Como dije, el jueves iba a actualizar :D Así que he pensado que como ya no tengo exámenes (sólo un peuqeñin trabajo) puedo volver a coger un poco el ritmo de actualización, que siento que la historia no avanza... No sé si podré actualizar cada día, pero al menos no será una vez a la semana y a partir del día sis me centraré en todas mis demás historias, que siento que las he abandonado y tengo muchas ganas de continuarlas ;P

En fin espero que disfrutéis del cap y nos vemos muy prontoo!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 20 – Potions Equal Trouble (Pociones: problemas equitativos)

- Adivina. – sonrió Ginny, mirando con aire de suficiencia a los demás.

- Eso no es justo. – le contestó Hermione, haciendo un puchero - ¿Podemos tener alguna pista?

- Dos pistas. La primera, tiene cinco años y la segunda es un chico.

- Ron no ha hecho nada, ¿verdad? – preguntó Harry con nerviosismo, temiendo por su amigo.

- No, ese diablillo no ha tenido papel en esto. – le aseguró Ginny a Harry – Estaba sentado a mi lado tranquilamente durante el almuerzo cuando sucedió y estaba demasiado ocupado lanzándole uvas a Terry como para hacer cualquier de esas cosas extremadamente horribles que suele hacer.

Los ojos de Hermione se ensancharon del horror.

- Fue Neville, ¿no?

- El mismo. Sin embargo, no tuvo intención de hacerlo.

- Ese niño es muy propenso a los accidentes. – resopló Draco, sacudiendo la cabeza – Primero hizo que Harry se convirtiera en una tetera y después convirtió el Gran Comedor en un infierno.

- ¿Cómo, exactamente, se las arregló para prenderle fuego a todo el lugar? Estoy segura que alguien tenía que haberse dado cuenta antes de que llegara a tanto.

- Me encontré con Pansy y me lo explicó. Volcó una de las velas de la mesa, pero en lugar de que alguien le lanzara un chorro de agua con la varita, un chico de los primeros años le lanzó gasolina. Se expandió rápidamente, hiriendo a unos cuantos Slytherins gravemente. Es por eso que Neville, Pansy y Blaise y otro puñado de estudiantes están en la enfermería. Afortunadamente, nadie ha muerto, aunque una chica tiene algunas quemaduras muy graves en toda la cara.

- Eso es terrible. – murmuró Hermione - ¿La señora Pomfrey necesitará alguna ayuda?

- No, tanto ella como la profesora Sprout están allí ahora mismo y se las apañan bien. Finalmente después de la primera explosión alcanzó una de las banderas y de allí simplemente se fue extendiendo. Tampoco ayudó mucho cuando otro chico de primer año lanzó queroseno al fuego.

- ¿Todos los Slytherins de primer año son tan malos con los hechizos? – preguntó Hermione, volviéndose hacia Draco.

- Yo no. – declaró Draco, alzando la barbilla – En realidad yo era uno de los mejores.

- Ajá… - sonrió Ginny.

- Lo era. – protestó Draco – Nadie puede vencer a un Malfoy en nada.

- ¿Qué pasa con el Quidditch?

- ¿Y con Transformaciones?

- ¿Y Encantamientos?

Draco gruñó.

- No teníais que decir eso.

- Está bien. – le dijo Ginny, palmeando a Draco en el hombro – Todavía le queremos, ¿verdad, Mione? – la mirada que le envió a Hermione hizo que está se sonrojara y murmurara un débil sí - ¿No tenéis pociones ahora? – preguntó mirando su reloj. Hermione dejó escapar un gritito.

- ¡Oh, dios mío! ¡Sí! ¡Llegamos tarde! ¡Snape nos va a matar!

- Te olvidas de algo, - sonrió Draco – estás con un Slytherin. – despidiéndose apresuradamente de Ginny, quien tenía una hora libre, salieron corriendo dirección a las mazmorras, con Harry a cuestas de Draco.

Draco entró tranquilamente al aula y simplemente se dirigió a uno de los asientos libres, Hermione le seguía tímidamente detrás mirando a Snape, esperando que emitiera el castigo, pero justo como Draco había dicho, Snape simplemente les ignoró y continuó con la lección del día.

- … y aseguraos de añadir las alas de escarabajo después que el diente de león. Tenéis exactamente una hora para completar la poción. Comenzad.

- Hola, Harry. – canturreó Ron, dejando a sus tutores y sentándose junto a Harry, mientras Hermione y Draco iban a recoger los ingredientes para la elaboración de la poción - ¿Adivina qué? – le dijo antes de que Harry pudiera añadir nada - ¿Ves el profesor de allí arriba? – Harry asintió – Le pinché con un tenedor anoche. – susurró Ron.

- Eso no debió ser agradable… - comentó Harry, mirando a Snape con lástima.

- Pero fue muy divertido. – sonrió el niño pelirrojo – No creo que él sea muy agradable, de todos modos. Le grita a Lavender cuando no está tomando notas.

- Está siendo amable con Draco. – observó Harry. Y en efecto, el profesor de Pociones le estaba entregando a Draco los ingredientes que necesitaba de detrás de su escritorio, con una pequeña sonrisa en su rostro.

- Probablemente favorece a los Slytherins. – bufó Ron – Espero que cuando llegué a Hogwarts me envíen a Gryffindor. Ahí estaban mis padres. Y dos de mis hermanos. ¡Hey! ¡Charlie y Bill deberían estar aquí! – exclamó Ron emocionado y salió corriendo hacia Lavender.

Por desgracia, resbaló con el suelo de piedra, estrellándose contra la Gryffindor, los ingredientes que llevaba Lavender en las manos volaron por los aires esparciéndose por toda la habitación.

- ¡Lavender! – gritó, sentado en el estómago de la aturdida chica al tiempo que empezó a saltar en ella - ¿Puedes llevarme a ver a Bill y a Charlie después de clase? ¿Por favor? ¿Por favor, por favor, por favor?

- ¿Quién? – preguntó, sentándose con cuidado mientras Ron se deslizaba hasta su regazo.

- ¡Mis dos hermanos mayores! ¡Charlie debe estar en segundo y Bill en cuarto! ¿Por favor, podemos ir a verlos?

- Oh… humm…

Hermione quien estaba observando la escena se apresuró a añadir:

- Ron cariño, tus hermanos no están aquí en este momento.

- ¿No están? – el labio inferior del niño tembló y todos pudieron sentir que estaba a punto de lanzarse en una sesión de llanto estrepitoso.

- Fueron al ministerio a trabajar con tu padre durante un tiempo. Volverán en tres semanas.

- ¿Sí, volverán? – todo el mundo alrededor de Ron asintió - ¿Y entonces podré verlos? – otro asentimiento – Bien. – sonrió, con el rostro iluminado.

Un gran suspiro de alivio recorrió a Lavender y lentamente se puso en pie, al tiempo que Hermione regresaba a su caldero con Ron y Harry siguiéndola de cerca.

Draco ya estaba agregando los ingredientes a la poción, con el ceño fruncido, ya que su ropas estaban manchadas de una baba verde de los ingredientes que Lavender había lanzado al aire.

- De todas maneras, - dijo Ron, volviéndose hacia Harry después de sentarse cómodamente junto al caliente caldero - ¿Cómo hacemos está clase más divertida? Todo el mundo está muy tranquilo.

- Pero todos están trabajando. Realmente no deberíamos molestarlos.

- Sólo la haremos un poco más interesante. Vamos a por Neville, estoy seguro de que nos ayudará. – enérgicamente Ron tiró de Harry hasta el otro lado del salón donde un pequeño niño de pelo castaño estaba agachado con temor junto a los pies de Blaise quien removía su poción, al tiempo que Pansy le daba instrucciones – Hey, Neville. – sonrió - ¿Quieres ayudarnos?

- ¿Ayudaros a qué? – preguntó Neville nerviosamente, no del todo a gusto con la sonrisa en el rostro de Ron.

- Vamos a animar las cosas un poco. Esto está muy tranquilo.

- Pero ese hombre da miedo. – se estremeció Neville, señalando en dirección a Snape.

- No da miedo. – rió Ron – Probablemente sólo esté de mal humor porque esto está muy tranquilo. ¿No crees que un poco de ruido le haría sentir mejor?

- No sé… a mi abuela le gusta que el ambiente esté tranquilo cuando está de mal humor.

Ron compuso un mohín.

- ¿Quieres decir que no quieres ayudarnos a Harry y a mí?

- Realmente yo tampoco quiero formar parte de esto. – murmuró Harry – No quiero meterme en problemas.

- ¿Por favor? Te prometo que asumiré la culpa si algo sale mal.

Los otros dos niños se miraron entre sí vacilantes antes de asentir lentamente.

- Asumirás toda la culpa. – repitió Neville, aclarando la decisión.

- Lo juro y si no moriré o me pegáis con un palo de escoba en el ojo.

- Y… - dijo Neville - ¿Qué es exactamente lo que vamos a hacer?

- No lo he decidido todavía. – admitió Ron, ruborizándose - ¿Tenéis alguna idea?

- Intento no meterme en problemas o causar mucho alboroto. – dijo Harry – Así que no se me ocurre nada.

- Normalmente causo problemas por accidente. – sonrió Neville tímidamente – Como en esa clase de Transformaciones. Lo siento por eso, Harry. – se disculpó – Y el fuego de antes en el Gran Comedor. Aunque Pansy me dijo que no había sido del todo culpa mía. Que no habría sido tan malo si no hubieran lanzado esos hechizos.

- Entonces, vamos a crear algún accidente. – sonrió Ron.

- ¿Cómo se crea un accidente? Eso sería hacer algo a propósito y entonces no sería un accidente. – dijo Harry perplejo, con la frente arrugada por la confusión.

- Puede ser un accidente a propósito. – sonrió Ron – Adelante, Neville.

- Haz algo tu primero. – dijo el niño tercamente.

- Vale. ¿Recordáis como ese hombre ha dicho que los dientes de león se tenían que añadir antes que las alas de no sé qué? ¿Por qué no ponemos las alas primero? ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Furtivamente y con cautela, el alborotador y sus dos compinches deslizaron un par de alas que encontraron junto a los calderos de los estudiantes mientras elaboraban sus pociones.

- Veis. - dijo Ron, después de que cada caldero tuviera las alas en su interior – No ha pasado nada malo en absoluto.

Pero parecía que Ron había hablado demasiado rápido. Un segundo después, uno de los calderos explotó, salpicando de un líquido color naranja brillante a todos los de la sala, excepto a Snape que estaba demasiado alejado en la frontal del salón como para que le alcanzara. Se escuchaban muchos gritos y unas grandes nubes de humo se elevaban en el aire, imposibilitando la visión.

Harry tosió, sorprendiéndose al escuchar un sonido bastante diferente. Parecido a como resoplaría un caballo. Ahora que lo pensaba, se sentía más alto y un poco desequilibrado. Un segundo después, un fuerte ruido de trompetas inundó la habitación, rebotando en las paredes, haciendo que Harry se tapara las orejas con las manos, pero tan pronto como levantó los brazos, cayó al suelo con un fuerte golpe al tiempo que se escuchaba un extraño sonido cuando sus manos tocaron el suelo.

- Ventus pulso. – exclamó Snape desde la parte frontal del aula, observando como el humo se disipaba en un instante. Todos los estudiantes, casi, hubieran deseado que no lo hubiera hecho.

Harry miró su reflejo en un charco de líquido naranja que había en el suelo y sus grandes ojos verdes se ensancharon horrorizados. La apacible y tranquila cara de un joven cervatillo le devolvía la mirada, con una pequeña cicatriz en forma de rayo en su cabeza y dos pequeños cuernecitos sobresaliendo de la misma.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó, sorprendiéndose al oír su propia voz salir del animal.

- Eso me gustaría saber, joder. – exclamó la voz de un Slytherin bastante enfadado. Mirando hacia la derecha, Harry se encontró cara a cara con un enloquecido lobo plateado, con los ojos brillantes de furia.

- Cálmate. – le tranquilizó Hermione, acariciando torpemente la parte superior de la cabeza de Draco con una de sus patas. La chica se había transformado en una elegante nutria marrón.

Todos los alumnos del aula se habían transformado en un animal, algunos de ellos eran realmente divertidos. Pansy era una jirafa de color dorado oscuro y actualmente estaba arrodillada en el suelo con el cuello doblado para no chocarse contra el techo. Blaise era un Beagle y estaba sentado en el suelo tranquilamente, intentando calmar a la jirafa semi-histérica.

Lavender se había transformado en un Caballo Árabe con una crin de color acaramelado que hacia perfecto juego con su color de pelo real. Terry estaba sentado junto a la pezuña delantera de Lavender convertido en un cocodrilo verde, tenía la mandíbula abierta con los dientes brillando maliciosamente. Neville estaba acobardado debajo de Harry, convertido en un en un suave y gris conejito aterrorizado.

- ¿Qué hemos hecho? – susurró, temblando de miedo.

- Quien sabe… - gruñó Ron, con la forma de un pequeño cachorro de tigre anaranjado – Pero alguien será capaz de solucionar este problema.

Crabbe estaba sentado en una de las esquinas del salón como un oso pardo bebé y Goyle, uno de sus tutores, estaba sentado junto a él como un hipopótamo. Su pareja, Susan Bones – pobre chica – estaba tendida en la mesa, en forma de gato persa.

Otros de los animales que concurrían la sala incluían un pingüino, un excitado mono – actualmente colgado de uno de los candelabros de la pared -, un león adulto que observaba a un cerdo, quien a su vez estaba chillando en voz alta al tiempo que iba a esconderse detrás de una gran cabra montesa.

- ¿Quién… - empezó Snape, con la voz tan suave como la seda - …ha hecho esto? – nadie habló, todos los animales cesaron sus movimientos, mirando al único humano que quedaba en la sala.

Ron estalló un segundo después.

- ¡Fueron ellos! – exclamó, señalando con una de sus patas al cervatillo y al conejo - ¡Ellos lo han hecho!

- Dijiste que asumirías las culpas si algo pasaba. – sollozó Neville, saltando de debajo de Harry y corriendo hacia Blaise, deseando que sus tutores le protegieran. Harry le lanzó una mirada asustada a Snape y trotó hasta Hermione y Draco.

- Ronald Weasley. – dijo Snape en voz baja, mirando fijamente al cachorro de tigre – Parece que he encontrado al propietario de esto. – levantó el tenedor que Ron había usado con él en la cena. Pareció que el tigre se sonrojaba y dio un paso atrás al tiempo que Snape se acercaba.

- ¡No le hagas daño! – relinchó Lavender, corriendo hasta posarse frente al tigre – Él no quería causar ningún daño… de verdad. – en cuanto a Ron, le susurró – Realmente no tenías intención de hacerlo, ¿verdad?

- Quería animar las cosas. – sonrió Ron, Lavender ahora le fulminaba con la mirada.

- Puedes contar con estar castigadísimo cuando salgamos de esto. – le dijo Lavender entre dientes.

- ¿Profesor? ¿Puede devolvernos a la normalidad? – preguntó Hermione, mirando a Snape con preocupación en sus ojos color miel.

- Debería ser capaz de hacerlo, señorita Granger. – murmuró Snape – Pero necesito saber exactamente lo que hiciste, señor Weasley. – dijo, cambiando su atención hasta Ron.

- Humm… bueno… Harry, Neville y yo, pusimos las alas en las pociones antes de que añadieran el diente de león.

Snape se empezó a poner rojo de la ira.

- ¿En concreto, después de que explicará que el diente de león tenía que añadirse antes? – dijo entre dientes, con un brillo peligroso en los ojos.

- ¿Tío Sev? – Draco le dio un golpe a Snape con su hocico y le miró con inocencia – Estás siendo un poco duro con ellos… son niños, después de todo.

La clase se le quedó mirando en estado de shock. ¿Había reprendido Draco a Snape? La reacción del profesor fue completamente inesperada.

- Tienes razón. – estuvo de acuerdo Snape, mientras palmeaba a Draco en la cabeza, quien compuso un mueca de placer en sus facciones lobunas – Pero eso no quiere decir que no pueda castigar.

- ¿Me habrías castigado si hubiera sido yo? – preguntó Draco, con una sonrisa formándose en la cara del lobo. Snape suspiró. Su ahijado confiaba que averiguara una manera de solucionar esto.

- Escuchadme todos. – espetó, caminando hasta la parte frontal del aula – Debería tardar sólo unos minutos en conseguir una cura que resuelva esto. Desafortunadamente, esta clase termina en cuatro minutos y tengo un grupo de segundo año seguidamente. Además, por si no lo habíais notado, ya no lleváis ropa.

Los estudiantes miraron a su alrededor, sorprendiéndose bastante de ver sus ropas tiradas por todo el suelo.

- Una vez que termine de gestarse el antídoto, cada uno de vosotros tomará un frasquito y se lo tomará en el baño, donde también os cambiareis. Para aquellos que sean demasiado grandes, les sugiero ir con cuidado. – dijo Snape, mirando fijamente a Pansy y Goyle – Reunid vuestras ropas y esperad en la puerta en una sola fila.

La clase siguió las instrucciones, Lavender permitió que Hermione montara encima de ella. Unos minutos más tarde, el timbre sonó y los estudiantes comenzaron a pasar por la puerta del aula de Pociones.

- Aquí tenéis. – dijo Snape, colgando un frasquito alrededor del cuello de Hermione y otro alrededor del cuello de Blaise – Id a vuestros respectivos cuartos de baño y tomárosla. Luego marchaos a vuestra siguiente clase.

En una extraña procesión llegaron a los cuartos de baño, ya que muchos estudiantes se detenían para observar a los animales.

- Apartaos del camino. – gruñó Draco, empujándose a través de un pequeño grupo que se había parado a mirar.

- ¿Draco? – preguntó Ginny incrédula, al reconocer esa voz - ¿Qué ha pasado?

- Tu maldito hermano. – espetó en voz baja, para que nadie más lo escuchará por casualidad.

- ¿Ron? – preguntó absolutamente pasmada - ¿Os ha convertido a todos en animales?

- ¿Qué crees? Convenció a Harry y a Neville para manipular todas las pociones y este es el resultado.

- ¿Dónde está Ron? ¿Y Hermione y Harry?

- Ron es el tigre, el cervatillo es Harry y Hermione la nutria que hay montada en Lavender.

- Guau. ¿Por qué crees que os habéis transformado en esos animales?

- No sé. No importa. Aunque sospecho que tiene algo que ver con la forma del Patronus. Sé que el de Hermione es una nutria, por eso lo digo.

- El Patronus de Harry es un ciervo como el de su padre. – reflexionó Ginny – Y un cervatillo está bastante cerca de ser un ciervo. Quizá tengas razón. Aunque alguno de vosotros tenéis unos muy raros, ¿una jirafa y un pingüino? – sacudió la cabeza, sonriendo con diversión – Os dejaré seguir adelante. No querréis llegar tarde a vuestra siguiente clase.

- Seh. – murmuró Draco – Adivinación, ¡bien! – Ginny rió, al tiempo que desaparecía entre la multitud de estudiantes, mientras Draco se empezaba a mover por la zona hasta encontrar a Blaise – Hey – le ladró, dándole un suave golpe al Beagle.

- Bonito animal. – comentó Blaise, admirando al lobo – Me alegra por lo menos tener un tamaño promedio. Pobre Pansy.

Draco asintió y observó a la jirafa que seguía a Lavender con mucha atención, intentando no golpearse la cabeza con el techo.

- Quería darte las gracias por conseguir que no castigaran a Neville. – continuó Blaise – Tu eres el único que podía lograr que Snape actuase de esa manera.

- Sin problema. – sonrió Draco – Realmente es genial ser su ahijado.

Harry por su parte, caminaba tranquilamente al lado de Ron.

- No puedo creer lo que ha pasado. – gimoteó Harry.

- Anímate. – le reconfortó Ron – Draco nos sacó del problema. ¡Y en realidad le dio vida a la clase! ¡No puedo esperar para que Fred y George lo sepan! ¡Se emocionarán mucho!

- Pero ahora el pobre hombre tendrá que limpiar todo el desastre. – murmuró Harry con empatía.

- Es un mago. – le contestó Ron – Probablemente tendrá todo el aula limpia en cuestión de segundos.

Unos minutos más tarde, todos los animales habían entrado en sus respectivos cuartos de baño y se tragaron la poción, transformándose nuevamente en humanos con pequeños estallidos. Hermione, tan pronto como se había cambiado y recuperado su mochila que le había dejado a Lavender – la chica había tenido la amabilidad de llevarla alrededor del cuello – se quedó en pie fuera del baño, esperando pacientemente a que Harry y Draco aparecieran.

No era que quisiera asistir a Adivinación, pero era una clase y ya llegaba tarde. Además de la caminata que les esperaba hasta llegar a la Torre Norte probablemente les tomaría unos buenos diez minutos por lo que sería mejor llegar hasta allí tan pronto como fuera posible. Por otro lado, si Trelawney predecía la muerte de Harry, estaba segura de que el niño se aterrorizaría tanto que, probablemente, nunca dejaría su dormitorio. Tal vez, ir a esa clase no era una buena idea.

- Estamos listos. – anunció Draco, saliendo del baño con Harry de la mano – Hora de dirigirnos hacia la Torre.

- ¿Crees que es seguro? – le cuestionó Hermione.

- Ese viejo murciélago está loco. – sonrió Draco – Vamos, que nos espera una buena caminata.

A mitad del camino por las escaleras, Harry comenzó a cansarse y se encontró montado en Draco el resto del camino. Cuando entraron en el salón de clase, comprobaron que todavía no había nadie, todos debían estar cambiándose. Pero para su sorpresa, una señora mayor con mirada bondadosa, estaba sentada detrás de la esfera de Trelawney.

- Oh, bien. – sonrió la mujer, dejando escapar un suspiro de alivio – Estaba empezando a pensar que me había confundido de aula al ver que nadie llegaba. La profesora Trelawney está enferma, algo acerca de la alineación de las lunas de Neptuno, así que hoy la sustituiré yo. Tomároslo como una hora libre, ya que yo no tengo ni idea de todo este galimatías. Oh, soy la profesora Isis por cierto.

- Usted, - dijo Hermione, sonriéndole a la profesora – es lo mejor que le ha pasado a Adivinación. - la hora pasó con relativa calma, mientras Hermione leía un libro de Transformaciones y Harry y Draco hacían garabatos en un trozo de pergamino.

Lo que no sabían es que el día siguiente estaría lejos de ser pacifico. Muy, muy lejos


Bueno amoress, espero que os haya gustado y me comprometo a mañana colgar el siguiente capítulo ;P Espero que mañana no me surjan miles de cosas, que es lo que suele pasar... maldita Ley de Murphy... xD

Por cierto, para los que os habéis leído "Entre la bruma", pensaba que no os gustaría nada, porque lo hice rápido y sin mucha convicción, pero al ver que os ha gustado creo que haré una segunda parte resolviendo la tensión sexual que han ido creando esos dos... xD, pero será en cuanto acabe el reto. Sólo puedo daros las gracias por el apoyo hacéis que la inspiración de una resurja con más fuerza, os amOOO (L) Y puede que esta tarde escriba el otro reto al cual me he apuntado "del borracho" será un Pansy borracha que se encuentra con un Harry bastante desconcertado... si os interesa chequead mi perfil está tarde-noche ;P

Besos cariis (L)

Contestación a los reviews sin cuenta:

SALESIA: JAJAJAJAJ Si Draco tiene que dejar de acercarse a la comida... por muy apetecible que parezca a la vista, creo que podría intoxicar a toda la población de Hogwarts... xD jajaja obviamente yo tampoco me quitaría ese recuerdo a base de golpes... más bien como en mi historia de "Entre la bruma..." xDD por cierto gracias por el review ;P Puede que la continúe cuando finalice el reto :D No sé si leíste la note final de autora, pero allí dejé una explicación de Icy en cuanto a lo del agua caliente, pero si es un poco raro, aunque es una tontería para crear un poco de tensión ;P JAJAJAJA Bueno ya sabemos como empezó el fuego, pero lo importante de esa escena es más bien la parte donde Hermione lanza ese pedazo de hechizo que nunca a podido hacer y la explicación de porque ;P Creo que en el siguiente cap lo descubrimos, así que no habrá que esperar mucho. JAJAJAJA muy buena pregunta lo de los bomberos... nunca me lo había planteado... porque "policías" si que hay... xDD En fin cielo encantada de tenerte siempre por aquí y espero que nos veamos mañana :DDD Besazoss!

Rosy Fdz: Me alegra verte de nuevo por una de mis traducciones Rosy, y me alegra que te guste ya que es muy diferente a Turncoat :D En fin, gracias por el review y aquí tienes una nueva actualización y espero que mañana otra :D Besotesss!