La Tormenta de Varia
Disclaimer: Ningun personaje me pertenece todo es de Akira Amano U.U que finalizo.. o no? no lo se...
Notas: Primero que nada gracias por todos los reviews dejados TT_TT me hacen feliz y bueno no se si les guste, anduve muy frustrada tratando de escribir algo de esta pareja o_o y salio esto xD... ahora voy por la lluvia de Varia e.e y no se como empezar... bueno, disfruten :)
El guardián Varia del Sol se había dirigido primero a la habitación del más joven, tocando cortésmente, la respuesta que obtuvo no fue nada más que un trío de cuchillas atravesando la fina madera de la puerta del cuarto, algo normal a su parecer.
-ara… Bel abre la puerta y deja de utilizarla de diana entendido?, No porque este hotel sea propiedad de Vongola tienes derecho a destruirlo.- La puerta se abrió lentamente dejando ver aquella melena rubia. –Ushishishi, que es lo que quieres Lussuria?- Preguntó con su actual tono sarcástico o lo que sea que fuese ese tonito. -Ara! Que modales, simplemente venía a traerte esto, lo encontré entre la correspondencia, al parecer lo han traído hoy y es para ti, mira que tienes "admiradoras" porque creo que es una cartita de amor! Bueno, aquí tienes y adiós duerme temprano! – El de gafas aporreó la carta en las manos del más joven para luego darse la vuelta e irse a "supuestamente" su habitación. El príncipe observo el sobre unos segundos en la misma posición y luego se dirigió a su cama donde aventó la carta sin ningún remordimiento.
-tsk! Simples plebeyas, como si alguien como yo pudiese hacerles caso ja! – Se lanzo a la cama quedando boca arriba analizando el techo, estaba aburrido y no tenia con quien jugar, comenzó a dar vueltas como niño chiquito, entre vuelta y vuelta su cuerpo aplasto la carta, esta volvió a llamar su atención, la tomo y se quedo observándola. – Tal vez las palabras que encuentre aquí sean divertidas ushishishi.- Abrió el sobre sin mucho cuidado sacando la carta que a su parecer era muy simple ya que apenas y se veían palabras. –Tch! Mínimo se hubiese esforzado! Quien se cree que soy? – Haciendo a un lado su enojo comenzó a leerla, llevándose la sorpresa de su vida. No se lo creía así que se pellizco y leyó nuevamente lo que tenía entre las manos:
"Belphegor -san
Eto… simplemente no quiero alargar mis momentos de agonía así que seré directo… me entere que Reborn les dijo… algo acerca de mi que, bueno… es algo vergonzoso de repetir pero me imagino que ya lo sabe... Emmm… simplemente quería decirle que… que… es usted quien me gusta!,… pero… pero no se preocupe no espero nada, ni que me corresponda…. Simplemente que no me mate por sentir esto por favor. Sin más que decir, porque la verdad ya no quiero que me odie más me despido
Att: Sawada Tsunayoshi."
Bien eso era más de lo que su mente podía procesar, no es que fuese idiota como el viejo de los rayos, ni que sea estúpido como el capitán pero es que ¡no podía ser posible! Observó la carta nuevamente, bueno sí era posible, el era Belphegor el príncipe que algún día se convertiría en Rey era obvio que alguien tan común como Sawada se enamorase de él. El problema ahora era como ir y decirle que le daría una oportunidad? Porque bueno, tampoco iba a rechazar los sentimientos de ese chiquillo, no es que le gustase, no, pero un príncipe no derrumba las ilusiones de las princesas tan cruelmente (Claro pero si era una tipa la mandaba a volar e.e) porque eso era Sawada, una princesa; heredera de un gran imperio de la mafia; que no le era tan indiferente después de todo. Tal vez ¿debía presentarse en la casa y pedir su mano? Era propicio celebrar una boda digna de la realeza. ¿Debía planearlo todo? No ese era el trabajo de la novia, mañana iría a verle, pediría la mano del Vongola y hablaría con su suegra, ella se encargaría de planearlo todo y bueno tenía que conseguirse un buen traje para la boda digno de un príncipe. Dejo de dar vueltas de un lado a otro y se dirigió a su armario tal vez entre tanta ropa que tenia achocada en la maleta encontraría algo bueno. Abrió las puertas del mueble y bufó de fastidio al ver que la maleta estaba en la parte de arriba, se inclino para bajarla y en fracción de un segundo todo se estaba volviendo borroso. La maleta le había caído encima y ahora yacía tirado en el suelo de la habitación planeando en sueños lo que haría con su nueva situación.
Se encontraba frente a la casa del decimo Vongola ataviado en sus mejores galas, sin más abrió la puerta de una patada irrumpiendo sin pedir permiso, observó el lugar, muy simple a su parecer. Vio asomarse a "su princesa" junto a su madre, bien era el momento de actuar como tal, como un príncipe.
Se hincó frente al castaño tomando una de sus manos entre las suyas mientras le miraba directamente a los ojos; bueno al menos lo intentaba ya que la melena rubia se lo impedía; con palabras que para él fueron suaves y románticas dijo:
-vine a pedir tu mano y espero que ya estés preparado para unir tu vida con la de este apuesto príncipe y sin replicas- volteo a ver a Nana – y sin oposiciones… - tanto Tsuna como Nana se encontraban asombrados sin nada que decir viendo como el chico de la realeza se levantaba y abrazaba posesivamente por la espalda al castaño quedando frente a frente con la madre de este ultimo. –Nuestra boda será en Italia porque ahí tengo más conocidos, así que les ordeno que hagan sus maletas que nos vamos lo más pronto posible shishishi – rio bajo mientras depositaba un beso en la mejilla del mas bajo haciéndolo sonrojar y provocando que Nana chillara de emoción al mismo tiempo que corría escaleras arriba… -¡Tsu-kun no te preocupes, yo empaco por ti!
Tsuna suspiro de derrota y se acomodo en los brazos de Belphegor para poder quedar frente a frente – veo que fui correspondido- sonrió tiernamente aun con las mejillas arreboladas- me alegro mucho el poder tener la oportunidad de estar contigo. – El Decimo Vongola colocó sus brazos alrededor del cuello del rubio atrayéndolo más a sí mismo y deposito un dulce beso en la nariz del príncipe haciendo que este se sonrojara; claro que no se notaba mucho por la sombra que su propio cabello hacia sobre su rostro; además que la acción del más joven hizo que sonriera con picardía. –ushishishi ese beso no es lo suficientemente bueno para complacerme- Entonces el varia más joven tomo al castaño de las mejillas acercando nuevamente sus rostros, claramente podía ver el nerviosismo y el tono carmesí en el rostro del más bajo, varias veces se decía y decía que el rojo era su color preferido por que era el color de la sangre, de la sangre que sus oponentes terminaban derramando después de ser vencidos, pero este tipo de rojo que veía en el rostro del contrario y en sus labios no era para nada como el de aquel liquido que muchas veces había corrido por sus manos, este le gustaba más, le atraía mas y ¿por qué no? Podría volverse adicto a él. Junto sus labios probando así su primer beso, quiso profundizar más, pero una voz le empezaba a dar vueltas por la cabeza, de a poco todo se volvió negro, escuchando unos murmullos que se empezaban a hacer más claros.
-Bel…phegor… Belphegor! – Esa voz le hizo abrir los ojos, sintiendo luego un golpe en la cabeza miro hacia arriba y ahí se encontró la causa de su malestar y su beso frustrado. –¡Mammon!... ¿qué es lo que quieres? – bufo molesto levantándose del piso. –nada, solo quería saber que hacías escondido bajo las cajas… estoy aburrido y no tenía nada más que hacer, con cada minuto que paso en este lugar, siento como se me va el dinero de las manos… sabes ¿por que seguimos aquí?... yare yare, ¿otra vez? – Mammon observaba como el rubio le había ignorado olímpicamente y seguía rebuscando en las cajas que se encontraban en el suelo.
-¡Bel!... hazme caso – una venita empezaba a saltar de la frente del arcobaleno, la tormenta volteo a verle y luego le dijo – estamos aquí porque voy a casarme. –Su voz sonó tan seria que a la niebla de Varia le dio un pequeño escalofrió, al parecer lo que le había dicho Lussuria podría ser cierto, observo nuevamente a su compañero y decidió salir de la habitación, encontrándose fuera al guardián del sol.
- Oi Lussuria, ¿que pasara si él no es el elegido?- Pregunto viendo como el extravagante se rascaba un poco la barbilla. – No lo sé. – Soltó sin más, haciendo que Mammon suspirara cansado y se dirigiera a buscar algo productivo; y con productivo digo que le haga ganar dinero; que hacer a fin de cuentas preocuparse no le hacía rico, aunque tal vez si cobraba por ayudar a organizar la boda... sacudió la cabeza, ese tipo de cosas no entraban en sus funciones.
si les gusto dejen un review, que eso me hace feliz :) y bueno sugerencias para ver como le voy al S27 :)
