Holaaaaaa!

Os he engañado, bueno a mi misma también... pensaba que después de los exámenes estaría libre, pero no recordaba que tenía que entregar un trabajo para el día 6, así que bueno soy medio libre ahora mismo, por lo menos no estoy tan saturada como hace unos días y bueno creo que voy a poder dedicarme a escribir POR FIN. Necesito ponerme a escribir Pesadillas, aunque dudo que lo vaya a tener pronto, eso si, voy a intentar empezar hoy a escribirlo, es que estoy como en una fase de desmotivación pero seguro que ha sido toda esta etapa de exámenes y sin vida... espero que me tengáis pacienciaaa... Ya queda nada para volver ;P

Disfrutad del cap y del estupendo día, aunque son las 8 de la mañana, pero ¿que le hago? tengo que estar al pie del cañón... creo que este verano voy a dormir como un oso hibernando... xDD

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 19 – Sock Puppets and Cinnamon Rolls (Títeres de calcetín y Rollos de canela)

- Probablemente deberíamos volver. – dijo Draco, rompiendo el cómodo silencio que se había formado en esa habitación del hospital – Ya debe ser la hora de comer…

- Sí, tienes razón. Y probablemente quieras algo de comer, ¿no Harry? Tal vez no. – se corrigió a si misma viendo como el niño todavía estaba soltando sustancia verde, mientras se agarraba el estómago – Pero volveremos de todos modos. Estoy hambrienta.

- Acabas de comerte un pastel entero tú sola. – señaló Draco.

- ¿Y? tengo hambre. Ese pastel ya se ha consumido debido al nerviosísimo y a la ansiedad.

- ¿Cómo puedes comer tanto? ¿No te preocupa engordar? – Draco miró su delgada figura y se abrazó el estómago, como si así asegurara que él nunca había ingerido las enormes cantidades de comida con las que se alimentaba Hermione.

- ¿Me estás diciendo que estoy gorda, Draco Malfoy? – estalló Hermione.

- Yo no he dicho eso. Te he dicho: ¿No te preocupa engordar si sigues comiendo tanto?

- No. Porque tengo un buen metabolismo y todo se quema rápidamente. Y además, tener a alguien que tú ya conoces como amigo, te hace desarrollar algunos hábitos alimenticios de su familia. – Draco sabía perfectamente de quien estaba hablando. Después de todo, ¿cómo alguien no iba a conocer el apetito Weasley? Suspiró y se puso en pie, estirando sus miembros tensos.

- Vámonos. A mí también me vendría bien un bocado.

Hermione cogió a Harry entre sus brazos y siguió a Draco.

- Gracias por su ayuda. – dijo Hermione con una sonrisa a Brandi. La chica les dedicó un guiño y una sonrisa antes de volverse hacia los periodistas que habían inundado el pasillo, todos querían entrevistarla a ella y al joven sanador que había encontrado accidentalmente la cura.

El trío hizo el camino de vuelta hacía la sala de la Red Flu cubriendo a Harry con una túnica para que no pudieran verle y pararlos cualquier persona que hubiera escuchado el anuncio de Hermione en voz alta. Cuando llegaron de forma segura a la enfermería, se sorprendieron al escuchar gritos desde la planta baja del castillo. Gritos muy fuertes.

- Esto es divertido. – dijo Draco, dirigiéndose casualmente hacia la fuente del sonido – Nunca hubiera imaginado que unos niños fueran tan malos. - Hermione por otro lado, apresuradamente empezó a seguir a Draco, agarrándolo por la manga de su camisa, tiró de él hacia ella frenética de preocupación.

Al llegar al nivel principal del castillo, vieron a varios estudiantes saliendo del Gran Comedor; tan cubiertos de hollín que no podían distinguir nada de ellos, excepto sus ojos. Rodeando a los estudiantes, Hermione entró hacia el Comedor, dejando caer la boca ante el espectáculo.

Los estandartes de las Casas que adornaban las paredes estaban en llamas deshaciendo el material cuidadosamente cosido y derritiendo las pequeñas joyas incrustadas en las banderas. El fuego se propagaba rápidamente a través de las mesas, los manteles se alzaban en un resplandor anaranjado y rojizo, las bandejas y copas se derramaron a la vez formando un gran charco.

La comida se estaba carbonizando, antes de desintegrarse en olas de ardiente calor. En esos momentos, el infierno estaba recorriendo el suelo de madera, haciendo que saltaran algunas piezas, creando agujeros potencialmente peligrosos. A través de las brumas del humo, se podía distinguir a los estudiantes que se dirigían hacia las diferentes puertas de salida, algunos llorando con gimoteos exageradamente altos.

- Eso sí que es un incendio. – comentó Draco, tirando de Hermione y Harry cuando una pieza de madera se desprendió ante ellos, enviando chispas por todo el suelo.

- ¡Tenemos que ayudar! – gritó la Gryffindor, sacando su varita y dejando a Harry seguro en el suelo junto a ella, el niño estaba completamente aterrorizado, aferrándose a la pierna de Hermione – INUNDANTIA CONSITO AQUA. – exclamó y un gran rugido sonó desde el extremo de su varita. Una fracción de segundo más tarde, un torrente de agua salió disparado, barriendo el Gran Comedor en una gran ola, limpiando las mesas y el suelo de las llamas, mientras el fuego silbaba en protesta.

- ¿Dónde están los profesores? – preguntó Draco, mirando con interés como el agua sofocaba el incendio, al tiempo que un humo negro se elevaba en el aire creando surcos hasta el techo.

- Yo… yo… no lo sé. – susurró Hermione, mirando en estado de shock el extremo de su varita.

- ¿Algo va mal? – preguntó Draco, volviéndose hacia la chica.

- ¿Cómo he… hecho eso?

- ¿A qué te refieres?

- El hechizo… significa inundación de agua… pero cada vez que lo he usado antes; que sólo ha sido una vez. – aclaró, al ver como los ojos de Draco se ensanchaban – Sólo pude lograr una pequeña cantidad de agua, la suficiente para regar una planta. Nunca he sido capaz de hacer eso antes.

- Creo tener una ligera idea de porque ha sucedido esto, señorita Granger. – dijo Dumbledore, chapoteando a través del Gran Comedor dirigiéndose hacia ellos, su túnica antes de color marfil ahora estaba negruzca y empapada – Pero primero, permítame hacer un recuento de los estudiantes para asegurarnos de que todos hayan logrado salir con seguridad.

- ¿Disculpe, profesor? – dijo otra figura cubierta de hollín, apareciendo al lado de Hermione.

- ¿Sí, señorita Weal? - el profesorado había sido alertado de la complicación que suponía que Ginny asistiera al colegio con su hermano "pequeño" y todos habían acordado llamar a la chica por el apellido que le había dado ella misma al niño horas antes.

- Tengo curiosidad… ¿cómo empezó el fuego? Y, ¿cómo es que ninguno de los profesores estaba ahí? Parecía como si todos hubierais desaparecido del Comedor.

- Todo se explicará más adelante, señorita Weal. Por ahora, porque no va a asearse, yo le llamaré para que baje. – un gigantesco pergamino apareció delante del hombre y comprobó el nombre de Ginny y un momento después los de Hermione, Draco y Harry.

- ¿Así que ha vuelto a la normalidad? – preguntó Ginny, mientras se alejaba por el pasillo con el trío.

- Sí, aunque al principio no tenían una cura… la encontraron mientras estábamos allí.

- Guau… eso sí que es un golpe de suerte.

- ¿Qué ha pasado exactamente aquí? – preguntó Draco, mirando por encima a la multitud de estudiantes que se dirigían hacia sus habitaciones, casi todos cubiertos por completo de negro y algunos incluso empapados.

- No estoy muy segura. – admitió Ginny – Todo lo que sé es que el fuego comenzó en la mesa de Slytherin y entonces, se extendió por todas partes. Creo que todos han conseguido salir, lo cual es bueno. Os veo más tarde, ¡tengo que conseguir un conjunto de ropa limpio!

- Nos vemos. – le dijo Hermione a la chica que ya se estaba alejando – Vamos directos a nuestra sala común, puedo hacernos el almuerzo y así todos nos cambiaremos.

- ¿Tú, cocinas? – se burló Draco cuando el grupo empezó a dirigirse hacia el pasillo de Encantamientos – Eso es difícil de creer.

- Puedo cocinar. Aunque es probable que tú no. – dijo Hermione, sonriéndole a Draco por encima de su hombro – Después de todo hay elfos domésticos a nuestra entera disposición, no cocinarías ni aunque la vida dependiera de ello.

- Entonces, tendremos que hacer un concurso de cocina. – desafió Draco – Cada uno haremos algo, aunque tiene que ser lo mismo.

- Bien. Nos dirigiremos hacia las cocinas una vez nos hayamos lavado. – dijo, al tiempo que cogía al niño y lo subía en su cadera - ¿Te suena bien, Harry? Conocerás a los elfos domésticos, son muy amables.

- Vale. – le contestó Harry con incertidumbre. Ninguno de los jóvenes podía culparlo, después de la experiencia con la tetera; tenía que estar más asustado de la magia que nunca. Tan pronto como se acercaron al retrato de la sala común, Harry de repente, saltó de los brazos de Hermione - ¡Me olvidé de decir hola! – jadeó, con los ojos esmeraldas ampliados de horror - ¡Debe pensar que la odio!

- ¿Quién? – dijeron Hermione y Draco a coro.

- ¡A la tía Minnie! ¡Se me olvidó decirle hola!

Los dos chicos estaban parados contemplando al niño silenciosamente, hasta que Hermione se dio cuenta de quien estaba hablando.

- No te preocupes. – le consoló Hermione – La profesora McGonagall debería estar en la cena de esta noche. La puedes saludar entonces, ¿vale?

- Vale. – asintió Harry. El niño se fue calmando a medida que el grupo entraba en la sala común, Leviculus les había dejado entrar sin ninguna queja, arrugando la nariz al ver la gran cantidad de hollín de sus ropas y les dio instrucciones para que los tres tomaran un buen baño.

- Bien, así haremos esto, - dijo Hermione al entrar en la sala común – primero, le daré un baño a Harry y después entras tú, Draco. Yo iré después, ¿de acuerdo?

- ¿Por qué no puedo ir primero? – gimoteó Draco, sacudiéndose el hollín de su impresionante pelo rubio – Odio sentirme sucio.

- Actúas como si fuera lodo del campo de Quidditch. Harry será el primero en darse un baño. – dejando a Draco parado en mitad de la sala, Hermione entró en el cuarto de baño, cerrando la puerta con un rotundo golpe detrás de ella.

- Actúas como si fuera lodo… - se burló para sí mismo, convocando una tolla, extendiéndola en el sofá para poder sentarse – El hollín no es como el lodo. El lodo se quita fácilmente, el hollín no. ¿No crees que está siendo malvada, Sparkles? – le preguntó, sacando al dragón de su túnica que había estado cargando desde el incidente en San Mungo. Los ojos del peluche le miraban inocentemente, brillando a la luz – Eso es lo que pensaba que dirías. – suspiró Draco – Supongo que ya que has sido hecho por Gryffindors, ¿tienes que actuar como tal, no? Espera… no contestes a eso.

Tan pronto como salieron Hermione y Harry del baño, el niño envuelto en un conjunto de ropa limpio y con el pelo bien peinado – aunque no lo pareciera – Draco, se levantó a toda prisa huyendo hacia la ducha. Después de desnudarse y envolverse con una toalla, se miró al espejo del lavabo dejando caer la mandíbula de la impresión. ¿Ese era realmente él?

Hizo un gesto lento frente a su reflejo, el cual le imitó. Cada movimiento que hacía, la imagen del reflejo le imitaba. Para ese entonces, Draco ya había llegado a la conclusión que sí era la persona que el espejo reflejaba e hizo lo que le pareció más apropiado en ese momento. Gritó.

Inmediatamente la puerta se abrió, asomando la cabeza una frenética y preocupada Hermione.

- ¿Qué pasa? – preguntó, mirando a su alrededor para encontrar lo que había alterado al Slytherin.

- Mírame. – dijo Draco, señalado su reflejo en el espejo - ¡Estoy horrible! No puedo creer que haya ido caminando por ahí así.

Hermione miró, antes de que un rubor cubriera sus mejillas y optara por mirar hacia el suelo.

- Es sólo un poco de hollín. – murmuró esta, aplastándose con la puerta y sin dejar de mirar los azulejos del baño – Se quitará.

Tan pronto como estuvo segura fuera del baño, Hermione suspiró, cerrando los ojos y dejándose caer contra la puerta. "Mal, Hermione. ¡Siempre hay que llamar a la puerta! ¡Siempre!", sacudió la cabeza, intentando desprenderse de la imagen.

- No me puedo creer ni a mí misma a veces. – gimoteó, cayendo al suelo – Todo lo que llevaba puesto era una toalla… ¿y si se le hubiera resbalado o algo así? Dios, tengo que llamar a la puerta la próxima vez.

Sintiéndose todavía completamente avergonzada por no haber llamado, Hermione se fue a su habitación, para coger un nuevo conjunto de ropa, pero Draco todavía seguía rondando su mente.

- Contrólate. – se reprendió a si misma – Haz que la imagen desaparezca. – tuvo que admitirse que no había sido ninguna mala imagen, de hecho, era una muy buena… pero todavía no tenía ningún derecho a tenerlo implantado firmemente en su cabeza.

Harry, que se había metido en su habitación, entró en la de Hermione cuando empezó a escuchar fuertes golpes.

- ¿Qué estás haciendo? – preguntó, observando como Hermione se golpeaba a si misma repetidas veces la cabeza con uno de los grandes tomos de Historia de la Magia.

- Deshacerme de un recuerdo. – le contestó ella, golpeándose la cabeza una vez más – Ese ha funcionado. – se dijo, poniéndose en pie y tambaleándose un poco al tiempo que se agarraba al escritorio – Ahora todo lo que veo son ocho Harry Potter en mi habitación. ¿Cuál es el real?

- Yo. – dijo Harry, levantando la mano.

- No puedes ser todos. – dijo Hermione, viendo todavía varias imágenes debido a su extremado método para olvidar - ¿Cuál es el verdadero Harry?

- Creo que deberías acostarte. – le aconsejó Harry, guiando a Hermione hasta su cama.

- Gracias. – sonrió la chica, colocándose una mano sobre los ojos para bloquear las múltiples imágenes – Supongo que me he golpeado demasiado fuerte… quizás la próxima vez deba utilizar un libro más ligero.

- ¿Por qué te estabas golpeando?

- No tenía ninguna razón.

Harry la miró extrañado, pero se encogió de hombros, pensando que sería una cosa normal en Hermione. Los dos se sentaron en la cama – bueno, Hermione estaba acostada – en silencio por un rato, simplemente escuchando el silencio absoluto.

- Harry, - dijo Hermione, sentándose - ¿Sabes a qué hora terminaste de bañarte?

- A las doce y treinta y seis.

La Gryffindor miró el reloj de su mesilla de noche.

- ¡Lleva en la ducha más de media hora! – saltando de la cama, Hermione corrió hacia el cuarto de baño y abrió la puerta, justo a tiempo para toparse de golpe con Draco.

Afortunadamente para el bien de Hermione, esta vez estaba completamente vestido con unos pantalones vaqueros negros y una camiseta verde esmeralda ajustada como una segunda piel, mientras se secaba el pelo.

- ¿Sí? – preguntó, arqueando una ceja al ver el rubor de la chica.

"Huele como un árbol de hoja perenne… un agradable olor a…" sacudiendo la cabeza rápidamente, Hermione levantó la mirada hacia él con los ojos entrecerrados.

- ¡Has estado en la ducha durante casi cuarenta minutos! ¿Para que necesitas tanto tiempo?

- Tenía que sacarme todo el hollín de encima… y el olor. – dijo arrugando la nariz – Odio el olor a humo.

- Y es mejor abrasarte con agua caliente.

Draco sonrió.

- Sí.

Con un bufido, Hermione se agachó para pasar a través de Draco con la ropa en la mano y se adentró en la densa nube de vapor.

- Claro que es mejor abrasarse… - gruñó, haciendo el camino hasta la ducha – Nadie usa el agua tan caliente… si Hogwarts hubiera tenido detectores de humo definitivamente los habría activado.

Dejó la muda de ropa limpia en la tapa del inodoro y tiró la sucia al suelo, Hermione se metió en la ducha, dejando escapar un suspiro de alivio cuando el agua caliente se derramó sobre ella. Sin embargo, minutos más tarde, esas sensaciones de alegría volvieron a ser sustituidas por las de horror.

Draco, que estaba sentado en la sala común con Harry hizo una mueca cuando una explosión retumbó a través de la puerta cerrada del baño.

- ¡DRACO SEA CUAL SEA TU SEGUNDO NOMBRE MALFOY! ¡TE VOY A MATAR!

Segundos más tarde, Harry se había trasladado hasta el lado opuesto de la sala alejándose de Draco y Hermione salió del cuarto de baño, con una toalla de color carmesí envuelta a su alrededor y tapándose firmemente la parte superior con una mano y en la otra la varita, apuntando amenazadoramente a Draco.

- ¿Sí? – dijo dócilmente, calmado, reuniendo su mirada plateada con la ardiente de ella. Pero entonces, en un mal movimiento de Draco, sus ojos viajaron desde la cara enfurecida a lo largo del cuerpo de Hermione, con una sonrisa despertando en su rostro. Sin embargo, esa sonrisa desapareció rápidamente en cuanto Hermione se inclinó y le dio una bofetada, el zumbido retumbó por toda la sala.

- Usaste toda el agua caliente – dijo Hermione, con la voz aterradoramente serena – y lo que acabas de hacer ha sido muy innecesario. Especialmente con Harry en la habitación. – Harry miró a la chica con confusión, sin entender lo que Draco había hecho, aparte de acabar con toda el agua caliente.

- Veo que lo que dijiste del metabolismo era cierto. Tienes una muy buena figu… - otra bofetada, calló al Slytherin quien sonreía, posando su mano en la mejilla para cubrir la mancha rojiza que se le estaba formando a causa de los repetidos abusos.

- Ni una palabra más de tu parte. – le dijo entre dientes, ahora con su cara a unos pocos centímetros de la de él, mientras que con una de sus manos sostenía la toalla que la protegía firmemente – Si oigo una palabra más, no dudaré en volver a transformarte en un hurón y ambos sabemos cuánto te gusta.

Dicho eso, Hermione volvió a meterse en el baño, dando un sonoro portazo detrás de ella.

- ¿Qué es exactamente lo que has hecho? – preguntó Harry tímidamente, mirando a escondidas desde una de las esquinas del sofá.

- Sinceramente, no lo sé.

Cuando Hermione salió unos minutos del baño, completamente vestida en unos tejanos oscuros y una camisa de manga larga de color rojo y un poncho de hilo dorado por encima, deliberadamente ignoró a Draco y se acercó a Harry.

- ¿Listo para ir a conocer a los elfos domésticos, Harry?

- Son agradables… ¿verdad?

- Muy agradables. Te encantaran.

- Entonces, vale.

- ¡Genial! – exclamó, recogiendo a Harry y colocándoselo en la cadera, empezó a salir de la habitación con Draco a la zaga.

Cuando llegaron al cuadro del plato de frutas, Hermione le hizo cosquillas a la pera y entró en la cocina, Draco le siguió cautelosamente justo después. Sabía que Dobby trabajaba ahí y presentarse ante él no estaba en su lista de prioridades.

- ¡Amo Draco! – uno de los elfos se separó del grupo corriendo hacia el Slytherin, lanzando sus brazos alrededor del chico en un fuerte abrazo y derribándolos al suelo – Dobby está muy feliz de verle de nuevo.

- No deberías estar feliz por verlo. – intervino Hermione secamente.

- ¡Hermione Granger! – exclamó Dobby, arrojándose hacia la Gryffindor envolviendo sus delgados brazos alrededor de sus piernas. Alzando la mirada el elfo domestico vio al niño – Harry Potter. – jadeó, con sus ojos saltones cada vez más abiertos. Saltando, intentó abrazar a Harry, el cual reía mientras Dobby finalmente fue capaz de arrancar al niño de los brazos de Hermione para estrujarlo como a un oso de peluche.

- ¿Tu nombre es Dobby? – le preguntó Harry, cuando la criatura le dejó en libertad.

- Sí, el nombre de Dobby es Dobby, Harry Potter. – entonces, recordando lo que Hermione le había dicho antes, se volvió hacia la Gryffindor - ¿Por qué Dobby no debería estar feliz por ver al amo Draco, Hermione Granger?

- Porque ha sido muy grosero conmigo antes. – resopló.

- ¿El amo Draco ha sido grosero con Hermione Granger? – el elfo domestico le lanzó una mirada a Draco quien le devolvió una débil sonrisa desde el suelo - ¿Qué ha hecho el amo Draco?

- Estaba envuelta en una toalla. – eso fue todo lo que Hermione necesitó decir para que Dobby entendiera la situación. Una sonrisa iluminó su rostro, con unos destellos traviesos en sus ojos.

- Mal, amo Draco. – le regañó el elfo, acercándose al Slytherin – Parece que el amo necesita una lección.

- No, realmente, yo no… - protestó Draco, intentando ponerse en pie, pero se vio inmovilizado por la magia de Dobby – Te ordeno que me liberes ahora mismo. – exigió, luchando por sentarse.

- Ya no tengo que obedecer al amo Draco. – sonrió Dobby – pero Dobby todavía le puede dar una lección por ser grosero con Hermione Granger. – acomodando a Draco boca abajo, conjuró una pala de madera y tiró de sus pantalones, dejando a la vista sus adorables bóxer de snitchs – ¿Cuántos golpes, Hermione Granger? – preguntó, poniendo a punto la pala de madera.

- Todos los que desees Dobby. – sonrió Hermione, sacando su cámara del bolsillo – Sonríe a la cámara, Draco. – le dijo riéndose.

Cuando Dobby empezó a suministrarle una buena dosis de azotes, la cámara de Hermione brilló y una risa diabólica se escuchó entre los sonidos de la pala y la suave risa de Harry. En ese momento, Dobby liberó a Draco de su magia, el cual lucia de una rojo brillante, algo que Hermione nunca había visto antes.

- ¿Estas avergonzado? – se rió, mientras Draco simplemente le fruncía el ceño – Bueno, vamos a pasar a ese concurso de cocina, ¿de acuerdo? – le dijo, sonriendo alegremente.

- Vamos. – gruñó Draco, frotándose la parte trasera, enviándole dagas con los ojos a Dobby, mientras el elfo le devolvía una sonrisa inocente. - ¿Cuáles son las reglas?

- Uno, nada de magia. En absoluto. Dos, cada uno haremos la misma cosa. Personalmente, me gustaría hacer rollos de canela… si eso te parece bien.

- ¿Rollos de canela? Bien.

- Harry, ¿quieres quedarte con Dobby mientras cocinamos?

- ¿De verdad puedo?

- ¡Bien! – vitoreó Dobby, agarrando a Harry en un fuerte abrazo – ¡Harry Potter quiere estar con Dobby! ¡Vamos Harry Potter! ¡Dobby te enseñará las cocinas!

- ¡Un segundo, Dobby! – le dijo Hermione apresuradamente - ¿Dónde guardáis los ingredientes? Y, ¿Draco y yo podemos usar los fogones de allí?

- Sí, el amo Draco y Hermione Granger pueden usar la cocina. Todos los ingredientes fríos están en aquella sala blanca. – dijo Dobby, señalando una habitación refrigeradora – Y los demás ingredientes están en los armarios de allí.

- Gracias. – le dijo Hermione y Dobby sonrió, antes de arrastrar a Harry en una dirección aleatoria hacia un grupo de elfos – Vamos a ver. – reflexionó Hermione, situándose frente a la cocina – Voy a necesitar harina, levadura… mantequilla y crema… ¿azúcar? No, azúcar moreno… sal, unos huevos… ¡oh! Y canela, ¡por supuesto! Y el azúcar pulverizado para glasearlos. – decididos los ingredientes, Hermione comenzó a buscarlos por la cocina.

Draco se quedó meditando en su lado de la cocina.

- Los rollos de canela son de color marrón… así que probablemente necesitaré azúcar moreno. Y melaza… eso es de color marrón. Y la canela, el jengibre, la pimienta de Jamaica y… ya agua para juntarlos, pero necesitaré un montón de azúcar moreno para que no se desmorone. Y luego ese barniz por la parte superior. – con sus ingredientes decididos, se dirigió a buscarlos.

- ¡Y esta es la colección de calcetines de Dobby! – exclamó el elfo, arrastrando un baúl gigantesco de debajo de un mueble - ¡Mira! – Harry observó con fascinación el baúl, al tiempo que una enorme sonrisa se formaba en sus facciones.

- ¿Podemos hacer títeres con los calcetines? – le preguntó, emocionado.

- ¿Qué es?

- Son títeres. – explicó Harry – Decoras un calcetín con botones, hilos y otras cosas para conseguir hacer una cara. Luego pasas la mano por dentro y haces como si hablara.

Dobby comenzó a saltar.

- ¡Sí, sí! ¡Dobby y Harry Potter harán títeres! Dobby irá a por provisiones. Harry Potter, por favor, escoge los calcetines.

- De acuerdo, Dobby. – le sonrió Harry, excavando sobre el montón de calcetines. Finalmente el niño, había elegido algunos de sus favoritos. Estos incluían: un calcetín azul con lunares verdes, un calcetín rosa con rayas en zigzag anaranjadas, un calcetín negro liso, un calcetín de color amarillo con un mosaico en rojo y naranja cubriéndolo y un calcetín de color verde oscuro con un cordón.

- Esas son unas buenas opciones, Harry Potter. – dijo Dobby, llegando unos minutos más tarde con una gran caja entre sus manos. Vertió el contenido en el suelo y los ojos de Harry se ensancharon con asombro.

Entre los artículos habían paquetitos brillantes, trozos de pasta seca, que podían ser los ojos saltones, alambres, grajeas de todos los sabores Bertie Bott's, lentejuelas, perlas, cintas, trozos de fieltro, pegamento, hilo y otras muchas cosas. Con vigor, los dos se pusieron a trabajar, Harry tomó el calcetín con lunares y Dobby el de los zigzags.

- ¿Cómo llamarás al tuyo? – le preguntó Harry, pegando con cuidado un alambre en su calcetín como si fuera una antena.

- ¿Te refieres a que Dobby le ponga nombre al títere de Dobby? – Harry asintió – Dobby le llamará… ¡Pokey! – decidió el elfo, aferrándose a su calcetín - ¡Y será el mejor títere de todos! ¿Cómo llamarás a tu títere, Harry Potter?

- Creo que le llamaré Buggy.

- ¡Es un nombre fantástico, Harry Potter!

Mientras que los dos trabajaban juntos y en paz con sus títeres, la guerra se desataba en la otra parte de la cocina. Febrilmente, Hermione agitaba la masa con la mano izquierda, mientras que con la derecha mezclaba el relleno para los rollitos. Al otro lado de la cocina, Draco estaba moldeando tranquilamente su masa formando pequeños rollos y los colocó en una bandeja de horno previamente engrasada al tiempo que tarareaba alegremente.

"¿Cómo va tan rápido?" se preguntó Hermione, ahora agitando la mezcla de manera agitada, salpicándole en la cara. "¡Tengo que ponerme al día! ¡Más rápido, Hermione, más rápido!"

Todavía tarareando en voz baja, Draco puso su postre en la rejilla superior del horno y ajustó el temporizador en veinte minutos antes de volver y ponerle el barniz. Tan pronto como Hermione terminó de hacer la masa, arrojó un trapo sobre ella y esperó a que la levadura hiciera su efecto, todavía preguntándose cómo es que Draco había ido tan rápido.

- ¿Has usado magia? – le preguntó con desconfianza, mirando atentamente la varita de Draco.

- Nop. – le contestó sonriendo - ¿Y tú?

- No, pero… ¿estaría bien que la usara para acelerar el proceso de crecimiento? No cambiará nada. – le aseguró – Pero debe asentarse durante veinticuatro horas y realmente no quiero esperar tanto tiempo.

- Entonces, adelante. – Hermione sonrió agradecida y lanzó apresuradamente el hechizo, observando como la masa crecía con rapidez, expandiéndose dentro del cuenco perfectamente. Dándoles forma, Hermione puso sus rollos de canela en una bandeja de horno debajo de la de Draco.

Ambos esperaron pacientemente a que terminara la cocción, Hermione sumergida en un libro de cocina y Draco simplemente tamborileando los dedos sobre la encimera.

Cuando el timbré sonó, ambos salieron de su ensimismamiento, encontrándose con una sorpresa. Los rollos de Draco parecía como si hubieran sido hechos por algún chef famoso, mientras que los de Hermione parecían moldeados en plastilina por un niños de dos años.

- Desde luego podemos comprobar quien es el real cocinero aquí. – sonrió Draco, viendo desmoronarse la cara de Hermione.

- El sabor es lo que cuenta. – replicó ella, decorando sus rollos con el azúcar glas. "No he debido moldearlos correctamente" gimoteó interiormente "Eso ha sido una estupidez, Hermione. Reduce la velocidad la próxima vez."

- ¿Le damos a Harry una muestra para que lo pruebe? – preguntó Draco, poniendo sus rollos de canela enfriados en una bandeja que había encontrado.

- Vamos. – Hermione puso los suyo en otra bandejita y los dos se marcharon a buscar a Harry. Después de unos minutos de búsqueda, se encontraron con Dobby y Harry en un rincón de la cocina, "hablando" a través de sus títeres – Ohh, son preciosos.

- Gracias. – sonrió Harry.

- Gracias, Hermione Granger. Dobby se alegra de que le guste el títere calcetín de Dobby.

- Harry, ¿te sientes mejor del estómago como para degustar nuestros rollos de canela? Necesitamos saber quién lo ha hecho mejor. Dobby, ¿te gustaría probarlos a ti también?

- ¡A Dobby le encantaría! – el elfo se llevó dos rollos de cada bandeja y le entregó un par a Harry. Los dos cocineros observaron con atención, mientras Dobby y Harry le daban un bocado al rollito de Hermione. Unas sonrisas iluminaron sus rostros y Hermione le dedicó una a Draco.

Después, le dieron un bocado al rollito de Draco. Pero en lugar de sonreír, ambos se tornaron ligeramente verdosos y Dobby convocó dos cubos de basura frente a ellos, en el que escupieron el trozo de rollito.

- ¡Amo Draco! Eso estaba asqueroso. – dijo ahogándose Dobby, agarrando un vaso de agua que le había traído otro elfo domestico a los dos catadores - ¡No más cocina para el amo! ¡Nunca!

- He ganado. – empezó a aplaudir Hermione, catando su propia obra. Draco le dio un mordisco al suyo, volviéndose al instante también de un ligero tono verdoso – La próxima vez, intenta probar la masa antes de cocinarla. – le aconsejó dándole unas palmaditas en la cabeza a Draco – Vamos, será mejor que regresemos a nuestra sala común. Quiero terminar algunos deberes antes de la cena.

Entre abrazos y despedidas a Dobby – Draco una vez más había sido amenazado que si le hacía algo grosero a Hermione volvería a ser azotado – el trío se marchó, con el títere firmemente posado en el brazo de Harry. A medida que avanzaban por las escaleras, Ginny colisionó emocionada contra Hermione.

- ¿Adivina qué? – le dijo.

- ¿Qué? – le preguntó Hermione, agarrándose a Draco para recuperar el equilibrio.

- ¡Se cómo empezó el fuego!


Nota de Icy: ¿No debería tener Hogwarts un hechizo que no permitiera que el agua se volviera fría? Tal vez, o tal vez no. Quiero decir, no es probable que no lo tengan, pero es más divertido y despues de todo estoy segura de que pagan las facturas de agua caliente al ministerio y esas facturas serían mucho más altas si siempre tuvieran agua caliente, además el mundo es de todos y por lo tanto todos debemos hacer esfuerzos.


Nota de albaa: Bueno espero que la explicación del agua os lo haya aclarado. Yo cuando lo leí también me quedé ¿WTF? pero creo que tiene razón las facturas de un sitio así deben de ser enormes y sabemos que el ministro Muggle y el Mágico siempre tienen reuniones y esas cosas, seguro que han hablado de medio ambiente y del cambio climático... xD así que lo veo factible jajaja

En fin, espero que hayáis disfrutado del cap y puede que el jueves cuelgue el siguiente e intentaré avanzar mis historias prometidOOO!

Besotesss!

Contestación a los reviews sin cuenta:

SALESIA: Por fin tengo tiempo para contestar! UEUEUE! Tengo que decirte que muchsiisisisisiismas gracias por los reviews en Éxtasis líquido, cada día me enamoras más con tus comentarios awww (L) Ya tengo la mitad del siguiente relato escrito a ver si consigo acabarlo hoy, si no, bueno ya queda poco para ser libre y tener todo el tiempo del mundo para escribir... Que sobre todo tengo ganas de escribir el cap de Pesadillas, creo que os va a gustar ;P En cuanto a tu review: Tienes razón, lo he dicho ya un montón de veces... Pomfrey debería dejar una zona VIP para estos tres "personajes" se pasan más tiempo en esas cuatro paredes que en cualquier otra zona del castillo, aunque bueno San Mungo también empieza a ser su segundo lugar favorito... xDD JAJAJAJAJA SIII la parte donde Draco usa a Hermione de trampolín es jodidamente muy buena... xDDD solo de imaginármelo me descojono de risa... xD Creo que si que van a poder curar al pobre Albert (la otra tetera) ya que decidieron guardar un poco y supongo que ahora encontraran la cura ;P Si Draco parece un poco perdido en su vida, supongo que siempre había pensado que acabaría como su padre, pero ahora... sus expectativas se han agrandado considerablemente y no tiene ni idea de por donde tirar... veremos como avanzan y esperemos que Hermione pueda hacer algo para que no vuelva a su casa durante la Navidad... JAJAJAJ Sii Faltan las cámaras... a ver de que más consiguen hacer fotos ;P JAJAJA Y veo que estás impaciente por ver como será Hermione de peque jojojojojo ya n queda tanto ;P Besos cielo, que me enrollo como una persiana... xDD (L)