Capitulo 8 ~Fracasos~

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Es impresionante como alguien puede romperte el corazón y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos.


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Y su cuerpo se impulsó con fiereza agachándose más en el retrete sintiendo como en ocasiones se ahogaba por tantas veces que lo hacía. Naruto ―tanto como el resto de los demás― esperaban ansiosos en la puerta del baño a esperas de que la chica pudiese salir por su propia cuenta, porque de otro modo la tendrían que llevar a cargas.

Sakura supo que fue mala idea. La comida ―o intento de comida― de Suigetsu, había sido un encantador gesto que por más asquerosa que fuese su apariencia, tenía un buen sabor la dichosa comida. Pero el problema después no había sido el gusto si no lo que venía después del alimento.

A devolverlo todo… Le dijo su estomago en una simple seña de revolverse. Corrió apenas unos veinte minutos luego de haber ingerido semejante masa alimenticia, al baño.

Su mejor amigo el retrete la esperaba con un aspecto brillante y encantador, tanto que hasta Sakura llegó a pensar que era el causante de sus nauseas. Oía como la puerta era tocada cinco veces rápidamente, no sabía si contestar o no, lo que menos deseaba era estar preocupando a esas personas a las que les había agarrado cariño por el simple hecho de preocuparse por ella.

―Esperen… por favor ―rogó en un silbido que llegó con dificultad hacia las personas que estaban fuera.

La chica con aspecto tembloroso se levantó de suelo, dispuesta a caminar hacia el lavabo para comenzar su aseo. Cogió su cepillo y su pasta dental y con un poco de dificultad logró lavarse los dientes meticulosamente y al terminar su rostro se empapó con el agua helada.

Sonrió refrescada.

Su alivio no podía compararse con nada en esos instantes, su estomago dejó de retorcerse y se sentía feliz, salvo por una pequeña desventaja. Su cuerpo nuevamente se sentía como antes, débil y con poco Chakra. La idea de Itachi empezaba a fracasar y ella no tenía ni la más mínima idea de cómo ayudar que funcionase, no es que pudiese controlar esas nauseabundas sensaciones, incluso lo intentó.

El Uchiha mayor era consciente de cómo la chica sudó la gota gorda al momento de aguantar el no ir a devolverlo todo a los quince minutos de haber ingerido la comida, pero fuero solo cinco minutos lo que duró su valentía, antes de taparse la boca y terminar en ese lugar. El resto de la historia, ya había sido contada.

Suspiró y caminó hacia la puerta con intención de abrirla, pero esta se anticipó a su llegada, abriéndose de manera estrepitosa y dejando ver a un rubio completamente angustiado y a un chico de pelo largo amarrado en coleta, quien también miraba todo esperando que diga algo.

¿Rompería las esperanzas de Itachi en que había encontrado al fin una solución? ¿Sería mejor decirle la cruel verdad y terminar buscando otra antes de que fuese demasiado tarde? O dejar que sus esperanzas siguiesen y terminar devolviendo todo, una y otra vez. Entonces se decidió por decirle la verdad, después de todo, no ganaba nada ocultándoselo.

Negó con la cabeza ante la atenta mirada del chico y entonces este suspiró.

―Intentémoslo con vía Intravenosa ―musitó.

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Ahora estaba adolorida, entendía por fin las quejas y llantos de sus pacientes ―sobre todo los niños― a los cuales les puso suero alguna vez. Fueron muchas las veces en que tuvo que aplicarles calmantes en su cuerpo para recién ponerles el mendigo tubo con aguja; suspiró, quién diría que ella terminaría así, una gran medico ninja con dotes que superan con facilidad la de una Sannin Tsunade Senju, quien había considerado una madre en los momentos más desesperados que pasó.

Bajó la vista con miedo y miró su mano, blanquecina, pálida y huesuda, puede que no en un exceso de preocupación, pero siempre terminaba siendo la chica flacucha y sin gracia. Se deprimió al ver que su tema se desviaba para tocar la vez en que Naruto metió la lengua en donde no debía, diciéndole que: «Te prefiero así, bien planita.»

¡Ja! Que se atreva a decir eso en unos meses más, cuando sus pechos se agrandasen por el almacenamiento de leche que tendría para alimentar a su preciado bebé.

Naruto…

Miró al lado de la cama y lo vio ahí, tirado en el suelo roncando con un hilo de baba corriendo por su barbilla, tan tranquilo. Sonrió para sí misma, él era el único que se encontraba en esa habitación, los demás la habían abandonado diciendo que hablarían de temas ajenos en el primer piso y que volverían cuando el suero se terminase.

Vaya problema…

El suero tardaría dos horas en acabar y ella estaría, técnicamente, sola. Porque su amigo rubio no ayudaba babeando el suelo y estando inconsciente, la hacía sentirse peor en el sentido de que ella no podía hacer lo mismo por más que lo intentase; se había puesto de lado e Itachi le había reprochado porque se le saldría la aguja pegada de forma inexperta a su mano por una cintita adhesiva, había cerrado los ojos y se había empezado a dormir cuando Suigetsu empujó a Karin por la ventana y esta empezó el griterío de su vida.

Había intentado encima, taparse los oídos para descansar y Naruto había empezado a contarle con tal interés las cosas que le gustaban de esa situación y las que no, que se vio obligada a destaparse los oídos y escuchar atentamente a su amigo. Suspiró de forma casina, deseando que todo lo que estaba pasando mereciese la pena.

De otro modo, terminaría loca por todo lo que estaba pasando.

Cerró los ojos e intentó descansar, después de todo lo único que podía intentar luego de no ver ni un alma en la habitación era eso. Intentó relajarse con la mera intención de conciliar el sueño, su respiración poco a poco se volvió tranquila y relajada sin ninguna perturbación o alteración, entonces, cuando creía que todo saldría a la perfección y terminaría inconsciente, la puerta se abrió.

Lazó un gruñido de frustración por al momento en que sus manos iban directamente a sus ojos, juró en un susurro matar a quien fuese.

Entonces, sintió como la aguja era retirada de su vena con brusquedad. Se quejó rápidamente con un gemido y cerró los ojos con fuerza, valla que le había dolido; su vista se dirigió a su costado observando al maldito que le hizo eso, reprimió un gritillo.

―¡¿Qué haces tú aquí? ―preguntó con voz aguda.

El chico chasqueó la lengua fastidiado.

―Deja de chillar ¿Quieres?, Itachi me ha mandado a retirarte el suero, no me reproches nada a mi ―se encogió de hombros.

―¡Has sido tú quien me lo ha quitado de esa manera!

―No soy doctor, así que no jodas.

Sakura entrecerró sus ojos de manera furibunda. ¿Quién se creía ese imbécil para decirle todas esas cosas? Inclusive algún que no es un medico podría sacar una simple aguja con delicadeza, pero no, estábamos hablando con Sasuke Uchiha un hombre que no podía tener un poco de tacto con una chica que encima estaba convaleciendo.

―Púdrete ―destelló sus palabras con veneno.

―Hmp.

Golpe interno…

La chica conocía esa frase a la perfección, lo había dicho en esos dos años que pasaron como equipo e inclusive en las veces que se encontraron luego de que Sasuke abandonó la aldea. ¿Acaso esperaba que le diga algo más? Ni siquiera provocándole lograba sacar más de tres oraciones juntas y eso le cabreaba de una manera inverosímil.

Suspiró con aire resignado. Definitivamente no podría hacer nada contra eso, Sasuke era como era y ella como perfecta masoquista se había enamorado de él, para su desgracia lo seguía haciendo.

Nada había sido capaz de quitarle ese infantil comportamiento que lograba adoptar con el Uchiha, incluso llegó a pensar que con todo lo que pasaba empezaría a odiar a Sasuke, pero fue inútil, el hecho de llevar a su hijo solo había fortalecido ese lazo y era una de las principales causas por las que siempre terminaba en un determinado momento del día, llorando. Había sido estúpida al creer que Sasuke ayudaría como un buen padre, pero aún había una leve esperanza de que actuara como tal.

―Puedes irte ―musitó luego del largo silencio que pasó.

―No me des órdenes, Sakura.

―No te la he dado, simplemente te digo que puedes irte si ya no tienes nada más que hacer.

―Te tengo que decir algo y espero que escuches con mucha atención porque no lo volveré a repetir a menos que seas tan estúpida como para no retenerlo.

Sakura miró sorprendida al moreno, pocas eran las veces que llegaba a hablarle y esa era la primera que lo hacía de una manera no muy hostil, aunque seguía conservando ese tono de voz cortante.

―Sácalo de ti ahora ―entonces sintió como todo se retorcía dentro de ella, ¿Sasuke le estaba pidiendo qué?

―¿Qué demonios estás diciendo?

―Que lo tienes que sacar ―Repitió de forma apresurada, su mirada se congeló en alguna parte del rostro de la chica y entonces prosiguió―. Te está matando lentamente y no se detendrá, el suero no funcionará y lo sabes, sea lo que sea que comas o bebas, que tragues a cinco jaurías enteras, esto seguirá igual porque a más Chakra le des más Chakra querrá absorber y si tú te debilitas te matará con mucha más prisa; lo sabes Sakura, no seas estúpida y has algo inteligente por una vez en tu vida.

Sakura se quedó en silencio, observando a Sasuke con la mirada absorta y entristecida, quería llorar nuevamente y por más que lo retuviese sus ojos empezaban a mojarse rápidamente con el líquido salado.

―Creí… ―tartamudeó― Creí que te preocupabas por él.

El susurro en que lo dijo hizo saber a Sasuke que se había pasado en su forma de decirle toda la verdad. Tal vez, solo tal vez debió de tener un poco más de cuidado al momento de hablar delante de ella.

Apretó los puños al momento de caer en cuenta de lo que decía la chica. ¿Preocuparse por el bastardo que llevaba ella? Era lo de menos, él era el problema y si quería una solución fácil y rápida de detener todo lo que sucedía en su organismo, la mejor forma sería sacando a la bestia que tenía en su interior.

Sasuke lo pensó de manera rápida, la forma cruel y realista de ver las cosas habían dado un cálculo muy importante en las estadísticas de posibilidades, el plan de Itachi jamás funcionaría ni en sueños. La idea que tuvieron fue algo tan absurdo como obvio en pensarlo, pero la eficacia era nula.

Al momento de saber que absorbían el Chakra de Sakura se dio cuenta que no funcionaría, si se alimentaba y se nutría ella recuperaría fuerzas ―si es que no vomitaba todo nuevamente― pero a la vez lo alimentaría a él también y si él se acostumbraba a toda esa cantidad de Chakra, entonces absorbería esa misma cantidad en los próximos días y si Sakura se debilitaba, sería igual.

Nuevamente empezarían de cero… o peor…

La situación de la chica era critica y la única manera que había para solucionar todo era esa, tan sencilla como difícil de tomar la decisión. Sakura debía decidir entre a quién debía salvar. Si a ella, o a nadie. Porque si decidía por el engendro, su cuerpo se debilitaría y moriría como en los relatos de Shisui, sería en vano el que la peli rosa hubiese muerto.

―No ―musitó― ¿Cómo puedes decir eso? Fue por esa razón por la que salí de la aldea, porque no quería que lo mataran, ¿crees que aceptaría esto? Estás demente, Sasuke.

―Soy realista, que es otra cosa.

―¡No, tú eres un animal! ―alzó la voz.

―Entonces si quieres morir no andes dando pena a los demás. ¿Crees que podrás salir viva de esto? Aquí solo hay dos opciones, una que salvaría una vída y otra que dejaría morir a ambas. Si quieres vivir, sácalo ya, antes de que sea tarde.

Frunció el ceño de tal modo que empezaron a dolerle la unión que hacían ambas cejas al momento de juntarse, sus ojos adquirieron un brillo de ira y frustración, estaba decepcionada también. Sasuke le estaba… matando.

Psicológicamente…

Quiso gritarle que se fuese, pero hubiese sido desastroso el simple hecho de hablar. No quería que Uchiha se alejase, quería que esté junto a ella, porque fuera de todo lo que había pasado ella se sentía mucho más segura estando a su lado. Sus manos cubrieron su rostro en un pequeño instante antes que empezase a sollozar. Estaba desesperada, quería gritar con fuerza hasta que sus cuerdas vocales se rompiesen.

Oyó el resoplido que lanzó Uchiha con un aire hartado.

―Deja de llorar ―ordenó con brusquedad―, no seas ridícula.

Se tapó la boca de forma torpe tratando que aquellos quejidos y sollozos al menos saliesen disimulados, pero fue inútil; su muñeca fue apretada con fuerza y lanzó un gemido de dolor al momento en que sintió como la jalaban bruscamente, su rostro quedó a escasos milímetros del rostro de Sasuke.

―Deja de llorar…

Su corazón se detuvo rápidamente. Su boca se entreabrió y sus ojos brillaron con más fuerza, Sasuke se encontraba demasiado cerca de ella, demasiado; tembló al sentir como sus lagrimas seguían cayendo aún sin que ella quisiese, bajó escasamente su vista para ver la mano del pelinegro simplemente agarrando su mano, ya no apretaba con esa fuerza descomunal que ella misma tenía en sus mejores tiempos, simplemente estaba ahí. No la estaba tomando como algún enamorado, simplemente la tenía agarrada.

Su mente rememoró la forma en la que le había dicho que dejase de lloriquear, apenas había sido un susurro fuerte, su voz se apagaba en momentos debido a la gravedad de su voz. No supo si reír o llorar, pero por primera vez en su vida veía a Sasuke de una manera diferente a la del frio hombre sin sentimientos.

Volvió su vista al frente encontrándose con los ojos aturdidos de Sasuke mirando con fijeza su mano agarrando la de ella, notó como su ceño se fruncía y rompió el contacto con suma rapidez al tiempo en que ella también hacía lo mismo. Observó como el chico a paso apresurado se iba de ese lugar, aún dejándola confundida por su opinión.

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Salió de la habitación, estaba furioso, enfadado consigo mismo. ¿Qué demonios había pasado ahí adentro? ¿Desde cuándo diantres tenía el valor de tocar a la chica de una manera que no fuese con intenciones asesinas? Miró su mano asqueado, queriendo echarse acido muriático para olvidar todo lo que había pasado.

Chasqueó la lengua, quería golpear a alguien y esa persona era su hermano. Si no fuese por él, no estaría en esa situación, si no fuese por él, no tendrían que estar perdiendo el tiempo en tonterías y podrían seguir con su vida normalmente, pero no. Itachi tenía un corazón tan blando ―algo irónico sabiendo que era un ex miembro de Akatsuki― que no resistió la idea de ayudar a la peli rosada y a su demonio mata vidas.

Con paciencia nuevamente bajó al primer piso deseando e implorando a cualquiera de que el lugar se encontrase vacío, para su desgracia, su hermano se encontraba ahí. Caminó ignorando a duras penas su existencia para salir de la casa.

―No debiste decirle eso Otöto-Baka.

Y ahí estaba, jodiendo la existencia con sus palabas de hermano.

―Entonces búscale ideas que no sean tan estúpidas, Itachi. Simplemente estas siendo un papanatas frente a ella.

―Hago lo que puedo ―se excusó.

―¡No le des esperanzas cuando ni tú confías en una idea! ―Itachi lo golpeó.

No sintió dolor, sin embargo su cuerpo se impulso hasta chocar con la pared de enfrente, por un instante no pudo respirar hasta que pasó el efecto del golpe y empezó a reaccionar. Había llegado al extremo.

―¡Peor es que se rompa el alma con desesperación sin saber qué hacer! ¿Tienes idea de lo que la hace vivir en estos momentos? ¡Es el saber que hay oportunidad para ella! ―intervino Itachi con en voz alta.

―¡Le estás mintiendo y lo sabes! Igual la matará, morirá. ¡Si hay algo que aprendí con el tiempo es que lo más hiriente que existe no es el enterarse del fracaso, es el haber tenido esperanzas! ¡Tú Itachi, le estás dando falsas esperanzas!

Para esto, ya todos se habían alertado, los gritos de ambos hermanos habían llegado hasta cada rincón de la gran vivienda, Naruto con rostro soñoliento empezaba a bajar las escaleras a paso apresurado y Sakura se había quedado en el inicio de estas mirando todo con curiosidad y miedo.

―¡¿Desde cuándo te importa tanto?

―Desde que me di cuenta que estamos perdiendo el tiempo con ella. Solo te pido que le digas la verdad, con eso es suficiente y se largarán.

―Estás demente.

―¡Maldita sea, Itachi! ―vociferó al momento en que golpeaba lo que a su parecer había sido solo pared.

Oyó los gritillos que lanzaron los demás y el gemido de susto por parte de su ex compañera de equipo. No advirtió de lo que había pasado hasta que sintió como sus nudillos se calentaban y el líquido rojizo resbalaba por su brazo para terminar en su codo y gotear en el suelo. El piso estaba cubierto de pequeños pedazos de cristales que reflejaban la sangre de una manera tétrica. Había golpeado sin querer un espejo el cual se hizo rápidamente añicos y como era de esperarse, su mano se lastimó.

Observó con desagrado como la peli rosa corría a su alcance. No supo ni porqué ni cuando le había dado falsas señales de quererla a su lado, pero ella la se encontraba cinco metros de él.

―Sasuke-kun ―llamó preocupada.

―Lárgate ―advirtió en tono cortante.

―Pero, tu mano…

―¡He dicho que te largues! ―rugió volteando a ella con una mirada endemoniada. Sakura retrocedió varios pasos asustada.

Sus ojos brillaron por las lágrimas, por primera vez, no sintió ni la mínima pizca de odio o resentimiento hacia Sasuke, simplemente se empezaba a preocupar más por la cantidad de sangre que resbalaba por su brazo. Karin estaba en un esquina junto con Suigetsu quienes veían todo de forma seria, sin siquiera alterarse por el carácter del chico.

―No le hables así, Teme ―intervino el Uzumaki de forma tranquila.

Sasuke no se preocupó en siquiera mirarlo, simplemente lo ignoró y caminó a paso firme hacia la salida, abrió la puerta y la azotó con la mayor fuerza posible en esos momentos, le ardía y picaba la herida pero jamás se atrevería a pedir que lo atendiesen, ni en sus sueños más estúpidos pensaría en hacerlo.

Tampoco se incomodó en tomar mucha importancia al corte, se había hecho peores y para él eso era un simple rasguño, aún así, era humano y todo humano sentía dolor, por más patético que fuese sentirlo.

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Se quedó paralizada, jamás había visto a alguien tan tranquilo luego de ver la barbaridad de sangre que perdía en una herida de ese tamaño, su boca se entre abrió deseando gritarles a los ineptos que veían la puerta de forma desinteresada que buscasen al chico de cabello negro y lo trajeran para curar esa cortada. Se podría infectar, y eso conllevaría un tratamiento que ella en su condición no podría darle y por consecuencia moriría.

Volteó a mirar a Itachi, en esos instantes ya ni le tomó importancia si el plan funcionaba o no, solo tenía una cosa en mente… Curar a Sasuke…

Pero el hermano del herido simplemente le sonrió para tranquilizarla.

―Se ha hecho peores, ya regresará, no le pasará nada. Te prometo que buscaremos la forma de ayudarte, Sakura. No dejaremos esto a medias, encontraremos la solución y verás cómo funcionará ―Sakura notó instantáneamente que esas palabras no iban con toda exactitud a ella, se lo estaba diciendo a él mismo, tratándose de convencer que era verdad y que en realidad sería capaz de encontrar algo para ayudarla.

Sakura solo asintió y volteó a mirar a Naruto. El pobre tenía la expresión más graciosa que vio en su vida, se encontraba totalmente de un color azulado mezclándose de forma rara en su bronceada piel.

―¿Qué sucede, Naruto?

―¿Te diste cuenta que ni siquiera ha chillado por eso?

Suspiró… ¿Es que Naruto era idiota? Estaba hablando de Sasuke, el chico que ni por más que le clavasen estacas en el cuerpo, gritaría de dolor. El llanto o el sufrimiento causado por las heridas superficiales era algo que el morenos había olvidad hacía mucho y dudaba con todo su ser que volviese a reconsiderar la idea de tener al menos algún sentimiento aparte del odio.

Le entraron las severas ganas de llorar, sin saber con exactitud las razones, pero estaba segura que sería relacionado a Sasuke. Suspiró por segunda vez al momento en que solo se atinaba a abrazar a Naruto.

―Ōi, Suigetsu ―llamó Itachi.

El sujeto rápidamente respondió con un levantamiento de cabeza, su mirada ya estaba centrada en poner atención a la orden que les diese el Uchiha mayor.

―¿Sabes cocinar algo aparte de…? Bueno, esa cosa que le diste a Sakura.

Hōzuki negó con la cabeza.

―Vale, ¿alguien sabe cocinar algo que sea comestible?

―Yo puedo hacerlo, llevo salvándolos de morir con inanición en estos últimos años, creo que puedo hacer comida para unos cuantos. Después de todo, la sardina solo toma Yogurt o gelatina, y Sakura creo que solo resistiría con esas cosas, ya que otras vomitarían nuevamente ―respondió Karin con la mano alzada.

―¡Perfecto…! ―Itachi pareció pensar en algo sin molestar en aparentar el esfuerzo que le conllevaba hacerlo― eh… Chica desconocida… Te encargarás de la cocina ―la chica de lentes lo observó con los ojos entrecerrados― y tú Suigetsu, he… Solo ve a revisar los alrededores ya a buscar al otro que falta, encárgate de avisarnos si vez a alguien con una banda de Konoha en cualquier lugar del cuerpo, ¿de acuerdo? Y si vez a alguien con mascara…

Su voz se detuvo al instante, Suigetsu, Sakura y Naruto lo miraron esperando que dijese algo más, pero a lenguas se notaba que le estaba costando el decir la última palabra.

―Si veo a alguien con máscara, ¿qué? ―incitó.

―Si ves a alguien así, con una máscara con dibujos en color rojo….…. Mátalos…

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Chicos… siento tanto la tardanza pero… enfermé. Me quedé tan enferma que ni respirar podía... snif. Ahora me mejoro pero mi cabecita y mi musa de la inspiración se largó. Muchísimas gracias por sus comentarios, se los agradezco mucho. Espero poder recompensárselos después.

espero que hayan disfrutado del capitulo.

Me tengo que ir a estudiar T.T

Matta~nee