Wolas amoress!

Un nuevo cap, que va con dedicatoria especial para BlackNixie, Felicidades cielo y que cumplas muchisisisismos más, espero que disfrutes del cap!

Y todos, es un capítulo con el que me divertí bastante, así que desfrutad!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 15 – Dating My Five Year Old Boyfirend (Salir con mi novio de cinco años)

- ¿Estamos dejando que Ginny lo vigile? – exclamó Draco, abriendo los ojos alarmado.

- ¿Qué hay de malo en eso? – le preguntó Hermione, acomodándose mejor en la cama de la enfermería y cubriéndose con la manta hasta la barbilla. Draco rodó los ojos.

- Están saliendo. – siseó, de manera suave para que Harry no lo escuchara, estaba al otro lado de la enfermería observando con interés un estante lleno de pociones de diferentes colores

- ¿Y…?

- ¿No crees que esto podría… no sé… afectar en algo a su relación? Aunque no es que realmente me importe. – añadió apresuradamente.

- Seguro que no. – rió Hermione – En todo caso, esto haría que se acercaran más. Además, le confiaría a Ginny mi vida. Cuidara bien de Harry.

- No tendría que hacerlo si no me hubieras golpeado. – murmuró Draco.

- ¡No te he dado tan fuerte! Y ha sido tu culpa por estar inclinado sobre mí.

- Estaba preocupado. – se defendió Draco – No tenías que reaccionar de esa manera.

- ¡Harry me lanzó un jarrón de agua encima! No intentes convencerme de que tú no hubieras reaccionado así.

- No lo habría hecho. Porque nunca actúo así.

- ¿Así cómo?

- Cómo un idiota. No me gustaría verme tan inestable.

- ¡Me sorprendí! ¡No podías esperar que me quedara quieta mientras un torrente de agua congelada era vertido sobre mí!

- Sí podía.

- ¿Cómo? Es un instinto natural reaccionar así cuando te sorprendes. Y cuando estoy inconsciente y me despiertan con un chorro de agua helada pues me sorprendo.

- Aun así no tenías que haberme golpeado. ¡Me has roto la pierna!

- ¡Yo no te la he roto! ¡Tú has decidido tirarte por las escaleras!

- ¡Yo no "decidido" tirarme! ¡No he podido evitarlo!

- ¡Sí que podías! ¡Podrías haber saltado de la silla!

- ¿Y arriesgarme a partirme el cuello?

- ¡No te habrías roto el cuello!

- ¡Quién sabe! ¡Iba muy rápido!

- Oh, ¿cómo a tres kilómetros por hora?

- ¡Eso ya es muy rápido!

- A ochenta es rápido. Incluso a cincuenta podría considerarse rápido. ¡Pero no a tres!

- ¡Pues yo considero que es rápido! ¡E iba al revés! ¡Eso lo hizo aun peor!

- Entonces, es bueno pensar que nunca hayas estado en una montaña rusa. Probablemente te daría un ataque al corazón.

- ¿Qué es una montaña rusa?

- Algo que se mueve muy rápido, un instrumento de un parque de atracciones muggle. ¡Y has cambiado de tema!

- ¡Yo no he hecho nada! ¡Tú has mencionado esas montañas rusas!

- ¡Sólo era un comentario! ¡Tú eres el que ha tenido que preguntar por ellas!

- ¡Quería saber que era!

- ¡Y te lo he dicho!

Ahora, los dos adolescentes ya estaban incorporados, enviándose fulminantes dagas entre sí con la mirada, las mantas apretadas en sus puños y las mejillas rojas por la ira, o en el caso de Hermione, la ira y la fiebre.

- ¿De qué estáis discutiendo? – preguntó Ginny, entrando en la enfermería – Y, ¿qué estáis haciendo aquí?

- Ella, - gruñó Draco, señalando a Hermione – tiene fiebre por salir estúpidamente fuera sin cubrirse del frío, hace unos días. Y entonces, me empujó por las escaleras y ¡ahora tengo una pierna rota!

- ¡Yo no salí fuera estúpidamente! ¡Alguien tenía que ayudar a esos pobres Puffskeins! ¡Y yo no he roto tu pierna! ¡Lo hiciste tu solo!

- ¿Es mi culpa que me empujaras por las escaleras?

- ¡Sí! ¡Sí no hubieras estado tan cerca no te habría golpeado!

- Ejem. – les interrumpió Ginny – Bueno y entonces, ¿por qué estoy yo aquí?

- Oh, sí. – sonrió Hermione, con la ira desaparecido – A él - dijo, señalando al Slytherin que echaba humo – y a mí no se nos permite salir de aquí por unas horas y necesitamos que alguien cuide de Harry. El profesor Dumbledore hizo una excepción, sólo si tú querías.

- ¿Querer? ¡Me encantaría! – exclamó Ginny, con sus ojos almendrados parpadeando de emoción - ¿Dónde está?

- Allí. – dijo Hermione, señalando los estantes.

Ginny se acercó, deteniéndose a pocos centímetros de Harry, quien estaba ocupado con un trapo que había encontrado y estaba desempolvando cada botellita antes de volver a ponerla suavemente en el estante.

- ¿Qué estás haciendo? – le preguntó Ginny con curiosidad – No es necesario que hagas eso. Es trabajo de la señora Pomfrey.

- Pero están sucios… y tía Petunia siempre me hace limpiar las cosas que están polvorientas y sucias.

- Pues no tienes que hacer eso aquí.

- Sí que tengo. – insistió Harry.

- Piensa en esto como si fuera un descanso. ¡No hay que limpiar durante dos semanas! Excepto tal vez, para hacer tu cama y recoger tu habitación. ¿Suena bien?

- Supongo que sí…

- Bien. Por cierto, soy Ginny. – sonrió la chica, tendiéndole una mano.

- Yo Harry. – le contestó el niño, tomando tímidamente la mano que le ofrecía y dándole una pequeña sacudida.

- Es un placer conocerte, Harry. Te voy a cuidar durante unas horas mientras esos dos descansan aquí, ¿de acuerdo?

- Vale.

- ¿Te gustaría ir a conocer a Hagrid y a Fang? Estoy segura de que les encantará conocerte.

- ¿Qué es Fang?

- Es el perro de Hagrid. Es muy dócil, a pesar de que le encanta lamer a las personas. Venga, vamos a buscar el abrigo; hace frío ahí fuera.

- Sé bueno con Ginny. – le dijo Hermione – Y divertíos, ¿vale?

Harry asintió, despidiéndose cunado Ginny tomó su mano llevándolo fuera de la enfermería.

En primer lugar, pararon en la sala común de Harry – afortunadamente, Ginny recordaba la contraseña – y cogieron el abrigo del niño de su baúl, debidamente encogido para adaptarse a su nuevo tamaño. Ginny cogió las gafas de Harry donde habían caído antes y las dejó sobre la mesa.

Asegurándose de que tenía la cámara en el bolsillo, ambos dejaron la cálida sala común desafiando al exterior. Aunque sólo era septiembre, un viento frío soplaba alrededor de los terrenos del castillo y la mayoría de los arboles – salvo los del Bosque Prohibido – ya habían perdido sus hojas. Ginny se aseguró de sujetar bien la capucha de Harry sobre su cabeza y ella se cubrió con su capa mucho más firmemente.

- ¿Ves esa pequeña cabaña de allí? – le preguntó Ginny, señalando con una mano enguantada hacia la cabaña de Hagrid – Ahí es a dónde vamos.

Los dos comenzaron a caminar a través del frio jardín, mientras Harry salía corriendo juguetonamente hacia unas rocas que había a un lado del camino, trepando hasta ellas y caminando por el borde. Minutos más tarde, dos personas bien congeladas estaban frente a la pequeña puerta de madera, también congelada a causa de los helados vientos.

Golpeando su cabeza contra la puerta – Ginny tenía las manos demasiado heladas como para sacarlas de debajo de su capa – esperaron tan sólo un segundo antes de escuchar la familiar voz del semi-gigante diciéndoles desde el interior: "Esperad un momento."

La puerta se abrió, dejándoles a Harry y a Ginny una cálida sensación providente de la chimenea de Hagrid.

- ¿Quién es este pequeño individuo? – preguntó Hagrid, inclinándose para ver mejor a Harry.

Los ojos del chico se iluminaron de reconocimiento.

- ¡Tío Haggid! – giró envolviendo sus bracitos alrededor de la espesa barba de Hagrid - ¡Tanto tú como el abuelo estáis aquí!

Torpemente, Hagrid abrazo a Harry, con cuidado de no aplastarle. El semi-gigante miró a Ginny en busca de una explicación, quien sólo se encogió de hombros en respuesta. Fang, sin querer quedarse sin abrazos, acorraló y abordó a Harry, sacando inmediatamente su lengua y dejando la cara del niño completamente babeada.

- ¡Basta Fang! ¡Perro malo! – gritó Hagrid, cogiendo al gran perro del cuello y echándolo hacia atrás - ¡No ataques a los invitados! - volviéndose hacia el niño, dijo – Lo siento, Harry. No sabía que actuaría así.

- Está bien. – dijo Harry, sentándose y frotándose los ojos. Aunque, la sustancia pegajosa cubría al niño por completo, dejando gotas de baba por todo su alrededor.

- Te dije que le gustaba lamer. – le sonrió Ginny - ¿Por qué no te quitas el abrigo, Harry? Entonces, podrás ir a lavarte la cara en el cuenco de allí. - Harry asintió y se despojó de su chaqueta ahora completamente pegajosa y se abrió paso hasta el cuenco para conseguir limpiarse la cara.

- ¿Qué estáis haciendo aquí con este tiempo? ¿No cogerá ningún resfriado, Harry? ¿Y dónde están Hermione y Draco?

- Hermione tiene fiebre y Draco tiene una pierna rota y algún que otro golpe y moretón. Se ha caído por las escaleras. – sonrió, notando la expresión de asombro en la cara de Hagrid – Por lo que sé, Hermione podría tener algo que ver en ello, pero los dos se culpan entre sí. ¿Sabes lo que pasó, Harry? – le preguntó, mientras el niño se dirigía hacia el fuego que era donde estaban sentados los otros dos.

- Hermione estaba ardiendo… creo. Y le lancé un jarrón lleno de agua encima, se despertó y golpeó a Draco, haciéndole caer en una silla de ruedas que se fue directa contra las escaleras.

- Es culpa de los dos. – declaró Ginny – Aunque nunca lo admitirán… son demasiado tercos.

- ¿Alguno quiere una taza de té? ¿O chocolate caliente? – ofreció Hagrid, levantándose del suelo con un gemido.

- Tomaremos dos chocolates, si no es molestia. – sonrió Ginny - ¿No suena bien, Harry? ¿Harry? – echando una salvaje mirada a su alrededor, notó que su encargo había desaparecido.

- Supongo que no tendré que hacerlo. – rió entre dientes Hagrid, mientras señalaba hacia la mesa. Harry estaba arrodillado encima de una de las sillas, poniendo unas cucharadas de chocolate en polvo – que milagrosamente había encontrado en un estante – en dos tazas y poniendo una bolsita de té en otra para Hagrid. Saltando de la silla, el niño llenó una ollita con agua, dejándola en uno de los fogones que ardía alegremente en una de las esquinas de la cabaña.

Tan pronto como el agua empezó a hervir, Harry sacó la olla del fuego poniendo un poco en las dos tazas con cara de concentración, sin derramar ni una gota. Con una cuchara grande mezcló el contenido de las tazas y le añadió un poco de azúcar por encima. Intentando que no se le cayeran las tazas, tomó la que contenía té y una de las de chocolate y se las entregó a sus dueños sin decir ni una palabra, volviendo a la mesa a por su propia taza.

- Eso ha sido muy amable por tu parte, Harry. – dijo Ginny, tomando un sorbo de su taza - ¡También está delicioso! Cuando tenía tu edad, vestirme ya era una complicación para mí… ¡y tú ya puedes hacer chocolate caliente!

- También puedo cocinar.

Ginny encaró una ceja.

- Eres realmente diferente, Harry.

El niño simplemente sonrió y volteó la cara hacia el fuego, con la cabeza descansando ligeramente sobre sobre el hombro de Ginny y el brazo de ella rodeándole.


- Estoy aburrido. – gimoteó Draco, girándose a un lado para hacer frente a Hermione.

- ¿Y yo no? Ahora quédate en silencio antes de que ella vuelva otra vez. – ella era la señora Pomfrey. Después de escuchar como los dos seguían discutiendo sobre quien tenía la culpa, incluso después de que Harry y Ginny se marcharan, les había lanzado un hechizo silenciador a los dos. Unos minutos antes, había vuelto a salir con la advertencia de que se quedaran quietos y en silencio o volvería a silenciarles y a atarles a la cama.

- Pero estoy aburrido. – se quejó Draco, golpeando la cabeza contra la almohada - ¡Tiene que haber algo que hacer!

- Intentar callarte.

- Eso ha sido cruel.

- Bien.

- Estas siendo malvada.

- ¿Y qué?

- Se supone que los Gryffindors son agradables.

- ¿Quién ha dicho eso?

- Se asume. Los Slytherins, como yo, se supone que son astutos, los Hufflepuffs unos cobardes y los Ravenclaws demasiado inteligentes para su propio bien. Los Gryffindors se supone que sois valientes, en mi opinión un rasgo bastante malo y sois amigables.

- Bueno, pues no tengo ganas de ser amigable en este momento.

- ¿Por qué?

- ¿Porque no me encuentro bien y estoy aquí encerrada contigo?

- ¿Es tan malo?

- Sí.

- ¿Has oído eso Sparkles? – le preguntó Draco a su dragón, que estaba entre sus manos – Hermione no quiere ser amigable.

- Acabas de hablarle a un animal de peluche.

- ¿Y qué?

- Parece muy estúpido. Y a ti nunca te gustaría verte como a un estúpido.

- ¡No parezco estúpido!

- Si, cuando le hablas a un animal de peluche.

- A la mayoría de las chicas les gusta.

- Les gustaba cuando eras pequeño. Con cinco años.

- ¿No os he dicho que no quería oír ni una palabra salir de esta habitación? – preguntó la señora Pomfrey, saliendo de su despacho con el ceño fruncido.

- Ha empezado él. – dijo Hermione, apuntando con uno de sus dedos a Draco.

- ¿Yo? – preguntó estupefacto - ¡Yo no he hecho tal cosa!

- ¡Sí lo hiciste! ¿Recuerdas que lloriqueabas porque estabas aburrido?

- Yo no puedo haber dicho eso.

- Tú… - Hermione seguía hablando cuando se dio cuenta de que estaba bajo un hechizo silenciador. Lanzándole su mejor mirada asesina a Draco, se volteó dejándose caer en su cama, al mismo tiempo que Draco hacia igual.

- ¡Ahora, los dos permaneceréis en silencio y descansando! Señorita Granger, la fiebre no mejorará si sigue gritando. Y señor Malfoy, estuvo cerca de sufrir una grave lesión en la cabeza y no debería moverse demasiado. Seréis libres en un par de horas, ¡pero hasta entonces, permaneceréis tranquilos!

Tan pronto como la enfermera se fue, Hermione se incorporó, sacando un pedazo de pergamino de su mochila. En negrita y en mayúsculas escribió: "TE ODIO" y se lo enseñó a Draco con el ceño fruncido.

Draco también saco un trozo de pergamino de su mochila y con el mismo estilo que Hermione, escribió: "YO TE ODIO MÁS"

"¿DE VERDAD? ¡TÚ ERES EL QUE NOS HA METIDO EN ESTO!"

"¿CÓMO QUÉ YO NOS HE METIDO EN ESTO? ¡TÚ ME EMPUJASTE POR LAS ESCALERAS! ¡Y CORRISTE TRAS ESAS BOLAS DE PELO SIN ABRIGO!

Hermione se puso la pluma contra los labios un segundo, para luego enfrascarse a escribir su siguiente mensaje: "ESTABA HACIENDO UNA BUENA OBRA AL SALVAR A ESOS POBRES PUFFSKEINS. ¡SÍ NO LO HUBIERA HECHO HABRIAN FLOTADO HASTA EL BOSQUE PROHIBIDO Y VETE A SABER QUE LES PODRÍA HABER PASADO ALLÍ!"

"¿Y? DEJA QUE ESAS PEQUEÑAS COSAS INDEFENSAS MUERAN. ES CULPA DE HAGRID NO HABERLAS VIGILADO MEJOR"

"¡NINGUNO DE NOSOTROS ESPERABA QUE EL VIENTO SOPLARA TAN FUERTE! ¡LAS CAJAS EN LAS QUE ESTABAN SE HABRÍAN AGUANTADO SI NO FUERA POR LA TOMREMTA QUE CAYÓ!"

"AÚN ASÍ, DEBERÍAS HABERTE PUESTO UN ABRIGO ANTES DE SALIR CORRIENDO"

"¡ME ESTÁS DANDO LA CHARLA COMO MI MADRE! ¡PARA!"

"¿Y QUÉ PASA SI NO LO HAGO?"

Hermione fulminó al Slytherin, cogiendo su pergamino para escribir una respuesta. Draco esperaba pacientemente en su cama. Pero sin previo aviso, Hermione se abalanzó y sacó al chico de su cama. Ambos se revolcaban por el suelo pataleándose y gritándose en silencio.

Draco agarró del pelo a Hermione, tirando de él para intentar sacársela de encima. La chica, hizo caso omiso y continuó arañando cualquier trozo de piel que pudiera alcanzar, que en su mayoría toda la piel expuesta estaba en la cara. Decidiendo que necesitaba ayuda, Draco le consiguió dar una patada a la mesita de noche, observando satisfecho como el jarrón de cristal que había encima se hacía añicos contra el suelo.

- ¿Qué está pasando aquí? – exclamó la señora Pomfrey desde su despacho. Al salir, se llevó las manos a la boca - ¡YA ES SUFICIENTE! ¡SEÑORITA GRANGER, DENTENTE AHORA MISMO!

Segundos más tarde, los dos estaban de vuelta en sus camas, ahora sin poder mover ninguna parte de sus cuerpos, a excepción de los ojos.

- Me tenéis hasta aquí vosotros dos. – dijo Pomfrey echando humo, alzando la mano por encima de su cabeza – Así que permaneceréis así hasta que la señorita Weasley y el señor Potter vuelvan y os permita marcharos.

Dos pares de ojos miraron a la enfermera, para después mirarse entre sí, enviándose dagas mentalmente.

"Mira lo que esa maldita Gryffindor le ha hecho a mi cara" – gimoteó internamente Draco – "¡Parece que haya estado peleándome con un gato! ¡No puedo enseñar mi cara así en público!"

"Tan pronto como pueda moverme, me las pagará" – pensaba Hermione echando humo – "¡Me ha arrancado un mechón de pelo! Sé que la señora Pomfrey lo ha arreglado, ¡pero no cambia el hecho de que me lo arrancara! No se le debe tirar nunca a una chica del pelo. Conseguiré una pequeña venganza cuando salgamos de aquí. Oh, sí… me las pagará"

"¿Y qué dirá todo el mundo cuando se enteren de que me lo ha hecho una chica? Aunque debo andarme con cuidado con ella, me ha sorprendido, se suponía que ese estilo era de los Slytherins. Los Gryffindors deberían declarar un duelo o por lo menos hacer una advertencia de que iban a lanzarse a por un inocente"

Unas dos horas más tarde, Draco y Hermione ya habían pensado todas las torturas imaginables que hacerse, cuando Ginny entró en la enfermería, con un Harry dormido entre sus brazos.

- Ya hemos vuelto, señora Pomfrey. – exclamó Ginny, dejando al niño en la cama junto a Draco - ¿Qué os pasa a vosotros dos? – preguntó a un Draco y una Hermione silenciosos e inmóviles, mientras la observaban.

- ¡Gracias a Merlín! – exclamó Pomfrey. Sacudiendo su varita, les lanzó a los chicos un hechizo, haciendo que se sentaran de golpe, frotando y estirando sus rígidas extremidades – Han sido muy poco cooperativos. Han estado bajo un hechizo inmovilizador y otro silenciador durante las dos últimas horas.

- Parece que tengáis más problemas que un crío. – les dijo Ginny sonriendo – Harry es un angelito.

- Apuesto a que sí. – gruñó Draco, cogiendo un espejo de una de las mesitas de noche, examinando su cara, haciendo que sus ojos se abrieran cada vez más al ver las marcas rojas y entrecruzadas que iban desde su frente hasta su barbilla - ¡Mira lo que me has hecho! – gritó alarmado, tocando con cuidado cada arañazo - ¡Estoy horrible!

- Afortunadamente, mi pelo está arreglado. Y no gracias a ti. – le espetó Hermione, tocándose la parte posterior de su cabeza.

- ¿Qué demonios habéis estado haciendo? – les cuestionó Ginny, mirando en estado de shock de una cara a otra.

- Ha empezado ella. – dijo Draco, al mismo tiempo que Hermione decía lo mismo de él.

- Tendréis que empezaros a llevar mejor si tenéis que cuidar de Harry. – les recordó Ginny – No necesita veros discutir todo el rato.

- Hablando de Harry, - dijo Hermione - ¿ha disfrutado visitando a Hagrid?

- Oh sí, le ha encantado reunirse con el tío Haggid. – sonrió Ginny – Y con Fang… más o menos. El perro le ha empapado de sus babas. – En la cama donde estaba estirado Harry, Draco se estremeció apretujándose contra la manta, para intentar protegerse de cualquier baba que pudiera quedar encima del niño – Aunque hizo algunas cosas extrañas. – continuó, con una mirada pensativa.

- ¿Quieres decir que se ha portado mal?

- ¡Oh no! Ha sido demasiado… amable. Hagrid nos ofreció una taza de chocolate caliente y Harry las hizo. Y cuando vine a recogerlo aquí, estaba limpiando las botellas de pociones. Dijo que su tía le hacía limpiar… y que podía cocinar. ¿Eso es normal?

- Es muy inteligente. – reflexionó Hermione – A su edad, cocinaba un poco, siempre con la ayuda de mi madre por supuesto. Pero a la mayoría de los niños no les gusta limpiar… a Draco no parecía importarle recoger su habitación, pero sé que cuando era más pequeña montaba una rabieta cada vez que mi madre me decía que recogiera algo.

Draco tragó saliva nerviosamente.

- Entonces no me quiero imaginar lo que será de nosotros cuando seas pequeña y te digamos que limpies.

- Os sugiero que no lo hagáis. Es decir, si no quieres salir escaldado.

- Es hora de que todos vosotros os pongáis en marcha. – les señaló el camino la señora Pomfrey, con ganas de volver a la paz y tranquilidad de su despacho – Daos prisa. – Draco saltó de la cama, demasiado contento de al fin poder marcharse.

- Tengo que volver a la sala común. – dijo Ginny - ¡Tengo un montón de deberes para mañana!

- Bien, ¡adiós, Ginny! ¡Gracias por cuidar de Harry!

- Sin problema. ¡Luego nos vemos, chicos! – con un gesto de despedida, Ginny se marchó por el pasillo opuesto.

Los "padres" hicieron el camino de regreso a su retrato, en un sepulcral silencio entre ellos durante todo el camino. Leviculus pareció intuir que algo pasaba y sabiamente no intentó hacer ningún comentario gracioso; abrió el retrato cuando Hermione soltó la contraseña. La chica metió a un dormido Harry en su cama y luego se retiró a su habitación, la puerta golpeó detrás de ella con un ruido sordo.

Draco miró sombríamente la puerta cerrada, antes de marcharse a su habitación, dejándose caer en su cama con Sparkles de forma segura a su lado. Dándose la vuelta sobre la cama, cogió un libro sobre hechizos y comenzó a leerlo, haciendo notas cada pocos minutos.

En su habitación, Hermione estaba golpeando su almohada, apenas pudiendo aplicar fuerza debido a todas esas horas sin moverse. Normalmente, no le hubiera importado, siempre y cuando tuviera un libro entre las manos, pero la señora Pomfrey había dicho que la lectura le tensaría la vista y se lo había prohibido.

En la habitación a la izquierda de Draco, Harry estaba empezando a despertarse. Incorporándose, se frotó los ojos con cansancio antes de mirar a su alrededor. Con los ojos abiertos por el pánico, se volteó en la cama aterrizando contra el suelo. Sacudiendo la cabeza para borrar el aturdimiento, Harry comenzó a hacer la cama, metiendo las cubiertas por dentro del colchón y ahuecando las almohadas.

Después de haber hecho eso, el pequeño Gryffindor comenzó a ordenar los libros de los estantes y a sacudir la alfombra. Aventurándose fuera de su habitación, se dirigió al baño, empezando a limpiar los muebles con un trapo húmedo y un poco de jabón, cuando acabó, comenzó con los espejos.

Al salir del baño, comenzó a ordenar la sala común, ahuecando los cojines de los sofás y limpiando los muebles de madera de la sala con un trapo seco. En ese momento, Hermione salió de su habitación, después de su desestresante sesión de lucha contra la almohada. Draco salió aproximadamente al mismo tiempo.

- Los elfos domésticos lo hacen cada vez mejor. – remarcó el Slytherin – Escucha, Hermione. – dijo, volviéndose hacia la Gryffindor – Por lo de antes…

- No, déjame hablar primero. Lo siento, Draco. Fue mi culpa; realmente debería haberme abrigado.

- Oh, bien. – sonrió el Slytherin – Eso era lo que iba a decir.

- ¿Quieres decir que no te ibas a disculpar?

- ¿Por qué iba a hacerlo? Has admitido que todo ha sido culpa tuya.

- Tú… - gruñó Hermione, enseñando los dientes.

- ¿No deberíamos estar bajando a cenar? – preguntó Draco alegremente, capturando las muñecas de Hermione, para mantener sus manos alejadas de su cara. Buscando en su libro de hechizos, había encontrado uno que ocultaba lesiones menores y se lo había aplicado de inmediato a su cara llena de rasguños.

- Tienes razón. – dijo Hermione, todavía intentando arañar la sonriente cara - ¡Después de mutilarte!

- Eso no sería para nada bueno… ¿recuerdas lo que ha dicho Ginny? Tenemos que llevarnos bien.

- Lo recuerdo… Bien, pero sólo por Harry. – resopló Hermione, dejando caer sus manos y Draco se las liberó – Iré a ver si todavía está dormido.

Cuando se asomó a la habitación del niño, Harry estaba sentado en el suelo con las rodillas flexionadas hasta su barbilla.

- ¿Harry? ¿Estás bien?

- Sí… estoy bien. – sonrió.

- ¿Tienes hambre? Es la hora de la cena y sin duda te vendría bien un poco de carne en el cuerpo… ¡Estás muy delgado!

- Tengo un poco de hambre. – admitió Harry.

- Pues vamos directos al Gran Comedor. Vamos. – le tendió la mano a Harry, estirando de él para levantarlo y salieron de la habitación – Venga Draco, nos vamos.

- ¿Qué soy? ¿Un perro? – gruñó Draco, empezando a caminar junto a Hermione.

- No, - sonrió Hermione – eres un hurón.


JAJAJA Vaya dos... peores que un crío de cinco años... Espero que os haya gustado y nos vemos el miércoles que viene!

He publicado un One-Shot de un trío entre las hermanas Greengrass y Ron Weasley, a quien le guste ese tipo de lectura está bienvenido, a quien no le guste el contenido sexual explicito, no se lo recomiendo ;P

Besotes de chocolate!

Contestación a los reviews sin cuenta:

SALESIA: JAJAJAJ Sii, el pequeño Harry es de lo más adorable... y bueno como ves Ginny lo ha cuidado como si fuera su propio hijo, nada de pedofilia ni cosas raras xDDD Es más se preocupa por él, por su actitud... JAJAJAJ SI el abuelo Dumby se lo ha explicado, a mí me parece que es un poco bestia la manera de decírselo, pero sabemos que Albus a veces tiene lo mismo de sutil que un ladrillo en la cabeza... xD pero bueno parece que Harry es un niño maduro e inteligente y ha sabido aceptar las cosas como son, a mi me dio mucha pena cuando dijo que si eran magos y podían escapar, porque no lo hicieron para escapar del coche en el que murieron... aiss... me lo hubiera comido (L) Jajajaj Si... veremos como se las apaña estçá vez nuestro cupido en forma de niño de cinco años para juntar a estos dos... personajes... xDDD El cap de hoy me hace mucha gracia... son como dos niños peleándose, porque no saben como hacer para estar al lado de la persona que les gusta... ADORABLES xD Si te soy sincera no tengo ni idea de quien es el fotógrafo misterioso, hace mucho que traduje esta historia y esos detalles se me han escapado xD Si tuviera que apostar podría decir... que ha sido una serpiente, o Blaise o Pansy... xD Ya lo descubriremos... Bueno cielo, muchisisismas gracias por tus reviews, sabes que los amo y espero que hayas disfrutado del cap! Besotess!

orne: Me alegro que te guste! Aquí tienes un nuevo cap! Espero que hayas disfrutado del cap de hoy, yo me divierto mucho con él xD Besotess!