¡Hola, holaaaa!

Siento el retraso, pero estoy en Andalucía con toda mi familia y con mis primos pequeños se crea el caos y no me dejan estar tranquila en el ordenador, además que la otra historia que traduzco es kilométrico y se me lleva mucho tiempooo. Pero bueno ya estoy aquí y espero que disfrutéis del capítuloo :D

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 32 – Mirrors and Magnets… Not Such a Good Idea (Espejos e imanes… no es muy buena idea)

- ¡No puedo creer que tengamos que ir a Encantamientos otra vez! – se quejó Draco, con los ojos grises tormentosos - ¿Quién diablos habrá sido el maldito imbécil que se le ha ocurrido esta programación?

La nueva programación consistía básicamente de las clases principales; Defensa, Transformaciones, Encantamientos y Pociones, que se impartirían tres veces a la semana. Anteriormente, se impartían una o dos veces por semana, dependiendo del horario de cada alumno. Sin embargo, con la amenaza del regreso de Voldemort, tenían la necesidad de reforzar aquellas asignaturas que ayudaran a la hora de defenderse y otras asignaturas como Herbología y Astronomía se estaban dejando ligeramente a un lado. Pero seguían siendo parte del plan de estudios y jugarían un papel importante en las calificaciones de los estudiantes.

- Los malditos idiotas, en realidad. – le dijo Harry, sonriendo – Serían Dumbledore y todos los Jefes de las Casas, incluyendo a Snape. – el chico de pelo negro simplemente observaba como la boca de Draco se movía, pero sin soltar ningún sonido – Y sí, has insultado a tu tío.

- ¿Ese hombre es tu tío? – exclamó Hermione - ¡Da miedo! – hacia aproximadamente una hora, finalmente había recuperado la capacidad de hablar y no había parado de hablar desde entonces. Sólo en los últimos minutos parecía haberse calmado, aunque ya volvía a la carga otra vez.

- Sí, lo es. Y mi padrino. – gruñó Draco - ¡Y no da miedo! ¡Y yo no lo he indultado!

- Lo hiciste.

- No lo hice.

- Sí, lo hiciste.

- Parecéis niños de dos años. – se quejó Hermione.

- Entonces, tú sólo debes tener uno. – replicó Draco – Por cómo eres…

- Mami dice que estoy creciendo mucho. – le contestó Hermione.

Draco arqueó una ceja.

- Me cuesta creer.

La niña golpeó el suelo con el pie y fulminó a Draco con la mirada, antes de zambullirse hacia él con las manos extendidas.

- Estás demostrando que tengo razón. – exclamó Draco con alegría, con su palma presionada contra la frente de Hermione, cosa que le impedía acercarse más a él.

- Vamos a llegar tarde a clase. – intervino Harry con calma.

- ¿Otra vez? – exclamó el Slytherin - ¿Por qué siempre llegamos tarde?

- Por mí. – contestó Hermione con inocencia.

- Eso es, - gruñó Draco – siempre nos haces llegar tarde.

- Sí, eso es lo que hago. – le dijo Hermione con una enorme sonrisa.

- Tú, pequeña…

Harry agarró al Slytherin por la parte de atrás de su túnica, antes de que este se lanzara a por Hermione.

- No podemos hacerle daño, ya lo sabes. – le reprendió el Gryffindor.

- Pero me gustaría… - gruñó Draco, intentando alcanzar a la niña, quien se había alejado unos pasos y ahora le sacaba la lengua. Como extra, el Slytherin se soltó del agarre de Harry y se abalanzó contra ella.

Hermione gritó y empezó a correr hasta el final del pasillo, en dirección contraria a Encantamientos, con un furioso Draco pisando sus talones.

Harry suspiró mientras observaba como esos dos desaparecían detrás de la esquina. Bien podría seguir adelante, persiguiéndolos y evitar cualquier daño que estaba seguro se causarían entre sí. O bien, podría seguir hacia Encantamientos, aunque se unos minutos tarde y empezar la clase.

Silbando, Harry tomó la segunda opción y siguió por el pasillo, haciendo caso omiso de los gritos que resonaban en dirección contraria. Llegó justo cuando sonaba la campana, después de haber tomado varios pasillos secretos para llegar.

- ¿Dónde están Hermione y Draco? – le preguntó Pansy girándose en su asiento para mirarlo.

- Llegaran un poco más tarde. – contestó evasivamente. Y con eso, se volvió para escuchar a Flitwick quien les estaba dando la lección de encantamientos vinculantes.

Mientras tanto, en otro lugar…

- ¡VUELVE AQUÍ AHORA MISMO!

- ¡ERES MÁS LENTO QUE UNA TORTUGA! – se burló Hermione - ¿NO PUEDES IR MÁS RÁPIDO?

- ¡MIRA Y VERÁS!

Hermione gritó cuando Draco acortó rápidamente la distancia entre ellos.

- ¡CORRE, CORRE, TAN RÁPIDO COMO PUEDAS! ¡NO PUEDES COGERME SOY EL HOMBRE DE JENGIBRE! – exclamó alegremente Hermione, correteando por delante de Draco.

- ¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO? ¡NO ESTÁS HECHA DE JENGIBRE Y ERES UNA CHICA!

- ¡ES UNA POESÍA INFANTIL, ESTÚPIDO!

- ¡NO SOY ESTÚPIDO, MOCOSA!

- ¡PERO SOY MÁS INTELIGENTE! – al darse cuenta que una vez más Draco estaba alcanzándola, Hermione se detuvo en seco, dejándose caer al suelo sobre su estómago, consiguiendo que Draco tropezara con su cuerpo y volara por los aires. Poniéndose en pie de un salto, la chica se fue por el camino por el que habían venido.

- ¡ESO ES HACER TRAMPA! – gritó Draco, levantándose vacilantemente y volviendo a la caza una vez más.

- ¡SE LE LLAMA ESTRATEGIA! – exclamó Hermione.

Pero a medida que la chica seguía corriendo, de pronto se detuvo, con la mandíbula caída y los ojos cada vez más abiertos.

- ¡TE TENGO! – exclamó Draco triunfante, rodeando a Hermione con los brazos para evitar que se moviera.

- Dra-Draco… - tartamudeó ella, señalando algo con una mano temblorosa que rápidamente se estaba acercando.

- No eres tan rápida como pensabas que eras… - le dijo Draco, riendo.

- Draco…

- ¡Y a pesar de que no sepa quién es el hombre de jengibre ese, eres mucho más lenta que él!

- ¡DRACO! – gritó Hermione, acurrucada contra el Slytherin.

- ¿Qué? – le preguntó este, irritado – Acabas de cortar como me jactaba de mi victoria.

- Él… él ha vuelto…

- ¿Quién ha vuelto?

- He vuelto. – exclamó el fantasma, con sangre plateada entre sus ropas brillando a la luz de las antorchas y sus ojos entrecerrados – Y vosotros dos debéis pagar por tocar al Barón Sanguinario… con vuestras vidas.

- Matar a los estudiantes es ilegal. – dijo Draco, dando varios pasos hacia atrás a medida que el fantasma se acercaba.

- Sí… pero esa niña no es estudiante, ¿verdad? – le contestó riendo el Barón.

- ¡Soy demasiado joven para morir! – gimoteó Hermione, cuando Draco la tomó entre sus brazos y empezó a correr por el pasillo con el Barón Sanguinario justo detrás de ellos.

- Tenías que meternos en este lío, ¿verdad? – se quejó Draco, mirando con temor hacia atrás.

- ¿Yo? ¿Yo, he hecho esto? ¡Fuiste tú el que nos ha metido, al empezar a perseguirme en primer lugar!

- ¡Estabas pidiéndolo a gritos!

- ¡Yo no lo estaba pidiendo! ¡Simplemente te enfadas demasiado rápido!

- ¿Sabes qué? – pensó Draco, parando repentinamente – Si sigues así, simplemente te dejaré aquí con el Barón Sanguinario. Le encantará este pequeño aperitivo.

- ¡NO, NO ME DEJES! – gritó Hermione, negándose a retirar los brazos de alrededor del cuello de Draco - ¡ME QUEDARÉ TRANQUILA! ¡SIMPLEMENTE NO DEJES QUE ME COMA!

Sonriendo, Draco comenzó a correr de nuevo, esta vez con una Hermione mucho más calmada. Cuando irrumpieron en Encantamientos, todo el mundo levantó la mirada, Draco seguía sonriendo mientras dejaba caer a Hermione en una silla vacía.

- Lo siento por llegar tarde, profesor.

- Diez puntos menos para Slytherin por llegar tarde, señor Malfoy. – dijo Flitwick. Normalmente el alegre profesor odiaba restar puntos pero, ¿más de quince minutos tarde? Eso era bastante imperdonable, y sobre todo por el hecho de que el Slytherin no parecía nada molesto por ello.

- Debía haberte dejado… - gruñó Draco suavemente, acomodándose junto a la causa de su pérdida de puntos.

- Te sentirías culpable si muriera. – le dijo Hermione sonriendo – Mu hubieras traído hasta aquí de todas formas.

- ¿Quieres apostar?

- En realidad, no… no pareces muy contento.

Flitwick carraspeó.

- Si yo fuera usted, volvería la atención a la parte delantera de la sala…

- Bien, ¿por dónde vais? – preguntó Draco suavemente, inclinándose hacia Harry para que el pequeño profesor no lo escuchara.

- Encantamientos vinculantes. – susurró Harry – Nos está demostrando cómo funcionan con imanes.

- ¿Qué son imanes?

- Es un objeto muggle… atrae el metal. Aunque en caso del hechizo vinculante atraería a otra persona; no el metal.

- Suena aburrido… ¿y por qué iba alguien a querer unirse a otra persona?

- El hechizo también puede utilizarse a distancia. Al igual que los elfos domésticos pueden unirse a alguien si tienen que vigilarlo. De uso especial para niños pequeños… ya me entiendes.

Draco le dedicó una mirada depredadora a Hermione.

- Sí, entiendo.

Hermione gritó y saltó de su asiento, corriendo hasta Flitwick quien podía protegerla de Draco. Desafortunadamente, el profesor en esos momentos estaba lanzando un hechizo y Hermione se estrelló contra él antes de que pudiera terminarlo.

- ¿Cuál es el hechizo? – preguntó Draco, sacando su varita y apuntando a Hermione, quien había agarrado un imán para ponerlo como escudo entre ella y el muy enfadado Draco.

- Ehh… Necto Pariter, pero después tienes que decir la distancia que quieras.

Lástima que Draco no escuchó esa última parte.

- ¡NECTO PARITER! – gritó, disparando un chorro de luz amarilla desde la punta de su varita. Hermione gritó y levantó su imán-escudo, el chorro de luz rebotó en el mismo y volvió hacia Draco. Actuando con rapidez, el Slytherin se cubrió con un espejo devolviéndole el rayo a Hermione.

De un momento a otro, los dos se estaban intercambiando el chorro de luz entre ellos, con la determinación de golpear al otro impresa en sus facciones.

- ¡Está a punto de explotar! – gritó Neville, agachándose debajo de su escritorio mientras la bola de energía se hacía más y más grande.

Y fiel a la predicción de Neville, el hechizo explotó en el aire y todo el mundo se cubrió los ojos por el potente resplandor. Cuando la luz se atenuó lo suficiente para no cegar a nadie, los estudiantes observaron el centro del aula, donde tanto Hermione como Draco, estaban sentados, uno al lado del otro.

Draco, sacudía la cabeza para desprenderse de los puntos brillantes y se puso en pie, sorprendiéndose cuando sintió un peso extra en su lado izquierdo.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Hermione aturdida.

- ¡¿Por qué estás pegada a mí?! – preguntó Draco gritando. De hecho, Hermione estaba pegada a él como una lapa. La pierna derecha de ella y la izquierda de él estaban pegadas entre sí y el brazo de la niña estaba pegado al estómago del Slytherin.

- ¡No puedo soltarte! – gritó Hermione entrando en pánico, intentando arrancar su pierna y su brazo del cuerpo de Draco.

- Os habéis unido. – anunció Flitwick – No os preocupéis, seréis libres en unos minutos. – dio unos pasos hacia adelante para examinar el vínculo. De repente, el diminuto profesor se vio atado a la espalda de Draco, aunque sólo era su mano la que estaba adherida a él.

- Parece que ha halado demasiado pronto… - murmuró Ron.

- ¡Hermione! – exclamó Lavender, corriendo hacia su amiga. Pero tan pronto como estuvo cerca del grupo, fue atraída hasta Draco y quedó pegada a su otro lado.

- ¿Todo el mundo puede pegarse a mí? – gruñó Draco.

- Eso parece. – dijo Flitwick – De alguna manera se las ha arreglado para hacer un hechizo que nos une a todos. Ahora, todos los demás, permaneced en vuestro sitio. Parecéis estar a una distancia segura.

- ¿Y qué pasa con nosotros? – sollozó Hermione.

- Bueno, simplemente tenemos que esperar hasta que desaparezca el efecto. Un hechizo de vinculación normal no debería tener un efecto de más de media hora si el lanzador no fijó ninguna hora exacta. Y puesto que no lo hiciste, señor Malfoy, no creo que tengamos que esperar mucho tiempo.

Diez minutos después…

- Tengo que ir al baño. – se quejó Hermione.

- Tengo hambre. – se quejó Lavender.

- Me duelen los pies. – se quejó Draco, saltando de un pie a otro.

- ¡Para de saltar! Estás haciendo que me duela el estómago. – gimoteó Lavender.

- Por favor, hazlo. – intervino Flitwick.

Prudentemente, Draco se detuvo.

- Esto es aburrido. – se quejó Ron.

- Entonces, haced los deberes que os he asignado. – dijo Flitwick.

- ¿Alguien quiere gelatina? – preguntó Pansy.

- Pansy… - dijo Draco, con advertencia.

- ¿He dicho gelatina? Quería decir galletas.

Veinte minutos después…

- Puedo sentir el gruñido de tu estómago. – rió Hermione.

- ¡Yo también quiero sentirlo! – exclamó Lavender, colocando su mano sobre el estómago de Draco - ¡Es genial! Oh, oh… no puedo quitar mi mano.

- ¿Podemos sentarnos? – preguntó Draco, con enfado.

- ¿Cómo? – preguntó Flitwick - ¿Sentándote encima de mí?

Normalmente, eso no le parecería tan malo a Draco… excepto por el hecho de que cuando se levantara tendría a Flitwick adherido a su trasero.

- Pásame las galletas, Pansy. – dijo Ron, llenándose la boca con trocitos de queso.

- ¿Podemos comer unas pocas? – suplicó Lavender – Moriré si no como algo pronto.

Ron, quedándose en lugar seguro, le lanzó la caja a Draco quien la atrapó con habilidad.

- Bien hecho. – comentó Neville.

- No, nada de bien. – murmuró Draco, intentando dejar caer la caja - ¡No puedo desprenderme de ella!

- Esto se pone cada vez mejor y mejor, ¿no? – preguntó Pansy - ¡Hey! ¡Iré a por palomitas!

- ¿Si meto la mano en la caja se quedara atascada dentro? – peguntó Lavender con miedo.

- Ni idea… - le contestó Hermione, encogiéndose de hombros.

- Bueno, tengo hambre. – la niña metió la mano en la caja y la cerró entorno a un puñado de galletas. Pero cuando intento sacarla… - ¡Estoy atrapada! – se lamentó.

- Me está dando dolor de cabeza… - dijeron Flitwick y Draco a la vez.

Treinta minutos después…

- Debe de desaparecer en cualquier momento. – dijo alegremente el profesor de Encantamientos.

- Por fin. – suspiró Draco con alivio.

- Estoy cansada. – dijo Hermione, bostezando - ¿Puedo usarte como almohada, Draco? – sin esperar una respuesta, se apoyó completamente contra Draco.

- ¡Ahora estás completamente pegada! – exclamó Draco, sacudiendo la caja de galletas, intentando golpear a Hermione con ella.

- ¡Deja de hacer eso, me haces daño en la mano! – le ordenó Lavender.

- Entonces, saca la mano de la caja.

- ¡No puedo!

- Intentad hacer algún truco divertido. – sugirió Ron – Estamos aburridos de veros discutir.

- ¿Quieres ver un truco? – le preguntó Draco, sonriendo – Muy bien, entonces…

Usando su única mano libre, - ya que había atrapado la caja de galletas con la derecha – se la llevó al bolsillo de su túnica y de allí sacó su varita.

- ¡Ehh! – exclamó Lavender - ¡Tu mano no se ha quedado atrapada!

- Probablemente porque es su propia ropa. – le contestó Hermione inteligentemente - ¿Verdad, profesor?

- ¡Correcto, señorita Granger! Podrás coger unas galletas de mi tarro en cuando salgamos de este lío.

- ¡Gracias! – canturreó Hermione.

- ¿Cuál era el truco que tenías pensado, Draco? – preguntó Pansy, mordisqueando alegremente un puñado de palomitas de maíz.

El rubio simplemente sonrió.

- ¡Accio, Ron Weasley!

- ¡NO QUIERO IR! – gritó Ron, agarrándose a un escritorio. Pero ambos, Ron y la mesa, se precipitaron a toda velocidad, estrellándose contra Draco.

- Eso… duele… - gimió Draco, con sus dos manos ahora inútiles ya que había usado la que tenía libre para evitar que su estómago fuera empalado por el escritorio y Ron acabó sentado encima.

- Ha sido culpa tuya. – replicó Ron, cruzándose de brazos – Y realmente no veo que has conseguido, aparte de empeorarlo.

- Al menos, ahora también estás tú aquí. – se burló Draco, resoplando.

- ¿Todavía no han pasado treinta minutos? – se quejó Hermione.

- Sí… pero parece que todavía no somos libres. – dijo Flitwick, con desconcierto en su tono de voz.

- Bueno, parece que nos quedaremos así para siempre. – suspiró Draco dramáticamente – Adiós, mundo.

- Bueno, podemos hacer esto más interesante. – dijo Ron, sonriendo maliciosamente – Después de todo… cuantos más mejor.

Cuarenta minutos después…

- ¡NO PUEDO RESPIRAR! – gritó Pansy sin aliento, con la cara firmemente pegada a la camisa de Neville.

- Uso algodón ligero, simplemente respira profundamente y conseguirás aire. – la consoló Neville, mirando hacia abajo y asegurándose de que Blaise todavía podía respirar. El pequeño Slytherin había quedado atrapado entre el cuerpo de Neville y el escritorio en el que Ron estaba sentado, pero parecía que estaba llevándolo bien.

- Deberíamos haber huido mientras tuvimos oportunidad. – exclamó Terry, golpeando con su mano la parte superior de la cabeza de Padma.

- Eso duele. – sollozó la gemela Patil de Ravenclaw – Parvati, es malo.

- ¡Toma eso! – exclamó la otra gemela, propinándole una patada en la espinilla a Terry – Ups, me he quedado enganchada.

- ¡Qué dolor!

- Oh, dejad de lloriquear. – gruñó Draco.

- Eres un maldito idiota, Ron. – dijo Pansy, aunque su voz sonaba bastante amortiguada.

- ¿Qué? ¡Yo no soy idiota!

- Tenías que hacernos un Accio a todos, ¿no?

- ¡Me aburría!

- La próxima vez, haz algo más productivo.

- ¿Alguien tiene alguna sugerencia? – preguntó Draco.

- Sólo podemos esperar a que la siguiente clase llegue y que alguno de ellos vaya a buscar a Dumbledore. – dijo Neville.

- Hay un problema con eso, señor Longbottom. Vuestra clase era la última que tenía hasta las cinco y media.

- ¡¿Vamos a estar así durante horas?! – exclamó Hermione - ¡Pero tengo que ir al baño!

- Podríamos ir a buscar ayuda. – sugirió Ron.

- ¿Y cómo propones hacer eso? – le preguntó Seamus de manera fría, aplastado contra la espalda de Flitwick.

- Podríamos abrir un agujero en la pared, salir por él y encontrar a alguien.

- Y nos movemos… ¿Cómo?

- Bueno… podríamos rodar, ¿no?

- Todos acabaríamos más aplastados de lo que ya estamos. – argumentó Hannah, espalda contra espalda con Terry – Y de hecho, nos haríamos daño.

- Podríamos intentar caminar. – sugirió Dean – Todos tenemos los pies en el suelo, excepto Ron.

- Eso funcionará. – estuvo de acuerdo Neville - ¿Alguien puede abrir un agujero? Yo no puedo mover los brazos…

- Yo estoy libre. – sonrió Ron, sentado felizmente en la parte superior del escritorio - ¿Queréis que lo haga?

- Sí, golpea la pared de la ventana, así saldremos directamente fuera.

- ¡No, es mi pared! – gimió Flitwick, mientras el pelirrojo alzaba su varita - ¡Es mi adorada pared de piedra!

- Lo sentimos, profesor. – se disculpó Terry – Pero tenemos que largarnos de aquí. ¡Vuélala, Ron!

Sonriendo pícaramente, Ron lanzó el hechizo.

- ¡ERADICO!

Con un tremendo crujido, el muro se desplomó.

- ¿Estamos en la planta baja, verdad? – preguntó Draco, cuando e grupo, cuidadosamente, empezó a acercarse al agujero.

- Afortunadamente, sí. – le contestó Pansy – De lo contrario, utilizaría a Neville como pista de aterrizaje.

- Eso es muy amable por tu parte. – comentó Neville sarcásticamente.

- Lo sé. – le contestó Pansy con ligereza.

- Puedo ver la clase de Hagrid allí abajo. – anunció Harry con entusiasmo, dando inconscientes codazos a la cabeza de Dean – Ups, lo siento…

- Genial… otra persona pegada a mí.

- Se me acaba de ocurrir algo. – dijo Hannah, mientras el grupo avanzaba hasta la clase de Criaturas Mágicas – Esa clase está bajando una colina…

- ¿Y? – preguntó Ron.

- Bueno, que seguramente vamos a ca-EEEEEEERRR… - gritó, en cuanto la primera parte del grupo resbaló por la pendiente y cayeron rodando, llevándose consigo al resto del grupo.

- ¡VAMOS A ESTAMPARNOS CONTRA LA CLASE! – gritó Harry, mientras la pelota de estudiantes de la clase de Encantamientos se acercaba más y más hasta los estudiantes de Hagrid - ¡INTENTAD PARAR!

Pero la suerte no parecía estar del lado de los estudiantes de Flitwick. Arrollaron directamente a la clase de tercer año, que estaban observando escarbatos y todo el grupo se unió a la creciente bola.

- ¡Me aplastan! – gritó Hannah, cuando Hagrid cayó contra ella.

- ¿Qué está pasando? – preguntó Hagrid, mientras su cara se tornaba de un enfermizo color verde al continuar rodando.

- ¡No vomites sobre mí! – le rogó Hannah, deseando estar en cualquier otro lugar excepto allí.

- ¡Esta cosa parecida a un hámster hace cosquillas! – chilló Hermione, cuando embistieron a los escarbatos y estos se pegaron a su cuello, rozando su pelaje contra la parte inferior de su barbilla.

- ¡Es como una montaña rusa! – gritó Lavender, entusiasmada.

- Si esto es lo que es una montaña rusa… - comentó Draco – Entonces, no quiero ir nunca a una.

- Hola, Rubeus. – saludó Flitwick – El césped está perfecto, de un verde muy brillante. Excelente trabajo.

- Bueno… gracias, Filius.

- ¡Están hablando del césped! ¿Por qué están hablando sobre césped? – exigió saber Terry.

- ¡Vamos camino hacia el lago! – exclamó Harry - ¡Nos ahogaremos!

- ¡Hundid los pies en el suelo! – gritó Ron, aunque él no pudiera hacerlo.

Ambas clases lo hicieron, pero el impulso era demasiado grande. Con un fuerte chapoteo, cayeron al lago y continuaron rodando hasta la parte más profunda.

Justo cuando Draco pensó que todos iban a morir, también sintió como los levantaban en el aire. Deseando poder ver qué pasaba, – estaba en medio de la bola gigante de gente y sólo podía ver compañeros de clase – escuchó los gritos de alivio de los demás.

- ¿Qué tenemos aquí? – dijo el rescatador, con voz divertida. Draco estaba seguro de que si pudiera verlo, sus ojos azules brillarían con alegría.

- ¡Por aquí, Albus! – exclamó Flitwick - ¡Junto a Rubeus!

- Hola. – dijo Dumbledore sonriendo - ¿Qué ha pasado?

- Un hechizo de vinculación que ha salido mal. – le contestó el profesor de Encantamientos – No te acerques demasiado a nadie o quedaras enganchado – Draco escuchó como Dumbledore daba unos pasos hacia atrás - ¿Sabes cómo deshacerlo, Albus? Llevamos asó aproximadamente una hora… bueno, la clase de Hagrid acaba de unirse.

- No estoy seguro. – dijo el director lentamente - ¿Qué hechizo se utilizó?

- Uno normal, Necto Pariter. Y no se ha establecido ni distancia ni tiempo… aunque el hechizó creció antes de chocar contra nadie.

- ¿Creció? – repitió Dumbledore.

- Sí, el señor Malfoy y la señorita Granger se lo estuvieron intercambiando el uno al otro, mientras se hacía más grande hasta que finalmente estalló.

- ¿Qué estaban usando para intercambiárselo?

- Un imán y un espejo que el señor Malfoy conjuró.

- Voy a tener que ir a buscarlos. Sólo tenéis que esperar aquí hasta que vuelva.

Cincuenta minutos después…

- ¿Qué ha pasado? – preguntó una aterrorizada Gryffindor de segundo año.

- Bienvenida a la Bola Humana. – saludó Ron, todavía sentado cómodamente en su escritorio – Estaremos aquí hasta que el profesor Dumbledore vuelva y lo arregle. La próxima vez, presta atención a nuestra advertencia.

- Yo digo, - murmuró la profesora Sprout – que esta es una de las situaciones más extrañes en las que he estado involucrada.

Echando marcha atrás, la hora de clase terminó y los estudiantes de segundo año de Herbología, salían de los invernaderos y vieron la gran masa de gente. Haciendo caso omiso de los gritos de las personas que conformaban la bola de que no se acercaran, la clase se había acercado para ver cuál era la conmoción. Y por lo tanto, ahora también eran parte de la bola.

- ¡Draco, necesito ir al baño!

- ¡Ya lo sé! ¡Sólo tienes que esperar unos minutos más!

- ¿Podremos almorzar después que esto termine? – suplicó Lavender - ¡Estoy hambrienta!

- Yo sólo quiero estirarme y tomar una ducha. – murmuró Harry.

- Yo necesito hielo para mi espinilla. – gimió Terry.

- Yo quiero…

- Ni siquiera empieces, Ron. – gruñó Neville – Tú eres la razón por la que estamos todos aquí y eres el único que no está aplastado.

- He vuelto. – anunció Dumbledore – Y al parecer debo despegar a unos cuantos más…

- ¿Qué va a hacer con eso? – preguntó Ron.

- Sólo tiene que mirar, señor Weasley. – sonrió Dumbledore – Todos seréis libres en un instante. Todo lo que tengo que hacer es lanzar un hechizo vinculante a estos dos objetos y después uno desvinculante, por lo que los dos objetos no se desenlazaran pero cualquiera que los toque quedará desvinculado.

- ¿Eso es todo lo que teníamos que hacer? – gimió Terry.

Los estudiantes que podían ver, observaban con gran interés como Dumbledore juntaba el espejo y el imán y después lanzaba el hechizo que Draco había lanzado originalmente. Dando un paso adelante, tocó a uno de los estudiantes de segundo año y el niño cayó de la bola con un golpe suave.

- Ya puedes marcharte. – sonrió Dumbledore – No querrás quedarte enganchado de nuevo, ¿verdad?

Sacudiendo la cabeza, el Hufflepuff salió corriendo de allí dándole un breve agradecimiento. Con calma, Dumbledore fue deshaciendo el hechizo de la gran bola, los estudiantes salían huyendo en cuanto quedaban libres.

Después de aproximadamente una hora, solamente quedaban pegados Draco y Hermione.

- Tal vez debería dejaros así. – reflexionó Dumbledore.

- ¡¿Qué?! – exclamó Draco - ¡No puede!

- Vosotros causasteis todo esto… el castigo es lo justo.

- ¿Por favor, profesor? – suplicó Hermione en voz baja – No tuvimos intención de hacer esto…

Dumbledore asintió.

- Bien. Pero, por favor, la próxima vez sed más conscientes de las consecuencias de vuestras acciones.

- Sí, señor. Lo entendemos. – respondió Draco por los dos.

Sonriendo, Dumbledore tocó a ambos con el espejo-imán, consiguiendo el efecto deseado, la caja de galletas cayó de las manos de Draco.

- ¡Soy libre! – grito Hermione, bailoteando en círculos - ¡Puedo moverme otra vez!

De pronto se detuvo y se mordió el labio.

- ¿Hermione? ¿Ocurre algo? – preguntó Harry, que se había quedado a esperar que su grupo se despegara.

- ¡Tengo… que ir… al baño!

Ambos adolescentes vieron como Hermione se alejaba corriendo hacia el castillo, atropellando al resto de estudiantes.

- Supongo que realmente tenía que ir… - sonrió Draco – Bueno, voy a ir a buscar la cena.

- Secundo eso. – le contestó Harry también sonriendo.

Cuando llegaron al Gran Comedor, vieron a Hermione hablando animadamente con Ginny, haciendo énfasis en su explicación con furiosas puñaladas al aire con su tenedor y casi alcanzando a la pelirroja.

- Suena como si hubierais tenido una buena aventura. – les dijo Ginny sonriendo, mientras Harry se sentaba en el banco junto a ella y Draco junto a Hermione, quitándole suavemente el tenedor de las manos y sustituyéndolo por una cuchara.

- No nos lo recuerdes. – gimió Harry – Simplemente dame comida.

Sin dejar de reír, Ginny deslizó un plato a rebosar de pollo frente a Harry y lo besó cariñosamente la parte superior de la cabeza.

- Come, nunca se sabe cómo será mañana.

- No puede ser peor que lo de hoy. – dijo Draco, cogiendo un trozo de pan y recubriéndolo con mantequilla.

- ¿Podría? – preguntó Harry preocupado, posando la cabeza entre sus brazos.

- Realmente no sé cómo. Quiero decir, ¿qué puede ser peor que ser casi asfixiado, ser incapaz de moverse, de comer y de estar pegados a una gran bola humana?

- Nada que se me venga ahora mismo a la cabeza…

- Bien. Mañana será un día mucho mejor.

Era una lástima que uno no pudiera decidir lo que iba a pasar al día siguiente. Porque el destino tenia mente propia y sus pensamientos no siempre tenían que ser agradables.


Yo me he reído mucho con este capítulo, es tan estúpido... xDDDDDD Como un chiste malo y los adorooo! Espero que a vosotros también os haya hecho reír y os haya gustado ;)

El siguiente capítulo pinta divertido o embarazoso para algunos de nuestros personajess... ¿Adivináis para cual? A ver si puedo actualizar más rápido... no prometo nada :S

Besosss!

Contestación a los reviews sin cuenta:

Chicadelasfrases: Wolas cielOOOO! JAJAJAJAJ Siii el funeral de los gusarajos tuvo que ser fantástico, como una jodida fiesta a la que no pueden asistir... en fin, murieron dignamente... xD Me alegra verte de nuevo por aquí :D Yo estoy teniendo un verano de locos y se me está yendo de las manos tantas traducciones e historias, pero buenoooooo xDD Espero que hayas disfrutado del cap y hasta la próxima! Besotess!

Guest: Sí, Hermione de pequeña esta muy loca... y menos mal que la han apaciguado un poco... xDD Besos!

SALESIA: Wolasss preciosaaa! Pues la ola de calor creo que nos ha dado una tregua, llevamos un par de días que se está bien ¡SIIII! y estoy en Andalucía con la familia pasando unos días de vacaciones, por eso es más complicado que actualice, pero lo intnetooo xD JAJAJAJAJ Siii, Hermione es como una bomba de destrucción masiva... peligrosa y encima es inteligente la niñaaa! Y si tienes razón con que han descubierto la causa del comportamiento de Hermione antes que en los demás, aunque eso no basta para domar a la bestia... aunque bueno, Draco a veces es más niño que ella, vaya dos... xDD JAJAJAJAJAJA Yo también creo que Crookshanks y Caramelo se llevan bien para darse apoyo mutuo cuando Hermione aparezca... xDD SIII ole por Ginny y por haber inmortalizado ese glorioso despertar de los monos saltarines... xDD cuando Hermione vuelva a crecer va a tener mucho de lo que avergonzarse jajajaja xD Espero que hayas disfrutado de este capítulo, yo me reí mucho xD y el siguiente también viene divertidooo, así que nos vemos prontooooo, prinsesaa! (L) Besos!

lola: Me encantaría actualizar más rápido, pero ahora mismo me es imposible... lo sientooo! Espero disfrutes de este cap! Besos!

Guest: JAJAJAJA Siii... Hermione de pequeña es peligrosa, tanto para los demás como para ella misma. Cuando Hermione crezca tendrá mucho de lo que avergonzarse xDD Espero que hayas disfrutado del capítulo. Besos!

Guest: ¡Me alegra que ya no tengas castigo! ¡LIBERTAD! xD Espero que hayas disfrutado del cap. Besos!

Sofi: siento no poder actulizar tanto, pero me es imposiblee, lo sientoo! Espero que hayas disfrutado del cap! Besos!