¡Holaaaa! ¡Penúltimo capítulo!
Dije que publicaría ayer, pero la página no funcionaba y a media tarde me rendí... xD
Ya sólo queda uno, espero poder tenerlo para mañana y así empezar ya la nueva traducción, pero si no será para el viernes :D Espero que disfrutéis del capítulo!
Sin más que añadir, ¡a leer!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de IcyPanther -.
Capítulo 37 - Detention with McGonagall (Castigo con McGonagall)
- Pero… yo nunca he estado castigada antes. – sollozó Hermione, sentada en el sofá con una caja de pañuelos en su regazo y se sorbía la nariz cada pocos segundos – Mami y papi… se enfadaran mucho cuando se enteren de esto.
- Los castigos no son malos. – le aseguró Draco.
- Si lo son. – sollozó, enterrando su cara en un cojín. Y con voz apagada añadió – Tú siempre estás metido en problemas… Pero yo nunca lo he estado antes.
Harry y Draco arquearon las cejas ante ese último comentario, pero guardaron silencio.
- Todo irá bien, Mione. – la consoló Harry, acariciando su cabecita – Tus padres ni siquiera se van a enterar.
- ¿No… no lo harán? – dijo Hermione, alzando lentamente la cabeza del cojín - ¿No tengo que… decírselo?
- Exacto. Tus padres no se enteraran de nada de lo que pase en Hogwarts si el director no lo ve necesario.
Hermione se iluminó. Y un segundo más tarde, su rostro volvió a decaer.
- Pero todavía estoy metida en problemas. No puedo mentir a mamá y papá cuando vuelva a casa… no es justo.
- Bueno… si ellos no te preguntan no tienes por qué mentir. – sonrió Draco.
- Pero, ¿y si lo hacen?
- Entonces, estarás en más problemas.
Hermione rompió a llorar de nuevo.
- ¡Yo… yo… ni siquiera sé… que… que… he hecho mal! – gimoteó, golpeando con sus puños el cojín.
- Estabas enseñándole a los demás niños malas palabras. – le informó Harry.
- Pero, ¿por qué… es algo… tan malo?
- Se supone que no debes usar esas palabras. – le explicó Draco – Están mal y a los profesores no les gusta escucharlas. Nosotros las decimos sólo cuando no hay profesores cerca.
- Y ni siquiera deberíamos hacer eso. – interrumpió Harry, antes de que a Hermione se le ocurriera alguna idea – Hay otras palabras, como dispara y esas cosas que no están tan mal.
- ¿Y qué hay de "diantres"?
- ¿Dian-qué? – preguntó Draco.
- Esa también estaría bien.
- ¿Y muffins?
- Esa también.
- ¿Y caracolas?
- ¿Cuántas palabras más tienes? – gruñó Draco, agarrando el cojín de Hermione y cubriéndose la cabeza con él.
- ¡Muchas más! Mami las utiliza todo el tiempo. ¿Qué hay de pamplinas?
- Estoy seguro que cualquier palabra que utilice tu madre estará bien dicha aquí. – dijo Harry con cansancio, dejándose caer sobre uno de los sillones al tiempo que Caramelo saltaba sobre su estómago un segundo después.
- ¿A qué hora es el castigo? – preguntó Draco, cerrando los ojos para tomar un descansito.
- A las ocho. – dijo Hermione entre lágrimas.
- ¿Y qué hora es ahora? – preguntó Harry, acomodándose también para descansar un rato.
- Las siete y cincuenta y nueve.
- Eso está bien… - y después de unos segundos de silencio - ¿HAS DICHO LAS SIETE Y CINCUENTA Y NUEVE? – chilló Harry, pegando un salto para ponerse en pie y el pobre Caramelo cayó al suelo con un golpe suave - ¡LLEGAMOS TARDE! ¡NUNCA LLEGAREMOS A TIEMPO!
- Era broma. – sonrió Hermione – Son las siete.
Harry parecía estar lívido, con el rostro rojo brillante y los ojos tormentosos.
- Draco, – exclamó Hermione, subiéndose encima del Slytherin y situándose en su espalda, así quedaba entre el rubio y el respaldo del sofá – sálvame.
- Sálvate tu sola. – le contestó Draco, agarrando una manta que había sobre el sofá y cubriéndose con ella – Estoy intentando dormir.
- Cada vez está más cerca…
- Por última vez, déjame dormir. – gruñó Draco, envolviendo un brazo alrededor de Sparkles.
- ¡DRACO! – gritó Hermione en cuanto Harry se abalanzó sobre ella. El Slytherin aulló cuando Harry le propinó un puñetazo en la cara en su intento por alcanzar a la niña.
- ¡SUÉLTAME, POTTER! – exigió Draco, intentando apartar lo puños de Harry para que dejara de golpearlo. Pero no le hizo ningún caso, ni siquiera se daba cuenta de que estaba dándole una paliza a Draco.
- ¡DEVUÉLVESELAS, IDIOTA!- gritó Hermione, tirando de la manta sobre su cabeza y encogiéndose en el sofá con Sparkles entre sus brazos.
Draco, aunque molesto por la elección de palabras de Hermione (al llamarle idiota), vio que lo que la niña decía tenía algo de sentido. No estaría recibiendo semejante paliza si comenzaba a atizar sus propios golpes.
- ¡VAMOS, DRACO! – Hermione empezó a animar al Slytherin, asomando su cabeza furtivamente por encima de la manta, ya que los chicos habían pasado del sofá al suelo - ¡DALE FUERTE Y HAZLO PAPILLA!
Pero tan pronto como Hermione se aburrió, dejó de aplaudir y saltando por la parte de atrás del sofá, desapareció dentro de la habitación de Draco para encontrar algo que leer… algo que no fuera un cuento de hadas. Quería aprendérsela y guardarse la historia para la hora de dormir. Ninguno de los chicos se fijó en ella, ambos todavía gruñéndose e intentando golpear al otro.
Abriendo el baúl del Slytherin, Hermione rebuscó entre algunos libros y salió de allí dentro con una gruesa carpeta negra, llena de hojas de pergaminos garabateadas con alguna nota en su interior.
- "Defensa Contra las Artes Oscuras: Las tres Imperdonables." – leyó Hermione en voz alta, estudiando la estilizada letra cursiva – Esto suena interesante.
Saliendo a la sala común, pasó por delante de Harry y Draco, ahora ambos luchaban por el control de la varita de Draco y Harry yacía abandonado a varios palmos de distancia.
Entrando en su habitación y dejándose caer cómodamente en la cama, apoyó el pergamino sobre la almohada y comenzó a leer.
Defensa Contra las Artes Oscuras – Las Tres Imperdonable
Martes, 18 de septiembre.
Draco Malfoy.
D.C.A.O – Moody.
¡ALERTA PERMANENTE!
Primer hechizo: Maldición Imperius.
- El encantamiento es Imperio.
- Te ofrece el control de las acciones de la víctima.
Ejemplos:
- Hacer bailar claqué a una araña.
- Cuando Pansy canta demasiado alto (¡Cállate!)
- Los malabares de Blaise (¡No tiene ni idea de cómo hacerlo!)
Hermione hizo una pausa en su lectura. ¿Por qué se mencionaba a Blaise en las notas de Draco si sólo tenía cinco años? ¿Sería un Blaise diferente? Se encogió de hombros y continuó leyendo.
¡ALERTA PERMANENTE!
Segundo hechizo: Maldición Cruciatus.
- El encantamiento es Crucio.
- Causa una enorme cantidad de dolor a la víctima. Puede causar daños cerebrales, pérdida de memoria, discapacidad en las extremidades, etc. Cuanto más tiempo se ejerza sobre la víctima más propenso será a dejarle daños permanentes.
Hermione se estremeció. ¡Eso sonaba horrible!
- Para utilizar con éxito la Maldición Cruciatus, el lanzador del hechizo debe querer ver herida a la otra persona.
¡ALERTA PERMAMENTE! (¿Quieres dejar de decir eso, maldito bastardo?)…
Una gran mancha de tinta, obstaculizaba las siguientes palabras de Draco, junto con una pequeña nota de Moody para que Draco se presentara en su oficina esa tarde a las siete para el castigo que le impondría.
Ejemplos:
- La araña bajo la maldición.
Tercer hechizo: Maldición Asesina.
- El encantamiento es Avada Kedavra.
- La víctima muere al contacto con el hechizo. El rayo de luz que desprende la varita es verde. No hay ningún hechizo escudo que pueda bloquear esta maldición. Los objetos físicos sí que pueden, siempre y cuando hayan sido modificados con propiedades mágicas.
- Como con la Maldición Cruciatus, el lanzador debe querer ver muerta a la víctima.
Ejemplos:
- Moody ha matado a la araña.
¡ALERTA PERMANENTE, MALFOY! (¡Argh! ¡Me está señalando a mí!)
- Esto suena peligroso. – se dijo a sí misma Hermione, tocando pensativamente la página con la varita de Harry – Sin embargo, no creo que realmente funcionen. Quiero decir, ¿por qué iban a enseñar eso en Hogwarts?
Hermione tuvo la repentina idea de que Draco había dejado allí el pergamino a propósito. ¡Tendría sentido! El Slytherin sabía que, finalmente, atacaría sus cosas y lo dejó allí para engañarla. Debería probar alguno de esos hechizos contra él, probablemente sería alguno de hacer cosquillas o algo así…
Pero…
Se mordió el labio mientras volvía a mirar la lista. Tal vez era real. Tal vez realmente podía matar a alguien. Y ella no quería matar a nadie. Ya había matado a los Gusarajos y había sido horrible.
Sin embargo, tal vez todavía podía gastarles una broma a los chicos. Después de todo, la habían dejado completamente desatendida.
Riendo, Hermione trepó hasta la cama de Draco, y comenzó a bucear en los libros de conjuros. Tal vez, podría encontrar uno que pareciera alguna de esas maldiciones y ¡darles un buen susto!
Unos pocos minutos después de empezar su búsqueda, encontró uno. Era un pequeño truco de fiesta, diseñado para ser parte de un espectáculo de luces. A Hermione le gustaba, porque, al igual que su hechizo "Hocus Pocus", eran palabras mágicas que ya conocía. Y era tan genial que tenía que funcionar.
De vuelta en la sala común…
- Muere… Malfoy. – jadeó Harry, golpeando ligeramente el brazo de Draco.
- No… muere tú. – le contestó Draco, golpeando la pierna de Harry con el pie – Nunca… me rendiré…
- Entonces… tendré que matarte… - dijo Harry débilmente, intentando volver a empujar a Draco, pero su mano calculó mal la distancia y aporreó la moqueta.
Hermione se acercó a los chicos, varita en mano y una sonrisa retorcida en sus labios.
- ¡Levántate y enfréntame, Harry! – exigió - ¡Ahora lucharé mi propia batalla!
- ¿Quieres decir después de haber sido apaleado por Draco? – le preguntó Harry con ironía, sin moverse del suelo – Eso no parece muy justo.
- Adelante, Hermione. – murmuró Draco, desde su lugar en el suelo – Enséñale a este Gryffindor a no meterse con un Slytherin.
Harry entreabrió un ojo ante eso.
- Pero ella es…
- ¡Shhh! – le hizo callar Draco.
A estas alturas, Hermione estaba demasiado confundida.
- Ella es… - repitió la niña invitándole a continuar.
- Ella es mala. – se apresuró a decir Harry – Queriendo atacar a un mago indefenso. Y con ni más ni menos que su propia varita.
- Complácela. – gimió Draco desde el suelo – Al menos, esta vez te está dando una oportunidad. Será como un duelo.
- Pero se supone que ella no debería hacer magia. McGonagall me mataría.
- No voy a hacer nada peligroso. – prometió Hermione, ahora mucho más entusiasmada ante la perspectiva de un duelo mágico como venganza – Sólo las cosas que he leído en los libros. ¿Por favor, Harry? ¡Quiero retarte a un duelo!
Harry suspiró.
- Muy bien. Pero cada uno lanzará tres hechizos y ya está, ¿de acuerdo?
- Vale. – canturreó Hermione, alegremente.
- ¿Por qué no le das a Harry su varita y utilizas la mía? – sugirió Draco, entregándole la varita – Una varita siempre funciona mejor al mago o bruja al que pertenece.
Hermione aceptó y segundos después estaba en pie delante de Harry, el sofá había sido apartado y Draco se había sentado en un lado a observar.
- Mi nombre es Íñigo Montoya. – dijo Hermione, apuntando a Harry con la varita y adoptando un acento muy extraño – Tú mataste a mi padre. Prepárate para morir.
- ¿Qué…? – preguntó Draco.
- Una cita de película. – dijo Harry, sonriendo – Aunque no sé por qué a una niña como tú, le permitían ver la Princesa Prometida.
- Mami y papi no lo saben. – dijo Hermione con una sonrisa socarrona – Un día me quedé hasta muy tarde y la vi desde detrás del sofá.
Ambos rodaron los ojos. No estaban para nada sorprendidos.
- Bueno, las damas primero. – dijo Harry, señalando a Hermione – Haz lo que quieras.
La niña frunció los labios, intentando decidir por donde iba a empezar. Quería dejar su nuevo hechizo para su último turno.
- ¡Bullarumpana! – exclamó y unas grandes burbujas coloridas brotaron desde el extremo de la varita de Draco.
Realmente no era un hechizo de duelo, pero era impresionante la magia que podía albergar una niña de cinco años de edad. Las burbujas flotaron hacia Harry y estas silenciosamente explotaron en cuanto el Gryffindor las empujó con su varita.
Hermione era todo sonrisas, ¡parecían pequeñas burbujas de hada!
- Mi turno. – dijo Harry, con la decisión de lanzarle algo igual de suave - ¡Flostempesta! – una lluvia de margaritas salió del extremo de su varita, derramándose por el suelo. Hermione se agachó y cogiendo una flor, se la puso detrás de la oreja.
La niña sacó la inspiración para su siguiente hechizo de un encuentro anterior con Harry: ¡el tapón de oreja!
- ¡Magnabutia! – exclamó produciendo una gran explosión y una gran nube de humo de su varita. Ese sí que podría ser un hechizo de duelo, ya que dejaba al oponente temporalmente sordo, causando una distracción.
Funcionó, aunque parecía que Draco se había llevado la peor parte, tambaleándose sobre el sofá y sacudiendo las manos sobre sus oídos.
- ¡ESA A SIDO BUENA! – gritó Harry, con su audición reducida a un estridente ruido - ¡ERUPIGNISA! – decenas de fuegos artificiales salieron del extremo de su varita, al tiempo que Hermione aplaudía y gritaba con alegría ante el espectáculo (ensordeciendo aún más a Draco) de coloridas explosiones.
Ahora era el momento de su último truco.
- ¡ABRA CADABRA! – gritó con toda la fuerza de sus pulmones y una luz verde brillante salió disparada de su varita directamente hacia Harry. La luz chocó contra él y se dispersó sin causar ningún daño, pero Harry, quien todavía seguía tambaleándose a causa de la falta de audición, se inclinó demasiado hacia atrás y cayó al suelo. Su propio hechizo, uno inmovilizador para dejar a Hermione fuera de combate durante un rato, lo alcanzó a él al darle la vuelta a la varita mientras caía.
Draco, no se había dado cuenta de ese último hecho. Aun sordo, había leído las palabras de los labios de Hermione tan parecidas a la Maldición Asesina y visto una brillante luz verde salir de su varita. Entonces vio como Harry caía y el sofá le bloqueaba la visión del propio hechizo malogrado de Harry.
Hermione estaba haciendo un baile de la victoria alrededor del cuerpo inmóvil de Harry, agitando la varita de Draco en el aire.
Draco se sintió entumecido. Harry estaba muerto. Harry, quién se suponía iba a ser el salvador, estaba muerto. A causa de un estúpido duelo que él había alentado.
Y su maldito oído todavía no había vuelto.
- ¡PARA! – gritó sin poder oírse, pero Hermione sí podía y detuvo su baile. El humor de la niña pareció ir decayendo en cuanto vio los ojos de Draco, muy cerca de desbordarse de lágrimas.
- ¿Qué? – preguntó Hermione y le tendió la varita - ¿Quieres que te la devuelva ya?
Draco se la arrebató, guardándosela en el bolsillo de su túnica. Sin embargo, no estaba muy seguro de quererla, esa varita era la asesina de Harry.
- Tenemos que irnos. – dijo seriamente.
Hermione le dijo algo, pero Draco negó con la cabeza, ya que todavía no podía oír. Con un movimiento de su varita, levitó el cuerpo de Harry, sin darse cuenta de que el Gryffindor estaba parpadeando rápidamente hacia él.
Harry no estaba muy seguro de lo que estaba pasando. Iba pensando que las habilidades dualísticas de Hermione eran condenadamente buenas, especialmente cuando nunca había tenido ningún tipo de enfrentamiento real. Y su truco final… ¡si no la hubiera oído habría pensado que estaba intentando matarlo! ¡Maldita pequeña genio! ¡Incluso ha hecho que se hechizara a sí mismo!
Si pudiera, sacudiría la cabeza. Le había vencido en duelo una niña pequeña. Nunca lo habría pensado…
Draco no parecía estar divirtiéndose. Estaba increíblemente alterado y con el rostro esculpido en piedra, mientras los tres marchaban en una extraña procesión por el pasillo.
Y entonces Harry sintió que se hundía al darse cuenta de que Draco creía que estaba muerto. Lo que con el tiempo podría ser divertido, pero en ese momento Draco parecía a un paso de estallar de rabia contra Hermione, que por una vez no había hecho nada malo, para paralizarla completamente.
Hermione, quien había estado preguntando persistentemente: "¿Qué pasa?", finalmente guardó silencio y se posicionó a la altura de Harry, después de que Draco no le contestara ni una de las veces. La niña captó la mirada de Harry, quien parpadeó en su dirección y ella le dedicó una pequeña sonrisa.
Aparentemente, Draco los estaba guiando hasta el castigo con McGonagall y el momento en el que llegaron al aula, eran las ocho y dos minutos. Entraron y McGonagall levantó la mirada de su escritorio donde había estado sentada, cronometrando cuanto tiempo tardaría este grupo en aparecer. Pero la charla que les iba a soltar murió en sus labios cuando vio a Harry, flotando misteriosamente detrás de Draco.
- ¿Señor Malfoy?
- Harry está muerto. – dijo Draco.
Hermione se quedó sin aliento.
- ¡¿Qué?! ¡No, no lo está!
Los estudiantes, que habían estado sentados en silencio en sus pupitres, ahora estaban todos congregados alrededor del cuerpo flotante de Harry. El oído de Draco poco a poco iba volviendo.
- Hermione y Harry estaban batiéndose en duelo. Y ella le lanzó la maldición asesina y…
Hermione golpeó el suelo fuertemente con un pie.
- ¡Qué no! ¡Harry está vivo! ¡Mira! ¡Está parpadeando!
Todo el mundo se acercó más y, efectivamente, vieron como Harry estaba parpadeando rápidamente.
- Oh, gracias a Merlín. – suspiró McGonagall, con una mano sobre su corazón – Parece que está petrificado. Un momento.
La profesora le lanzó el contra-hechizo y un segundo después Harry cayó al suelo hecho un nudo de extremidades.
- Au. – gimió, fulminando a Draco, quien había retirado el hechizo de levitación.
Draco simplemente se limitó a mirarlo con los ojos como platos.
- Pero… te vi…
- Dije Abra Cadabra. – se defendió Hermione – Y entonces Harry se disparó su propio hechizo.
- Me tropecé. – admitió Harry, dejando que Ron le ayudara a ponerse en pie – Y me petrifiqué a mí mismo. Estoy bien, te lo aseguro.
Draco resistió el impulso de desfallecer sobre una silla, ya que eso no era digno de un Malfoy.
- Bueno… no lo vuelvas a hacer. – dijo con voz tensa.
- ¿Qué estaba haciendo la señorita Granger batiéndose en duelo, en primer lugar? – preguntó McGonagall, dedicándoles una estrecha mirada a los dos jóvenes.
- Ehh… - comenzó Harry.
McGonagall, agitó una mano de manera cansada. No podía esperar más a que estas clases de "paternidad" acabaran.
- Olvidadlo. Nadie ha salido herido. Simplemente no haga más magia, señorita Granger, ¿entendido?
- Sí, señora. – dijo Hermione – Lo prometo.
McGonagall, suspiró.
- Ahora que eso está resuelto, por favor, tomad asiento, para que pueda explicar el castigo. ¿Señor Potter y Señor Malfoy? Dadas las circunstancias, no os castigaré más por llegar tarde. Vuestro trabajo es simple. Quiero esta aula y mi despacho limpios de arriba abajo. Los libros ordenados alfabéticamente y por temas en las estanterías, todos los suministros bien organizados y las sillas y escritorios relucientes. Nadie tocará ninguna de mis cosas o recibirá otro castigo. ¿Alguna pregunta? – los alumnos sacudieron la cabeza – Muy bien. Ah, y sin magia. Así que por favor, dejad vuestras varitas en la parte delantera del aula. Confío en no tener que permanecer aquí mientras estéis limpiando, ¿puedo hacerlo? Espero que como grupo os ayudéis mutuamente. Porque si una sola persona hace algo mal, tendréis la suerte de volver a ser castigados. Volveré a las diez, espero que la sala esté reluciente para entonces. – con eso, McGonagall desapareció de la clase, con las varitas de los alumnos en una caja bajo el brazo.
Todos los estudiantes empezaron a mirase unos a otros.
- Yo no limpio. – resopló Pansy – Eso lo hacen los Elfos Domésticos.
- Yo tampoco. – dijo Draco, dejando caer la cabeza entre sus brazos – Ya he hecho suficiente durante todo el día.
- ¿Qué os ha pasado exactamente a vosotros dos? – preguntó Ron, observando la aparición de leves moretones sobre la piel de los chicos.
- Nos estábamos peleando. – murmuró Harry – Aunque no recuerdo por qué.
Draco se encogió de hombros.
- Ni yo. Supongo que realmente no importa, pero… ¿alguien tiene hielo?
- No, lo siento. – se disculpó Pansy – Conjuraría algunos, pero McGongall se ha llevado nuestras varitas…
- Lo que nos trae de vuelta a nuestro actual problema… ¿Empezamos a limpiar? – preguntó Terry – Y todo el mundo debe ayudar. – dijo esto último, mirando a Pansy y Draco.
- Los niños podrían limpiar las mesas, ¿no? – preguntó Neville – No es demasiado peligroso.
- Buena idea. – dijo Hannah y volviéndose a los niños, dijo – Solo tenéis que coger un cubo de agua y con eso limpiar el escritorio de McGonagall y las demás mesas y sillas. Y si encontráis un chicle o alguna mancha que no se desprende, le ponéis uno de estos encima. – les tendió una bolsa llena de parches redondos de un rojo brillante que ella utilizaba de vez en cuando en sus ropas – Y una estudiante mayor irá a quitarlo.
- Yo voy a ordenar alfabéticamente los libros. – dijo Neville – No creo que haciendo eso arme ningún lío.
- Te ayudaré con eso. – dijo Pansy – Suena fácil.
Muy pronto, los trabajos habían sido distribuidos entre los estudiantes (Draco malhumorado por haber sido relegado a limpiar el despacho de McGonagall y Harry había sido nombrado barrendero del aula) y todos estaban trabajando duro.
- ¿Te imaginas si Hermione fuera mayor en este momento? – le susurró Harry a Ron mientras pasaba por detrás del pelirrojo, quien estaba ordenando las cajas de las estanterías – Estaría usando esto para demostrar que los Elfos Domésticos no son necesarios.
- Esperemos que no recuerde esto. – le contestó Ron.
- Estoy muy seguro de que lo hará.
- Ya… - suspiró Ron, empujando una caja llena de cuerdas hasta el fondo de una de las estanterías superiores – Pero podemos espe…
- ¡FUEGO! ¡HAY FUEGO! – gritó Lavender, alejándose corriendo de los pupitres. De hecho , las llamas estaban consumiendo rápidamente una de las mesas y una vela volcada parecía ser el causante de eso.
- ¡¿Qué hacemos?! – gritó Ron, alejándose de las llamas - ¡No tenemos varitas!
- ¡Un extintor! – exclamó Terry.
- Los magos no tienen de eso. – señaló Harry.
- ¡Saltemos por la ventana! – gritó Pansy.
- No seamos tan drásticos todavía. – dijo Harry – Sólo es un escritorio.
- Ahora dos. – observó Hannah.
- Vamos a por los cubos de agua. – ordenó Harry – Y los volcaremos sobre las llamas.
Los pocos cubos de agua que habían estado usando para limpiar el aula, fueron volcados sobre las llamas, apagando la mayor parte de ellas. Harry se quitó la túnica, arrojándola sobre la mesa y palmeándola repetidamente con las manos.
- ¿Qué… estás haciendo? – le preguntó Ron.
- Prevenir que el fuego consiga oxigeno… no debería arder si no tiene.
Unos minutos más tarde, toda la clase estaba en silencio, salvo por el constante goteo del agua contra el suelo de piedra. El humo había llenado buena parte de la sala y muchos de los estudiantes estaban recubiertos de ceniza.
- Bueno, podría haber sido mucho peor. – dijo Neville – No como el fuego del Gran Comedor…
Débiles afirmaciones se elevaron entre los estudiantes y poco a poco volvieron a la limpieza de la mejor manera que pudieron, dadas las circunstancias.
McGonagall, llegó a las diez en punto y no pareció muy contenta con el desastre, pero estuvo agradecida de que nadie saliera herido. Manchados de hollín y cansados los estudiantes habían caminado miserablemente hasta sus salas comunes para tomar una ducha rápida y caer dormidos (en el caso de Hermione un baño).
Tan pronto como Hermione se había metido en la cama (por una vez sin queja alguna), Tanto Harry como Draco se habían dejado caer en el sofá y sacaron sus deberes los cuales no habían podido hacer hasta entonces. Pero sus mentes no estaban enfocadas en eso.
Se estaban preguntando cuanto más podrían aguantar.
A mí me ha dado mucha pena la escena en la que Draco cree que Harry esta muerto... es que me lo como! Mañana os haré la pregunta del millón y si quieres que traduzca la secuela de esta historia sólo tenéis que dejarle un review a la autora (IcyPanther) en Parentig Class, acosarla un poco para que la termine, tal vez funcione ;)
¡Besos y gracias por el constante apoyo en esta aventura!
Contestacion a los reviews sin cuenta:
Chicadelasfrases: Siii lo de las carreras en Hogwarts debería ser oficial, joder. Me encantaría ver a un Slythiern jugando sucio... JAJAJJA me los acabo de imaginar a lo MarioKart... JAJAJAJ Esa frase de Lee me hizo mucha gracia... pobre Snape, siempre tiene que pillar, no se salva de ninguna xD En fin cielo espero que disfrutes del penúltimo capítulo y nos vemos muy pronto con el final y estaré deseado que te unas a mí en la nueva traducción Dramione, será un poco más intenso ;) ¡Besos!
Karla: JAJAJAJ Si la reacción de todos en el Gran Comedor es genial... xD Habría pagado por verlo. E fin, espero que hayas disfrutado del penúltimo capítulo y nos vemos muy pronto con el final! ¡Besos!
SALESIA: Holaaa princessa! Buenoo, ya ves que el castigo de Mcgonagall no era para tanto, pero es que estos chicos no saben estar en un sitio sin provocar un incendio, una bola humana, yo creo que la derrota de Voldemort no es tan improbable... xD JAJAJAJA La reacción de la gente en el Gran Comedor ante la declaración de Hermione es buensisima, me imagino a los profesores intentando aguantarse la risa y fracasando estrepitosamente en el intento... habría pagado por verlo xDDDD Me imagino a tu amigo el del Baseball como un mapache, tan adorableeee jajajaja Pero el juego al que estaban jugando no era Baseball, aquí en españa le llamamos: el juego de matar... xD Pero hay una película del Ben Stiller basada en ese deporte, en españa se llama "Cuestión de Pelotas" Y en Latinoamerica: "Pelotas en Juego" creo... xD Y si menos mal que esta vez a Hermione le dio por enseñarles insultos a sus amigos en vez de liderar una revolución... xD En fin cielo, espero que hayas disfrutado del penúltimo capítulo y nos vemos muy pronto con el final y la siguiente traducción :DDD ¡Besos amor y gracias por el constante apoyo desde el principio (Y me refiero a Turncoat)!
