Chapter 8

Dolor y venganza

Salí corriendo de la casa de los Cullen mis padres tenían que saber que estaba bien, mejor que nunca. No permitiría que siguieran sufriendo por algo que no era verdad y todo por culpa de unos malditos hombres que me perseguían.

Cuando llegue a la casa las luce estaban encendidas,Mi madre estaba afuera en el porche con Caroline y su madre, mi padre, Jeremy y Rebecca. escuchaba llantos y lamentaciones la mayorías eran de mi madre. Mi padre al quien nunca había visto llorar sollozaba al lado de mi madre.

René tiene que calmarte- le decía una mujer- ya han pasado tres días.

¿tres días? Había estado inconsciente por días, mis padres estaban desconsolados.

Lo siento mucho- dijo llorando Caroline- y hace unos días estábamos hablando de mi boda.

La boda de Caroline, ese día ella pidió mi consejo y se lo di gustosa se iba a decirle que si a Jeremy. Mi pobre amiga le había arruinado su felicidad ahora aguantaría la boda, porque ella se quería casar lo más antes posible.

Tranquila, cariño- dijo Jeremy el la estaba acompañando- de seguro a Bella no le hubiera verlos así a ninguno.

Mi pobre hija- dijo mi madre llorando- ella no se merecía esto. Y ese dia le había hecho una pequeña fiesta con todos ustedes para despedirla.

Eso era lo que mi madre había hecho una fiesta de despedida para mi con mis amigos del instituto. Me imagino lo que debieron sentir cuando no me vieron llegar en toda la noche.

Y lo peor de todo es que no pudimos despedirnos- dijo Rebecca.

Al parecer me acerque un poco más a la casa porque mi madre y Caroline se tiraron a llorar cuando me vieron de lejos.

¡Bella!- grito Caroline.

¡Hija!- grito mi madre mientras lloraba.

Justo en ese momento una brisa soplo y trajo el olor a sangre que provenía del porche de la casa donde estaban todos ellos. El olor era dulce y delicioso en respuesta mi garganta ardió. Sali corriendo de allí y me adentre en el bosque , Carlisle y Esme tenían razón no podía acercarme a ellos, pero me habían visto y la reacción de mis amigas y de mi madre me partía el corazón.

Tenía que hacer algo al respecto, me vengaría de esos miserables que les causaron dolor a todos mis seres queridos. Corrí hasta el lugar donde me había caído y en la cera del otro lado estaban de nuevo los hombres de esa noche, estaban caminando y se dirigían hacia un callejón oscuro. En silencio me trepe en el techo del edificio donde estaba en callejón, los hombres entraron riéndose y tomando de una botella. Me tire del edificio y quede enfrente de ellos.

Vaya que hermosa es- dijo uno de los hombres recorriendo mi cuerpo con la vista.

Oye linda ¿qué haces sola por aquí?- pregunto el otro.

No le conteste y sentí como mis labios se curvaban en una sonrisa. Si más nada los agarre por el cuello a los dos y los puse contra la pared, los dos se estaban ahogando mientras les apretaba sus cuellos. Uno se murió primero y quedo tirado en el suelo, el otro estaba luchando pero sus débiles manos eran inútiles contra mi piel dura, le quebré el cuello y quedo tirado al lado del otro en el piso.

Después reaccione, que acaba de hacer mate a dos personas, cuando yo misma me prometí no matar a nadie. Horrorizada por la escena salí corriendo rumbo al bosque. Corri lo más rápido que podía y llegue a la casa de los Cullen.

Cuando me acerque a la puerta dude por unos minutos, ¿Carlisle y Esme me perdonarían por haber huido y por lo que acababa de hacer? Se sentirían frustrados, según Carlisle nunca había visto a alguien capaza de controlar la sed y estaban orgullosos de mí.

Bella- dijo Esme- nos tenías preocupados. ¿Estás bien?

Me lance a los brazos de Esme y sollocé ya que no podía llorar, ella me abrazo con más fuerza y entramos a la casa.

Oh Esme- dije jadeando- debí hacerles caso, hice algo horrible.

Ella me abrazo aún más fuerte y no me soltó. Después de unos minutos Carlisle apareció saliendo del estudio.

Hija- dijo Carlisle sentándose al lado mío- nos tenías muy preocupados.

Lo siento mucho- dije aun en los brazos de Esme- hice algo horrible.

Pensaba que estaría furiosos conmigo, pero puso una mano en mi espalda y me dio unas palmaditas, mientras Esme me seguia abrazando.

¿Qué paso?- pregunto Esme.

Me vengue de los miserables que hicieron sufrir a mis padres y amigas- dije ocultando mi rostro detrás del cuello de Esme.

Ninguno de los dos hablo por unos minutos, pero supe que no estaban enojados porque Esme me seguía abrazando.

¿Los…- Carlisle no termino su pregunta. Ya sabía a qué se refería

No claro que no- dije levantando el rostro y mirando al vacío mientras Esme agarraba mi mano- a uno le quebré el cuello y el otro lo estrangule.

Cuando llegue a donde mis padres salí corriendo porque no podía aguantar el olor-continúe- pero mis padres están desconsolados. Lo siento mucho, lo siento muchísimo.

Vi a Carlisle y el me abrazo y yo lo abrase, al parecer no se enojó. Pensé que después de haber hecho eso no me perdonarían jamás, pero ver como Esme reacciono cuando me lance a sus brazos y ella me abrazaba e igual Carlisle.

¿No están molesto conmigo?- pregunte cuando me separe de el.

No- dijo Esme sonriendo - nunca nos enojaríamos contigo.

¿Pero pensé que…?

Tú quieres mucho a tus padres- dijo Carlisle- entendemos tu reacción. Y no creo que seas la primera en reaccionar así cuando le dicen que no puede ver a sus padres.

Gracias- dije sonriendo.

Ven te voy a llevar a tu habitación- dijo Esme tomando mi mano- tienes que cambiarte ese vestido.

Subí con ella hasta la habitación verde olivo en la que había despertado esta mañana. Sobre la cama había un vestido rosado palido hermoso.

Ten póntelo- dijo Esme- tienes que cambiarte.

Esme gracias- le dije abrazándola- por lo que hicieron por mi.

No hay de nada, cariño.

Pero no puedo seguir usando tu ropa, te voy a dejar sin nada- le dije señalando el vestido.

Tranquila- dijo sonriendo- ¿si quieres mañana puedo ir a comprarte ropa?

Oh no quiero incomodar.

No incomodas tu eres ahora parte de la familia- dijo dándome un beso en la frente.

Salió del cuarto y me quede sola, me cambie el vestido blanco que estaba sucio y me puse el vestido rosado, me mire en el espejo y todavía no podía creer que esa era yo, las facciones eran las mismas pero más finas, la piel palida y la extrema belleza.

No me di cuenta de cuenta de la hora ya eran las 2 de la mañana, en serio me había quedado tanto tiempo mirándome en el espejo cuando nunca fui de hacer eso. Salí de la habitación y baje las escaleras no escuchaba ningún ruido y las luces estaban encendidas.

¿Esme? ¿Carlisle? – pregunte cuando baje.

¿Carlisle?- pregunte entrando al despacho, no había nadie lo más probable es que este en el hospital, pero Esme no estaba.

Fui hacia la sala donde las luces estaban encendidas. Había un hermoso piano negro que descansaba en una esquina, ese debía ser el piano de Edward. Edward no había sabido nada de el en mucho tiempo ni siquiera Esme y Carlisle lo mencionaron. Pero seguía recordando nuestra conversación él me dijo que tocaba piano y le gustaba la música clásica.

Subí las escaleras y fui hasta la puerta que había al final del pasillo la cual permanecía cerrada, vacile en cuando llegue a ella ¿debía entrar a su cuarto?, después de todo él no estaba aquí y nunca lo sabría. Cuando entre me quede sorprendida el cuarto de Edward no era lo que yo esperaba.

Tenía un estante con bastante música clásica, el otro tenía libros no era suficientemente grande para poner sus libros ya que había unos cuantos en el piso. Me di cuenta que no se había llevado toda su ropa habían unas cuantas colgadas en su armario, me acerque a él y roce suavemente mis dedos la ropa que tenía impregnada su dulce olor y me acorde de él.

Salí de la habitación y cerré la puerta, baje las escalera y fui al despacho y agarre unos de los miles de libros que tenía Carlisle. Me senté en el sofá de la sala y me puse a leer cuando lo termine eran las 4 de la mañana, me senté enfrente del piano y toque unas cuantas teclas después empecé tocar "Prelude and fugue" de Clara Schumann. Cuando termine seguí tocando una melodía desconocida que la había oído en mi cabeza hace un rato y cuando termine decidí ir a dar un paseo por el bosque. Sali de la casa y corrí hacia el bosque subí hasta la copa de un árbol y me quede ahí hasta que salió el sol.

Cuando salió los rayos del sol proyectaron sobre mi piel miles diamantes por mis brazos, pierna y cara. Se veía totalmente hipnotizador