Disclaimer: Nada de Harry Potter me pertenece. Sólo la trama.
Notas preliminares:
- Este capítulo es ligeramente bizarro. Confuso tal vez es la palabra. Pero como en la vida las cosas vuelven a su cauce lenta e inexorablemente, y a veces sin que nos demos cuenta, pues me pareció acertado escribir así.
- Si quieren ponen las canciones que les digo, así reflejarán la secuencia de las acciones.
Cada cosa en su puesto
Como tenorio en el purgatorio, como alma en pena sin velorio
Como muerto desde que te vi, en el fondo del infierno VIP
Otra víctima inocente que se retuerce entre tus dientes
Queda una mancha carmesí en el suelo del infierno VIP
Infierno VIP-Caramelos de Cianuro
La bilis te sube a la garganta. Harry Potter… Harry Potter en tu casa. Algunos años atrás probablemente lo hubieras intentado humillar, usar. Te hubiera gustado burlarte de él. Decirle que al igual que todos, él no es indiferente al encanto Malfoy.
Pero ahora… ahora sólo piensas en que él no debe estar allí.
- Míralo bien, Draco. ¡Míralo! Si es él entonces todos nuestros problemas se acaban…
Es asqueroso, te dices. El placer que encuentra tu padre en la posibilidad de resarcirse con el Señor Tenebroso. Los dos, tu padre y tu madre. ¿Pero a costa de quién? De Potter. De Potter que no ha hecho más que nacer en el día y momentos equivocados. El 31 de Julio seguramente es una maldición. Y por eso Potter tiene tan puta suerte.
Lo detestas, tú más que nadie sabes que lo detestas. Pero no quieres que acabe así. Si lo identifican, el Señor Tenebroso no tendrá piedad con él. Lo humillará. Lo matará. Y él maldito Potter no se merece una muerte tan despreciable. Se merece algo más que el escenario de Malfoy Manor para la batalla. No quieres imaginar lo que sería recordar siempre que en la sala de tu casa, Lord Voldemort y Harry Potter se enfrentaron.
No quieres, y por eso no lo identificas. No lo vendes.
- No… no estoy seguro.
Y te alejas.
Horas después Harry-jodidos-de-la-mierda-Potter te ha robado tu varita y se ha marchado amablemente de tu casa.
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Cuando pasaste dejaste un desastre, me viste, te vi,
te vestiste y te fuiste.
Eres furia, lujuria y exceso… yo soy carne y hueso
¿Cómo salgo ileso?
Adiós Amor- Caramelos de Cianuro
Ginevra Molly Weasley. Ese era su nombre. Todos le decían Ginny. Tú preferías decirle Ginevra. Más de una vez te preguntó por qué y tú sólo te encogiste de hombros. ¿Pero qué le podías decir? ¿Qué preferías ser diferente a los demás? ¿Qué preferías que te recordara por llamarte de diferente forma a los demás? Era ridículo.
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A Ginevra le gustaba el chocolate. Y el calor. Y volar con los cabellos al viento. También le gustaba hacer bromas. Reírse. Y defender sus propias opiniones. Era como un vendaval de energía. Un vendaval que pasó por tu vida y arrasó todo a su paso. Sin quererlo. Sin planearlo. Se metió en tu vida.
La necesitabas. Ella el aire que respirabas. La furia de la que te alimentabas. La timidez a la que pisoteabas. Ella seguía conservando la parte humana que te hacía falta. La humanidad que habías perdido.
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Ginevra era lujuria pura. Energía pura. Un fenómeno de la naturaleza. Con sus cabellos rojos, con sus ojos chocolate, con su piel pecosa. Ella era la Eva que traicionó a Adán y se hizo amiga de la serpiente. Ella era la Helena de Troya que hizo caer toda una ciudad. Ella era la esposa del Rey Arturo que destruyó a los caballeros de la mesa redonda.
Ella era actividad. Nacida para el movimiento. Para lo impulsivo. Para lo magnífico. Nacida para la libertad. Para tomar sus propias decisiones y pagar el precio por ellas.
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Te dejó. No volvió. Se fue. Se marchó. Te abandonó. Solo con tus demonios. Solo con tus problemas. Sólo con la angustia del final. De lo que te esperaba. Ya no tenías su consuelo. Sus brazos rodeándote, tus piernas encajándose en tu cintura, sus labios robándote el alma. Ya no tenías su presencia.
Pero pagó por ello. Las cruciatus volaron. Las imperius también. Los Carrows se mostraron satisfechos de ti. Dijeron que habías vuelto. Que no eras una decepción. Y tú sólo te encogías de hombros. No te importaba. Nada importaba ya. Ni los Mortífagos. Ni Voldemort. Ni tus principios. Tu actuación era para tu familia. Para que ellos vivieran. Para que tu madre estuviera bien. Y mientras tanto te ibas perdiendo. Te ibas alejando del mundo. Te ibas envolviendo del dolor ajeno.
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Yo no tengo nada más que ofrecer
Conmigo obtienes sólo lo que ves
Desde hace un tiempo quiero
Ser un poco más sincero
Dolor y Pasión-CDC
Vagas como un fantasma. Mecánico. Autómata. Como un zombie en medio del vacío. Si no caes al vacío es por tus amigos. Pansy te da la comida. No tiene nada que ver con que agarra la cuchara y te da del estofado de carne. No. La morena ha buscado y ha ejecutado un encantamiento que hace que todo lo que te sirva en el plato (sea lo que sea) se vaya a tu organismo, sin necesidad que muevas un músculo para ello.
- Y después dicen que eres estúpida - comentas con desgana.
- Esa es mi máscara, cariño.
Nott juega contigo interminables partidas de ajedrez. O de poker. Es un formidable contrincante. Y hace que siempre pienses en tu nuevo movimiento. Te abstrae de tus pensamientos. De tus demonios. Al menos momentáneamente.
Nadie se preocupa porque hayas cambiado tus hábitos. Porque ya no salgas por las noches. Porque ya no tengas una sonrisa macabra en tus labios. Lo aceptan. Dicen que ya que Greengrass no está, tú no tienes excusa para salir de tu dormitorio. Algunos hasta te miran con misericordia… Serán estúpidos.
- Otra vez te gané, Malfoy.
- Siempre ganas, Nott. ¿Por qué sigues jugando conmigo?
Él se encogió de hombros.
- ¿Por qué no jugar?
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Cáscara vacía. Ostra vacía. Tu cuerpo no siente. No padece. El sueño no pasa por tus parpados. La noche y el día son lo mismo. Arriba y abajo. Adentro y afuera. Todo igual. No hay negro ni blanco. Gris. Todo lo inunda un frío y aburrido gris.
Tienes frío todo el tiempo. La temperatura parece bajar cada vez más. Estás pálido. Enfermo. Pero no te das cuenta. Y nadie más que tus amigos parece saber eso. Pero no dicen nada. Sólo te miran preocupados. Y siguen con sus vidas. No hubieras pedido otra cosa.
- Deberías…
- No.
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Todos tenemos algo que esconder
Si te portas bien de dejo ver
Solamente el tiempo pudo
Hacerme un poco más agudo
Dolor y Pasión-CDC
No tienes nada que ofrecer. Nada que dar- Y tal vez sea mejor así. Te enclaustras en el piano. En su música. Compusiste una música para Ginevra. La tocas todo el tiempo. La afinas poco a poco. La inundas de rencores. De frustraciones. De molestias.
Eres un peón de un tablero de ajedrez. De un juego de poder entre Potter y Voldemort. Eres un títere de la mano de poderosos. La baraja más tonta del mazo. Eres tan inútil como ella.
- Soy inútil - dijo Ginevra -. No puedo hacer nada. No pude ayudar a Luna. No ayudé a Nevile… Él tenía razón… Tom… Y también. Soy inútil.
- No, no lo eres.
- Dime qué he hecho. Dime qué cosa genial he…
- ¡No lo sé! Pero no considero que debas decir que eres inútil.
Ella no te contestó. Y tú no intestaste hacerle hablar.
Probablemente fue por eso. Ambos eran inútiles para la guerra que había. Pero ninguno de los dos era inútil para destruir al otro. Para acabar con el otro. Para ser el verdugo del otro.
Lo de ustedes siempre fue así. Destruirse uno al otro. Descubrir los puntos flacos del otro.
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Y ahora vuelven a verse. Fragor de la batalla. Hechizos van y vienen. Hay sangre cayéndole por el labio. Tu cabello está sucio y sin vida.
Están frente a frente. Pero tan lejanos. Como si todo un abismo los distanciara. Ella ha adelgazado. Tú estás más pálido. Fantasmas que recorren sus vidas. Sombras que se instalan en sus pechos. No hay nada más que ustedes. Y los recuerdos, y las sensaciones.
Pero no se tocan. Sus alientos no se tocan. Están tan lejos y a la vez tan cerca. Ella cierra los ojos. Tú la miras. Sólo están ustedes. Sólo ustedes, nadie más. Y recuerdas la música del piano.
- ¿Por qué el piano?
- Es el único instrumento que pude tocar. Probamos con varios, hasta que sólo quedó el piano. Y pues… me quedé con él.
- ¿Pero por qué tenías que tocar algo?
- Tradición. Todos los Malfoy tocan un instrumento.
- ¿Tu padre también?
Ella no concebía que Lucius Malfoy pudiera tocar un instrumento.
- No, él no. Él fue una excepción. Mi abuela fue el que exigió que tocara algo.
- Ah… Creí que tu madre era la que…
- A ella le gusta, pero no es muy buena.
- Ya.
Lo de ustedes fue más besos que palabras. Más caricias que arañazos y mordiscos. Más susurros que maldiciones. Fue lo dulce y lo que no. Fue lo oscuro y lo claro. Pasión y dolor. Blanco y negro.
Pertenecieron al mismo lugar. Al mismo momento. Pero no estaban hechos para estar en ese lugar.
Ella alza la varita y empieza el duelo.
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- ¿Por qué volviste?
- ¿Y por qué no? - gritó ella.
Maldición.
- Te quedaste en tu casa como una gallina.
Maldición.
- Tú también te quedaste en casa. ¿Por qué volviste hoy?
Maldición.
- ¿Quién dice que volví?
- Volviste a la guerra de tu señor - se burló ella.
- No es su guerra, es la mía. Es mi guerra por la supervivencia.
Maldición.
- Palabras loables para un asesino.
- ¿Asesino? Nunca he matado a nadie, Weasley.
Maldición. Ginevra hizo un brusco movimiento para evitarlo. Te devolvió la jugada. Te giraste y la maldición hizo caer una fila de piedras. Gruñiste. Ella hizo que se te cayera la varita que habías robado. Sonrió y se marchó.
- Maldita perra.
La alcanzaste. La metiste en una sala que milagrosamente aún no habían destruido. Ella forcejeó para liberarse de tu agarre. No la dejaste. Ya no tenías la varita. Pero tenías otras armas…
La besaste. Mordiste su labio hasta sacarle sangre, hasta paladear el sabor metálico de la sangre. Y ella te mordió a su vez. Abrió su boca. La devoraste. Afuera una guerra de varitas. Adentro, una batalla de lenguas. La empujaste hasta la pared. Pero ella no se dejó. Se soltó y te tiró al piso. Se puso a horcajadas sobre ti. Te mordió el cuello. Gruñiste. La tomaste de la cintura. La giraste y la pusiste sobre el suelo de piedra. Las piedras se encajaron en su espalda. Ella jadeó. Te rodeó con sus piernas. La sensación fue indescriptible. El solo roce de las ingles hizo que casi alcanzaras el nirvana. Lanzaste una maldición.
- Para la próxima no te pongas pantalones - ordenaste.
Ella soltó algo que sonaba a:
- Lo tomaré en cuenta…
Pero apenas la escuchaste. Estabas más preocupado en quitarle los pantalones.
- Draco, despierta.
- ¿Qué?
- Despierta, hijo.
- ¿Madre?
De repente ya no estabas en el aula con Ginevra. De repente no estabas en el castillo. Estabas frente a frente a tu madre. Ella acostada en su cama, pálida y enferma. Y tú mirándola impotente.
- Despierta, cariño.
Y fue como si volvieran a ponerle sonido a tu alrededor. Volvías a estar en medio de la batalla. Un mortífago te apuntaba con su varita. Algo o alguien hizo que se desmayara. Pero no viste nada. Luego sentiste un golpe en la espalda y caíste de rodillas.
Era un sueño… Era un maldito sueño. Ginevra estaba a pocos centímetros de ti. Luchaba con dos mortífagos a la vez. Mientras ellos reían. Pero ella era una buena contrincante. Los hizo caer.
Te miró y la miraste. ¿Qué parte era sueño? ¿Y qué parte era realidad? La pelea seguía. Te escabulliste para no salir herido. Deseabas también que la muerte de Crabbe fuera sueño, de verdad que sí.
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Muertos. Heridos. ¿Quién puede contarlos? Y lágrimas. Flores de mayo regadas por todas partes. Pisoteadas. Sangrantes. Al final nadie es ningún bando y todos luchan por sí mismos.
Tú te abrazas a la cintura de tu madre. Estás como en casa. Alzas la mirada y ves a Ginevra con su familia. Si no te equivocas han perdido a alguien. Tú cierras los ojos. Tu familia no ha sido tocada. No aún al menos.
Ella alza la mirada y te mira. Están lejos y a la vez tan cerca…
Esta vez no habrá último polvo,
no habrá último beso,
no estamos para eso
No quiero darle la espalda al espejo.
¿Qué vale tenernos
tan cerca y tan lejos?
Adiós Amor -CDC
Notas de la autora:
- Ya les dije que este capítulo sería bizarro. Un poco confuso entre la realidad y la fantasía. Ustedes eligen qué es realidad y q es ficción.
- Las canciones que utilicé: Adiós amor y Dolor y Pasión, ambas de Caramelos de Cianuro. ¡Amo ese grupo! Bueno, de una de sus canciones, Infierno VIP está inspirado el fic.
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