¡Hola, holaa amoress!
Sé que me he retrasado muchisisisismo con el capítulo, pero realmente en casa estoy muy poco rato y es casi imposible traducir las dos historias, aunque está vez he ido volando, antes de ayer colgué el tercer cap de "Partners" YEAHH, estoy on fire! *Os recomiendo mucho esa historia si os gustaría ver a un Dumbledore no tan legal como lo pintan, a unos Weasley más aprovechados de lo que son y a un Harry más oscuro de lo normal* AHH me encantaa!
Así que nada, espero seguir matándome un poco más y acabar esta historia rápido que quiero empezar con el siguiente Dramione: "Lady of the Lake" de "Colubrina" Adoro a esta chica y todas sus historias!
En fin sin más dilación, a leer!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de IcyPanther -.
Capítulo 31 - Bath Time for Mione and Flobberworms! (¡La hora del baño de Hermione y Gusarajos!)
Draco consiguió que Hermione se quedara sentada leyendo un libro de cuentos, mientras que él intentaba terminar su tarea de Encantamientos, con su varita firmemente aferrada en su mano por si la niña intentaba darla cualquier sorpresa de las suyas. Aunque después de lo que había pasado en la enfermería ya no estaba tan nervioso como solía estar a su alrededor.
- ¿Draco? – preguntó Hermione, estirada boca abajo y con los pies pateando al aire, con el cuento que estaba leyendo abierto en el suelo frente a ella.
- ¿Hmm? – murmuró el Slytherin, escribiendo la respuesta a una de las preguntas de su tarea. (Explicar la diferencia entre un hechizo animador y uno de la risa)
- ¿Por qué los cuentos de hadas siempre tienen un final feliz? ¿Por qué nunca tienen finales tristes?
- ¿Prefieres que estén triste? – preguntó Draco, encarando una ceja.
- No, prefiero que sean felices. ¡Pero entonces siempre sé lo que va a pasar! Al igual que en las historias de misterio… siempre se sabe que se va a resolver el caso y que todo volverá a la normalidad. ¡Quiero sorpresas!
- Eres una chica extraña. – comentó el Slytherin. Hermione se erizó, pero permaneció tumbada en la alfombra - Aunque creo que podría tener algo que podría interesarte. Son unos cuentos mágicos que solía leer… y no todos terminan con un final feliz.
- ¿Puedo leerlos, Draco? ¿Por favor? ¿Por favor, por favor? ¿Por favor por un cepillado de dientes?
- ¿Un cepillado de dientes?
- Mis padres son dentistas…
Draco asintió, aunque no tenía mucha idea de lo que era un dentista.
- Sí, claro, puedes leerlos. Espera ahí un minuto y voy a buscarlos.
Hermione le dedicó un gesto entusiasta con la cabeza y apoyó la barbilla en sus manos, observando expectante a Draco. Sintiéndose como si estuviera bajo el escrutinio de un microscopio, - aunque realmente no supiera lo que era – Draco entró en su habitación y abrió su baúl, donde almacenaba sus valiosas cosas, así como algunos de sus amados libros.
- Ten mucho cuidado con ellos. – le advirtió, dejando una pequeña pila de libros junto a Hermione – Son muy antiguos y su valor es de bastante dinero.
- ¿Entonces por qué los tienes? ¿No deberían estar en un museo?
- Esos libros han estado en mi familia durante generaciones y ahora son míos. Y realmente no quiero separarme de ellos; Ya tengo un montón de dinero y me gustan estos libros.
- ¿Eres rico? – los ojos de la niña se ensancharon hasta alcanzar el tamaño de dos galeones observando a Draco con fascinación.
- Se podría decir que sí. – dijo con lentitud.
- ¿Podrías comprar un caballo?
- Si quisiera uno… sí.
- ¿Podrías comprar una casa?
- Ajá.
- ¿Podrías comprar un pueblo?
- Probablemente.
- ¿El mundo?
- No creo…
- ¿Si pudieras, me harías reina?
- Ehhh…
- ¿Eso es un no?
- ¿Tal vez?
Hermione lo miraba y Draco la miraba a ella, hasta que la niña estalló en carcajadas.
- ¿Qué es tan gracioso? – exigió saber Draco.
La pequeña Hermione se dedicó a sacudir la cabeza; ahora riendo tan fuerte que no se oía ningún sonido.
- ¿Estás bien?
- Estoy… genial. – dijo Hermione sin aliento, mientras la risa iba disminuyendo gradualmente – Es sólo que… ohh… no importa… pero has contestado a mi pregunta con otra pregunta. ¡Justo como mi madre!
- ¿Se supone que eso es algo bueno? – le preguntó Draco – Yo no quiero ser tu madre.
- Bueno, no es malo. – argumentó Hermione – Además… echo de menos a papi y mami.
Draco le sonrió.
- Todo está bien. Los volverás a ver dentro de dos semanas. Y tal vez ahora, puedas pasar más tiempo con ellos.
Hermione asintió alegremente, pero de repente saltó de su sitio soltando el libro que tenía en sus manos el cual cayó al suelo.
- ¡Estoy faltando al colegio! ¡Me quedaré atrás! ¡Tengo que volver a casa!
- No te preocupes. – le aseguró Draco – Estoy seguro de que pronto volverás a atraparlos. ¿Por qué no… - se interrumpió a si mismo cuando sus ojos se encontraron con el reloj de la sala común.
- ¿Qué pasa? – preguntó Hermione, recogiendo suavemente el libro y acariciando su cubierta. Se disculpó en voz baja con él por haberle dado tantos golpes, la bibliotecaria siempre le decía que debía tratar los libros como si fuesen seres vivos y nunca había que hacerles daño.
- ¡Son las nueve! ¡Ya deberías estar en la cama!
- Lo sé. – le dijo la niña sonriendo diabólicamente – Mami siempre me hace irme a la cama a las siete y media.
- ¿Entonces por qué no me dijiste nada?
- ¡No quería ir a la cama tan temprano!
- Bueno, pues ahora te irás a la cama. Aunque será después de tomar un baño…
- No quiero ningún baño. – le contestó Hermione poniendo mala cara y haciendo un puchero con sus labios.
- Necesitas uno. Hueles a gelatina.
- ¿Y qué tiene eso de malo?
- No pareces una persona limpia. Y no te voy a dejar caminar por aquí sucia mientras yo te esté vigilando.
- ¡PERO NO QUIERO TOMAR UN BAÑO! – exclamó Hermione, dejando caer, una vez más, el libro que sostenía en sus manos y se aferró a la pata de la mesa – ¡NO ME PUEDES OBLIGAR!
- Vas a tomar un baño. – le dijo Draco, luchando por mantener la calma – O te arrastro hasta el baño o vas por tu cuenta.
Pues bien, Hermione eligió la opción uno. El Slytherin, después de rezarle a Merlín por su seguridad, se acercó y agarró a la niña de sus pies y comenzó a tirar, esperando que soltara su mortífero abrazo a la pata de la mesa. Con extrañeza recordó una escena similar haría un par de semanas atrás, donde Hermione se había aferrado con su vida a una columna para evitar ser arrastrada a Adivinación. Aunque esta vez no veía que fingiendo dolor pudiera detenerla.
- Suelta la maldita mesa. – gruñó, clavando sus talones en la alfombra y tirando tan fuerte como podía.
- ¡NUNCA! ¡NUNCA LA SOLTARÉ!
- ¡SUELTA LA MESA!
- ¡NOOO! ¡ANTES TENDRÁS QUE MATARME!
- ¡ENTONCES TENDRÉ QUE MATARTE!
- ¡NO PUEDES! ¡ENTONCES SERÍAS UN ASESINO!
- ¿A QUIÉN LE IMPORTA? ¡AL MENOS TE DARÍAS UN BAÑO!
Para ese entonces, Draco ya había perdido los estribos.
- ¡PERO NO QUIERO UN BAÑO! ¡ME GUSTA ESTAR SUCIA!
- ¡NO BAJO MI VIGILANCIA! ¡VAS A DARTE ESE BAÑO!
- ¡NO! – de repente, la niña soltó su agarré sobre la pata de la mesa y Draco salió impulsado hacia atrás, perdiendo el equilibrio. Antes de que el rubio pudiera ponerse en pie, Hermione estaba esprintando por toda la sala común hasta llegar al retrato de salida - ¡ÁBRETE! – le gritó, cuando este no se abría para dejarla pasar.
- ¡ESTÁS ATRAPADA! – gritó Draco con alegría - ¡NO SE ABRIRÁ PARA TI!
- ¡DÉJAME SALIR! ¡ÁBRETE! ¡ÁBRETE SÉSAMO! ¡BUUM! ¡POR FAVOR ÁBRETE!
- ¡NO LO HARÁ! ¡EL RETRATO SABE QUÉ ES LO MEJOR! ¿VERDAD, LEVICULUS?
- Yo preferiría no participar en esta conversación. – dijo el bufón desde fuera, riendo nerviosamente – Pero Draco tiene razón, Hermione… no me puedo abrir para ti.
Esta vez era el turno de Draco de reír diabólicamente.
- El retrato está de acuerdo conmigo. – dijo riendo.
- Nunca he dicho eso. – dijo Leviculus – Simplemente estaba explicando mis órdenes de no dejar salir a Hermione; nunca que estuviera de acuerdo contigo. Eres tú el que está de acuerdo conmigo.
- Aun así. – gruñó Draco – Ahora te tengo atrapada.
- ¡NO, NO ME TIENES ATRAPADA! ¡ME ESCAPARÉ! – tomando distancia, Hermione rodeó a Draco y corrió hasta el gran ventanal. Abriendo las puertas, miró por encima de su hombro a Draco, quien estaba justo detrás de ella y saltó.
- Creía que tenía miedo a las alturas. – murmuró Draco, cuando el grito de Hermione hizo eco mientras caía hasta el suelo. Entonces, lo que la chica acababa de hacer lo golpeó como un ladrillo - ¡YA VOY, HERMIONE! – exclamó, mirando frenéticamente alrededor de la sala, pero finalmente sacó su varita y gritó - ¡ACCIO NIMBUS 2001!
La negra escoba se precipitó desde su habitación hasta atraparla ágilmente con la mano, cuando Draco saltó por la ventana, voló hacia abajo a gran velocidad, suerte que su sala común estaba a varios pisos de altura. Aunque si no hubiera estado a tanta altura, tampoco estaría tan preocupado de que Hermione acabara como un panqueque.
A tan solo tres metros y medio del suelo antes de que Hermione chocara con él, Draco pasó por debajo con la escoba, logrando atraparla a tiempo, con un brazo envuelto firmemente alrededor de su cintura voló de regreso a la sala común, mientras Hermione sollozaba histéricamente aferrada con fuerza a su túnica.
- ¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO? – explotó Draco tan pronto llegaron a la torre. Hermione se había quedado estática en el suelo.
- Lo siento. – susurró – Por favor, no te enfades…
- ¿QUÉ NO ME ENDADE? ¡ESTOY FURIOSO! ¡HAS ESTADO A PUNTO DE MATARTE! – Draco estaba más que furioso – SI HUBIERAS MUERTO, ¿TE HACES UNA IDEA DE LO QUE HABRÍA PASADO? ¡TU VIDA ENTERA ARRUINADA!
- Yo no… yo no… yo… yo… no me di cuenta.
- ¿No te diste cuenta de qué? – le preguntó Draco fríamente - ¿De qué estabas a más de ciento cincuenta metros del suelo? ¿De qué habías saltado por la ventana? ¿DE QUÉ NO TE DISTE CUENTA?
- Mi… mi habitación… está en… la planta baja. - sollozaba, mientras se mecía hacia adelante y hacia atrás, con sus rodillas flexionadas y pegadas a su pecho – Yo… suelo… irme fuera… cuando mamá… quiere que… tome un baño… ¡Lo siento, Draco! ¡Por favor, perdóname! ¡Lo siento!
La furia que había estado corriendo por el cuerpo de Draco empezó a menguar hasta que murió del todo, con sus plateados ojos mirando tristemente a Hermione.
- Yo también lo siento. – se disculpó, arrodillándose a su lado – Yo… a veces tengo dificultades.
- ¿Dificultades? ¿Con qué? – le preguntó Hermione tímidamente, ofreciéndole a Draco un suave abrazo antes de trepar hasta su regazo.
- En demostrarle a la gente que me importa. No puedo expresarlo… no estoy acostumbrado a ello. Así que me enfado.
- ¿Por qué no puedes demostrarle a la gente que te importa? ¡Todo lo que tienes que hacer es darles un abrazo! – haciendo hincapié en ese punto, giró su cuerpecito dándole un abrazo al Slytherin.
- No me han… criado… oh, no importa. No entenderías este tipo de cosas.
- Sí lo haría. – le dijo Hermione con terquedad.
Draco sonrió.
- Sé que lo intentarías, pero eres demasiado pequeña. Y hablando de eso, deberías haber estado en la cama, según el reloj de tu madre, hace más de dos horas. Así que, tenemos que ir antes al baño.
- Muy bien. – suspiró Hermione. Sabía que era mejor eso que discutir en ese momento – Pero tú te quedas aquí, ¿de acuerdo?
Draco levantó las manos en señal de rendición.
- De acuerdo, pero asegúrate de lavarte bien el pelo.
Sacándole la lengua, Hermione entró en su habitación para coger un pequeño albornoz y se encaminó hasta el cuarto de baño. Draco se sentó en el sofá, volviendo a sus deberes de Encantamientos, en ese momento vio a Crookshanks salir de debajo del sofá y encaramarse en un cojín y Caramelo se unió a él un minuto después.
Por alguna razón, tanto perro como gato se llevaban bien entre ellos y Draco tenía la sospecha que algo tenía que ver con el hecho de que Caramelo le hubiera ofrecido una de sus golosinas a Crookshanks cuando estaban entrenando al cachorro.
A los pocos minutos, el suave crepitar del fuego fue interrumpido por un grito de Hermione.
- ¿DRACO?
- ¿Sí? – le preguntó este de vuelta, marcando la página en la que se había quedado.
- ¿Puedes ayudarme a lavar mi pelo? ¡Es demasiado espeso!
- Pensaba que no me querías ahí…
- ¿Por favor? ¡Está asqueroso… y enredado!
- Voy… - colocó el libro en su cartera y se dirigió hasta el cuarto de baño, observando como los espejos estaban totalmente cubiertos de vaho y el vapor flotaba por todo el ambiente - ¿Por qué has puesto el agua tan caliente? - preguntó, caminando cuidadosamente hasta la bañera, donde Hermione estaba senada de espaldas a él.
- Me gusta que esté caliente. – sonrió – El champú está aquí. – dijo, señalando una botella de color rosa justo en el borde de la bañera – Y el acondicionador es el de la botella morada.
- Cierra los ojos. – le advirtió Draco, echándose un chorro de champú con olor afrutado en la mano y empezando a enjabonar el pelo de la niña – No quieres que te piquen.
Obedientemente, Hermione lo hizo y se quedó quieta tranquilamente, componiendo alguna mueca de dolor cuando los dedos de Draco desenredaban algún nudo o cuando clavaba demasiado los dedos en su cuero cabelludo.
- Hecho. – dijo Draco alegremente, al verter el ultimo cubo de agua sobre la cabeza de la chica.
- Gracias.
- Sin problema. – se puso en pie, estirando sus rígidas piernas y pesadamente se marchó hasta su habitación para ponerse el pijama.
Justo cuando estaba acabado de ponerse la camiseta, – normalmente no lo haría, pero con Hermione por ahí… - se escucharon unos suaves golpes en la puerta.
- ¿Sí? – preguntó, abriendo la puerta y viendo a Hermione parada frente a él, vestida con una camiseta rosa con un oso panda dibujado y unos pantalones a juego.
- ¿Me puedes cantar una canción para dormirme? ¿Por favor? Me ayuda a dormir más rápido.
Draco vaciló.
- No canto muy bien. – admitió – Probablemente te provocaría pesadillas.
- ¿Por favor? ¿Por un…
- ¿Por un cepillado de dientes? Está bien, tú ganas. – suspiró Draco – Pero si acabas teniendo pesadillas no es culpa mía.
- ¡Vale! – canturreó Hermione.
- ¿Te has cepillado los dientes? – le preguntó Draco, mientas Hermione saltaba hacia su habitación.
- Sip. Y el hilo dental. Mis padres son dentistas, ¿recuerdas? ¿Te importaría si me llevo tus libros a mi habitación? Te prometo que seré muy cuidadosa.
- Siempre y cuando seas realmente muy cuidadosa. – le contestó Draco, mirando con cariño a sus libros posados sobre la mesita de la niña - ¿Y te has peinado?
Hermione miró con aire de culpabilidad hacia sus pies.
- No…
- ¿Por qué no?
- ¡Duele! ¡Sólo me gusta cuando mamá lo hace!
- Si me comprometo a ser suave, ¿me dejarías hacerlo a mí? – el Slytherin no podía imaginarse no desenredarse el pelo y no iba a dejar que Hermione se quedará así. Especialmente con ese pelo tan espeso y rizado.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo. – le contestó Draco sonriendo y cogiendo un peine de la mesita de la niña – Ahora siéntate para que pueda hacer esto.
Hermione se subió a la cama quedando justo en el centro y Draco se sentó detrás de ella, armado con el peine.
- Eso duele. – gimoteó Hermione unos segundos más tarde.
- Perdón. – se disculpó Draco – Intento no hacerte daño, pero tu pelo es demasiado espeso.
Pacientemente, Hermione esperó hasta que Draco dijera que había acabado, el pelo castaño de la niña ahora caía suave por su espalda.
- ¿Ahora me vas a cantar una canción? Y son las diez.
Draco aulló.
- ¡Nada de canciones! ¡Es demasiado tarde!
- ¿Por favor? ¿Por un cepillado de dientes? Dijiste que lo harías…
- Lo hice. – admitió Draco – Vale, te voy a cantar una de magos. Yo no conozco ninguna muggle como Harry.
- ¿Muggle?
- Gente no mágica, como tus padres. Así que una de magia, ¿de acuerdo?
- Está bien. – le dijo Hermione sonriendo, acurrucándose bajo las sábanas y apretando su oso de peluche junto a ella.
- Recuerda que si tienes pesadillas, no es culpa mía.
- Mmm.
Tomando una profunda respiración, Draco comenzó.
- Across moonlit pastures and over the sea, (Al otro lado de los pastos y de la luna sobre el mar)
A unicorn grazes, on grass growing green. (Pastaba un unicornio, sobre la hierba verde)
Silver coat gleaming, bright as day, (Su pelaje de reluciente plateado, brillante como el día)
She frolics about, ready to play. (Trotaba por allí, listo para jugar)
But with the whisper of the wind, (Pero con el susurro del viento)
The young foal settles down. (El pequeño potro se estableció)
To listen to her mother sing, (Para escuchar a su madre cantar)
Voice as soft as a dove's wing. (Su voz tan suave como la pluma de una paloma)
A haunting lullaby fills the air, (Una inquietante canción de cuna, llenó el aire)
Filled with battles long fought and deeds dared. (Llena de largas batallas libradas y de atrevidos actos)
Of tragedies and miracles, that happened long ago, (De tragedias y milagros que ocurrieron hacía mucho tiempo)
The great happiness or the stories of woe. (De gran felicidad o historias de infortunios)
And the little unicorn listened enchanted, (Y el pequeño unicornio escuchaba encantado)
Ears pricked forward to catch every word. (Con las orejas erguidas hacia delante para atrapar cada palabra)
But as the last part of the tune faded away, (Pero a medida que la última nota de la melodía se desvanecía)
The foal closed her eyes, preparing to welcome the coming day. (El potrillo fue cerrando los ojos, preparándose para dar la bienvenida a un nuevo día). – y finalizó.
- Eso… ha sido hermoso. – bostezó Hermione, con los ojos acaramelados acuosos – Gracias, Draco. Ahora tendré buenos sueños.
- Me alegro. – susurró Draco – Buenas noches, Hermione. – no obtuvo respuesta, la niña estaba profundamente dormida.
Draco se dirigió hasta su habitación y se metió bajo las mantas, casi gritó cuando se encontró a Caramelo entre sus almohadas y a Crookshanks acurrucado a su lado. Pero el sueño se apoderaba de él y poco después Draco estaba dormido.
Aunque no por mucho tiempo, ya que una pesadilla le invadió y acabó gritando frenéticamente mientras era asesinado de manera sangrienta. Hermione al escucharlo salió corriendo de su habitación con los ojos abiertos por el pánico, la misma expresión con la que se despertó Draco.
- ¿Estás… estás bien? – susurró la niña, viendo como Draco se llevaba las manos hasta la cara.
- No, no lo estoy. – le contestó el Slytherin de manera frenética, agitando sus brazos al aire - ¡El Barón Sanguinario nos había pillado! ¡Y nos llevaba de alimento a un monstruo gigantesco de gelatina! ¡En vez de nosotros comernos la gelatina, ella nos comía a nosotros!
Hermione soltó una risita.
- Era una pesadilla. Siento haberte hecho comer tanta gelatina. Probablemente es lo que te la ha causado.
- ¿Tú crees? – le preguntó Draco sarcásticamente.
La chica asintió con la cabeza, comprendiendo que no estaba de humor y volvió a reír, antes de saltar hasta la cama de Draco.
- ¿Qué estás haciendo? – le preguntó Draco, mientras veía como Hermione se acurrucaba bajo las mantas junto a él.
- Siempre que tengo una pesadilla me quedo en la cama como mamá y papá. Pero no creo que los dos quepamos en mi cama, ¡así que me he venido aquí!
- Vale… - le dijo Draco, moviéndose a un lado, agradecido de que tanto Caramelo como Crookshanks se hubieran ido a la habitación de Harry y así poder tener una almohada – Entonces buenas noches, Hermione.
- Buenas noches, Draco.
Minutos más tarde, ambos estaban profundamente dormidos, sin pesadillas de monstruos de gelatina y con sólo la imagen de los unicornios bajo el cielo azul.
¡PUM!
Draco gimoteó y miró su cama desde el suelo, devanándose los sesos para intentar averiguar cómo se las había arreglado para caerse de una cama de matrimonio. Alzando la mano, llegó tocar el edredón, pero volvió con las manos vacías. Ahora ya con curiosidad, se levantó y sintió como una sonrisa se levantaba en su cara así como una vena se hinchaba en su sien.
Hermione estaba completamente envuelta en su manta y en medio de la cama, pareciendo que acababa de llegar hasta ahí después de haber empujado al Slytherin.
- Tienes suerte de que ya sea hora de levantarnos. – gruñó Draco murmuró algo entre dientes - ¿Qué?
Todavía soñolienta, en ese momento Hermione entreabrió los ojos.
- Buenos días, Draco.
- ¿Qué acabas de decir?
- ¿Por qué estás en el suelo? – le preguntó ella, obviando su pregunta y mirándolo.
- ¡Tú me has sacado a empujones!
- Así que por eso estaba soñando con monos. – sonrió Hermione.
- ¿Acaso te parezco un mono? – le preguntó Draco, claramente ofendido. Era mucho más guapo que un mono, estaba muy seguro de ello.
- ¿Nunca has oído hablar de los monos que saltan en la cama? – Draco sacudió la cabeza – Mira, te lo voy a enseñar. Vuelve a subir a la cama y ponte de pie en ella.
Draco lo hizo, agradeciendo que el techo fuera tan alto.
- ¿Ahora qué?
- Saltamos mientras recito la canción. Aunque se supone que deberíamos ser cinco monos…. pero bueno. ¿Preparado? ¡Ya!
Sintiéndose estúpido, Draco comenzó a saltar ligeramente sobre la cama, sin levantar los pies del colchón, mientras Hermione intentaba saltar tan alto como podía.
- ¡CINCO PEQUEÑOS MONOS SALTANDO EN LA CAMA! ¡UNO DE ELLOS CAYÓ Y SE DESMAYÓ! Aquí se supone que uno debería caer, pero seguiremos hasta que queden dos, ¿vale? – Draco asintió - LA MADRE LLAMÓ AL DOCTOR Y ESTE LE DIJO: ¡NO MÁS MONOS SALTANDO EN LA CAMA! Ahora tú canta el siguiente verso, Draco. Cuatro monos y ¡a saltar más alto!
Extremadamente feliz porque Harry no estuviera allí, el Slytherin comenzó.
- ¡CUATRO PEQUEÑOS MONOS SALTANDO EN LA CAMA! ¡UNO DE ELLOS CAYÓ Y SE DESMAYÓ! LA MADRE LLAMÓ AL DOCTOR Y ESTE LE DIJO: ¡NO MÁS MONOS SALTANDO EN LA CAMA!
Turno de Hermione, quien ahora estaba saltando demasiado alto; la cabeza de Draco ya rozaba el techo de la habitación.
- ¡TRES PEQUEÑOS MONOS SALTANDO EN LA CAMA! ¡UNO DE ELLOS CAYÓ Y SE DESMAYÓ! LA MADRE LLAMÓ AL DOCTOR Y ESTE LE DIJO: ¡NO MÁS MONOS SALTANDO EN LA CAMA!
- ¡DOS PEQUEÑOS MONOS SALTANDO EN LA CAMA! ¡UNO DE ELLOS CAYÓ… ¡HEY! – Draco soltó un grito cuando Hermione lo empujó, el impulso le hizo desestabilizarse y trastabillar hasta el borde de la cama.
- ¡Continua cantando! – exclamó Hermione, saltando enloquecida.
Gruñendo, Draco lo hizo.
- ¡CAYÓ Y EL POBRE SE DESMAYÓ! HERMIONE ES MALVADA Y NO LLAMARÁ AL DOCTOR, POR LO TANTO DRACO LE DICE: ¡NO MÁS HERMIONE SALTANDO EN MI CAMA!
- ¡ASÍ NO ES! – gritó Hermione.
- ¡LA HE CAMBIADO! ¡AHORA CANTA TU ESTROFA!
- ¡BIEN! ¡UN PEQUEÑO MONO SALTANDO EN LA CAMA! ¡CAYÓ Y SE DESMAYÓ! – Hermione se volteó y cayó encima de Draco con un "uf" del Slytherin - LA MADRE LLAMÓ AL DOCTOR Y ESTE LE DIJO: ¡NO MÁS MONOS SALTANDO EN LA CAMA!
- ¿Ya ha terminado? – la pregunta de Draco llegó amortiguada, su cara estaba aplastada contra la moqueta.
- Nop, déjame terminar. – exclamó, bajándose de Draco - ¡NINGÚN PEQUEÑO MONO SALTANDO EN LA CAMA! ¡NINGUNO CAYÓ Y SE DESMAYÓ! LA MADRE LLAMÓ AL DOCTOR Y ESTE LE DIJO: ¡VUELVE A PONER A TODOS LOS MONOS A SALTAR EN LA CAMA! ¡Vamos Draco! ¡Volvemos a empezar!
- Nooo. – gimoteó el Slytherin – Ya no más…
- ¡Bravo! ¡Eso ha estado genial! ¡Y lo tengo todo guardado en la cámara!
De repente, Draco ya no estaba tan cansado como para continuar tumbado en el suelo.
- ¡DAME ESA CÁMARA GINNY WEASLEY!
La pelirroja soltó una carcajada y ágilmente se escabulló de las garras de Draco.
- Esto es un chantaje de por vida. – canturreó, guardando su cámara (aunque realmente era la de Harry) en el bolsillo de su túnica.
- ¿Quién eres? – le preguntó Hermione. Ginny había visto a la niña brevemente la noche anterior en la cena, pero en ningún momento tuvo la oportunidad de hablar con ella.
- Soy Ginny, la hermana pequeña de Ron y novia de Harry.
- También está muerta. – gruñó Draco, arremetiendo de nuevo contra la Gryffindor.
- ¿Por qué estás tan enfadado? – le preguntó Ginny, una vez más escabulléndose de él – Estáis muy monos. Además, me sacará una sonrisa durante un largo tiempo.
Draco resopló, sentándose en su cama y fulminando con la mirada a la pelirroja.
- Exactamente, ¿qué es lo que estás haciendo aquí?
- Me acerqué a la enfermería y vi a Harry esta mañana, me dijo que se había dejado el botiquín de primeros auxilios y he venido a buscarlo.
- ¿Botiquín de primero auxilios?
- Para Cuidado de Criaturas Mágicas. Nunca se sabe. ¿Hablando de eso no deberíais estar desayunando? Las clases comienzan en quince minutos.
Draco se puso en pie de un salto, con una salvaje mirada de pánico en sus ojos.
- ¡QUINCE MINTUOS! ¡TIENES QUE ESTAR BROMEANDO!
- Mira tú reloj. – le dijo Ginny con calma. Draco lo hizo y estalló en una nueva oleada de histeria.
- Vale, Ginny, ¿puedesvigilaraHermionepormímientrasmeducho? ¡Asegúratedequesevista! ¡Gracias!
Sin siquiera darle la oportunidad a Ginny para contestarle, Draco salió corriendo de la habitación hasta el cuarto de baño, con una muda de ropa limpia en sus manos.
- ¿Qué ha dicho? – preguntó Ginny.
- Ni idea. – le contestó Hermione, encogiéndose de hombros.
En un tiempo récord, Draco había salido de la ducha y llevaba a Hermione en brazos hasta el Gran Comedor, Ginny iba a la zaga como un burro de carga, llevando la cartera de Draco, ya que el Slytherin cargaba a Hermione.
- ¡Puedo caminar! – protestaba Hermione, mientras se le revolvía el estómago al ir mirando e suelo - ¡Bájame!
- Come. – le ordenó Draco, dejando a la niña en uno de los bancos de Slytherin.
- Pero me duele el estómago. – gimoteó Hermione.
- Come la comida. – gruñó, alcanzando una jarra y vertiendo en un vaso del preciado zumo de naranja de la niña.
Evidentemente, Hermione obedeció y empezó a pelar un plátano, mientras que Draco se servía un muffin y Ginny – quien había llegado unos minutos más tarde – agarró unas tostadas de una de las bandejas.
- ¿Hecho? – preguntó Draco, mirando su reloj. Tenían tres minutos para salir a los terrenos, bajar la colina y llegar hasta la cabaña de Hagrid.
- Síp. – sonrió Hermione, metiéndose un último pedazo de pan tostado que le había robado a Ginny – quien lo había abandonado unos minutos antes para marcharse a su clase – a la boca.
- Súbete a mi espalda y agárrate fuerte, ¿de acuerdo? – preguntó Draco, agarrando su cartera y deslizándosela por el cuello.
Con impaciencia, Hermione le hizo, aferrándose tan fuerte que casi cortaba el suministro de aire de Draco.
- ¡Listo! ¡Arre, caballito, arre!
El Slytherin echó a correr, pronto aceleró hasta convertir el ritmo en una carrera a gran velocidad, los gritos de Hermione diciéndole: "¡Más rápido, caballito", realmente funcionaban. Los estudiantes observaban el extraño espectáculo, pero decidieron ignorarlos diciéndose que estaban bien, porque ellos mismos llegaban tarde a clase.
- Hemos… llegado… - jadeó Draco, desplomándose en la hierba junto a Pansy, Hermione soltó un grito en cuanto sintió la caída.
- ¡Aquí estáis! – dijo Harry alegremente - ¿Qué os ha tomado tanto tiempo?
- Cállate… Harry.
- Estábamos ocupados jugando a los monos que saltan en la cama. - aclaró Hermione, pasando por encima de Draco y acercándose a Blaise, quien se alejó y se escondió detrás de Neville – ¿Qué la pasa? – preguntó, observando por encima del hombre de Neville al pequeño Slytherin, pero Blaise intentaba evitar su mirada.
- Nada malo. – dijo Pansy - ¿Recuradas lo que aprendimos a principios de año? – preguntó, dirigiéndose a Harry - ¿Sobre Blaise? Bueno, pues no habla mucho… no ha dicho más de cuatro palabras en una frase, es muy tímido.
- Soy Hermione. – se presentó la niña con orgullo, sorteando a Neville y parándose junto a Blaise – No te preocupes, sólo quiero hablar contigo.
- ¡Hola, Hermione! – gritó una niña, llegando desde donde estaban Ron y Terry - ¡Hola, Blaise!
Blaise simplemente le dedicó una mirada, mientras Hermione le daba a Lavender su propia calurosa bienvenida.
- ¿Sabes lo que vamos a hacer hoy? – le preguntó Hermione - ¡Espero que sea peligroso!
- Por supuesto, ella espera eso. – dijo Harry riendo entre dientes.
- Yo espero que no lo sea. – dijo Lavender estremeciéndose - ¡No quiero que me devoren!
- Y no es peligroso. – sonrió Hagrid, palmeando sus manos para llamar la atención de todos los presentes – Vais a tener una clase de recuperación.
- ¿Recuperación? – Harry hizo eco - ¿Ha fallado algo?
- Sí, todo el grupo de Gusarajos ha fallado. – anunció el semi-gigante – Así que, tendremos que volver a recuperarlos. – gemidos de protesta se levantaron por el lugar, aunque Hagrid hizo caso omiso de ellos – Todo lo que tenéis que hacer es darles de comer. Y no matarlos. Los Gusarajos están aquí. – dijo, señalando un gran agujero en medio del lodo – Y la lechuga está junto a ellos. ¡Comenzad!
- Esto es tan aburrido. – gimoteó Draco.
- Por lo menos no es peligroso. – señaló Harry – Voy a ir a por el gusano, espera aquí con Hermione.
Hermione, estaba sentada junto a Lavender jugando a los típicos juegos de palmas, mientras Blaise las observaba con curiosidad aunque seguía sin acercarse a ellas.
Un poco más tarde, Draco y Harry se habían estirado sobre sus estómagos junto al Gusarajo, rellenando de lechuga la garganta del pobre bichito. Blaise, milagrosamente, les había preguntado en dos palabras "¿Puedo jugar?", si podía unirse a ellas. Así que, Hermione se hizo a un lado sentándose en el suelo y Lavender se puso a jugar con el pequeño Slytherin.
Hermione suspiró. Se estaba aburriendo. No había absolutamente nada que hacer. Se puso a pasear entre los estudiantes, asomándose en el agujero, donde varios Gusarajos estaban recubiertos de suciedad.
- Necesitáis un baño. – dijo, arrugando la nariz.
Quitándose la túnica y quedando con unos pantalones de mezclilla y una camiseta de manga larga color morada, Hermione colocó los bichitos en su túnica negra y los envolvió con ella.
- ¿Dónde puedo encontrar agua? – se preguntó, agarrando las esquinas de la túnica y haciendo un nudo.
Sus ojos divisaron el lago; a tan solo unos metros caminando. Asegurándose de que nadie la estaba mirando, ya que sabía que Harry y Draco la regañarían por salir del lugar donde debía estar, Hermione se acercó hasta el reluciente agua, mientras los gusanos se aferraban a la túnica con fuerza.
- Aquí tenéis. – dijo sonriendo, mientras lanzaba cada gusano al agua - ¡Estaréis limpios en poco tiempo! – después de fregar el cuerpo de cada bicho, Hermione volvió a colocarlos en la túnica – Ahora es necesario que os sequéis. - concluyó – No puedo devolveros a ese sucio agujero; ¡os volveríais a ensuciar! – entonces vio una gran roca cerca de la cabaña de Hagrid y se acercó hasta allí, encaramándose en ella mientras el calor de la misma se filtraba en sus dedos – Esto es perfecto. Ahora, os dejaré a todos aquí y volveré en unos pocos minutos a por vosotros, ¿de acuerdo?
Después de dejar a cada gusano en la caliente roca, Hermione saltó de allí y volvió junto a Lavender y Blaise. Desafortunadamente, perdió la noción del tiempo mientras garabateaba dibujos en el suelo con un palo.
- Eres bastante bueno, Blaise. – comentó Lavender, mirando el perro que Blaise había dibujado en el suelo – Mi caballo está muy mal hecho.
- A mí me encanta mi arcoíris. – sonrió Hermione – Aunque me gustaría poder colorearlo… realmente no se puede decir que sea un arcoíris.
El grito de Hagrid ahogó cualquier contestación que Lavender hubiera estado a punto de decir.
- ¿DÓNDE HAN IDO LOS GUSARAJOS?
- ¡Ups! – soltó Hermione riendo - ¡Iré a buscarlos!
Poniéndose en pie de un salto, fue corriendo hasta la roca, quedándose perpleja poco a poco al ver a las criaturas que una vez fueron de color verde tenían ahora un calentito tono marrón.
- Supongo que os habéis quemado por el sol. – dijo como observación – Bueno, ya es hora de que volváis a la tierra.
Al estirar el brazo para intentar coger uno, Hermione se sorprendió al ver como este se desmoronó tan pronto como lo tocó.
- Esto no puede ser bueno. – susurró para sí misma, notando el mismo resultado en todos los gusanos - ¿Draco? ¿Harry? ¿Podéis venir aquí?
Ambos jóvenes se levantaron y se dirigieron hasta la roca.
- ¿Qué has hecho? – le preguntó Harry sin aliento, mirando los restos de los Gusarajos.
- ¡Han tomado demasiado sol! ¿Puedes devolverlos a su estado?
- Están muertos, Hermione.
- ¿Están… muertos? – dijo al tiempo que unas gruesas lagrimas inundaban sus ojos acaramelados - ¿Soy… una asesina?
- ¡No, no eres una asesina! – le dijo Harry apresuradamente, arrodillándose a su lado – Ha sido un accidente, no te preocupes, todo está bien.
- Pero los he matado. – lloriqueó – Están muertos.
- Hagrid lo entenderá. Además, eran bastante aburridos. Nadie los echará de menos.
Pero Harry, se equivocó al decir eso.
- ¡YO SÍ LOS ECHARÉ DE MENOS! – se lamentó Hermione - ¡QUIERO QUE VUELVAN!
Lavender, aunque no supiera por qué estaba llorando Hermione se unió a ella.
- ¡YO TAMBIÉN LOS ECHARÉ DE MENOS!
- ¡LOS HE MATADO! ¡YO TAMBIÉN DEBERÍA MORIR!
- ¿MATADO A QUIÉN? – exclamó Hagrid.
- Ha sido un accidente. – dijo Harry apresuradamente – Hermione ha matado a los Gusarajos… sólo estaba intentando darles un baño.
- Entonces tendremos que hacer un funeral. – dijo Hagrid – Harry, cava un agujero para los restos, yo iré a por un frasco. Y que otra persona, talle una lápida.
Entonces, Hermione se animó.
- ¡SÍ! ¡Un funeral! ¿Tendremos galletas?
- Los funerales son acontecimientos tristes. – le dijo Draco, sacando su varita y comenzando a grabar un mensaje en un tozo de piedra – No deberías estar animada.
- Pero en el funeral de la abuela Granger, nunca la conocí, tuvimos galletas y después pastel.
- Aquí no. – le contestó Draco con firmeza – Y de todos modos, acabas de comerte el desayuno.
- Que todo el mundo se reúna alrededor. – dijo Hagrid entre lágrimas, de pie junto al agujero que Harry había cavado y un tarro con los restos de los Gusarajos entre sus manos – Es momento de decir unas breves palabras por los Gusarajos; Henry, Squirmy, Daisy, Wriggler, Dirty y Sam.
- ¡Os echaré de menos! – gritó Hermione, observando el tarro - ¡Y lo siento!
- Vuestra muerte ha sido una gran pérdida para todos nosotros. – dijo Draco, luchando por mantener una expresión seria.
- ¡Divertíos en el más allá! – exclamó Lavender - ¡Saludad a mi abuelo por mí!
Hagrid bajó el tarro hasta el agujero y Harry volvió a echar la tierra encima. Draco le entregó a Hagrid la lapida, la cual rezaba:
Descansad en paz, Gusarajos.
Nacidos: ¿?
Muerte: 4 de Octubre.
Después de eso, Hagrid confeccionó su famosa tarta de melaza y bizcocho, aunque Harry y Ron no la tocaron, conociendo la experiencia de Hagrid en la cocina.
A eso le siguió una mañana bastante tranquila, ya que los dientes de Hermione habían quedado adheridos entre sí. Pero por la tarde, volvería a ser la misma escandalosa de siempre. Eso era una promesa.
¿Qué os ha parecido? A mí me ha encantado la parte donde Draco y Hermione han estado solos... tan mono él, que buen padre será (L)
Espero vernos pronto!
Besotees!
Contestación a los reviews sin cuenta:
Angelique: JAJAJAJA eres tan monaaa... aww adorable! Tranquila que no me pasa nada, simplemente el calor está acabando con mis neuronas a la hora de ponerme frente a un ordenador, después me voy a la playa y todo arreglado! :D JAJAJAJAJAJAJ me ha hecho mucha gracia lo del chantaje emocional y que cuando los niños te acusaban no les creían por lo buena que aparentabas ser... xDDDD Yo creo que era una niña bastante normal xDD De esas que hacían travesuras y las pillaban y las dejaban sin ver la tele o sin salir... xD Y bueno espero que disfrutes con el cap de hoy y siento el retraso, intentaré darme más prisa... ¡Besotes guapa y gracias por el review!
Lobita17: Holaaa! Siento haberme retrasado tanto últimamente con las actualizaciones, espero poder compensarlo de alguna manera... (actualizando más rápido) xD Jodeer pues entonces me comprendes con lo del calor y no poder estar en casa... 45 grados a la sobre... me mueroo... xD aquí habremos llegado a 40 o 45 también últimamente, es infernal... en fin guapa, gracias por el review, espero que hayas disfrutado del cap y ¡Besoteess!
SALESIA: JAJAJ Me encanta cuando me escribes un review para decirme que después me comentarás jajaja te adorooo (L) y bueno me alegro que está vez pudieras reírte a gusto por la hora y así los vecinos no querrían lincharte xD Si... este verano está siendo mortal, ola de calor tras ola de calor... ¿POR QUÉ? Menos mal que tengo playa y piscina al alcance si no me hubiera desintegrado... JAJAJAJAJA Que bueno imaginarse a Hermione amenazando a Voldy con tirar su horrocrux a un caldero lleno de veneno de Basilisco xDDD Y Ginny desde una esquina tomando una foto... MARAVILLOSO xDDDDD Y si al menos hemos comprendido que Hermione de pequeña no era una sociopata en potencia a la cual habían reprogramado para ser la Prefecta Perfecta... xD Sin embargo las tres infancias de nuestros protagonistas me parecen crueles, tristes y por mucho que me joda admitirlo una realidad para muchos niños... En fin espero que te haya gustado el capítulo, la maravillosa noche que Draco y Hermione han pasado solos en la sala común y espero estar por aquí más a menudo... lo intentaré con más fuerzas... me siento mal abandonándoos tanto tiempo, además quiero acabar ya está historia para empezar el siguiente Dramione, que se que te va a encantar ;) Y como siempre muchsisimas gracias por tus pedazo de comentarios y muchisismos BESOTES! PD: tienes razón en cuanto a la secuela, no tenía pensado subirla hasta que Icy la terminará, pero si en esa historia profundizan mucho más en los romances... *Crucemos los dedos para que algún día la continúe*
helena1529: Buennasss! Me alegra que te encantara el capítuloo, y espero que te quien rápido el castigo... todavía recuerdo cunado a mi me castigaban sin ver la tele, claro en aquella época todavía no tenía ordenador.. xD En fin gracias por comentarme aun estando castigada y desde otro ordenador, adorableee (L) Besotes!
mia luna: Holaaa! Sii, tienes razón aunque sea un fic de humor y donde la risa ocupa gran parte de la trama aun así por lo que pasan nuestros protagonistas en sus infancias es una realidad que sufren muchos niños... es triste... Pero si, Draco y Harry supieron llevarlo muy bien :D AHHH que grandes papás :D Besotes cieloo y gracias por el review!
