Disclaimer: Harry Potter no me pertenece (ya quisiera yo…), pero la trama es completamente mía.


Outacke - Invisible

— La que peor queda es Astoria…

Astoria no quiere escucharlas. De verdad que no quiere hacerlo. Pero no puede evitarlo. Su hermana - y las amigas de esta - se encargan de alzar la voz para que todos las escuchen. No tiene nada que ver con que Astoria está del otro lado del mueble, intentando aprenderse de memoria el encantamiento Accio.

Ava alza la mirada y mira fijamente a su amiga. "No les prestes atención", dicen sus ojos. Pero Astoria no puede hacerle caso. Su hermana la conoce, Daphne sabe que Astoria oirá cualquier cosa que lleve el su nombre. Areusa toma el ejemplo de Ava, y su mirada advierte: "Sólo quiere molestarte como de costumbre". Astoria lo sabe. Se encoge de hombros y finge no escuchar.

— ¿Por qué lo dices, D? — pregunta la voz nasal de Pansy Parkinson. Y luego suelta una risita.

Astoria no puede verla, pero puede imaginarse a Daphne lanzando un suspiro teatral para agregar suspenso a su actuación.

— Bueno, ahora que Draco no está disponible que digamos…

— Vaya, y yo que creí que podría ser la siguiente — se lamenta Tracy Davies.

— Pues me temo que eso no va a poder ser, cariño.

— ¿Pues ahora con quién está, D?

— Pues no creo que lo vayan a creer…

— D, por favor. Deja el suspenso, ¿quieres? — azuza Pansy.

Y Astoria puede imaginársela impaciente y a punto de comerse las uñas. Ese pensamiento la hace morderse un labio para no reírse.

— Ay, Pansy es que me da pena contigo, amiga. Como tú lo consideras tan tuyo…

Daphne debe estar sonriendo maquiavélicamente, piensa Astoria. Como el gato que se comió al canario.

Pansy hace un gesto quitándole importancia.

— Puedo tener a Draco cuando yo quiera. Esta chica nueva no puede hacer nada con él.

— Oh, yo creo que sí… — replica Daphne —. Y además creo… Creo que deberías preocuparte. Tú y Astoria.

— Acepto que tal vez Pansy deba preocuparse — intervino Tracy —. Después de todo, Draco es algo así como su novio… — Y Astoria pudo imaginar a Pansy haciendo una mueca —. ¿Pero Astoria? ¿Por qué tendría que preocuparse?

— Bueno, Astoria siempre ha estado pendiente de nuestro rubio amigo. Es algo así como… como una espía, ¿saben? Su espía

Astoria no puede seguir escuchando. Musita algo como "necesito ir al baño" y corre hacia la puerta del dormitorio de chicas. Las palabras de su hermana martillean su cabeza. La que peor sale es Astoria… Escalones… Ahora Draco no está tan disponible que digamos… Abrir la puerta de la habitación… Pero me temo que eso va a poder ser cariño… Pasos lentos, de bebé… Pues no creo que lo vayan a creer… Sentarse en el borde su cama… Como tú lo consideras tan tuyo… Dejarse caer… Astoria es algo así como una espía… Cerrar los ojos… Su espía…

Su espía…

Su espía…

— ¡ARGGGGHHHH!

Astoria se incorpora de un salto en la cama. Ava y Areusa se despiertan lentamente, pero Astoria no quiere hablar con ellas. No quiere compañía en estos momentos. Toma una bata y sale de la habitación. Baja las escaleras como una exhalación. Probablemente se sentará frente al fuego e intentará calmarse. Pero la visión del fuego de la chimenea la abruma. La sofoca. No quiere estar ahí. Entonces sale. Sale corriendo de la sala común. El camino de las mazmorras está grabado en su mente, y sólo por eso logra no perderse en el laberinto. Sube a la superficie y mira a su alrededor. No sabe a dónde ir. No sabe a dónde moverse. Y empieza a caminar sin un sentido. Sólo quiere escapar. Escapar de Daphne y sus venenosas palabras. Escapar de Draco y su nuevo ligue. Escapar de Pansy y su "él es mío y viene cuando yo quiera". Escapar de sí misma…

Y es entonces que se encuentra en ese pasillo. En ese pasillo donde dos amantes se comen la boca. Astoria farfulla una disculpa y empieza a alejarse. Pero ellos no la escuchan. Están el uno metido en el otro, literalmente. La castaña entrecierra los ojos. El chico se le hace familiar… Ese cabello rubio platino que brilla con la luz de la luna… El elaborado anillo en su mano derecha… Malfoy, Draco Malfoy. Astoria gime. De todos los lugares, de todos los momentos para toparse con el arrogante rubio… ella tenía que verlo en el sitio donde había citado a su nueva chica.

Una malsana curiosidad se afianza en el cerebro de Astoria. Quiere saber quién la chica. La afortunada chica que le quita una nueva oportunidad para estar con Draco. La luz de la luna arranca destellos a su cabello rojo… Su figura es atlética, nada que ver con la delgada y esquelética de Pansy… Su falda es acorde con el uniforme, aunque con un par de centímetros menos… Y tiene mucha experiencia en besar… Y entonces como en un repentino flas, Astoria la descubre. Weasley, Ginny Weasley. La novia de Potter.

Astoria aprieta los puños. ¡Ella tiene novio! ¡Tiene de novio al gran Salvador del Mundo Mágico! Mientras su novio, mientras Potter salva el culo de todos, ella se abre de piernas para Malfoy. La sangre se le sube a la cabeza. Astoria no puede creerlo. Ginny Weasley no es su amiga, conocida, o persona favorita en el colegio, pero la creía legal. Fiel. Creía que sí tenía novio, iba a mantener sus piernas cerradas. Pero ahora se daba cuenta que no era así. Weasley era una zorra como todas. Como Parkinson… Como Daphne… Como la estúpida de Chang… Zorra roba novios…

Entonces Astoria sonríe. Una sonrisa maquiavélica que nada tiene que envidiarle a la sonrisa que hace horas, Daphne esbozó hacia Pansy. Una sonrisa llena de intenciones. Ellos no pueden verla. Pero eso era normal. Era normal que la gente no la viera. Que pasara por su lado sin mirarla. Ella era invisible. Humo. Sombra. Y nadie quería estar con una sombra. Nadie quería estar con ella.

Ellos hablan de las puertas del infierno o algo así. A Astoria no le importa. Lo que le importa es la decisión que acaba de tomar. Ya no más la niña buena. Ya no más la chica que espera a que Malfoy se desocupe para ella tener su oportunidad. No, ya basta de esperar. Ahora ella tomaría la oportunidad que nadie le había dado. Ahora, ella, Astoria haría lo que debía haber hecho hace mucho tiempo. Entrar en escena.

Deja a Weasley y a Malfoy besándose - comiéndose en realidad - y se aleja de ese pasillo. Pronto, muy pronto, se prometió. Pronto serás mío, Draco.


Notas de la autora:

- Sí, soy yo otra vez. Esto no es una continuación. Más bien son las cosas que me faltaron por escribir.

- No sé cuantos outackes haré, todo depende de mi inspiración y mi tiempo. Por ahora está este, así q espero q lo disfruten.

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