Hola, holaaa!

¿Que tal estáis? Espero que perfectamente :D Yo hoy me he levantado optimista y con ganas de comerme el mundo, espero contagiaros ;P Y bueno sin más dilación el cap de hoy, preparaos para darle la bienvenida a un nuevo compañero para nuestro trío... os encantará ^^

Disfrutad del capítulo, amoress!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 22 – Adventure in Diagon Alley (Aventura en el Callejón Diagon)

- Lo siento. – susurró Harry, mirando sus pies con los ojos llenos de lágrimas, pero parpadeó para contenerlas. Hermione se deslizó del banco y se arrodilló delante del él, tomando sus pequeñas manos entre las suyas.

- No has hecho nada malo, - murmuró – así que no deberías sentir nada. Dime la verdad… ¿querías causar tantos problemas?

Lentamente, Harry sacudió la cabeza, todavía negándose a mirarla a los ojos.

- No. – contestó con una voz tan suave que apenas se escuchó.

- Entonces no tienes que culparte en absoluto. Aunque puedo imaginarme quien sería el cerebro detrás de todo esto. – Ron bajó la mirada con culpabilidad hasta sus pies cuando la mirada de Hermione se posó en él – Dime, Ronald Weasley, ¿ha sido idea tuya jugar con estos muñecos?

- ¡Pero Lavender me los dio! – se defendió Ron – Eso tiene que significar que está bien.

- Estoy bastante segura de que Lavender tiene mejor juicio que dejarte jugar con estos muñecos, obviamente mágicos. Tengo la sospecha de que tal vez, los sacaras de su baúl. – al igual que hacía cuando era un adolescente, el chico se sonrojó tanto que sus oídos se volvieron de un color rojo brillante – Eso es lo que pensaba.

- Sólo quería divertirme un poco. – murmuró Ron, estirando un hilo suelto de su suéter.

- Tienes que aprender que a veces tu concepto de diversión no se ajusta al de los demás. Puede ser malicioso, dañino, vergonzoso y otras cosas que no voy a mencionar. Deberías estar muy avergonzado de ti mismo. Ahora, ves a pedirle disculpas al profesor Snape en este instante.

Mientras todos le miraban, Ron sombríamente se abrió paso hasta la mesa principal, deteniéndose justo frente a la silla de Snape.

- Lo siento, profesor aterrador. – dijo en voz baja.

Con una mirada intencionada a su ahijado, Snape murmuró:

- Si alguna vez haces cualquier otra cosa… no podrás correr en busca de ayuda… tendrás problemas conmigo… grandes problemas.

Tragando saliva y reprimiendo las ganas de gritar, corrió tan rápido como pudo regresando de vuelta hacía Hermione.

- ¿Contenta? – preguntó Ron, con los brazos cruzados sobre el pecho y una mueca en su rostro.

- No. No me gusta esa actitud. Y aunque no sea tu tutora real, tengo todo el derecho a hacerte lo que desee. Lavender y Terry te pondrán el verdadero castigo, pero empezaré por ellos. Ahora vámonos, volvemos a la sala común.

Draco cogió a un Harry todavía sollozando y siguió a Hermione, que caminaba detrás de Ron saliendo del Comedor. El grupo se quedó en silencio mientras iban por el pasillo en dirección al retrato de Leviculus, nadie decía nada para no provocar un estallido de una bastante enfurecida Hermione.

El bufón pareció notar que la chica no estaba de humor para juegos o charlas banales y se abrió tan pronto como ella dijo la contraseña, con voz tensa. Al entrar, Hermione señaló a Ron para que se sentara en el sillón y Draco y Harry se sentaron en el sofá. La chica optó por quedarse de pie y mirar fijamente a Ron.

- No te voy a castigar severamente, eso lo hará Lavender, pero te daré un tiempo muerto. Deberás sentarte en esa silla hasta que Lavender y Terry vuelvan. Lo que hiciste estuvo muy mal Ron. ¿Te gustaría que yo controlará tus acciones y te hiciera correr completamente desnudo por todo el colegio?

- No.

- Entonces, ¿tenemos claro que no volverás a usar esos muñecos otra vez? ¿O hacer cualquier cosa parecida? Has tenido suerte… Draco o yo podríamos haber salido gravemente heridos en alguna de las jugarretas que hiciste.

- Sí. – murmuró Ron.

- Bien. Ahora permanecerás ahí hasta que Lavender venga a recogerte. Y sin hablar con Harry.

Unos minutos más tarde, el grupo se había acomodado. Hermione estaba en su habitación leyendo un libro, – con la puerta abierta para poder vigilar a Ron – Draco le había pedido permiso a Hermione para ir al campo de Quidditch y se había marchado y Harry estaba sentado en su cama, simplemente observando a Ron.

Tan pronto como Ron sintió que Hermione estaba profundamente inmersa en su libro, le hizo señas a Harry para que se acercara. El chico de pelo negro se encogió de hombros, sin querer meterse realmente en problemas. Los gestos se volvieron cada vez más frenéticos y Harry, en contra de una mejor decisión, se dirigió con cautela hacia Ron.

- ¿Qué? – susurró, lanzando una mirada temerosa hacia la habitación de Hermione.

- Estoy aburrido. – refunfuñó Ron.

- Estas castigado… ¿no es mejor quedarse aburrido y sentado en silencio para que Hermione no grite?

- No. Realmente no hay nada peor. ¡Eh! ¿por qué no vas a buscar su muñeca? – Harry le lanzó una mirada intencionada a su amigo diciéndole "¿Estás loco?" – Estoy bromeando.

- Voy a volver a mi habitación… no quiero meterme en problemas.

- No te vayas. – le suplicó Ron - ¡Me moriré de aburrimiento!

- ¿Quieres decir que realmente te morirás?

Ron asintió.

- ¡Pero no quiero que te mueras! – gritó Harry en voz baja.

- Sé lo que me podría ayudar.

- ¿Qué?

- Hay una tienda en el Callejón Diagon que vende un helado delicioso. Si tuviera un cono doble con chocolate bañado en arcoíris brillante, estoy seguro de que podría vivir incluso aburrido… pero no puedo moverme de esta silla.

- ¿Cómo se llega a ese lugar? ¡Te conseguiré el helado!

- Utilizando polvos Flu.

- ¿Polvos Flu?

- Síp. Entras en una chimenea y después lo lanzas a tus pies diciendo el sitio al que deseas llegar. Y así podrás ir hasta allí.

- ¿Dónde puedo conseguir polvos Flu?

- Probablemente Draco tenga. – reflexionó Ron, tocándose la barbilla pensativamente – Ya sabes, es rico.

- ¿Draco es rico? – preguntó Harry con la boca abierta.

- Muy rico. ¡Podría comprar casi cualquier cosa que quisiera! – los ojos de Ron se abrieron como galeones al empezar a enumerarle a Harry la lista de lo que compraría. Esta constaba de helados, dulces, galletas, un palo de escoba, su propia casa y un elefante como mascota.

- ¿Un elefante? – repitió Harry - ¿No son demasiado grandes?

- Sí, pero mi elefante tendría su propia casa. ¿Qué comprarías tú, Harry?

- Algo de ropa que realmente me quedara bien… ¡y una gameboy! Dudley tiene una pero nunca me deja jugar. Y un perrito… ¡realmente quiero un perrito!

- Un perrito estaría bien. – coincidió Ron, lanzándole una mirada a Hermione añadió - ¿Crees que deberías ir ahora? No parece que vaya a darse cuenta. – Harry asintió y se metió en la habitación de Draco.

Abriendo el baúl del Slytherin, Harry rebuscó entre la ropa hasta que encontró un pequeño bote etiquetado como "Polvos Flu". En un repentino impulso, agarró un puñado de monedas de oro de la cómoda de Draco. Sabía que el heado le costaría algo, pero no sabía cuánto. Así que alguna de esas grandes piezas de oro debería de ser suficiente, ¿no?

Lanzándose hacia el otro lado de la sala común, Harry entró en la chimenea, por suerte el fuego no estaba encendido.

- Vuelvo enseguida, Ron. – aseguró – No te mueras.

Segundos más tarde, Harry desapareció de Hogwarts y apareció cayendo de la chimenea en el Caldero Chorreante. Poniéndose en pie, miró con curiosidad en torno al conjunto de personas agrupadas alrededor de la pequeña sala. Siguiendo a un hombre que caminaba con un bastón, Harry salió del edificio y continuó siguiéndolo a través de un arco de piedra.

Harry jadeó de la sorpresa en cuanto la pared de ladrillos se cerró tan pronto como la había atravesado, cada piedra volvía de nuevo a su lugar formando una sólida pared. Para promover su sorpresa, el chico tan sólo debía mirar frente a él. Nunca había visto tantas cosas mágicas y almacenadas a la vez.

Se estremeció, acababa de darse cuenta de lo cerca de la magia que realmente estaba. Tío Vernon se pondría verdaderamente furioso si alguna vez se enteraba… pero no quería que Ron muriera. Respirando profundamente, Harry se adentró en el mágico mundo del Callejón Diagon.

- Si fuera un helado… ¿Dónde estaría? – se preguntó Harry, sorteando el camino cuidadosamente entre la multitud – En algún sitio. – suspiró, dándose cuenta de lo grande que era el Callejón. Las tiendas se alineaban a ambos lados de la calle, incluso había ramificaciones hacia otros callejones que conducían a más tiendas. La gente estaba en todas partes y era tan pequeño que era prácticamente imposible ver a dónde se dirigía.

Cuando Harry se detuvo para intentar orientarse, fue empujado por la espalda y cayó hacía una tienda que tenía justo a su derecha, haciendo parpadear sus ojos lentamente para adaptarse a la oscuridad. Barriles se alineaban en las paredes y un montón de plantas colgaban del techo. En el mostrador, una bruja regordeta tenía entre sus manos una bolsa de ojos de tritón a punto de pesarla en una balanza de latón.

Con interés, Harry comenzó a dar una vuelta por la tienda observando cada barril, siendo extremadamente cuidadoso de no tocar ni una sola cosa. Al igual que cuando iba a casa de otra persona con sus tíos, le decían que no tropezara con nada y que se sentara inmóvil en el sofá o en alguna silla, sin molestar en absoluto.

Después de haber inhalado el hedor del estiércol de dragón, Harry decidió abandonar la tienda y volver en búsqueda del helado para su "moribundo" amigo. Al salir, una vez más comenzó a caminar por la calle abarrotada de gente. Mientras tanto, de vuelta en Hogwarts…

- ¡SE HA IDO! – gritó Hermione, agarrando la capa de su cama y corriendo de nuevo hacia la sala común, con pánico en sus ojos - ¿CÓMO HA LLEGADO A SALIR? – cogió a Ron y corrió hasta el campo de Quidditch, escaneando con sus ojos el cielo para encontrar una cabeza rubia - ¡DRACO MALFOY! ¡BAJA AQUÍ AHORA MISMO!

Unos segundos más tarde, Draco desmontó de su escoba delante de los dos con la sorpresa dibujada en su rostro.

- ¿Dónde está Harry? – preguntó, inclinándose casualmente contra el palo de su escoba.

- ¡NO LO SÉ! ¡SIMPLEMENTE HA DESAPARECIDO! – Hermione, respiró hondo para tranquilizarse y luego continuó – Fui a ver cómo estaba y ya no había nadie en su habitación. – dijo lentamente – Y tampoco estaba con Ron.

Draco se volvió hacia el pelirrojo y le preguntó:

- Ron, ¿Has visto que Harry haya ido a alguna parte?

El niño se removió inquieto y sacudió la cabeza, aunque la culpa surcaba su rostro. Antes de que nadie pudiera parpadear, Hermione conjuró un taburete y colocó a Ron en él con una luz brillante contra sus ojos, como había visto que hacían los verdaderos interrogadores para conseguir que sus víctimas sudaran.

- ¿Has hablado con Harry mientras estabas sentado en esa silla? – cuestionó, con los ojos clavados en Ron.

- Uhm… ¿sí?

- ¿Estás respondiendo o preguntando, señor Weasley?

- ¿Respondiendo? – al ver la matadora mirada de Hermione, dijo rápidamente – Respondiendo.

- ¿Qué le dijiste?

- Que estaba aburrido.

- ¿Eso es todo?

- Uhm… ¿sí?

- ¡Señor Weasley!

- Claro que… no… realmente no.

Draco adoptó el papel del policía bueno.

- Le prometo, señor Weasley, que si contestas a todas las preguntas con la verdad serás recompensado.

- Y si no lo haces, - gruñó Hermione – desearas no haberlo hecho. Ahora, ¿qué más le dijiste a Harry?

- Eso, que me aburría… y que podría morir.

- ¿Por qué ibas a morir? – volvió a gruñir Hermione – No puedes morir por estar sentado en una silla.

- ¡Podría haber muerto de aburrimiento! Es verdad. Fred y George casi murieron cuando mamá les hizo sentarse en habitaciones diferentes durante más de una hora. ¡Es peligroso!

- Entonces, ¿Dónde fue exactamente Harry después de que hablaras con él? – preguntó Draco, interviniendo en la conversación entre esos dos.

- HaidoalCallejónDiagon. – dijo Ron de carrerilla, esperando que la chica no lo entendiera. Por desgracia para él, Hermione tenía un oído muy agudo.

- ¡AL CALLEJÓN DIAGON! – estalló, cogiendo a Ron por su suéter y sacudiéndolo un poco - ¿POR QUÉ DIABLOS IBA A IR ALLÍ?

Draco apartó a Hermione del niño y lo sentó de nuevo en el asiento.

- A mí también me gustaría saberlo. – dijo, sosteniendo a Hermione en caso de que volviera a lanzarse a por Ron.

- Le dije que me sentiría mejor si me conseguía un helado… y él dijo que lo haría.

- Déjame ver si lo he entendido. Le dijiste a Harry que ibas a morir, pero que el helado haría que te sintieras mejor. Así que le enviaste al Callejón Diagon a por uno. ¿Correcto?

- Correcto. – dijo Ron sonriendo, agradecido de que Hermione parecía estar calmándose. Tened en cuenta el parecía.

- ¿EN QUÉ DEMONIOS ESTABAS PENSANDO? ¡ENVIARLO ALLÍ! ¿SABES LO QUE PODRÍA PASAR? ¡SI NO ME PREOCUPARA QUE ME ENVIARAN A AZKABAN, TE MATARÍA!

Ron se puso a llorar y Draco suspiró.

- Mione, no puedes ser tan dura con él. – la regañó – No es más que un niño. Pero tú tienes que ser más responsable. – dijo, dándose la vuelta encarando a Ron – De todos modos, ¿cómo llegó exactamente Harry al Callejón Diagon?

- Polvos Flu. – susurró Ron – los cogió de tu baúl.

- Vamos a hablar con Dumbledore. – sugirió Draco, sosteniendo la muñeca de Hermione en un firme apretón para que no atacara a uno de sus mejores amigos – Él sabrá que hacer.

Los tres se dirigieron rápidamente hacía el despacho del director, esta vez la contraseña eran Grageas. Dumbledore estaba escribiendo una carta cuando Hermione irrumpió en su oficina.

- ¡Director! ¡Tiene que ayudarnos! ¡Harry está en el Callejón Diagon! ¡Por su propia cuenta!

- No hay razón para preocuparse, señorita Granger. Se me informó del problema tan pronto Harry abandonó el castillo. Como sabrá, la Red Flu es supervisada y al momento que alguien abandona su habitación, tengo conocimiento de ello. No se preocupe por Harry… está en buenas manos. Ahora volved a la sala común, Harry volverá antes de la cena.

El grupo se fue, dirigiéndose de nuevo hacia la "sala arcoíris", la aprehensión embotaba la mente de ambos jóvenes y el alivio la de Ron. Pero todos no podían dejar de extrañarse… ¿Quién estaba con Harry?

Harry salió de la tienda de Quidditch con una sonrisa en su rostro. Quería aprender a volar igual que Draco y que todas las personas de los posters. Debía volver al asunto principal… la búsqueda del helado de Ron.

Pero Harry se distraía muy fácilmente. Al pasar frente a otra tienda, un ladrido desde el interior llamó su atención. Haciendo caso omiso a su misión - a dos puertas podría haber conseguido su helado - se adentró en la estruendosa tienda.

Lo que le rodeaba eran animales de todo tipo y tamaños. Un loro azul eléctrico graznó desde su jaula y dos periquitos rojos brillaban cada vez que se acercaban uno al otro. Varios gatos llegaron hasta él, comenzando a ronronear mientras se frotaban contra sus tobillos. Inclinándose, Harry se aseguró de acariciarlos a todos antes de seguir el sonido de los ladridos. En una esquina acordonada había varios perros, ladrándose y persiguiéndose unos a otros.

Chillando, Harry traspasó la valla adentrándose en el área restringida. A la vez, los pequeños cachorros corretearon hacia él y empezaron a lamerle la cara a la vez que él intentaba apartarla. Riendo, Harry abrazó al más pequeño de todos, un cachorro de Golden Retriever y lanzó un hueso de juguete hasta el otro extremo de la zona.

Inmediatamente, los demás cachorros salieron disparados después que el juguete, aunque el pequeño Golden se quedó a su lado.

- Me gustaría poder llevarte conmigo. – susurró Harry, acariciando el pequeño bulto que se retorcía – Siempre he querido un cachorro.

- Perdone. – dijo un hombre con cara larga y el ceño fruncido – Se supone que nadie puede estar ahí sin supervisión.

- ¡Lo siento! – exclamó Harry, poniéndose en pie con rapidez aunque sus brazos todavía estaban envueltos alrededor del cachorro – Sólo quería acariciarlos.

- Está bien. – sonrió el hombre - ¿Puedo preguntar dónde están tus padres?

- Están muertos.

- Entonces, ¿dónde están tus tutores?

Harry sabía que mentir estaba mal, pero no podía decir que se había escapado de Hogwarts. Implicaría serios problemas.

- Están fuera. – mintió, cruzando los dedos detrás del cachorro.

- Ya veo. ¿Estás interesado en comprar un perro? Esté parece haberte tomado cariño.

- ¿De verdad puedo?

- Sí, sí tienes dinero. Estos cachorros son bastante caros ya que son perros muggles y son muy raros en el mundo mágico. El que tienes en brazos cuesta unos cinco galeones.

Harry dejó suavemente al perrito en el suelo y sacó diez de las monedas de oro que había cogido.

- ¿Con esto puedo pagarlo?

- En realidad, sólo necesitas la mitad de todo eso. – le dijo con una sonrisa – Ahora venga conmigo, joven señor. Mejor que le compremos a su nuevo perro unos juguetes y una correa, ¿no?

Harry asintió con entusiasmo y siguió al tendero con su nuevo cachorro en brazos.

- Por aquí tenemos las correas. – dijo – Está parece bonita – añadió sacando una roja de la pared – Dependiendo de cómo lo muevas, se estirará o encogerá la cuerda.

- ¡Me la llevo! ¿Puedo conseguir también un collar?

- Por supuesto. ¿De qué color te gustaría?

- Rojo, para que combine con la correa.

Asintiendo, el empleado alcanzó un collar rojo y lo deslizó por la cabeza del pequeño Golden Retriever.

- A medida que crezca el collar también lo hará por lo que no tendrás que comprar otro. – le explicó - ¿Te gustaría comprarle cualquier juguete?

Juntos, Harry y su mascota escogieron una bola chirriante que brillaba con diferentes colores cuando la exprimías y un unicornio de tela que tenía un sonajero en su interior. El total de la compra llegó hasta seis galeones y tres knuts, que Harry felizmente le entregó al tendero. Unos minutos después, Harry y su cachorro salían de la tienda de mascotas mientras el perrito caminaba felizmente al lado de él.

- Tengo que ponerte un nombre. ¿Qué tal, Caramelo? Eres dorado, como los caramelos de mantequilla… ¿te gusta ese? – el cachorro emitió un ladrido agudo como afirmación. - ¡Bien!

Al momento que los dos estaban a punto de entrar en la heladería un gato atigrado se lanzó delante del dúo. Con un gruñido y un ladrido, Caramelo arrancó a correr de los brazos de Harry. El niño empezó a perseguir a su perro, gritando su nombre, pero el cachorro no le hacía ni caso.

Al lado de una tienda unos pasos más arriba un hombre se interpuso en el camino del perro y agarró la correa en cuanto Caramelo pasó por su lado.

- Gracias… - jadeó Harry, llegando torpemente a alcanzar la correa.

- ¿No crees que eres demasiado pequeño para andar solo por la calle, Harry? – le preguntó el hombre amablemente, inclinándose y acariciando a Caramelo.

- ¿Cómo sabes mi nombre? – preguntó Harry con curiosidad.

- Era un buen amigo de tu padre. El profesor Dumbledore me envió a vigilarte y asegurarme de que llegaras sano y salvo a Hogwarts.

- ¿Cuál es tu nombre?

- Remus Lupin.

- ¿Tienes algún apodo?

- De hecho sí… Lunático.

- ¿Puedo llamarte tío Lunático?

Lupin sonrió.

- Si lo deseas. ¿Quieres un helado?

En ese momento, Harry palideció.

- ¡Oh, no! ¡Ron morirá si no le llevo su helado! ¡Tengo que conseguirlo rápidamente!

- Tu amigo está perfectamente a salvo. – le tranquilizó Lupin – No te preocupes por el helado. ¿Pero te gustaría comerte uno mientras estamos aquí?

- ¿De verdad puedo comerme uno? Tío Vernon no me deja comer helado, ni nada.

- Sí, claro que puedes. Yo invito. – minutos después, ambos salían de la heladería, Harry lamiendo un cono de fresa cubierto de chocolate negro, Lupin un batido de café congelado y un tazón de helado de vainilla para Caramelo.

- Creo que le gusta. – rió Harry, observando como el cachorro devoraba el helado - ¿Hermione y Draco saben que me fui? No quiero que se preocupen…

- Sí, lo saben, pero el profesor Dumbledore les aseguró que estabas perfectamente seguro. Hablando de eso, sería mejor que volviéramos. La comida estará pronto servida y debes asegurarte de que tu mascota tenga la oportunidad de visitar sus aposentos, ¿no?

- Vale. – estuvo de acuerdo Harry – Pero, ¿cómo vamos a volver, tío Lunático?

- Polvos Flu. – sonrió – Vamos, volveremos desde el Caldero Chorreante. Es el sito de Red Flu más preciso de por aquí.

Hicieron el camino de regreso hasta la posada abarrotada de gente y segundos más tarde, ambos estaban tumbados en el suelo del despacho del director.

- Veo que lo tienes. – sonrió Dumbledore, ofreciendo una mano para ayudar a Lupin - ¿Y quién es? – preguntó, mirando al cachorro cubierto de hollín que justo había saltado sobre su túnica.

- El nuevo perro de Harry. – rió Lupin - ¿No importa si se lo queda, verdad? Le habría devastado si le decía que no se admitían perros en Hogwarts.

- ¿Quieres decir que Caramelo no se puede quedar aquí? – preguntó Harry, escuchando la conversación de los adultos - ¿Por favor, abuelo? ¿No puedo quedármelo? ¡Se portará bien, lo prometo!

En ese momento, un sonido de rasgadura se escuchó y todos se volvieron hacía la fuente. Caramelo estaba sentado inocentemente en la parte superior del escritorio de Dumbledore, había tinteros volcados y Fawkes estaba en su boca, graznando furiosamente.

- ¿Bien, eh? – resopló Lupin – Eso es un eufemismo. Le presento al nuevo terror de Hogwarts… Caramelo, el destructor.


JAJAJAJA Adoro a Caramelooo... aww es tan jodidamente adorablee (L) Espero que os haya gustado mucho el capítulo de hoy, a mí me encanta :D Y nos volveremos a ver el jueves, aunque espero poder acabar el capítulo de "Éxtasis líquido" para el miércoles, que ya va siendo hora y después de ese ponerme con el de Pesadillas si o si, que lo tengo tan estructurado en la cabeza que os lo podría recitar de memoria... xDD Así que espero que próximamente nos veamos bastante por aquí :D ¡AHHHA lo echaba de menos!

En fin, que me voy por las ramas... xDD

Besitos de Caramelo ;P

Contestación a los reviews sin cuenta:

Guest: Supongo que eres la personita a quien tambien le fascinaba la frase de "¿Que es lo peor que podría pasar?" xDDD Y si cuanta razón tienen lo Simpson, siempre dandonos lecciones de vida... adoro el capítulo de Bart con el "yo no he sido" xDDDDD y si claramente Ron ha tirado de esa sucia estrategia jajaja aunque no le haya servido de mucho xDD En fin cielooo gracias por el review y besitoss!

orne: Gracias por tus reviews y me alegra mucho que te esté gustando la historia :D Beistoss!

SALESIA: JAJAJAJAJJA Si, la escena de los muñecos no tiene parangón xDD Es para descojonarse de risa... esa fue muy buena por parte de la autora xDD Jajajaja Si tanto Harry como Draco siempre han sido arrastrados por terceros a todos los problemas ya veremos que pasa en el turno de Hermione xDDD y si para Draco por lo menos no ha sido tan maloooo, como iba esperar ver él a Hermione con un modelito de Victoria's Secret xDDDD ha quqedado inmortalizado por lo menos y a Snape bailando en tutú xDDDD y si mejor que la señora Pomfrey no les pida esas cosas porque... estos no son tan fáciles de persuadir... xDDD Y como vemos en este capítulo Ron incluso castigado se las apaña para joderles la vida a todos... xDDD Es terribleee jajajaja no quiero hijosssss xDDD Y por ciertoo, muchisisismas gracías por el review en "Resacón inesperado" me alegra que te gustara y enhorabuena por la bodaaa :D me alegra mucho espero que seas supermegahiper feliz :D te lo mereces ;P espero que te haya gustado el cap de hoy y Besitosss (L)

Angelic: JAJAJAJ me encanta tu cometario xDDD me alegra que te este gustando la historia la autora es un genio para crear este tipo de situaciones :D Besitos cielo y gracias por el review!

Ale: ¡Wolasss! Me aleegra muchisisismo que te este gustando la historia, la autora es un genio desarrollando este tipo de escenas jajaja me alegra que te haga reír :D Y si Ron es terriblee... supongo que tener de maestros a Fred y George hace estragos... xDDD Menos mal que la timidez le vence de mas mayor jajajaj No voy a dejar de actualizar no te preocupes jajaja y si tiene una continuación, pero lleva en hiatus desde hace mucho tiempo y solo tiene 14 capítulos, no me gustaría para nada empezar una historia inacabada así que si alguna vez la autora la retomara ten claro que la traduciría entera :D pero hasta entonces... seguiré con otras historias que ya tengo permiso de la autora para traducir :D Así que nos vemos pronto por esta historia, besitoss (L)