Advertencias: Yullen como pareja principal, con tintes Laven e TykixAllen. Posibles faltas ortográficas y personajes Occ. El texto en cursiva son recuerdos.
Escenas de sexo y palabras insultantes.
Disclaimer: D Gray Man pertenece a Hoshino San.
Se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas aunque la sangre no era la base de su sustento, sino el "fluido vital" humano o la energía psíquica
Un gemido salió de su garganta al sentir como aquella mano acariciaba su pene, el pre semen salía en gotas nacaradas, el sudor bajaba lentamente por su espalda recorriendo un camino hasta perderse en su espalda baja. Kanda movía su mano con lentitud, acariciando aquel tronco pasando por aquellas imperceptibles venas hasta llegar a la cabeza de seta tomándose su tiempo para acariciarla.
-¡Detén…Detente! – exclamo entre murmullos con su cuerpo retorciéndose de placer.
Kanda le dio una mirada lujuriosa que lo hizo ponerse más duro, la mano de Kanda subía y bajaba por la erección de Allen enviando un caliente hormigueo a su columna.
-Voy a correrme- advirtió ante las sensaciones que inundaban su cuerpo.
-No, no lo harás- La voz de Kanda era dura y exigía obediencia.
Su urgencia por terminar fue detenida por la voz de Kanda dejando solo la incesante necesidad atreves de sus nervios, algo dentro de él se removió, una pequeña vocecita diciéndole que este hombre lo estaba controlando perfectamente y él se estaba dejando como perra en celo.
Sus pensamientos fueron cortados al admirar como el pelinegro se quitaba su camisa y dejaba ver aquel cuerpo perfecto, sintió su cerebro hacer corto circuito ante aquel pecho ligeramente más grande que el suyo, el tono ligeramente morena de aquella piel, los músculos que se ondeaban marcando aquellas horas de ejercicios. Bajo la mirada hasta la cintura observando aquella casa de campaña que se veían atreves de los pantalones, en un impulso bajo el cierre y saco aquel pene grueso de su cautiverio, el olor varonil inundo sus fosas nasales y ligeros cabellos púbicos rozaron su nariz, engullo aquel pedazo de carne saboreándolo lentamente hasta que rozo su garganta.
-Tranquilo, tómalo con más calma- sostuvo los cabellos plateados y lo separo ligeramente se su pene, observo como volvía a desaparecer en esa fina boca, un suspiro de satisfacción salió de su pecho. Kanda lubrico dos dedos, los empujo dentro del menudo cuerpo que no dejaba su pene.
-Ahhhh- Allen grito, levanto instintivamente las caderas para obtener una mejor penetración- sigue así, ¡Kanda!
-che Moyashi
-Es Allen, idiota
Kanda dio una sonrisa traviesa, levanto a Allen recostándolo en la cama del más joven, volvió a introducir 3 dedos dando en el punto dulce del albino, haciéndolo gemir más fuerte.
-¡Ahí! Otra vez, Kanda
-che Moyashi pervertido
-¡Cállate! -El rostro del peliblanco se coloreo a una más, Kanda saco sus dedos reemplazándolos con su pene, lentamente se empujó en el interior del dispuesto y caliente cuerpo debajo de él.
Entro hasta el fondo rozando a un más el punto dulce de Allen, sus bolas golpeaban las nalgas, y el interior de este apretaba con delicia su pene. Con cada empujón hacia gritar de placer a Allen, un ligero estremecimiento recorrió la columna del mayor.
-Córrete- Kanda murmuro en su oído, mientras seguía golpeando su interior una y otra vez. Instantáneamente su cuerpo obedeció y Allen exploto, un chorro de semen salió manchando sus vientres, un momento después Kanda mordió su cuello y colapso ante la sensación de la unión.
Se salió del interior del albino, una línea de semen se asomó de su trasero, envolvió entre sus brazos aquel cuerpo menudo y poso un beso en aquellos labios magullados.
Lenalee observo el cielo todavía obscuro del amanecer, parpadeo ante el ligero sueño que la embargaba. El sonido de la cafetera la alerto ante su distracción. Vacío el café en aquellas tazas de los científicos, el aroma del café inundo su olfato y una sonrisa apareció en su cara.
-Lenalee, buenos días.
-Hermano, buenos días.
La voz de su hermano se escuchaba aletargada, una pequeña mueca de diversión surgió, de seguro Reever san lo habría levantado.
-¡Qué bien que estés de buen humor Lenalee! ¡Así te puedo enseñar mi nuevo Kumorin 12.5! – Exclamo radiantemente el supervisor, Lenalee negó sin más y le entrego su taza de café.
-Mejor ve a trabajar hermano
-¡Pero…pero!
Komui hizo un puchero sin convencer a la peliverde, avanzo hacia la salida pero sintió como le detenían, se giró para ver a su hermanita con la cabeza agachada y un ligero sonrojo.- ¿Lenalee?
-Hermano, ¿él es realmente un exorcista?
Komui abrió los ojos ante la sorpresa, un poco incómodo desvió la mirada.- Claro que si Lena, ¿Si no, como pudo atravesar la barrera?- una sonrisa forzada apareció en sus labios.
-Pero su aura, es diferente no puedo definirla, es como si no tuviera.-
Komui trago grueso ante eso, no se había esperado que su linda hermana pudiera usar su don, no con él, un suspiro salió de sus labios.-Es algo diferente Lenalee, solo eso, no hay nada de qué preocuparse.
La menor pareció calmarse, sonrió y en un movimiento le dio un abrazo al mayor.
-Gracias hermano.
Sin más se despidió de la joven con un beso en la frente, camino por el pasillo a su oficina y le dio un trago a su café tibio, se deslizo por su garganta entre sabores y olores.
Allen despertó entumecido, sus parpados pesados apenas divisaron al cuerpo que lo sostenía con fuerza. Unos segundos después los recuerdos de la noche pasada llegaron a su memoria y un rubor inundo su cara, mordió sus labios con vergüenza por haber caído ante aquellos bajos instintos, si se enterara su familia lo que había hecho, si se enteraba ¡Tikky! La culpa le lleno de golpe.
Había olvidado a que venía realmente, se terminó acostando con uno de los exorcistas, esto estaba mal muy mal, un recuerdo llego al sentir las punzadas en su cuello. Llevo su mano y sintió lo orificios, una mordida de apareamiento ¡Que le había hecho el maldito!, la ira lucho contra la culpa.
Kanda escucho el sonido de un cuerpo moverse, extraño e irritado por aquel que oso entrar a su cuarto abrió los ojos para observar otros plateados.
Un momento después vio el cuerpo desnudo, parpadeo pero no pudo analizar la situación ante el golpe que le habían lanzado.
Lavi observaba aquel libro, su pasta estaba en buenas condiciones para ser uno de los más antiguos del panda, el broche que tenía no lo dejaba abrir y había intentado de todo para leerlo, ¡Hasta le había pedido a Jerry que se lo abriera con su fuerza! Pero no se abrió, frustrado lo aventó hacia alguna parte de su cuarto.
-Lavi tu recogerás ese libro – Bookman había visto el berrinche de su alumno, masajeo sus cienes e ignoro al pelirrojo.
-¡Panda!
-¡Te dije que no me llamara así, idiota!- le dio un golpe sin más.
-No seas tan duro, panda
El anciano suspiro, su estudiante nunca aprendería.
-Lavi
-¿Si?
-No te involucres demasiado, recuerda que tú y yo solo grabamos la historia de la humanidad- La voz de Bookman sonó seria, tomo una taza de té y la llevo a sus labios.
El pelirrojo observo a su abuelo, extrañado por su actitud pero sin darle importancia se encogió de hombros para buscar aquel libro que había robado de panda.
Road acaricio los cabellos plateados, una sonrisa maternal surco sus labios.
-Sigue bebiendo Allen.- Apretó la cabeza del joven en su cuello, el fluir de su sangre hacia la boca del albino no la detuvo de seguir sonriendo.- Aliméntate bien, no queremos que Tikky se ponga histérico al ver tu palidez.
La risa de Road sonó por toda la habitación, sus ojos violetas observaron cómo los rayos del sol se iban apagando para dar paso a la oscuridad.
-Road – susurro, los ojos plateados tintineaban a dorado pero el fruncimiento de cejas le opacaban.
La pequeña acaricio su cara embarrándola de sangre con sus tiernas manos, su cuello manchado con lágrimas de sangre. Negó con la cabeza y silencio con un dedo aquellos labios rojos, un destello de colmillos le guiñaron al peliblanco.
Una sonrisa retorcida le dijo a Allen que era mejor no seguir si no quería ser su compañero de juegos, no de nuevo.
-Tikky estará muy feliz de ti mi pequeño Allen.
Cuerpo tras cuerpo caían a sus pies, la luna se posaba en lo alto esa noche. El rio de sangre coagulada le produjo satisfacción ante su amasacre. Tomo a su última presa, se dio el gusto de observarla. Una joven virgen, con su piel lechosa, sus rizos dorados caían en su cara, unos labios finos y deseables, el cuerpo definido con un par de generosos senos y las curvas justas. Pero sus ojos grises habían sido los que habían condenado a esa pobre criatura temblorosa entre sus brazos.
-Eres hermosa- le dijo, acaricio aquellos pómulos con delicadeza.
-Gracias…señor
El hombre olfateo el miedo de aquella muchacha, susurro palabras lindas a su oído. Lamio el cuello, el destello de unos colmillos encajándose en el cuello pálido ahora chorreante de sangre.
La joven dio un grito mientras sus venas eran vaciadas lentamente, un placer escondido con dolor produjo un último suspiro.
El hombre observo el cuerpo inerte entre sus brazos, arqueo una ceja y tiro el cuerpo como una muñeca rota.
Camino fuera del lugar, mezclándose con la gente que pasaba ajena de lo ocurrido.
Espero les guste, sin mas hasta luego.
Se agradecen los Reviews ;)
