Disclaimer 1: Harry Potter es propiedad de JK Rowling, Warner Bros y todo el rubro.


Una historia

La primera vez fue casualidad.

Estaban en Flourits y Blots. Desde su privilegiada posición, Draco podía ver el despliegue de fama del idiota Gilderoy Lockhart. Claro que su fama no era nada comparado con Harry jodidos Potter.

- A que te fascina, Potter. Ni siquiera en una librería puedes pasar desapercibido - gruñó Draco.

- ¡Déjalo en paz! Él no se lo ha buscado - intervino Ginny.

- Mira, Potter. Ya tienes novia.

Y disfrutó como aquella mocosa entrometida se ruborizaba hasta la raíz del cabello. Le estaba bien merecido.

-o-

La segunda vez fue torpeza.

Tropezaron en el expreso de Hogwarts. Ella buscaba a su hermano mayor, y él estaba molestando a un niño de primero que a todas luces era un sangre sucia. Habían caído al piso.

- ¡Auch! - dijo ella.

- ¡Demonios! - exclamó él.

- Draco, ¿estás bien? - preguntó Crabbe, haciendo un ademán para ayudarle, pero Draco se negó.

- Estoy bien - protestó.

Se levantó y fulminó con la mirada a la recién llegada.

- ¿Qué? - preguntó la niña asustada.

- ¡Me hiciste caer!

- Yo…

- ¡Lo hiciste a propósito!

Ella lo miró con enfado.

- No es mi culpa que no te fijes por dónde vas.

- No es mi culpa que no te fijes por dónde vas - remedó Draco. - ¡Ay, pobrecita!

- ¡Déjame en paz, Malfoy!

Ahí fue que Draco la reconoció. Era una Weasley. La amiga de Potter. La hermana de las Comadrejas. Y frunció el ceño.

- Fuera de mi camino, Weasley.

Escupió el apellido como si fuera una horrible blasfemia. Y disfrutó con los ojos abiertos de sorpresa y ese tono rojo de vergüenza en sus mejillas. Ella jadeó y se marchó. Draco rió junto a Crabbe y Goyle.

-o-

La tercera vez fue por sorpresa.

Ginny salía de una horrible primera clase de Pociones, junto con Colin Creevey. Ambos iban aturdidos, sin ganas de hablar de la clase. Draco estaba apoyado en una columna de las mazmorras y miraba con ojos burlones a todo aquel que pasara. Los Gryffindor de primer año parecían asustados y muy pequeños para defenderse de él o de Crabbe y Goyle.

- Vaya, vaya. Nos encontramos de nuevo, ¿no Weasley?

- Déjame en paz - protestó ella con toda la fuerza que fue capaz.

Él sólo sonrió.

- Y también te encuentro a ti, te llamas Creevey, ¿no?

Creevey asintió. A todas luces muy asustado y con ganas de correr de allí. Ginny le sujetó el brazo. No volverían a correr de Malfoy. Tom le había dicho que no lo hiciera, que le hiciera frente y ella así lo haría.

- Aparta del camino, Malfoy.

- ¿O si no qué? ¿Qué harías? ¿Te medirías con nosotros? - preguntó con sorna. - ¡Ya sé! ¿Nos acusarías con tus hermanos, Weasley? Qué valiente eres, ¿eh?

Ella quiso maldecirlo. Claro, si supiera cómo. Suspiró frustrada. Le señaló a Creevey un pasillo lejos de Malfoy y se alejaron a toda pastilla de allí, mientras Malfoy reía a carcajadas.

-o-

La cuarta vez fue con vergüenza.

- ¡Creo que a Potter no le gustó tu felicitación de San Valentín! - gritó Malfoy despechado.

Ginny intentó ignorarlo y entró a su próxima clase. Pero no podía dejar de pensar en las palabras del rubio.

Había visto la cara de Harry. Parecía que quería estar en cualquier lado menos en ese. Y ella había tenido la culpa de su incomodidad. Si no hubiera sido tan impulsiva… Pero quería de alguna forma hacerle llegar su afecto. Y había pasado vergüenza. Ambos. Él por recibir el mensaje y ella por habérselo dado y que los demás supieran que fue ella.

Ginny detestaba a Malfoy, en serio. ¿No podía meterse en sus propios asuntos? ¿Por qué debía molestarla a ella? Ella no le había hecho nada.

-o-

La quinta vez fue casi a solas.

- Hola Weasley - saludó Malfoy con una sonrisa contrahecha.

- Por favor, ahora no.

Pero Malfoy no la escuchó. Sonrió más si cabe. Crabbe y Goyle le franquearon el paso. Ginny intentó buscar una salida. No había.

- ¿Por qué tanta prisa? ¿Vas a alguna parte?

- Por favor, déjame en paz.

- ¿Qué te pasa, Weasley? ¿Por qué ahora ruegas? ¿Al fin has aceptado que soy superior a ti?

- ¿Superior en qué sentido?

- En todos - afirmó él.

Es un idiota, pensó Ginny. Un completo y reverendo idiota. Sólo tenía ganas de fastidiar a quién pudiera y ella era la única que pasaba por allí.

- No.

- ¿No?

- No eres superior.

- ¿No soy superior? ¿Eso es lo qué dices?

- Sí.

- ¿Esa es tu última palabra?

- ¡Sí! - exclamó ella muy segura. - No eres más que un idiota. No eres superior a mí ni a nadie. Tu único poderío, si podemos hablar así - ironizó -, es el poder que tu papi tiene en la Junta de Padres. Sin él no eres nada… Nada absolutamente. No eres…

- ¡Cállate! ¡Cállate, maldita traidora a la sangre! - la señaló con un dedo fino y delgado - ¿Cómo te atreves? ¿Cómo te atreves a insultarme? Tú… tú no eres nada. ¿Cómo te atreves a meterte conmigo? - chilló.

- ¿Cómo te atreves tú a meterte conmigo? Me has fastidiado todo el año. Me has insultado. Me has humillado. Te has reído de mí. Te metiste conmigo cuando la Señora Norris fue petrificada, porque era la única que parecía triste, y tú querías molestar. Te metiste conmigo cuando me encontraste en la enfermería en la cama de Colin, porque según tú Colin y yo somos novios. Volviste a meterte conmigo cuando Justin y Nick, porque yo era la única que estaba afectada por Justin y no tanto por Nick. - Hizo una pausa. Malfoy la miraba sorprendido -. ¿Disfrutas de molestarme, Malfoy? ¿Disfrutas de fastidiarme y hacerme sentir mal? Te tengo noticias: ya me siento bastante mal sin que tú metas la herida en la llaga. Y si quieres fastidiarme porque la mejor amiga de mi hermana está petrificada, te cuento otro secreto: ya he llorado a mares por ello, no voy a volver a llorar. ¿Está malditamente claro?

Miró a Malfoy esperando algo. Una respuesta. Una burla. Lo que sea. Pero Malfoy pareció quedarse lívido. Crabbe y Goyle movían sus brazos pero tampoco le hacían nada. Ginny se encogió de hombros y se marchó.

-o-

La sexta vez fue como un flash.

Se vieron desde lejos. Ella llevando su baúl (viejo y de tercera mano), y él hablando con su pandilla.

Draco la vio primero. Pero no se atrevió a acercarse. Ya bastante mal le había hecho su padre. La dejaría en paz. Por lo menos hasta el año que viene.

Ella levantó la mirada y lo vio allí. ¿Se acercaría? ¿Volvería a molestarla? Ginny estaba segura que sí.

Pero él se limitó hacer un gesto con la cabeza, ella le correspondió.

Y eso fue todo.