Capitulo 15 ~A lo desconocido~
.
.
Reflexiona con lentitud, pero ejecuta rápidamente tus decisiones.
- Sócrates
.
.
Naruto:
No sabemos dónde se encuentran en este momento aunque los animales de Sai sí, pero todo el equipo diez y aquellos que te han conocido, desean lo mejor para ti. No contestes, la carta ha sido enviada bajo riesgo y mientras el alto mando no se entere será mejor.
Te agradezco por todo lo que me enseñaste en esos dos maravillosos años que estuvimos juntos. Seguiré entrenando y pase lo que pase… recuerda que te quiero mucho, Ino mandará otra carta para Sakura.
Lamento que no sea tanto lo que escriba, no tienes idea de lo mucho que quisiera expresar, pero no encuentro la forma adecuada para hacerlo con escritos. Espero que Sai te haya entregado la bolsa que mandó Hokage Sama para que puedas disfrutar de algunos Ramen instantáneo que tanto te gustan.
No confíes en nadie, ni siquiera en mí. El consejo poco a poco obligará a los demás a ir en vuestra búsqueda. El sello maldito será quien los delate, así que si ven a alguien de la aldea merodear… mátenlo.
Buena suerte.
.
.
Se encontraba en literal, muy tranquilo. Los días habían pasado sin mayor percance, los Anbu habían visitado una que otras veces la catarata en la que se encontraba escondido el pueblo y simplemente no vieron rastros ni indicios que los fugitivos —Naruto, Sakura y Kakashi— hubiesen pasado por ahí. Sasuke se podría relajar por unos días más hasta que regresasen de nuevo por si las moscas a buscarlos.
Naruto seguía jodiendo a cada día pidiendo dinero para los alimentos, en conclusión, los Ramen que le habían mandado se agotaron por lo que no encontró mejor manera de reponerlos que gastándose todos los ahorros de Sasuke Uchiha, quien se resignaba a darle más dinero, caro que no sin antes darle una buena paliza que le hubiese destrozado todos los dientes, para que pueda seguir alimentándose.
Si que deseaba verlo algún día con una grave intoxicación. Ese día reiría como imbécil por todos lados, sí que lo haría.
Kakashi tampoco había cambiado mucho. Aunque siempre iba de un lado al otro releyendo sus ya releído libros. De vez en cuando se le veía con un libro nuevo que al parecer no le interesaba mucho. Pero con el aburrimiento y la desesperación de no poder leer el último tomo de Icha Icha Paradise, se había conformado con leer alguna otra baratija con contenidos porno.
Mientras que la otra cara de la moneda era muy diferente. Tan sellada como maldita.
Sakura era quien había cambiado un poco, desde que Naruto llegó con sus cartitas de infante y ella se había atrevido a leerlas, su ánimo simplemente se esfumó. No negará que lo asustó en minoría esa baja de estado. Verla con la mirada ausente, pensado en algo que ni siquiera se podía deducir era lo más incomodo y exasperante que podría golpear a Sasuke.
Ese era uno de esos días. Sakura se encontraba sentada en el mueble acolchonado, sosteniendo ese papel blanquecino con sus níveas manos mientras su mirada estaba dirigida a la carta que no estaba leyendo. Simplemente, sin vida.
Pero, aunque no le gustara admitirlo. Había por primera vez, dos lagrimas escurridizas que hacían la diferencia de otras veces. Puede que sí, puede que no. Ya que él no estaba muy pendiente de la peli rosada como para advertir algún cambio fuera de lo físico.
—¿Se puede saber qué te pasa? —preguntó fastidiado.
Sakura era molesta, fastidiosa, engreída, estúpida e incoherente. Pero era una mujer, una muy terca y testaruda, pero mujer al fin y al cabo, y si algo conocía bien de ella, era que no lloraba por ponerse sentimental. Ni siquiera lloró cuando Itachi le hizo notar que ahora estaba con unos kilos de más. Aunque era natural que sucediese, Sakura siempre dedicó a vengarse sin dirigirle la palabra, hasta ahora.
Itachi odiaba que lo ignorasen, así que era un muy buen plan para pagar la deuda de la ofensa.
Un sollozo ahogado fue lo que le desconcertó más.
—Soy una idiota —musitó.
—Y no es novedad —coincidió sin vergüenza alguna—. Y tú también lo sabes, no creo que llores por eso.
Sakura no le respondió, simplemente se dedicó a echarse en la cama y con algo de esfuerzo abrazarse las rodillas y sollozar con debilidad.
—Solo responde —atajó de manera impaciente.
—Tengo miedo.
¡Miedo!...
Ahora sí que se echaría a reír.
—¿Y se puede saber porqué?
—¿Qué haré Sasuke-kun? —Hipó— Tengo miedo, no sé cómo será, qué sentiré.
Entonces todo encajó, Sasuke incluso escuchó el chasquido que le produjo el encaje de piezas del asunto. Sakura estaba llorando por algo que de forma indispensable iba a suceder.
—Debes estar bromeando —masculló rodando los ojos— Bien. Me largo.
—¡Espera!
Se detuvo. Era natural, como si su cuerpo respondiese a lo que ella dijese, fuese estúpido o no, aunque no llegaba a los extremos estaba por un muy mal camino.
—¿Qué quieres? —Su forma cortante de contestar provocó un pequeño escalofrío a la chica.
Se secó las lagrimas rápidamente, tratando de despejar todo lo que se le había venido a la mente en esos días, aunque realmente deseaba con todas sus fuerzas que Ino no le hubiese recordado ese punto tan importante de su vida, debía aceptar que tarde o temprano tendría que aventarse a lo desconocido.
—Yo… ¿Quieres caminar? —tartamudeó. Su poco valor empezó a desvanecerse cuando advirtió de la irónica mirada del pelinegro— No quiero pelear, Sasuke-kun. ¿Puedes? Te prometo que haré lo mejor posible para no empezar una pelea.
—¿Qué te hace pensar que aceptaré? —preguntó con algo de sorna. —Mi respuesta es… No.
Y la miró fijamente, esperando que eso rápidamente la hiciese desistir como siempre.
...
...
Se sentía intimidada, Sasuke se encontraba con el humor necesario para que en cualquier momento agarrara su Katana y la atravesara en un dos por tres. Aunque con una verdadera y molesta insistencia había logrado aflojar su determinación y había conseguido que su Uchiha favorito la acompañase a caminar, las dudas seguían rondando.
Parte de su actuar había sido verdadero, en realidad quería salir a pasear con Sasuke o al menos hablarle sin llegar a pelear por cualquier miniatura. Se le hacía difícil, pero si algo había aprendido, al Uchiha le cabreaba el que alguien actuara de una manera tan contradictoria a como era realmente de un momento a otro, por su rostro y la incomodidad que reflejaba por primera vez al estar casi completamente solo, pudo confirmar su aprendizaje.
Suspiró y siguió caminando sin rumbo, siguiendo a Sasuke que supuso sabría a dónde caminaban.
—¿Se puede saber a dónde vamos? —preguntó de manera repentina causándole unas severas ganas de gritar a la peli rosada.
—¡Eres imposible! Pensé que tú lo sabías.
—Fuiste tú quien quiso salir.
—Tú aceptaste. —acusó.
—¿Tenía de otra? Pensabas joderme la vida durante las siguientes doce horas si es que no aceptaba. Sin contar que tenías preparada un balde de agua helada colocada en la entrada principal para vengarte si es que no aceptaba a tu propuesta, la cual por cierto, sacaste con una severa torpeza. ¿Esa fue la razón por la que me pediste otra camiseta?
Se sonrojó rápidamente. ¿Cómo o había notado si se aseguró de que no viese la ropa mojada y también estuvo atenta de que nadie estuviese en los alrededores para sacar la pequeña sorpresa que había hecho?
—Incluso el llanto iba ser disimulado, si mal no recuerdo. Aunque —pareció pensar algo por un breve plazo de tiempo antes de proseguir—, al parecer no lloraste sin razón alguna como querías.
—¿Quien te contó todo eso? —protestó indignada. Incluso sabía lo que solo había pensado.
—Eres demasiado predecible. —contestó rápidamente.
—Mentiroso.
—Prometiste no empezar a pelear.
Lanzó un gemido de frustración llenado de rabia.
—¡Eres tú quien empieza a despertar mi curiosidad! ¿Qué quieres que haga cuando me arrebatas con tus predicciones y no tengo ninguna manera de saber la razón por la que no tenga ni un poco de privacidad?
—Eres fastidiosa —musitó.
Sakura quedó en silencio una vez más, pensando, meditando qué podría decir ahora. No podía siquiera rebatir contra la acusación de Sasuke, era verdad. Ella misma se había impuesto la meta se ser lo más fastidiosa posible para Sasuke, y aunque le costara un poco se esforzaría por lograrlo. Quería conocerlo en todos los sentidos.
Ya tenía experiencia de cómo se comportaba con la Sakura atenta y sumisa, tendría que ver cómo lo era con la Sakura molestosa y atrevida que se esforzaría por ser.
—Hablemos de otra cosa. ¿Quieres? —murmuró ella.
Sasuke la miró mísero por primera vez e intentó seguirle cualquier juego que ella estuviese jugando.
—¿Porqué querías salir?
—¿Porqué aceptaste?
—A ti no te interesa —respondió de forma seca.
—Yo soy quien camina al lado de alguien que podría matar a mi y a mí bebé en menos de lo que canta un gallo ¿y no me interesa?
—Si algo te pasa me culparán a mi, solo estoy tratando de salvaguardar mi decencia a antes que alguien se atreva a reñirme como si fuese un estúpido niño por algo en que yo ni tengo que ver. Es mejor saber que no te pasa nada antes de ser difamado.
Sakura no emitió más que un simple y pequeño «Ha» antes de volver a donde empezaron, silencio.
Siguieron caminando pero antes se siquiera llegar al pueblo, Sasuke cambió de dirección.
—¿Por qué no vamos al pueblo?
—No.
Sin pizca de duda, ni un minuto lo pensó antes de responder. Fue increíble y extraño. Ya sabía por dónde empezar.
—¿No te llevas bien con la gente? Parece que no has cambiado en tu forma de sociabilizar —Esperó de forma tranquila antes de proseguir—. Hay una razón más por la que dejé la aldea.
Estuvo atenta antes de ver como Sasuke paraba si caminata y volteaba la cabeza en su dirección. De haberlo planeado ni hubiese funcionado tan bien, Sasuke se había interesado en un tema que ella hubiese preferido que lo dejase pasar. Lo dijo solo de una manera fugaz y no para entablar una platica centrada en ese tema.
—Así que hay más —pronunció con voz neutra.
—"Supongo que si no es con esto, no habrán muchas formas de conversar con él…" Sí, aunque fue una pequeña razón, fue algo que decidió por si solo el no tener tantas dudas para dejar Konoha. Después de todo tenía a mis amigos, a Tsunade-Sensei. Tantas personas.
—A tus padres —replicó.
Y habían llegado al tema que ella prefería no tocar.
—Ya no.
—Así que murieron —era irónica su manera de hablar, pero Sakura sabía que una pequeña parte de él, al menos reflejaba comprensión.
—Creo —se encogió de hombros—. Había sido la típica chica normal del pueblo. Después de todo, aún sigo siendo la misma chica normal que quiere convertirse en ninja por más que no tenga talento para ello. Mira el lado bueno, tengo perseverancia.
—Un atributo por el cual deberías recibir condena. Eres demasiado positiva. Te agarras a cualquier pensamiento irrealista que tengas y te aferras a eso. Solo para no rendirte ¿verdad? Eso es patético.
—¿Y tú? Jamás te he visto rendirte. ¿Es que encuentras varias maneras de seguir vengándote de las personas? Ese es tu mundo ¿cierto? Te enfocas en una meta y ni siquiera te detienes a pensar en los que saldrán perjudicados. Ni siquiera te preocupas por ti mismo.
Escuchó un pequeño crujido proveniente de la mano del Uchiha, aunque no supo identificar si se estaba haciendo daño o simplemente habían tronado en forma de relajarse.
—¿Qué harás cuando ya no tengas más propósitos en la vida?
—Ya no quiero vengarme, si eso es lo que tanto te gusta escuchar. ¡Iba a regresar a esa asquerosa aldea! —alzó la voz, pero aun estaba lejos de llegar a gritar.
Para Sakura fue una real sorpresa, creyó haber escuchado algo igual en algún tiempo, aunque había fantaseado con eso tantas veces que creer que había sido una realidad solo haría más dolorosa la desilusión. Pero ahora le estaban confirmando directamente, eso era disímil a todo lo que se imaginó.
Con algo de miedo comenzó nuevamente a hablar.
—Mis padres no están muertos —musitó con antipatía, cada palabra la estaba desgarrando ahora. Ino le había confirmado algo que hubiese preferido, quedase como un pensamiento paranoico de los que tanto tenía.
—Buenas nuevas —masculló sin ánimos.
—Se han unido al patrón de búsqueda de traidores a la aldea.
Fue una sorpresa, sus ojos se abrieron levemente mientras su ceño se fruncía. Se hubiese esperado de todo, que Sakura le dijese que lloraba por el cómo sería el nacimiento de su hijo, o que simplemente lo hiciera porque sus padres murieron por estar apoyando a su hija de su exitoso escape de la aldea para proteger lo que ella quería.
Era detestable saber que sus propios padres la estaban buscando bien determinado a matarla si es que la encontraban y no quería regresar a la aldea. Fue un pensamiento irónico lo que le hizo reír quedamente, una risa tétrica y sin vida.
—¿Qué se siente ser perseguido por las personas que amas?
Por su puesto, eso tomó completamente desprevenida a la peli rosa.
—Sasuke-kun —siseó, cuando estuvo completamente segura que el muchacho prestaba toda su atención, decidió continuar— ¿Si te hago una pregunta importante? ¿Podrías responderme con sinceridad? Dejando de lado tu orgullo.
—Dependiendo de qué pregunta sea —expresó secamente.
—Ya veo…
Siguieron caminando sin rumbo alguno, Sakura de vez en cuando tropezando y agarrándose de Sasuke para no caer abruptamente. Por Primera vez, vio que Uchiha por más fastidiado que estuviese con esa acción, no le reclamaba absolutamente nada.
—De acuerdo, te lo preguntaré.
Expuso cuando llegaron a un punto en que simplemente se veían sembríos y más chacras de cultivos que casa.
—Hmp.
—¿Nosotros éramos… —Sasuke la miró atentamente aunque sin dejar de caminar, la chica de ojos jades hizo mímicas extrañas y que dejaba hacer notar su nerviosismo— Éramos importantes para ti?
Se arrepintió casi al instante cuando Sasuke pareció ignorarla olímpicamente, nuevamente el silencio fue tan incomodo que Sakura deseó llorar. Siguió caminando torpemente atrasándose por breves pasos de la caminata del chico hasta que un siseo se escuchó.
—Lo fueron.
Sakura volteó automáticamente, juraría que sólo lo había imaginado de no ser porque Sasuke tenía los labios lentamente separados. Su postura nuevamente estaba rígida.
—¿Enserio? —sonrió de forma delicada. Vio con satisfacción como Sasuke asentía casi indescriptiblemente.
Había logrado que Uchiha se retracte de lo dicho, llegar a esos extremos era un gran avance. Casi podía sentir como las ganas de dar pequeños saltitos de emoción eran incontrolables, miró por el rabilo del ojo a Sasuke quien se mantenía con una postura comprometedoramente incomoda.
—Es bueno saberlo. Sasuke-kun —llamó la peli rosada cuando notó a lo lejos la casa donde vivían, al menos temporalmente.
Sasuke no se inmutó, siguió caminando como si nada le importase, ignorando dolorosamente a la chica quien solo sonrió para darse ánimos en lo que iba a hacer. Con algo de destreza alcanzó al Uchiha, agarró la mano de este sin previo aviso y lo siguiente que Sasuke notó, era el tacto con algo cálido, firme y abultado.
Le costó procesar mucho lo que estaba pasando y fue cuando sintió un pequeño correteo en el lugar donde tocaba. Alzó la mirada con el ceño completamente fruncido. Su rostro estaba crispado por la desesperación y la furia. Sin embargo, su mano no se apartó.
Fue algo involuntario, su mente simplemente no estaba en ese momento donde debía, tenía demasiadas cosas en las cuales pensar y ella había hecho algo que simplemente lo confundió más de lo que estaba. Sakura lo estaba volviendo loco de una forma involuntaria, lo que deseaba era largarse de ese lugar y aclarar sus ya alteradas nociones. Quería huir, otra vez.
—Se movió —la voz de Sakura parecía una adoración, estaba asombrada. Así que ella tampoco se esperaba aquello. ¿Es que no lo había hecho antes ya? ¿No se había movido antes?— ¡Te apuesto todo a que solo esperaba que su padre también lo sintiese moverse! ¿No crees Sasuke-kun?
¡Por supuesto que no! Era solo un bebé, una… bueno. Un bebé. No entendía nada de lo que pasaba a su alrededor. No tenía ni siquiera una forma de adivinar quién era su padre o no, ¿cómo llegó a esa conclusión?
—No te pido nada, Sasuke-kun —oyó el susurro de la chica— Solo espero que me dejes darte todo lo que te faltó desde hace muchos años.
Lo que le hizo falta hace años. Lo que le arrebataron hacía muchos años. Aquello que desapareció repentinamente por culpa de gente demente como los consejeros de Konoha…
Una familia…
—Onegai —susurró, una vez más.
.
.
Tsunade estaba indignada, veía a tres chicas deseando que fuese mentira lo que oía. Deseando que fuese algún invento solo para ponerlos en evidencia, pero el ver sus miradas desafiantes y socarronas que destilaban hacia los Anbu que las apresaban, le dejaron en claro que no se arrepentían de ello.
—Mandó por medio de un Jutsu de uno de sus compañeros, no quisieron decir su nombre.
—¿En realidad, están seguros de ello?
—Por supuesto, Utatane-sama.
—Por Kami-sama, Koharu. Son solo unas niñas, ni siquiera saben dónde está ubicada Sakura, nadie lo sabe.
—¿Cómo estás segura de eso Tsunade? Son compañeros de la traidora, serían capaces de cortarse la lengua por ellos.
La Senju estuvo por poco de tirarle encima algún mueble de su despacho para que se callara. Le estaba hartando su actitud. Sakura había hecho algo razonable, ya que no solo intentarían matarlo al niño, sino a ella también.
—Koharu tiene razón, Tsunade. Creo que esos niños necesitan una investigación a fondo, creo que es momento de llamar a Inoichi Yamanaka.
—Escúchame solo por esta vez Homura —rogó la rubia—. Ellos no tienen nada que ver con confraternizar con traidores, te lo probaré. Ino, Tenten, Hinata, ¿realmente son parte de esa acusación?
En definitiva, ellas planeaban aceptarlo con todo el orgullo de un Shinobi encima, pero ver la mirada desolada de su Hokage las hizo retroceder. También el pensamiento de cómo se sentiría la Haruno al saber que ellas habían muerto, entonces fingiendo arrepentimientos, suspiraron al mismo tiempo.
—Lo lamentamos —empezó Yamanaka.
—S-solo estábamos m-molestas por lo que le hicieron a Sa-Sakura-chan. No es verdad lo que les hemos dicho, lo lamentamos de verdad.
—Sumimasen —susurró Tenten.
Ambas personas del consejo fruncieron su ceño. Los Anbu parecieron relajarse antes esta confesión pero antes de poder disfrutar de su victoria, escucharon lo que ningún amigo desea escuchar.
—Como prueba de su lealtad hacia Konoha, ¿están dispuesto a hacer cualquier sacrificio?
Sabían lo que significaba eso, Ino y las demás lo sabían con exactitud. Sus mentes simplemente se acalambraron con la simple idea; Hinata estaba al borde del llanto, Ino miró Tenten y ella solo asintió bajando la su sufrida mirada.
—Sí —susurró la chica de ojos azules.
Hinata se encogió en su lugar, rogando por mantener un poco más su ya debilitada postura, de otro modo terminaría rogando que la matasen. Buscar a Naruto para asesinarlo o ser asesinada ella de lo contrario, era una decisión tan drástica como simple, pero también dolorosa de cumplir.
—Ha-haremos lo que sea —pronunció en hilo de voz.
—Todo sea por Konoha —correspondió la castaña.
Los del consejo se miraron entre sí, satisfechos. Tsunade simplemente apretó tantos los puños que una de sus manos que apretaban el filo de su escritorio, lograron astillar gran parte del mueble. EL ruido fue sordo para los ancianos de alto mando quienes solo reprimieron otra sonrisa.
—Bien… Serán el equipo cinco del escuadrón de búsqueda para los traidores: Uzumaki Naruto, Haruno Sakura, Hatake Kakashi. Si se resisten a volver a la aldea, mátenlos sin piedad.
No confíes en nadie… ni siquiera en mí.
.
.
Continuará…
.
.
Muchas gracias maravillosos lectores por haber esperado tanto. Espero que este capítulo sepa recompensarlos.
Realmente soy un fiasco ;.; hacerlos aguardar por continuación por tanto, lo lamento.
Sin ustedes este capítulo seguiría inconcluso, para que vean lo insignificante que soy XD. Gracias por sus consejos, en el próximo capítulo me aseguraré de poner más SasuSaku, y es que Sasuke ya empieza a derretirse. Me pareció un poco apresurado todo pero, no encontraba maneras de hacerle parecer un poco más "Sasuke congelado".
Espero les haya gustado, hasta la —no muy larga— próxima =3
¡Matta~nee!
