III

VALOR


La suave tela del vestido resbalaba entre tus dedos, con calidez. Las lágrimas caían por tus mejillas, ardientes, arrastrando la suciedad de tu cara. No sabías cuánto habías llorado ya, pero aún te seguían quedando más lágrimas que derramar.

Eras un peligro. Por mucho que quisieras huir con Merlín e intentar tener una vida de ensueño, intentar olvidar que eras un monstruo, por la noche eras lo que eras; una asesina.

No era justo para él tener que arrastrarle a una vida de ermitaños, continuamente huyendo, con temor a que por las noches pudieras hacerle daño.

No era justo para ti, seguir viviendo aquella vida.

Comprendiste que no podías seguir así, que no podías seguir atemorizada de cada persona con la que te cruzaras. Con un miedo constante; con el sonido de las pisadas de tus perseguidores cerca.

Miraste por última vez el vestido entre tus manos y sonreíste.

Sabías lo que tenías que hacer.


FIN


Nota de la autora: En esta viñeta he decidido utilizar el sentimiento de valor como aquella resolución para enfrentarte a la muerte sabiendo lo que te espera.