¡Editado!
Chicos, lo edité. luishana-Chan, gracias por observar esas fallas ortográficas, en realidad, eran muchas ―tú me dijiste nada grave ¬¬― xD… ¡Creo que ya las corregí todas! Además que cambie una que ora frasecita, pero es chica así que no creo que haiga variación.
Nuevamente, muchísimas gracias a todos los que están comentando. Los quiero mucho…
Yaaa, Amaya-chan ―puchero―, no descuidaré los estudios. ¡Pero odio estudiar! ;.;
Bueno… sin más, espero que disfrute del capi. ¡A leer!
Pd: nuevamente, perdonenme. Gomen nee~ por tardar tanto.
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Capitulo 5 ~Un compañero~
Un compañero no es aquel que está contigo en las buenas, sino quien te acompaña y te consuela en las malas, aquel que busca la forma de ayudarte por mínima que sea… aquel que a pesar de las diferencias… siempre está contigo.
Las amistades son hechas de pedacitos… Pedacitos de tiempo que vivimos con cada persona. Algunas amistades son hechas de risas y dolores compartidos, otras de horas de escuela, otras de salidas, diversiones…y están aquellas que nacen de silencios compartidos…o de simpatía mutua sin explicación….
—¡Otro más! —chilló a viva voz.
Los transeúntes miraban con miedo en sus ojos al rubio, mucho más cuando fijaban su vista en los trece tazones de Ramen que ya había consumido. Algunos murmuraban que moriría por una enfermedad a causa de exceso de Ramen y el noventa por ciento de los que lo veían concordaban con eso.
Naruto hacía oídos sordos y seguía comiendo sin importarle nada. Después de todo, eso había hecho desde que tenía diez años, cuando dejó de importarle mierdas lo que pensara la gente de él, cuando se propuso la meta de no rendirse jamás hasta convertirse en Hokage.
¡Valla Hokage tendría esa aldea! Uno que se fugó de Konoha para ayudar a su amiga, uno que no descansó y buscó hasta debajo de las piedras a su mejor amigo, propuesto a jalarle de los pelos o de donde sea para regresarlo a la aldea. Si, estaba hecho de que si Naruto se convertía en Hokage, sería uno excepcional y mucho mejor que el mismo cuarto. Superaría a su padre, puede que no en mente, pero si en determinación.
Y en estomago…
—¡Otro más! —repitió con energía.
—¿Estás seguro que podrás pagar todo esto? Son muchos patos y hoy no hay promoción —le aseguró el dueño del puesto.
—Nah, si no me alcanza iré a pedirle algo al Teme de Sasuke.
El viejo abrió los ojos al máximo. El terror invadió sus fracciones en menos de lo que el rubio cerró sus parpados, se quedó confundido a la expresión del viejo, dejó de comer su Ramen asustado ya que parecía que al señor le daría un patatús.
—O-Oiga, ¿se siente bien? —preguntó Naruto con el rostro pálido.
—¿E-está hablando de, Sasuke-sama?
—¿Sasuke… sama?
Entonces el rubio sintió no entender nada de lo que pasaba, mucho más que con anterioridad. ¿Porqué el viejecillo le estaba poniendo el «Sama» al Teme de Sasuke? La palidez aumenta conforme avanzaban los segundos y el rubio más que asustarse quería echarse a reír.
¿Sasuke-sama? Teme-sama diría él. ¿Por qué ese señor tenía tanto miedo del Uchiha cuando lo único que hacía era ladrar y no morder? Sasuke era un sanguinario, era verdad. Pero pocas veces se había enterado de que había matado a gente inocente. Además, ese pueblo ¿qué tendría de malo contra el Clan para que Sasuke les hiciese algo?
Viejo decrepito.
—P-puede comer todo lo que desee, no se preocupe por pagar, joven.
Naruto alzó una ceja escéptico, el viejo estaba más espantado ahora que sabía que conocía a Sasuke. ¿Por qué?
—Oi —llamó—, viejo. ¿Qué le pasa que le tiene tanto miedo al Teme de Sasuke?
El señor se sorprendió.
Era totalmente inusual que alguien no lo supiese, nadie que no sea de la aldea sabía lo que Sasuke había hecho con todo el pueblo. Orochimaru había utilizado a su gente como rata de laboratorio y todos habían visto al discípulo número uno del hombre. Sasuke Uchiha, el último Uchiha pisando la tierra y aquel que se encargaba de masacrar a los civiles por simple diversión.
—¡No le diga que se lo dije, joven! Por favor.
—¡¿Qué mierda ha hecho el Teme, 'ttebayo? Dígamelo.
—El nos ha hecho sufrir mucho, joven. Nuestros hijos e hijas no quieren que sus pequeños salgan a jugar a la calle por miedo a que Sasuke-sama vuelva a llevárselos para Orochimaru.
¿Qué mierda? ¿Había dicho Orochimaru? Pero, ese malnacido ya había muerto hacía tanto, ¿acaso no lo sabían? Había sido noticia infundida por las cinco naciones ninjas, nadie desconocía esa noticia.
Es más, muchos lo paraban comentando en estos tiempos, recordaban a Orochimaru como un ninja sádico que solo usaba humanos para su beneficio. Pero, ahora que lo pensaba, ese pueblo era casi inexistente, nadie sabía su existencia al parecer —era algo obvio ya que de lo único que sobrevivían era de lo que ellos mismos cosechaban por lo que veía—.
—Oiga, pero Orochimaru ya ha muerto desde hace años ¿Es que no lo sabía? —preguntó sorprendido.
La misma expresión fue dada por el señor quien miraba a Naruto como si estuviese loco.
—¿Muerto? Pero…
—Pero nada, ¿Acaso no sabe que el mismísimo Sasuke-Teme lo mató? ¡Fue noticia mundial! ¡¿En qué mundo vive, dattebayo? —Gritó indignado— Y olvídelo, pagaré todo esto. Por Kami-sama, ni que Sasuke pudiese hacer algo tan malo. ¡Sama! Qué estupidez, ese Teme no merece ni que lo llamen así —empezó a hablar consigo mismo.
Mientras que Uzumaki navegaba en su mente indignada, no tomó en cuenta las lágrimas de felicidad derramadas por el hombre. Al parecer para ese pueblo la sanguinaria época había terminado.
Cuando el rubio empezó a devorar su plato de Ramen numero dieciséis, algo que jamás habría siquiera imaginado, pasó.
—Kon'nichiwa… Naruto-kun —el rubio escupió todo el Ramen que ya se había llevado a la boca por todo el local.
Su mirada aterrada se volteó en cámara lenta hacia quien tenía atrás suyo, encontrándose con esa cara pálida y esa sonrisa falsa que él conocía muy bien. Perfecto, se jodieron, fue lo primero que pensó.
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No podía ser cierto, no podía ser real. ¡Itachi no podía estar haciéndole eso! Le había dicho, le había asegurado que el niño sobreviviría —al menos para ella, si lo había hecho—, y ahora… ¿Es que no podía siquiera hacer algo? ¿Por mínima que fuese?
Su respiración se agitó al momento en que una de sus manos tocó su vientre y la otra su pecho, tratando de regularizar el bombeo rápido y sonoro que había provocado la sinceridad de Itachi. Se mordió el labio inferior…
Sus piernas temblaron como si sus huesos hubiesen desaparecido y entonces su cuerpo rápidamente se deslizó por la pared llegando al suelo, abrazó sus rodillas sintiendo como sus ojos se llenaban de lagrimas. Los pasos no se hicieron esperar, no pasaron ni diez segundos cuando tanto Sasuke como Itachi se encontraban en frente de ella.
—¡¿Por qué? —Gritó desesperada al momentos que sintió como la mano de Itachi quería ayudarla a levantarse— ¡Por qué mentirme! ¡¿Por qué lo hicieron?
El Uchiha mayor se separó rápidamente de ella y la miró consternado. Volteó hacia donde se encontraba Sasuke, aún con esa mirada endurecida y sin ánimos de aportar ayuda a la chica.
—No me mires así. Yo ni siquiera tenía idea que estaría escuchando —se excusó el pelinegro.
—Sakura… —intentó razonar con la chica.
—¡Cállate! No hables si no me vas a decir la verdad.
Suspiró. La chica tenía razón, pero lo que menos quería en esos momentos era ponerla de la misma forma en que estaba actuando, al parecer sus planes no salieron al pie de la letra.
—Sigues siendo una llorona ¿cierto? No maduras ni con el tiempo, ¿crees que llorando vas a conseguir algo? Que patética —pronunció un ya hastiado Sasuke.
Tanto Sakura como Itachi abrieron los ojos, una adolorida por sus palabras y el otro sorprendido. Su hermano no sería capaz de haberlo dicho solo porque si, él era frio, un patán hijo de su mismísima madre; pero el hablarle así a ella.
Era verdad que ahora había cambiado, pero él no se gastaría saliva pronunciando palabras para la peli rosa.
Vio con sus propios ojos como la mirada envenenada de Sasuke quería atravesar a la chica, volteó a mirar a Sakura quien aún con esos ojos llorosos llenos de resentimiento, miraba a Sasuke, mezclando sus ojos con un toque de rencor hacia su hermano.
No podía negarlo, hasta él quería matarlo. No quería obligar a Sasuke a aceptar una responsabilidad que —hasta para él— ni siquiera había querido crear. Pero si o si, un niño venía en camino y quisiera o no, Sasuke era el padre.
—Muérete —susurró la chica.
Le dio pena, era algo irónico decirle esas cosas a Sasuke y más cuando él de una forma muy cruel podía regresárselo, y al parecer el Uchiha menor no se hacía de esperar.
—Tú morirás primero, ¿no crees? —sonrió de forma altanera.
La mandíbula de la chica se tensó.
—¿Sabes por qué pienso que son los Uchiha tan despreciables?
―¿Por qué? ―inquirió con esa sonrisa altanera que aún seguía impregnada en su rostro.
Sakura sabía que se estaba metiendo en la boca del lobo. Su integridad física estaría expuesta y solo tenía a Itachi para defenderla, y eso era algo muy malo. Depender de ellos, pero ese había sido el plan principal después de todo, el buscar ayuda de ellos para poder sobrevivir tanto ella como su hijo.
¿Ayudas? Cero, si menospreciabas las blancas mentiras de Itachi, las ayudas mandadas por los hermanos Uchiha eran nulas. Solo meras esperanzas que se desvanecían al poco tiempo.
Sakura agarró valor de un lugar aún desconocido para ella, pero la furia y la adrenalina, las ganas de golpear a Sasuke hasta matarlo, le impulsaron a sacar las acidas palabras que pronunció con pesadez.
―Porque eres parte de ellos. Una escoria más que no merece ni siquiera vivir en este mundo, eres solo un niñito engreído con el ego falsamente acrecentado, ¿quieres que siga? Tengo mucho por decir ―contestó viendo con satisfacción como a medida que hablaba la sonrisa de autosuficiencia de Sasuke disminuía rápidamente.
Carmesí.
Fue lo último que Sakura divisó antes de sentir como su espalda chocaba abruptamente contra la pared en la cual momentos antes su cuerpo se había deslizado para llorar con desespero. Sintió como le faltaba el oxigeno de una manera demasiado anormal y como su garganta era apretujada de manera exagerada por la mano derecha de Sasuke.
―Retráctate ―pronunció con su voz neutra.
Tan seca y tan dura que Sakura pensó en morir en ese mismo instante. El miedo se apoderó de ella de la misma forma que cuando tenía doce años y su dignidad era pisoteada por el que ahora ―para lamento de ella― era el padre de su hijo.
―Sasuke, suéltala ―amenazó Itachi, pero su rostro no estaba mandando la suficiente autoridad como para que Sasuke siquiera pensase en obedecer.
Sabía que esperar miedo de él era imposible, pero Itachi al parecer empezaba a preocuparse, una mala señal que hizo a la peli rosa empezar a aterrarse mucho más.
―¡Retráctate! ―gritó al apenas terminar el que Itachi le hablara.
Pero no lo quería hacer, su orgullo se iría al carajo si lo hacía. Toda la fuerza que sacó de aquel lugar desconocido sería en vano y el estar apretujada contra la pared también. Cerró los ojos y sus manos rápidamente trataron de separar las de Sasuke incrustado sus uñas en su muñeca. Ejerció toda la presión que pudo para que al menos aflojara su fuerza por el dolor.
El rostro del moreno seguía con esa mascara de frialdad y rencor, sin ni una gota de dolor o vacilación en su agarre, al parecer, su cólera lo cegaba a tal grado de ignorar la sangre correr desde su mano hasta su antebrazo, producto de las heridas provocadas por las uñas de Sakura.
―¡Sasuke, basta! ―ordenó Itachi con más fuerza que la anterior, al parecer fue suficiente para que Sasuke reaccionara.
Solo sintió como su cuerpo era arrojado hacia la otra esquina de la pared. Con su último esfuerzo protegió su vientre ante la inminente caída.
Con desesperación abrió la boca tratando de recuperar el oxigeno a bocanadas de aire. Tosió y miró a su agresor con tal debilidad que sus ojos no se molestaron en llenarse de odio o miedo. Se sintió la mujer más estúpida del mundo, pero sus labios destilaban las ganas de terminar su frase…
―Y si no te dignas ni apoyar a tu hijo, está bien, después de todo quien no ayuda estorba.
El rostro de Sasuke se volteó en su dirección de forma ensombrecida. Sakura pudo presentir lo que se le venía encima, pero esta vez, se equivocó. El moreno se limitó a pronunciar su típico «Hmp» antes de voltearse e irse de ese lugar, la chica suspiró con alivio al ver que el pelinegro se alejaba de ella.
Y a lo único que se atinó fue a nuevamente provocar a la chica.
―Cuatro palabras, Sakura… No- Es- Mi- Hijo.
No esperó respuesta por parte de ella y salió de la casa lanzando el portazo de su vida, sintió como el suelo de madera tembló al cerrarse la puerta abruptamente. Notó como Itachi trataba de levantarla, pero no lo quería hacer. Quería llorar, morir o simplemente irse de ese lugar. No servía de nada el quedarse ahí si realmente terminaría muerta… no serviría de nada si él o ella moría.
Nuevamente, deseo ni siquiera haber nacido…
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Estaba asustado, quería correr y gritar a los cuatro vientos que habían sido descubiertos y que tenían que alejar a Sakura-chan de ese lugar. Pero iba ser totalmente inútil teniendo en cuenta que Sai sabía dibujar y sus estúpidos dibujos tenían una velocidad de los mil demonios, su hambre de ramen se esfumó.
Sai seguía con esa sonrisa que jodía al rubio en todos los sentidos de la palabra, pequeña pero lo suficiente para hacerle saber a Naruto que algo iba mal.
―¿Qué estás haciendo aquí? ―preguntó el rubio.
El chico rápidamente borró su sonrisa, miró hacia todos lados y al no ver nada rápidamente se acercó al Uzumaki.
―Los buscábamos.
―¡Eso ya lo sé tarado de mierda! ¡Lo que intento decir es que porqué llegaste aquí! Es un lugar totalmente escondido ―gritó.
―¿Escondido? ―inquirió rápidamente Sai―, para mí no. Tu olor de nenita se podía percibir hasta donde estábamos, bueno, yo lo pude percibir; los demás aún los están buscando así que no tengo mucho tiempo.
Naruto relajó su rostro y miró a su amigo de equipo, pensaba que él estaba con el consejo, después de todo, Danzo había sido su maestro desde años. Claro, ahora había muerto, pero eso no hacía mucha diferencia, los de alto mando de ahora eran de la misma calaña que el difunto viejo, así que no sería tan extraño que Sai les hiciese caso.
Sus dudas fueron aclaradas rápidamente al momento en que Sai se sacaba sangre de su dedo pulgar, hizo unas cuantas posiciones de mano y rápidamente aparecieron dos mochilas totalmente llenas. Nuevamente Uzumaki se sorprendió.
―¿Qué es…?
―Tsunade-sama me encargó que les traiga ropa y demás, sé que al salir de la aldea no trajeron muchas cosas con ustedes para aligerar la carga, supongo que esto les servirá de algo ―respondió tranquilamente―. También me dio el recado de decirles; el consejo viene tras de ustedes, las personas que han ascendido a Anbu hace unos meses también serán mandados. Varios tienen sellos de obediencia, menos yo.
»Los que tú conoces también te buscarán, y por ese sello harán cosas que no está bajo su control, así que solo limítate a dejarlos inconscientes ―Naruto lo miró de forma interrogante―. Solo deja que termine y luego haces tus preguntas, Naruto…kun. Me encargaré de borrar tu olor y el de Sakura de la cascada, procura no salir por ningún motivo de este lugar, de otro modo será mucho más fácil localizarte.
»Las naciones ninja ya han sido alertadas, Kazekage-sama está de nuestro lado, pero encubriéndose, el consejo de Suna aún desconfía de él así que solo trae la apariencia de estar del bando del Consejo. Por lo cual, si ninjas de la arena los encuentran, también tratarán de atacarlos. Por el momento, luego de borrar tu peste, pondré un Genjutsu para que no encuentren este lugar, pero será todo. Luego de esto… la vida de la fea y su feíto estarán a tu cargo.
Naruto se quedó helado. Ahora lo que menos deseaba era que el simple hecho de estar aquí fuese tan sano, pero era así, sin embargo, en contra de lo que necesitaban, ese pueblo no tenía un centro médico tan bueno como otras aldeas, es más, al parecer ni siquiera lo tenían.
Naruto no podía ver ni un solo edificio donde curasen a la gente. Sakura no podía estar tanto tiempo en un lugar así, ¿qué harían cuando ella empezara el trabajo de parto? ¿Sentarse a comer palomitas mientras ella se retorcía de dolor?
―Pero, Sai. No podemos…
―Si han encontrado al Uchiha ―lo interrumpió―, válganse de él. Porque de otra manera no sobrevivirán, todos están tras ustedes.
―¿Y los demás? No creo que te hayan mandado a ti solo, deben haber más Anbu.
―Si ―asintió―, hay más. Entre ellos están Neji e Ino. Ambos y todos con el mismo sello de obediencia, están en la entrada de este pueblo por si llegara a encontrarte, simplemente les diré que no hay nadie sospechoso. Pero seguirán buscando y llegarán otros escuadrones más para rebuscar por todos los rincones. Lo más indicado sería que busques un buen escondite, pero como están las cosas, haz lo que te dije en un principio.
―¡No podemos! Sakura-chan necesita atención médica también.
―Naruto ―llamó con un semblante serio, dándole a entender al rubio que solo debía obedecerle a él―, si Sakura muere, de nada les servirá la atención médica. Quédense aquí y si llegan a descubrirlos entonces si sería sabio huir, pero este no es el caso, corren más peligro afuera que en este lugar…
Apretó los puños, estaban contra la espada y la pared, sin ni una esperanza más que esconderse y huir. Naruto asintió a todo lo que le dijo su compañero.
―Cuídense ―sonrió―, si los llegan a matar, creo que sería una gran pena para mí.
Y tan rápido como había llegado, desapareció.
Naruto miró las dos bolsas que estaban en el suelo y rápidamente se apresuró a recogerlas, caminó hasta el puesto de Ramen y advirtió que el viejo ya no estaba, seguro se había ido a rehacer sus tareas de preparar la comida. Abrió con un poco de cuidado la mochila, encontrándose con varias medicinas. Antibióticos y desinflamantes, tanto como antídotos y purgantes… ―la cual venía con una nota para el rubio―.
―Por si llegas a tener alguna afección por tanta porquería que comes ―leyó el Uzumaki para su pesar― Vete a la mierda, Sai ―renegó―, pero aún así… cuídate tú también.
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―¿Te sientes bien? ―preguntó Itachi viendo a la recostada chica que aun tenía lagrimas en los ojos.
―Supongo.
―Si quieres te traigo algo para que comas ―ofreció por segunda vez desde que había traído a la peli rosa a ese lugar. Pero como la otra vez, nuevamente recibió la misma respuesta.
―No tengo hambre.
Suspiró. Esa chica era desesperante, mucho más que su hermanito cuanto tenía cinco años, esos cinco benditos años de porquería en los cuales se dedicó simplemente a darle confianza para luego traicionarlo por la espalda. Cierto, lo hizo para protegerlo, pero eso no era excusa para lo que provocó en él; ahora solo podía ver con desagrado en lo que Sasuke se había convertido, para su desgracia.
Asintió desganado ante la respuesta de la chica.
Se levantó del asiento en donde estaba y salió de la habitación, bajó las escaleras con pereza, sin ánimo de terminar de bajarlas hasta que por fin ―para su pesar― el recorrido acabó. No había rastro del sensei de su hermano, ni siquiera un pequeño signo de que estaba en ese lugar.
Siguió su camino entrando a una puerta totalmente diferente, y al abrirla divisó sin sorpresa alguna como dentro había una gran biblioteca. Papiros de diferentes tamaños, rollos y sellos, pergaminos y demás. Todo en ese lugar. Cerró los ojos y caminó hasta una de las mesas, entonces empezó a buscar algo referente a lo que estaba sucediendo, alguna forma de ayudar o simplemente detenerlo.
Sabía que la chica solo necesitaba una pequeña esperanza ―por más pequeña que fuese―, no importaba cual, solo que no se borre con el tiempo. Entonces, lejos de lo que quería hacer su hermano, él si buscaría información acerca de aquello. Tal vez Orochimaru sabía algo de esto, como puede que no, pero más valía intentar que solo mirar.
Lo único que sintió, fue desagrado.
―Era un verdadero animal ―susurró al ver la cantidad de pergaminos con experimentos fallidos. Aún contenía todo lo que había utilizado para torturar a las personas, tenía ordenado de forma alfabética cada información, cada experimento exitoso y cada experimento fallado, habían mucho más de los últimos que de los que habían funcionado a la perfección. Él era un sanguinario por así decirlo, pero jamás hizo todo eso con las personas inocentes… ¿O sí?
Buscó en la sección de Informaciones la letra «U», si realmente había algo, entonces todo estaba clasificado por iniciales, hasta que encontró la letra que buscaba, para su sorpresa y pesar, estaba junto a otro pergamino con la inicial «H». Cogió ambos y lo abrió al mismo tiempo.
Uchiha, Hyuga.
Al parecer, hasta para Orochimaru esos dos clanes tenían algo muy similar. Con poderes oculares más poderosos que cualquiera ―o tal vez solo sobrepasados por el poder de Rin'negan―, ambos tenían una similitud raramente coincidente con el otro. Después de todo, decían que el Sharingan era un pequeño derivado del Ojo Blanco de los Hyuga.
Dōjutsu de Ranmaru…
Aceptó con desagrado el que Orochimaru hubiese descubierto otro Dōjutsu ocular con similitudes al Sharingan de los Uchiha.
Movió la cabeza en negación, él no se encontraba en ese lugar para averiguar las técnicas producidas solo con la vista, y nuevamente se estaba entreteniendo con aquel tema que debía dejar atrás.
Siguió abriendo el pergamino hasta que encontró lo que quería…
Chakra Uchiha…
Nuevamente, todo lo que ya se sabía. Perfeccionados en técnicas de Fuego, poseedores del Kekkei Genkai y demás… Suspiró otra vez con aburrimiento. Desenrolló más el pergamino sin interés, hasta que sus ojos se abrieron al ver algo que realmente no se esperaba.
―¡Esto es! ―gritó sorprendido y aliviado a la vez…
Al parecer, no era ni la primera ni la segunda vez que alguien estaba en la situación de Sakura…
«El engendro Uchiha… bebedores de Chakra.»
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¡Muchas, muchísimas gracias a todos los que comentaron! ¡Hemos llegado a los noventa y cuatro reviews! Los amo, chicos. Lamento mucho no poder contestarles a todos, pero esque ando toda volada ;.; mis clases comenzaron y pues, no me fue pésimo en mi examen, pero si me saqué una notilla algo baja.
Espero que el capitulo sea más de su agrado que el otro y si merece un comentario, me lo mandan. =3
Por cierto, Mayra-chan… w Gracias por comentarme. Adoro tu fic y espero que lo continues, lo mismo para ti Amaya-chan…
Y para todos, en verdad. Espero leerlos pronto. ¡Matta~nee! =3
Pd: ¡Avisadme si ven otro errorcito por ahí! =D
