Capitulo 13 ~Nii-san~
El hombre sabio contempla lo inevitable y decide que es evitable... El hombre común contempla lo que no es inevitable y decide que es inevitable.
"Había una vez, un niño de cabellos alborotados, cuya cresta de gallina; ojos negros, como aquel escarabajo y piel tan pálida como la de un muerto que fue a vivir con dos hombres quienes les propusieron poder… a cambio de poseer su cuerpo…"
Una risa escandalosa estalló en medio del relato, Suigetsu se encorvó de dolor al reír tanto y Karin ya no sabía qué hacer para recuperar el oxigeno perdido. Sus caras estaban rojas por el esfuerzo y Jūgo intentaba acallar sus carcajadas inútilmente. Suigetsu tomó una bocanada de aire, perdiéndolo todo en un nuevo estallido de risas hasta que Itachi tomó su lugar para hablar.
—¡No lo puedo creer! —Logró emitir luego de una sonora carcajada— Suigetsu eres un genio.
—Mejor que no te escuche Sasuke —intervino Karin—, de otro modo nos matará.
—Pues ha de haberle gustado mucho la propuesta para haberlo aceptado.
Luego de eso, nuevamente el salón estalló en carcajadas hasta que Naruto, quien estaba agonizando de la risa, recuperando el aliento logró seguir la historia de Suigetsu.
"El hombre no sabía entre cual escoger, ambos eran demasiado tentadores para poder decidir. Entonces, la catástrofe se desató…"
El silencio que se formó fue increíble luego de todo el bullicio, hasta que Naruto prosiguió con su chillona voz.
—¡Ya no sé que más decir, 'ttebayo! —gritó frustrado.
—Vamos, chicos. Es mejor que dejen de hacer estas bromas, después de todo aún no nos podemos relajar, esperemos que Sakura despierte.
—Cierto, —Naruto abrió los ojos levemente un poco más de lo normal y volteó su rostro con sus ojos dando directo al pasadizo del segundo piso, luego, volteó nuevamente hacia Itachi— el Teme no ha salido de la habitación desde que le hicieron esa cosa rara a Sakura-chan.
—Es verdad, Naruto. Después de todo el estado de Sakura aún es delicado, debemos tenerla en observación.
—Pero Itachi, el Chakra de Sakura se ha restablecido ya casi completamente, sé que desde ayer no despierta, pero eso se debe al desgaste que ha sufrido. Para que Sasuke se quede ahí, hay algo más que mero gusto por perder el tiempo.
Jūgo miró con interés a la pelirroja, si bien comprendía un poco de lo que hablaba, estaba demasiado impactado por todas las cosas que habían pasado tan rápido que resultaba chocante en muchos aspectos. La chica peli rosada había estado a pocas horas de morir por falta de Chakra y ahora, simplemente ya se encontraba bien. No sin la ayuda de Sasuke.
En momentos como estos, agradecía que su jefe tuviese un estado mental muy inestable, ya que podía estar entre desalmado y de pronto en un destello fugaz se le metía la conciencia y la sensibilidad ente temas delicados y de ahí fue que pudieron salvar a la chica.
Ambos Uchiha terminaron exhausto luego de poner gran parte de su Chakra en el cuerpo de la pequeña criatura, incluso se sorprendía de cuanto Chakra necesitaba ese niño para crecer sanamente en el interior de Sakura. Lo que ahora preocupaba a los demás era que desde que sucedió la transfusión de energía, la chica no había despertado ni para comer, por lo que Itachi se había hecho cargo de ponerle suero y aunque ya lucía con mejor expresión, no abría los ojos.
Karin decía algo de mucha importancia, Sasuke no era de los que se quedaban en un solo lugar, él prefería entrenar, entrenar, y… entrenar.
Su vida giró en torno a eso, entrenar, venganza, entrenar, dormir en un corto periodo de tiempo, entrenar, matar, entrenar y… comer en un tiempo rápido que no le quite demasiado tiempo para… entrenar. Jūgo no lo criticaba, después de todo, el poder que obtenía su jefe se debía a un arduo entrenamiento que él mismo se daba, nadie lo ayudaba y él creía no necesitar de ningún otro para seguir haciéndolo.
El único entrenamiento que tiene en compañía de terceros o segundos es cuando entra en una batalla por su vida, nada después de eso. Entonces, ¿qué hacía él cuidando de la peli rosa?
—Pues, espero que si realmente es algo más, se esté interesando en ella.
—Bah, Sasuke es idiota y lo sabes Itachi. Tiene el corazón hecho más piedra que una gárgola y sus sentimientos parecen haber sido drenados a algún lugar. Hasta me compadezco —reveló—, ¿qué sucede con los hombres que solo viven pensando en ellos mismos y no sienten nada más que odio y rencor?
—No, Karin —advirtió Itachi—. Sufrió mucho y no quiere volver a sentir nada por nadie porque sabe que la vida de un ninja conlleva a la muerte, a la perdida y al dolor. Sabe también que la mejor forma de no sufrir es no tener ningún sentimiento fuera del odio hacia alguien.
—Pero eso es ridículo —puntualizó indignada. —Digo, es verdad. El amor si lo pierdes es doloroso pero es una buena razón para volverte más y más poderoso y proteger lo que es preciado para ti.
—Eso no quita el que te lo puedan arrebatar.
Todos quedaron en silencio al oír esa ronca y grave voz, para algunos, la manifestación fue un simple escalofrío mientras que a Karin se le erizaron los bellos. ¿Desde cuándo estaba Sasuke escuchando su conversación? Deseó que no hubiese escuchado el relato de Suigetsu y Naruto, de otro modo ahí correría sangre.
Karin, la que parecía más aterrorizada fue quien se armó de valor antes de hablarle.
—Las posibilidades son mínimas cuando tienes la fuerza suficiente para protegerlo.
—Si no das cuenta, el mundo es muy grande, Karin. Si yo soy más fuerte que alguien, eso no quita que otro que vive en algún lugar más lejano sea más poderoso. Siempre hay peligro y es mejor no arriesgarse.
—¿Y quieres quedarte así para siempre? ¿Solo? ¿No piensas tener hijos o una familia?
Naruto tosió algo parecido a «hijo ya tiene» cuando Sasuke lo fulminó con la mirada, aún así, el Uzumaki noto el cansancio que amenazaba en sus ojos, tanto que ni siquiera se molestó en atacarle, simplemente en mirarlo de esa forma asesina.
—Creo que debes descansar, Otöto. Ese Jutsu deja agotado incluso a un Hokage.
—¡Sí! 'ttebayo. La vieja Tsunade ni siquiera hubiese podido hacer algo así. —Se carcajeó rascándose la nuca con nerviosismo— Aunque con su mente alcohólica dudo que pudiese haber pensado en una idea como la tuya, Sasuke.
—Hmp
Naruto rodó los ojos. Itachi suspiró y Karin se escabulló en ese momento hacia el primer piso para ver a la chica, después de todo, si sus sospechas eran ciertas, pronto acabaría siendo parte de la manada de Sasuke… Pobrecita.
No se sentía desilusionada ni desconsolada, le había gustado Sasuke; su físico, su aire misterioso y su sexy frialdad, su Chakra, el cual era hasta antes de amatar a su hermano, el más puro que había visto. El de Suigetsu, si lo comparabas con el antiguo Sasuke, era como comparar la basura con la más rica piedra preciosa de todo el mundo. Por eso le daban ganas de vomitar.
Ahora no. Suigetsu era… bueno… era él.
Y no podía hacer nada contra eso, sencillamente con el pasar del tiempo, Suigetsu fu tomando un significado muy diferente de todo lo que podría haber pensado antes. Sasuke marcó el comienzo y el fin, con su aura negra y llena de odio y maldad, ¿quién podría enamorarse de alguien así? Al parecer, solo había una persona capaz de amar a una bestia.
El Uchiha mayor miró a su hermano con un interés inusual que fue captado de inmediato por Sasuke quien frunció el ceño en su dirección hasta que el mayor volvió a interceder.
—Naruto, ¿sabías que reconstruyeron el restaurante de Ramen? El señor Hoshi está muy emocionado y muchos quieren volver a comprar ahí. Tal vez se acaba y no tendrás tu oportunidad de comprar. Sé que no se compara a Ichiraku pero algo se parecerá.
Itachi pensó que alguien estaba iluminando con una linterna el rostro del Uzumaki, hasta que dedujo por fin que esa era la mejor noticia que le habían dado en todo ese tiempo. Perfecto, al parecer Naruto iba a tardar mucho porque en un pestañeo solo vio un mechón dorado que se ocultaba por la puerta de salida hasta desaparecer junto al estruendoso cierre del portón. Suspiró.
Sasuke se mantenía reservado, viéndolo sin perturbarse hasta que sus labios finalmente se entreabrieron para hablar.
—¿Por qué hiciste eso?
Su voz, sosegada por la indiferencia se hizo resaltar en el incomodo silencio.
—Necesitaba hablar contigo de algo muy importante.
—Hmp, buen intento Itachi, pero no tenemos muchas cosas de las cuales hablar —rebatió enfadado—. Importantes no, porque de eso ya se mucho.
—Aún así, crees más en tu propio criterio que en la verdadera razón de las cosas. Eso no es saber mucho, eso es convencerte de lo que no es.
—Entonces sorpréndeme Itachi ¿qué es lo que no sé?
Se cruzó de brazos, expectante a lo que tenía que decir su hermano mayor. Su mirada se volvió más fría de lo usual, notaba al fin que eso iba tardar un poco.
—¿Podrías sentarte al menos? Me pone nervioso que estés parado, da la impresión que quieres salir corriendo de un momento a otro.
—Ganas no me faltan —masculló malhumorado.
Cuando se encontraron sentados, Itachi se mantuvo en silencio, primero quería saber si su hermano menor tenía algo que decir antes que él, después de todo Sasuke tenía muchas cosas que reclamarle y tiempo tenían de sobra antes que la chica despertase. Eso lo estaba impacientando cada vez más, tenía la leve impresión que su hermano era tan introvertido que simplemente se quedaría cruzado de brazos y sin habla alguna, literalmente.
—Entonces…
—Entonces empezaré —interrumpió el azabache, el mayor de los Uchiha dio un cansado suspiro resignado y esperó—. Sé que Konoha fue culpable de todo, que te hiciste el villano, eres hipócrita masoquista y me quitaste las pocas posibilidades de agradarles a nuestros padres y fue por tu mentira que viví todos estos años siguiendo un propósito sin fundamento, como si fuese un reverendo idiota. ¿Se me olvida algo? Ah, sí. Ahora tengo que cargar con una entorpecida mujer que es virgen y misteriosamente espera un hijo mío por más que hasta donde yo tengo memoria, no he tocado a una mujer… más que para matar o salvarle la vida. Estoy agriado por muchas otras razones Itachi ¿Cuál es tu excusa?
El castaño quedó desorientado. ¿Desde cuándo él le había amarrado de pies y cabeza para quedarse y cuidar de Sakura? Que él supiera, jamás. Eso había ido por propia disposición de Sasuke.
—Creo que está de más el señalar que eres un pésimo hermano.
Itachi lo miró expectante, intentando ocultar el dolor o pena que sentía en esos instantes. Seriamente, solo observaba a su hermano, pero era fácil adivinar que era el elemental culpable de en lo que se había transformado, guardó silencio en espera a lo que Sasuke estuviese a punto de decir, pero el azabache aguardó en el silencio, no quería decir nada más hasta que su hermano rompiese; por increíble que parezca, el incomodo espacio mudo que había. Miró sus manos como si fuesen lo más interesante del mundo, sintiéndose estúpido.
—Sé que estás molesto conmigo, Sasuke —alzó la cabeza para mirarlo a la cara—. Pero creo que esto es mucho más importante ahora. Es algo que no te lo puedo explicar, después de todo es parte de ti; experimento o no experimento es… tu hijo. Y si el consejo quiere asesinarlo yo no puedo…
—Querías ir a Konoha —interrumpió—, querías regresar y aún así esto fue más importante para ti. Decide Itachi, ¿en realidad quieres tanto esa aldea? ¿Aún conociendo de lo que son capaces? Ya te causaron daño durante mucho tiempo.
—Amo a la aldea, como no tienes idea. Pero hay cosas, muy pocas cabe decir, que son mucho más importantes. Hace por lo mucho diez años, tú eras lo más importante para mí. Incluso más que Konoha.
—¿Ahora no? —más que un reproche sonó como una afirmación sin importancia, como si fuese un tema insignificante. Después de todo, era Sasuke Uchiha.
—Lo sigues siendo Sasuke. Todo lo que he hecho y lo que estoy haciendo lo hago por ti. Porque el hijo que espera esa niña es tuyo —Se apresuró en continuar cuando predijo que su hermano pretendía interrumpirlo—. Sea cual sea la excusa que pongas, Sasuke. Lo sabes y no puedes negarlo; por ese niño corre sangre Uchiha y no es simplemente por el Clan que lo hago.
Se mantuvo callado entonces, Itachi tenía razón en muchas cosas, pero en pocas y las más importantes, le estaba dando muchas erradas, tanto que empezaba a sentirse mareado, por primera vez luego de que Madara le contase casi toda la verdad sobre lo que sucedió.
—No parece que lo hicieses por mí. Yo no quería ayudarlos, fuiste tú quien lo eligió y metiste a todos en este enredo ¿Tienes idea de lo que realmente involucra? Sakura se está creando anhelos que pronto se romperán y no hablo ya de la falta de Chakra. Ella cree que me podrá cambiar y podrá vivir el felices por siempre conmigo y eso es algo en lo que ni siquiera he llegado a pensar, ni en el peor de los casos.
—Mereces una familia, mucho más afectuosa de la que te quité. Sakura puede dártela y eso es lo único que quiere ella, pero cambiarte en actitud es algo que sabe es imposible.
»Sé el dolor por el que pasaste cuando maté a nuestros padres, sé que te obligué a vivir en la oscuridad y en la ambición de más y más poder, si pudiese retroceder las cosas y si tan solo hubiese sabido en lo que te convertirías después, te hubiese dicho toda la verdad en el instante en que llegaras al barrio Uchiha.
»No te puedo mentir y lo sabes. Por eso no te diré que me arrepiento de haber masacrado a los Uchiha, si eso no hubiera supuesto una gran pérdida para ti, todo sería tan perfecto.
—Eran nuestros padres —expresó con dureza; no iba lloriquear, pero ganas no le faltaban— ¿Cómo mierda imaginas que no iba suponer una gran pérdida? Mamá prometió ese día entrenar conmigo y tú me arrebataste esas y muchas más cosas en las que pude haber hecho con ella; un día antes, padre reconoció por primera vez que era digno de ser su hijo y me arrebataste también el que pudiese demostrarle muchas otras cosas más. Aunque pensándolo con más detalle, fue Konoha quien me lo arrebató.
Itachi negó frenéticamente con la cabeza, mirando con serenidad a su hermano.
—Si buscamos culpables, culpa a la ambición que devoraba poco a poco al Clan, a su ansia de venganza y su poco tacto para decidir mejores opciones de paz. O si buscas a alguien fuera del Clan, que sea a Danzō y el consejo; no te digo que este bien, pero si quieres tomar venganza y matar a alguien más, entonces mátalos a ellos. Pero el alto mando apenas si alcanza a llenar el uno por ciento de toda la aldea. Sus habitantes no tienen la culpa de nada.
—¡Por años! —Interrumpió— Itachi, por años vivieron en armonía a costa de tu martirio, ¿enserio los perdonas?
—Tú has vivido entre ellos. Sé lo que te dijo Kakashi y sé que odias el que te repitan cosas, pero: «Observa dentro de tu corazón, Sasuke» Olvida todo lo que yo pasé y realmente recuerda todo lo que viviste en ese lugar. No todo fue oscuridad mientras estuviste en el legendario Equipo siete.
Sasuke alzó una ceja.
—¿Legendario?
—Es muy difícil llegar a ser pronunciado por lenguas de Akatsuki en tan poco tiempo. Se enteraron de las grandes hazañas como la derrota de Zabuza Momochi, y también el Gran Sasuke Uchiha a quien todos querían ver pelear en los exámenes para ascenso a Chūnin.
El moreno sonrió de lado al recordar eso. Fue el único momento en que la maña de Kakashi se le pegó al llegar tarde a los combates, aunque su batalla con Gaara no fue de lo más satisfactorio. El imbécil de Naruto terminó venciéndolo en realidad, cuando él solo se dedicó a ser un remedo de Sakura quien se encontraba inconsciente luego de intentar en vano protegerle.
—No fue una noticia muy grata el enterarme que habías traicionado la aldea para irte con Orochimaru, porque en realidad mi meta era que te entrenaras en Konoha y reconocieras el poder que lograría adquirir quedándote a salvo. Sin embargo, siempre fuiste mi Otöto idiota, así que escapaste jodiendo todo el plan. ¿Tienes idea lo preocupado que estuve por ti hasta que me enteré de la derrota de Orochimaru a manos tuyas?
—¿Cómo quieres que lo sepa? Solo te vi dos veces en lo que conllevo toda mi vida luego de la masacre. O al menos, solo te vi dos veces estando en carne y hueso —puntualizó con indignación.
—¿Sabes una cosa? —Sasuke enmudeció— Mamá siempre tuvo razón…. Papá estaba muy orgulloso de ti. Siempre lo estuvo y sabía que se lamentaba por su carácter frio pero, qué le vamos a hacer, tú también eres así ¿O no? Él no era de expresar cariño y aunque tú lo vieses de una forma más compleja, él tampoco me mostraba mucho afecto. No puedes cambiar a una persona, Sasuke. Y si entrenas, lo tienes que hacer por ti, no por la mera opinión de otros porque aunque no lo creas, muchas personas te dirán contrariedades a lo que realmente vales, solo por pura envidia.
»La mayoría de personas son crueles y jamás saben valorar, muchas ocasiones por orgullo. Al igual que tú. El mundo ninja siempre trae dolor y amargura pero cada uno tiene que enfrentarlo a su manera, la peor forma de hacerlo es con más odio y venganza, el mundo ya tiene suficientes personas así.
»Supongo que, de niño necesitaste que te hablen de esto. Pero la mejor forma de decepcionar a tus padres es tomando una actitud como la que tienes ahora, mamá estaba muy contenta, porque quería que fueras un ninja del mejor nivel y que pelees hacia el bien, ella sabía que te esforzabas mucho y siempre se lo contaba a papá. Con ella siempre ha logrado sacar su lado amable y constantemente sonreía. Sasuke… ellos te querían incluso mucho más que a mí.
Se mordió la lengua cuando Itachi volteó a verlo con una sonrisa en su rostro, de esas que le daban ánimo para seguir con sus estupideces cuando era pequeño, cuando siempre le inspiraba valor a seguir adelante… Demonios y joder. Todo esto era demasiado incomodo. De verdad ¿Cuántas veces deseó de niño que Itachi le prestara más atención, que le hablara de estas cosas? Todas y cada una casi quedaban en un espacio demasiado ancho de sus recordatorios y justo ahora que empezaba a olvidar, su hermano le echaba sal a la herida.
Bajó la mirada, conocía demasiado su cuerpo como para saber que pronto caería lagrimeando como una mujerzuela, al igual que Naruto.
—¡Pero mírate no más! —se burló. —Estás a ñiscas de llorar.
—¡No digas babosadas Itachi! —gruñó enfadado.
—Je —una pequeña risilla escapó de sus labios antes de dirigir su mirada al suelo, otra vez—, nos faltó mucho tiempo como hermanos ¿He? Olvidé darte consejos sobre ninjas y también me faltó entrenarte, y también aconsejarte sobre las chicas. Como prevenir el ser padre a tan pronta edad, creo que eso te hizo falta mucho más que nada. Ya sabes cómo se hacen los bebés ¿No?
Apretó los dientes mientras su mirada cambiaba a una psicópata. Realmente Itachi sabía cómo empezar conversaciones conmovedoras y luego joderle al último con sus idioteces.
—Bueno, pues ya sabes que los hombres tenemos nuestro «aparatito» y bueno, se que suena un poco crudo pero eso lo introducimos con lentitud por la…
—Si pronuncias algo más a cerca de anatomía, juro que te castro, Itachi. Y créeme, tengo suficiente sabiduría para saber en «dónde» cortar.
—Haz de haber tenido mucha practica Otöto-Baka —comentó con nerviosismo al momento de levantarse apresuradamente para huir de su pequeño hermano—. ¡Te veo luego!
Solo observó a su hermano salir de la casa en dirección a quién-sabe-dónde a paso veloz y una vez solo, se atrevió a sonreír de medio lado, después de todo, seguía siendo su hermano.
—Como digas…
Nii-san…
.
.
Se sentía media mareada, media desnuda y media dolida. Sus manos estaba entrelazadas por lo que aún podía sentir su pequeño vientre de cuatro meses de embarazo, después de todo, algo habían hecho el par de hermanos que la había ayudado, sea lo que fuese, cuando pudiese mover su cuerpo, sin importarle qué, le daría un fuerte abrazo a Sasuke por su gran colaboración.
Sabía que tal vez eso le rompería en pedacitos la poca felicidad que tendría, ya que el azabache la apartaría de un manotazo, incluso si tuviese que tirarla al suelo o zarandearle. Pero era masoquista, y fiel a su ley tenía que ponerse al descubierto nuevamente.
Pasaron varios minutos antes de sentir como un Chakra un poco cálido rozaba su frente, poco a poco sus sentidos se agudizaron cuando su cuerpo empezó a responder a sus órdenes. Intentó mover un dedo y lo logró, sonrió débilmente hasta que oyó unos pasos apresurados salir de la habitación; entonces trató de mover sus pies levemente entumecidos, pero lo obtuvo. Se levantó rápidamente de su lecho hasta que sintió el brusco vahído que la hizo caer nuevamente echada.
Se agarró la cabeza notando que aún tenía la venda, mal puesta, que Sasuke le había colocado en su pequeño momento de querer ayudar. Sonrió de forma inconsciente y fue entonces donde decidió no esperar a alguien para saber sobre qué habían hecho, también sintió algo de hambre así que decidió bajar.
Levantándose con torpeza logró aferrarse a una de las barandillas que tenía esa cama, era de madera y ahora que lo notaba, tenía miles de incrustaciones en ella de algún material, aún desconocido para ella, que lo adornaban de una forma inigualable. ¿Enserio era ese una guarida de Orochimaru? Pensaba encontrar algo bajo el suelo y lleno de ratas, también algunas cuevas y calabozos con prisioneros, pero eso parecía ser de un Rey.
Caminó unos tres pasos hasta que notó algo inusual. Sentía frio; ya, claro, eso era normal ¿Verdad? ¿Cómo explicarse mejor? Se sentía… desarropada.
Bajó su mirada, esperando equivocarse en lo que pensaba y entonces notó que no traía nada más que un sujetador negro, su mente empezó a recorrer muchas posibilidades entonces su rostro estaba lívido. Tragó saliva y entonces, con los labios temblorosos, gritó.
—¡¿Quién fue?
En la cocina el choque de ollas y algo más la hizo saber que había sido escuchada, corrió hasta el cuarto de baño y empezó a rebuscar en todos lados, cosa infructífera cuando sabías que no había nada más que utensilios para el baño. Corrió hasta el cuarto cuando la puerta principal se abrió dejando ver por breves segundos a un azabache, con la expresión fastidiada hasta que un pequeño reloj de metal fue directamente en su dirección.
—¡Fuera! —aulló Sakura, sonrojada hasta las orejas mientras se tapaba con sus manos— ¡Fuera!
Sasuke cerró la puerta y el reloj se estampó ahí, segundos después entró con rapidez a la habitación, ignorando los molestos gritos de su acompañante y rebuscó en uno de los roperos algo de ropa, cuando encontró algo que fuese de su talla, lo arrojó en dirección a la chica.
—Toma, y deja de gritar —amenazó intimidantemente.
—Pero esto es de hombre.
—A mi no me importa, puedes andar desnuda si te da la gana.
—¡Largo! —Le ordenó, enfurecida.
—Es mi casa —espetó con un gruñido irascible y cansino—, mi cuarto, mi pueblo y puedo quedarme tanto como se me antoje, estúpida molestia.
La chica se quedó tranquila durante unos segundos, sin dejar de fruncir su entrecejo.
—Tienes el baño —con un minúsculo asentimiento le señaló con la barbilla la puerta— Estoy agotado; si aprecias tu vida, lárgate y déjame en paz. Tienes comida abajo.
Con esas únicas palabras se acercó a la gran litera y Sakura entró al baño en ese instante, mordiéndose la lengua para no gritarle un par de cosas no propias de una dama.
¿Cómo se suponía que le compensaría cuando se comportaba como un reverendo idiota? Quería decirle cuan agradecida estaba pro haberla salvado, pero Sasuke no estaba contribuyendo en nada, más que lastimarla solo estaba dándole rabia y ganas de golpearlo.
Agarró la camiseta que Sasuke le había dado y se la colocó rápidamente, se veía tan esbelta con eso puesto; entonces divisó en una esquina, tapado con varias cosas, una de las mochilas que Naruto había traído cuando Sai le dio el encargo de su Shishō. Recordaba vagamente que tenían muchos sueros y agujas, así como vitaminas y medicinas. Alcohol, gasas, mantas blancas, un par bolsas con guantes esterilizados y todo el ambiente de medicina que necesitaba para ese instante y para el parto.
Parto…
Se estremeció levemente y tragó saliva. ¿Cómo sería realmente el dar a luz? ¿Dolería mucho como siempre alegaban? Kurenai continuamente dijo que fue un sufrimiento para ella, pero que cada uno tenía diferentes maneras de sentir el dolor; para algunos sería mínimo y pasable, para otros sería demasiado incomodo pero también habían personas que tenían su calvario en esa etapa de su vida.
Aunque no todo era tragedia porque según lo que le había dicho, el dolor tenía una recompensa demasiado hermosa y difícil de no apreciar. ¿Cómo se habría sentido al ver a su hijo? Después de todo, Asuma no lo conocería y para ella ese bebé era como el vivo retrato de su padre.
Suspiró y trató de apaciguarse, aún faltaba mucho —aunque no tanto— para ese momento, y por ahora disfrutaría hasta donde podía su embarazo, después de todo anhelaba ese niño más que a nada. Tendría todo lo necesario para ese momento en la mochila que Itachi sabría en dónde la había puesto. Pero el contenido de la otra mochila aún era un misterio, así que caminó con cuidado hasta esa esquina y empezó a sacar todos los trapos que había.
Cuando terminó agarró el cierre y lo deslizó rápidamente para encontrarse con una gran cantidad de ropa, se emocionó. ¡Tenía de todo! El rojo, su color favorito; rosado, fucsia, celeste —aunque ese último no le cayese tan bien—, y también verde y blanco. Sonrió al encontrar una pequeña ropita de recién nacido, color azul y otra rosa. Tsunade si se había empeñado en escogerla.
Se mordió el labio intentando no llorar. Su Shishō si que la quería.
Agarró la prenda roja, caminó hasta el espejo de cuerpo completo que había en el baño y cuando colgó en un lugar cerca de ella la blusa roja para tenerla al alcance, se quitó la camiseta de Sasuke. Cogió lo que quería para colocársela, y entonces quiso llorar.
Lo tenía colocado en su cuerpo ya, pero… se veía…
Sollozó con más fuerza de la que debía y arrugó su ceño. Definitivamente esa camiseta era hermosa, pero ahora su cadera se había ensanchado y su vientre no ayudaba para parecer tan delgada como era antes. Claro, no tanto como Ino pero si en los estándares normales. Quería llorar. Se veía… tan mal…
Miró al suelo, a su derecha, justo donde había lanzada con desprecio la hermosa camiseta de color gris oscuro que Sasuke le había dado y con el cual se veía tan bien, entonces, con un tirón colérico se zafó de la blusa roja y la tiró, de la misma forma que la camiseta de Sasuke, al suelo. Agarró la que había lanzado anteriormente y se la volvió a colocar, sintiéndose mejor a su vista.
Amaba su Shishō, y la ropa que le había mandado también, y seguro que la usaría cuando la camiseta de Sasuke —que era muy grande para ella, pero que al menos le quedaba hasta tres dedos por encima de la rodilla y se veía muy bonita— ya no le quedara, cosa que dudaba. Recogió con algo de resentimiento la camisola roja y la devolvió con sus hermanitos en la mochila, cerró esta y se encaminó hasta la habitación. Su short negro se veía como una pequeña franja algo gruesa, ya que era cubierta por la prenda que usaba de camisa.
Entonces, cuando disponía salir sin nada más que hacer o decir, lo vio nuevamente durmiendo; pero la diferencia entre el rostro que vio cuando curaba su mano y en de ahora, es que en esos momentos tenía un rostro más fatigado y con unas prominentes ojeras. Pero, era él, era Sasuke Uchiha.
Se acercó a la cama, viendo su mano vendada, pero totalmente sucia y cuando llegó hasta él, quiso arreglar el problema. Hubiese sido perfecto, todo habría salido cual maravilla pero al mínimo roce con su piel, unos ojos como el carbón la miraron como el mismo diablo, trató de alejar el contacto tan rápido como pudo, pero Uchiha ya la tenía agarrada de las muñecas. Con mucha brusquedad.
—Yo…
—Te dije: «Si aprecias tu vida, lárgate y déjame en paz»
—Pero…
—Sakura ¿Qué parte es tan difícil para ti de entender? ¡Contesta! —la zarandeó.
Pero lejos de escuchar una disculpa o algún insulto proveniente de la chica, simplemente sintió como su cuerpo era apretujado por un fuerte abrazo. Se quedó ahí, luchando por no abrir la boca como pez muerto por la sorpresa dada. ¿Es que Sakura se había vuelto loca? ¿Tanto sufrimiento le lavó el cerebro? ¿O es que la ignorancia representaba parte de los efectos secundarios del Jutsu que le hicieron?
No lo iba negar, se sentía bien. Muy bien para ser de alguien a quien aborrecía, o al menos se convencía el solo de eso.
Fue increíble como de ese pequeño abrazo, la imagen de su madre rápidamente apareciese relampagueando su mente en un instante. Sakura era tan… ¿igual? No, tal vez similar y con el mismo aire cálido que embargaba a todas las madres. Después de todo, ella lo sería en unos meses ¿O no?
¿Qué diría su madre si lo viese así?
Ahora las palabras de Itachi cobraban un sentido muy literal y complejo. Tan significativas y poderosas como ninguna otra.
¿Cuántas personas habrían visto a su clan morir ante sus ojos? Se preguntó muy en el fondo si alguien haría lo mismo que él. O si afrontaría la vida de otra manera. Su madre quería que el fuese un ninja ejemplar, no un vengador, ninja asesino buscado por las cinco naciones. Mikoto Uchiha tuvo una esperanza demasiado grande en la persona menos indicada.
Respiró con dificultad y toda la fragancia propia de la chica quien le abrazaba inundó sus fosas nasales, difícil de entender si era cargante o agradable. Simplemente, el pecado de Sakura era ser ella misma, tan inexperta.
Con algo de dificultad movió los brazos para separarla, intentó con una fuerza demasiado minúscula, pero suficiente como para que ella tratara de apegarse más, aumentando la fuerza del estrujón.
—Gracias —escuchó en un débil susurro.
Y entonces, lo último que pudo apreciar antes de sumergirse nuevamente en sus propios y mucho más alborotados pensamientos, fue que Sakura salía por la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, orgullosa de algo que hasta ahora, Sasuke no lograba comprender.
Gracias…
.
.
Continuará…
Pues, la espera infinita pero espero que la recompensa sea favorable para su gusto, es increíble como la inspiración se te baja a un grado en que hasta te suda frio en la columna. Seré sincera, pero he estado tan estresada que simplemente pensé en abandonar el Fic.
Pero desde luego, después de un par de cachetadas por mi insulso pensamiento, pensé nuevamente en ustedes y en cómo me sentiría yo si me gusta un fic y la autora lo abandona. En verdad que jalé los pelos.
Pero luego, de casi más de tres semanas, Sakura por fin adoptó forma en el Fic para empezar el tan esperado SasuSaku.
Chicos y chicas, señores y señoras, niños y niñas —los cuales no deberían leer esto a menos que tengan la pervertida mente que o tuve para empezar a leer lemon a los once ojojo… ok no—, ¡A partir del próximo capítulo! ¡Full SasuSaku!
Esta vez me harté, voy a dar un gran salto y terminaré las coas como debieron terminar y cómo Kishimoto las debería hacer Ò.Ó (Ok, no. Kishimotito-sensei, tu lo debes hacer mil quinientas millones de veces mejor que lo mío ¿Ok?)
Así que, espero que lo hayan disfrutado y no se hayan molestado tanto conmigo ;.;
Hasta la próxima.
Un comentario es como diez dólares para una chica cuya inspiración solo sube con el dinero. ¡Arriba ese teclado y a tantear unas cuantas letras como siempre lo han hecho! Y porque siempre me hacen feliz ;w;… un regalito muy pequeño.
En el próximo capítulo de Lives at Stake: Uchiha Haruno.
—¿Porqué lo hiciste? —preguntó impaciente golpeteando su pie contra el suelo.
—¿Tienes que interrogarme todas las veces que te salvo? Si es así, la próxima te dejó morir.
—¡Ese es el punto! ¡Jamás dejas que suceda! ¡Trágate esa mierda de orgullo de una vez por todas y dime por qué!
…
—Te amo…
…
—¡Teme, tú…!
—Si quieres vivir para el día siguiente, cierra la boca maldito Usuratonkachi
…
—¡Sakura-chan!
Y entonces, lo besó.
¡Matta nee, chicos y chicas! =3
