mas a Brown. -Lo siento tanto, te prometo que te dejo de molestar en el mismo momento en que me dejes en paz o se congele el infierno, lo que ocurra primero.

-Eres insoportable, patética e insignificante, solo esta celosa porque Ron me prefiere a mí. -Grito exaltada.

Hermione ni siquiera se movió, seguía sonriente y se dirigió a Ron como si Lavender no estuviera presente. -Si quieres que respete a tu novia, exijo el mismo respeto Ronald, esta de mas decir que solo contesto a sus ataques, pero sinceramente me está hartando. -Dijo serena sin dejar de ver al pelirrojo directamente.

-Tranquilízate Lavender. -Le pidió Ron por lo bajo para que se calmara y regresara a su asiento, ya todos miraban con curiosidad a la mesa Gryffindor.

-Como que me tranquiliza. -Dijo ofendida. -Que no ves como me habla.

-Te hablo de la misma manera en que me hablas tú. -Contesto la sonriente castaña

Eso provoco que Lavender perdiera el control y se levantara con la varita en alto apuntando a Hermione.

-No quiero lastimarte Brown. -Dijo sin perder el temple y la concentración. -Si te preocupe que me siga interesando Ron, no es necesario ya no significa nada para mí. -Mintió con tal soltura que nadie dudo de sus palabras, eso hizo sentir mal al pelirrojo. -Así que no vale la pena que te pongas así. -Le dijo pero Lavender estaba fuera de sí.

-Basta Lavender, es suficiente. -Se levanto el pelirrojo y le arrebato su varita. -Solo estas dando espectáculos. -Le dijo mientras se la llevaba casi a rastras del gran comedor.

Hermione continuo comiendo como si nada hubiera ocurrido. Harry y Ginny se mostraban nerviosos pero no consideraron prudente decir nada.

-¿Qué demonios de pasa? -Pregunto furioso Ron y soltaba el brazo de Lavender.

-La odio. -Grito -No sabes cuánto la aborrezco, se siente perfecta.

-Es perfecta. -Le afirmo el pelirrojo y la chica lo miro con furia.

-No lo es, Hermione es una mustia, una sabelotodo patética y horrenda. -Pronuncio cada palabra con infinito resentimiento

-Sabes que eso no es cierto Hermione es inteligente, buena y sincera, no te ha hecho nada para que te portes así con ella, por el contrario fuimos nosotros los que la lastimamos, y a pesar de eso ya nos perdono.

-Eres un estúpido ingenuo. Hermione solo quiere que regreses con ella.

-Y yo quiero lo mismo, fui un tonto por cambiarla por alguien como tú.

Entendiendo hacia donde iban sus palabras lo amenazo-No te atrevas a dejarme Ron, porque te puedes arrepentir.

-No me importan tus amenazas, hemos terminado Lavender, ya no quiero nada contigo. Y que sepas que seré el hombre más feliz del mundo si Hermione llega a perdonarme. -Dijo y se alejo dejando a Lavender hecha una fiera, maldiciendo y jurando vengarse.

Estaba a punto de terminar la comida cuando Ron regreso al comedor, miradas curiosas lo seguían, especialmente un par de ojos verdes.

Tituvenado se acerco a donde estaba sentada Hermione y le toco el hombro para que volteara.

-Puedo hablar contigo Hermione.

-Claro dime.

-Pero en privado.

-Esta bien.-Contesto y se levanto para salir junto con el pelirrojo del gran comedor.

Caminaron algunos metros hasta que encontraron un pasillo vacio.

-Que ocurre Ron. -Pregunto la castaña

El pelirrojo no dijo nada, solo se fue sobre ella y la beso. Hermione enfadada lo empujo con fuerza y lo abofeteo.

-Perdón, lamento mucho haberte fallado, estoy arrepentido, te suplico que me perdones… Yo te amo, se que no lo merezco, pero te pido una oportunidad para enmendar mis errores. -Suplico el pelirrojo

Hermione veía los ojos azules del pelirrojo suplicantes, sabía que decía la verdad, estaba arrepentido por el daño que le causo y dispuesto a reparar sus faltas. Los latidos de su corazón aceleraron con fuerza, comenzó a sudar y sentía revolotear cientos de mariposas en el estomago.

Ella lo amaba, no podía negar sus sentimientos, pero estaba confundida y se sentía aun muy lastimada, pero frente a ella estaba la posibilidad de regresar con él y no sabía qué decisión tomar.

Sabía que era una tonta por considerar perdonarlo, pero que no el amor es perdón, que el amor no es sacrificio, entonces por que no intentarlo. Pero por mucho que doliera, por mucho que dudara ya sabía la respuesta.

Los ojos caramelo de Hermione estaba inundados en lagrimas, cuanto dolía amar era innegable, pero también el amor era glorioso y por el valían la pena todos los sacrificios. Sonrió con timidez a Ron y se acerco despacio poco a poco hasta estar frente a frente con el pelirrojo y lo abrazo con fuerza, con desesperación y comenzó a llorar con más fuerza.

-Te quiero Ron. -Dijo Hermione con voz entrecortada y el pelirrojo se siento feliz al escucharla y la abrazo aun mas fuerte. -Sabes que daría mi vida por ti sin dudarlo, por lo que te perdono.

Ron se separo un poco de la castaña para buscar sus labios, pero ella lo detuvo poniendo un dedo sobre su boca.

-Escucha Ron. -Dijo entre lágrimas la castaña sin apartar su dedo de los labios del pelirrojo. -Te perdono de corazón por todo el amor que siento por ti, pero aunque me duela no voy a regresar contigo.

Los ojos azules de Ron se llenaron de lagrimas por las palabras de Hermione, se daba cuenta que la había perdido definitivamente.

-No voy a negar que aun que quiero, pero hemos cambiado mucho, ya no eres el mismo del que me enamore, yo también cambie ya no podemos estar juntos sin lastimarnos, por eso es mejor aceptar que es mejor seguir siendo amigos y no arruinemos el cariño que nos une.

Hermione quito con suavidad los dedos de sus labios, y lo abrazo de nuevo con ternura antes de salir corriendo a la torres de premios anuales.

Ron se quedo ahí por mucho rato, en la soledad del pasillo, llorando en silencio por su perdida, cuanto se arrepentía ahora de sus debilidades, de sus múltiples defectos que lo habían hecho perder al amor de su vida. Ahora ya era tarde para recuperarla.