El silencio reinaba en el lugar, la enfermería era un santuario pulcro y tranquilo, las camas permanecían vacías, solo una era ocupada por una hermosa muchacha que sonreía a pesar de sus múltiples molestias.

-Muy tarde recordé porque detesto volar. -Dijo burlándose de ella misma.

-Para ser tan inteligente, te fallo la memoria.

-Creo que lo que me fallo fue el sentido común. -Acepto un poco avergonzada.

En eso se escucharon pasos y tuvieron que reaccionar rápidamente, de ser Madam Ponfrey estarían en aprietos, era muy estricta en cuanto a los horarios y las visitas de los pacientes, Hermione apago la luz de la lámpara lo más rápido posible, se acomodo a pesar del dolor que tuvo que aguantar para cubrirse un poco con la manta y cerró los ojos tratando de calmar su agitada respiración, fingiendo dormir y mientras que el chico se escondió bajo la cama, tratando de no hacer ningún ruido que los delatara.

Alguien entro por la puerta, tratando de no hacer ruido, acercándose a la cama con cautela, al llegar a ella suspiro y se mantuvo de pie a su lado por unos momentos solo para contemplarla dormir, estiro su mano y acaricio delicadamente su mejilla sintiendo la suavidad y calidez de su piel regreso sobre sus pasos para no despertarla, era Ron, que se había escabullido también a la enfermería para visitar a Hermione.

El chico escondido bajo la cama se había dado cuenta desde que entro de quien se trataba, sintió como su estomago se encogía y los celos le hicieron hervir la sangre, apretó la dientes tensándose al instante, hubiera deseado salir y enfrentarlo, no lo quería cerca, el no la merecía la había hecho sufrir al traicionarla. Haciendo un esfuerzo supremo cerró los ojos buscando calmarse, pero era muy difícil, los abrió despacio deseando que se marchara pronto pero no fue asi, sintió aun mas furia al saber que la tocaba cuando vio la sombra de su mano al acercarla hacia ella por la tenue luz que entraba por la ventana.

En cuanto lo escucho alejarse salió de su escondite sumamente enfadado por el atrevimiento del pelirrojo, tomo su tiempo para prender la lámpara de aceite que estaba sobre la mesa, para tener un poco de tiempo para relajar sus facciones, para que no lo notara alterado.

-Aun te quiere. -Afirmo el chico tratando de esconder sus celos y puso la lámpara de nuevo en la mesa de noche, la tenue luz iluminaba las finas facciones del rostro de Hermione, sus ojos tenían un brillo especial y lo observaban con seriedad.

-Lo sé. -Afirmo si cambiar la tranquilidad de su rostro, aun sumergido en sus ojos que se mostraban tristes. -Y yo lo quiero a él, siempre ha sido mi amigo. -Esa respuesta lo puso aun más triste pero intento no demostrarlo, por lo que levanto su mirada y observo por la ventana sintiendo aun un gran hueco en su estomago.

-Si me imagino. -Contesto aun con la vista fija en algún punto de la obscuridad de la noche que se vislumbra por la ventana.

-Tuvimos un pasado muy bonito a pesar de todo, por eso siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, aun así sabemos que solo podremos ser amigos. -Hablo con sinceridad, a Ron siempre lo iba a querer, fue su primer gran amor, pero su tiempo ya había pasado y no podían hacer ya nada para arreglarlo. -No te conté que en primer año antes de ser amigos no nos tolerábamos para nada, incluso puedo afirmar que nos caíamos muy mal. -Dijo sonriente al recordar

-No lo puedo creer. -Dijo levantando una ceja asombrado, el imaginaba que siempre se habían llevado bien desde que se conocieron.

-Es verdad, incluso me hizo llorar, por cierto nunca se disculpo. -Recordó y continúo contándole. -Aunque ya no era necesario después de que me salvaron él y Harry del trol

-Vaya quién lo diría. -Dijo un poco mas aliviado al darse cuenta que era un tipo de cariño diferente al que había sentido Hermione antes.

A la orilla del lago parecía que todo se había detenido.

Amber contuvo la respiración mientras se bajaba la capucha de la capa, dejando su hermoso rostro al descubierto, seguía sentada, pero giro el cuerpo para enfrentar al chico sentado al otro lado del árbol.

-Creo que ya es tiempo que me conozcas. -Dijo apenas en un susurro sin mayor preámbulo.

-¿Tú? -Fue lo único que pudo preguntar y sintió la sangre bajar hasta sus pies de la impresión, un hueco se formo en la boca del estomago.

-Si soy yo. -Afirmo con seriedad

Y surgió un silencio incomodo y prolongado, se miraban fijamente tratando de entender que estaba pasando, pero ninguno de los dos atinaba a decir nada.

En la enfermería seguían platicando animadamente. Hermione recostada en su cama lucia un poco pálida pero no menos bella, a los ojos del muchacho sentado en aquella incomoda silla al lado de su cama.

Los minutos dieron paso a las horas y estas se esfumaron sin sentirlas. El chico apoyaba los codos sobre la cama un poco cansado por la incómoda silla, pero no le importaba, lo único que deseaba es estar al lado de Hermione, y verla ríe mientras platicaban era algo verdaderamente maravilloso.

Al estar tan cerca de ella pudo contar las pequeñas pecas que adornaban su nariz y la luz de la lámpara hizo resaltar un halo dorado en el iris de sus ojos que no había notado antes, su cabello desparramado sobre la almohada la hacía ver sumamente sensual, por momentos no decía nada, solo se perdía en sus ojos y su melodiosa voz, ponía atención a sus gestos al hablar, la manera en que movía sus manos para explicarle alguna cosa, como fruncía el seño cuando recordaba algo que le molestaba o se mordía el labio cuando nervios hablaba de la proximidad de los EXTASIS.

Por otro lado, Hermione se daba cuenta que ella era la que mas hablaba, pero le agradaba darse cuenta que le prestaba atención a todo lo que le contaba, recargaba su barbilla en su mano concentrándose en sus relatos y sonreía de vez en cuando por algo gracioso o levantaba la ceja cuando le decía algo que lo incomodaba o desconcertaba.

-Ya es tarde deberías ira a descansar. -Le dijo Hermione al notar como cada vez le costaba más mantener los ojos abiertos.

-Tienes razón no te he dejado dormir y necesitas descansar para recuperarte. -Dijo el chico enderezándose un poco en la silla.

-Y por cierto como te fue en tu cita. -Pregunto cuidadosa, observando la reacción del chico.

-No fui. -Contesto y se estiro un poco.

-¿Por qué? -Pregunto con un nudo en la garganta, esperando que no estuviera enojado con ella.

-Porque estaba preocupado por ti. -Confeso un poco avergonzado. -Marcus me dijo de tu accidente y quería saber cómo estabas.

-Gracias. -Contesto Hermione y coloco su mano sobre la del chico que descansaba a un lado de la cama. -solo espero que no tengas problema por eso, esa cita era muy importante para ti. -Mientras decía eso desvió la miraba un poco triste, sabía que la desconocida atraía mas a Draco.

-Si esa cita era muy importante para mí. -Contesto el rubio con seguridad, para después sostener entre sus manos la suave mano de Hermione. -Pero me di cuenta que tu eres mucho más importante para mí, necesitaba comprobar que estabas bien.

Hermione sonrió esperanzada, el solo hecho de imaginar que ella podía llegar a ser importante para el chico, le proporciono una sensación de calidez y bienestar indescriptible. Aun tenia temor de decirle que era ella la chica que lo había ayudado en el callejón cuando fue atacado, temía su reproche por no hablarle con la verdad desde un inicio. Pero decidió en ese momento que ya era tiempo de sincerarse y contarle que solo lo había hecho para evitar más conflictos de los que ya existían entre ambos.

Draco había esperado con ansias que el día de la cita con su princesa desconocida llegara, deseaba poder estar cerca de ella y platicar como lo habían hecho en otras ocasiones, pero todo se le olvido en el preciso momento que Marcus le dijo que Hermione se había accidentado, no pensó en otra cosas que correr a verla, saber que estaba bien, no le importo arriesgarse al entrar a escondidas a la enfermería, solo necesitaba verla, quitarse esa angustia que se adueñaba de su pecho, tenía miedo, un miedo intenso de perderla, de que ella estuviera mal.

La chica estaba feliz, porque eso significaba una cosa, la prefería a ella antes que a la desconocida de la capa. Draco no sabía que se trataban de la misma persona y aun asi eligió estar con ella. Aun no entendía porque Ginny no había mandado la nota, porque de haberlo hecho Malfoy le hubiera dicho que cancelaron la cita, sin embargo, lo que le estaba diciendo es que había preferido ver como estaba ella antes de ir a su cita. Eso le dio un poco de valor para hablar sobre su secreto.

-Draco… yo necesito decirte algo…

EL rubio noto la preocupación de Hermione, la angustia en sus palabras y una mirada triste que después agacho como si estuviera avergonzada. -¿Qué ocurre? -Le pregunto preocupado.

Se hizo un silencio prolongado, la chica no podía enfrentar los ojos de Draco, tenía miedo que después de contarle se decepcionara de ella, temía que su orgullo lo cegara y lo apartara definitivamente de ella.

Por alguna razón el rubio también sentía una gran angustia al verla así, tenía miedo de lo que le iba a decir, ver ese comportamiento en la chica lo aterraba.

Tomo aire para darse valor, con su mano apretó ligeramente las del chico. -Quiero que sepas…. Bueno… debes saber que yo…. -Intento decirle, pero los labios de Draco se lo impidieron.

El miedo le hizo actuar por impulso, bastante se había aguantado ya, sin pensarlo se apodero de los carnosos labios de la chica, primero solo poso sus labios sobre los suyos, pero al sentir su delicioso sabor, su candidez, no pudo evitar profundizar el beso.

Hermione abrió más sus ojos por el asombrado inicial, pero después solo los cerró para disfrutar el beso que estaba deseando desde hace mucho. Entreabrió los labios dándole acceso a que el chico saborear aun mas sus delicados labios que se movían acompasadamente, sin prisas, solo disfrutando cada sensación que los sacudía con pequeñas corrientes eléctricas atreves de su piel.

Después de la sorpresa inicial la chica coloco sus suaves manos en el rostro del chico y lo acerco mas a ella, Draco se estremeció por aquellas caricias. El beso que inicio tímido y ligero se convirtió en fuego puro, incluso se había olvidado del dolor de su espalda, esos labios la enloquecían. Así estuvieron por largo tiempo hasta que les falto el aire en los pulmones y tuvieron que separarse.

Draco se separo un poco, pero mantenían las frentes juntas, sus alientos se mesclaban, tenían la respiración agitada y sus corazones latían frenéticos llenos de gozo, felices. Hermione tenía las mejillas en un lindo color carmesí y sus labios rojos e hinchados por el beso que se acababan de dar, incluso en la palidez del rostro del chico se reflejaba un tono rosado en sus mejillas y sus delgados y finos labios también mostraban las huellas del reciente beso.

-No me digas nada, solo quiero estar contigo. -Dijo Draco al fin cuando recupero un poco el aliento. -Solo me interesa estar contigo.

Hermione dudo, tenía la necesidad de contarle todo, no deseaba tener secretos con el, pero sabía que no era el momento adecuado, estaban muy felices en ese instante, mas adelante buscaría la manera de contarle todo.

A la orilla del lago por fin se rompió el silencio.

-Me vas a decir porque estás aquí. -Pregunto en tono de reproche Amber.

-Tú eres la que me tiene que decir que haces aquí y porque tomaste la capa de Hermione. -Pregunto molesto Marcus sin dejar de ver a su hermana, trataba de mantener su enlace mental, pero su hermana lo bloqueaba de alguna manera.

-Te dije que lucharía por Draco. Y eso es lo que estoy haciendo. No soy tan cobarde como tu para dejar las cosas en manos de alguien más. -Le contesto enojada

-Y por eso te haces pasar por ella para enamorarlo.

-Hare lo que tenga que hacer para lograrlo, y si necesito engañarlo para que se de cuenta que yo soy la mujer ideal para él, así será. -Contesto con firmeza levantándose. -No me vas a detener Marcus, deberías ayudarme para que tu puedas quedarte con Granger.

-He dicho que no. -Exclamo indignado el muchacho. -Yo no pienso engañar a nadie.

-Eres débil hermano, muy débil, te falta valor para luchar por lo que quieres, yo no soy asi, yo no me voy a detener ni por ti, ni por nadie.

-Entiende que el amor no es así Amber, no puedes forzar las cosas y obligarlo a que se enamore de ti. Piensa las cosas, hoy planeaste lastimar a Hermione con tal de llevar acabo tu plan.

-Eso fue un accidente. -Replico dándole la espalda.

-Pero si no hubiera ocurrido asi, ¿Hubieras sido capaz de herirla? -Pregunto alarmado y triste.

-Sí. -Contesto con voz fría, ella no merece el amor de alguien como Draco, Granger es insignificante.

-La insignificante y la que no vale nada eres tú. -Le contesto furioso su hermano. -Te desconozco al escucharte hablar así, desde cuando eres una manipuladora sin sentimientos, tu no eras así.

-Tú lo has dicho. No era así, pero ya me canse de que otros sean felices menos yo. Amo a Draco y el va ser mi a costa de lo que sea.

-No lo voy a permitir. -Replico Marcus y la enfrento. -Yo también quiero a Hermione, en ella encontré el consuelo que necesitaba para recuperarme, y por ese amor que le tengo nunca le causaría daño, entiende que solo lograras lastimarlos, por mucho que nos pese a los dos ellos se quieres.

-NO JAMAS LO PERMITIRE. -Grito con todas sus fuerzas mientras apretaba sus manos y temblaba llena de ira. -Así tenga que destruir a Granger, Draco será mío. -Dijo y salió corriendo hacia el castillo, dejando a su hermano angustiado y decepcionado, nunca la había visto así, jamás pensó que su propio hermano fuera capaz de eso.

Amber estaba furiosa, cegada por su enojo, llena de rabia y resentimiento, porque Draco no podía amarla, como amaba a la estúpida de Granger. Una idea malévola cruzo por su mente y en lugar de ir a su torre, giro en el pasillo y se dirigió a la enfermería.

No contaba que encontraría a su gran amor besándose apasionadamente con Hermione, eso le hizo arder la sangre y rechino los dientes con furia, ella había ido ahí para buscar la manera de desasirse de la chica y verla ahí en brazos del rubio la trastorno. Todavía llevaba la capa puesta, así que su brillante mente pensó en algo.

Se cubrió de nuevo con la capucha de la capa escarlata, hizo un poco del ruido al abrir la puerta de la enfermería por completo, lo que hizo que Draco se separara sobresaltado de Hermione y se girara hacia la puerta para ver quién era, se quedo helado, era su princesa desconocida, entrando por el umbral de la puerta con paso resuelto.

Hermione palideció ¿Cómo era posible? Si ella estaba en la cama y su capa en su habitación.

-Hola -Saludo con la voz cambiada. -Te estuve esperando a la orilla del lago pero nunca llegaste. -Le dijo tratando de no mostrar su enojo y continúo acercándose al rubio.

Draco no sabía qué hacer o cómo reaccionar, solo se quedo de pie sin lograr moverse su cuerpo no le respondía, verla ahí fue una gran sorpresa, le removió algo en su interior, aun tenia la necesidad de saber quién era su salvadora, la primera mujer que le había dado la oportunidad de cambiar, aquella que sin importar su pasado y sus errores lo ayudo.

Hermione observo con detenimiento a Draco y sin necesidad que dijera nada, se dio cuenta de lo que pensaba, noto cuanto deseaba estar al lado de la desconocida, sin importar quien fuera. En ese momento, al verlo algo en su interior se rompió, ya no le importo quien era la que la usurpaba, porque sin importar quien fuera el chico estaba haciéndola a un lado por un fantasma al que ni siquiera conocía. El creía que tenia a las dos frente a el y estaba eligiendo una parte de ella que en esencia solo existía bajo la capa y rechazaba a su parte real, la que conocía y al parecer no le resultaba suficiente.

Paso saliva con dificultad y se mordió la lengua para no llorar, quería cerrar los ojos para no ver más pero ya era tarde, Draco estaba frente a la encapuchada con su mirada fija en ella, se había olvidado por completo de donde se encontraba incluso de que hacia apenas unos minutos estaba besándose con Hermione.

El rubio alargo la mano para tocar el rostro de la chica desconocida, Hermione en su cama contuvo el aliento y sintió en su interior un dolor aun más grande del que sintió cuando cayó de la escoba ese día.

La chica bajo lentamente la capucha y descubrió su rostro, Draco la miro con embeleso, por fin podía ver a su salvadora, era Amber Turpie, quien lo veía con mirada enamorada sin duda se acerco y se adueño de los labios del rubio que la abrazo con fuerzas.

Hermione no pudo evitar que pequeñas lágrimas resbalaran por su mejilla, pero las limpio con rapidez, no quería que la vieran llorar. Mientras se besaban, Amber vio de reojo a Hermione y chispearon sus ojos con triunfo.

Hasta después de un rato Draco reacciono y separo sus labios de los de Amber confundido, algo no encajaba del todo pero no sabía que era, pero saber que era ella, después de tanto desear conocerla le proporcionaba algo felicidad. Cuando salió de su aturdimiento recordó donde estaba y se separo bruscamente de la chica girándose para ver a Hermione.

-Después de todo tu cita vino a ti. -Dijo casi como un murmullo.

-Hermione yo… -trato de hablar el rubio pero no podía hilar sus palabras con sentido.

-No digas nada, no hace falta. Solo vete, Amber te espera. -Contesto y giro su rostro para no verlo irse.

Draco no deseaba irse quería hablar, explicarle, decirle que también la quería y que estaba confundido, que lo perdonara por su arrebato, pero no pudo, Amber ya lo tomaba de la mano y lo guiaba a la salida.

Hermione escucho como la puerta se cerraba y volteo para comprobar que ya se habían ido, hasta entonces se permitió llorar, sollozaba con una profunda tristeza ya amanecía y se sentía tan sola después de haber tenido sus besos ahora definitivamente lo perdía.

Ya no le importaba aclarar las cosas, si Amber había jugado sucio daba igual, las cosas estaban hechas ya no veía el caso de luchar, Draco ya había elegido.