Disculpen la espera, aquí les dejo el siguiente capítulo, muchas gracias por sus comentarios, me hacen muy feliz con solo leerlos, tengo una pregunta para ustedes: ¿les gustaría un Lemo? Comenten, si hay más de 10 respuesta con un si lo hago, no en el siguiente pero habrá, saludos.

Advertencia: AU Occ

Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen si no a su creadora Rumiko Takahashi.

"Corazones de Tinta"

Capítulo 6

Su casa se encontraba en silencio, hacía ya una hora que se encontraba contemplando la habitación en penumbras, hace solo dos horas que su hermano se había marchado; aquel día después de desayunar fueron al cine, de ahí a comer unas hamburguesas, luego fueron por unos libros y cosas que Inuyasha necesitaba para la escuela y por ultimo un lindo recuerdo para su madre, el último libro que Sesshomaru había escrito dedicado para ella. De nuevo se encontraba solo, camino hacia su calendario, ya había pasado un mes desde que tomaba terapias con ella; Kagome Higurashi demostró ser una mujer de carácter fuerte y nada dócil, era audaz y muy buena en su trabajo, en tan solo un mes había logrado que él le revelara sus miedos, así como su trágico pasado. Se sentía en total desventaja, él no sabía nada de ella, no sabía si tenía padres, hermanos, novio o alguien en su vida, ni mucho menos donde vivía, sus gustos y sus metas.

Ahora que su hermano ya no estaba tenía más tiempo para trabajar en su libro, tenía muchas ideas, pero no estaba del todo convencido, aun sentía que le faltaba, habían detalles, aunque por ahora solo contaba con tres síntesis, así como tres títulos para su nueva novela.

—Como me imagine, esto del amor es muy difícil para mí—se dijo a sí mismo.

Sentía que el amor, solo era para las personas puras, aquellas que tenían buenos sentimientos, que buscan el bien de los demás antes que el suyo. Ese sentimiento solo podía ser experimentado por las personas que tuvieran buenos deseos y cuyo pasado fuera normal, con una madre y un padre que se amaran, para que así él o ella identificaran que era el amor. En cambio él, no sabía lo que era el verdadero amor, porque jamás existió en su casa, ya que todo lo que escuchada estaba lleno de odio, resentimiento y tristeza. Los llantos de su madre, los gritos de su padre, los lamentos de Inuyasha, aun no comprendía como es que no se escapó cuando tuvo la oportunidad, dejar todo atrás, ignorar que tenía un padre, una madre y un hermano menor. Pero Inuyasha jugo un papel muy importante en su decisión, tenía que protegerlo, porque en comparación de él, era frágil, temeroso y fácil de lastimar; eran esas ocasiones donde se encontraba agradecido por haber tenido un carácter frio, aparentando que nada le lastimaba, que no sentía los golpes de su padre, sus insultos y los lamentos de su madre.

Inuyasha era todo para él, como ahora lo era también, porque cuando el terminara de estudiar viviría con él, convivirían y con el tiempo él buscaría el amor, se casaría, formaría una familia y tendría que cuidar a sus sobrinos, por que sin duda alguna Sesshomaru no se veía como padre, no sabría que enseñarles, como demostrarles amor, porque a él nunca se lo enseñaron, creció por su cuenta, de las malas y buenas experiencias, siendo sus libros su única guía.

Tendría que buscar aquella inspiración, hace tiempo pensó que Rin era la solución a todos sus problemas, pero solo pudo escribir libros eróticos, demostrando así que la relación que tenía con ella era solo física, algo sexual, más no amor. En cambio en cuanto a Kagome, en ella podía ver a una mujer en todo su esplendor, orgullosa de su cuerpo, de sus habilidades y de sus capacidades. La primera vez que la vio le parecía alguien segura de sí misma y firme en cuanto a sus decisiones, no vacilaba y decía las cosas como era, reales y acertadas. Pero últimamente ella se encontraba distante, su mirada era vacía y aquel brillo que le encanto desde la primera vez que la conoció se había ocultado, en algún lado de ella, estaba seguro que si la miraba podía encontrarlo, en su interior en su alma. Se sentía como un vampiro sediento de sangre, sediento de Kagome Higurashi, de sus voz serena, de su sonrisa fresca, de sus ojos brillantes de su sola presencia, quería formar parte de su mundo, del mundo que ella protegía tajantemente.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

—Hoy realmente te ves hermosa Kagome.

Kagome no se sentía hermosa, llevaba una sudadera blanca y unas mayas negras, su cabello estaba revuelto y la trenza que se había hecho estaba a punto de deshacerse.

—Claro que no, estoy sudada y con ropa de deporte—dijo la chica tomando un trago del agua que se había servido.

—Disculpa por no avisarte.

—Koga, lo mismo me dijiste hace dos noches—dijo ella algo irritada.

—Bien, lo siento por eso, pero realmente quería verte antes de entrar a mi turno.

—Me bañare y luego podemos hablar.

—Bien, te espero aquí—dijo el chico sentándose en la sala.

Kagome dejo el vaso de agua sobre la mesa y subió hacia su cuarto, conocía las intenciones de koga de venir a las 10 de la noche a su casa, él pensaba que si había una relación íntima entre ellos el amor surgiría; para empezar eso no sucedió, bueno en cuanto a ella no, porque hacía ya dos años que habían tenido sexo y nada cambio para ella, a pesar que solo fue una vez, no significo nada; había sido fabuloso, ya que la frustración que sentía y la desolación se había ido por unas horas, pero a la mañana siguiente aún seguían presentes. Koga hizo todo lo posible por que se vuelva a repetir, la visitaba seguido, le hacía regalos y ella le dejo en claro que no se repetiría de nuevo, que era amigos únicamente y que solo habían tenido sexo porque era algo esencial para sus cuerpos, no por que existiera un amor de pareja entre ellos.

Ella había deseado enormemente enamorarse de él, tenía un trabajo bueno y ayudaba a sus pacientes, era alegre y un caballero en toda la extensión de la palabra, también era guapo y su cabellera largo y negra llamaba mucho la atención al igual que sus hermosos ojos azules; pero por más que quiso sentir algo por él, no pudo, solo sentía una amistad, no lo veía como un hombre, no lo deseaba como hombre ni mucho menos lo veía como el futuro padre de sus hijos, es más ni sabía si algún día tendría hijos, porque con lo complicada que era su vida, no se sentía preparada para ser madre, ni mucho menos educar a alguien.

Cerró la puerta del baño con seguro, koga era caballeroso pero era un hombre y después de todo ellos tenían necesidades. Se desvistió y se metió a la regadera, necesitaba que el agua se llevara todo lo que había sucedido ese día, comenzando con la sesión de Sesshomaru el cual hizo que recordara porque había elegido salvar a las personas de sus temores y traumas, pero él le dijo algo muy cierto, ella curaba a sus pacientes, pero a ella ¿Quién la curaba?, sus padres ya no estaban más con ella, su abuela era una persona mayor y aun se estaba recuperando del cáncer, su tío se la pasaba buscando novia, mientras que sus dos primos estaban en el extranjero, solo eran ellos su familia y ninguno podía ser su salvación. No quería aceptar que Sesshomaru Taisho tenía razón, ambos se necesitan; pero no podía eso sería romper las reglas y cualquier relación que tuvieran afectaría en su capacidad, porque entonces ella se involucraría más con él.

—No puedo, por más que este deseosa de salir con él.

Por qué realmente Sesshomaru Taisho le atraía, demasiado para su gusto, era por eso que se mostraba distante ante él, tranquila, serena, aparentando no sentir nada frente a él; cuando era todo lo contrario, al estar frente a él, se sentía nerviosa, ansiosa, miles de emociones experimentaba su cuerpo y su mente. Nunca se había sentido de ese modo al estar junto a un hombre, habían ido a consultar hombres sumamente bellos y carismáticos, pero no había experimentado esa clase de sentimientos; Sesshomaru era atractivo tenía una belleza sumamente excepcional, podía imaginarse la belleza de su madre y la de su padre, ya que realmente se habían sacado la lotería en cuanto a la genética, de igual manera estaban esos ojos ambarinos, los cuales era hermosos, era como si viera una puesta de sol; su cabello platinado y largo, olía muy bien así como en una ocasión pudo tocarlo y era sumamente suave, en fin, él era el hombre que toda mujer deseaba, pero era muy gruñón, prepotente, mujeriego, mal educado en algunas ocasiones.

Recordó que Koga estaba abajo, así que apresuro su baño un poco, no se podía dar el lujo de relajarse. Se enjabono muy bien y lavo bien su cabello, se secó y se colocó crema en todo su cuerpo, se vistió con unos pantalones grises y una blusa rosa pastel, se colocó la toalla en su cabello para secarlo, salió del baño y bajo hacia la sala. Koga estaba mirando la televisión y al escucharla bajar la apago.

—Lo siento me demore—dijo la chica sentándose a un lado de él.

—No te preocupes, mi guardia es a las 12, aun son las 10:30.

—Gracias por las flores, han decorado muy bien mi oficina.

—Me alegra escuchar eso Kagome, espero que te hayan sacado una sonrisa.

—Lo hizo, bien ¿de qué quieres hablar? —pregunto la chica.

—Bueno, pues últimamente has estado muy ocupada.

—Así es, tengo un paciente muy importante y su recuperación debe ser en poco tiempo.

—Es el que salió en la mañana, el de cabello platinado.

—Sí, es él.

—A Sango le gusta ese sujeto.

— ¿Por qué lo llamas de ese modo?

—Por qué cruzamos mirada, y no me agrado mucho, llámalo instinto—dijo Koga algo molesto.

—Es mi paciente, así que no está a discusión ese tema, además sabes que a Sango le gustan casi todos los hombres.

—Lo sé, pero no me agrada.

—Solo para eso has venido hablar, realmente no quiero discutir nada sobre el trabajo.

—Entiendo, disculpa, bueno dime ¿cómo está tu abuela?

—Ella está bien, fuerte y preocupada por mi tío, el cual sigue en su búsqueda de una madre para sus hijos.

—Ese tu tío no cambia.

—Koga, ya que has venido aquí quiero hablar seriamente contigo.

—Soy todo oído, dime.

Kagome se giró y lo miro fijamente, él chico estaba algo sorprendido por la actitud de la chica.

—No tendremos sexo—dijo ella firmemente—tampoco saldremos en una cita.

Koga permaneció callado y atento a lo que la chica decía.

—Si esto termina nuestra amistad no me sentiré culpable, porque desde un principio te dije que no te amaba, te quiero como amigo pero nada más, te juro que lo intente, pero no pude.

—Kagome yo puedo hacerte feliz, no solo quiero tener sexo contigo, quiero hacerte el amor, quiero que te sientas amada, por mí solo por mí—dijo Koga sujetando a Kagome por los hombros—Yo te amo, te amo demasiado.

— ¿No has escuchado lo que te dije? No te amo.

—Estas demasiado tensa y ocupada.

—Sabes que no estoy mintiendo, no me hagas lastimarte más Koga—suplico Kagome.

Koga la soltó y se levantó bruscamente del sofá.

—Estoy acostumbrado a que me lastimes, así que no te hagas a la víctima Kagome—dijo el chico molesto—No encontraras a alguien que te amé como yo, porque yo te quiero por lo que eres, no me importa tu pasado, tus errores ni nada.

—Una relación no puede funcionar si las dos personas no se aman.

—Deja a un lado tus terapias y tus estudios en psicología Kagome, la vida no se puede basar en esos estudios, las personas no somos maquinas programadas, los sentimientos no son programables.

—Lo sé muy bien Koga, por años intente ser amable contigo y hace dos años pensé que las cosas cambiarían, pero eso me hizo darme cuenta de que…

La chica no pudo continuar, era muy doloroso decirlo, no quería lastimarlo más.

— ¡Dime Kagome, no te quedes callada!

—No eres el hombre adecuado para mí, no te veo como un hombre.

— ¿Qué necesito para que me mires como hombre? —pregunto el arrodillándose frente a ella.

—Koga no hay nada que puedas hacer, salvo ser mi amigo.

—Si fuera otro hombre, te tomaría ahora mismo, te quitaría la ropa y te haría mía—dijo mirándola con sus ojos azules—pero no puedo hacer eso, porque te amo.

—No dejaría que lo hicieras y ya te dije que yo no te amo.

— ¡Por dios Kagome! Estas consiente de que puedo hacerte lo que quiera, estamos solos, nadie vendría ayudarte.

—Sé que no lo harás, por que tus padres te educaron con buenos valores.

—De nuevo analizando, te sorprendería saber que hasta yo puedo perder los estribos.

Kagome se levantó de su lugar y miro hacia al frente.

—Vete de mi casa.

Koga se levantó y miro a la chica.

—Kagome, casémonos, tal vez…

—Yo no creo que con el matrimonio surge al amor, el amor debe estar mucho antes de que dos personas se casen.

—Yo no me rendiré.

Ella sabía que era verdad, él no se rendiría, tenía que hacer algo.

—No me vuelvas hablar, tampoco vengas a mi casa, por un tiempo.

—Como quieras.

Él se dirigió a la puerta cerrando con fuerza, Kagome se sintió mal, él lo ayudo en los momentos difíciles pero no podía amarlo, no podía, era ir en contra de sus sentimientos y de todo en lo que creía, no podía ser feliz con él, no era su felicidad. De nuevo tenía un problema más, koga no era inestable y por lo menos estaba segura de que no cometería una locura.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

—Así que se lo dijiste.

Rin se encontraba sentada frente a Kohaku en su oficina.

—Ya no pude ocultarle más las cosas—dijo la chica—por eso le he contado sobre nuestra relación.

— ¿Cómo lo tomo? —pregunto ansioso Kohaku.

—Pues creo que bien, cuando menos no vocifero ni mucho menos me grito, simplemente me escucho y se fue.

—De seguro cuando me vea me dirá cosas.

—Yo no lo creo, además eres su jefe.

—Eso no le impide romperme la cara.

—Sesshomaru ha cambiado.

Kohaku miro con curiosidad a la chica, cuando conoció a Sesshomaru le pareció un hombre muy seguro de sí mismo, inteligente, frio y callado. La palabra cambio no podía ir junto al nombre de Sesshomaru Taisho, puesto que era un hombre reservado, hasta cierto punto frívolo y calculador.

— ¿Por qué lo dices? —pregunto ansioso.

—Porque al decirle la verdad actuó tranquilo, no me miro con odio, de hecho me miro con tristeza.

—Por qué han roto el vínculo que los unía.

—Hace mucho tiempo que yo lo rompí, pero creo que para él fue hoy, rompió al fin el vínculo que lo unía a mí, ahora entiendo que jamás lo ame, solo fue una atracción.

—Los sentimientos son complicados Rin y creo que Sesshomaru no se lleva muy bien con ellos.

—Supongo que es verdad, pero Kagome lo está ayudando bastante.

—La doctora debe ser muy buena, como para que Sesshomaru cambie su actitud en menos de un mes.

—Por cierto ella es muy bonita, me gustaría que cuando termine esto ellos dos se den una oportunidad—dijo con picardía Rin.

—Amor ellos son ahora doctor y paciente, eso no pude ser, tanto el como ella se verían involucrados en un escándalo, claro que como Sesshomaru es muy famoso entre el público femenino, lo defenderán, pero la chica la odiaran.

—Sí, entiendo no es muy profesional, pero cuando termine, entonces ya no serán nada.

—No hagas planes Rin, ni comiences a formular ideas acerca de los dos, hay que dejar que todo siga su rumbo, lo importante es que Sesshomaru termine el libro.

—Entendido jefe—dijo ella mientras se ponía de pie—me retiro.

—Rin no se te olvide la cena en mi casa.

—Claro que no—dijo ella con una sonrisa.

Kohaku adoraba que ella le tuviera tanta confianza, después de todo era la base para cualquier relación y ellos no eran la excepción. Sesshomaru era un escritor único pero un pésimo amante, en el sentido de que solo buscaba satisfacer sus necesidades de hombre y nada más, no buscaba a alguien con quien hablar, contarle sobre su pasado y salir adelante con la persona que amara. Rin se merecía a alguien que la amara no solo por su cuerpo, si no por ser ella misma, se consideraba un hombre atento y caballeroso, pero realmente la amaba y estaba dispuesto a tener una vida con ella.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

Por alguna razón, había amanecido de muy buen humor, pensó que por lo sucedido por la noche, amanecería con culpa, pero era todo lo contrario; tal vez era porque por primera vez no se estaba engañando, por que apreciaba a Koga, pero no podía seguir jugando con él, porque ahora tenía que encontrarse ella misma, ver ella y por nadie más.

No quiso ponerse negro, se encontraba de muy buen humos como para opacarlo con un vestido fúnebre; así que decidió colocarse un vestido azul cielo, era ceñido a su cuerpo, puesto que era de tirantes, se colocó un lindo suéter blanco y una bufanda estampada con mariposas, opto por unas botas azul pavo; se sujetó el cabello en un moño y se colocó unos hermosos pendientes plateados, se maquillo más de lo habitual; al mirarse al espejo supo que era linda y que por primera vez estaba feliz con lo que era.

Al llegar a su trabajo Sango la recibió con una enorme sonrisa.

—Hoy si te esmeraste Kagome, luces muy linda.

—Gracia Sango.

— ¿Saldrás con alguien?

—No Sango, solo quise vestirme diferente.

—Bien, acostúmbrate a vestir diferente, no solo de negro.

Kagome le sonrió a su amiga, cuando estaba por entrar a su oficina, Sango la detuvo.

— ¿Qué ocurre Sango?

—Koga me conto lo que pasa ayer, cuando fue a verte a tu casa.

La azabache se quedó callada, no quería involucrar a otros en asuntos que solo le concernían a Koga y a ella.

—No te molestes Sango, pero no debes involucrarte en este asunto.

—Lo sé muy bien Kagome, pero Koga me llamo desesperado anoche.

—Le dije cosas muy crueles, pero era la verdad.

—Yo le dije cosas más crueles, no te preocupes—dijo Sango—Le he repetido muchas veces que sus sentimientos no eran correspondidos y si insistía demasiado acabaría lastimado.

—Tú sabes más que nadie que intente amarlo.

—Lo sé, pero es que Koga puede resultar muy insistente.

—En parte fue mi culpa.

— ¿Por qué Kagome?

—Hace 2 años en aquella reunión, nosotros tuvimos sexo—confeso Kagome.

—Ya decía yo que no era normal su obsesión de Koga contigo, Kagome sabes que si tienes sexo con un hombre, este no te dejara, menos si se trata de Koga.

—Lo sé, pero ambos nos encontrábamos muy mal.

—Te entiendo Kagome, así que espero que Koga cambie de opinión.

—No puede cambiar de un día para otro Sango, lo mejor será presentarle a alguien.

—Entiendo, conozco a un par de chicas que estarían interesadas en él.

—Bien, ahora a trabajar.

—De acuerdo.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

Sesshomaru observaba muy bien a cada uno de los socios, la mayoría de ellos ancianos y uno que otro joven; realmente detestaba las juntas, detestaba estar sentado mirando las caras de esos ancianos y no hablarles, porque Rin, su representante era la encargada de realizar todos los contratos con los socios, el solo tenía que estar presente para que diera su aceptación y su firma.

—El último libro del señor Taisho se ha vendido mucho—comento uno de los miembros.

—Así es, hemos tenido muchas ventas—menciono Kohaku mostrando las últimas estadísticas—de igual manera los escritores que están en la compañía han aumentado sus ventas igual, esto habla muy bien de nosotros.

— ¡Me alegra escuchar eso Kohaku! , es un buen año para la compañía y para nuestros autores y confió en que el libro que está escribiendo el señor Taisho será el más vendido.

Tanto Rin como Sesshomaru se sorprendieron al oír las palabras, al principio ninguno de los socios confiaba en que el escribiera una obra de amor, ya que estaban acostumbrados a libros de terror, misterio y erotismo, por lo que se negaron rotundamente. Pero ahora los mismos socios confiaban en que el libro sería un éxito.

— ¿Qué quiere decir con eso Señor? —pregunto Rin.

—En que el señor Taisho escribirá la novela que publicaremos para la primavera, confiamos rotundamente en que tiene todo el potencial para escribir una maravillosa novela, la cual capturara a hombre, mujeres, ancianos, niños y adolescentes.

—Eso quiere decir que mi escritor será el único que trabajara en la novela.

—Así es señorita, él será el único.

Rin se alegró mucho, sabía que esto le daría más confianza a Sesshomaru, estaba segura de que el haría una novela estupenda.

—Sin más que decir nos retiramos—menciono el mayor de los socios.

Poco a poco se fue vaciando la sala de juntas, quedando únicamente Kohaku, Rin y Sesshomaru.

— ¿Sabías de esto Kohaku? —pregunto Rin.

—Me entere ayer por noche, la venta de los libros y su actitud está mejorando, es por ello que decidieron eso—dijo Kohaku.

—Esos viejos—dijo Sesshomaru—únicamente me estaban poniendo a prueba.

—Así parece, además se enteraron de que estas yendo a terapia y quedaron sorprendidos por eso, es por ello que tomaron la decisión de que solo tu trabajaras en la obra.

—Entiendo.

—Entonces, ¿Qué sigue? ¿Debe dejar la terapia? —pregunto Rin.

—No la dejara, no al menos que ya tenga la mitad del libro escrito.

—Solo tengo una síntesis y 5 posibles títulos.

—Me parece bien, me gustaría que me mandaras esas síntesis.

—Hoy mismo te las enviare—dijo Sesshomaru—Ahora debo retirarme.

— ¿A dónde vas Sesshomaru? No es mejor que te quedes en la oficina a escribir.

—Últimamente tengo un nuevo lugar en el cual puedo concentrarme—menciono saliendo de la sala de juntas.

Rin observo como Sesshomaru se iba, se preguntaba donde seria ese lugar del que hablaba el ambarino.

—Siento no decírtelo—dijo Kohaku.

—No te preocupes, en cuestiones de trabajo no funjo como tu novia, sino como tu empleada.

—En ese caso, señorita Rin póngase a trabajar presionando a su escritor a que me mande esas síntesis.

—Muy bien jefe—dijo ella guiñándole el ojo y saliendo de la sala.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

Sesshomaru se sentía muy bien, en un principio le pareció un juego muy sucio lo que habían hecho los socios, pero luego de recapacitar, concluyo que si no hubiera sentido esa presión de competir con otros, no hubiera hecho todo el esfuerzo que hasta ahora habían hecho, también esta Kagome Higurashi, si no hubiera pasado todo eso, jamás la hubiera conocido y no habría cambiado para nada.

Miro su reloj de muñeca, aun eran las 10 de la mañana, tenía mucho tiempo libre, a las 8 de la noche era su terapia, así que estaba decidido a ir a la cafetería de aquella señora, donde el café que servía era el mejor que había probado. Tenía muchas ideas y solo le faltaba concretar algunas cosas para que por fin comenzara a escribir el libro.

Sin duda alguno tenía que celebrar que él había obtenido el contrato, pero Inuyasha ya no estaba y Rin de seguro tenía planes con Kohaku, así que pensó en invitar a cenar a Kagome, tal vez se negaría pero era muy bueno para convencer a las personas y ella no sería la excepción.

Una vez que llego a la cafetería, la señora lo recibió gentilmente y lo llevo hacia unos de los cubículos privados, le sirvió café y le deseó mucha suerte. Él se dispuso a escribir, sin duda alguna las ideas se desbordaban de su mente, tenía que plasmarlas cuanto antes, con tinta, para que permanecieran por siempre.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

Kagome se encontraba despidiéndose de un pequeño, el cual tenía problemas para dormir, debido a que cuando era solo un bebe lo secuestraron; sin duda el caso de ese pequeño le había destrozado el corazón y muchas noches se la paso llorando, ya que era muy joven para sufrir los estragos del no dormir adecuadamente, no que decir de las ojeras que se cargaba, pero con 3 meses que ya llevaba con ella, había mejorada bastante, no solo el sino sus padres también.

—Nos vemos pequeño —dijo ella con una sonrisa.

La familia le devolvió el saludo y salió de ahí; Kagome observo que no había nadie sentado, así que se acercó a Sango.

—Hoy no está llena la agenda—menciono.

—Eso se debe a que dos de tus pacientes ya fueron dada de alta.

—Es cierto, lo había olvidado, tanto Kana como Kagura, han tenido una recuperación exitosa.

—Pobres chicas, después de que su padre las maltrataba y que intento abusar de ellas, era normal que estuvieran traumadas.

—Así es, por lo que considero que fue un milagro que se recuperaran, estoy segura de que tendrán una vida muy buena.

—Eso será gracias a ti Kagome, porque después de todo tú las has ayudado.

Kagome se sonrojo al oír el comentario de Sango, sabía muy bien que la llamaban la doctora que lo repara todo, porque todos los pacientes que había tratado se habían recuperado exitosamente y también porque sus vidas fueron prosperas. Esas eran las situaciones en donde no odiaba su pasado, cuando podía ver la sonrisa de unos de sus pacientes, cuando se los encontraba por la calle y le contaban como sus vidas cambiaron para bien.

—Kagome ahora que lo recuerdo te quería pedir un favor.

— ¿Cuál es?

— ¿Sera que puedo salir a las 8? —pregunto Sango.

— ¿Para qué si se puede saber?

—Es que por fin Miroku me hablo y hoy hemos quedado para vernos, pero como trabaja igual de enfermero, tiene guardia a las 12 y queremos vernos antes.

—Valla Sango, así que después de todo Miroku no es un desvergonzado, solo estaba ocupado.

—Sí, y yo que pensaba que me ignoraba.

—Bien, pero tienes que atender a Sesshomaru y luego te vas.

—Sí, lo atenderé y luego me retiro.

—Bien, hasta entonces sigue trabajando.

—De acuerdo Kagome—dijo la chica con una gran sonrisa.

Kagome se dirigió de nuevo a su oficina, tenía una hora libre, tiempo suficiente para que termine de leer el libro que su abuela le había regalado hacia dos semanas.

LLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

Sus ideas habían sido plasmadas en papel, eran anotaciones, nombres, cosas y lugares; cada una de ellas era un componente esencial para su próxima novela, pero entre todas esas anotaciones destacaba una: Corazón, aquel órgano que nos mantenía con vida y en el cual, de forma figurativa, se guardaban todas la emociones y sentimientos, aunque había hecho unas investigaciones de que a las personas que les fue donado el corazón de otras, al poco tiempo sentían afecto y gusto por lo que su donador amaba, por lo que consideraba que el corazón era el alama del cuerpo.

—Señor Taisho, ya son las 7:20, recuerdo que me dijo que tiene una cita a las 8—le dijo la mujer con una sonrisa.

—Gracias, si no me avisa pierdo mi cita.

—No se preocupe, pero no comió nada, ¿no quiere que le prepare algo para llevar?

—No es necesario, luego de mi cita iré a comer.

—En ese caso lo dejo para que guarde todas sus cosas.

La mujer se retiró con una sonrisa, Sesshomaru guardo todas sus cosas y le dio un último sorbo a su café, después de todo era su favorito. Antes de irse le dejo una propina generosa a la dueña, la cual lo había tratado muy bien. Se dirigió a toda prisa a su auto y condujo hacia el consultorio de Kagome Higurashi, le tomo 30 minutos llegar, había demasiado tráfico. Rápidamente se bajó y se dirigió al local, al entrar no vio a nadie, se había acostumbrado a que cuando el llegara ya hubieran unas cinco personas esperando, pero ahora estaba vacío.

—Señor Taisho, llego justo a tiempo—le dijo Sango.

—Es extraño venir a esta hora.

—Entiendo, bueno puede entrar, la doctora lo espera.

El abrió con desesperación la puerta, quería verla, deseaba verla; miro por los alrededores y ella estaba en el sofá, recostada, leyendo tranquilamente. No quiso hacer ruido, pero la puerta se cerró estrepitosamente, haciendo que la chica se levantara rápidamente.

— ¿Cuántas veces te debo decir toques la puerta Sesshomaru? —dijo la chica algo molesta.

—Lo siento, no quería interrumpirte.

—Claro—dijo ella mientras se levantaba del sofá y se arreglaba el vestido.

Entonces Sesshomaru lo noto, aquel vestido que llevaba era ceñido a su figura, dejando apreciar la delicada silueta de la chica, su cabello azabache estaba sujetado en un moño y uno que otro cabello caía por su rostros. Sus labios tenían un tono rojo, los cuales les recordó a una manzana, jugosos y apetecibles.

—Comencemos—dijo la chica sacándolo de sus pensamientos.

—De acuerdo, hoy que tienes planeado.

—Tengo un nuevo ejercicio para ti—dijo la chica con una sonrisa—ya hemos leído el diccionario, hemos hecho ejemplos y demás, pero ahora quiero que me escribas en esta hoja—dijo mientras le mostraba el papel— ¿Qué es el amor para ti?

— ¿Solo eso?

—Así es, tienes una hora exactamente para hacerlo—dijo ella mientras colocaba la hoja en la mesa del centro y sacaba un reloj de arena— ¿Listo?

Sesshomaru tomo asiento y miro la hora, esa tarea sería demasiado fácil, acabaría en tan solo unos minutos, miro a la chica y sus ojos color chocolate se encontraban iluminados, entonces supo que no era por las luces de la habitación, era algo más.

—Estoy listo—menciono.

—Comienza—dijo ella mientras le daba vuelta al reloj para que la arena comenzara a caer.

Kagome observo como comenzaba a escribir, con entusiasmo y seguro de sí mismo, pero a los pocos minutos, comenzó a ver que Sesshomaru tenía problemas para seguir escribiendo, él levanto la vista y ella le dedico una sonrisa, el chico simplemente bajo la cabeza y volvió a leer lo que ya tenía escrito. Luego de unos minutos vio como borraba lo que ya había escrito. Rio por sus adentros, ya que el amor era muy difícil de describir, de hecho nadie había terminado el ejercicio en una hora, de hecho era mucho antes, ya que se rendían y escribían lo primero que les viniera a la mente, ella estaba en contra de aquel pensamiento. Ya que se tenía que pensar cada cosa, cada palabra, cada frase.

Miro el reloj de arena, le faltaba muy poco para que la hora concluyera y Sesshomaru se encontraba borrando de nuevo lo que había escrito, eso demostraba que a pesar de ser un gran escritor de novelas, aun le daba mucho trabajo describir que era el amor para él. Lo miro atentamente, sus cabellos platinados estaba sujetos en una coleta baja, llevaba un traje sastre negro, el cual lo hacía lucir muy bien, por no decir sexy, la camisa blanca estaba decorada con una corbata dorada, la cual hacían juego con sus ojos. Sus facciones era delicadas, casi femeninas, ahora sudaba un poco, ya que se encontraba pensando mucho, sus manos era grandes y varoniles, aun no podía creer que ellas era las encargadas de plasmar todo lo que él pensaba e imaginaba. El ultimo grano de arena cayo y ella se puso de pie.

—El tiempo se ha acabado.

—Espera, me falta poco.

Kagome se acercó a él y le quito el papel, Sesshomaru la miro molesto.

—Como veras no es fácil describir el amor.

—Eso lo sé, al principio tenía una idea formulada en mi cabeza, pero conforme fue avanzando la hora, sentía que estaba mal.

—Has dicho la clave, aquello que necesitas para describir al amor.

—Sentir.

—Así es, escribir y sentir no es lo mismo, hay muchas cosas que se escriben pero no se sienten realmente así como hay muchos sentimientos que no podemos escribirlos, por el simple hecho de que no buscamos las palabras necesarias para expresarlo.

—Entiendo.

—El sentir involucra muchas cosas Sesshomaru, implica honestidad, para admitir aquellos sentimiento, también la paciencia, para poder tomar en consideración el tiempo de esos sentimientos, si son efímeros o permanentes.

—Es imposible pensar en todo eso.

—No lo pienses Sesshomaru, solo siéntelo—dijo ella con una sonrisa—te pondré un ejemplo, cuando vas al mar y te sumerges en sus aguas, puedes sentir la temperatura del agua, más no puedes escribirla ni plasmarla.

—Comprendo más ahora, lo que quieres decir es que sienta el amor para poderlo plasmar en mi libro.

—Recuerda que no todo lo que poder sentir puede ser plasmado.

—No crees que debiste ser poeta—menciono Sesshomaru.

—No, porque al contrario de ti, siento muchas cosas, pero me es imposible plasmarlos—confeso ella.

—Yo escribo muchas cosas que en ocasiones no siento—contesto Sesshomaru.

— ¿Ahora si comprendes? —pregunto la chica.

—sí.

Kagome se levantó de su lugar y se dirigió a su escritorio.

— ¿Yo soy tu última cita?

—Así es—dijo ella mientras realizaba apuntes en su libreta.

—Porque cuando terminamos siempre sacas ese cuaderno.

—Necesito anotar los avances, para poder identificar hacia donde hemos llegado.

—No puedes solo memorizarlo.

—No, porque no eres el único paciente que trato, tengo 10 más—dijo ella cerrando su libreta—hemos terminado por hoy, puedes irte.

— ¿Recuerdas lo que te dije la otra ves?

—No recuerdo, déjame revisar mis notas—dijo ella revisando su libreta.

Sesshomaru la detuvo, apartando la libreta y la observo detenidamente.

—Salgamos hoy.

—Ya te he dicho que no puedo.

—Vamos una cena entre amigos.

—Yo no diría amigo, más bien conocido.

—Como sea pero nos conocemos.

Kagome miro al chico a los ojos, sus orbes dorados demostraban firmeza, estaba segura de que por más que se negara, el asistiría, a diferencia de Koga, ella realmente quería aceptar su invitación.

— ¿Nadie te espera en casa? —pregunto Kagome.

—No ¿y a ti?

—Tampoco.

—Entonces, vamos, no es una cita romántica, velo como una cena profesional.

—Si me niego insistirás, ¿No es así?

—Sabes que sí.

La chica suspiro, no tenía nada que hacer y era viernes por la noche.

—De acuerdo—dijo con resignación.

—Bien, vámonos.

Kagome lo vio abrir la puerta, sabía que había sido un error aceptar la invitación de Sesshomaru, pero realmente no quería volver a casa, no quería pensar en Koga, ni mucho menos quería pensar en su pasado, porque después de todo había una sola verdad, tanto Sesshomaru como ella, se sentían totalmente solos. Esa diferencia tal vez era aquello que los uniría.

Continuara…

¿Qué les pareció? ¿Bueno?, ¿malo?

Atte. Ina-chan :] saludos.