·Disclaimer: Los personajes son de Rowling...Aún.
·Advertencias: AU, tomo el sexto tomo, pero algunas cosas cambian. Slash. Lemon. Lime. Tortura. Manipulación y otras cosas lindas que se irán viendo a medida que esto avance~.
· Notas del capítulo: Acá comienzan las insinuaciones a lo "oscuro y dramático" del fic...naturalmente tomando en cuenta que el fic tiene como fuente principal el humor y lo general, así que tampoco es algo tan exageradamente oscuro y dramático como en algún escrito más serio.
El resto de cosas, al final.
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Capítulo tres: Ideas.
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Desentendiéndose completamente del asunto de la inesperada carta que recibió y todos los cambios de opinión que generó con respecto a su enemigo, Lord Voldemort volvió a dedicar su ser a las misiones que estaba comenzando a destinar entre sus Mortífagos. Nada demasiado ligero, sólo lo suficiente para recordarles a los magos que aún existían poderosos hechiceros oscuros que deseaban lograr sus ideales a toda costa (especialmente por el terror), pero tampoco cosas demasiado graves como para mostrarle a toda la comunidad mágica que él estaba plenamente de vuelta. Qué podía decir, aún le gustaba demasiado jugar con el miedo de las personas ante lo conocido, pero que no se atreven a negar, como para dejarlo así como así.
Además, siempre es mejor jugar con la mentalidad del resto antes de atacar con todo lo que tenía. Aquello era una de sus bases para trabajar, siendo comprobable en el propio trato que le diera a sus seguidores.
Como fuera, lo de ahora no era más que simples ataques que servirían de calentamiento es en lo que se había centrado, burdas entretenciones para preparar sus fuerzas y ver realmente cuánto podían durar aquellos que se le opusieran. Pruebas banales, que habían servido hasta ahora para medir también a sus propios seguidores.
Sonrió con satisfacción al pensar que se estaban recuperando de a poco. Por lo menos sus Mortífagos aún luchaban. Una lástima, eso sí, que no pudiera extinguir su ineptitud.
Pero bueno, el era un Señor Oscuro, no un dios, por muy cerca (o superior) que estuviera de ello.
Dio largos pasos por los pasillos de la casa que antes perteneció a su inmundo padre muggle, y que ahora él contaminaba deliciosamente con la magia, aquel poder precioso que sus "familiares" no magos seguramente considerarían un pecado. Oh, era todo tan hermoso.
Nada mejor que utilizar lo que debería repudiarle. A él, ese pensamiento le gustaba por la simpleza y complejidad que juntas, se unían en algo exquisitamente escabroso, incorrecto e inmoral. ¿Y qué mejor que él mismo para ser ejecutor de tan retorcida idea?
Con aquellos manipuladores pensamientos en mente, encaminó su oscuro ser a su estudio, donde Lucius Malfoy le esperaba para analizar uno de los últimos ataques que estaban cursando.
La reunión no fue demasiado larga, lo justo y necesario para arreglar los detalles que prontamente colocarían en alerta verde un nuevo ataque. Fue bastante productivo, pensó mientras despachaba a Malfoy y se dirigía a sus habitaciones para descansar como su maravillosa persona lo merecía. Incluso hubo un poco —bastante en realidad— de tortura por la poca sutileza de Malfoy al hablarle. Según él, aquellos minutos fueron lo mejor de toda la pequeña velada.
¿Qué mejor que planear la lenta destrucción del mundo y torturar para imponer respeto?
A veces, esas pequeñas y malignas cosas de la vida era lo que hacía de su existencia algo llevadero y oscuramente feliz.
Pero como su karma estaba tan estropeado como el de cierto muchacho de ojos verdes, la felicidad en un Señor Oscuro no duraba para siempre. De hecho, ni siquiera duraba la distancia desde un estudio hasta un cuarto. Por ello, todo rastro de oscura felicidad se borró de la faz de la Tierra cuando Voldemort entró a su dormitorio y encontró una carta que había jurado, nuncarecibiría.
¡Así es!, nuevamente la presencia de Harry Potter se encontraba materializada en forma de carta, en su mesa de noche.
Naturalmente, Voldemort quería matar a cualquier cosa que se interpusiera en su camino en aquel instante, incluso al mismo aire si pudiera.
—Esto. Es. Demasiado —gruñó, marcando cada palabra con extrema furia.
La verdad, es que no esperó por ningún momento que el muchacho volviera a escribirle. Nadie en su sano juicio lo esperaría, de todas formas. Quizás por eso sus primeras reacciones fueron exactamente las que tuvo antes; se dedicó a mirar la carta, como si con el poder de su vista pudiera destruirla (cosa que podría hacer, si nos ponemos estrictos, pero que la impresión le impedía realizar…)
En serio, el chico debía de tener algún problema neurológico para hacerlo de nuevo. ¿Qué tenía en su cabeza? Le advirtió de la forma más cordial de la que era capaz que no toleraría otro escrito. Y va Potter y le desobedece como si su palabra valiera un Knut.
Pensó ciertamente que el muchacho tenía unas ganas fervorosasde morir en sus manos.
La carta del chiquillo yacía en la misma posición que tuviera la de hace unos días. Desde allí, el Lord notó que el sobre era ligeramente más grueso. Oh, por favor, ¿ahora la carta era más larga? Potter se iría al infierno por esto.
De todas formas, pasada su primera impresión y conocimiento de que efectivamente la estupidez humana era infinita, Voldemort tomó su varita y estuvo a punto de incendiar la carta con un absurdamente poderoso hechizo sólo para alivianar la tensión que surgía al pensar en el molesto chiquillo… Sin embargo se abstuvo, porque una idea fugaz se abrió pasó por su mente, como si estuviera esperando desde hace mucho tiempo hacer su aparición justamente en aquel momento:
La carta era larga y estaba seguro que aún Potter, incluso él, no era capaz de llenarla únicamente con ridiculeces. Quizás, sólo tal vez y con una muy buena suerte, el muchacho pensó y tomó su cortante respuesta anterior como una base de confianza; por ende, un piso desde donde le hablaría como si fuera algo habitual entre los dos.
Y eso a él le beneficiaria de maneras infinitas.
¿Quién sabe? Hasta donde lo que él había visto en la mente del muchacho, éste tenía una formas muy particulares de enfrentarse a los problemas y las situaciones más absurdas siempre sacaban respuestas estúpidas de su persona. Y como, sin duda alguna, Harry Potter era un estúpido y su forma de vida en la casa de esos muggles rozaba lo insano…
Era la fórmula perfecta para tener una potencial fuente de información. Terminó razonando aquello tras pensarlo un largo período de tiempo.
Si el muchacho era tan idiota para escribirle, seguramente lo era más para contarle su vida. De eso estaba completamente seguro. Y ciertamente viniendo de quién venía, le sonaba realmente lógico.
Voldemort sonrió y tomó la carta entre sus manos, mirándola ahora de una forma completamente distinta a la que había visto a esa y a la anterior.
—Veamos qué tan estúpido eres, Harry Potter —dijo con un tono repleto de malicia, esperando (y sin dudarlo, naturalmente. Los Señores Oscuros no dudan) que sus conjeturas fueran ciertas.
Increíblemente —o quizás no tanto— su pensamiento no erró. Aún cuando la misiva seguía siendo tan absurda como la otra, ésta tenía información que si podía utilizar si la explotaba bien:
Para mí no querido y sumamente odiadoVoldemort:
¡Soy yo de nuevo! ¿A que no me esperabas tan pronto? ¡Sorpresa!
Y bueno, sé que me amenazaste con que me matarías dolorosamente y seguramente esperarás a que ruegue por mi vida y todo lo demás. ¿Pero sabes qué? Lo pensé un poco y descubrí que me da lo mismo, básicamente por dos razones.
La primera es que no me interesa como moriré, nunca me lo planteé bien y si muero rápido genial, sino, pues bien también; total, estoy acostumbrado a sufrir con torturas. Te sorprenderías el buen aguante que tengo. *ríe*
Y la segunda razón es más que obvia, no voy a morir por ti. Vamos, Riddle, todos sabemos que soy el chico bueno y te mataré. Eso siempre pasa. Pst, ¿te doy un consejo? Busca cuentos muggles y verás que tengo la razón, quizás así reflexionas y dejas en paz al mundo y de paso, a mí.
Yo me di cuenta de lo que dije anteriormente este verano. ¿Recuerdas que te mencioné que moría de aburrimiento? Pues, entre todo mi caos interno logré conseguir algunos libros que mi primo no usaba. Exacto, eran cuentos muggles de cuando él era pequeño. Allí encontré una verdadera mina de oro, porque absolutamente todos hablaban sobre la forma en que el héroe sufría y terminaba ganando al malo, que, para variar, era un enfermo que deseaba conquistar el mundo.
¿Increíble, no?
Creo que podrías echarles un ojo.
Sería bueno para ti, yo lo sé.
…
*corre y se golpea contra la pared*
…Creo que me estoy distrayendo un poco y estoy pareciendo un verdadero imbécil.
Fuera de lo que parece, mi carta no es para dejarte en claro que te ganaré porque así lo quiere el destino (o en nuestro caso, la profecía). O sea, sólo es cuestión de ver que llevas tratando de matarme desde que nací y como que las cosas aún no te resultan mucho… Creo que soy el único ser viviente que puede jactarse de haber sobrevivido a cinco ataques de Voldemort mientras estaba en la escuela. ¡Ja! Si fuera Malfoy lo haría, pero como odio vanagloriarme de las cosas, sólo lo dejaré pasar.
…
Oh, Merlín, sinceramente no puedo creer las patrañas, blasfemias y demases que escribí. Intenté todo éste rato ser un poco más ligero de humor, ya sabes, tratar de tener un tono gracioso para que la lectura de la carta fuera más amena. Créelo o no, me esmeré muchísimo en aquello.
Según yo no resultó como esperaba (no funcionó en absoluto y ahora sólo quiero cortarme las manos), arriba simplemente está lleno de ridiculeces que otra persona seguramente diría.
Y como que volví a desviarme.
Voldemort no pudo soportarlo, dejó de leer. Si el correo anterior había sido patético, éste sencillamente era absolutamente una aberración de la naturaleza.
Ya no sabía qué pensar de Potter. El muchacho estaba más que loco, las líneas completamente carentes de sentido (¿Potter iba a matarlo? ¿A él? ¡Por favor! ¿Y qué fue ese precario intento de humor? Reiría, pero de pena y horror) Todo carecía de fundamento, ni siquiera ganas de ir a matar al chiquillo le daban.
Bueno, quizás no matar, más bien torturar hasta la muerte y destruir su alma para que no tuviera descanso.
Se armó de valor, repitiendo para sí que la carta tendría en algún minuto información relevante que él utilizaría para destruir al muchacho. Tenía que haber algo, tenía qué, por la vida de Salazar.
Entrecerrando los ojos y con una mueca indefinida en la cara, retomó la lectura:
La verdad es que sólo lo hacía para aburrirte y que quemaras la carta antes de leer lo verdaderamente importante (lo del humor, en cambio, si iba en serio). Supongo que a veces me pego mis ataques de genialidad. Sé que simplemente podría dejar de hacer esto, pero la idea es tan tentadora y me divierto tanto… (¿Puedes creer que llevo media hora ya?) que no puedo contenerme.
Nunca pensé que serías tu quién me distrajera de mi aburrimiento y de mi entorno en general.
Y bueno, antes de volver a ir por rumbos sin importancia, te comento las cosas que me parecieron dignas de respuesta de tu carta anterior:
Lo primero es que sí, la Orden me vigila. ¡Cómo si no lo supieras! Estoy seguro que debes de tener algún espía por allí que te sirve de enganche con nosotros. Supongo que esas cosas van contigo.
La cosa es que odio que la Orden esté acá todo el día y noche, como si fueran a hacerme daño de la nada. Francamente no sé qué esperan, muchas veces me figuro que creen que mi casa será atacada por todos los mortífagos y tú vendrás y me cortarás la cabeza en medio de la cocina, justo a la hora del té. O que me escaparé de todos y los dejaré abandonados para vivir mi vida. O algo así que esté lleno de realidades alternas...
Y es como dices, ellos deberían estar salvando el mundo de tus garras, no siendo mis niñeras personales. Por favor, te he evitado durante cinco años de escuela, puedo hacerlo acá sin problemas.
¿Sabes? Creo que el problema de la Orden es que no saben qué hacer. De hecho, como están acá, cuidando a un patético adolescente según tus palabras, crean líos que no deberían y tendrían que evitar. Como el que te comenté en mi carta anterior; resulta que un miembro de la Orden terminó en el jardín y asustó a Dudley y como mi primo es un Draco Malfoy cualquiera, entró gritando a la casa y mi tía se enojó y después todo llegó a oídos de mi tío. Al final la Orden se metió en la sala.
Y todo fue un puto caos, la Orden alegando que sólo veían las protecciones del jardín y mis tíos acusándolos de invadir su normalidad. Asco, la verdad.
(Aunque no conozco toda la historia, pero supongo que son los detalles importantes)
Los de la Orden, para ver mi seguridad, la pasan muy por alto. No saben todo el lío que tuve después. Fue espantoso y todavía me duele el castigo.
Supongo que eso a ti debe alegrarte. ¡Horray!
Pero bueno, para que veas el honorable trabajo que tiene el mundo que debería protegernos de ti. Cualquiera pensaría que me están entrenando para vencerte, pero ni la decencia de eso tienen. Ciertamente estoy tentado a pedirte consejo, para que cuando nos enfrentemos épicamente tengamos algún tipo de igualdad.
No es secreto para nadie que me patearás hasta el alma cuando toque enfrentarnos. Así que, ¿aceptaría Voldemort darme un consejo lleno de maldad para volverme más fuerte? *hace ojitos*
(De todas formas no te ilusiones, igual te venceré al final porque soy el bueno).
Y por último, antes de gastar más pergamino (y francamente lo más importante de todo esto). ¿Cómo mierda tienes nariz? ¡En serio! El tema me tuvo pensando en cosas durante mucho tiempo. ¡Te sorprenderías! Imaginé varias cosas, desde una nariz mutante, hasta otra como la de Snape. Me reí durante horas con las imágenes mentales que tenía.
Pero hay una que tengo que compartir contigo:
¿Tu nariz es de serpiente? ¿Con escamas y todo lo demás? Si es así, tengo que decirte que debes verte horrible y te compadezco. Es curioso, siempre creí que por tu forma de ser, serías un egocéntrico enorme y que tu vanidad te impediría ser una persona desarreglada. Claro, hasta que tuve que presenciar el ritual de tu resurrección en mi cuarto año.
Ahora ya no sé qué pensar de ti.
Creo que es todo lo que te tenía que decir.
Hasta cuando me aburra de nuevo o necesite despejar mi cabeza,
Harry Potter.
(Iba a poner lo de mi nombre de famoso de nuevo, pero me parece repetitivo y sin gracia. Aparte, no me gusta).
Lo primero que el Señor Oscuro hizo después de leer, fue parpadear fuertemente y varias veces, intentando borrar la cantidad absolutamente bestial e innecesariamente inútil de imágenes que recorrían su cabeza a una velocidad alarmante. Muchas de ellas incluyendo la muerte de Harry Potter de maneras que incluso a él mismo, le asqueaba un poco. ¡Y eso que provenía de su imaginación! Oh, Salazar debería estar orgulloso al verlo así.
Despidiéndose para siempre de la idea de matar al muchacho con un sencillo Avada Kedavra, tomó control de su mente que comenzaba a viajar por derroteros carentes de sentido en aquel momento —Es que las torturas que le daría al chiquillo le hacían perder la cabeza un poco…—; y centró sus pensamientos en el escrito que sujetaba en sus manos y que ahora tenía los bordes completamente arrugados.
El momento de comenzar su plan de manipulación era ahora, se repitió, repasando rápidamente en su cabeza que sus propios ideales le empujaban a hacer uso de cosas que él debería odiar y que Potter encajaba perfectamente en ese esquema, por eso lo iba a utilizar en primer lugar.
Era perfectamente conocedor de que podía sacar una buena cantidad de información de allí, incluso entre las propias sandeces que Potter escribió al principio. ¡Incluso allí! Pues era capaz de ver la forma en que el muchacho fue criado y los ideales que forjaban su fe. También podía ver ciertos aspectos de personalidad y comportamiento y si iba más allá podía observar parte de la rutina de su hogar muggle…
Sonrió, lleno de maldad, sintiéndose completamente realizado.
Oh, sí aquella carta era como leer un cuento infantil y hacer una tesis de él. Era tan transparente, que Voldemort podía desentrañar muchísimas cosas que ayudarían a comprender mejor a su enemigo.
Y así, poder aplastarlo cual insecto molesto.
Sin embargo, existían pequeños puntos que no comprendía, ¿a qué se refería con el dolor de sus castigos? Eso podía tener un abanico de interpretaciones, que él no estaba dispuesto a desentrañar únicamente por diversión. Aparte de eso, tampoco comprendía la extrema vigilancia que le daban al muchacho. Todos los actores principales de la guerra sabían que las jodidas protecciones de mierda le impedían tocar a Potter en su hogar, así que, la vigilancia en sí no tenía razón de ser. Y eso a él le molestaba, porque detestaba no comprender qué pretendía la Orden cuando su espía no era capaz de acceder a ciertas informaciones.
Pero…con las palabras y provocación adecuada en la próxima carta que le enviaría a su Némesis…podría tocar el entendimiento de una manera más que perfecta.
—Si supieras lo mucho que me ayudarás a destruirlos, jamás hubieras comenzado con este correo, Potter —dijo para sí, su sonrisa extendiéndose de un modo deliciosamente perverso por su rostro. Sus ojos brillando de una forma anormal y demencial—. ¿Quieres conversar con tu enemigo? Pues así será, tonto niño.
Si pudiera ser el típico malvado cliché en ese instante, se habría frotado las manos a medida que su risa maléfica inundaba todo su cuarto.
Pero no lo hizo, por muchos deseos que tuviera, él aún tenía una muy alta dignidad que respetar.
Es curioso, como un plan perfecto y a prueba de fallas apareció en su vida sin proponérselo. Casi, casi, sintió deseos de castigar a alguien por no haber visto la maravillosa posibilidad que tenía ante sí en momentos anteriores.
Tomó pluma y pergamino y comenzó a escribir cuidadosamente, colocando lo justo y necesario para crear en el muchacho la necesidad de abrir lentamente su corazón y su alma en otra carta, manipulando sus palabras para hacerlas parecer otra cosa; buscando acercarse lentamente a un sitio que no le interesaba conocer y que para Potter no sería más que destrucción y dolor.
Si tanto insistía el otro en cartearse con el Señor Oscuro, pues deberá atenerse a las consecuencias de ello. Después de todo, aquel que tiene la osadía de ser su correo, sale lastimado de alguna forma psicológica bajo su presencia.
La oscuridad ante todo, obviamente.
Iba a acercarse a Harry, mediante sus problemas, para despedazarlo lentamente.
Sin embargo, lo que Voldemort ignoraba mientras escribía lo que él consideraba una muestra perfecta de la manipulación, era que acercarse a alguien —sin importar la intención— siempre trae consecuencias distintas a las que se tenían en mente.
Aunque eso a él no le importaba, porque no creía en que su plan pudiera invertirse en algún minuto.
Notas finales:
Hola 8D.
Y bueno, hay más cosas aparte de las cartas, me pareció que sólo usarlas para que esos dos se insulten mutuamente era demasiado vacío, así que mejor aprovecharlas como un medio de comunicación que abriría barreras inusuales. Obviamente Voldemort lo ve como una oportunidad única para acercarse y destruir al fin a Harry; sin embargo, el hombre olvida que cuando entablas una relación, siempre hay consecuencias
Veamos si Harry se da cuenta de lo que está haciendo antes de que sea tarde~...O si también utiliza las cartas para algún fin propio.
Si bien habrá bastante drama (principalmente en aspectos que tienen relación con la vida de Harry), tampoco ese es el eje principal del fic, ya que casi todo se encuentra basado en el humor. Así que todo oscilará entre las dos ramas. Por supuesto que las cartas siempre contendrán muchísima más histeria que el resto de las cosas, trato de parodiar algunas reacciones, pero por miedo a abusar mucho de ellas no sé muy bien si resultan. Así que intentaré no cagarla mucho de aquí a lo que sigue.
Por otro lado, lo que dice Harry en su carta, eso de "los buenos siempre ganan" es algo que le di vuelta miles de veces en los libros de la saga...porque es verdad. Lo mortífagos siempre fueron mayormente inútiles y Voldemort...no es exactamente el mejor villano que he visto. Por eso el chiquillo lo agarra para el leseo y también es un tópico que el propio Harry explotará varias veces, sólo para molestar :B.
También sus excusas de escritura, las puse porque mucha gente que conozco lo hace, para no cansar con las cartas. Y, vamos, siendo el muchacho como es, lo sorprendente sería que no lo hiciera. xD... Y de todas formas, es más divertido así.
Hum, bueno, ahora que se ha visto el plan de la nada que le llego a Voldie, habrá más interacción entre él y Harry y seguramente eso implicará que los caps sean un poco más largos. Quizás también me demore por ello en actualizar un poco, pero espero que valga la pena la trama que se está viendo ahora.
Creo que es todo lo que tenía qué decir 8D. Ya saben lo de siempre, dudas o cualquier cosa, me preguntan y les respondo feliz de la vida.
¡Gracias por leer!
¿Review 83?
