Hermione trataba de mantenerse consiente y al mismo tiempo luchaba para no perder la cordura, era desquiciante pasar el tiempo de esa manera, era eterna la espera y sumada a eso su cuerpo estaba cada vez mas entumecido, ya fuera por el intenso frio o por la falta de circulación.

Ya había dejado de sollozar se decía a si misma que tenía que ser fuerte, no solo por ella misma, tenía que saber que les había pasado a Amber y a Lavender, tenían que estar cerca, pero se preguntaba por qué no las escuchaba, porque al parecer estaba sola en ese lugar con su captor custodiando.

Rogaba a Merlín que estuvieran vida y a salvo, que quizás con un poco más de suerte que ella hubieran logrado escapar. Se esforzaba intentando recordar con exactitud lo que había pasado esa noche, pero no lo lograba del todo, solo tenía vagos recuerdos.

Había terminado de baila una pieza y beso fugazmente a Draco para decirle que iría al baño, necesitaba refrescarse, pensó que beberían después alguna bebida para tal fin, entro al baño pero no reparo en que hubiera alguien, entro a uno de los cubículos y al salir alguien la esperaba.

Frente a los lavabos estaba Lavender con su rostro contrariado lucia preocupada, incluso asustada, su piel estaba pálida y tenía en su mejilla una marca roja como si alguien le hubiera abofeteado. La primera intención de Hermione había sido salir de inmediato y evitarla, habían tenido altercados fuertes y lo menos que quería eran problemas.

Lavender agacho la mirada cuando paso a su lado y sujeto su mano para detenerla, pero no era de una manera fuerte, apenas la tomaba de la mano, como si quisiera pedirle algún favor, la castaña noto que temblaba y estaban sumamente frías sus manos.

-¿Qué quieres Brown? -Le pregunto mirándola a la cara, pero ella seguía sin levantar la vista.

-Yo… Hermione… yo… -Tartamudeo y su voz se quebró sin decir nada coherente.

-¿Qué Ocurre Lavender? -Volvió a preguntar pero esta vez con preocupación por la apariencia que tenia la chica ¿Estás bien? -pregunto de nuevo al no recibir ninguna respuesta y con su mano libre tomo su rostro buscando que levantara la cara para ver sus ojos. Había llorado por lo que pudo notar, estaban rojos e hinchados, y la marca roja en su cara se podía apreciar más de cerca, incluso se podían ver la tenue forma de unos dedos impresos en su piel, alguien sin duda la había abofeteado con bastante fuerza.

Una lagrima salió de los ojos de Lavender, sus labios temblaban parecía tener miedo, mucho miedo, porque su palidez se acrecentaba a cada momento.

-¿Te puedo ayudar en algo? Yo sé que no somos amigas y que incluso no te simpatizo, pero dime si te puedo ayudar en algo.

-Yo… Hermione, yo lo siento tanto… -Fue lo último que escucho antes ver la luz de un hechizo reflejado en el espejo y alguien apuntando con su varita a sus espalda, al principio solo sintió dolor y después solo oscuridad.

Unos gritos la despertaron, tenía ya sus manos atadas tras su espalda y estaba recostada boca abajo sobre el frio y lodos piso, estaban en medio de un bosque se levanto adolorida e hizo una mueca de dolor tenía una herida en la espalda lo supo por el olor a sangre y el ardor en su piel. Se reincorporo con lentitud, cayendo un par de veces antes de lograr su objetivo, seguía escuchando gritos, alguien hablada, pero en su aturdimiento no entendía lo que decían.

Tambaleando se incorporo por completo y enfocando un poco mas su vista pudo ver que estaba aproximadamente a dos metros de donde estaba Lavender hincada, suplicaba a gritos, su rostro estaba deformado por el terror, lloraba copiosamente y se arrastraba suplicante. Su mente aun aturdida no lograba captar que era lo que decía frente a ella un poco más lejos estaba una persona vestida de negro, si rostro cubierto bajo una capucha impedía saber quién era.

Tardo un poco antes de lograr que sus oídos captaran lo que hablaban, su mente comenzó a salir del letargo, solo para escuchar como el encapuchado amenazaba a Lavender, horrorizada la chica se cubría el rostro con sus manos y se convulsionaba más por el llanto.

-Por Favor… Por Favor… te lo suplico -Escuchaba como Lavender pedía en un susurro, su voz quebrada reflejaba todo el miedo que sentía en ese momento. Seguía con las manos sobre su rostro, hincada en el suelo lodoso y frio.

El encapuchado se acerco a ella con una mano la tomo del cabello y la levanto con violencia, haciendo que soltara un grito de dolor, mientras tiraba de su pelo presionando su varita contra el cuello de Lavender.

-Me vas a obedecer. -Sentencio el encapuchado

-Por favor… No puedo…yo no puedo… -Contestaba entre sollozos ahogados.

Furioso el encapuchado la lanzo contra el piso, y dándole la espalda se alejo unos pasos de ella. Se giro lentamente y hasta ese momento se dio cuenta que Hermione estaba viéndoles, la castaña parpadeaba tratando de enfocar su visión y se acercaba tambaleándose.

Lavender estaba tendida en el piso, se levanto en cuando vio a Granger acercarse.

-Déjala. -Le pidió con voz débil pero segura Hermione y tropezando estuvo a punto de caer de nuevo, estaba sumamente débil. El encapuchado comenzó a reir a carcajadas y levanto su varita apuntando a Lavender.

-¡No! Grito Brown mientras se cubría con sus manos

-Crucio. -Lanzo el encapuchado y la chica comenzó a retorcerse en el piso por el agudo dolor, gritando de una manera que hizo estremecer a Hermione.

-¡Basta! -Grito Hermione al ver el sufrimiento de Lavender, sabía muy bien lo que era recibir esa maldición, era un dolor indescriptible. -Por favor ya déjala. -Le suplico y dando un par de paso se acerco más a ellas.

El encapuchado la miro con curiosidad y dejo de causarle dolor a Lavender.

-Escuchaste eso Brown, la sangre sucia de Granger te defiende. -Dijo con burla y comenzó a reír de nuevo.

Lavender en el piso no se movía, lloraba en silencio, no podía moverse la maldición casi la dejo inconsciente.

El encapuchado aun riéndose levanto de nuevo su varita y apunto a Lavender dispuesto a seguir la tortura, hasta obtener lo que buscaba.

Un rayo de luz salió de la varita.

-¡NO! -Grito con desesperación Hermione y se atravesó, sabía que Lavender en sus condiciones ya no resistiría otra maldición.

Después ya no supo nada más hasta que despertó en esa cueva atada. Tenía miedo de que Lavender estuviera muerta y más aun que no sabía porque Amber también estaba a merced de ese mortifago.

Draco cada vez estaba peor, las pocas esperanzas que tenia conforme pasaban las horas se iban desvaneciendo.

Ginny trataba de hacerlo comer, pero él se negaba, pasaba el día buscándola, rastreando de palmo a palmo el bosque prohibido. Su aspecto era cada vez mas desmejorado sus ojos grises estaba apagados, sus rostro ojeroso y mas pálido de lo normal, delataba sus noches en vela.

Si alguien aun tenía duda de que Draco Malfoy había cambiado y amaba a Hermione Granger, en estos terribles momentos pudieron confirmar la sinceridad de sus sentimientos. Nunca habían visto al muchacho en ese estado, ni siquiera cuando era amenazado por el innombrable su estado era tan lamentable.

Parecía que estaba muerto en vida, por más que intentaban animarlo no lo lograban, el poco tiempo que pasaba en el castillo se encerraba en su habitación y no bajaba, no dormía mucho, si acaso un par de horas, se pasaba el tiempo tendido en la cama observando el anillo en su dedo, acariciándolo, pidiendo por ella, deseando con todas sus fuerzas que estuviera bien. Que si existía un Dios en este mundo debía salvarla, Hermione lo merecía. El podría irse al infierno y no le importaría con tal de que su amor estuviera bien.

Solo quería encontrarla, quería disfrutar de nuevo de la calidez de su sonrisa, su mirada bondadosa, su alegría, quería verla de nuevo inmersa en su lectura, escondida tas pilas de libros en la biblioteca, deseaba incluso enzarzarse con ella en discusiones triviales y ver como nerviosa se mordía su labio y con una mano en la cintura lo ponía en su lugar, antes de sonreírle divertida.

Hermione se había convertido en su mundo en su razón de ser, en su motivo para levantarse todas las mañanas e intentar ser una mejor persona. Le debía mucho, tanto que sentía que no le alcanzaría la vida para pagarle la oportunidad que le había dado de redimirse, y ahora al no tenerla a su lado, se sentía perdido y aterrado de que algo le pasara.

Esa madrugada soñó con ella, era un sueño agradable, no era como las pesadillas que lo asaltaban cada noche cuando cerraba los ojos, este era diferente.

Soñó que estaba en un lugar enorme, lleno de neblina blanquecina, miraba a su alrededor para intentar saber donde estaba pero no lograba ver nada, la espesa niebla se lo impedía, comenzó a caminar sin rumbo, no tenia nada que le sirviera como referencia, pero lejos de sentir miedo, ese lugar le inspiraba tranquilidad y paz.

Escucho una suave voz llamarle. -Draco amor, tienes que ser fuerte.

-¿Hermione? -Pregunto al darse cuenta que era su voz.

-Si soy yo. -Le dijo en un susurro y podo sentir su aliento cálido golpear su oído.

-¿Dónde estás amor? ¿Estás bien? -Pregunto el rubio preocupado, sin poderla ver, pero sentía claramente su presencia.

-No sé donde estoy Draco, pero por ahora estoy bien. -Escuchar eso lo hizo estremecerse.

-Te extraño Hermione.

-Y yo a ti. Pero tienes que ser fuerte, por ti, por mi, por los dos. Se que tienes miedo, yo también lo tengo, pero no te dejes vencer.

-Es que tengo tanto miedo de perderte, me haces tanta falta, que no concibo la vida sin ti. -Confeso el rubio aun intentando descubrir en la espesura de la niebla a la castaña.

-Soy tuya, así como tú eres mío Draco, siempre estaré contigo, recuerda nuestra promesa.

Draco estiro la mano intentado tocarla y cerró los ojos. Con su mano extendida sintió como alguien enlazaba sus dedos con los de él, juntando sus palmas.

-Debes cuídate, tienes que estar fuerte para ayudarme.

-Lo seré. -Le prometió el rubio y sintió como besaba su mejilla, pero cuando abrió los ojos no vio a nadie. Solo escucho a lo lejos un susurro.

-Te amo y siempre estarás en mi corazón. -Con esas palabras se despertó, podía sentir como cada palabra retumbaba en su cabeza cuando abrió los ojos.

Ya era de mañana, se levanto con fuerzas renovadas y se metió a ducharse, después de un rato bajo completamente cambiado, con un semblante sereno y con el brillo en sus ojos de nuevas esperanza, sabía que estaba viva, no sabía porque o como, pero estaba completamente convencido que Hermione seguía con vida.

Bajo al gran comedor y desayuno muy bien por primera vez en mucho tiempo. Les conto a Harry, Ron y Ginny su sueño, y con ello todos renovaron sus esperanzas, la seguridad con la que hablaba Draco, no los dejaba dudar de que su amiga seguía con vida.

Hermione abrió los ojos con lentitud, se había quedado dormida en algún momento. Había tenido un sueño raro, en el que hablaba con Draco.

Pudo ver su cara triste y preocupada, estaba pálido y ojeroso y visiblemente más delgado, caminaba sin rumbo en un espacio abierto cubierto de bruma, le preocupo verlo en ese estado. Ella sentía que flotaba, como si ella misma fuera parte de esa espesa neblina.

Tuvo la necesidad de acercarse, tenía que pedirle que fuera fuerte, le dijo lo mucho que lo amaba y que siempre estarían juntos. Le recordó su promesa y podía recordar que antes de despertar de ese peculiar sueño, su mano incorpórea estaba tomando la suya, juntando sus palmas y se acerco queriendo besarlo, pero ella era solo bruma, pero lo deseaba tanto que pudo sentir la calidez de la mejilla de Draco, y después despertó.

Una lagrima resbalo por su mejilla hasta perderse en su mentón, de alguna manera el sueño le dio nuevas fuerzas, tenía que resistir, sabía que Draco y sus amigos la buscarían, tenía la esperanza que saldría con vida de ese horrible lugar.