Capitulo 14 ~Nuevo Comienzo~
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Todo final es el comienzo de un principio
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Se sentía como Naruto, un idiota.
Si bien el propósito de tratar como peste a una persona es para alejarla de ti y ya no te quiera, Sakura le daba la vuelta descomunal a ese significado siendo depravada e idiota. ¡Qué gracioso! Ahora ya le encontraba sentido el que se agradase tanto entre su hermano y ella. Era como una especie de cadena en la que un mártir seguía a otro, un circo de animales sin sentido común.
Había pasado un mes en los cuales Sasuke había estado completamente distante a cualquier persona, inclusive más que lo normal. Ahora ni siquiera se molestaba en responder las cojudeces de su compañero el cabeza hueca, y tampoco se inmutaba con las insinuaciones de su hermano, Itachi incluso creía que su hermano había olvidado todo referente a su conversación privada. Kakashi solo se limitaba a observarlo discretamente —al menos para los demás ya que Sasuke advertía de todo eso, pero seguía haciendo caso omiso a todo— mientras leía su libro Icha Icha Paradise volumen uno.
Después de unos días más, Sasuke desapareció misteriosamente y no volvió a aparecer hasta unos pocos días antes de que cumpliera ella los cinco meses.
Sakura simplemente trataba de no esforzar las cosas, después de todo había hecho algo en lo que cualquier mujer saldría muerta a manos de Sasuke si lo intentaba, y ella había salido completa e ilesa, sin ningún rasguño.
Para el equipo Taka era totalmente un verdadero comino lo que sucedía entre el equipo siete, para ellos Sasuke había dejado en claro que no quería nada con nadie y nada, y quería vivir como un resentido mendigo de la vida sin razones ni motivo para vivir. Claro, salvo el odio.
Las únicas veces que Sakura había visto a Sasuke un poco más comunicativo —solo un poco—, era cuando practicaban el Jutsu medico para traspasarle más Chakra a su hijo, definitivamente las últimas semanas que habían pasado simplemente se basaban en nauseas matutinas y leves mareos como siempre. Algo normal y nada alarmante, gracias al cielo y al azabache.
Su vida había continuado, era un nuevo comienzo antes de regresar a la aldea de la hoja con su niño ya nacido. Si demostraba al consejo que ese bebé no la había matado como ellos creían, entonces podrían volver a Konoha y restaurar su vida ahí, el futuro y los sueños siempre concluía así de perfectos y grandiosos. ¿Serían así en la vida real? ¿Podría volver a la aldea luego de haber huido de ella como una cobarde? Se angustió rápidamente al saber que esa desaparición sería tomada como alta traición a la aldea.
Al pasar los días, las ocurrencias de Naruto y los chistes de Suigetsu le hicieron olvidar todo el problema, pasar tiempo con Jūgo era casi tan pacifico como mirar las estrellas en la noche más despejada. Karin se había vuelto una persona mucho más… soportable. Su carácter le recordaba a Ino, solo que un poco más jodida con su carácter. Al menos Ino era menos chillona o eso creía. Tal vez le parecía de ese modo al extrañar a su rubia amiga.
Su comida se basó en gelatina y yogurt al igual que Suigetsu, y una que otras pocas comidas —que tenían el aspecto de comida, no como el engrudo de Suigetsu— las cuales preparaba la pelirroja quien salió con un excelente gusto culinario, al menos para haber sido criada entre calabozos y cuevas.
Y se encontraba comiendo junto a todos, claro, la excepción era el Uchiha menor y nadie, absolutamente nadie sabía en dónde estaba.
Sakura ya había peguntado por él y recibió vanas respuestas de: «Ya volverá», «Por ahí estará», «¡¿A quién le importa el Teme, Sakura-chan?» y, como no «Sasuke no es un niño, Sakura. Sabe cuidarse solo.» Por supuesto que lo sabía, ella mejor que nadie, pero eso no aliviaba la preocupación, después de todo la sangre siempre llama.
La conversación de un momento a otro cambió rápidamente para una que la chica de cabello rosado no esperaba.
—Nē Sakura, ¿has sentido si se mueve? —Preguntó de forma repentina la pelirroja— Dicen que empieza a los cinco meses y a los seis ya se hace más notorio.
—¿Mover? —indagó atónita.
Karin asintió y unos segundos después, Sakura meneó la cabeza de un lado al otro bajo la atenta mirada de seis personas recientemente curiosas.
—No —susurró al aire.
—¡Pues qué raro, se supone que ya debió empezar!…
—No seas tan metiche remolacha andante, después de todo es hijo de Sasuke, ¿qué esperas de él? ¡Nē, nē; les apuesto todo el dinero de un mes a que su primera palabra será «Hmp»!
—Deja de joder tanto, Suigetsu.
—Yo solo decía —se excusó con indignación—. Ya no sé que más pensar del jefe, parecer ser que no somos más que escoria al lado de él. Hmp.
Itachi sonrió levemente mirando a Sakura, realmente le importaba mucho más lo que sintiese ella a la mención de Sasuke que otros, veía en la chica una manera se sacar definitivamente a su hermano de ese camino sin sentido.
—Creo —Itachi agudizó, cuando la chica de cabello rosado habló, el oído para percibir con mayor claridad lo que diría—… creo que sería muy divertido ver eso. Si sale a él supongo que tendrá muchos problemas cuando crezca, ya que será el rompe corazones del pueblo en donde viva como lo era Sasuke-kun.
—¡Compadezco a ese pobre niño! Salir gruñón igual que su padre no sería muy bueno. Y con lo feo que es el Teme —se lamentó el rubio Uzumaki.
Un pequeño zumbido lleno de risas se escuchó en todo el salón antes que el único Uchiha presente empezara a cambiar, sin quererlo con muchas ansias, el tema. Después de todo se había perdido muchas cosas de la infancia de su querido hermano menor, si con esa chica podía aprender de todo lo que vivió, entonces sería muy animada toda la charlas, hasta llegar a cuando Sasuke abandonó la aldea.
—¿Mi Otöto tenía problemas en la aldea?
—Algunos, pero creo que la mayoría las tenía cuando tú aún estabas en Konohagakure, Itachi-san. —reconoció la peli rosada.
—A mi no me contó nada cuando era niño, al menos no algo que tuviese que ver con chicas. Solo eran simples peticiones de entrenamiento y prácticas.
—Pues, si… recuerdo la vez en que todas lo acorralamos en la esquina de una de las calles antes de llegar al barrio Uchiha, debo admitir que para ser unas niñas no teníamos buenas intenciones —expresó riendo—, pero entonces…
Naruto fue quien más intervino luego que su amiga terminara algunos relatos, aludiendo las veces que pelearon juntos, cuando su género fue puesto en duda como muchos que otros besos dados en misiones y la academia, pudo advertir el rostro azulado del Uchiha mayor cuando tocó ese tema. También las risas lanzadas por Sakura cuando contaron varios otras historias, la alegría de Itachi era palpable y la curiosidad de Karin, Jūgo y Suigetsu también.
Kakashi también, quien por primera vez había dejado de lado su libro para escuchar atentamente las etapas que no pudo apreciar en la vida de sus alumnos por haberse separado constantemente en las misiones, aunque en muchas pudo ver el final feliz que obtuvieron estas, fue como un recuento de toda su vida el que contaran esos relatos.
El único que faltaba… era Sasuke.
Sasuke…
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«Gracias», esa estúpida palabra había marcado algo muy fuerte en toda su vida, aunque no sabía por qué siempre la tenía presente.
Se encontraba en el pueblo, era el filo en donde terminaban las viviendas y empezaban las cosechas y más, un lugar tranquilo en muchas épocas del año, menos en estas. Las risas de los niños se expandían en muchos lugares, ahora sus padres no tenían por qué preocuparse de que algo lastimase a sus retoños. Orochimaru, uno de los legendarios Sanin y principal verdugo de esas tierras, había expirado en un tiempo muy largo que ellos no habían tenido en cuenta.
Sasuke por su parte trataba de ignorar esos chillidos molestos, aunque era un poco difícil de desconocerlo cuando sabía que pronto habría un niño en casa… no, no un niño. Un inocente, chillón y —al igual que progenitora— molesto bebé. Ya veía lo que se avecinaba; llantos en la madrugada, constantes baños y cambios de pañales, ropa extra que comprar que pronto se desecharía porque esos niños crecían de manera acelerada. Luego, las risas constantes y los juegos, vería con algo de fastidio como su compañera corría detrás de él, histérica como toda madre, para abrigarlo en época de invierno.
Le consentiría y él tendría que aguantar sus niñerías, y si se le daba la gana de hacerlo, entonces le daría una que otra disciplina para que no fuese tan definitiva su malcriadez. Quien sería un problema, era el Dobe de Naruto. Claro, él contaba como otro niño al cual cuidar.
Si el hijo de Sakura crecía hasta tener los ocho años de edad, ese niño educaría a Naruto cuando los papeles tendrían de ser todo lo contrario.
Con algo de rapidez y desconcierto, meneó la cabeza para despejar esos pensamientos. ¿Es que acaso se estaba formulando posibles situaciones? ¿Es que inconscientemente lo estaba ya tomando como su hijo? ¡No! Sakura era madre de ese niño que no tenía, ni tendría padre.
Tomó su cabeza entre sus manos en un intento de ya no pensar más, entonces sintió como alguien jalaba de sus pantalones. Tomó su katana por instinto y de no ser por haber tenido unos reflejos eficaces y sacar de un tirón al niño que lo había alertado, ese pequeño hubiese muerto estacado por la espada. Miró, atónito y furioso a ese mocoso de no más de cuatro años quien lo miraba, ahora, con ojitos lloroso.
¡Perfecto!
Ahora ese engendro llorarían hasta que su «mami» lo rescatara de las manos del lobo feroz.
Pero ocurrió todo lo contrario, lejos de ponerse a chillar, se refregó los ojos y se paró con torpeza para luego acercarse a él, sacudiendo sus pantaloncillos ensuciados con un poco de polvo, y extenderle las manos para recibir algo. Claro, en ese pueblo los adultos regalaban algunos dulces a los niños que pasaban por ahí.
—No tengo nada —indicó de forma seria.
El niño no bajó los brazos, sino los alzó un poco más acercándolos hacia él.
—Te dije que no tengo nada —repitió de forma brusca.
—¡Dulce!
—¡No tengo nada niño de pacotilla!
Entonces vio, como unos ojos café se llenaban completamente de lágrimas mientras su rostro se enrojecía producto de querer ocultar los gimoteos. Sasuke estuvo a punto de gritar exasperado.
—Cielos —maldijo por lo bajo buscando algo, cualquier cosas entre ese lugar para calmar ese estúpido llanto. Entonces, encontró su salvación.
Revisó entre sus ropas si tenía algo de dinero y encontró unas cuantas monedas, las sacó con tanta rapidez que algunas cayeron al suelo, resopló cuando las recogió y agarró la mano del «mocoso» y dejo caer en sus pequeñas palmas unas cinco monedas.
—Cómprate lo que te venga en gana.
Luego de eso, se retiró no sin antes ver la sonrisa de satisfacción que tenía el infante en su rostro.
—Maldito embustero.
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La noche había llegado con demasiada rapidez, casi parecía como si las manecillas del reloj fuesen en una carrera de máximo nivel, todo se movía atropelladamente. Se hecho en el sofá, en un intento de aminorar el tiempo que ya de por si pasaba en instantes, resopló unas cuantas veces preguntándose por qué seguía ahí cuando ella no tenía ninguna obligación.
Se había vuelto costumbre esperar a Sasuke ahí, se preocupaba aunque en esta ocasión sabía que no iba ser en vano la angustia. El azabache le no había dicho palabra alguna, pero Itachi si, él había sacado todas y cada una de las palabras que deseaba saber, incluso se sintió mal al darse cuenta de que parecía estar interrogando psicológicamente a alguien y este sin darse cuenta y presionado por la situación hacía que su lengua resbale sin problemas.
El gallo cantó.
Sakura se enteró.
Y esta vez, Sasuke Uchiha no se zafaría tan fácil hasta que ella obtuviera, como con Itachi, lo que quería. ¡Hmp!
Escuchó con emoción como el cerrojo de la puerta se abría y ella se encogió entre la oscuridad, vio por un pequeño espacio como Sasuke pasaba al interior con un rostro crispado por el cansancio y la irascibilidad, ella meneó la cabeza cuando esa expresión casi la retracta de todo el valor que había reunido de quién-sabe-dónde para enfrentarse a la serpiente más temida y venenosa, un Uchiha con aires vengadores.
Pasó su saliva mientras sus manos empezaban a sudar levemente, sonrió excitada por la situación. Era como un juego de las escondidas donde la que ganaba tenía al perdedor como su sirviente de por vida, se revolvió inquieta hasta que Sasuke hiciese acto de presencia en frente suyo pero con algo de exasperación observó que se dirigía a la cocina, resopló. ¿Desde cuándo Sasuke iba a la cocina cuando estaba cansado si en el cuarto tenía una jarra llena de ella? Entonces recordó que el moreno ya no dormía en esa habitación desde que ella la invadió. Sintió ganas de llorar al sentirse tan… estorbo.
Sus ojos jade brillaron al observarlo con más detenimiento, si lo veías perfectamente, el moreno tenía uno que otros defectos como los demás, en una de sus manos tenía una cicatriz que se escondía y casi era invisible con su piel nívea, también en su andar. Había algo en su casi perfecta y varonil forma de caminar, parecía algo parecido a una cojera… aún no encontraba el qué, pero estaba ahí, ese defecto. Claro, su mayor imperfección era el orgullo y la insensibilidad.
Una gruesa lágrima cayó rápidamente y sin recorrer su mejilla, calló al mueble en donde se encontraba, rosando levemente su mano.
Perdió de vista al chico cuando cruzó la entrada a la cocina y esperó. Fueron los minutos más largos de su vida en los que simplemente se entretuvo en alguna otra cosa, tal vez en agudizar sus sentidos en probar, haber su sentía algún movimiento de parte de su hijo, pero nada. Incluso parecían pasar horas sin que Sasuke saliese de la maldita habitación, apretó la mandíbula molesta y decidió esperarlo solo dos minutos más, empezó a contar mentalmente.
Un minuto…
El azabache salió con un paso cansino de ese lugar y la peli rosa no tuvo de otra que salir de su cuenta, iba a pararse cuando de pronto ya tenía a Sasuke en frente suyo, al parecer no se había dado cuenta aún de su presencia, ya que no se inmutaba ni cambiaba esa expresión debilitada, estuvo a poco de hablarle cuando con una mueca horrorizada, logró avistar los rasguños y su cortaduras sangrantes en toda la piel que ella podía acceder a ver.
Entonces la imperfección en su caminar, esa cojera que no le estaba haciendo juicio a su verdadera forma de andar, había tomado una verdadera razón.
Se preguntó desesperada, viendo el rostro lívido del chico; ¿cómo demonios y con qué estaba entrenando ese hombre? ¿Qué ninja era capaz de lastimarse como un animal con sus propias técnicas?
—Sa… Sasu… —su voz murió casi al instante en que pronunció ese pequeño tartamudeo.
Uchiha al fin logró advertir sobre la presencia de la peli rosada, la miró, algo sorprendido tal vez por darse cuenta que no la había notado en ese lugar hasta que la chica habló. Entonces, sin nada más que decir se sentó con cansancio en el sillón.
Sakura estuvo a punto de decir algo pero su acompañante tomó la iniciativa, para sorpresa de ella.
—¿Qué haces aquí? Es casi media noche. Vete a dormir —pudo apreciar el leve jadeo con el que pronunciaba esas palabras. Un escalofrío la recorrió junto a un fuerte recuerdo de la noche en que el pelinegro partió de la aldea.
No deberías estar aquí. Es casi media noche, ve a casa y duerme…
—N-no… no podía dormir.
—Hn.
Con algo de timidez alargó su mano, miedosa de recaer en su situación pero sin reprimir las incesantes ganas de curarle y recolectó un poco de Chakra en las palmas para ponerla en una de las heridas ubicada en el brazo del chico.
No tardó en escuchar el gruñido fastidiado y adolorido del moreno, alejó su brazo, fulminándola con la mirada.
—Te dolerá peor si lo dejas así.
—No necesito tu sucia compasión —escupió sin misericordia.
—Y yo no quiero dártela, por eso deseo curar esa herida antes que estés agonizante en una cama por la grave infección.
—¿Cómo tú?
—Sí —puntualizó con dureza—, así como yo.
Casi al mismo tiempo como habló, bajó su mirada analizando cuan grave era la situación del chico, entonces se topó con la mano del chico, que hasta hacía unas cuantas semanas estaba vendada. No pudo ocultar su sorpresa y terror cuando divisó que se estaba infectando. Los costados de la llaga se habían coloreado de un rojo sangre y algunas partes estaban empezando a tomar un color violáceo.
—Tu mano —susurró.
Sasuke tardó un segundo el comprender a qué se refería, estiró y encogió sus dedos provocando una mueca de dolor en el rostro del muchacho quien chasqueó la lengua fastidiado.
—Solo quiero curarla.
—Entonces déjame en paz.
—Bien, pero no me iré. Tengo preguntas que hacerte y no te irás hasta que respondas —sonrió cuando el cliché funcionó. Sasuke la miró intrigado, con su típica frialdad desgarrándola por los costados, su mirada completamente negra como el carbón. Ónix, jade… choque entre dos mundos.
Sakura sonrió complacida cuando sintió el cuerpo del chico un poco más relajado, resignándose a escucharla. Si que debía estar cansado para no ofrecer pelea alguna. Claro, quería preguntarle cientos de cosas pero todas tenían un núcleo en especial, pero primero tenías que curar esas heridas, de otro modo terminaría volviéndose loca por la intranquilidad y la desesperación.
—Pero, quiero antes que te ayudes… por favor —rogó lentamente. Sasuke no opuso resistencia y con un leve moviente, señaló una esquina en donde se encontraba el botiquín.
—¿He? —la chica alzó una ceja.
—Piensa, no puedes utilizar el poco Chakra que de por si has recuperado. Te hemos repuesto durante los días anteriores a que ve fuese lo que debías tener de Chakra, pero ahora no tienes tanto como en un principio. Es mejor que te acostumbres a los métodos tradicionales.
—Te dolerá más.
Con un encogimiento de hombros Sakura tuvo su respuesta inmediata, asintió para luego levantarse y caminar apresuradamente hacia donde se encontraban todos los utensilios, una vez que cogió todo lo necesario retornó con la misma prisa hacia el lado de Sasuke. Flexionó las piernas como una niña sentada en el suelo, al subirse al sillón y empezó a prepara todo para la curación.
—¿Puedo empezar?
Sasuke asintió, sabiendo inmediatamente a lo que se refería.
—¿Itachi me contó lo que hiciste? —Sintió como se tensaba, así que fue por pocos— ¿Cómo se te ocurrió una idea tan…? Bueno, tan… ya sabes, que funcionara.
—Uno de nosotros debía tener neuronas ¿No crees?
—Si —se carcajeó levemente, y prosiguió—, pero ¿qué fue lo que te dio esa idea?
—Es demasiado simple —apuntó con desgano—, te faltaba Chakra, la única forma de restablecértelo es dándote Chakra ¿no es sí? Pero si lo hacíamos, ese niño terminaría por absorberlo casi al mismo tiempo que te restablecíamos lo que necesitabas. Fue una de las razones por las que no decidí que Karin interviniera. La manera más segura de eficacia era primero darle Chakra a esa cosa.
Sakura parpadeó un poco barajada, pero logró con algo de esfuerzo ordenar la información antes que Sasuke continuara.
—Si no se conformaba con la tuya, significaba que el Chakra que le dabas era muy débil. Uchiha —expresó con ironía, lanzando una pequeña risa sarcástica—, tienen una energía demasiado especial hasta para nuestros estándares. Eres el mayor problema que hay en el mundo, tan fastidiosa y complicada. Deberían arrestarte por meterte en tantos líos.
La chica se paró cuando tuvo que alcanzar las gasas y entonces, aún con las heridas sin cerrar, se quedó parada mirándolo. Sasuke alzó la cabeza para observarla con más detenimiento.
—Entonces…
—¿Entonces qué? —insistió agriado por tanto rodeo.
—¿Porqué lo hiciste? —preguntó impaciente golpeteando su pie contra el suelo. Al moreno le hartó tanto ese ruido que apretó las manos fuertemente, ignorando el dolor que eso le causaba.
—Eres fastidiosa… —increpó enfadado— ¿Tienes que interrogarme todas las veces que te salvo? Si es así, la próxima te dejó morir.
Sakura bufó con ironía, sus ojos por primera vez ardieron con estrés.
—¡Ese es el punto! —Gruñó irritada— ¡Jamás dejas que suceda! ¡Y no Sasuke-kun, no quiero que dejes que suceda! Te agradezco tanto, más de lo que puedo expresar el que me hayas salvado.
—Entonces déjame en paz —bramó parándose de un salto. A pesar de la diferencia de altura, Sakura lo retó.
—Demonios… ¡Trágate esa mierda de orgullo de una vez por todas y dime por qué!
—¡No tengo por qué responder a eso!
—Te amo… —susurró… —pero quiero saber si por una vez en la vida, vale amarte como lo hago. Sasuke para mi sig…
—Significa mucho para ti —reclamó—. No me gusta repetir las cosas, odio más que nada el hacerlo. La última persona con la que pensaría en formar algo parecido a una familia, eres tú. No seas ilusa.
Se quedó absorta, definitivamente lo sabía. Cada una de las palabras que Sasuke le repetía las conocía de memoria, pero escucharlas salir de la propia boca del Uchiha era demasiado doloroso para siquiera seguir imaginándoselo. Sin embargo, tenía razón. ¿Por qué Sasuke querría formar una familia con ella? ¿Qué tenía para darle? No era hermosa como Ino, tampoco tenía muchos atributos como Karin, no era tan fuerte como otras y su Chakra era poco comparado con los del ya inexistente Clan.
Tragó saliva.
—Sasuke-kun, escúchame —pidió con la voz quebrada.
—No —la tomó por los hombros y la obligo a mirarlo—, escúchame tú a mí. La única razón por la que los ayudé, fue porque ya no soporto tenerlos bajo mi techo. Quiero largarme, Sakura. Quiero pensar que ustedes; tú, Naruto, Kakashi y toda la aldea solo fue parte de una terrible pesadilla y de una mierda poder vivir en paz. Tú lo sabes ¿verdad? Eres inteligente. Solo quiero deshacerme de todo lo que conocía anteriormente…
Todo lo que pueda darle dolor…
—No… no podrás hacer eso —negó lentamente.
—Empiezo a hacerlo y no sabes cuan satisfactorio es.
—No te dejaré —amenazó.
—¡¿Por qué eres tan melodramática? ¡Es tan simple, Haruno! Tú curada, nace el engendro que tanto dices ser un bebé y luego se largan.
—¿Crees que la aldea nos aceptará así de fácil? —Preguntó rápidamente al ver como Sasuke se volteaba para irse— ¿Cómo crees que se tomarán el que haya estado con un traidor y no lo haya matado sino haber pedido ayuda? ¿Realmente…? ¿Realmente piensas que será tan sencillo?
El silencio reinó por unos rápidos minutos antes que Sasuke sin clemencia alguna, respondiese:
—Ese no es mi problema.
No pudo impedir que su boca se abriese y aunque rápidamente recuperó su postura, no quiso que Sasuke se fuese, además, aún quedaba algo por hacer.
—¡Espera! —Lo retuvo con el entrecejo fruncido— Deja que termine de curarte primero. Luego te podrás ir a dónde sea que vayas. ¿De acuerdo?
Sasuke no retuvo la idea de golpearla en la cara para que recapacitase. Nuevamente se sintió el idiota que era Naruto, y sintió unas ridículas ganas de pedirle perdón por lo que había hecho. ¿Perdón? Ja, Uchiha Sasuke no conocía esa palabra, pero pronto la conocería, a las buenas o a las malas.
—"Uchiha, si antes me creías molesta, te enseñaré muy bien hasta dónde quepan mis habilidades para hastiar" —pensó divertida mientras seguía curando las heridas del azabache bajo su fría mirada.
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—¡Terminé 'ttebayo! —sonrió de oreja a oreja como siempre lo hacía, se recostó en la silla de madera con respaldar y alzó su plato número diez de Ramen dependiente, mientras que otro tazón estaba siendo reparado por otra señora quien debía ser la esposa del dueño.
—¿Seguro que tienes dinero para pagar todo eso? —preguntó la centenaria.
—Cariño, son amigos de Uchiha-sama.
—¿Uchiha-sama? Oh, vaya. Ahora veo. Pero te va a dar un buen atracón de estomago si sigues así, pequeño. Aunque los chicos de ahora son de sorprenderse.
—¿Pequeño? —Repitió el rubio, enarcando una ceja en dirección a la señora— ¡Soy Uzumaki Naruto! —se levantó pegando un salto señalándose a él mismo. Eso le dio un poco de vergüenza, ya que notó que se parecía mucho a Ero-Sanin— ¡Futuro Hokage de la aldea de la hoja! Konohagakure y seré un ninja prodigioso. ¡Mucho mejor que marica-Sasuke quien ustedes le tienen de Sama aquí! ¿Lo oyó?
Miraron al chico y luego voltearon instantáneamente para seguir preparando el Ramen, tratando de ignorar lo que habían escuchado. Les haría bien ignorarlo, pues si Sasuke les escuchaba, los tomarían de cómplices y les sacarían las viseras sin compasión alguna.
—¡Naruto! —el rubio volteó rápidamente hacia donde provenía esa voz y vio a un trío de chicos corriendo hacia él. El equipo Taka venía a paso apresurado y Suigetsu fue el primero en llegar— ¡Ōi, traigo excelentes noticias!
—¿He? ¿Cuáles?
—¡Ha llegado un pergamino, dice venir de un lugar lejano y que es para Sakura, y Karin encontró otro, dice ser para el próximo Hokage!
—¿Qué? ¿Quién lo envía? —preguntó el rubio anonada, se había olvidado completamente del Ramen.
—Pues, el de Sakura dice ser de… —Suigetsu esforzó su vista sacando un pergamino color rojo y luego levantó una ceja conteniendo la risa—, ha, pues… De alguien llamada «Cerda»
Fue Naruto quien estalló en carcajadas, pero más que burlas, sus ojos se llenaron de lágrimas por la felicidad.
—Salte, sardina andante. Aquí está el tuyo Naruto, viene de alguien llamado «Hyūga Hinata»
Y fue entonces cuando su corazón, sin aviso previo, dio un salto demasiado doloroso. Mas la felicidad que sentía solo logró incrementarse mucho más que antes, rebasando las expectativas del rubio; su Hinata-chan se había acordado de él en los momentos más desdichados de su vida.
—Hinata…chan. —susurró con una sonrisa en su rostro.
Pero confraternizar con traidores… podría tener su costo.
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Continuará...
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Se me subieron los humos, pasé algunos fragmentos del capítulo siguiente a este en el adelanto. Pido disculpas . Pero como ahora si está bien, espero que les haya gustado el capitulo.
Pues, en primera instancia, quiero decir que: ¡Mi Internet volvió! La demora es imperdonable pero mi inspiración dio un bajón de marmota y creo que quiero ivernar para siempre ;.;
Pero como quiero seguir y no dejar inconcluso esto. Voy a hacer un pequeño juego. Quiero que me ayuden para el próximo capitulo. ¿Qué desearían que pase? Ojo, las reglas es que: Nada de Lemon (entre SasuSaku). Créanme, quiero ponerlo pero sería extraño que de una Sasuke se esté acostumbrando a la idea que Sakura estará en su vida por al menos unos meses y que de una para la otra se le aviente para tener sexo. (./.) Creo que fui demasiado directa.
Así que, denme ideas de cómo seguir el capitulo. De en tanto, puedo tomarme la libertad de cambiar ciertos aspectos para crear la duda de cómo será el capitulo.
Sin embargo, en el próximo capítulo empezarán los… ejem. Mejor lo dejo para después. ¡Hasta luego mis maravillosos lectores! Lamento nuevamente la demora.
