¡Hola holaaaaa!
ATENCIÓN: Quedan cinco capítulos para acabar el fic. Os recuerdo que este fic tiene una secuela que NO esta terminada, por tanto no voy a subir la traducción (sólo si Icy decide finalizarla algún día, ya sabéis, acosadla un poquito xD)
Despues de esto, como queda tan poco para acabar la historia me voy a centrar esta semana y la siguiente en acabarla y así poder empezar ya el nuevo Dramione (estoy muy impaciente) y dejaré un poco aparcada la traducción de Partners (aunque una persona muy amable se ha ofrecido a ayudarme para ir adelantando esa traducción), así que tendréis capítulos cada dos días hasta llegar al final, el capítulo 38.
En fin, disfrutad del capítuloo!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de IcyPanther -.
Capítulo 33 – Tea Party! – (¡Fiesta del té!)
El sol se filtraba entre las cortinas de color esmeralda oscuro, golpeando al Slytherin directamente en la cara. Gimiendo se volvió hacia el lado contrario para escapar, enterrando su cabeza en la almohada.
Lanzó un suave suspiro, sintiendo que volvía a estar casi dormido, cuando varios molestos pájaros empezaron a montar una fiesta justo al otro lado de su ventana. Haciendo una mueca, Draco se tapó los oídos intentando ahogar los agudos cantos.
Tweet! Tweet Tweet! Tweet Tweeeeet!
Chirp! Chirppy! Chirpchirp!
Peeeeeep! Peep! Peep, peep, peep! Peep, peep, peep!
- ¡SE ACABÓ! – gruñó Draco, tropezando de la cama y dirigiéndose hacia la ventana. Abriéndola de un tirón, observó con satisfacción como los pájaros se daban inmediatamente a la fuga y desaparecieron para ir a molestar a cualquier otra persona.
Normalmente, Draco no estaría de tan mal humor al despertarse por culpa de unos malditos pájaros. Pero… ¡era miércoles! Y eso significaba que su primera clase no empezaba hasta las diez. Y podía dormir y relajarse. En otras palabras… era su primer descanso desde que Hermione se había convertido en un monstruo. Ehh, niña.
Pero unas estúpidas aves le habían obligado a despertarse y por lo tanto, su mañana había empezado de bastante mal humor. Volviendo a escalar hasta su cama, Draco se cubrió la cabeza con las mantas, acurrucándose una vez más bajo los suaves pliegues de esta.
- ¡Hola, Draco! – gorjeó Hermione, con la cabeza apoyada en la almohada de al lado.
- ¡AAAAAHHHHH!
Harry entró corriendo un minuto después, varita en ristre preparado para derribar a cualquiera que fuera la amenaza. Al ver solamente a Hermione y a Draco, quien seguía gritando, bajó la varita.
- ¡NO HAGAS ESO! – vociferó Draco, después de dejar de gritar.
- Sólo he dicho buenos días. – dijo Hermione, poniendo mala cara.
- ¿Así que también te ha despertado a ti? – sonrió Harry - ¿Por qué no pareces contento?
- Es miércoles. – puntualizó Draco.
- Y eso es importante… ¿por qué?
- ¡No tenemos clase hasta las diez! Y yo, por mi parte, tenía pensado dormir hasta entonces y ¡ahora no puedo!
- ¿Por qué no? – preguntó Hermione – Son sólo las siete y media… todavía tienes dos horas y media.
- Porque, - gruñó Draco – ya no estoy cansado. Tú, el sol y los malditos pájaros me habéis despertado.
- Esa lengua. – le reprendió Harry. Draco simplemente le fulminó con la mirada.
- Mira el lado bueno. – dijo Hermione sonriendo - ¡Ahora puedes jugar conmigo!
- En ese caso, creo que voy a intentar volver a la cama.
- En realidad, tengo noticias para ti. – dijo Harry, sonriendo con picardía – Tienes todo el día libre.
- Eso es genial. – murmuró Draco, ya cubriéndose la cabeza con las mantas – Despiértame sobre las nueve así todavía puedo… - de repente se interrumpió, porque el impacto de las palabras de Harry acababa de golpearlo - ¿Quieres decir realmente que tenemos el día libre?
- ¿Por qué iba a mentir? Eso es de Slytherins.
- Pero, ¿por qué?
- Algo de los profesores. Todos se reunirán para mantener una reunión sobre las clases y el colegio en general, por lo que tenemos en día libre.
Antes de que Draco pudiera decir nada, la voz de Leviculus se escuchó a través de la sala común.
- Aquí fuera hay varias visitas… ¿Os gustaría que les dejara pasar?
- ¿Quiénes son? – preguntó Harry con cautela.
- Varios amigos vuestros.
- Bien. Diles que permanezcan en la sala común.
Unos segundos más tarde, Draco y Harry hicieron una mueca cuando unos fuertes gritos llegaron a sus oídos y compusieron una más profunda al escuchar el gritó más fuerte en respuesta al primer grito.
- ¡Es Lavender! – gritó con fuerza Hermione - ¡Ha venido a jugar! – con una gran sonrisa, salió corriendo de la habitación para ir a saludar a su compañera de juegos.
- Tengo un mal presentimiento sobre esto. – murmuró Draco, frotándose los oídos y dando gracias a Merlín que los gritos hubieran cesado con la aparición de Hermione.
- Yo también. Aunque, ¿de qué tenemos miedo?
- De nada. – dijo Draco con firmeza – Somos los que estamos al mando aquí, ¿verdad?
- Verdad.
- …
- Entonces… ¿por qué seguimos teniendo ese mal presentimiento?
- No lo tenemos. ¿Lo tenemos?
- No estoy seguro.
- Esto no nos lleva a ninguna parte. Vamos para allá.
- Tú lo tienes claro. Puede ir primero.
- Oh no, insisto, tú primero. Yo vigilaré tu espalda.
- No es mi espalda la que necesita vigilancia, si no mi frente.
- Estarás bien, no te preocupes. – le aseguró Draco.
- Pues yo preferiría que fueses tú en primer lugar.
- Pero yo insisto en que vayas tú.
- Ves tú. – gruñó Harry.
- ¡No, tú! – exclamó Draco bruscamente, intentando empujar a Harry fuera de la habitación.
Gruñendo, Harry ancló sus brazos a los de Draco e intentó echarle a él primero y ambos empezaron a dar círculos en medio de la habitación gruñéndose el uno al otro.
- De acuerdo. – jadeó Draco, después de varios minutos girando inútilmente – Saldremos al mismo tiempo.
- Bien. – ambos se plantaron ante la puerta, a dos palmos de distancia – Yo cuento hasta tres, ¿vale?
- Cómo quieras.
- Tres.
- Dos. – intervino Draco.
- He dicho yo cuento, que significa yo cuento. – gruñó Harry – Uno… ¡y vamos!
Ambos comenzaron a avanzar, pero en el último segundo Draco empujó a Harry y el Gryffindor cayó dentro de la sala común.
- No te muevas. – le advirtió Hermione, una varita apuntaba a Harry en la cabeza mientras se encontraba en el suelo.
Detrás de la niña, Harry pudo observar que Ron estaba inmovilizado por Lavender, un gran baúl estaba posado sobre sus piernas impidiéndole efectivamente dar patadas o moverse y una cinta en su boca. Adelantándose un poco, Hermione cogió la varita del bolsillo de Harry y se la arrojó a Lavender.
- ¿Por qué estás en el suelo? – preguntó Draco, saliendo de la habitación y sin darse cuenta que Ron estaba inmovilizado en la esquina.
- Si das un paso más, te haré cosquillas hasta la muerte. – le advirtió Hermione, con la varita apuntando constantemente a Harry – Ahora, dame tu varita, Draco.
- No.
Hermione apretó la varita robada de Ron contra la frente de Harry.
- ¿Querrías repetir eso? Conozco algunos hechizos.
- ¿Cómo vas a saber nada? – se burló el Slytherin.
- Me he leído todo el libro de "El libro reglamentario de hechizos" de Miranda Goshawk.
- ¿Y de dónde has sacado ese libro?
- Lo encontré en la habitación de Harry. – aclaró Hermione – Así que hazte un favor y entrégame la varita.
- ¿Querrás decir hacerle un favor a Harry? Yo creo que no…
- No estaríamos en esta situación si hubieras salido de la habitación conmigo. – se río irónicamente Harry.
- Te dije que fueras primero.
- Pero acordamos salir al mismo tiempo. ¡Y me empujaste!
- Slytherin. – sonrió Draco, esa sola palabra era explicación suficiente.
- Bastardo es más acertado.
La boca de Draco se descolgó con fingido horror e incluso Hermione se sorprendió.
- Delante de los niños, debería darte vergüenza.
Al darse cuenta de su error, Harry se volvió rojo de la vergüenza.
- ¡Quería ser… sincero!
- Y tú crees que yo soy malo por el uso de "maldito". Tal vez deberíamos ponerte un poco de jabón en la boca.
- ¡Pero eso es cruel!
- ¿Y? A mí también me lo hicieron.
- ¿Te lo hicieron? ¿Cuándo?
- Cuando estabas durmiendo. Cierta persona pensó que necesitaba castigarme por llamar a Pomfrey pajarraco.
- ¿Pajarraco?
- Bueno, usé una palabra diferente, pero no la voy a repetir delante de las niñas.
En esos momentos, Hermione ya estaba empezando a perder la paciencia.
- Podéis quedaros callados y dejad que termine de amenazaros.
- Perdón por interrumpir. – dijo Draco con frescura – Continúa.
La chica propinó una patada al suelo y Harry estuvo seguro que si fuera un personaje de dibujos animados ahora mismo estaría echando humo por las orejas.
- Dame tu varita o Harry lo pagará. – amenazó.
- Demuestra que realmente puedes hacer magia. – insistió Draco.
- Bien. - levantando la varita, Hermione dijo con calma – Adustum. – de inmediato las llamas se dispararon alrededor de Harry y él aulló, deslizándose por el suelo antes de que el fuego pudiera alcanzar su ropa.
- Vale, bien. – dijo Draco, lanzando su varita al suelo – Ahora apaga el fuego. – con un nuevo movimiento de varita, las llamas desaparecieron, dejando sólo una gran marca de quemadura en la alfombra.
- Has hecho la elección correcta… bienvenido al lado oscuro. – sonrió Hermione, maliciosamente.
- No estoy en el lado oscuro o tu lado. – le contestó Draco – Sólo le estoy salvando a vida a Harry… aunque todavía no sé muy bien por qué. Y me ha dicho una palabra tan desagradable. Creo que voy a ir a por el jabón.
- No vas a ir a ninguna parte. – dijo Hermione – Ves a sentarte junto o a Ron o sufre las consecuencias.
- ¿Ron está aquí? – repitió Draco mirando a su alrededor y finalmente detectando en una esquina al Gryffindor.
- ¿Cómo has dejado que dos niñas te hagan esto? – preguntó Harry, caminando hacia su amigo pelirrojo a punta de varita. Ron murmuró alguna respuesta a través de la mordaza – No puedo entenderte.
Lavender le arrancó la cinta de la boca a Ron y se acercó a Hermione, ambas niñas empezaron a conversar en voz baja, todavía manteniendo las varitas apuntadas hacia los chicos.
- Caí en una trampa. – gruñó Ron – Lavender dijo que quería venir a jugar… y eso no era un problema. Terry preguntó si podía ir a pasar el rato con sus amigos de Ravenclaw y le dije que estaba bien.
- Y te metiste en este lío… ¿cómo? – preguntó Draco, examinando la túnica del pelirrojo cubierta de quemaduras.
- Lavender me pidió que llevará este enorme baúl. – dijo señalando el enorme baúl que había conseguido quitarse de encima y que ahora estaba posado inocentemente a su lado – Es de Pansy, así que no debe haber nada peligroso en él… o al menos, eso espero. En fin, justo cuando estábamos entrando en la sala común la mocosa me robó la varita y me lanzó un hechizo para tropezar.
- ¿Dónde ha aprendido eso? – preguntó Harry, bastante perplejo.
- Probablemente de Hermione. ¿Quién más le enseñaría? Así que empecé a gritar en cuanto saltó sobre mí y me puso esta cosa pegajosa en la boca… ¿qué era eso?
- Cinta adhesiva. – dijo Harry – Un objeto muggle.
- Oh. Bueno y ya sabéis el resto, finalmente se calmó cuando Hermione salió de la habitación y vosotros dos, malditos idiotas, no estabais por ningún lado y ahora decís que estabais teniendo una discusión sobre quien salía por la puerta…
- Bueno, al menos, ahora ya sabemos a qué venía ese mal presentimiento. – dijo Draco sonriendo.
- ¿Podríais prestarnos atención? ¿Por favor? – les dijo Hermione, en pie delante de los tres – Nos gustaría jugar a un pequeño juego con vosotros.
- ¿Juego? – preguntó Draco - ¿Qué tipo de juego?
- Uno que os va a encantar. – intervino Lavender – Pero para estar seguras, os seguiremos apuntando con las varitas y así haréis todo lo que os digamos.
- La has corrompido. – exclamó Ron, señalando a Lavender con horror - ¿Por qué, Hermione? ¿Por qué? Lavender era tan inocente… ¡y tú la has arruinado!
- Oh no. He visto el error de ser buena y he pasado al lado del mal. Además, tienen moofins. – sonrió Lavender.
- ¿Moofins? – preguntaron los tres chicos a coro.
- Moofins, muffins, es lo mismo. – dijo Hermione, quitándole importancia al asunto – Lo importante, es que Lavender se ha unido a mí y nada podéis hacer para traerla de vuelta. Yo soy su padre.
- …
- ¿Qué ha querido decir con eso?
- Es de una película. – explicó Harry – Aunque con alguna pequeña diferencia.
- ¿Qué película? – preguntó Ron.
- Star Wars. – dijo Harry – Es una de las favoritas de Dudley.
- ¡Oh, he oído hablar de ella! ¡Papá está obsesionado con los aviones del espacio que tienen!
- ¿Te refieres a las naves espaciales?
- Posiblemente.
- ¿Podemos volver al juego al que nos quieren someter? – preguntó Draco.
- Claro. – dijo Hermione – Todo el mundo tiene dejar de hablar y dejarme terminar… ahora que vuelvo a tener vuestra atención, me complace anunciaros que jugaremos a… ¿alguien lo adivina?
- Odio las adivinanzas. – dijo Draco.
- Yo también. – estuvo de acuerdo Ron.
- ¿Harry?
- A mí tampoco me gustan. ¿No puedes decírnoslo y ya?
- Estáis arruinando toda la diversión. – se quejó Hermione – Pero bueno, el juego es… ¡la fiesta del té!
- De ninguna manera. – protestó Draco, cruzándose de brazos defensivamente sobre el pecho - No conseguirás que juegue a eso.
- No es tan malo. – dijo Ron. Harry y Draco le observaron con los ojos excesivamente abiertos.
- ¿Y cómo sabes eso? – le preguntó Harry.
- Cuando Ginny era pequeña le encantaba jugar con sus muñequeas a servirles té y galletitas. Mamá me hacía jugar con ella la mitad de las veces, pero en realidad no estaba tan mal. Incluso tenía la oportunidad de comer galletas. ¿Ninguno de los dos ha jugado nunca?
- No. – dijo Harry de mal humor – Realmente no me imagino a Dudley jugando a eso y por lo tanto nunca he tenido la ocasión.
- Jugué una vez y nunca lo volveré a hacer de nuevo.
- ¿Jugaste con los elfos domésticos? – le preguntó Harry – Creía que no tenías hermanas.
- No, aunque me hubiera gustado. Y tienes razón, no tengo hermanas.
- Entonces, ¿con quién jugaste? – preguntó Ron, los tres volvían a ignorar a Hermione.
- Pansy. – dijo con un estremecimiento – Mi padre y yo fuimos a su casa, cuando yo tendría unos seis años y Pansy me invitó a jugar a una fiesta del té con ella. Y… no contaré el resto. Es demasiado embarazoso.
- Entonces, ¿qué decís? – les preguntó Hermione - ¿Fiesta del té o tortura?
- ¿Cuánto de malo puede llegar a ser? – preguntó Ron - ¿Qué decís vosotros?
- Puesto que Pansy no está aquí… bien.
- Lo haré. – suspiró Harry miserablemente.
- Has cometido un error fatal. – rió Lavender, perdiendo la gravedad de su observación con su risa.
- Oh no, ellos van a pasar un rato muy agradable. ¡Y tengo una cámara! – aplaudió Hermione, sosteniendo la de Harry.
- ¡Eso es mío!
- Quien lo encuentra se lo queda. – se burló Hermione, sacándole la lengua – Ahora, id a sentaros en esa mesa de allí hasta que Lavender y yo tengamos preparada la fiesta del té.
- Sigo sin ver qué hay de malo en esto. – dijo Ron, hundiéndose en los cojines del sofá, con Harry junto a él y Draco en el sillón.
- ¡Aquí hay tazas! – canturreó Lavender, colocando unas tazas azules y púrpuras de porcelana sobre la mesa.
- ¡Y aquí tengo la tetera y las galletas! ¡Y zumo de naranja! – exclamó Hermione. En cuestión de minutos, la comida estaba distribuida sobre la mesa, el té hecho y las servilletas colocadas en su sitio.
- Todavía tenemos que ir a por los vestidos. – chilló Lavender - ¡Vamos a buscar algunos! – ambas corrieron hacia el baúl, pasaron varios minutos buceando en él y después corrieron hasta la habitación de Hermione.
- Las galletas no están mal. – anunció Harry, chupándose los dedos – Muy dulces.
- Y el té está muy bien. – declaró Ron – Aunque con un poco de azúcar y crema estaría genial…
- No me gusta esto… - murmuró Draco, mirando su té – Siento que algo no está bien.
- ¡Tatán! – los tres chicos levantaron la mirada para ver a Lavender y Hermione de pie delante de ellos. Hermione llevaba un vestido de verano verde y blanco con grandes girasoles amarillos. Lavender llevaba un satinado vestido color púrpura oscuro con una gran boa negra envuelta alrededor de su cuello.
- Oh, estáis muy bien. – las alagó Harry, a sabiendas de que las alabanzas siempre funcionaban bien.
- Gracias. – rió Lavender – Pero primero quiero preguntaros algo. ¿Alguno de vosotros reconocéis esto? Se ha caído del baúl…
La mejor de las dos niñas malas le entregó una fotografía a Harry. En ella una niña llevaba un vestido de volantes de color rosa brillante que perseguía a un pequeño niño rubio alrededor de una habitación, intentando abrocharle la parte de atrás de la cremallera del vestido que actualmente llevaba puesto Lavender.
- ¿Eres tú? – preguntó Ron con la boca abierta.
- Ahora comprendo porque era embarazoso. – dijo Harry, riéndose entre dientes - ¿Pansy te hizo llevar esos vestidos?
- No tiene gracia. – protestó Draco, con un leve rubor cubriendo sus mejillas
- Creo que le estamos avergonzando – rió Hermione, disparando una foto al ruborizado Draco – Ahora, ¡es hora de que vosotros también os preparéis para la fiesta!
- Ya estamos preparados. – dijo Ron.
- Todavía no estáis vestidos. – le explicó Lavender – Hemos escogido la ropa para vosotros. Ahora te llevaré conmigo para que te cambies y Hermione se quedará aquí vigilando a los otros dos. Vamos Ron, ven conmigo.
- ¿De qué tipo de ropa estamos hablando? – preguntó Ron, al tiempo que Hermione lo empujaba del sofá y lo acercó a Lavender a punta de varita.
- Una muy bonita. – dijeron las niñas al unísono. Y así, Ron fue llevado hasta la habitación de Hermione desapareciendo detrás de la puerta con un ruido sordo. Segundos más tarde, se escucharon unos gritos, que Harry y Draco identificaron como los de Ron las cuales era mejor no repetir.
- Tengo miedo. – gimoteó Harry.
Draco se limitó a asentir con la cabeza, demasiado atemorizado como para abrir la boca. Varios impacientes minutos más tarde, Lavender salió de la habitación, Ron caminaba delante de ella con la cabeza gacha. Harry que estaba tomando un sorbo de té, lo escupió con horror.
- ¡Sonríe a la cámara! – le ordenó Hermione. Ron no lo hizo. Suspirando Hermione le tomó la foto y lo envió de vuelta al sofá.
- ¿Qué te han hecho? – susurró Harry, con la voz al borde de la histeria.
Ron se había visto obligado a meterse en un vestido de novia con cola y velo. Con corte bajo y escote en V que descendía unos diez centímetros por debajo de su clavícula. Brillantes lentejuelas habían sido cosidas a la tela y con unos esponjosos lacitos en las mangas. Unas moradas flores se entrelazaban con el velo y fluían hasta el final de la cola.
- Que alguien me mate. – gimió Ron, poniendo la cabeza entre sus manos.
- ¡Tu turno, Harry! – canturreó Lavender – Vamos, que no tenemos todo el día.
- Intenta consolarlo. – le susurró Harry a Draco, mientras caminaba hacia la habitación de Hermione.
Draco miró a Ron y Ron miró a Draco entre lágrimas.
- Corre mientras puedas. – le dijo el pelirrojo en voz baja.
- Se supone que debo consolarte no salir corriendo…
- Sí, pero podrías conseguir ayuda. Terry o Ginny, tienen varita y nos ayudarían.
- ¿Estás seguro?
- Sí. ¡Ahora ves!
Con un salto, Draco arrancó del sofá, golpeando los pies contra la alfombra. El tiempo se ralentizó mientras corría, el fuerte vaivén de los brazos a los costados y las piernas casi volando por el aire. Entonces, a unos metros del retrato, la sensación de libertad se vio truncada cuando Hermione le abordó, hundiéndole la varita en la cara.
- Tú… - dijo esta peligrosamente – Has ido en contra de las órdenes. Y ahora tendrás que pagar por ello.
- Te salvé la vida. Me lo debes. – señaló Draco.
- No estás en posición de intentar negociar. Tan pronto como Harry salga, podrás ver el objeto de tu desgracia.
- ¡Harry ya está! – dijo Lavender alegremente, empujando a Harry de la habitación. El chico de pelo negro no iba vestido tan elegante como Ron. Llevaba puesto un vestido simple de color naranja brillante estampado con lunares rosa. Y debajo de la corta falda se podían apreciar unos calzoncillos rojos y dorados que sobresalían – Son demasiado largos. – dijo la niña señalando los bóxers – Pero se ha negado a quitárselos.
- Por buenas razones. – gruñó Harry, con un fuerte picazón en la espalda donde parte de algún encaje estaba logrando irritarle la piel.
- ¡Sonríe a la cámara! – volvió a canturrear Hermione. Harry frunció el ceño - ¿Por qué ninguno sonríe? – preguntó, después de tomarle la foto con el ceño fruncido – Os veríais mucho mejor.
- No tenemos ganas de sonreír. – gruñó Harry.
- Eso es malo. – dijo Hermione – Bueno, venga, Draco. No puedes dejar a Lavender esperando.
- Sí puedo.
Pero al igual que Harry y Ron habían tenido que sufrirlo, Draco también tuvo que hacerlo. Los dos Gryffindors se encogieron ante el grito que se produjo al cerrar la puerta, al que le siguió un silencio absoluto.
- ¿Qué crees que le está pasando? – preguntó Ron, empujando el velo de su cabeza.
- Ni idea… espero que esté bien.
En ese momento la puerta se abrió y Lavender salió de allí.
- ¡Se ha desmayado y no puedo sacarlo; es demasiado pesado! – dijo.
- ¿Desmayado? – repitieron Harry y Ron. Ninguno podía imaginarse a Draco desmayándose en ninguna circunstancia.
- Sí, creo que le he apretado demasiado el corsé.
- ¿Qué has hecho qué? – exclamó Ron.
- Le he apretado demasiado el corsé. – repitió Lavender – Harry, ¿puedes ir a buscarlo? Tiene que unirse a nosotros para el té.
Con una varita apuntando hacia él, el-niño-que-sobrevivió entró en la habitación de Hermione. Tendido en el suelo y con un vestido de fiesta de color rojo sangre estaba Draco, con un ligero tono morado cubriendo su cara.
- Hey, ¿estás bien? – preguntó Harry, arrodillándose junto a él, tuvo que mover varias capas de faldas y vestidos antes de llegar hasta el cuerpo.
- No… puedo… respirar…
- Te ayudaré a ponerte en pie, ¿de acuerdo? Y después te aflojaré esa cosa.
- Oh no, no lo harás. – dijo Lavender, apareciendo al lado de Harry – Draco está siendo castigado por intentar huir. Dejarás el corsé exactamente como está.
- ¡Lo estás matando!
- Nah, está bien. Sólo tiene que aprender a tomar respiraciones superficiales, las profundas no le funcionaran. ¡Ahora vamos, que el té se enfría!
- Vale, Draco. Toma pequeñas respiraciones. Te ayudaré a llegar hasta el sofá.
- Sería… mejor… si simplemente… me… mataras…
- No has querido decir eso. – le consoló Harry, pasándose uno de los brazos de Draco alrededor de sus hombros y lentamente hicieron el camino hasta el sofá – Podrás descansar tan pronto lleguemos al sofá. Además, las mujeres en otras épocas usaban corsés a todas horas… ¿no?
- El problema es que… no soy… una chica…
- Ya lo sé. Mira, ya llegamos al sofá. – suavemente, Harry ayudó a Draco a derrumbarse junto a Ron y después se sentó al otro lado del pelirrojo.
- Draco no es nada divertido cuando está así. – se quejó Hermione – Te lo aflojaré un poco, sólo para poder llevar a cabo nuestra fiesta.
El Slytherin soltó un gran suspiro de felicidad y alivio cuando Hermione le desató las cuerdas, dejando el corsé un poco suelto, lo que le permitía engullir solidas bocanadas de aire.
- ¿Estáis todos cómodos? – preguntó Lavender, sentándose remilgadamente en el borde de su sillón.
- ¿Puedo quitarme el velo? Creo que soy alérgico a las flores que tiene.
- ¿Tú que piensas, Lavender?
- Le queda estupendo… pero realmente no quiero que enferme… si no, no podrá jugar con nosotras.
- Buen punto. Está bien, puedes quitártelo. – felizmente, Ron lo hizo – Ahora que eso está arreglado, tenemos que decir los nombres que usaremos. Lavender y yo hemos decidido los vuestros.
- ¿Por qué necesitamos nombres? – preguntó Draco, intentando remangarse, pero renunciando a ello cuando el material no quiso colaborar para doblarse.
- Sois chicas, tonto. Así que tenéis que tener nombres de chica.
- ¡CHICAS! – exclamaron los tres a la vez.
- Eso es. – dijo Lavender sonriendo y aplaudiendo - ¡Yo soy Latifah!
- ¡Y yo Hazelle!
- Draco, tu nombre es, ¡Darlita!
- ¿Darlita? – replicó Draco - ¡Es horrible! ¿Por qué no puedo quedarme con Draco?
- Porque Draco es un nombre de chico, por eso. – gruñó Hermione – Ahora Ron, tu nuevo nombre es, ¡Rachelle! ¿No es precioso?
- Me siento muy afortunado.
- ¿Y Harry? ¡Tú eres Halima! Lavender pensó que te quedaría muy bien.
- Es un placer estar tomando el té con todas vosotras. – dijo Lavender – Rachelle, ¿serías tan amable de servirnos el té?
Decidiendo seguir la corriente a las niñas, Ron cogió la tetera y sirvió un poco de té en cada taza. Después de todo y a pesar de todo lo que habían hecho las niñas, era más bien tierno y le recordaba a su época jugando con Ginny.
- Ya está, Latifah y Hazelle.
- Vaya, gracias Rachelle. – sonrió Hermione, tomando un sorbo con delicadeza – Darlita, ¿podrías servirnos un trozo de pastel?
- No.
Los ojos de Hermione y Lavender relucieron y de pronto estaban apuntando a Draco con sus varitas.
- Sígueles la corriente. – susurró Ron – Prevendrás cualquier daño mayor.
- Bien. – gruñó Draco, agarrando el cuchillo y cortando el pequeño pastel de chocolate helado en cinco partes y colocando cada una en un plato.
Poco sabían los chicos que Hermione y Lavender estaban tomando rápidamente fotos, con el flash apagado para que nadie notara nada.
- ¡Gracias Darlita! – exclamó Lavender – Mmmm, ¡este pastel está delicioso! ¿Qué te parece, Halima?
- Delicioso. – estuvo de acuerdo Harry, dándole otro mordisco - ¿Quién lo ha hecho?
- Pansy. Cuando le dije que Hermione y yo estábamos planeando hacer una fiesta del té, nos dio todas estas cosas. Los vestidos son suyos y los que estáis usando tienen un hechizo de ampliación para que os quedaran bien.
- Voy a matar a Pansy una vez le ponga las manos encima. – gruñó Draco, apretando las manos en puños - ¡Esa… esa… pajarraco!
- ¿Pajarraco es una mala palabra? – preguntó Lavender.
- No, Draco la está utilizando en lugar de otra palabra. – le contestó Harry, sonriendo nerviosamente.
En ese momento, se escuchó la voz de Leviculus.
- Tenéis otras visitas aquí fuera. ¿Debería dejarles pasar?
- ¡No! – gritó Harry - ¡No abras ese retrato!
- Una lástima que tenga la contraseña. – dijo Ginny, cuando el retrato se abrió y entró por él, seguida de Pansy y Blaise - ¿Qué estáis haciendo todos aquí?
Sus ojos se iluminaron al ver a los chicos y una sonrisa empezó a estirar sus labios.
- No tiene gracia. – dijo Ron con enfado - ¡Haced que nos devuelvan las varitas!
- Por favor, Rachelle. No levantes la voz en la mesa. – le reprendió Hermione.
- ¿Os gustaría uniros a nosotros? – preguntó Lavender – Hay galletas más que suficientes para todos.
- Me encantaría. – dijo Ginny sonriendo – Un vestido precioso, Draco. – sonrió maliciosamente – Y Ron, el vestido de novia es maravilloso.
- ¿Quieres una galleta, Blaise? – le preguntó Hermione al tímido niño, sosteniendo la bandeja delante de él. El niño sacudió la cabeza - ¿Sólo una? ¡De verdad que están muy buenas!
Lentamente, Blaise tomó una sola galleta, la más pequeña de toda la bandeja.
- Ves, no ha sido tan difícil, ¿verdad? – le dijo Hermione – Ven siéntate con nosotras y no te preocupes tu no tendrás que vestirte.
Blaise le lanzó una mirada temerosa a Pansy, quien asintió con la cabeza y entonces el pequeño se sentó al lado de Ginny y simplemente empezó a comerse la galleta.
- Esto es un buen chantaje de por vida. – dijo Pansy, sacando varias foto con su propia cámara a los chicos – Oh, ¡tal vez, simplemente deba publicaras alrededor de todo el colegio!
- Sí haces eso, haré todo lo posible para convertir tu vida en un infierno. – la amenazó Draco.
- Me gustaría ver cómo lo intentas.
- Y lo verás.
- Bien. Lo haré. – ambos Slytherins se quedaron fulminándose con la mirada, hasta que Pansy desvió la mirada hacia un lado y Draco sonrió con satisfacción.
- ¿Podemos quitarnos estos vestidos ya? – preguntó Harry, tan amablemente como pudo.
- ¿Tú que crees? ¿Deberíamos dejar que se los quitaran?
- No lo sé. – reflexionó Hermione – ¿Qué os parece si os hago a todos una pregunta diferente sobre el libro que he leído? Si respondéis bien, podréis quitároslo. ¿Quién quiere ser el primero?
- ¡Yo! – se apresuró a decir Harry.
- Bien… ¿Cuál es el hechizo para desbloquear algo?
- Alohomora.
- Eres libre. ¿Ahora quién?
- Vale… yo. – dijo Ron.
- Bien… ¿Cuál es el hechizo para prender en llamas algo?
- Déjame pensar… lo has utilizado hoy… ¿Audio? ¿Add? ¿Adustum?
- ¿Cuál es la respuesta final?
- Adustum, es mi respuesta final.
Hermione compuso un puchero.
- Ves a cambiarte. Draco, tu pregunta es… ¿De quién es el libro?
- ¡Esa no es una pregunta justa!
- No, sí que lo es. El nombre del autor está en el libro. ¿Verdad Ginny, Pansy?
- Es una pregunta justa, lo siento Draco. – soltó Pansy con una risita – Va, responde la pregunta.
- ¡Pero no lo sé!
- ¡Entonces tienes que permanecer con el vestido hasta la hora de dormir!
- ¡No! ¡No puedes obligarme!
- Tengo tu varita.
- ¡Y no me importa! ¡Voy a quitarme este estúpido vestido!
Y así, varios minutos después, los tres chicos volvían a estar vestidos con sus ropas normales y de nuevo con sus varitas a salvo en sus manos. Draco tuvo que luchar por ellas contra Hermione y aunque su cabello se había vuelto de color naranja brillante por un hechizo extraviado, le daba igual.
Actualmente, Harry estaba sentado cómodamente en el sofá junto a Ginny, disfrutando de "un momento de silencio".
- ¿Podéis, por favor, conseguiros una habitación privada? – preguntó Ron, tapándose los ojos ante la sesión de arrumacos – Es realmente incómodo.
Sonriendo, Harry y Ginny desaparecieron dentro de la habitación del primero. Junto a Ron, Draco estaba murmurando furiosamente para sí mismo, lanzándose diferentes hechizos la cabeza.
- ¡No puedo salir así! – gritó, señalándose el pelo de color calabaza - ¡Alguien tiene que arreglar esto!
Lavender y Hermione estaban recogiendo todos los vestidos de vuelta al baúl de Pansy, mientras Blaise las observaba en silencio. Y Pansy estaba al oro lado de la sala común observando el surtido de libros que había en los estantes.
- Vale, ese no era el hechizo que quería. – murmuró Draco, ahora con el pelo congelado – Supongo que será mejor fundirlo.
- Eso parece doloroso. – comentó Hermione, cuando la cabeza de Draco estalló en llamas y el Slytherin corría gritando hasta el cuarto de baño. Caramelo, ahora libre del cuarto baño, de un salto se subió a la mesa, engullendo los restos de galletas que habían sobrado.
- Bueno… ¡eso es todo! – gritó Draco desde la puerta del baño, con el pelo empapado y con un aspecto ennegrecido, aunque había vuelto a ser rubio – Es hora de que todo el mundo se vaya.
- Jooo. – se quejó Lavender, con mala cara – Pero todavía no me quiero ir.
- Tú te vienes conmigo. – dijo Ron, saltando del sofá y recogiendo a la niña en sus brazos – Vamos a contarle esto a Terry.
- Es hora de que nos vayamos, Blaise. – anunció Pansy, al tiempo que levitaba su baúl – Despídete de todos.
Draco golpeó una vez la puerta de Harry y después la abrió sin más.
- Odio interrumpir vuestra sesión de besuqueos, pero es hora de que Ginny se vaya. Tenemos un montón de deberes de… - el Slytherin se detuvo en cuanto se dio cuenta que los dos se habían esfumado y el ruido del retrato al abrirse se escuchaba segundos después – Abandonas, ¿eh? – murmuró – Bien… vigilaré a la enana.
Y sorprendentemente, vigilar a Hermione el resto de la tarde no fue tan complicado. Estaba perfectamente feliz de acurrucarse en el sofá junto a Draco, a veces usándolo como almohada y otras se ponía a leer sus libros mientras Draco hacia sus deberes.
- ¿Draco?
- ¿Uhmm?
- Yo… siento lo de antes.
- ¿El qué?
- Estaba intentando no haceros daño a ti o Harry… pero hoy te he hecho daño.
- Disculpas aceptadas. – sonrió Draco, revolviendo su cabello.
- ¡Hey! ¡Me has despeinado!
- Ves a por el cepillo y lo arreglaré… - felizmente, Hermione lo hizo.
- ¿Podrías hacerme una trenza? ¡Oh, una trenza francesa sería genial!
- Lo intentaré. – dijo Draco soltando una risita – Ahora, quédate quieta, ¿de acuerdo?
Y así, cuando Harry regresó después de estar toda la tarde con Ginny, se encontró a Hermione profundamente dormida, con una de sus manos sosteniendo la camisa de Draco y con la otra sosteniendo débilmente su libro y una larga trenza colgando del lateral del sofá.
- Tú tienes que darme algunas explicaciones. – le indicó Draco - ¡Se supone que no debes largarte así!
- Lo siento, pero Ginny y yo queríamos salir durante un rato…
- La próxima vez, dímelo, ¿entendido?
- Sí, señor. – le contestó, con el saludo militar - ¿Cómo ha estado?
- Casi tan silenciosa como un ratón. Parece ser que la fiesta de té la ha cansado…
- Bueno, en poco rato iremos a cenar… ya nos hemos saltado la comida.
Ante la mención de la comida, Hermione se removió en sueños y entreabrió un ojo.
- ¿Ya es la hora de cenar?
- Así es. – dijo Harry alegremente – Vamos a por algo de comer.
Los tres se dirigieron hacia el Gran Comedor, Draco mirando extrañamente a varios estudiantes que los señalaban y se reían.
- ¿Qué tiene tanta gracia? – preguntó, fulminando silenciosamente a un Ravenclaw de cuarto año.
- Creo que eso. – dijo Harry, señalando una imagen en la pared y otra un poco más abajo. En ellas estaban Harry, Draco y Ron vestidos de chica y bebiendo té.
- Pansy… - siseó Draco, entrecerrando sus ojos hasta dos rendijas.
- No nos apresuremos tanto. – dijo Harry.
Pero Pansy eligió ese momento para aparecer por el pasillo de enfrente. Y como si pudiera sentir a Draco, se giró hasta ellos… y gritó en cuanto el Slytherin cargó contra ella.
- Le he enseñado tantas cosas a Draco… - suspiró Hermione, con una expresión soñadora en la cara – Mira como corre… con la postura perfecta y con un buen movimiento de piernas…
- ¡AYUDA! – exclamó Pansy, corriendo por los pasillos con un furioso Draco pisando sus talones.
- ¡VOY A MATARTE!
Pansy, viendo que Snape aparecía por el pasillo, corrió hacia él y se escondió detrás de su cuerpo.
- ¡Tío Sev, tienes que ayudarme!
- ¡Es mi tío, no el tuyo! – exclamó Draco - ¡Aléjate de él!
- ¡No, es mi tío!
- ¡Es el mío!
- ¡El mío!
Los dos adolescentes agarraron un brazo de Snape cada uno, estirando de él cada vez que gritaban "mío", para enfatizar el argumento.
- ¡BASTA! – gritó el profesor de Pociones, tirando de sus brazos fuera del alcance de los jóvenes. – Veinte puntos menos para Slytherin y los dos tenéis un castigo esta noche. Id a ver al señor Filch después de la cena.
- No puedes castigarme. – se lamentó Draco - ¡Soy tu ahijado!
- Lo siento, Draco. – dijo Snape, dedicándole una lastimosa mirada – Pero no puedo darte un trato especial por ser sólo mi ahijado.
- Pero siempre le ha dado un trato especial. A todos los Slytherins. – dijo Harry con valentía.
- No me haga quitarle puntos a Gryffindor por insolente, señor Potter.
Harry levantó las manos en señal de rendición.
- Todo esto es culpa tuya. – le espetó Draco a Pansy, tan pronto como Snape se alejó - ¡Has hecho que me castiguen!
- ¿Yo? ¡Eres tú el que estaba intentando matarme!
- ¡Porque has decidido hacer públicas esas fotos!
Pansy sonrió.
- ¿No te gustan? Estás muy bien con un vestido.
Con un gruñido, Draco se lanzó a por su compañera de Slytherin y cayeron tambaleándose, intentando estrangularse el uno al otro.
- Draco está montando una escena. – comentó Hermione – Lo está haciendo muy bien.
- Montar una escena no está bien. – la corrigió Harry – Sólo le hará sentirse más avergonzado al final. ¿Qué te parece si, mientras están peleando, vamos a quitar todas las fotos?
- ¡Vale!
Después de una buena media hora barriendo el castillo, Harry y Hermione habían encontrado todas y cada una de las fotografías, las habían roto y quemado.
- ¿Preparada para ir a por la cena? – preguntó Harry. El estómago de Hermione gruñó en respuesta – Creo que eso es un sí.
Cuando llegaron al Gran Comedor, ni Pansy, ni Draco estaban en ningún sitio.
- ¿Has visto a Draco? – preguntó Harry, sentándose junto a Ginny.
- No desde hace un rato. – se burló la pelirroja – Ambos están ahora en la enfermería. Según dicen, Draco le rompió el brazo a Pansy y ella el tobillo a él.
- ¿Entones ya no tienen que cumplir con el castigo?
- ¡Nop! Pomfrey les dijo que podían cumplir el castigo bajo su supervisión y ahora deben estar haciendo algo en la enfermería. Aunque no lo sé, eso es lo que escuché de un profesor.
- ¿Podemos visitarlos? – preguntó Harry.
- Se supone que no. Están castigados por pelearse de esa manera… pero creo que ya es suficiente con pasar allí la noche.
- Bueno, Hermione ya está bastante cansada. No debería suponer ningún problema.
- Es posible que quieras reformular eso. – dijo Ginny, señalando a la niña.
Hermione estaba engullendo galletas como si su vida dependería de ello, sin prestar ninguna atención a las ensaladas o comida sana que había en toda la mesa.
- ¡Estásgalletassonimpresionantes! ¡Deberíasprobaralguna,Harry! – canturreaba ininteligiblemente Hermione, saltando encima del banco - ¡Meencantanestásgalletas!
Harry gimió. Iba a tener una noche muy larga.
Espero que os haya gustado mucho y bueno la vena diabólica de Hermione vemos que no se erradica tan fácilmente... xD Y si vemos como Draco ha aprendido ha pelear como Hermione y Lavender ya es totalmente de su séquito... esta creando monstruos JAJAJa...
Por ciertooo, Aleksast y yo escribimos un One-Shot para un reto juntos :D Y en mi modesta opinión, ha quedado genial! Se titula: "Wherever you are" Es un Blaise/Ginny a quien le guste esa pareja, no tiene desperdicio. Lo podréis encontrar en mis favoritos o en el perfil de Alek. Pronto escribiremos un lemmon de ellos dos también ;)
En fin, que tengáis una buena tarde dominguera, besos!
Contestación a los reviews sin cuenta:
mia luna: ¡Holaaaa! JAJAJAJA es bueno eso de que la madre parezca la loca en vez de la hija... xD Me alegra mucho que disfrutes tanto con la historia y si fuera por mí, te mandaría todo el calor hacia argentina... ¡quiero poder acurrucarme con una manta mullidita en el sofá! xDD Un beso y espero que te haya gustado el cap de hoy y gracias por el review!
SALESIA: Holaaaa preciossaa! JAJAJAJAJA si esa atracción magnética que tenía algo debía venir con algo, pero joder eso de atraer toda materia es un poco... complicado xD Siento una vez más lo de los vecinos... pero si avisara al principio de los capítulos de que esto puede hacer que tus vecinos te tachen de loca esquizofrénica... sería demasiado spoiler xD Y si el problema de Hermione aparte de ser un demonio es que es demasiado inteligente... como la película de este chico es un demonio (no se como se llama en otros países xD)JAJAJAJA Si yo fuera Draco también haría negocios con el Barón Sanguinario... eso seguro que funciona xD Como has visto en este capítulo, Ron tampoco se ha salvado de la Fiesta del té xD ¿Crees que ha sido peor que en el capítulo pasado? JAJAJA Yo creo que sí... En fin cielOOO, una vez más gracias por tu review y por estar siempre ahí y ya queda poco para esta historia, tengo muchas ganas de empezar la siguiente! En fin, Beostessss!
Guest: JAJAJA Si, hagan lo que hagan se acaba montando un buen follón.. xD A mí también me gustaría actualizar más seguido y ahora lo haré ya que queda poco para acabar la historia y tengo muchas ganas de empezar la siguiente traducción :D Gracias por el review, besos!
Karla: JAJAJ Siii... esos dos llevan las desgracias pegados a ellos... no se como lo hacen pero siempre acaban pagando todo Hogwarts casi xD Me alegra que te guste tanto la historia y gracias por el review! Besos!
denisse20yfloja: JAJAJAJAJAJA Bueno, pues me alegra que te haya gustado tanto como para dejar a un lado la pereza y escribir un review! Y por ciertoo, muchsisimas gracias por tus palabras, es un gustazo que aprecien el esfuerzo! Creo que si haces una traducción y te esfuerzas para ello que mejor que hacerlo bien, si no, no merece la pena tal esfuerzo. Como si los libros que leyéramos en español que son traducciones de los originales estuvieran tan marcados y mal traducidos... seria un caos xD Gracias de nuevo y muchos besos!
