Afuera del gran comedor, Hermione y Draco se miraron de manera significativa antes de soltar sus manos y entraron al lugar por separado, intentando de no llamar la atención. Pero pesar de eso no paso desapercibido para dos personas los rostros felices de ambos chicos. Una de esas personas era Ginny.
La pelirroja pudo darse cuenta de la luz que irradiaba su amiga, algo en ella había cambiado se notaba feliz y sus mejillas sonrojadas la hacían ver muy guapa, tenía un brillo muy peculiar en la mirada y emanaba una aura que la hacía muy atractiva, lo que pudo notar cuando varios chicas la seguían con la mirada con admiración.
Hermione se había transformado en poco tiempo, se reinvento de gran manera cambiando su aspecto, era más femenina, ahora disfrutaba los minutos que pasaba frente al espejo para verse bonita, le hacía sentir muy bien descubrir una parte en ella que siempre había estado oculta. Ya no era aquella niña de cabello enmarañado que se ocultaba atrás de un libro para ocultar sus inseguridades. Ahora era una mujer enamorada, que se apasionaba todavía por los libros y el conocimiento pero que también era capaz de sentir el calor y la pasión de un hombre.
Draco caminaba a unos pasos de distancia de la chica, llevaba las manos en los bolsillos, y sonreía ligeramente con aire arrogante. Por más que intentaba no podía retirar su vista de la espalda de la castaña, y recordar como hacía apenas poco tiempo había sido suya. El tuvo el privilegio del ser el primero en recorrer ese cuerpo inmaculado y perfecto, porque eso era para él, perfecto. Nadie se podía compara con ella, porque hasta sus pequeñas manías e imperfecciones la hacían ser adorable.
El rubio vio como se sentó a un lado de la pelirroja Weasley y continúo su camino procurando no voltear a verla. Ya en la mesa de los Slytherin se sentó frente a Zabini y Parkinson, que para su sorpresa y diversión estaban de lo más melosos.
-Dejes de hacer eso, antes de que vomite. -Dijo burlón el rubio apenas y se sentó a la mesa.
-Piérdete Malfoy. -Le dijo Zabini con una sonrisa y beso a la morena en los labios.
-Lo que pasa es que estas celoso. -Le dijo Pansy.
-Celoso de que. -Dijo fingiéndose ofendido, pero sin dejar de sonreír, ya que no podía ocultar lo feliz que estaba.
-De que no sabes lo que es estar enamorado. -Le contesto con simpleza a la chica.
-En eso te equivocas. -Dijo con sinceridad el rubio lo que hizo que la pareja abriera los ojos con sorpresa.
-¿De quién hablas? No puedo creer que Draco Malfoy este enamorado. -dijo de manera teatral su amigo y se llevo una mano al corazón. El bien sabia de quien se trataba, lo que no se esperaba es que su rubio amigo fuera capaz de reconocer sus sentimientos.
-No lo creo posible. -Dijo Pansy con una mano sobre su boca mostrando desconcierto y confusión. - ¿Tu enamorado?
Draco sonrió como toda respuesta y los miro divertido por las caras que hacían sus amigos, se encogió de hombros y continúo comiendo con elegancia.
-Ya dinos de quien se trata. -Le suplico Pansy
-Yo si se quién es. -Afirmo el moreno y se giro un poco para buscar a alguien en la mesa de Gryffindor. Pansy siguió con la mirada, a donde veía su novio para averiguar quién era la chica que había logrado conquistar por fin el corazón de Malfoy.
-¡POR MERLIN¡ -Exclamo a todo pulmón Pansy, al darse cuenta de quien se trataba.
-Cállate Pansy. -La reprendió el rubio. Y la chica se llevo la mano a su rostro incrédula por el descubrimiento.
-Es que no lo puedo creer Draco. Tu enamorado de una Leona. -Dijo con voz temblorosa y débil.
-Pues así es. -Afirmo con convicción el rubio, ya no ocultaría sus sentimientos ante nadie, estaba orgulloso y feliz de ser novio de Hermione.
-Y no hablamos de cualquier leona. -Dijo divertido Zabini. -Pues felicidades Hermano ya era hora de que lo aceptaras.
-Tu sabias. -Le recrimino la chica a su novio aun sin poder asimilar del todo la noticia.
-No estaba seguro pero era bastante obvio, el único que parecía no darse cuenta era Draco. -Dijo y comenzó a reír por la mirada de reproche del rubio.
-Tampoco yo lo había notado. -Acepto la chica.
-Y ya lo saben Potter y Weasley.
-Hoy les dirá, ella prefirió decirles primero para evitar enfrentamientos, además voy a ir a ver a mi madre para informarle.
-Vaya eso si me toma por sorpresa. -Comenzó Zabini. -Entonces sí que te pego fuerte el amor.
-Yo simplemente aun no lo creo. -Dijo Pansy que no salía del todo del shock.
-Pues créelo Pansy, Hermione es mi novia, estoy enamorado de ella y no me importa lo que piensen los demás o que mi madre no apruebe mi relación. -Dijo con tal orgullo y convicción que dejo a sus amigos sin palabras, ya que nunca lo habían escuchado hablar de esa manera.
En la mesa de los leones, Hermione preparaba el terreno para contarles a sus amigos que ya era novia de Malfoy.
Ginny ya lo sabía, presentía que el buen humor y la felicidad extrema de su amiga, se debía al rubio.
-Les parece si vamos a Hogsmeade a tomar una cerveza de mantequilla. -Les invito la castaña.
-Me encantaría. -Le apoyo Ginny.
-Está bien. -Dijeron los chicos al mismo tiempo.
Más tarde, caminaban por el sendero hacia el pueblo, el silencio reinaba, pero era incomodo era el tipo de calma antes de una gran tormenta. Y Hermione lo sabía y jugaba con sus manos nerviosas mientras caminaba como autómata al lado de su amiga que cada ve la estaba desesperando mas con esa actitud.
La pelirroja pasó su mano sobre el hombro de Hermione cuando estaban a punto de llegar a las tres escobas. La miro a los ojos tratando de infundirle apoyo.
Se sentaron en una mesa del fondo del lugar la pelirroja y su amiga se sentaron frente a los chicos que las miraban sin entender mucho la actitud extraña de las chicas, pero no se atrevía a preguntar, temerosos a que no fuera nada agradable.
Hermione miraba fijamente la mesa como si esta fuera lo más interesante que había visto en su vida, Harry encargo cuatro cervezas de mantequilla que rápidamente llevaron a su mesa.
-Pues bien. -Dijo una nerviosa chica que levanto con cuidado la vista para enfrentarse a sus amigos, mientras que la pelirroja tomaba su mano por debajo de la mesa en señal de apoyo.
-¿Qué pasa? -Pregunto Harry tratando de mostrar tranquilidad pero no lo lograba del todo.
La chica lleno sus pulmones de aire antes de continuar.
-Lo que pasa es que tengo que decirles algo, que se no será de su agrado.
-Te escuchamos. -Dijo Ron tratando de adivinar lo que su amiga les diría, pero estaba lejos de imaginárselo.
-Sabes que puedes decirnos lo que sea. -Le animo Ginny apretando suavemente su mano.
Hermione pasaba su vista de uno a otro y una sonrisa comenzó a aparecer en sus labios, mientras recordaba a un rubio muchacho de cabellos platinados. Eso hizo que se relajara un poco y tomando valor subió sus manos a la mesa aun tomando la mano de su amiga, estiro con cuidado su otra mano invitando a que ellos se acercaran mas, al final la chica sostenía entre sus manos las manos de sus amigos y le sonreía abierta y sinceramente a unos confundidos y sonrojados chicos que no entendía nada.
-Pues bien. -Dijo al fin Hermione. -Sobra decir lo mucho que los quiero y lo importantes que son para mí, todos estos años que hemos estado juntos han sido los hermanos que nunca tuve, mi familia, mi soporte para no caer y la fuerza para nunca darme por vencida. En silencio y sin palabras siempre me han demostrado a su manera que yo también les importo. Sé que lo que les voy a pedir no será sencillo y atenta en mucho contra su forma de pensar y sentir, y lo entiendo. Pero para mí es importante que entiendan que esto no cambia en nada todo el cariño y afecto que siento por ustedes y me partiría el corazón que para ustedes cambiara ese sentimiento hacia mí.
Mientras hablaba los ojos caramelo de la chica brillaban de una manera muy especial y cada palabra que salía de su boca salía con tal seguridad y sinceridad que estaban conmovidos sus amigos que apretaban con suavidad sus manos con las de ella.
-La guerra nos cambio a todos, luchamos sin tregua hasta vencer al mal, aprendimos muchas cosas en el proceso y comprobamos que nuestra amistad nos hace fuertes y el amor todo lo vence. Tengo que confesarles que cuando todo término me sentía muy sola y llena de fantasmas que me atormentaban y que fue hasta que libere a mi corazón de resentimientos que encontré la paz que me hacía falta. Ahora libre de las sombras del pasado vengo con ustedes con el corazón en la mano a exponerles lo más maravilloso que me ha pasado en mucho tiempo, estoy enamorada. -confeso al fin la muchacha sin soltar sus manos y sonriendo de una manera libre que les transmitía a los chicos toda la felicidad que sentía en ese momento al confesarles sus sentimientos.
-Felicidades Hermione. -Le dijo sonriente Ginny.
-Gracias, pero lo que tengo que decirles no es solo la constatación de los hecho, porque no todo es tan simple como parece, si lo sabremos nosotros. -Dijo sonriendo antes de continuar. -Ahora bien lo más transcendental que tengo que contarles no es solo que estoy enamorada, es también el hecho de que nunca pensé que llegaría enamorarme precisamente de él. Sé que les sorprenderá saberlo, tanto como a mí me sorprendió descubrir que a pesar de todos sus errores y defectos, muy a pesar de las diferencia que pudieran separarnos, estamos juntos a partir de ahora porque nos amamos.
Ron no pudo evitar sentir una fuerte punzada en el pecho al escuchar a Hermione confesar sus sentimientos, le dolía mucho descubrir que aun la quería y que la estaba perdiendo de manera definitiva. Porque a pesar de todo aun conservaba la esperanza de que algún día, en algún momento pudiera convencerla de que le diera una oportunidad para volver a estar juntos. Pero ahora al enterarse de que la mujer que amaba había encontrado el amor en otros brazos le quebraba el corazón en mil pedazos. Se mordió la lengua hasta hacerla sangrar para no hablar, para no gritar desesperado en ese momento, porque sabía muy bien que solo él tenia la culpa de eso, porque sabía que fue su cobardía y su estupidez lo que desencadeno el principio del fin. El mismo había lanzado a Hermione a los brazos de otro.
Por otro lado Harry veía a su amiga anonadado con una débil sonrisa incredula, le sorprendía mucho escucharla hablar de esa manera, Hermione siempre había sido tímida y reservada respecto a sus emociones y sentimientos, y tenerla ahora frente a él hablando de aquella manera como si estuviera exponiendo uno de los fascinantes temas del colegio, sin pena y con una convicción tal que lo estremecía le parecía asombroso. Porque comprobaba que en verdad estaba enamoraba, pero todavía no comprendía del todo cual era el misterio en todo eso, aunque muy en el fondo lo sospechaba.
Ginny solo sonreía y suspiraba emocionada, solo conteniéndose un poco para que no se dieran cuanta los chicos de que ella ya sabía de quien hablaba.
-El quería hablar con ustedes, sabiendo que no aceptaran tan fácil que seamos novios, pero creí conveniente que sería mejor que yo les contara. Y por eso me encuentro aquí nerviosa y temerosa de no contar con su apoyo que es muy importante para mí, porque como ya les dije son como mi familia. Estoy aquí exponiendo mis sentimientos y hablando con la convicción de que estoy completamente convencida de que lo amo tanto como él me ama a mí. Y que a pesar de sus antecedentes, su turbio pasado y sus múltiples fallas está dispuesto a cambiar por el amor que me tiene. Así que después de todo lo que he dicho, todo se resume a que desde ayer por la noche soy novia de Draco Malfoy.
Cuando termino de hablar se sintió al fin liberada, ya solo esperaba la reacción de sus amigos que le miraban sorprendidos con los ojos sumamente abiertos y sus facciones descolocadas. Se hizo un silencio largo e incomodo, nadie atinaba a decir nada, ni siquiera a moverse un poco parecían estatuas vivientes, era tal su reacción que quien los hubiera visto en ese momento diría que los habían hechizado con un Petrificus Totalus, ya que ni parpadeaban.
-Yo te apoyo. -La pelirroja rompió al fin el silencio que imperaba, ella era la única que no dejaba de sonreír por la confesión de su amiga. -Sabes que Malfoy no me agrada mucho, pero si estás segura que ha cambiado y que te ama, yo te creo. -Termino de decir la chica y soltando sus manos la abrazo con fuerza.
Hermione esperaba que los chicos reaccionaran, pero aunque ya lucían un poco mas repuestos aun no decían palabra. Cuando Ginny deshizo el abrazo Ron se levanto de la mesa y la rodeo para estar frente a su amiga que ya estaba de pie por el abrazo de su hermana.
Se paro frente a ella, mirándola fijamente, su rostro estaba rojo como era costumbre cuando se enojaba o se avergonzaba por algo, pero ahora era difícil saber cuál era la razón ya que su rostro no mostraba ninguna expresión, solo sus ojos azules se notaban brillantes y llorosos, pero retuvo las lagrimas a base de morderse su ya lastimada lengua.
Levanto su mano y Hermione se quedo inmóvil sin saber que esperar de ese gesto.
Tomo un mechón rebelde de pelo en color chocolate de la chica que caía sobre su rostro y lo acomodo con delicadeza tras su oído.
-Sabes que lo mataría si te hiciera daño. -Dijo Ron tratando de aclarar su quebrada voz. -Solo quiero que seas feliz… Y más le vale a Huron que así sea, porque lo destripare si no es así. -La abrazo con fuerza por un instante y beso su mejilla antes de girarse para que no viera su rostro enrojecido. -Nos vemos más tarde, tengo cosas que hacer. -Se despidió y salió rápidamente de las tres escobas porque ya no pudo seguir conteniendo las lágrimas.
Harry se levanto también rápidamente y beso la mejilla de su amiga. -Cuanta conmigo, no será fácil pero intentare al menos llevar una relación civilizada con Malfoy. Y no te preocupes, estará bien, nos vemos en el castillo voy a alcanzarlo. -Dijo el pelinegro refiriéndose a Ron y salió deprisa para alcánzalo, sabía que el pelirrojo lo necesitaría en estos momentos.
Ron caminaba de prisa, casi corría, gruesas lagrimas resbalaban por su piel, trataba de limpiarlas con sus manos, pero rápidamente escurrían nuevas, no podía detenerlas, las había contenido por tanto rato que ahora se negaban a detenerse.
Escucho la voz de Harry llamarlo a lo lejos, sabía que quería apoyarlo, pero en estos momentos quería estar solo, asimilar todo lo que estaba pasando, pensar y aceptar que el corazón de Hermione ya le pertenecía a Malfoy, por lo que se escondió tras un árbol y vio pasar a toda carrera a su amigo buscándolo. Después de un rato salió de su escondite ya poco mas calmado, al menos las lagrimas habían parado. Se dirigió al castillo, atrás del campo de Quidditch bajo las tribunas estaba el lugar perfecto para pasar un tiempo solo sumido en sus pensamientos.
Hermione y Ginny por otra parte salieron de las tres escobas despues de pagar las cervezas de mantequilla.
-Ron estará bien.
-Lo se, pero me duele verlo asi.
-Es normal, pero ya veras que con el tiempo estará mejor y encontrara a la persona indicada para el.
-Eso espero. -Dijo desaminada Hermione.
-Además deberías estar feliz, después de todo los chicos aceptaron tu relación con Malfoy.
-Y por ese lado estoy sumamente feliz, pero también estoy preocupada.
-¿Por qué? -Pregunto la pelirroja sospechando que no era del todo por Ron.
-Draco fue a su casa a hablar con su madre para contarle de nosotros.
-En serio. -Dijo sorprendida la pelirroja.
-Sí, y estoy preocupada por su reacción, se que se opondrá y a pesar de que Draco me dijo que no le importaba su opinión y que no cambiaria en nada nuestra relación, tengo miedo por lo que pueda pasar.
Ginny le paso el brazo sobre sus hombros. -Pasara lo que tenga que pasar Hermione, si Malfoy te dijo que no cambiaran las cosas por su madre debes de confiar en eso.
-Tienes razón. -Sonrió un poco la chica
A esas alturas Draco ya estaba en la Mansión, caminaba hacia el estudio donde sabia que estaría su madre.
En cuanto lo vio entrar Narcisa Malfoy se levanto de su silla y se dirigió a abrazar a su hijo.
-Draco, hijo que agradable sorpresa verte. -Le dijo su madre estrechándolo en sus brazos. -¿Ocurre algo? -Pregunto al ver la seriedad en el rostro de su hijo.
-Tengo que hablar contigo Madre. -Le dijo con voz tranquila.
-¿Pasa algo malo? -Volvió a preguntar su madre que sujetándose de su brazo salió del estudio hacia la sala para sentarse cómodamente en uno de los sillones.
-No es nada malo, o al menos para mi madre.
-Explícate. -Dijo ya un poco ansiosa la mujer pasando sus manos sobre su rubio cabello.
-Tengo novia.
-Eso es una buena noticia.
-Como ya he dicho es una buena noticia para mí, pero no estoy seguro que lo sea para el resto de nuestra pequeña familia. Mi novia no es de nuestra clase social, ni siquiera es de sangre pura, es hija de muggles.
Narcisa se llevo una mano a la boca ahogando un grito de la impresión y miraba a su hijo sorprendida. -No puede ser. -Le dijo al fin mientras fruncía el ceño con repudio.
-Pues así es. -Dijo con seguridad.
-No puedes hacer eso Draco, eres un Malfoy y como tal tienes que seguir nuestros principios, nuestras costumbres, jamás voy a permitir que hagas algo tan abominable como mezclarte con alguien por debajo de nuestro nivel. -Se levanto furiosa y comenzó a caminar de un lado a otro en la enorme sala.
-¿Cuáles principios Madre? Los que nos hicieron aliarnos al innombrable para acabar con los inferiores muggles, los sangres sucias y los traidores a la sangre, cuando todos eran inocentes y nosotros unos cobardes asesinos, pues te recuerdo que fueron esos insignificantes los que nos salvaron el cuello. -Dijo Draco levantándose y poniéndose frente a su madre. -¿Nuestras costumbres? Seguir un linaje y conservar una pureza en la sangre, sin importar nada. No madre, definitivamente no estoy dispuesto a seguir con esas costumbres tan venerada. ¿¡Mira a mi padre donde esta!? ¡Míranos a nosotros!, ¿Donde están nuestros amigos de sangre pura, de abolengo y buen linaje? ¿Dónde estaba cuando los necesitábamos?, ¿Quién no tendió la mano cuando perdimos nuestro prestigio, el poder y congelaron nuestro dinero? ¡NADIE! ¡Simplemente nos dieron la espalda! -Dijo el rubio exaltado y se alejo un poco para calmarse.
Narcisa que lo miraba con una mezcla de sentimientos ¿Culpa? ¿Vergüenza? ¿Remordimiento? Porque sabía que muy a su pesar todo lo que decía su hijo era verdad.
Draco se recargo sobre la repisa de la chimenea, tomando aire, trataba de sacar todo lo que hacía guardado por tanto tiempo. Se desabrocho el botón de la manga y dejo al descubierto su marca de mortifago. Narcisa al verlo no pudo menos que estremecerse.
-Mira mama lo único que me ha dejado el orgullo de ser de sangre limpia, mira la marca de nuestra arrogancia, de nuestra ambición y nuestras ansias de poder. Míreme Madre, abra los ojos y dese cuenta que con esta marca, me destruyeron la vida. De que me sirve la sangre pura, el poder o el dinero, cuando todos me repudian, me aborrecen y me temen.
Narcisa se había derrumbado en un sillón y lloraba de manera incontrolable sintiendo toda la carga de la culpa. Draco acercándose se incoo a sus pies para que lo mirara a los ojos.
-No te reprocho nada mama, fuimos víctimas de las circunstancias, fuimos esclavos de nuestro mal entendido orgullo de ser superiores. Y si te sirve de algo, debes saber que te perdono y te libro de cualquier culpa, porque te quiero y porque yo mismo he sido perdonado. Por eso ahora vengo aquí frente a ti a decirte que estoy enamorado de una hija de muggles y que no me importaría que ella misma no tuviera magia porque ya no concibo mi existencia sin ella.
Esa mujer se daba cuenta que su hijo hablaba con sinceridad, que estaba enamorado y que la habia desarmado por completo con sus palabras, el tenia razón, habían aprendido de mala manera que todos eran iguales y que la pureza de su casta no los hacía mejores, solo sus acciones los definían. Se daba cuenta que está orgullosa de su hijo de que él fuera capaz de superar a sus padres y dar un paso tan definitivo para cambiar y mejorar.
Acaricio con cariño la mejilla de su hijo y beso su frente, acomodando cuidadosamente los cabellos platinados de Draco en su lugar.
-Ella es increíble, me ama a pesar de mi pasado y mis errores, me perdono por haber sido un estúpido patán engreído y arrogante, me dio la oportunidad de cambiar y redimirme. Le debo lo que soy ahora y lo que pretendo ser, porque para merecerla estoy dispuesto a hacer las cosas bien. No puedo obligarte a que la aceptes, pero tengo que decirte que me dolería mucho que no lo hiciera, porque no la pienso dejar y no me importaría perderlo todo con tan dé están con Hermione Granger, porque es la mujer que amo.
Narcisa Malfoy no se esperaba que fuera precisamente Hermione Granger la chica de la que su hijo estaba enamorado, pero a pesar de sus prejuicios sabía que era una buena mujer y que haría feliz a su hijo.
-Perdóname Draco, por todo el daño sin querer te hicimos tu padre y yo. Todo lo que has dicho es verdad, palabra por palabra. Y quien soy yo para negarle la felicidad a mi único hijo, cuentas con mi bendición y espero que pronto traigas a Granger para tratarnos un poco más, te prometo hacer a un lado mis tontos prejuicios y darle el lugar que se merece.
Draco estaba feliz de escuchar hablar así a si madre y la abrazo agradecido y emocionado de que aceptara la relación que tenia con Hermione.
Estuvieron así por largo rato abrazados, ambos lloraban pero eran lagrimas de felicidad, eras lagrimas que estaban limpiando sus corazones de las sombras de viejos resentimientos y dolor, se estaban perdonando a sí mismos por todos sus errores, rencontrando el amor que los unía como familia, se lamentaban de que no estuviera con ellos Lucius, pero sabían que cada un debía eximir sus propias culpas y hacer frente a las consecuencias de sus actos de manera diferente.
Esa noche Hermione y Draco se reunieron afuera del gran comedor, se dieron un suave y cálido beso y tomando sus manos entraron con paso firme, dispuestos a enfrentar los comentarios y criticas que seguro recibirían, pero sabiendo que las personas en verdad importantes para ellos están dispuestos a apoyarlos a pesar de todo.
Cuando al fin entraron se hizo el silencio en aquel gran salón, pero ellos caminaban sin mirar a nadie sin soltarse, se sentaron juntos en la mesa de los leones, donde les hizo espacio una sonriente pelirroja, Harry estaba un poco serio pero los saludo con un movimiento de cabeza y una media sonrisa, Ron aun seguía tratando de asimilar todo y estaba ahora en la torre de los Gryffindor, comiendo con desgana un poco de comida que había tomado de la cocina para no bajar al comedor.
Desde la mesa de los Slytherin los miraban con consternación, solo Zabini y Pansy los observaban divertidos, aun no podía creer del todo que Draco Malfoy y Hermione Granger estuvieran juntos.
Y ya que todos estaban a la expectativa y ambos chicos sentían las miradas puestos en ellos, el rubio tomo a Hermione por las mejillas y le planto tremendo beso, para romper así la tención que se había generado. Al instante estallaron las murmuraciones y Hermione con las mejillas encendidas por la vergüenza le sonrió complacida a su novio antes de comenzar a comer.
Desde la mesa de profesores la Directora McGonagall sonreía al ver la escena, pensando en lo complacido que estaría Albus Dumbleldor al ver unidos a un Slytherin y a una Gryffindor, que habían sido en el pasado enemigos. -El amor es la más poderosa arma. -Dijo para sí misma recordando al viejo director.
