Wolas neniss :D
Como prometí, hoy un nuevo capítulo! ¡BIEENN! y encima pude acabar el reto de Harry/Pansy con el cual me divertí muchísimo. Y los exámenes me han ido estupendamente y sólo me queda entregar el trabajo, así que estoy muy feliz!
Sin más dilación, el cap. Disfrutadlo.
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de IcyPanther -.
Capítulo 21 – Attack of the Dolls! (¡El ataque de los muñecos!)
Todos los estudiantes hicieron el camino de ida hacia el Gran Comedor con entusiasmo después de sus clases, ansiosos por ver que había sido del lugar. Los tapetes habían sido devueltos a su sitio, algunas joyas seguían sin aparecer, pero las volverían a coser más tarde. El suelo tenía nuevas tablas de madera que cubrían los agujeros y todas las mesas habían sido reemplazadas.
Hermione se sentó junto a Ginny, con Harry a su lado y Draco al otro lado de Harry, separando al niño de sus tortuosos amigos.
- Prestadme atención, por favor. – dijo McGonagall desde la mesa principal, haciendo sonar una cuchara contra su copa. Un silencio se cernió sobre todos los estudiantes, que se voltearon hacia Dumbledore, quien se estaba poniendo en pie.
- En primer lugar, me gustaría deciros que los estudiantes que sufrieron heridas están siendo atendidos en la enfermería. No hemos perdido a nadie. – unos fuertes aplausos estallaron ante eso y Dumbledore esperó pacientemente hasta poder continuar – Sin embargo, he recibo muchas quejas sobre que ninguno de los profesores estaba en el Comedor durante el incidente. Me temo que fue culpa mía, los demás profesores y yo estábamos reunidos, pero afortunadamente, la señorita Granger, realizó un increíble hechizo y logró dominar las llamas. – un estruendoso aplauso volvió a sonar, al tiempo que Hermione se sonrojaba halagada.
Después de una rápida cena, Hermione, Draco y Harry se dirigían de nuevo a su sala común cuando Dumbledore los detuvo.
- Creo que usted quería saber cómo realizó el hechizo, ¿correcto, señorita Granger?
- Si, profesor. – le contestó Hermione con entusiasmo.
- Tiene que ver con el señor Potter. – dijo sonriéndole al chico – Cuando se asusta o se molesta, su magia accidental entra en funcionamiento. Esta vez, creo que estaba aferrado a usted y su magia se transfirió hasta su varita, magnificando la potencia de tu hechizo un poco.
- Un poco… - se maravilló Hermione, bajando su mirada asombrada hasta el niño – Así que realmente fue Harry, nosotros deberíamos habernos quedado pensando en el pasillo.
- No. – dijo Dumbledore con la voz más grave – No es seguro para Harry que los demás sepan de su poder. Simplemente es un niño en estos momentos, si algunos oyen hablar de esto, temo por su seguridad.
- Lo entendemos. – dijo Hermione suavemente, abrazando a Harry. Dándole las buenas noches al director, el grupo volvió a emprender el camino hacia la sala común y momentos después ya estaban todos dormidos.
La mañana siguiente llegó demasiado rápido para los estudiantes del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Los rayos del sol entraban a raudales por las ventanas despertando a los soñolientos ocupantes para un nuevo día. Un único estudiante estaba ya despierto en esos momentos, Hermione Granger.
La Gryffindor estaba acurrucada en su cama, releyendo de nuevo su ensayo de Encantamientos antes de tener que entregarlo el lunes. Para su consternación, un golpe sonó en la puerta y Leviculus la llamó diciéndole que había alguien esperando fuera, obligándola a levantarse e ir a ver quién era.
- ¿No es un poco pronto? – preguntó mientras Lavender pasaba apresuradamente a la sala común con un Ron durmiendo entre sus brazos y Terry justo detrás.
- ¿Puedes hacernos un favor, Mione? ¿Por favor? – le rogó Lavender – Necesitamos que vigiles a Ron durante el día.
- ¿QUÉ? ¿Estás loca? – dijo más suave, con miedo de despertar a los chicos - ¿Después de lo que hizo ayer?
- Lo sé, lo sé. Pero es una emergencia. Mi madre fue al hospital ayer por la noche… tuvo un accidente de coche y el profesor Dumbledore me dijo que podía ir a visitarla.
- Y… estaba con mi padre. – sonrió Terry – Ellos están saliendo. – aclaró, al notar la mirada confusa de Hermione – Los médicos dicen que no es grave, pero nos gustaría verlos.
- ¡Oh, por supuesto! – exclamó Hermione, dejando escapar los sentimientos anteriores – Draco y yo lo cuidaremos hasta que volváis. Después de todo, es sábado y no tenemos clase.
- Eres mi tabla de salvación. – exclamó Lavender, atrapando a su amiga en un abrazo. Ambos chicos se marcharon rápidamente, dejando a Hermione a solas con un niño que llegaría a ser uno de sus mejores amigos, pero que en ese momento era un terror mortal.
Cogiendo con cuidado a Ron, Hermione lo colocó junto a Harry en la cama, queriendo disfrutar de unos minutos más de hermoso y tranquilo silencio. No tuvo esa suerte. Justo cuando salía de la habitación, Ron se despertó, mirando salvajemente a su alrededor.
- ¿Dónde están Lavender y Terry? – preguntó.
- Tuvieron que irse a casa. – suspiró Hermione – Hoy te cuidaremos nosotros.
Hermione se marchó, colocando una alarma en la habitación, así le alteraría de cualquier contratiempo que sucediera y entró en su habitación, volviendo a releer su ensayo.
- Harry. – susurró Ron, sacudiendo a su amigo con emoción - ¡Harry, despierta!
- ¿Qu..qué? – Harry con los ojos legañosos miró a Ron - ¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó con interés.
- Hermione ha dicho que Lavender y Terry han tenido que ir algún sitio. ¡Así que tengo la oportunidad de pasar contigo todo el día! ¿Y adivina qué? ¡He pensado algo divertido que podemos hacer!
- ¿Es peligroso? Realmente no me quiero meter en problemas…
- Nop. Lo cogí del baúl de Lavender. ¿Ves? – dijo, sacando una pequeña caja de la manta que Lavender le había echado por encima antes de dejarlo ahí.
- ¿Qué es?
- Un kit de fabricación de muñecos. Pero las instrucciones dicen que podemos hacerlos actuar como personas reales. ¿Quieres hacer uno?
- ¡Claro!
Ron volcó la caja sobre el suelo y tres figuras cayeron de ella, unos trapos de color blanco, un surtido de ropa y un trozo de papel.
- Vamos a ver. – dijo Ron, cogiendo las instrucciones - ¿Puedes leer esto? – le preguntó a Harry.
- Dice que tenemos que conseguir un pelo de la persona que deseas que el muñeco parezca…
- Tú ves a conseguir un pelo de Draco y yo iré a por el de Hermione.
Harry tragó saliva, pero asintió y partió hacia la habitación de Draco. Entrando de puntillas en la guarida del Slytherin, Harry respiró profundamente, obligándose a seguir adelante con unas tijeras en la mano. Draco dormía profundamente, con Sparkles apoyado contra la almohada justo al lado de su cabeza, las mantas estaban amontonadas a sus pies y sólo estaba cubierto por unos pantalones deportivos color esmeralda.
Alzando las tijeras, levantó uno de los mechones de pelo de Draco al tiempo que todo su cuerpo temblaba. En ese momento, Draco abrió los ojos. Los dos se miraron, plateado contra verde, antes de que ambos gritaran, Harry de la sorpresa de ver a Draco despierto y Draco por el grito de Harry.
Harry cortó con las tijeras mientras caía hacia atrás, haciéndole un corte a lo largo de la frente a Draco. Los gritos cesaron y Harry se lanzó a llorar, al ver la sangre que goteaba desde la cabeza del Slytherin hasta el suelo. Con calma, Draco se incorporó, agarrando su manta y sosteniéndola contra el corte.
Hermione entró corriendo en la habitación, Ron se agarraba a ella con un puñado de pelo castaño entre su mano.
- ¡LO HE MATADO! – gritó Harry, meciéndose hacia adelante y hacia atrás en el suelo, sosteniendo en alto el "arma".
- No, no lo has hecho. – le dijo Hermione, haciendo que Draco bajara la manta para poder verle el corte – Sólo necesitamos hacer una visita a la enfermería. – Ron, viendo a Harry molesto, empezó a llorar, haciendo que el ruido llegara a un nivel de locos. Y por eso, Hermione entró en pánico.
Agarró a Draco por la muñeca, levantándolo de la cama, cogió a los niños y corrió hacia la puerta, arrastrando a Draco detrás de ella.
- Estoy bien. – protestó el Slytherin, teniendo que correr para que no le partiera el brazo – En serio Hermione, es sólo un rasguño.
Varios estudiantes, ya estaban despiertos y les observaban con curiosidad, varios de esas miradas eran de chicas dirigidas persistentemente a Draco. Entonces el Slytherin se dio cuenta de algo.
- ¡Maldita sea, Hermione! – exclamó - ¡Estoy sólo a medio vestir!
- No importa. – le espetó, acelerando el ritmo – Puedes preocuparte de eso más tarde, ahora necesitas atención médica. - los cuatro llegaron segundos después a la enfermería y Hermione empujó a Draco hasta una camilla vacía.
- ¡Señora Pomfrey! – exclamó, dejando a Harry y a Ron a un lado.
- Usted otra vez… - resopló la enfermera, saliendo de su despacho – Señorita Granger, por lo menos cinco veces a la semana, alguien de su grupo llega aquí por una lesión u otra. ¿Es usted o el señor Malfoy?
- Draco. Está sangrando.
- Estoy bien. – gruñó Draco en cuanto la enfermera se acercó y le apartó la mano del corte – Sólo es un rasguño.
- No, no es cierto. – le reprendió ella – Las heridas en la cabeza siempre sangran más de lo debido, pero aparte de eso, sigue siendo bastante malo. Afortunadamente para usted, puedo arreglarlo. Ahora bébase esto. – empujó un vaso con un jugo verde frente a Draco y este arrugó la nariz al tenerlo cerca.
- No me apetece.
- Va a bebérselo o me veré obligada a inmovilizarle y a dársela yo misma. – le amenazó Pomfrey. De mala gana, Draco se bebió el vaso, componiendo una mueca de disgusto – Ves, ya ha funcionado. Ahora marchaos todos. Y no os quiero ver a ninguno de vosotros durante una semana, ¿queda claro?
Cuatro cabezas asintieron y Hermione los condujo a todos fuera de la enfermería. Draco, estaba disfrutando bastante de la atención que la población femenina de Hogwarts le estaban dando esta vez – ahora ya le miraban sin preocuparse por la sangre – y volver a la sala común les costó el doble de tiempo.
- Ves a ponerte algo más decente. – le espetó Hermione, empujando a Draco hasta su habitación – Y vosotros dos. – le dijo, mirando fijamente a los niños – Quedaos fuera de problemas y jugad en silencio, ¿de acuerdo? – ambos asintieron y desaparecieron dentro de la habitación de Harry.
- ¿Cogiste el pelo de Draco? – preguntó Ron, enseñándole los de Hermione.
- No. Fallé.
- Entonces vamos a ir a preguntarle. Hermione ni siquiera se dio cuenta cuando le cogí los suyos.
Ron guió a Harry hasta la habitación de Draco e irrumpieron en ella.
- Necesitamos un pelo tuyo. – declaró Ron, dejándose caer sobre la cama junto a Draco, quien se estaba poniendo un par de calcetines.
- ¿Por qué? – preguntó con cautela.
- Es para un kit de muñecos que me dio Lavender. – dijo Ron.
- ¿Ella te lo dio?
- Ajá…
- Pero dijiste… - espetó Harry, antes de que Ron le pusiera una mano sobre la boca.
Antes de que Draco pudiera parpadear, Ron le había cortado un mechón de pelo y salió corriendo de la habitación, justo detrás de Harry. Cuando Draco salió de la habitación, Hermione que había estado sentada en la sala común, le lanzó una mirada y soltó una risita.
- ¿Qué es tan gracioso? – preguntó, ofuscado.
- Tu… pelo. – volvió a reír. Draco se miró en uno de los espejos, abriendo los ojos con mortificación. Ron había cortado unos buenos tres centímetros de la parte derecha de su cabeza.
- Vas a ir a la enfermería en este momento. – ordenó, tapándose con una mano la zona donde le faltaba pelo – Me conseguirás la poción crece pelo o de lo contrario…
- Lo siento, no puedo hacerlo. – sonrió – La señora Pomfrey dijo que no quería vernos en toda la semana.
- ¿Por favor? – le rogó Draco - ¡Haré lo que sea!
- ¿Lo que sea?
- Ehh… ¿sí? – "¿Dónde me he metido?"
- Oh, bueno… - sonrió Hermione – En ese caso, quiero que mires está lista de libros para mí en la biblioteca.
- ¿Eso es todo? ¿No quieres que haga tus deberes, que sea tu esclavo personal o algo así?
- Yo hago mis propios deberes. Si lo hicieras, probablemente serían peores, pero en cuanto a ser mi esclavo… eso suena bien.
"Yo y mi jodida bocaza" – pensó, pero dijo:
- Vamos, Hermione… realmente no vas a obligarme a hacer nada, ¿verdad?
- Puedes empezar por quitar el polvo de las habitaciones. – le dijo – Y luego quiero que ordenes alfabéticamente todos los libros de los estantes. Y después de eso…
Veinte minutos más tarde, Hermione salía de la habitación y Draco comenzó después de que se marchara, con una lista de cosas que hacer de más cinco metros de largo extendiéndose por el suelo a su alrededor. Mientras tanto, en la habitación de Harry, unos muñecos de Draco y Hermione habían sido creado con éxito.
- Se parecen a ellos. – sonrió Ron, contemplando su obra. Tan pronto como los niños habían puesto el pelo en los muñecos, se habían transformado en unas muy buenas réplicas de los jóvenes, las insignias de Gryffindor y Slytherin se formaron en sus túnicas.
Ron empezó a caminar con la muñeca Hermione por el suelo, haciendo que las piernas de esta fueran increíblemente rápido. En el pasillo hacia la enfermería, Hermione de repente se aceleró, con sus piernas fuera de control. Los estudiantes que habían por allí se la quedaban mirando mitras corría por el pasillo, con las piernas desdibujadas de la velocidad. Ginny al ver a su angustiada amiga, corrió a ponerse a su altura.
- ¿Qué está pasando? – preguntó, corriendo más rápido para alcanzar a Hermione.
- ¡No lo sé! ¡Pero no puedo parar!
Ginny miró hacia adelante, viendo como el final del pasillo se acercaba, pero Hermione continuaba su camino en línea recta.
- ¡Date la vuelta! – exclamó Ginny - ¡Te vas a estrellar!
- ¡No puedo!
En ese momento, Ron dejó caer la muñeca y Hermione cayó al suelo con un ruido sordo.
- ¿Estás bien? – le preguntó Ginny, agachándose para ayudar a Hermione a ponerse en pie.
- Yo… creo que sí.
- Vaya… - sonrió Ron – Se me ha caído. ¡Será mejor que vuelva a caminar otra vez!
Hermione que había conseguido ponerse en pie, de repente volvió a arrancar a una velocidad inhumana, está vez por suerte en dirección hacia la enfermería.
- ¡Fuera de mi camino! – exclamó, atravesando a un grupo de estudiantes y derribando a unos cuantos. Literalmente voló sobre las escaleras e irrumpió en la enfermería.
- ¡Necesito poción crece pelo! – dijo, agarrándose a una pared, mientras las piernas no dejaban de caminar, pero ella estaba firmemente agarrada.
Desconcertada, la señora Pomfrey le entregó la poción y le dio la vuelta a Hermione para que pudiera dirigirse hacia la puerta.
- ¡Vamos a saltar en la cama! – sugirió Ron, lanzando la muñeca de Hermione sobre el escritorio de Harry. En el pasillo, Hermione gritó mientras volaba por los aires y aterrizaba sin gracia encima de una de las armaduras. Ron y Harry empezaron a saltar sobre el colchón, con el muñeco de Draco todavía agarrado en la mano del segundo.
Draco, que acababa de empezar a limpiar bajo los sofás empezó a sacudirse repentinamente sobre sus pies y voló hasta dos metros en el aire antes de caer al suelo con un ruido sordo. Antes de que pudiera ponerse en pie, ya estaba en el aire una vez más, subiendo más alto antes de caer.
- ¿Qué? – salto - ¿Cojones? – salto - ¿Está? – salto - ¿Pasando?
Esa vez Draco se agarró al sofá mientras caía, cuando sintió que su cuerpo volvía a elevarse, para su asombro, el sofá también lo hizo, antes de que ambos cayeran de nuevo contra el suelo. En la habitación, Harry lanzó el muñeco de Draco en el aire para atraparlo, pero su cabeza quedó atascada en el techo.
- Oh, oh. – dijo Ron – Ahora tenemos que sacarlo de ahí.
Draco gritó mientras volaba más de seis metros en el aire, antes de atravesar el techo con la cabeza incrustada en este. Parpadeó aturdido, pequeñas sntichs daban vueltas alrededor de su órbita, aunque podía decir exactamente donde había aparecido.
Sillas y sillones de felpa roja cubrían el ambiente y unos banderines dorados colgaban de cada espacio libre en las paredes. Y agrupados en torno a la cabeza había un puñado de Gryffindor, embobados con él.
- ¿Draco? – Ginny se arrodilló junto a la cabeza - ¿Qué haces?
- Aparecer en la sala común de Gryffindor. – comentó secamente.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí?
- ¿Cómo iba a saberlo? Estaba en mi sala común cuando de repente aparecí aquí. – en la habitación del niño, Harry se aguantaba con un precario equilibrio encima de Ron, quien a su vez estaba encima de la cama, intentando rescatar al muñeco de Draco.
- ¡Lo tengo! – sonrió, tirando de las piernas de Draco. El verdadero de repente desapareció de la sala común de Gryffindor, cayendo al suelo con un fuerte estrepito.
- ¿Draco? ¿Estás bien? – le preguntó Ginny, a través del agujero.
- ¿A ti que te parece? – se lamentó desde el suelo, estirándose – Creo que me he roto la espalda.
- No te muevas. – le advirtió Ginny.
- Demasiado tarde. – murmuró Draco mientras volaba varios metros sobre el suelo antes de volver a caer esta vez boca abajo.
- ¡Voy a por Hermione! – dijo Ron con entusiasmo - ¡También quiere saltar! – cogiendo a la muñeca, volvió a subir de nuevo a la cama junto a Harry y empezaron a saltar una vez más.
Hermione que acababa de salir de encima de la armadura, saltó con un pie en el aire antes de volver a caer al suelo. Otro saltó la volvió a elevar, pero está vez, Hermione logró aterrizar con sus pies. Y así fue como llegó al final del pasillo, saltando varios metros a cada paso.
Ron y Harry, aburriéndose de saltar en la cama, se detuvieron y empezaron a leerles un cuento a los muñecos y los verdaderos Draco y Hermione estaban a salvo por el momento. Cuando Hermione entró en la sala común y vio a Draco tumbado inmóvil, corrió hacia él.
- ¡Draco!
- Creo que está bien. – exclamó Ginny. Hermione, sorprendiéndose, miró hacia arriba – Atravesó el techo. – explicó – No sé cómo, pero de alguna manera se mantenía volando en el aire… se detuvo hace aproximadamente un minuto.
Hermione asintió y levantó la varita hacia el techo, la madera se arregló de la misma manera que antes y nadie podría decir que ahí había habido un agujero hacía tan solo unos segundos.
- Draco. – repitió - ¿Puedes oírme?
Los ojos plateados del chico se abrieron una rendija.
- Sí, ¿qué ha pasado?
- No lo sé. ¿Puedes sostenerte en pie? Te ayudaré a llegar al sofá. – Hermione medio llevando a cuestas a Draco, quien estaba apoyado en gran medida encima de ella, se las arregló para llegar hasta el sofá. Conjurando una bolsa de hielo, se la puso sobre la espalda, donde empezaban a apreciarse los moretones – Te he traído la poción para tu pelo. – sonrió – Aunque no creo que la necesites. Tu pelo ha vuelto a crecer.
- ¿Enserio?
- Sip. Pero me pregunto cómo… guardaremos la poción para casos de emergencia. – dijo dejando la botella en un estante. La razón por la que había crecido el pelo de Draco, aunque los adolescentes no lo supieran, fue que cuando completaron los muñecos, ya que tenían que parecerse a los original y puesto que los muñecos tenían el pelo completo en ese momento, el de Draco había vuelto a crecer.
- ¡Mira! – gritó Ron, señalando un montón de ropa apilada en la caja de los muñecos - ¡Podemos vestir a los muñecos! – corriendo hacia allí, Ron cogió dos prendas de ropa pequeñas para vestir a Hermione con ellas. - ¡Es un traje de baño!
- No creo que sea eso. – dijo Harry – Falta una parte de la parte inferior, ¿ves?
- Oh, bueno. – dijo Ron – Tal vez, esté roto. ¡Vamos a vestir a Hermione!
Hermione que estaba clasificando los libros mientras Draco descansaba, de repente se estremeció. Mirando hacia abajo, soltó un grito al ver su nueva ropa. Un sujetador de encaje negro, cubría por completo su parte frontal y un tanga igualmente negro le cubría el resto. Draco al escuchar el grito, se levantó al tiempo que sus ojos se iluminaban al ver a Hermione. Antes de que pudiera hacer nada, un flash la cegó, mientras Draco sonreía cual gato de Cheshire.
- ¡NO ME MIRES! – gritó, agarrando una manta que reposaba sobre el respaldo del sofá y envolviéndose a sí misma con ella.
- No hay nada de lo que avergonzarse. – sonrió Draco, alejando la cámara antes de que Hermione intentara destruirla.
- Creo que la muñeca tiene frio. – comentó Harry – Estamos en septiembre. – así que volvieron a vestir a Hermione con su túnica, al tiempo que la chica se sorprendía al quitar la manta y volver a ver sus ropas.
- ¿Qué está pasando? – preguntó Hermione en voz baja, manteniendo la manta a su alrededor y sentándose junto a Draco.
- No sé. – dijo, encogiéndose de hombros, al tiempo que hacia una mueca ante el movimiento – Aunque ha habido momentos no tan malos. – Hermione le propinó un ligero golpe, porque no quería hacerle daño al Slytherin que ya estaba suficientemente dolorido por la caída.
- Debemos hacer que se besen. – decidió Ron, después de haber terminado de leer la historia. Cogiendo el muñeco de Draco que Harry tenía, apretó las dos caras de los muñecos juntas.
En la sala común, de repente Draco y Hermione estaban anclados a los labios del otro, con los ojos desorbitados, pasando de la vergüenza al horror y otras emociones similares. Tan pronto como Ron alejó los muñecos, Hermione y Draco se apartaron el uno del otro, la Gryffindor sonrojándose con locura y el Slytherin con un ligero matiz rosado en sus mejillas.
- ¿Por-por qué… acabas… de besarme? – susurró Hermione, tocándose los labios ligeramente con la punta de los dedos.
- Yo no lo he hecho. Tú me has besado.
- Yo no… cosas raras nos han estado pasando durante todo el día, ¿crees que es un mal de ojo?
- Ni siquiera crees en esas cosas.
- Lo sé, pero esto es tan irreal. ¿Cómo está pasando esto?
- ¡Hermione! ¡Tengo hambre! – se quejó Ron, saliendo de la habitación con Harry detrás de él y los muñecos que viajaban en el bolsillo del primero - ¿Podemos ir a desayunar?
Hermione miró de reojo a Draco quien le dedicó un pequeño asentimiento de cabeza.
- Bien, vámonos. – los jóvenes estuvieron gratamente sorprendidos cuando llegaron al Gran Comedor, sin accidentes o sucesos extraños.
- ¿Está todo bien? – les preguntó Ginny, cuando Hermione se sentó al lado de su vieja amiga.
- No estoy muy segura. – le contestó Hermione, eligiendo una naranja de la bandeja de frutas – Nos han estado pasando cosas realmente bizarras durante todo el día.
- ¿Cómo qué?
- Bueno… mi súper velocidad, después los dos rebotábamos… aunque Draco parece haberse llevado la peor parte.
- ¿Algo más?
- Ehh… no, nada más.
- Has olvidado algo. – sonrió Draco.
- Si dices algo, - susurró Hermione amenazante – no dudaré en castrarte.
- En realidad, pensándolo bien, no pasó nada más. – dijo el Slytherin y Ginny puso mala cara, sabiendo que había pasado algo más, pero que no iban a decirlo.
- ¿Hey? ¿Dónde están Ron y Harry? – preguntó Hermione, mirando el banco.
- Se dirigían a la mesa principal. Probablemente sólo quieran darle los buenos días a Dumbledore o algo así. No te preocupes por ellos. – le dijo Draco, cogiendo una rodaja de la naranja de Hermione.
En la mesa principal, Ron y Harry se detuvieron al lado de Snape, Harry se acurrucó detrás de Ron.
- Perdone. – dijo Ron, tirando de la túnica de Snape. El profesor miró a los niños, con una advertencia en los ojos – Nos preguntábamos, profesor aterrador, si podría darnos un trozo de su pelo.
- ¿Qué me has llamado? – preguntó Snape, con voz peligrosa.
- Profesor aterrador. – sonrió Ron – Así te llamas, ¿no?
Una vena palpitante apareció en la cabeza de Snape y Ron decidió cual sería el mejor curso de acción. Saltando, consiguió cortar un pedazo de pelo negro y se marchó a toda prisa, Harry le lanzó una última mirada temerosa al hombre antes de seguir a su amigo.
En una esquina del Gran Comedor, Ron colocó el mechón de pelo al último muñeco en blanco. Inmediatamente, un muñeco de Snape estaba entre sus manos.
- Tenemos que hacer que parezca más feliz. – decidió Ron – Así la gente no se asustará tanto de él. Y creo que sé cómo hacerlo.
- No creo que sea una buena idea. – murmuró Harry, mirando la elección que había hecho Ron del vestido de Snape.
- Tonterías. – sonrió Ron – Volvamos a la mesa para que Hermione y Draco no se preocupen.
Los dos artífices de la broma pesada, - bueno, en realidad sólo había sido Ron, Harry había sido arrastrado – se volvieron a sentar en el banco de la mesa de Gryffindor y Ron procedió a hacer que Snape pareciera "más feliz".
- Tenemos que hacerle bailar. – dijo Ron con una sonrisa radiante.
Unos jadeos sobresaltados y grititos rompieron el parloteo general del desayuno y todo el mundo se volvió hacia la mesa principal. Allí, estaba Snape vestido con un tutú rosa y un gran lazo en su pelo al tiempo que se ponía a bailar, con una mirada de absoluta repugnancia en su rostro.
Draco se quedó con la boca abierta, sintiendo pena por su padrino como nunca antes la había sentido. Hermione además de tomar una foto, se preguntaba que estaría causando eso. Miró hacía los dos niños por si acaso y lo que más le llamó la atención fue lo que Ron tenía entre las manos.
- ¡RONALD WEASLEY! ¡TÚ ERES EL CAUSA… - Hermione se silenció cuando Ron extrajo los muñecos de ella misma y Draco y de inmediato los juntó de nuevo.
La atención se apartó de Snape redirigiéndose a los dos adolescentes que se estaban besando. Un motón de flashes se dispararon.
- ¡Es obra de Ron! – dijo Hermione en la boca de Draco, haciendo un gesto en dirección al artífice. Draco consiguió llegar hasta él y le arrebató los muñecos, haciendo que tanto él como Hermione se separaran. Ella agarró el muñeco de Snape, sacando rápidamente sus ropas negras y sustituyendo el tutú rosa.
- ¿Te importaría explicarnos esto? – preguntó Hermione, con los ojos vidriosos mientras sostenía los muñecos en alto para que todos los vieran.
Ron les miró paralizado, antes de abrir la boca y apuntar al niño que tenía al lado.
- ¡Ha sido Harry!
JAJAJAA Este capítulo me mata... no hay quien pare al terremoto pelirrojo xDD Espero que os haya gustado y creo que hasta el lunes no voy a poder volver a publicar, pero espero que lo hayáis disfrutado y que paséis un estupendisisisismo fin de semana :D
Besazosss!
Contestación a los reviews sin cuenta:
Guest: Muchsisimas gracias por el review y me alegra un montón que te guste tanto la historia y si de la frase "¿Qué es lo peor que podría pasar?" se podrían escribir libros, para concienciar a futuras generaciones... xDDD Besitos cielo!
SALESIA: SIII acertasteee :D Neville es un peligro andante, así que evidentemente era el candidato con mayores posibilidades de cagarla xDDD lo adoro y ¿Has visto las nuevas fotografías que se ha hecho el actor que interpreta a Neville en calzoncillos? OMG! como ha madurado y crecido este chicoo... *babeo incontrolable* xDD Si está iniciativa de Dumbedore por lo menos está sirviendo para unir más todas las Casas, aunque sea a base de experiencias traumáticas... xDD JAJAJAJAJ Sii Ron en este fic es jodidamente terrible... xDD diría que hasta pero que Terry... pobre Lavender la que le ha caído encima xDD Bueno tranquila que de la enfermería no se libraran tan fácilmente muaajajja xDD como has visto en este cap xDD En fin ahora me toca publicitarme un poco xD He escrito un one-shot de Harry/Pansy para un reto, ha sido muy divertido escribiro porque era de borrachos xD así que si te gusta esa pareja te invito a que lo leas, es que como no tienes cuenta no te llegan alertas ni nada... y... nada, me apetecía que lo supieras... xDDDD un Besazo cielOOO y gracias!
