Disclaimer: Harry Potter no me pertenece (ya quisiera yo…), pero la trama es completamente mía.
Gracias a samfj por seguir la historia. Gracias por leerme siempre, nena.
Outacke - Secretos
—Hola, Malfoy.
Draco Malfoy levantó la vista. Qué hermoso era, pensó Astoria. Con esos ojos tan grises, con ese rostro tan afilado. Era hermoso, por lo menos para ella. Weasley no se lo merecía. Astoria asintió mentalmente. Draco era demasiado para la pelirroja. Que se quedara con el Salvador del Mundo Mágico. Ella, Astoria, le mostraría a Draco que ella existía.
—¿Greengrass? ¿Qué haces aquí?
Astoria entrecerró los ojos. Vale que era hermoso. Vale que ella gustaba de él. Pero no permitiría que ni Draco ni nadie, le respondería de mal forma. Ella era una Greengrass, una orgullosa sangre pura, y se daba a respetar.
Draco lo debió entender porque intentó arreglar su desplante con un:
—Quiero decir, ¿todo bien?
—Sí, bien.
—Pues me alegro…
Astoria acentuó su mirada. Recordaba las palabras de su madre. "No te des a conocer de inmediato. Hazme misteriosa para tu hombre". Era algo que Daphne utilizaba mucho a su favor. Astoria hizo una mueca. Ella nunca se había hecho la misteriosa para nadie. Aunque a los demás les pareciera que sí.
Astoria era así. Si era callada, era porque prefería compartir sus conocimientos con gente que de verdad los apreciara. Si se quedaba en las sombras, era porque le gustaba observar a los demás; no tenía nada que ver con hacerse la interesante. Astoria no necesitaba de eso.
— ¿Qué se te ofrece, Greengrass? — preguntó Malfoy con voz dura.
Vaya, al parecer había decidido mandar sus modales a pasear. Draco nunca hacía eso. Excepto con Potter. Con Harry Potter, los modelos, el comportamiento del rubio, dejaba que desear. No estaba a la altura de un verdadero sangre pura. Potter lo descolocaba. ¿Ella también lo hacía? Al menos le importaba lo suficiente para no ocuparse de los modales.
Astoria se recordó que no debía sonreír. Que no debía demostrar nada que insinuara lo satisfecha que estaba por esa respuesta. ¡Draco la creería loca! Ninguna mujer - sobretodo ninguna sangre pura- que se preciara, debía mostrarse satisfecha de escuchar un desplante.
— Nada, Malfoy. No se me ofrece nada — contestó con voz suave.
Esa voz que Daphne decía que parecía el ronroneo de una serpiente. "De una serpiente bastante peligrosa", agregaba su hermana. Pues bien, Astoria quería ser suave y peligrosa al mismo tiempo. Quería ser un verdadero peligro para Malfoy. Quería que él no tuviera más opción que mirarla, que prestarle atención.
Draco no había creído. Eso estaba bien. Astoria tampoco creería si esas palabras las hubiese formulado otra persona.
— A los Slytherin nos tildan de paranoicos — decía el tío Adam —, pero no es paranoia, es instinto de supervivencia.
Sí, Draco Malfoy tenía instinto de supervivencia. Sentido común, o como quieran llamarlo. Él se daba cuenta que era una Slytherin. No la conocía, pero él sabía que pertenecía a la casa de Salazar, y que debía haber una buena razón para ello.
— Me gustaría saber qué te traes entre manos, Greengrass — advirtió el rubio con su voz más peligrosa.
Astoria ni se inmutó. Su tío también decía:
— Hay muchos venenos que son inocuos, querida.
La mejor defensa entonces, se dijo la chica, era impacientarlo. Volverlo loco. Astoria sonrió imperceptiblemente. En un principio, sus planes eran enredar a Draco y luego soltar la bomba: Te vi con Weasley en el pasillo. Ahora no. De hecho, aquella "bomba" le parecía demasiado infantil. Lo importante no era que los hubiera visto, lo importante es que sabía que habían estado juntos. Lo importante era lo que iba a hacer con esa información. Y ahora mismo, lo que haría con esa información sería guardarla. Guardarla y dejar que se cocinara, que se calmara, que se procesara. Para que algún día… tal vez algún día, liberar el secreto.
—Córtalo y ya — dijo Draco, y Astoria pudo saborear la impaciencia. El nerviosismo que destilaban las palabras del rubio. Era delicioso, era excitante. Tenía a Malfoy entre sus manos. Podía hacer lo que quisiera con ese secreto. ¿Querían estar juntos Malfoy y la Wealey? Lo estarían, pero ella era la que movía los hilos del secreto. Ella era la carcelera. El verdugo preparado para asestar el golpe final. La gente se estaba preguntado que había entre Draco y la Comadreja, y hacían sus hipótesis, pero no estaban ni un centímetro cerca a la verdad. Ella sí, Astoria la conocía de primera mano. Y era delicioso. Era embriagante lo que se podía hacer con un poco de información.
— ¿Y en dónde estaría la gracia de eso, Malfoy?
Él mismo debía saberlo. Él también era un Slytherin. Draco estaba al tanto del peso de los secretos. De la importancia de guardarlos para luego sacarlos a relucir en el mejor - o peor momento según se viera.
— Tú sabes algo que yo no — admitió Draco exasperado.
Te habías tardado, Malfoy. Sí, sé algo que tú no. Algo por lo que matarías para que nadie lo supiera. Porque no te conviene, Malfoy, no te conviene que yo diga lo que yo sé. Con esos pensamientos, Astoria corroboró:
— Ajá.
— Y me lo dirás ahora.
Astoria negó con la cabeza. Eso sería muy fácil, Draco. No habría ninguna gracia, ninguna gracia en revelar el pastel. Es algo muy delicioso el pastel que ella tenía en sus manos, y por nada del mundo renunciaría a él. Al menos no tan pronto.
— No, creo que no. Dejaré que te rompas la cabeza especulando sobre lo que yo sé sobre ti.
— ¿Sobre mí?
Astoria asintió, pero no respondió. Le dirigió una última mirada al rubio y se alejó. Sintiendo todo el tiempo la mirada del rubio. Esa mirada que le advertía: "no te metas con oponentes más fuertes que tú". Pero Astoria no le hizo caso. Un poco de riesgo no le venía mal a nadie. Además, la recompensa por su silencio sería tan deliciosa… Ella estaba segura, segura de que todo giraba a su favor.
— ¿Y eso que fue? — preguntó Ava.
— ¿De qué hablas?
— ¿Tú y Malfoy? — intervino a su vez Areusa.
Astoria se encogió de hombros. Y esa fue toda la respuesta que necesitaron sus amigas.
Notas de la autora:
- Cortico, lo sé. Y es casi una copia de la primera parte del capítulo 4 (6 para fanfiction). Pero quería que supieran lo que pasaba por la mente de Astoria. A veces, la mente de esta chica me sorprende hasta a mí.
- Reviews?
