Lo sé, decir lo siento no me daría ninguna reparación a toda esta demora, lamento tanto todas las escusas que les he dado siempre por mi tardanza, pero es inevitable. Mi laptop murió y aunque hace unos tres días mi hermano la arregló, mi padre creyendo que la laptop no tenía solución, cortó el internet.
Ahora estoy desde una cabina en la cual no tengo mucho tiempo, así que voy de pasada y… como la mayoría de las veces, no podré responderles como se debe a sus comentarios.
Y, no; los que se olvidan de comentar o los que no tuvieron tiempo de hacerlo, ustedes no tienen la culpa. Yo soy la que no les cumple como debe ;.; Lo siento mucho.
Espero que la próxima no tarde tanto con el capitulo y espero que les guste –la calidad ha bajado en su mayoría ya que mi inspiración se fue por los suelos-. Disfruten el capitulo =3
Ya saben, si encuentran algún errorcito -porque sé que habrá muchos-, no duden en abisarmelo. Gracias a todas las que me dieron consejos, creo que me he saltado muchos, así que me lo dicen ahí porfa.
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Capitulo 10 ~Agonía~
No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
Stefan Zweig (1881-1942)
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Sakura era hermosa, o tenía su gracia eso debía de aceptarlo. Jamás había dicho lo contrario pero le hastiaban los momentos en los que su boca parecía más una grabadora que nunca tenía un fin, la cinta jamás se acaba, y Sakura siempre tenía más preguntas para ponerlo todo de cabeza, eso incluía el ponerlo en aprietos en parte de «¿Por qué hiciste esto?» ¡Demonios! Él lo hacía y ya, no es porque tuviese un significado en especial o sintiese algo por una persona y sí, él lo había deseado, la había visto frente a él totalmente indefensa a espera inconsciente de una ayuda.
No pudo...
Por más que deseaba hacerlo no podía matarla ahí, después de todo era parte de un Sasuke que aún existía, en su mínima cantidad pero seguía ahí, seguía pensando en ellos. No podía matar a la chica que lo cuidó y lo quiso en todo lo que duró el equipo siete.
Simplemente la cargó en brazos y pudo chequearla con facilidad gracias al Sharingan que la pérdida de sangre había sido considerable por más que fuese un pequeño corte, si querer, pudo observar el pequeño e irregular canal de Chakra de quien supuestamente era su hijo, era pequeño pero podía superar con facilidad el tamaño de su mano, una pequeña cadena de lo que en unos meses sería un fastidioso niño. Entonces aunque no pudiese sentirlo, comprendió lo el porqué la chica ponía tanto empeño en salvarlo, era su hijo. Fuese de él o no, ella consideraba a ese experimento suyo, lo quería.
Así como su madre...
No había nada más que hacer, Sakura no desistiría de su opción y lo tendría a costa de su vida, supuso él que eso contaba como valentía. Entró al baño y cogió un pequeño cuenco con una toalla de mano, de forma rápida se dirigió hacia la chica y miró la gravedad de la herida, podría pasar desapercibido si no fuese por la gran inestabilidad de salud que tenía su compañera. Mojó la toalla y empezó a limpiar la herida, una vez limpia echó un poco de alcohol, viendo con algo de molestia como la chica se quejaba, pasado eso cogió un poco de gasa la cual no había notado de dónde mierda lo sacó y empezó a buscar algo para echar a la herida ya que de otra forma la gasa se pegaría y terminaría en vano todo su trabajo.
No era medico, pero tampoco idiota...
Al fin, en uno de los cajones encontró la crema que Sakura le había puesto en su mano o algo parecido a ello, cuando colocó un poco de la crema en su dedo lo vio con asco, parecía crema de vallas por lo rojizo que era, con cuidado de no empeorar la herida empezó a colocarlo en los alrededores y una vez terminado colocó la gasa, feliz de haber concluido su trabajo y no tener que soportar más ese olor que desprendía Sakura... ¿Qué se creía la chica, un campo de flores? O una mercante de cerezas. Agarró las vendas, dudoso entre colocárselas o no, si lo hacía corría el riesgo de que la chica diese en el clavo en que él la había curado, mientas que si no, nuevamente su labor terminaría yéndose a la mismísima porquería.
En un suspiro casino optó por ponérsela, después de todo, ¿a él que mierda de le daba si la chica lo notaba o no? Ya había hecho el trabajo y si lo jodía por eso, simplemente la mataba y ya. Itachi libre, Naruto llorando, Kakashi deprimido, el consejo feliz y Tsunade reventándole los huevos en algún momento de su vida, simplemente un final perfecto.
La curación terminó a la perfección y vio con satisfacción que por alguna razón había hecho algo bueno. Eso tenía que contar.
Se sentó a contemplarla por un instante, no era nada de malo, hasta los cazadores observaban a sus presas antes de matarlas, recorrió de arriba a abajo a su compañera, sorprendiéndose el gran cambio que había sufrido y que él sin querer había pasado desapercibido. Sus caderas habían aumentado un poco por el mismo crecimiento, su rostro había tomado un carácter más fino que antes, sus brazos se habían alargado al mismo que su cuerpo, sus piernas tenían más forma que cuando era una niña y... bueno, su busto era algo que por sabias razones tenía que crecer, aunque no eran en mucha proporción como las de su compañera de Taka, eran al menos para él perfecto.
Frunció el entre cejo...
¿De dónde mierda salió eso? Meneó la cabeza rápidamente tratando de diluir esos pensamientos lo más pronto posible, fijó su vista en una parte en especial. Se sintió extraño, pronto su estomago crecería y ya no sería la misma. Nuevamente, esa extraña sensación regresó, una mescla de amargura, ansiedad y un extraño toque de felicidad fue lo que sintió. Debía estar loco, ¿alegrarse él? ¿Porque su amiga engordara? ¿Por qué tuviese un engendro que la matara poco a poco? Lo más probable era que la felicidad sea por el hecho de en unos siete meses aproximadamente, su amiga moriría y lo dejaría en paz.
Con ellos Naruto también dejaría de joder y Kakashi también, con eso toda Konoha quedaría feliz y nadie saldría perdiendo, después de todo, Sakura solo era una más de millar de mujeres que habían en todo el mundo, nada más nada menos. Sin quererlo apretó los dientes, sin saber porqué pero algo lo estaba frustrando, tal vez el hecho de estar pensando tanto en su ex compañera de equipo.
Se sentía débil, era como si su cuerpo fuese completamente de gelatina y sus huesos hubiesen sido convertidos en simples cartílagos, la cabeza le daba vueltas de la misma manera que cuando estás en altamar y sentía un dolor punzante cerca de su sien. El dolor se asemejaba mucho a cuando te cortabas y golpeabas una zona, entonces recordó. Quería gritar con frustración, no podía abrir los ojos por más que quería, su cerebro al parecer no procesaba las órdenes de movimiento que estaba dando.
Trató de procesar mejor lo que había pasado hasta donde su mente sobrecargada de ordenes recordaba, recordó el mareo y las nauseas que le hicieron arrogar, recordaba su cuerpo cayendo y luego nada más, otra razón muy importante para sentirse más frustrada. Sentía sus labios secos y cuarteados, su garganta estaba completamente rasposa, eso significaba que había estado inconsciente algunas horas de más, quiso pasar saliva y se le vio imposible hacerlo, su garganta quemaba por la falta de agua.
Con un esfuerzo sobrehumano, por fin logró abrir los ojos. Vio borroso y un poco opaco todo mientras sus ojos se acostumbraban a estar abiertos, tuvo que morderse la lengua para no gritar. ¿Qué demonios hacía Sasuke a su lado? ¡¿Qué demonios hacía él ahí durmiendo de forma incomoda en una silla a pocos centímetros de su cama? ¡Debía de estar delirando! Sí, eso era. Su mente desgastada por el cansancio y el dolor punzante de su cabeza la estaba haciendo alucinar, porque el azabache no tendría ni el pequeño valor de estar a su lado, ¿o sí?
―Sa-Sasuke-kun ―tartamudeó insegura.
Los orbes carbón se abrieron rápidamente, soñolientos pero alertas mientras que su cabeza seguía apoyada en la mesa del cuarto. Su vista viajó hasta la de ojos jade y esta tembló al comprobar la presencia del moreno.
―Despertaste.
Sakura asintió, aún con sus ojos abiertos de sobremanera. Sasuke frunció su entrecejo con molestia, la peli rosa no hacía más que meterse en problemas siempre, él no podía descansar sin que ella terminara en una situación comprometedora que atentara contra su bienestar físico.
―¿Qué fue lo que…?
―Te encontré en el suelo ―interrumpió el moreno―. Te has dado un buen golpe en la cabeza, estabas sangrando y creo que eso ha empeorado tu situación, te has debilitado y según Karin la poca sangre que perdiste ha hecho una gran diferencia en la eficacia del estúpido plan de Itachi. Tienes suerte de no estar muerta, supongo que eres dura de roer.
―Pudiste haberme dejado ahí, estoy segura que de no haberme ayudado hubiese muerto, tenías una buena oportunidad para matarme. Tú me has curado ―acusó bajo la serena mirada del Uchiha― ¿A que no me equivoco? Las vendas están mal puestas de la misma manera que en la que estaba tu mano y Karin no me ha revisado, ¿te digo porqué? Porque de ser así, ella habría colocado las vendas de mejor manera que tú. ¿Qué excusa pondrás ahora? ¿Naruto fue quien me curó? Una advertencia más, Naruto no sabe utilizar una simple venda sin llegar a enredarse con ella.
Sasuke chasqueó la lengua hastiado, no podía debatir ese tema. Era verdad, había sido un reverendo idiota al haberle curado por sí solo, ahora era el hazmerreir de ella y eso no pararía hasta que consiguiese lo que quería, que aceptase decirle la razón por la que la atendió. ¿Pero cómo podría explicarle eso? Simplemente lo hizo por instinto, porque en una parte muy escondida aún quedaba parte del Sasuke que se preocupaba por sus estúpidos compañeros de equipo.
Se sintió un maldito degenerado al estar pensando en tontería, no sabía las razones de por qué la salvó. Simplemente no soportó el verla tirada en el suelo con la sangre esparcida por el suelo, un solo recuerdo voló a su mente al observar esa escena y fue la imagen de su madre tirada, muerta en el piso de madera de su casa junto a su padre. Esos malditos recuerdos lo golpearon instantáneamente para hacer que la recogiese con sumo cuidado de no empeorar su situación y curarla. Hasta ahora Karin simplemente había desaparecido de la casa, Itachi estaba revisando los alrededores junto a Naruto y Kakashi para asegurarse que no habían Anbu acechando el lugar, y Jūgo estaba en un punto muerto, no lo sabía ni le interesaba.
Su vista chocó nuevamente con esos ojos color esmeralda, incluso parecía una gota de liquido verdoso brillante cuando le miraba. Odiaba esa forma en la que lo observaba, parecía como si quisiese adentrarse a una parte muy reservada hasta para él mismo, un lugar al cual a nadie le había permitido entrar y al cual ella quería colarse siendo una maldita extraña.
―¡Sasuke-kun! ―el débil grito de la chica lo devolvió a la realidad, la pregunta que había hecho y la cual él no había escuchado era obvia y simplemente respondió con su firme tono de voz.
―No lo sé. Te he salvado la vida, y no quiero agradecimientos si realmente aprecias algo de lo que he hecho por ti, entonces olvídalo y no jodas.
―¿Por qué te comportas como un idiota? Tú no eras así.
―Duérmete ―ordenó con tranquilidad.
Sakura frunció el ceño.
―¡Dime porqué!
―¡Duérmete, Haruno! O me veré obligado a hacerte dormir.
―Inténtalo, Uchiha de porquería a ver quién gana.
―Es una derrota antes de empezar la batalla, Sakura. ¿No recuerdas lo que pasa contigo? ―Con su dado índice hizo ademán de cortarse el cuello lo que hizo enfurecer a la chica.
Cerró los ojos tratando de tranquilizarse, era simplemente estúpido el querer hacer algo contra el padre de su… luego los abrió aterrada mirando a Sasuke en forma de ruego. El moreno entendió rápidamente ese gesto y suspiró derrotado.
—Está bien, no le ha pasado nada. Hasta diría que tiene mucho mejor aspecto que tú —se adelantó a calmarla.
La chica observó por breves instantes la mano vendada del moreno hasta que le entraron las ganas de preguntarle muchas cosas con respeto a eso: ¿Le dolía? ¿Se le había infectado? ¿Y si las vendas ya estaban sucias? ¿Acaso se había quitado las vendas?
—Nē —llamó la peli rosa— ¿Te has quitado las vendas?
Sasuke la miró por medio segundo sin entenderlo, hasta que siguió la dirección en que veía su ex compañera.
—Tenía que bañarme, no había de otra.
—Me lo tenías que haber dicho, de seguro están apretadas.
—No hagas eso —resondró hastiado.
Sakura se sorprendió por el simple hecho de que hasta donde ella sabía, no había hecho ni dicho nada malo en ese momento. Miró de forma interrogante al azabache sin perder de vista un solo cambio en su actitud, tenía el ceño fruncido y sus ojos tenían la misma apariencia que cuando iba a sacar a flote el Sharingan, nuevamente miró su mano. Era masoquista y por eso se preocupaba por él, a pesar de los denigres que le hacía y demás.
Era el padre de su hijo, y por más que él no aceptase ella lo seguía pensando una y otra vez, Sasuke una vez amó, a su familia. Tuvo la oportunidad de querer a alguien y apreciarlo, su madre, su hermano y hasta su padre, pero era tan solo un niño cuando se lo arrebataron, un niño que temía a la muerte como cualquiera, apenas si había cumplido ocho años con los cálculos que sacaba ella, muy pequeño para superar una perdida tan grande.
Quiso ver el rostro de Sasuke y bajarle unos diez años de más, tal vez con una carita mucho más pequeña y redondeada, un niño que apenas sabía el significado de dolor o sufrimiento. Porque siempre que veía al Sasuke del ahora, solo podía distinguir el rencor, resentimiento y aún ese aire de venganza y odio.
—Hacer qué —logró pronunciar en medio de su ensoñación.
—Hacer eso.
—El qué, no lo entiendo no he hecho nada malo. Solo te pregunté por tu mano.
—Exactamente —replicó dejando atónita a la chica. Sasuke estaba enfadado, enfurecido, encolerizado y hasta ahora no sabía cuál de esos podía ir bien con el sentimiento que reflejaba su rostro—. Haces como si nada hubiese pasado a tan solo poco más de un día que te traté peor que basura, ¿es que eres tan imbécil para no odiar a alguien que te trata así?
Sakura se quedó en silencio, Sasuke había dicho algo que en cierto modo ella quería escuchar.
—Vaya —empezó—, al menos has aceptado que no me tratas bien, eso es un comienzo.
Sasuke entrecerró los ojos.
—No lo puedo hacer —su expresión era la misma que tiene alguien al borde de las lagrimas, pero no había ningún rastro de querer hacerlo—. No te puedo odiar, no podría ni aunque quisiera, y es mucho peor sabiendo que tengo un hijo tuyo dentro de mi.
—¿Mi hijo? Sakura óyete primero. Estas tratando de meterme un cargo de algo que no soy responsable. No es mi hijo, no lo procree, ni siquiera pensé en hacerlo y mucho menos con alguien como tú, eras la ultima persona en la que pensaría haber tenido un hijo —Sakura lo sabía, pero las palabras le dolieron peor de lo que imaginó.
—Ya lo sé.
Ahora si quería llorar, sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas con rapidez y ocasionó un chasquido de lengua por parte de Sasuke. Le fastidiaban ese tipo de personas que lloraban hasta por pequeñeces, embarazo o no embarazo, Sakura siempre encontraba alguna razón por la cual deshidratarse con lágrimas. Aún recordaba la leve y muy indescriptible culpa que le azotaba cada que la veía llorar —cuando eran niños, claro—, pero ahora ya no era culpa, sino ganas de... de...
—Tsk, maldita sea Sakura. Deja de llorar.
—Tenías razón —musitó, repentinamente cansada de hablar.
Su cuerpo poco a poco perdía la débil fuerza que lograba tener de costumbre provocando un leve mareo y nauseas en ella, no tan fuertes como para vomitar, pero si para molestarla lo suficiente como para no hablar. No lo podía controlar, sus ojos nuevamente se llenaban con lágrimas.
—¿Qué? —inquirió.
—Soy egoísta —Sasuke quiso darle la razón, lo deseaba y su lengua se movió impaciente por hacerlo, pero también sabía que lo mejor en esos momentos era callarse y dejar de humillarla más de lo que ella se humillaba sola—. Me convencí a mi misma que lo estaba haciendo por él, porque no quería que estuviese solo en el mundo, quería que tuviera padres que amaran o al menos una madre quien o cuidara, pero todo fue... un farsa —sollozó—. Me lo repetía a mi misma y siempre tenía ese sentimiento de quererlo para mi, pero ahora me doy cuenta que sabía el verdadero propósito de mi insistencia.
—Hipócrita —soltó sin asco—. Lo hacías realmente por ti.
El llanto de la chica se incrementó casi al instante, sollozando casi sin poder respirar hasta que logró controlarse un poco antes de seguir, sin embargo seguía sollozando de forma continua.
—Quería ser la primera. La afortunada, la única chica capaz de llevar al hijo de Sasuke Uchiha dentro suyo, la valiente de Konoha —Sasuke lanzó una risa irónica—. Pero te prometo que todo cambió, todo fue diferente cuando me enteré de lo que realmente pasaba, yo iba ser madre, todas las ganas de querer gritarle al mundo: "Soy la madre de un Uchiha" terminaron. Solo quería decirles que iba ser madre, que tendría ese privilegio y no porque mi bebé fuese un Uchiha, sino porque era mío, por ese momento, olvidé completamente que también era parte de ti. ¿Es tan malo querer algo solo para ti, sin que nadie te lo arrebate?
—Depende de lo que sea realmente. No eres dueña de ninguna vida, Sakura; si realmente querías un hijo ¿por qué prestarte a algo tan sucio como ser parte de un experimento de Konoha? Eso es lo peor que puedes haber hecho.
—Quería ser útil —confesó, dejando atónito a Sasuke.
¿Útil? ¿Solo eso? ¿Querías sentirse importante y por eso se embarazó cumpliendo un capricho de una loca y desquiciada aldea? Así que eso la llevó a hacer semejante estupidez. Solo quería sentirse bien consigo misma, ayudando a alguien y por lo que ella misma se convenció, lo haría por bien de un niño al cual poco después querrían matar. Solo por sentirse útil, solo por eso.
No supo cuando ni porqué, pero ya se encontraba enfurecido, no con él, no con ella, enfurecido y colérico con Konohagakure, una aldea que se aprovechaba de la debilidad física y mental de otros. Entonces todo encajó en el momento.
Si sus sospechas eran ciertas, lo cual podría ser en un ochenta porciento, el alto mando de esa aldea no había tenido ni la mínima decisión de insertar ese experimento en alguna chica «fuerte» en estándares que supusiesen un riesgo menor para el proceso, siempre tuvieron en mente a Sakura, sabían que nadie aceptaría ser la madre del hijo de un traidor de categoría «S», a poco de ser anotado en el libro Bingo, Sakura era la única que se atrevería a hacerlo y ellos lo sabían.
¿Las razones? Fácil. Sabían que la única razón por la que a él lo habían sacado de la lista de criminales en ese estúpido libro de los Anbu de raíz, era porque Tsunade le tenía demasiado aprecio a Sakura, la Hokage no sería capaz sabiendo que eso dañaría a su pupila, entonces la forma más fácil de hacerlo era esa, matando a la molestia y su camino era libre, así lo mataría, no solo a él sino a los únicos sobrevivientes del Clan Uchiha.
Sakura era solo el comienzo de un catastrófico final para las naciones ninja. Simplemente una fase de un plan muy bien trazado al estilo Danzo.
—No fue hasta que me di cuenta de lo que pasaba cuando comencé a preocuparme. Me di cuenta que yo no servía para nada —siguió la chica—, me di cuenta que mi vida no era nada a comparación de lo que sería la vida de quien tenía en mi interior. Entonces me enteré de los planes del consejo... no podía permitirlo. Mi bebé era lo único que tenía para seguir adelante no me lo iban a arrebatar.
—Sakura, alguna vez has pensado en porqué el consejo accedió de forma repentina para que fueses la incubadora de ese experimento.
—Y tú sigues tratando a tu propia sangre de forma tan fría —sonrió desganada—. No, jamás lo he imaginado de ese modo, pero no se me ocurre nada.
—Ya veo.
Luego de eso, hubo silencio. Sasuke seguía dándole rondas a ese último pensamiento que tuvo, era tan sencillo que hasta da risa, todo fue planeado por el consejo y...
—Sasuke-kun —el susurro débil de Sakura lo sacó de sus pensamientos— Tú… ¿No has pensado en sentir algo por alguien alguna vez? ¿No sientes nada por alguien? Miedo, pena, vergüenza, decepción, rencor.
—¿Rencor?... Itachi.
—O tal vez, amor.
El silencio se prolongó hasta que llegó un punto que la chica se iba a dar por vencida. Al parecer Sasuke no le respondería más; entonces cuando se dispuso a dejarlo todo como estaba, Sasuke separó los labios con intención de hablar, la chica de ojos jade se emocionó.
—… Duérmete —aquellas palabras fueron como una bofetada para ella, sus dientes castañearon de rabia. Claro, eso haría, dormiría pero no porque él quisiese, sino porque de otro modo, terminaría golpeándolo a Sasuke hasta que suplicase piedad, y como sabía que eso no sucedería, lo golpearía hasta matarlo.
—Lárgate.
Y luego de que Uchiha se fue, se echó a llorar.
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—"Icha Icha Paradise volumen dos, mierda. Esa ya la tengo… «Icha Icha Paradise volumen uno» e «Icha Icha volumen»… ¡¿Cero? ¡¿Nani? Este pueblo en qué mundo vive!" —Pesaba el sensei escandalizado— He, señora. Disculpe. ¿No tiene el último tomo de este libro? La sacó Jiraya-sama antes de su terrible fallecimiento.
La viejecilla de unos noventa años de edad se puso los lentes con suma paciencia y luego entre cerró sus pequeños ojos.
—¿Y qué libro es? —preguntó con voz temblorosa.
—¿Eh? «Icha Icha Paradise»
—Oh, ¿quién me decía que lo escribió?
—Jiraya-sama —respondió con cansancio.
—¿Qué tomo busca?
Kakashi quería arrancarle los pequeños pelitos a la ancianilla esa, ¿es que no lo había dicho ya?
—El ultimo tomo.
—¿Y qué numero es?
—El tomo cuatro. "Está inconcluso por la muerte de Jiraya así que lo sacaron en menos de lo que canta un ave" —pensó.
—Oh, sí, sí.
A Kakashi se le iluminó el rostro, en Konoha no lo habían sacado a la venta pero al parecer la señora lo tenía.
—¿Lo tiene?
—No —respondió con simpleza.
Y Kakashi deseó morir…
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Su cuerpo entumecido cobró un poco de movilidad al darse cuenta que nuevamente se había dormido, estaba oscuro y apenas la vela alumbraba algo en toda la habitación. Se refregó los ojos sintiéndose estúpido ¿desde cuando tenía tanto cansancio para dormirse de esa manera? Sus ojos siguieron con sigilo el cuerpo de la peli rosada quien aún se encontraba durmiendo. Cuando habían conversado estaba a punto de amanecer y ahora para su desgracia y asombro, estaba anocheciendo.
Se levantó molesto con si mismo, había dormido todo el preciado día sin haber entrenado ni siquiera un poco, y mucho menos cuando salió de la habitación de la chica pudo hacerlo, simplemente fue por un vaso de agua, golpear al Dobe y subir nuevamente; cuando entró luego a la habitación, Sakura ya se había dormido.
Se dedicó simplemente a revisar cualquier pequeñez en la habitación, algo que le diese interés, pero nada. Y luego de un momento a otro, cuando estaba tan aburrido que apoyó su cabeza en una de sus manos, simplemente cayó dormido, eso era lo único que se imaginaba para estar luego de noche sin siquiera haber podido tocar un árbol con el Chidori. Miró su Katana dispuesto a entrenar nuevamente para recuperar el tiempo que había perdido.
Un pequeño gemido lo sacó de sus cavilaciones y miró con displicencia a la chica dormida en la cama, entrecerró sus ojos tratando de ver lo que realmente sucedía y la vio con la boca ligeramente abierta, se acercó a paso despreocupado y posó una de sus manos en la frente de la chica.
Frio…
Era tanto que incluso tuvo que apartar su mano de inmediato, recordando esa gélida sensación que tenía al ver morir a su padres. Sakura estaba fría, completamente fría. Como si estuviese muerta.
A decir verdad, hubiese creído eso de no ver la respiración acompasada de la chica, era algo raro que estuviese en ese estado, tenía todo su cuerpo tapado con frazadas y mantas de todo tipo, para que no presentara ningún tipo de incomodidades con el clima, pero ella estaba helada.
—Sakura —llamó, intentando despertarla. La movió un poco por los hombros pero nada. Su cuerpo estaba de la misma manera que su mano o frente, frio. Aunque no era en tanto pero estaba frio.
Trató de ver algo más en ella, algo que diese un punto clave para saber lo que pasaba, y entonces lo notó. Su respiración era normal o al menos casi, pero lo hacía con un esfuerzo que se notaba por el gemido que lanzaba cada que inspiraba, como si su pecho pesara como el hierro y no pudiese aguantar mucho tiempo inhalando y exhalando, su boca ligeramente abierta era un claro signo de que todo estaba peor que antes.
Cogió su gélida mano con rapidez y empezó a tomarle el pulso.
Uno… … … Dos, tres… cuarto…. Cinco, seis.
De un tiro dejó de tocarla y salió corriendo de la habitación, con el único pensamiento de que si no advertía lo que estaba pasando, lo culparían a él… pero muy en el fondo sabía que las razones principales y reales, no eran eso.
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Rollos, pergaminos, sellos y conjuros estúpidos que el mismo Orochimaru había inventado. Cogió unos cuantos pergaminos y los botó a la basura, haciendo un espacio tan pequeño para que entrase solo una taza de café.
Mierda…
Si en su vida se había puesto a hacer algo tan complicado entonces si que era un total y completo héroe. Ni siquiera los royos y los pergaminos le estaban sirviendo de nada, todo era lo que ya sabía. Absorben Chakra, tenían un crecimiento más lento que los demás niños pero cuando ya nacían eran completamente normales. Suspiró.
—No hay nada…
Entonces antes de que pudiera siquiera decir algo más, la puerta del salón se abrió tan fuerte que un poco de yeso de las paredes se quebró, cayendo directamente al suelo. Sasuke tenía los ojos desorbitados y Naruto estaba llorando o al menos trataba de no hacerlo con un muy mal resultado.
—¿Qué suce…?
—Es Sakura, está muriendo.
—¡¿Qué?
Se levantó de golpe al reflexionar sobre sus palabras.
—¿Pero qué demonios dices, Sasuke?
—Su pulso cada vez es más débil, le cuesta respirar. Supongo que es por la perdida de sangre.
El ceño fruncido con furia de su hermano le hizo saber rápidamente lo que pensaba. Con Itachi era muy fácil adivinar qué pensamientos se le pasaban por la cabeza.
—¿Qué «pérdida de sangre»? —remarcó cada letra.
—Yo no le he hecho nada, imbécil. Se desmayó y perdió un gran cantidad de sangre cuando se golpeó la cabeza contra el suelo, si quieres comprobar lo que te digo ve a la cocina que no me atrevido a limpiar nada; si tienes un poco más de «sensibilidad» entonces te recomiendo que veas primero a Sakura.
—Demonios —y con esa maldición, corrió rápidamente hacia la habitación de Sasuke.
—Deja de lloriquear, Naruto. Que tú ni siquiera la has vistos —ordenó el azabache.
—¡Has dicho que se muere, imbécil! ¿Qué quieres que haga? ¿Ponerme a bailar? —gritó desesperado.
Sasuke salió sin hacer caso a lo dicho por Naruto y caminó rápidamente hacia la habitación para saber si algo terminaría trágicamente como siempre. Había tenido la mala suerte de encontrarse con Naruto en las escaleras, completamente pálido de encontrar sangre en la cocina por lo que tuvo que hacerle una breve descripción de lo que pasó para que se quedara tranquilo.
Lo consiguió solo por unos instantes hasta que le dijo la verdadera razón de su apuro; Sakura, frio, piel y muerte no iban de la mano cuando querías tranquilizar a Naruto.
Nota mental: Naruto es Dobe.
Continuará...
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Pues, como ya dije antes… con el dolor de mi alma –porque sus comentarios no merecen ser ignorados sin una respuesta, enserio perdónenme- no podré contestarlos. Pero haré el esfuerzo porque en el próximo capítulo pueda hacerlo, ya que mi padre y mi hermano están viendo el cómo pedir que nos conecten el inter nuevamente.
Hasta la próxima chicos, sus comentarios son los mejores =3
Adelanto del proximo capitulo...
-Enserio lo siento, Naruto. Pero ya no puedo hacer nada... Querer ayudarlos solo fue un error.
-¡¿Enserio Teme? ¡¿No puedes hacer nada o no quieres hacerlo?
-¿Qué deseas Naruto? ¡Aunque quiera no podré, no es como si puede...! -y Uchiha abrió los ojos al maximo.
...
-¡Sakura-chan, no por favor!
