¡Gente, viva la juventud!

._. Ok, eso olvídenlo. Feliz Navidad a todos chicos, espero que la estén pasando de maravillas.

Y si hay algún que otro problemilla en casa, pues mándeselo a la mier… ejem, lo siento. Pues bueno, Navidad es para pasarlo en familia y ser feliz, así que agarren su escoba y barran esa tristeza para otro día…

Bueno, siendo eso todo. Espero que les agrade el capitulo. =3


Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere pasar de tema.

Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo; de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso o de tus éxitos, alegría y paz. - Jorge V. Santamaría


Sus cosas estaban empacadas, cada objeto que llegase a querer necesitar lo tenía dentro de su maleta. Las dos rubias acompañantes, una de ojos miel y otra de ojos azules, la miraban acongojadas, sus lágrimas aún no salían de sus ojos, pero amenazaban con hacerlo. Sakura sonrió al verlas. Entonces los ojos de Tsunade rápidamente se llenaron de lágrimas y avanzó para abrazar a la peli rosa.

—No puedo creer que te hagamos esto, Sakura —le dijo en medio del llanto.

—Descuide, Tsunade-Shishō… Voy a estar bien, no se preocupe por mí. Naruto y Kakashi-sensei estarán conmigo, con las instrucciones que le ha dado no habrá complicaciones.

—Aún así —interrumpió—, cuando encuentres a Uchiha recuerda no alterarte.

Sakura asintió aún con su sonrisa en el rostro. Volteó con ligereza la cabeza y se encontró con el rostro contraído de Ino, se mordía el labio inferior mientras que sus ojos estaban empapados de lágrima.

—Cerda —emitió una pequeña risa al momento de pronunciarlo. Entonces Ino sollozó y corrió a abrazarla.

—¡Frentona! No puedo creer que esta aldea te haga algo así, es tan injusto. No quiero que te vayas.

Sakura solo se limitaba a corresponder el abrazo, era su mejor amiga ¿Qué diablos podía hacer? Sus peleas infantiles seguían, era verdad, pero su amistad se había fortalecido mucho más que hacía cinco años. Al parecer, la partida de Sasuke no había sido tan mala después de todo.

Tsunade solo veía desde un lado de la habitación. Konoha no era lo que había esperado, el que traicionasen de esa manera la confianza de la chica peli rosa era demasiado. Y ella aún siendo la Hokage, sus mandatos estaban muy bien vigilados por el consejo, ese par de señores que hasta ahora le seguían jodiendo la existencia.

Cuatro pisadas fueron suficientes para alertar a ambas rubias que el momento había llegado. Sakura se separó de Ino con cuidado y la rubia cerró los ojos tratando de no llorar más.

—Ya es hora, Sakura-chan.

Asintió. Kakashi se encargaba de vigilar el lugar mientras Naruto ayudaba a Sakura para que salga de su casa. Por más que los aldeanos estuviesen durmiendo, la vigilancia nocturna siempre podría llegar a sorprenderlos.

Sakura solo tenía unos pantalones largos que la ayudarían a calentarse, y una camiseta de color rojo la cual se ceñía a su figura, resaltando el poco vientre que tenía.

—Kakashi —llamó la Senju antes de que el trío partiera. La miró— Tienen quince minutos para salir de la aldea. Luego de eso daré la alarma para que empiecen a buscarlos. Por favor, váyanse lo más lejos que puedan, y por ningún motivo del mundo, entren a una aldea. El consejo alertará a todas las naciones y estoy casi segura que mandará la orden de asesinar a Sakura apenas la vean.

—No tiene porqué preocuparse, Tsunade-sama. Quince minutos bastarán.

—Para Sakura será difícil —contrarrestó.

—Naruto la cargará. No será mucho problema, pero creo que es hora de irnos, estamos gastando mucho tiempo en habladurías.

La Gondaime asintió con su mirada seria fija en Sakura la cual estaba siendo cargada por Naruto.

—Bien —suspiró mientas el equipo siete esperaba la orden de salida—, los quince minutos empiezan… ¡Ahora!

Solo por un par de segundos el humo de color blanco se extendió en la habitación hasta desaparecer con rapidez. Los tres habían desaparecido, ahora solo le quedaba confiar en esos tres. De otra forma, estaba segura que se arrepentiría toda su vida de haberlos ayudado a escapar de la aldea.

Su cuerpo se volvió hacia la otra rubia quien seguía sollozando, sus lagrimas eran borradas por sus manos las cuales en un acto desesperado trataban de calmarlas. Tsunade sonrió con tristeza.

—Vamos Ino. Hay que informar de esto al consejo antes de que empiecen a sospechar.

"Naruto… Kakashi… apresúrense, solo tienen catorce minutos"


—¡Esto sí es vida, señores y señoras! Que rico —gritó Suigetsu al momento de empezar a comer el arroz que la peli roja había cocinado.

—¡Baka! —Lo golpeó Karin—, sigue gritando, se nota que quieres que nos encuentren. Si valoras en algo tu inservible vida, cierra la boca. Maldita sardina andante.

Fuese como fuese, la chica no tuvo el gusto de golpearlo como se debía, Suigetsu nuevamente estaba convertido en agua, Karin lo miró de forma asesina y él regresó a la normalidad.

—Partiremos al alba. Si tienen algo que hacer antes de partir, háganlo ahora. No quiero reclamos ni estúpidas charlas en el camino. Solo se dedicarán para lo que fueron traídos —Sasuke los miró nuevamente con esa frialdad conocida en su rostro.

Sus ojos tuvieron una suerte enorme de no haberse desgastado por completo. Si bien había quedado ciego en la pelea con Naruto, no era nada que las habilidades de Karin no pudiesen arreglar. Claro, la pelirroja le ayudó a regañadientes, sabiendo que sin el Uchiha, no tendría sentido estar con su nueva familia.

—Nee, Sasuke. ¿No vas a comer? —preguntó el albino ignorando el «Estúpido» que lanzó Karin en un silbido.

—No.

—"No sé ni para qué me esfuerzo. Si no es para mandar una orden, siempre utiliza monosílabos" —Hōseki suspiró.

Los palillos de Karin cayeron rápidamente al darse cuenta de un Chakra muy conocido para ella. Sus pupilas se dilataron por la sorpresa.

Esa obvio, el Chakra no era tan fuerte como antes, pero estaba ahí y a juzgar por la apariencia tranquila de Sasuke, él no se había percatado de la presencia del sujeto que estaba a pocos kilómetros de ellos. No había de otra, si es que no cumplía las ordenes de Sasuke, no tendría ni un minuto más de confianza.

—¡Itachi Uchiha al sur a cuatro kilómetros! —gritó.

El simple nombre hizo al Uchiha menor alertarse. Su cuerpo por acto reflejo se tensó y desapareció a la vista de todos, ahora empezaba la persecución.

—¡Maldita remolacha con patas, eres una traidora! ¡Íbamos a salir en la mañana, zanahoria! —renegó Suigetsu.

—Tú solo corre maldito pescado.

Sus piernas no se movían a la misma velocidad que Sasuke, pero aún así llegaron a seguirlo hasta tenerlo a la vista. Karin estaba atenta para saber a qué lugar se dirigiría ahora. Suigetsu con el rostro abatido seguía las pisadas de su jefe, mientras que Jūgo no había emitido ninguna queja en todo el día.

—Derecha —volvió hablar la pelirroja.

Y por fin, el cuerpo de Itachi se divisó. Dos kilómetros y estarían junto a él.

Los ojos de Sasuke se tornaron rojos sangre, el carmesí de su iris reflejaba todo lo que sentía en esos momentos. Estaba colérico, traicionado e idiotizado, Itachi le hizo creer que estaba muerto cuando en realidad —en vista del Uchiha menor—, estaba vagando por algún lado.

Tomó su muñeca con el brazo derecho y empezó a dentellar los rayos de electricidad de su mano izquierda.

—Chidori Nagashi [Corriente del millar de aves] —musitó con una sonrisa sanguinaria. No quería matar a Itachi, lo que quería era reventarle el culo para darle una lección.

Karin se detuvo a un kilometro de su objetivo y los demás imitaron su acto mientras que Sasuke seguía corriendo.

—Nee, Jūgo. Te apuesto a que lo esquiva —opinó el albino.

Jūgo asintió con una sonrisa ladina, sin sarcasmo ni sadismo, solo se encontraba divertido por lo que su jefe hacía. Era claro que Sasuke no se lo tomaba como un juego, pero de igual forma, su acto era algo infantil. Itachi sería parado como si nada sucediese, como su fuese una estatua pero su mirada estaba atenta hacia el horizonte, su sonrisa sincera estaba dibujada en todo su rostro. Entonces sintió el sonido peculiar de Chidori. Sasuke lo había encontrado. Lejos de asustarse por el impacto, solo cerró los ojos.

—¡Hijo de puta!

Y sintió algo que no hubiese querido. Ese no era el Chidori, de otra forma su cuerpo estaría sangrando, sus músculos y tendones estarían desgarrados, él estaría atravesado por la mano de Sasuke, sin embargo, su cuerpo se impulsó producto del golpe hacia adelante, aterrizando en un árbol que estaba frente a él. Abrió los ojos como plato.

Sasuke se paró a cinco metros de él con la respiración agitada y el ceño fruncido.

—Levántate —ordenó.

Itachi obedeció riéndose de su propio hermano, era demasiado cómico la escena en la que se encontraban.

—Y creía que eran los hermanos mayores lo que ordenaban. Otöto-Baka, ¿se puede saber qué haces aquí? -comentó con burla.

Pero su felicidad no duró. Miró el rostro de su hermano, por más que esa faceta seria siguiese ahí, Itachi sabía por sus ojos que su mente era un caos. Y lo reconoció, esa mirada por era del Sasuke de hoy, esos ojos y ese sentimiento eran del pequeño Sasuke que hacía tiempo había lastimado, el cual siempre lo llamaba «Nii-san». Era el pequeño Sasuke de siete años.

Itachi sin querer suavizó su mirada. Por años se maldijo internamente, aguantándose el dolor, por haber matado a su clan. No, tal vez no fue específicamente por eso. Su clan se lo merecía, el haber querido traicionar a Konoha lo hacía merecedor de la masacre. Pero ¿Sasuke?, él no merecía lo que había hecho. Puede que los malos actos de su clan lo hayan ocasionado. Pero fue él quien los asesinó, la persona la cual Sasuke siempre admiró, la persona que le juró protegerlo y acompañarlo.

—Itachi —rugió Sasuke.

Lo entendía… él entendía ese dolor. Se sentía traicionado y desesperado, se sentía ultrajado y utilizado. Por ese momento, Itachi quiso llorar. Lo deseaba incluso mucho más que la muerte. Ahora él venía nuevamente a matarlo, en fin, la técnica de Kabuto para la resucitación no iba a durar mucho.

—Sasuke —pronunció.

"¡Oi, nii-san! ¿Podrías después ayudarme con la técnica de Shuriken?"

No era lo que quería para él…

"¿Por qué siempre me tratas como apestado?"

Él lo quería…

"¡Itachi ¿porqué?"

No merecía vivir…

—Mátame —pidió.

Sasuke abrió los ojos impactado. Estaba loco, él había venido solo para reventarle el culo en un acto de hacerlo reflexionar. Pero ¿le pedía que lo matara?

"¡Basta! ¡Itachi ¿porqué me enseñas esto?"

Entones lo entendió… culpa. Sin quererlo, sonrió de medio lado. Después de todo, sea o no Konoha quien había mandado a Itachi a hacerlo, fue él quien los mató. Sus manos estaban manchadas —hubiese querido o no— con la sangre de los Uchiha. La culpa era lo menos que podía sentir.

"¿Porqué te ríes?.. Acabas de torcerte el tobillo. ¿Te hace tanta gracia?"

—Baka —Insultó—. Si crees que he venido a matarte, estas equivocado…

Itachi lo miró sorprendido. Si no había venido a matarlo como él pensaba, entonces ¿Por qué estaba en ese lugar?

—Se la verdad.


—¡Naruto, puedo caminar! No hay necesidad de que…

—No inventes, Sakura-chan. Ni siquiera estoy cansado —la interrumpió—, además, no puedes sobre esforzarte, recuerda lo que dijo Tsunade Oba-chan.

—Hai, Naruto. Si estas agotado la puedo lleva yo —ofreció el peliblanco.

Sakura suspiró, no había de otra, si quería que ese par descansara al menos por dos minutos, tendría que hacerlo. Es más, ella quería hacerlo, pero tenía miedo de que sucediese lo mismo. Cada que ingería comida, su cuerpo la devolvía rápidamente, y su mejor amigo «El retrete», no se encontraba ahí.

De todos modos, tanto Kakashi como Naruto merecían un buen descanso luego de ese día corriendo. Estaban ya lejos de la aldea, y por más de que Tsunade ya haya dado la alerta, era demasiado difícil que los encontrasen.

—Kakashi-sensei —Llamó con cansancio, el Jōnin le prestó suma atención— ¡Tengo hambre!

—¡A comer! —gritó Naruto al momento en que la peli rosa lo miraba de manera asesina.

Este par… no cambiará nunca. Solo espero que Sakura madure un poco al igual que Naruto con todo lo que está pasando.


—¿Cómo has dicho? —la boca de Itachi estaba semi-abierta.

¿Quién mierda le contó la verdad si el mismo se encargó de que nadie lo supiese? No podía ser posible, en esos momentos todo estaba cambiando. Eso no era lo que quería, lo que menos deseaba era que Sasuke lo perdonara por lo que había hecho. Y, si él lo sabía, entonces él estaba en contra de…

—Destruiremos Konoha —propuso—. Los del consejo pagarán lo que te hicieron.

No… ¿Destruir?, estaba demente. Estúpido, tarado, inconsciente y loco… ¿Ya había dicho demente? No podía hablar enserio.

—¿Qué?

—Vengaremos al clan —dijo como si se tratase de un simple tema—. Ya maté a un loco llamado Danzo, era del consejo antes, se había convertido en el Sexto Hokage.

¡Danzo! No puede ser posible, ¿Sasuke lo mató? ¿Solo?

—Lo que le hicieron al clan no tiene perdón —frunció el ceño.

Así que de eso le había reclamado Naruto. Siempre creyó que el día en que él lo matara, Sasuke regresaría a la aldea como el héroe de Konoha, no como su destructor. Lo que menos quería era ver a Konoha en ruinas.

—No —respondió.

Sasuke lo miró sorprendido.

—No lo haré, Sasuke. Estás en un grave error si crees que dejaré que lo hagas.

Frunció el ceño. Ahora era Sasuke quien creía que Itachi se había vuelto loco. A él lo habían obligado a matar al clan entero, fue por culpa de Konoha por lo cual él terminó siendo odiado por la única persona que tenía un lazo de sangre.

—¿Por qué no?

—¿Sabes al menos el «Por qué» de la masacre Uchiha? —La respuesta lo vio en los ojos de su hermano—, no Sasuke. Ellos no me obligaron. Fui yo el que aceptó esa carga, la condición era que tú sobrevivieses.

—Entonces —musitó—, ¿entonces qué es lo que piensas hacer?

Itachi sonrió. Sabía que esa pregunta tarde o temprano aparecería. Suspiró aun con la sonrisa ladina en el rostro.

—Volver a Konoha…


—¡Nee, Sakura-chan! —Renegó un rubio hiperactivo—, creí que comeríamos ramen. ¡Oi, Kakashi-sensei! Esto es injusto.

—Calla, Naruto. Tsunade-sama nos advirtió que no fuésemos a ningún pueblo ni aldea. Todos ya deben están informados de nuestra partida. Ni siquiera Gaara nos podrá ayudar si nos encuentran; recuerda que más que ser tu amigo es el Kazekage. Estamos con la soga al cuello, y Sasuke no aparece.

—¡Kuso, cállese! El Teme es difícil de encontrar pero verá como aparece ¡Dattebayo! Confío en el Teme, no puede ter un corazón tan podrido para no ayudarnos en esta ocasión.

Sakura solo seguía observando su comida. Era verdad, hasta ahora no encontraban a Sasuke, y si era verdad de que era el primer día buscándolo, mientras más tiempo pasara, más peligroso se tornaba el camino para ella.

Aún así, sabiendo todo eso, quería continuar.

Por Naruto, él tenía su esperanza de encontrarlo, tenía la esperanza de que los ayudara por más de que los haya tratado de matar en más de una vez. Así que, por eso, no retrocedería. No solo su vida estaba en juego si regresaba a la aldea, y eso lo tenía muy en mente.

"En ocasiones hay que arriesgarse a perderlo todo pero intentar el que no sea así, más si sabes que si te rindes, inevitablemente lo perderás."

Naruto… puede que hayas sido un idiota o un reverendo tarado. Pero tus palabras son tan sabias como las de cualquier Hokage —pensó Sakura.


Taka se encontraba desmoralizado. Por primera vez en el puto tiempo que llevaban como «Hebi» y «Taka», su líder dejaba el mando a otro.

—Baka —insultó Karin al momento en que Sasuke decidió el final del grupo.

Era obvio que no se alejarían del Uchiha, pero que ahora el jefe sea Itachi —el cual por cierto, era el blanco para asesinar hacía unos meses—, uno que quería entregarse como un cojudo a Konoha. ¿Es que no sabía que las aldeas mataban a los ninja renegado de rango «S»?

Suigetsu tenía los ojos llorosos y Jūgo solo lo miraba. El integrante femenino era un caso muy aparte, ella estaba resignada. No tendría por qué seguir viviendo si ese par de bestias llamados ninja muriesen, eran su familia, con los cuales había convivido desde hacía más de medio año.

Joder…

Justo cuando más quería tener una familia, el imbécil de su jefe decidía seguir a su «Nii-san» a una muerte segura, arrastrándolos —como no— a ellos también.

¡Ese Chakra!

Karin abrió los ojos impactada. Ese es el mismo Chakra que había sentido cuando…

—No pude ser ¡Uzumaki Naruto!

Todos los que la acompañaban voltearon a verla. Sasuke frunció el ceño hastiado, ya empezaba a joderlo con tanta maña contra él, hasta incluso llegaría a asustarse por tanta insistencia de buscarlo. ¿Qué mierda tenía con él?

—¡Usuratonkachi! —gritó el moreno.

Itachi lo miró con diversión, al menos no habría tanto problema en volver a la aldea después de todo, Naruto era un ase gratis a ser aceptados con más facilidad.

Sasuke cogió su Katana preparándose para atacar, entonces Karin distinguió algo más.

—Espera… Sasuke; no viene solo. Kakashi y Sakura están con ellos, pero… —su voz se detuvo en ese instante.

—Pero ¿qué? —insistió Itachi.

—No lo sé… es, como si dentro de uno de ellos hubiese un Chakra diferente.

—Es el Kyuubi.

—No, Sasuke —intervino nuevamente su hermano—, también lo siento, pero no es e Kyuubi.

Tanto Karin como Itachi se encontraban anonadados, ese Chakra era tan conocido que incluso jurarían que siempre lo conocieron.

Entonces, las cabelleras rubia, rosa y plata se vieron a lo lejos. Sasuke y su antiguo equipo paró de inmediato. La vista del Uchiha menor se dirigió a un objetivo en principal, algo que le llamó más la atención que cualquier otra cosa.

Si había algo que más sabía, era que Sakura jamás se dejaría cargar por alguien, y mucho menos por Naruto. Y de ser tan necesario, sería por una grave herida o por estar inconsciente.

Sin embargo, se encontraba lucida, sin ningún rasguño o pequeña cortadura, sin ni una pequeña mancha de sangre. Ni siquiera se encontraba cansada. Frunció el ceño.

No le agradaban los misterios y mucho menos el parecer un idiota intentando descifrarlos. Él era el primero en saber los acontecimientos, no el último. Esa categoría se la dejaba a Naruto, quien por lo general era el que se enteraba por simple casualidad.

—¡Teme! —gritó Naruto.

No, ese grito no era como el de siempre, ese grito no contenía resentimiento o excitación por alguna pelea en especial. Ese grito era de alegría, una alegría causada por el alivio de haberlo encontrado, ¿qué mierda estaba sucediendo en ese lugar?

Los pies de sus perseguidores pararon a menos de cinco metros de ellos, entonces sus ojos se encontraron con los de Sakura…

Terror…

Un terror causado por el impacto de ver esos ojos tan vacios. No tenían "cariño" como hace cuatro años, no tenían desesperación como hace dos, y no tenían resentimiento como hacía unos meses. Estaban totalmente vacíos.

—Naruto —pronunció intentando formular la pregunta que quería hacer— ¿Qué mierda está pasando?

Entonces, el rostro de la peli rosa se tornó de un color extrañamente verde…

Nauseas….

Continuará…


Espero que merezca Reviews, ya saben, denme consejos reclamos. Manden bombas (xD), lo que les ocurra… O un simple "Conty" (?)

Pues bue, enserio espero que les haya gustado. Hasta la pronto chicos, no creo tardar, pero si lo hago. xD para el próximo capitulo me mandan catapultas…

¡Matta~nee! =3

Te quería mandar algo súper especial para esta Navidad, pero tuve un problema... ¿Cómo envuelves un abrazo y un beso?

¡Feliz Navidad!