Capítulo 18 ~Deseo~
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El dolor está en nuestra vida cotidiana, en el sufrimiento escondido, en la renuncia que hacemos y culpamos al amor por la derrota de nuestros sueños.
Paulo Coelho
—Sólo es un bebé, Sasuke, ni siquiera ha nacido —lo había escuchado repetido por decimoctava vez en todo el día, eran las ocho de la noche y seguían en el mismo plan del hermano mayor convenciendo al menor. No lo lograba aún.
—Hmp.
—Sé que estás aterrado, Sasuke, no intentes fingirlo. Pero ese sujeto no sabe de lo que habla.
—No supongas —demandó monótono.
—Lo hago porque te comportas de manera ridícula. No cometas la misma estupidez de cuando dejaste la villa, no seas tan impulsivo; primero comprueba antes de actuar. Piensa un poco en Sakura… —lanzando aquello se retiró del lugar mientras Sasuke se quedaba parado en su lugar, sin hacer ni decir nada.
Pensar en Sakura, aquella que lo había puesto patas arriba en toda su vida. Itachi estaba loco, aunque en cierta minoría en la cual creía que tenía razón.
Konoha era capaz de todo, de mentir, de culpar a gente inocente solo por su propio beneficio el cual estaba muy lejos de ser el beneficio de los demás. Dolía, la cruda verdad lo hacía incluso para Naruto que con su sonrisa trataba de disimularlo, pero aun así, eso no quitaba que lo que decía ese inútil fuese verdad. Ellos tenían la prueba frente a sus ojos, Sakura estaría muerta de no ser por ellos quienes le salvaron la vida.
Se jaló los cabellos desde la raíz con desesperación.
—Hijo de perra —susurró volviendo al sótano cuidando que Itachi no le viese.
Estaba confuso, tenía que estar seguro de las cosas porque de otro modo terminaría con un colapso mental, y él jamás había tenido un colapso mental… en los últimos dos años, claro. Además que no estaba dispuesto a sufrir otro más.
Llegó al último piso y entones caminó a paso decidido hacia la celda en la que se encontraba el ninja de Konoha. Abrió las rejas bajo la atenta mirada de ambos tipos y sujetó a uno del cuello inmovilizando a otro con cuerdas anti-Chakra.
—De acuerdo, empecemos por lo crucial —destiló el Uchiha con desdén. Ambos Shinobi se quedaron tan inmóviles que incluso se podía pensar que estaban muerto— ¿Qué tanto sabe del niño que espera Haruno Sakura?
El pobre hombre no sabía cómo hablar al ser apretada su garganta con esa fuerza brutal. Sasuke aligeró un poco la presión dejando lo suficiente como para tragara un poco de aire y le contestara.
—Lo que sabemos es que el consejo tiene miedo. Todos están temerosos que ese engendro llegue hacia su nacimiento.
—No pregunté lo que estúpido consejo piense. ¿Qué es lo que será esa cosa cuando nazca?
—Un demonio —sonrió el tipo que estaba con la cuerda anti-Chakra.
—¿Qué tipo de demonio?
—Pues, eso depende —se removió un poco señalando con la mirada a su compañero— primero suéltalo o lo matarás.
—¿Dime porqué me interesaría si muere o no?
—Porque él sabe mejores cosas que yo —sínico, sonrió sabiendo que Uchiha estaba contra la pared, si bien las ganas de matarlos estaba aflorando y lo veían, sabían también que la necesidad de información le pararía en su actuar.
Sasuke miró a quien estaba casi azul por la falta de aire. Le mandó una mirada de las que te dejan petrificado de por vida, lamentándose por estar volviéndose tan blando. ¿No podía torturarlos? Así lograría entrar en donde quería sin esfuerzo de rebajarse a "pedir" información.
—Es increíble que Itachi Uchiha y tú sigan vivos. Tú lo asesinaste. ¿Cómo...?
—Hmp, el que hace las preguntas soy yo.
Ambos sujetos sonrieron, pero dispuestos a cooperar, mientras Sasuke supiese más de lo que ese niño o niña sería de grande, entonces con más razón les dejaría acabar con los fugitivos. Si las cosas salían mal, entonces de una u otro manera, cuando el engendro naciese, se darían cuenta que era un ser completo e indomable.
Sasuke entró por la puerta de la habitación con su katana en mano embarrada en sangre. Sakura le vio entrar por la puerta y al ver las manchas de ese liquido aterrador, se espantó.
—¿Sasuke… kun? —susurró.
Apenas si se había levantado de un sueño profundo. El rostro del Uchiha se encontraba furibundo. Sakura se acomodó un poco en la cama para estar preparada a saltar en cualquier momento.
—¿Quieres hablar?
Alzó una ceja.
—¿Hablar? —Musitó intranquilizada— ¿Hablar de qué?
—De eso.
Con desprecio señaló en vientre abultado de la chica quien en un gesto protector lo envolvió entre sus brazos.
—Creí que no querías hablar —tartamudeó.
—Cambié de idea.
—No me parece —refutando empezó a alejarse un poco de la cama hacia el borde mientras Uchiha se acercaba a ella.
Sasuke opuesto a lo que la peli rosada pensó que haría, se sentó en una de las esquinas de la cama. La chica perdí un poco el miedo, frunció el entrecejo y con cuidado de acercó a él.
—¿Qué ha sucedido? —Preguntó temerosa— ¿Te han hecho daño?
—Tienes que sacarlo.
La chica abrió los ojos, no necesitaba preguntar a qué se refería, pero prefería hacerlo a que todo su cuerpo quedase quebrado.
—¿Qué?
—Tienes que sacarlo de ti —vio como sus ojos estaban perdidos—. Esto no es nada comparado con lo que vendrá después.
"No lo podrás controlar… poco a poco tomará fuerza y querrá que lo entrenes. No se cansará de hacerlo y si lo irritas demasiado, no podrás hacer nada más que matarlo si no quieres que te mate a ti."
—No es un simple bebé lo que se viene en camino, Sakura —su voz era fría, distante como lo había escuchado muchas veces, pero también tenía una pisca de desespero porque ella captase bien sus palabras y le hiciese caso.
Sakura se acercó un poco a él, rogando porque no se levantara.
—¿Porqué me pides esto?
—Porque te empeñas en pensar que será un niño para toda vida.
—No lo será —sonrió—, crecerá y quiero criarlo en el proceso.
—Te matará en menos de lo que te des cuenta.
—No si lo crio bien ¿Qué clase de hijo asesina a sus padres como si no valiesen nada?
Sasuke prefirió no opinar, pero sus ojos se volvieron opacos cuando la peli rosa fijó su vista en ellos. Sintió ganas de llorar.
—Itachi les quería.
—Él es humano.
—¡Mi bebé también lo es! —insistió.
—No lo es... —contradijo—, es un experimento. Una cosa fabricada por los altos mandos, destinada a ser un monstruo para pelear y no sentir nada más que ansias de poder.
—De alguien lo sacará ¿verdad? —bromeó.
Sasuke sabía que era una broma, claro, estaba siendo irónica porque él mismo deseaba más poder del que ya tenía, pero aquel era un caso muy diferente, él sabía cuando parar.
"Tal vez el mocoso no lo desee, pero su cuerpo pedirá más, es algo que no podrá controlar…"
Por primera vez en mucho tiempo tuvo miedo, porque a lo que se enfrentaba era demasiado, era verdad que podría matarlo y a Sakura en el proceso, todo terminaría incluso antes que el niño naciese, pero… ¿realmente era tan hijo de perra como para matar a un bebé? Porque, experimento o no experimento, sea cosa o no cosa, ese niño crecía como cualquier persona normal. Eliminarlo por más adefesio que sea era un asesinato horrible, mucho más que matar a unos estúpidos de Konoha, por ese crío corría sangre Uchiha quisiese o no. La parte mala, era que nadie tenía la más si podrían salir ilesos de todo el problema.
—Sasuke-kun, me diste una oportunidad.
—No me jodas con eso —gruñó.
—Deberías desesteraste.
Sasuke volteó a mirarla, una pisca de sospecha invadió su rostro. Sakura lo miró, realmente tenía las hormonas a flor de piel ¿Quién en su sano juicio quiere hacer el amor cuando están hablando de algo muy importante? ¿Quién pensaría en hacer el amor, cuando la persona con quien quieres hacerlo, es Sasuke Uchiha? ¡Ja! Ilusa, se dijo en el interior.
—Quiero intentar algo —advirtió ante la tortuosa mirada del azabache.
Sasuke por otro lado quería golpear a alguien, si Sakura seguía con esa actitud sería la desafortunada recibidora de la golpiza. No supo cómo pero para cuando decidió que era momento de irse, los labios de la chica se aplastaron contra los suyos. Nuevamente, intentó separarle pero la chica se aferró a su cabello.
Sakura sonrió cuando el azabache empezó poco a poco a corresponder a su acción. Poco a poco el beso se transformó en algo más, cuando ella abrió su boca dejando paso a que sus lenguas hicieran de las suyas, se separaron por unos segundos para respirar apenas y volvieron a besarse. Cayeron a la cama y sonrió al ver que Sasuke no hacía nada para levantarse.
Sintió con algo de emoción como las manos de Sasuke buscaban algo por detrás que no logró encontrar, pero luego sus manos se metieron por debajo de su blusa logrando sacarle un pequeño gemido que para lastima de la chica, le hizo volver a tierra. Se separó de ella casi como si se hubiese quemado. La miró, un poco desarreglado, con la respiración agitada y las pupilas dilatadas.
—Sasuke-kun —logró pronunciar en una ola de jadeos.
—Cállate —ordenó antes de salir sin decir nada más de la habitación.
Se quedó, ahí, sintiéndose estúpida. Había estado a punto de hacer… bueno, eso. Estaba excitada, eso lo reconocía y lo experimentaba por primera vez en su vida. Lo reconocía porque la cerda de su amiga daba demasiados detalles de su vida privada en cuando no debía, pero ahora que lo sentía en carne propia, el no haber complacido lo que su cuerpo pedía, la hacía sentirse… mal.
Ino olvidó darle el consejo de cómo calmar esa ansiedad, aunque, qué iba a saber ella que complacía todo lo que quería con Sai.
Quiso llorar, no por no conocer nada del tema, sino por el rechazo que había sufrido por parte de Sasuke. Maldita sea, ¿pero de qué más se podía esperar? Aún era como sentir las manos de Sasuke tocarle su piel, era increíble y se juró a si misma que sea como sea, lo volvería a sentir.
Cuando tu viese el valor de hacerlo de nuevo.
Hinata se limpió las lágrimas con desprecio. Ocultó con un polvo blanquecino una parte del olor de Sakura y Naruto, vio con algo de tristeza y ansiedad el camino que indicaba a donde se encontraba y entonces volteo ocultado la bolsita con la pomada para que nadie se diera cuenta.
—Hinata-sama ¿encontró algo de los fugitivos?
—No, nada aún.
—Esté atenta.
—Sí.
El ANBU se fue. No pudo hacer nada más, no podía ir y decirle a Naruto que le amaba, que sea lo que pasara de ahora en adelante le amaría siempre, que le extrañaba mucho más de lo que se podía imaginar. Estaba sufriendo, pero el imaginarse lo que tendría que pasar Sakura inconscientemente, cualquier fachada, cualquier sonrisa, fuese sincera o no, estaría cargada de angustia y recelo. Haruno era quien no tenía en quién confiar. Ella sí, gracias al cielo.
—Cuídense… —susurró al aire, antes de volver a los matorrales.
Destrozó uno de los arboles. Su respiración era agitada, no por haber hecho esfuerzo, estaba demasiado alterado para siguiera pensar en cansarse o entrenar. ¿Qué había hecho?
Había estado a punto de hacer… ¡puto de mierda!
Los rayos azules saltaron de su mano hasta incrustarse en otro tronco y luego oyó las risas infantiles a su espalda.
—¿Qué carajos…? —cuando se volteó vio al mismo niño que le había pedido dinero, esta vez acompañado por una chiquilla de cabello rubio, sus cuerpos estaban embarrados en algún tipo de cochinada que no lograba identificar, aún así, sus rostros estaban alegres. Niños, sin preocupaciones…
El chiquillo bajó la mirada algo avergonzado y la niña se atrevió a sonreírle y caminar hacia él. La observó, sin ánimo ni de detenerla. ¿En donde estaban sus padres? ¿Acaso eran tan inútiles para no poder criarlos?
—Caramelos.
—Yo no tengo caramelos —entrecerró los ojos al recordar que el mocoso ese le había pedido de la misma manera. ¿Qué eran? ¿Mendigos?
—Caramelos.
—Lárgate, niña. Vete con tus padres.
—Mi mami y mi papi están con mis abuelitos —contestó.
—Entonces vete con ellos.
Empezaba a impacientarse. ¿Por qué no se largaba a ya?
—¿Sabe cómo ir?
Quiso sacarse los cabellos. ¿Y cómo el mierda sabría donde Vivian esos vejetes? Miró a la niña con tal desprecio que ella se encogió, dejando de lado su atrevida forma de ser para ser sustituida por una sumisa y asustada.
—¿Me puede llevar? —pidió esperanzada.
—¿Si te llevo me dejas en paz? —contestó
La chiquilla asintió enérgicamente, entusiasmada. Se perdió, fue lo único que se atrevió a pensar, claro, debería estar asustada pensando en encontrar a sus padres, no pidiendo dulces a los extraños.
—Bien, ¿en qué dirección están tus abuelos?
La pequeña miró hacia su espalda divisando al niño que la acompañaba, para luego voltearse hacia él y mirarlo apenada. El sonrojo de su rostro creció evidentemente. Con timidez alzó su manito para señalar el cielo, un punto que el Uchiha no comprendió. Él pidió la ubicación de sus putos padres, no que le señalara el cielo… Y entones comprendió.
Hijo de puta…
Miró a la niña con aires de querer asesinarla.
Si deseas, hoy cuando vuelvas de la academia te ayudaré a practicar, Sasuke-chan.
No es practicar, es entrenar…
Se frotó los ojos con exasperación antes de agarrar con brutalidad a la niña, esta le miró, aterrorizada y fue cuando todo para ella se volvió negro.
—Otöto, Te estaba buscando, necesitamos… ¿Sasuke? —llamó confundido el mayor de los hermanos cuando vio aparecer al azabache y este, sin dirigirle una sola mirada atravesó la habitación para ir de frente a su habitación.
Itachi se quedó por un momento en su lugar, planteando seria mente la idea de seguirle. Por alguna razón, sintió que lo mejor era dejarle solo. Además ya era de noche y tenían que acostarse.
Con resignación caminó hacia la cocina para servirse un vaso de agua antes de irse a la cama.
Entró bruscamente a la habitación logrando que la peli rosa quien dormitaba plácidamente se levantara sobresaltada. Miró al moreno quien la veía con un brillo extraño en los ojos, entonces antes de poder preguntar nada, tenía sus labios aprisionados por los del Uchiha.
Abrió los ojos impactada. ¿Qué demonios era eso? Por un lado, confundida, por otro algo esperanzada y por una pequeña parte… cansada.
Sintió los labios del chico bajar nuevamente por su cuello como en aquella mañana y suspiró. Al carajo el cansancio. Cada partícula de su ser saltó para luego corresponder a todo acto del muchacho.
Sasuke estaba resignado. Estaba cansado, harto; se sentía confundido y por alguna razón, sentía un vacío que aquella mocosa había despertado. Ya no importaba, se le había arrebatado todo en la vida sin derecho alguno. Le quitaron su Clan, a sus padres, su razón de vivir, el propósito de todos sus entrenamientos, el lugar a que una vez llamó su hogar.
Lo traicionaron, le mintieron, lo utilizaron y él lo había permitido al vivir en una maldita ignorancia. Todo esto se acababa aquí. Si Sakura Haruno podía alterarlo de esa manera, ella debería ser la única forma de cura. Si no lo era se volvería loco.
Sintió como resbalaban poco a poco hasta quedar echados en la cama. Sus manos se adentraron a su camiseta, logrando que el roce de sus manos un poco fría con la piel de tibia de la chica, provocara un escalofrío en ella.
—Sasuke-kun —suspiró antes de nuevamente besarla en los labios. Sí, era oficial, se había vuelto loco, y en esta ocasión no sabía en qué sentido.
Sus acciones, sus movimientos, todo lo que estaba sucediendo en un momento dejó de tener una guía, su cuerpo actuaba por instinto, por placer. No se dio cuenta que le había mordido el labio a la chica hasta que ella se quejó. Sus manos ya habían sacado la camiseta que ella tenía, despojándola de todo lo que la cubría. Niña estúpida, ¿creía que eso era un vestido? Apenas si le llegaba a la rodilla.
Sintió como las manos de Sakura, libre de timidez alguna empezaba a querer bajar sus pantalones sin éxito alguno hasta que enredó sus piernas alrededor de su cintura y se lo quitó con sus pies. Sí, en sus manos no tenía mucha habilidad pero si en sus piernas. Vaya descubrimiento.
Bajó lentamente hacia el inicio de sus senos, sus labios rosaron cada parte de ella mientras que la peli rosa se agarraba con más fuerza a su cabello del cual tiraba de vez en cuando para acercarlo a su boca nuevamente.
EL primer gemido salió, Sasuke se sonrojó tanto, así por vergüenza como por miedo a que los descubrieran.
Cuando menos se lo esperaban, ya no tenían nada que les cubierta el cuerpo o parte de ello, Sakura prefirió no mirar hacia abajo, ya tenía demasiada buena vista de lo de arriba como para querer mirar algo más.
Sintió como el cuerpo de Sasuke chocaba contra su prominente barriga. Joder, si tan solo las hormonas del Uchiha se hubiesen activado dos meses atrás… todo sería diferente y ella no tenía que luchar contra la mejor forma de sentirse cómoda.
—Sasuke… onegai —pidió jadeante. Tan solo fue testigo de cómo ella misma abrió las piernas sintiendo la erección del azabache y entonces el dolor punzante le indicó que Sasuke le había penetrado. Gimió, tanto de placer como de dolencia.
Arqueó su espalda al sentir como Sasuke se tensaba un poco.
—Eres… —logró escuchar en un pequeño y ronco gemido.
¿Cómo era posible que la Haruno fuese… virgen?
Sakura le besó y Sasuke no paró de acariciar su cuerpo, penetrando una y otra vez. La chica de ojos jade acallaba de vez en cuando los fuertes gemidos besándole los labios mientras sus lenguas se enredaban en un exquisito juego de nunca acabar. Sintió los músculos del Uchiha, su espalda ancha y su pecho formado. Gracias al cielo no tanto como algunos mastodontes que conocía, tampoco como Jūgo, pero si lo suficiente como para excitarla.
Soltó un gemido sonoro, ahogado por un beso al final, cuando Sasuke la agarró por la cintura y la apegó más a él…
—Te amo —soltó en un pequeño susurro cuando se derrumbó en su encima, ambos respirando agitado. Sasuke enterró la cabeza la unión de su cuello con su clavícula y respiró ahí, relajándose poco a poco.
Se despertó agitada y sobresaltada, no podía creer lo que había pasado, había soñado con…
Unas nauseas la obligaron a parar sus pensamientos y correr un poco mareada al baño. Vació su estómago completamente y se recargó en el retrete para luego hacerlo pasar. Se levantó y lavó los dientes, la cara, los brazos y entonces un pequeño moretón la hizo detenerse en seco.
¿Cuándo se había hecho eso?
Entonces el espejo confirmó algo que ella creyó un sueño…
—Oh —expresó tapándose la boca acallando un grito al descubrir que estaba completamente desnuda— "¡Kami-sama, esto debe ser una broma!" —su corazón empezó a bombear con más rapidez mientras su rostro enrojecía.
Con rapidez buscó alguna cosa con lo cual taparte y encontró una pequeña toalla. Trató de calmarse un poco para poder meterse a bañar, ahí aclararía sus cosas. Salió con timidez del cuarto de baño y vio a Sasuke aún dormido en la cama. Se mordió el labio, con el minucioso cuidado abrió el armario donde Sasuke tenía su ropa. Cogió una de sus camisas de un blanco pulcro y se volvió de puntitas al baño.
Encerrada, inició su labor de asearse. Encontró varias marcas en su piel muy graciosas. No tenía ni idea de cuándo o cómo se las había hecho. Lo que si tenía seguridad, era que le dolía un poco su entrepierna. No podía creer lo que había pasado. Nuevamente se tapó la boca para acallar un grito. ¡Había tenido sexo con Sasuke! ¡Lo había hecho!
Lo más increíble de todo era que él fue quien lo inició. Ella que estaba cansada y durmiendo, entonces él llegó y…
Tuvo que pasar unos minutos para que su corazón volviese a calmarse. Se acarició el estómago cuando sintió un pequeño cosquilleo. Sonrió.
Ahora lo único que quedaba, era devolverle lo que hacía tiempo perdió.
—Lo haremos, ¿verdad? —sonrió al pequeño que venía en camino—… Lo haremos…
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Continuará…
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¡Gracias, gracias, gracias! Un millón de gracias por todos esos lindos comentarios que me han dado. Lamento la demora, sé que ha sido enorme como las anteriores, tengo las ideas planteadas pero se me hace difícil escribirlas.
Esto ha sido lo más decente que he podido sacar xD. Demo, el lemon creo que no lo hice tan bien, aun así, espero que les agrade. Me dio vergüenza hacerlo más salvaje pero ahí ustedes si quieren uno más… bueno, mejor no xD
Como ustedes ya saben, tenemos nuestra página de Facebook, creada junto con Mayra2012 (ella fue la de la idea :3). Esperamos que sea de su agrado, si gustan pasar. En mi perfil está el Link de la página.
Espero que el capítulo les haya gustado. Ya saben, den ideas de cómo esta autora podría mejorar su Fanfic, ¿qué creen que podría pasar? ¿Y Tsunade? ¿Y yo? D:
Jo, hasta la próxima actualización.
-Shina-
