Chapter 19

Primera cita y verdades

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30 de septiembre 1933

Querido diario

Bueno han pasado unas semanas desde que estoy de vuelta en la casa. Esme esta contenta ya que tiene a sus hijas juntas al igual que sus hijos.

Edward y yo nos hemos vueltos cercanos, a veces hacemos cosas juntos y Rose y Alice siempre andan atentas a cada cosa que hacemos y después en la noches me preguntan. Edward no me ha dicho nada sobre la carta supongo que se le olvido sobre lo que decía, y por eso yo no me atrevo a decirle nada sobre lo que siento ya que me dolería si no sintiera lo mismo.

Pero es inevitable cada vez que lo veo quiero decir todo lo que siento por el, cada vez que me brinda una sonrisa torcida doy gracias a Dios de que no me puedo sonrojar, ya que eso seria mi perdición, cuando esta cerca de mi me dan ganas de saltarle encima y besarlo. Si cuando era humana y quería hacer lo mismo, siendo vampira todo es peor ya que ese deseo se intensifica y es de lo peor.

Alice y Rosalie me dicen que debo decirle, para ellas es fácil decirlo ya que ellas tienen sus parejas y no tienen que pasar por lo que yo paso. Me estoy volviendo loca y ya no se que hacer…

-Bella- dijo Edward desde la puerta de mi habitación. Cerre el diario y lo puse dentro del cajón.

-hola- le sonreí.

-¿queria saber si te gustaría ir al teatro conmigo?-pregunto.

-¿solo nosotros?-dije.

-Si, todos tienen planes esta noche y pensé que te gustaría salir.

- si, claro- sonreí- solo déjame arreglarme.

-te espero abajo- y salió de la puerta.

Cuando salió quede sorprendida, íbamos a salir. Corrí hacia al armario y me puse un vestido de color rojo escarlata y peine mis cabellos, me lo había cortado y ahora estaba hasta los hombros (N.A: ese era el peinado de esa época). Baje las escaleras y sentado en el banquillo del piano se encontraba Edward, cuando me vio en un segundo estaba dándome su mano para bajar los ultimo escalones.

-estas hermosa- dijo y sonreí tímidamente.

-gracias- le dije.

Caminamos hasta el teatro y Edward pago la entradas, yo por otro lado tenia ganas de gritarle a la vendedora que no dejaba de comerse a Edward con la vista. Entramos al sala y empezó la película, era una película de romance y casi todos la personas eran parejas y estaban abrazadas, me imagine abrazada a Edward y el rodeándome con un brazo y con nuestros rostros tan cercas y nuestros labio a escasos centímetros…

Suspire volviendo a la realidad.

Al término de la película fuimos y caminamos por la plaza, no me importaba si era como amigos pero habíamos estado solo los dos. Después volvimos a la casa, todavía no había llegado nadie.

-Gracias por la salida-le dije a Edward antes de subir la escalera.

- no hay de que- respondió sonriéndome.

Subi a mi habitación y cerre la puerta y me recosté en ella. Nada había pasado y yo con esperanzas de que hubiera pasado algo. Me cambie el vestid y me puse un camisón blanco largo de seda y de tirantes. Seguí escribiendo en mi diario.

Pasadas unas horas escuche las suaves notas de Claire de Lune, mi melodía favorita, baje las escaleras y Edward tocando. Sus dedos revoloteaban sobre las teclas suavemente mientras tenia lo ojos cerrados.

- Claire de lune, es hermosa- dije después que termino de tocar.

-no te había oído- dijo y me sonrio- ¿Cuánto tiempo llevas allí?

- no mucho, me gusta verte tocar- dije avergonzada.

-¿ya me has visto antes?-pregunto alzando una ceja.

- bueno digamos que no es la primera vez.

-¿tocas?-pregunto y asentí-¿ no te he visto nunca tocar?

-bueno siempre que vengo en las noches esta ocupado- rei ligeramente.

- es tu oportunidad- se hizo aun lado y palmeo el espacio al lado suyo.

Me acerque y me sente frente al piano y mis dedos empezaron a revolotear en la teclas produciendo a su paso "Prelude and fugue" de Clara Schumann y me deje llevar por la melodía. Edward a mi lado me miraba mientras tocaba y sonreía, cuando termine me aplaudió y rodé los ojos.

-tocas bien- me dijo.

-gracias- acaricie ligeramente la teclas con el dedo, recordando a mi madre cuando me decía eso.

-¿Qué pasa?

- solo recordaba- sonríe.

-¿has tocado algún dueto?

-no, no he tenido alguien que toque la otra parte.

-si la sabes síguela- me dijo antes de acomodarse frente al piano. Sus dedos tocaron la primeras notas de la canción la cuales iban lentas y después le di yo y nuevamente vino el hasta que vino mi parte la cual iba mas rápida y después el se unió tocando a mi ritmo (N.A: si han visto la película "el cadáver de la novia" la escena donde tocan el dueto de piano saben como es) nos sonreíamos mientras tocábamos y cuando terminamos reimos.

- que hermoso- escuchamos decir a alguien en la muerta, ambos alzamos la vista y nos encontramos con Esme y Carlisle, Alice y Jasper y Rosalie y Emmet. Todos nos sonreían.

- ¿Cuándo llegaron?- les pregunte.

- cuando empezaron el dueto- respondió Alice.

- no queríamos interrumpirlos- dijo Esme con una sonrisa.

Después que entraron Edward y yo nos paramos del piano y cada uno se fue para su habitación. Entre con una sonrisa al cuarto, tocar piano con Edward fue lo mejor justo cuando iba a empezar a escribir en mi diario sobre lo maravilloso que fue entraron Rose Y Alice.

-¡tienes que decirnos todo!- chillaron y negué divertida.

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Habían pasado unos días desde aquella pequeña cita que habíamos tenido Edward y yo, y no podía olvidarla aunque la mejor parte fue cuando tocamos piano. Pero no hemos vuelto a salir asique creo que seguimos siendo amigos.

-Bella ven- me llamo Edward desde la puerta.

-¿Qué?- me pare de la cama.

-te quiero enseñar algo- salimos de casa y fuimos hacia la terraza.

- que es lo que me ibas a enseñar- dije.

- es en el bosque- me dijo caminando con dirección hacia los arboles- y ¡tienes que alcanzarme!

Y salió corriendo hacia el bosque no tarde y lo segui, después de unos segundo lo alcanze en velocidad y corrimos compitiendo. Mientras reíamos.

-¡corres muy lento!-grite.

-¡ya veremos!-grito de vuelta. Y seguimos corriendo hasta que llegamos a un prado. Quede encantada con tanta belleza. Las flores silvestres resaltaban del verdor del césped y alrededor los arboles con unos cuantos pajarillos en sus ramas cantando.

-es hermoso- dije observando el lugar.

-me alegra que te guste- dijo tomando mi mano y produciendo en mi corrientes eléctricas por mi cuerpo.

Nos acostamos sobre el pasto y miramos el paisaje, disfrutando del sol que producía brillos en nosotros. Voltee a mirar a Edward y el también lo hizo y nos que damos mirándonos fijamente.

-no te muevas- susurre.

Levante mi mano y con la punta de mis dedos roce su mejilla y el cerro los ojos, lo tome como una invitación a que siguiera, acaricie su mejilla por completo, sus parpados y la leve sobra purpura debajo de sus ojos y delinee sus perfectos labios con mi dedo. Era tan hermoso.

Después los abrió y estiro su mano hacia mi y acaricio mi mejilla, hizo lo mismo que yo, sentí la suaves puntas de sus dedos tocando y acariciando mi rostro. La sensación de sentir sus caricias en mi rostro era algo tan relajante.

-Bella- me llamo la atención- no puedo seguir ocultando lo que siento por ti, ya no. Desde que te vi te encontré hermosa, lo sigues siendo, pero eras humana y yo podía hacerte daño y me aleje de ti. Durante todo el tiempo que estuve lejos pensaba en ti y nunca te olvide- no podía creer lo que estaba diciendo- cuando supe que había muerto mi mundo se vino abajo, creí que nunca te volvería a ver, pero cuando te vi en la casa no se como describirlo- rio levemente- fue como si una parte de mi hubiera vuelto y no quiero que te vuelvas a separar de mi.

No podía creer lo que acababa de oir.

-Y espero que puedas perdonarme por haberte dejado no lo volveré a hacer nunca, porque te amo.

Fue todo lo que tuve que escuchar antes de besarlo. Sentí sus labios moverse suavemente contra los míos, amoldándose como si fueran solamente para mi, Edward me acerco mas y me apretó a su pecho, yo lleve mis manos a su nunca y jugué con su cabello, hasta que no separamos aunque no era necesario. Edward pego nuestras frentes y me beso ligeramente.

-¿entonces eso es un si?-pregunto.

- si, yo también te amo- al fin lo dije.

- te amo- beso- te amo.

Nos quedamos un rato acostados entre besos y palabras cariñosas. Después que empezó a oscurecer decidimos irnos. Llegamos a la casa con nuestras manos agarradas y Edward había recogido una rosa del bosque y me la dio, al entrar en la sala estaban Alice, Rosalie Y Esme, y al juzgar por sus sonrisas cuando entramos sabían de lo nuestro.

-hola- dijimos Edward y yo al entrar.

-no tienen que decir nada, ya lo sabemos- nos dijo Rosalie.

-alice…- dije.

-lo siento no pude evitarlo- nos sonrio.

- estoy tan feliz por ustedes- nos dijo Esme y nos abrazo- ya era tiempo, han estado solos por mucho tiempo y merecen felicidad.

-gracias Esme- le dijo Edward.

Después de las felicitaciones por parte de todos decidimos subir. Edward y yo nos quedamos en mi habitación, tenia mi cabeza acostada sobre su pecho mientras el me rodeaba con un brazo y leíamos uno de mis libros.

-espera un momento- dijo parándose de la cama y saliendo del cuarto a velocidad- casi se me olvidaba darte esto.

-¿Qué?-pregunte.

-lo compre para ti cuando estaba en España, pensaba en dártelo si te veía en Chicago pero…

-estoy aquí- dije sabiendo que no quería pensar que yo hubiera muerto, me extendió una bolsita de terciopelo rojo.

-espero que te guste- dijo mientras abría la bolsita. Dentro había un hermoso guardapelo de plata el tenia brillos azules.

-es hermoso-dije recorriendo con mis dedos las figuras en el.

-abrelo.

Busque la línea para poder abrirlo y cuando la encontré lo abri, había un espacio a la derecha para una foto y al otro había una inscripción " el león se enamoro de una oveja".

-que estúpida oveja- musite con una sonrisa.

-y que masoquista es el león- dijo con una sonrisa antes de besarme.

Hola todas.

Bueno aquí el capitulo que he estado haciendo por dos semanas ya que quería que fuera tal y como lo imaginaba. Espero que le haiga gustado tanto como a mi.

¿Qué les pareció?

Adiós.