Disclaimer: Harry Potter es absoluta propiedad de Jk Rowling. La trama es completamente mía.
Epílogo
El otoño llegó repentinamente. La mañana del uno de Septiembre era crispada y dorada como una manzana. Para algunos, era una fecha como cualquier otra. Para otros, sin embargo, era el comienzo del algo muy importante. Pero esa es otra historia.
Mientras la pequeña familia se apresuraba a cruzar la ajetreada calle hacia la grandiosa y sombría estación, el humo de los tubos de escape de los coches y el aliento de los caminantes centelleaban como telas de araña en el aire frío. Una hermosa lechuza descansaba en uno de los baúles de los dos muchachos. En el otro, un gato dormía en una jaula de mimbre. Una pequeña pelirroja se retrasaba detrás de sus hermanos, y protestaba por no poder ir a Hogwarts ese año.
A Ginny le recordó a ella misma, bastantes años atrás, mientras despedía al último hermano que iba a Hogwarts. También ella estaba emocionada por ir al colegio. Por eso no podía regañar a Lily y decirle que tuviera paciencia.
La voz de Albus llegó hasta Ginny por encima del clamor que les rodeaba; sus hijos habían reasumido la discusión que habían empezado en el coche. Albus protestaba que no iría a Slytherin y James lo molestaba con que sí.
- ¡No! ¡No estaré en Slytherin!
- ¡James, dale un respiro! -dijo Ginny.
- Yo solo digo que podría ser, -dijo James, sonriendo a su hermano menor -. No hay nada de malo en ello. Podría estar en Slyth...
Pero James captó la mirada de su madre. Esa mirada que le advertía que estaba frente a un castigo inmediato si no dejaba de molestar a Albus. James valoraba su integridad así que se quedó en silencio. Los cinco Potter se aproximaron a la barrera.
James tomó el baúl junto con su lechuza y pasó rápidamente. La lechuza se llamaba Nemo, pues adoraba esa película aunque fuera vieja. Sus padres habían estado de acuerdo, así que la pequeña lechuza marrón había sido bautizada como un pez, contra las protestas de Lily por ese hecho.
Albus aprovechó para preguntarles a sus padres si le escribirían, y ellos lo tranquilizaron diciendo que semanalmente le enviarían una carta. Albus asintió y tomó el carrito junto con su gato. Set ronroneaba feliz en su cesta de mimbre. ¿Por qué se llamaba así? Porque a Albus le encantaban los dioses egipcios, y aunque Set no tuviera nada que ver con los gatos, él había bautizado al suyo de esa forma.
Todos juntos pasaron la barrera y buscaron con la mirada a la pequeña familia Weasley-Granger. Cuando los divisaron se acercaron a ellos. Ron había vuelto a pasar su examen de manejo, con trampas pero lo pasó al fin y al cabo. Metieron los baúles de Rose y Albus.
Rose era igual a Hermione, salvo por el cabello, que era más liso que el de su madre, pero igualmente rizado. Rose también era la mejor amiga de Albus, y la única aparte de sus padres que conocía su miedo a quedar en Slytherin.
Ginny suspiró. Aquel miedo había sido innegable en los últimos meses. Ni ella ni Harry tenían problemas en que alguno de sus hijos quedara en esa casa. Aunque ambos por diferentes razones. Harry consideraba que Severus Snape había sido el hombre más valiente que había conocido, y que si él perteneció a Slytherin no todo Slytherin era malo. Ginny consideraba que no podía juzgar a su hijo si quedaba en Slytherin, pues ella misma había sido seducida por el encanto de una serpiente.
-Mira quién está ahí.
Antes de que Ron notara su presencia, ella había reparado en Draco Malfoy. Estaba más maduro, tenía canas y sus ojos grises no brillaban como antes, pero seguía siendo el mismo. El mismo que la enseñó tanto, de la vida y de sí misma. De esa parte de sí misma que era seducida por la oscuridad, la maldad y la crueldad. Con él había aprendido que no existía blancos o negros, sólo gris, y que todos en algún momento éramos buenos y malos.
Draco Malfoy estaba allí de pie con su esposa e hijo, con un abrigo oscuro abotonado hasta la garganta. Su pelo estaba peinado hacia atrás de tal forma que enfatizada la barbilla puntiaguda. El nuevo chico se parecía a Draco tanto como Albus se parecía a Harry. Draco captó un vistazo de Harry, Ron, Hermione y Ginny mirándole, asintió cortésmente, y se alejó.
Ginny dejó salir el aire que no sabía que estaba conteniendo. ¿Qué había esperado? ¿Qué él se acercara? ¿Qué hablara con ella? Negó con la cabeza. Era estúpido y ridículo siquiera pensar en algo así. Ellos habían tropezado en el mismo camino, pero ya no eran iguales. Habían cambiado. Habían dejado los niños que eran antes para ser los que eran ahora. Los adultos con parejas, con hijos, con ocupaciones.
Draco trabajaba en el Ministerio, en el Departamento de Misterios como Inefable. Él y Harry habían conseguido hacer las paces, y si bien no eran amigos (nunca podrían serlo), podían estar en una misma habitación sin matarse. Ginny había jugado para las Holyhead Arpies, pero luego de los embarazos había tomado un trabajo de reportera en el El Profeta.
Entonces, ¿por qué seguía pensando en él? ¿En lo que podría haber sido? Si no estuviera Astoria Malfoy del brazo de Draco… Si ella misma no estuviera del brazo de Harry… Entonces no nacerían ni James, ni Albus, ni Lily. Entonces no nacería Scorpius. Entonces les hubieran dado la espalda a sus familias. Y eso no podrían permitirlo, ninguno de los dos. Nunca habían estado de acuerdo con algo, pero en lo que se refería a la familia, los dos tenían claro que matarían por ellos.
Los Malfoy habían sobrevivido a la guerra. Lucius Malfoy había ido a Azkaban por una buena temporada. Ya había salido y mantenía un perfil muy bajo. Narcisa Malfoy seguía siendo la gran señora, y según se había convertido en una madre y abuela ejemplar. Ellos eran era la familia de Draco. Bueno ellos, y sus amigos. Pansy se había casado con Blaise Zabini, y ambos habían migrado a Italia, tenían dos hijos, uno tenía la misma edad de James, el otro la edad de Lily. Nott se había casado con la mayor de los Greengrass y tenían cuatro hijos, uno de ellos tenía la misma edad de Albus. Bulstrode y Goyle. Tracey Davies se había casado con Adrián Pucey y según los rumores no tenían hijos.
En cuanto a su familia… Bill seguía trabajando en Gringotts, lo habían nombrado presidente ejecutivo. Fleur había dejado su trabajo y se había enfocado en ser madre. Charlie no se había casado, aunque todos sabían que mantenía amigas en Rumania. Percy estaba a punto de convertirse en Ministro, tal vez en las próximas elecciones, toda la familia iba a apoyarlo. Percy se había casado con Audrey, una squib que le llevaba diez años y de la cual estaba muy enamorado. George y Ron seguían adelante con Sortilegios Weasley, y se habían casado con Angelina y Hermione, respectivamente.
Y los demás… Luna viajaba con su esposo Rolf Scamander. Sus hijos aún no cumplían los once años, por eso ella no estaba en King Cross. Neville daba clases de Herbología y se había casado con Hanan. Colin había muerto… Su funeral fue muy triste. Dennis le había dado la espalda al mundo mágico. Henry también había muerto… Murió al intentar escapar de la batalla, un rayo verde que ni siquiera era para él, le había dado en el pecho y lo había enviado al otro barrio… Ella se había sentido casi conmocionada cuando se enteró.
Todos habían madurado. Todos habían crecido…
Teddy salía con Vic, algo de lo que todos se alegraron por unían dos familias. Vic estaba en su último año. Le seguían Molly y Lucy en su quinto año (la primera en Ravenclaw y la segunda en Hufflepuff). Después estaba Fred en su cuarto año. James y Roxanne en el tercero. Dominique también estaba en su tercer año, pero en Beauxbuttons, él había sido el único que había seguido los pasos de su madre. Ahora les tocaba a Rose (que todos aseguraban que iría a Ravenclaw), a Albus, y Louis (al cual todos veían en Gryffindor). Sólo quedaban Lily y Hugo, pero para eso faltaban dos años.
- Así que ese es el pequeño Scorpius, - dijo Ron por la bajo -. Asegúrate de machacarle en cada examen, Rosie. Gracias a Dios heredaste el cerebro de tu madre.
Una especie de dejavú llegó a tu mente. También a ti te habían dicho esas palabras. Sólo unas horas antes de abordar el tren por primera vez. Tu padre las había dicho, y tú las habías creído. Aunque luego no te importó si era una broma o no, de igual forma estuviste con él, con Draco.
- Ron, por amor de Dios, - dijo Hermione medio severa, medio divertida -. ¡No intentes volverlos uno contra otro antes de que empiecen siquiera la escuela!
También esas palabras las había dicho tu madre. Y con el mismo tono. Con la misma flexión en la voz.
- Tienes razón, lo siento, -dijo Ron, pero incapaz de contenerse, añadió -. No seas muy amigable con él, Rosie. El abuelo Wesley nunca te perdonaría que te casaras con un sangre pura.
Ciertamente nunca se lo perdonarían, pero lo aceptarían. Las cosas habían cambiado. La tirantez en la familia se había desvanecido. Y aunque Lucius Malfoy y Arthur Weasley se fulminaran con la mirada cada vez que se veían, a nadie le importaba mucho. Porque habían madurado. O al menos, eso era lo que quería creer Ginny.
Por el rabillo del ojo vio la reacción de Rose. Había fruncido el ceño y se había echado para atrás. A Ginny le hubiera dado risa, si ella misma no hubiera hecho eso mismo cuando tenía once años. Alzó la vista y miró a Scorpius Malfoy. Veía a Rose y a Albus, que estaban muy cerca, con franca curiosidad. Ginny suspiró. Estaba segura que nadie se había dado cuenta. Pero ella sí.
La historia había vuelto a empezar.
FIN
Notas de la autora:
- Y se acabó…. ¡snif!
- Créanme que me ha costado mucho para poner esa palabra. Pero creo q la historia se lo merece.
- Desde un principio, las cosas volvían a su cauce original, el epílogo seguía y Draco y Ginny no llegaban a estar juntos más allá de sus pasillos y sus muros.
- Mil gracias a todos aquellos que me dejaron sus comentarios, a los q la agregaron a sus favoritos, y a los que siguieron la historia. Sin ustedes, Infierno VIP no hubiera sido lo que era. Espero q no los haya decepcionado.
- Gracias también a Venetrix por darme la idea para escribir un Drinny, y q me la haya pasado tan bien escribiéndola. Espero que haya sido de su agrado, jefa.
- ¡Besos para todos!
