Capitulo 21 ~Etapa Final~
"La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante."
-Kierkegaard, Sören Aabye
Sasuke golpeó la parte trasera de su cabeza contra la puerta cerrada de la habitación otra vez en todo ese día o noche.
—Sakura, abre la puerta —pidió con paciencia, en realidad aquella era una orden disfrazada; prefería no irritar más a la chica de lo que su hermano ya lo había hecho. Estaba sentado en el suelo, con sueño y lo menos que deseaba era que la puerta no se abríera nunca.
Luego de aquella intervención de Itachi, Sakura se había encerrado en la habitación sin indicios de querer abrirla a menos que empezara a parir. Sasuke intentó por todos los medios —los cuales procuraban dejar la puerta intacta y no romperla— abrir la entrada, pero nada funcionó.
Golpeó una vez más la puerta con su cabeza y entonces, esta cedió y se abrió.
—Entra —musitó algo avergonzada—, si quieres.
Sasuke le miró durante unos segundos desde el suelo. Se paró con lentitud y entró en silencio. No le dirigió la palabra mientras seguía su camino hacia el cuarto de baño, apenas la miró un par de veces.
Sakura segía parada en su lugar cuando regresó de quitarse la ropa y dormir, se fijó en ella una vez más y la vio ahí, sonrojada, encogida y en una pose apenada. ¡Rayos!
Dió un pequeño suspiro, caminó hasta ella, la agarró del brazo como si fuese una muñeca y la guió hasta la cama sin que diese pelea. Volvió a hacer el mismo recorrido hasta tomar su lugar, se hechó y cerró los ojos por un instante.
Un sonido ahogado. No le tomó impotancia.
Otro.
Tres...
Otra vez ese sonido, frunció en ceño se incorporó con avidez.
—Sakura ¿qué demonios te sucede...?
La vio, acurrucada en la cama con la cara enterrada en la almohada, sollozando.
Chasqueó la lengua aireado. ¿Qué le ocurría ahora? Desde días que no la veía llorando como en ese momento. Se volvió a acostar con la intención de ignorarla. Debía de ser fácil, ¿verdad?
Los sollozos volvieron penetrando su oído. ¡Se acabó!
—Sakura —amenazó. Ella tembló por unos minutos y si bien sus sollozos cesaron, era evidente el esfuerzo que hacía para no formular sonido.
Rodó los ojos.
—¿Sucede algo?
Sakura negó.
—¿Te sientes mal? —trató por todos los medios de ocultar la leve preocupación, su rostro aún seguía inexpresivo y trataba que siguiera así.
—No es eso. Es... ¿Yo te gusto?
—¿Qué?
No pensaba responder esa pregunta, ni aunque se lo formulara en la peor situación. Prefería tragarse todo antes de demostrar alguna debilidad, y aun así, no estaba muy seguro de si le gustaba o no.
Sakura no era la persona más linda del universo, ni mucho menos. Es más, no tenía muchos atractivos que dar. Eso no significaba que no tuviese alguno, por supuesto. Ni su cabello rosa que más que darle una vista exótica le parecía dar un aire a un algodón de azúcar. Su piel blanquecina con algunas cicatrices de peleas tampoco le sumaba muchos puntos. Aunque había algo en su rostro, en sus ojos, en la forma de actuar fuera de lo caprichoso como solía ser, que era realmente cautivador.
—¿Por eso estás llorando?
Quien debería llorar sería él, no estaba durmiendo bien por su culpa. Las ojeras eran lo de menos, ¡cómo si antes no las hubiese tenido! Pero aquel insomnio se estaba metiendo con sus entrenamientos, con su forma de caminar, con su vista y con su humor.
Humor…
Miró a Sakura durante un segundo más y se incorporó aún más para levantarse e irse de la habitación. La chica le garró del brazo fuertemente, lo aló hacia el colchón y entonces ella se levantó.
—¡No! —Alzó la voz un poco— La que se va soy yo.
Sasuke no opuso objeción. No quería saber nada del tema, ni de Sakura, ni de nadie. Si llegaba en ese momento el fin del mundo le llegaba al rábano. Si alguien osaba despertarlo lo mandaría a comer mierda.
A la mañana siguiente y no con un mejor humor que el día anterior, encontró a Sakura comiendo más dulces, Itachi con un pequeño moretón debajo del ojo del cual sospechó su procedencia, mas no dijo nada. Salió de la casa sin prestar a atención al resto de su equipo, ni a su ex equipo del cual el rubio saltaba de un lado al otro pidiéndole explicaciones de responsabilidades paternales, o eso al menos escuchó antes de cerrar la puerta en su cara.
Gruñó un par de veces cuando una ardilla se cruzó en su camino y también cuando mató a una paloma por acto reflejo de protección. Definitivo, ese día sería el peor de todos desde hacía meses.
Sudor frío.
Eso era lo que sentía al ver la mirada emocionada del ANBU que afirmaba haber encontrado pistas sobre Sakura Haruno y sus demás cómplices. Se miró con Neji quien le dio una mirada tranquilizadora, aunque el aire que desprendía con su tensión no ayudaba mucho.
Asintió mientras el hombre le llevaba hacia el lugar indicado, se arrodilló y entonces quiso llorar. La huella de una pisada y algunos mechones color rubio estaban ahí, mezclados con un poco de sangre. Con las manos temblorosas acercó sus manos hacia la horrible prueba.
—¡No!
No…
Eso lo debería decir ella.
Neji le apartó las manos y quiso tirarle una buena trompada en la cara. ¿Es que no se daba cuenta que aquella era la diferencia entre la vida o la muerte? Su primo le negó con la cabeza jalándola a su lado. Quería contaminar esas pruebas, agarrar ese mechón y escupirlo, echarle agua, lanzar combustible y prenderlo. Algo…
Algo que lo borrara…
La vista se le nubló, la garganta apretada y las mejillas sonrojadas por el esfuerzo no llorar.
—¿Hinata-sama? —llamó alguien.
—Recojan eso y mándenlo a las pruebas, no podemos permitirnos equivocaciones.
—Sí, Neji-sama.
El ninja se quedó el lugar a hacer su trabajo y ellos se fueron, Hinata necesitando unas cuantas palmadas y empujones para avanzar, pero salieron del lugar y vista de los demás. Cuando estuvieron apartados la Hyūga se arrodilló derrotada, sin esperanzas, rogando un milagro y empezó a llorar.
—Llorando no solucionas nada. ¡Hinata, no son tan idiotas! No dejarían algo así a menos…
—A menos… —hipó— a menos que algo les haya pasado.
—Ino sabe que han encontrado a Sasuke, ya sabes quién se lo dijo. Si lo han hecho no pueden estás lastimado. Sasuke no es tan sádico —su voz salió tersa.
—Sai solo se lo dijo, no… no está comprobado.
—Debe haber una explicación coherente. Esa cantidad de sangre no sale de una herida, es muy pequeña. Es como si… como si alguien.
La mirada iluminada de Neji le devolvió las esperanzas de tal modo que su garganta se aflojó y las lágrimas dejaron de salir. El alma se le devolvió al cuerpo cuando su primo la miró nuevamente con una sonrisa disimulada.
—Lo están encubriendo —sentenció, y ella también sonrió.
Tres meses después…
—Te mato —murmuró el Uchiha ante la mirada aterrada de Naruto.
La furia contenida era tal que sus ojos se habían vuelto carmesí y parecía no notarlo.
—Yo no sabía, Teme.
Su bronceado rostro adquirió una tonalidad grisácea, mala señal. Kakashi suspiró aburrido. Era imposible no esperar alguna tontería por parte del Uzumaki; inverosímil el pensar que todo saldría bien teniendo Naruto la boca descosida.
—¡¿No lo sabías?! —escupió con veneno— Te lo hemos dicho durante meses. ¡Meses! Naruto, y repetías constantemente que tú licuado cerebro lo había, milagrosamente, retenido. ¡Y sales de aquí a la intemperie sabiendo que toda Konoha los busca! ¿Pretendes matar a Sakura y en todo caso a nosotros?
El rubio tuvo la leve impresión que todos, incluido su azabache amigo, se volvían más grandes que él. Por suerte solo estaban Kakashi e Itachi, de otro modo las cosas hubiesen tenido un diferente resultado.
Sasuke tenía los ojos rojo oscuro, era obvio que la sangre le estaba hirviendo en ese momento. Pero sus actos eran justificados, Itachi iba y venía de fuera y dentro de ese pueblo sin ser descubierto. ¿Cuál era el problema de hacerlo él también?
—¿Te ha visto alguien? —preguntó Itachi.
Sasuke bufó con ironía.
—¿Enserio le estás preguntando a él? Nos acaba de poner en aprietos.
—Es mejor que no saber nada.
—Nadie me vio, yo no vi a nadie —refutó Naruto.
—Eso significa que estamos a salvo.
—Itachi —repuso con fastidio el azabache—, por más fuerte que sea Naruto en estos momentos, no es tan inteligente para notar a un ANBU; es una categoría mayor a la de un Genin.
El rubio entrecerró los ojos, indignado. Saltó hacia el frente de su compañero y señalándolo de forma despectiva, añadió:
—Tú también eres Genin, Dattebayo. Así que no presumas tanto.
—Corrección, tarado; soy un ninja renegado de rango S. —sonrió de lado— 'S' —recalcó en su cara logrando que su acompañante se sonrojara por la furia.
—No me logras ni asesinar.
—Apostemos.
Itachi se interpuso entre ambos cuando la cosa empezaba a ponerse más ruda, no era su problema si se agarraban a golpes o si se destrozaban entre ellos, pero en aquel momento los necesitaba a ambos en buenas condiciones.
—¿Dónde está Sakura? —les preguntó.
—Aquí.
Tanteando su pie contra la loza y apoyada en el marco de la puerta, la chica miraba todo con algo de recelo. O en mejores términos, miraba a Sasuke con un poco de recelo.
Itachi se apartó cuando Naruto corrió hacia ella en una ayuda que no necesitaba. Sakura sonrió ante el acto, lo hizo forzado, pero sonrió. El chico se había vuelto más sobreprotector mientras su situación avanzaba, y aunque ahora era el momento en el que más incómoda estaba, su rubio Uzumaki podía levantar el ánimo.
—¡¿Qué haces levantada 'ttebayo?!
—Estoy bien, Naruto —le dijo de forma tranquilizadora, miró a Sasuke, con un poco más de vergüenza y acusación— ¿Sucede algo malo?
—¿Tendrías que saberlo? —indagó sin sentimientos.
—¿Desde cuándo ustedes dos se llevan como perros y gatos? Pensaba que se 'entendían' muy bien.
—Cierra la boca.
—Itachi ¿qué sucede?
—Nada que no pueda ser solucionado. Es mejor que vayas a descansar.
Sakura bufó. De acuerdo, lo aceptaba, estaba cansada, le costaba respirar por el cansancio y sus pies dolían, pero que se lo recordaran a cada minuto le daban ganas de golpear a alguien. Desde hacía más de un mes habían empezado las molestias. Le había salido un que otra estría, no muy grave a su parecer y se sorprendía que hasta ahora sus piernas no hubiesen explotado.
Se sentía gorda, y los odiaba. Odiaba a ese trío —sin contar a su Sensei— por hacerla sentirse peor. Cada acontecimiento que había en ese lugar, era ocultado para que no supusiese una incomodidad y preocupación más para ella. Pero lo único que lograban era que se angustiara más.
—¿Cómo dormiste? —preguntó Sasuke algo incómodo.
—¿Qué?
—Solo pregunto —respondió inexpresivo—, anoche te quejabas.
Ignoró el murmullo del rubio a su costado, aunque es difícil de ignorar cuando alguien te insinúa cosas que no hiciste. Sakura se sonrojó evidentemente.
—Lo siento si te molesté. No encontraba una buena posición.
—Hn.
—¿Entonces? —Todos la miraron— ¿Me dirán lo que sucede?
—Naruto casi mata al señor del Ramen por no tener más sopa.
Todos quedaron en silencio, Kakashi no tuvo necesidad de ocultar su boca gracias a la máscara. Pero Sasuke tuvo que hacer algo de esfuerzo para controlarse y mantener su expresión seria.
—Es una broma ¿Verdad?
—No, estamos tratando de pensar cómo darle unas sinceras disculpas por la idiotez de Naruto —el rubio se encogió.
Sasuke resopló irguiéndose hacia la chica, llegó hasta ella, la tomó del brazo y la jaló fuera de aquella habitación. No rechistó a la acción del azabache, estaba cansada, había olvidado por completo para qué había ido a ese lugar y prefería no enterarse de nada más. Habían dado unos cinco pasos más antes que ella jadeara sobresaltando a su acompañante.
—¿Sucede algo malo? —se intrigó.
—Tengo sed. Mucha.
—Ah.
Sasuke siguió su camino con ella hasta que la chica se sentó, volvió a la cocina donde después de algunas palabras, ruidos extraños, chillidos y quejidos, él regresó con un vaso medio lleno y la cara un poco mojada.
—Sucedió algo malo.
—Nada que te interese.
Sakura se quedó en silencio tomando el vaso de agua que le había entregado. Acabó con rapidez, cosa que no le gustó. Sasuke ya se había sentado en uno de los muebles y seguían en silencio. Desde el día en que se fue de la cama no había vuelto a entablar conversación, ni besos, ni cama. Bueno, cama sí, pero vamos al punto en especial.
La relación se había enfriado.
Sasuke por su parte podía estar incomodo tal vez, pero no lo demostraba, seguía con su mirada perdida en un punto fijo imaginario. Sakura dejó el vaso tratando de no hacer ruido, pero el cristal resonó para su desgracia en todo el ambiente. Eso pareció sacar de su letargo al Uchiha.
—Lamento lo de hace unos meses —se disculpó la muchacha. El moreno la miró intrigado y luego bufó un monosílabo sin importancia.
Sakura se enervó.
—Porqué siempre terminas tan callado.
—No empieces de nuevo —repuso el Uchiha hastiado.
—¿Qué no empiece? —Alzó la voz— Solo te hice una pregunta, Sasuke: ¡Sólo una! ¿Tal difícil es contestarla?
—¿Decirte si me pareces bonita o no? ¿Eso es una pregunta importante para ti? De acuerdo; no, no te considero bonita, es más, en lo que a mí respecta con otras mujeres, eres todo lo contrario a ser bonita.
Al terminar toda la frase se sintió bien, como si le hubiese dicho a Sakura algo que era pecado, que no se debía pronunciar. Un tabú. Para cuando la miró por segunda vez, se arrepintió.
El rostro de la chica estaba crispado, no por enojo ni desilusión, sino herida. Mucho. Le había dicho mucho, incluso más de lo que ella podía llegar a querer escuchar, incluso más de lo que podía soportar. Quiso decir «lo siento, no era eso lo que quería decir», pero las palabras eran demasiado difíciles de pronunciar en ese momento.
Sakura suspiró una, y otra vez. Hasta que luego de intentarlo un par de veces, la voz salió, apagada, sin vida.
—¿En serio?
Había sido una idiota. No esperaba que Sasuke la considerara una escultura, pero tampoco creyó que la consideraba alguien que no se podía soportar. ¿Entonces por qué?
—No —replicó levemente el azabache. Eso era lo máximo que podía llegar a decir. Ni una disculpa, ni una aclaración… el orgullo no le permitía aquello, y ahora se estaba dando cuenta de cuánto podría afectar a las personas. Le había dado una oportunidad a Sakura para hacerle cambiar, pero la había tratado peor que antes y por lo que veía, ahora ella se sentía utilizada.
¡No! No era así, él no jugó. Ni siquiera sabía lo que era eso a menos que aquella persona terminara muerta.
Lo golpeo la realidad. Sakura estaba en su último mes, apenas a semanas, días o tal vez horas del nacimiento, sabía que cualquier cosa podría pasar. Últimamente había estado más agotada, su rostro lo reflejaba con una facilidad increíble. Habían ocasiones en las cuales sabía que ni ella podía soportarse a si misma. Lloraba sola y meterse a consolarla habría sido un lío.
El que ese niño naciera traería problemas. Si bien él sobrevivía, podía que la madre no.
—¿No, qué?
Sakura…
¿Por qué lo tienes que poner tan difícil todo?
—No es verdad.
—No te entiendo.
—Bienvenida a mi mundo.
—¿Se puede arreglar? —preguntó ella.
—¿Arreglar qué?
Sakura se incomodó de inmediato.
—Lo nuestro.
—¿Hubo un «lo nuestro» alguna vez?
El silencio se hizo eterno para ambos, Sakura no lloraría, eso lo estaba viendo en aquel instante por lo que sólo se limitó a decir.
—Sí para mí.
La chica se levantó. No soportaría más humillación de la que había recibido ya. Si Sasuke no la quería pues bien, ya lo había intentado. Cuatro meses y tres de manera oficial eran suficientes, seguiría intentando, por supuesto, pero ya no rogando. ¡A la mierda Sasuke!
Aquel día tuvo mucha sed. Era casi insaciable por lo que tomó casi tres litros de agua en menos de lo esperado. Y como era de esperar, entró al baño casi a seguido. Se hizo extrañeza en los integrantes de la nueva familia al verla así, pero lo dejaron pasar por todo lo sucedido con anterioridad.
Al día siguiente Sakura se levantó más descansada de lo que podría hacer imaginado. Durmió tan bien que de saber que ingerir tanta agua ayudaba, lo habría hecho a seguido.
Sasuke también estaba de mejor humor por lo que se había ofrecido a comprar algunos caprichos de la chica. Ella se quedó a conversar con su sensei.
Kakashi le informó de casi todo. Desde la salida de Naruto hasta los problemas que podría traer consigo. Pero al estar en su último mes y a poco del parto, no se preocupó mucho. Cuando el niño o niña naciese, ellos saldrían a resguardarse en otro lugar.
—Creo que en Naruto no es de sorprender. ¡Shanarō! ¿Tanto problema para eso?
—Itachi no quiere que te alteres más de lo que ya estás. Dice que cuando llegue el momento en que des a luz será demasiado agotador y que tendrás que estar preparada estos días para poder recuperar fuerzas de todo el desgaste que has sufrido por no poder dormir.
—Oh —sus ojos verdes se ensancharon con aquello—, es verdad. ¿Cuándo cree Itachi que será el tiempo? Kakashi-sensei.
—Se dice que en uno o dos semanas. Puede que se retrase, entre más tarde mejor.
—¿Por qué?
—No me lo ha querido decir. Pero es algo sin importancia —sonrió bajo la máscara—, por el momento no te exaltes. Naruto es idiota, pero no hará nada que pueda perjudicarnos.
—Lo sé —sonrió ella también.
¡Por supuesto que lo sabía! Naruto era el ser en que más se podía confiar. Él prefería sacrificarse antes de hacer algún mal a gente que quería. Ese era un problema de vez en cuando.
Sakura fue a su habitación, luego de la conversación y haber tomado otro vaso de agua, se agotó con rapidez pero logró llegar hasta un lado de la cama con la intención de sentarse. Al momento de inclinarse su cuerpo reaccionó a la punzada de dolor.
Formuló una pequeña exclamación, se agarró la espalda.
No otro calambre… fue lo que pensó. Suspiró una vez, intentando que el dolor apaciguara, que la dejara respirar sin dificultad. Pasó un minuto antes de que volviera la normalidad. Sonrió enternecida.
—Aún no, ¿verdad? Aún falta. Tienes que crecer bien.
Respiró hondo y al botar el aire, otro gemido se le escapó de los labios. Sakura sintió una punzada mucho más fuerte que la anterior.
No...
No, no, no, no; no podía ser.
—¡No! —chilló cuando el dolor se extendió por toda su espalda, hasta su bajo vientre y de ella parecía afectar más su respiración.
Trató de respirar hondo nuevamente, pero lo hacía de forma entrecortada. Sentía que con cada toma de aire, el dolor regresaría. No gritaría, no. Podía llegar a la cama ¿verdad? Tal vez al primer piso para avisarles. No quería alarmar a nadie.
Dio un paso al frente y luego otro. Estaba a poco de llegar a la puerta cuando otro dolo la hizo doblarse en dos. Se arrodilló en el suelo y sus manos las apoyó en este; no. Era difícil.
—Ayuda… chicos —susurró en un suspiro.
Sabía que era imposible que le oyeran, pero no quería arriesgarse a tomar todo el aire y quedarse sin reservas. No sabía cuándo volvería el dolor.
Quiso hablar un poco más fuerte, entonces el grito salió por sí solo, una mezcla de dolor y súplica.
—¡Naruto, Itachi! —lazó otro alarido de dolor y entonces la puerta sonó estrepitosamente dejando a la vista dos pálidos hombres quienes trataban de entender lo que sucedía.
—Saku… —Naruto movió los labios como si le fuese imposible hablar.
La mirada de ambos no precisaba mucha ayuda en aquel momento. Ambos pálidos y sin indicios de reaccionar con rapidez. Otra punzada en su espalda la hizo arquearse hacia el suelo y entonces ambos corrieron en su ayuda.
—¡No puede ser! ¡No ahora! —reaccionó Itachi; agarró a Sakura del antebrazo ayudándola a incorporarse. No se había dado cuenta que estaba sudando hasta que sintió una pequeña gota rodar por su sien.
—Chicos —gimió cuando al echarla en la cama el dolor volvió— ¡Duele! —
—Lo sé, tranquila. —Itachi parecía más nervioso que Naruto, o puede que fuese porque él había reaccionado y Naruto aún seguía en shock, con su rostro sorprendido y sin preocupaciones.
Lanzó un grito de dolor aún más fuerte y entonces supo que Naruto había regresado en sí.
—¡Sakura-chan! —dijo tan bajo que parecía a punto de desmayarse. Se acercó a ella y le agarró de una mano. La chica respiraba agitadamente lo que le hizo asustar.
—¡Naruto, busca a Sasuke! —ordenó Itachi
—¿Porqué al Teme? —chilló indignado, le importaba un rábano el azabache en esos momentos— Demonios, Sakura-chan está pariendo 'ttebayo. Preocúpate por ella.
—¡Escúchame, idiota! —era la primera vez que Itachi se dirigía a Naruto a través del insulto, otra muy mala señal— Sakura se debilita rápidamente, si Sasuke no está para ayudarme, Sakura morirá aquí mismo. Su cuerpo no resistirá, necesito de alguien quien me ayude con el chakra mientras me ocupo de ella. Si encuentras a Karin, llámala también.
Naruto se quedó en su lugar. Sakura tembló. ¿Enserio estaba tan paralizado como para no ir en busca de ayuda?
Por favor, Sasuke-kun. Por favor, ven.
Corría tan rápido que le dolían las piernas. Cuando vio a Sakura retorcerse en la cama, agarrando su vientre abultado y respirando con tanta agitación, supo que la cosa no era broma. En serio estaba a punto de nacer, Kakashi había sido quién lo notó. Miró hacia la segunda planta y les avisó que corrieran en su ayuda, mas no intervino.
Ahora él era quien debía correr desesperado buscando a su compañero. No sabía dónde estaba, no lo encontraba e ningún lado. ¿Y si los aldeanos lo vieron?
—Disculpe, señor —llamó a un hombre de mediana edad, no lo conocía pero necesitaba alguna pista del moreno— ¿A visto a un chico, de este tamaño, cabello negro, piel pálida y cara de estreñido? ¡Tengo que encontrarlo!
El hombre negó con la cabeza y entonces Naruto tuvo que seguir avanzando. Preguntó lo mismo tantas veces que pensó que a esas alturas, el bebé ya habría nacido.
Su recorrido no paró y cuando estaba por preguntarle a otra señora si había visto el paradero de aquel hombre escurridizo, alguien lo llamó.
—¿A quién buscas, usuratonkachi?
—¡Teme! —gritó; ahí estaba, con una bolsa en la mano llena de dulces, tan despreocupado que le dio ganas de botarle el contenido y llevarlo a rastras.
—¿Qué sucede, Naruto? —algo en su cara lo debió alertar, porque de otro modo la cosa sería diferente. Naruto lo miró con los ojos vidriosos de preocupación.
—Sakura-chan —Sasuke se tensó de inmediato— está dando a luz.
Las palabras fueron mágicas Sólo observó el rostro perturbado del moreno, antes que echara a correr. Sí, nada alteraba de ese modo a Sasuke, empezaba a temer.
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Continuará...
Ya que Lucero Galindo me lo pidió fervientemente, aquí está el capítulo 21. Sí, me he tardado, pero me han pasado cosas de las cuales no puedo aún recuperarme. Una de ellas es la perdida de mi USB, con toda mi información y los capitulo avanzados de Lives at Stake. Luego, mi gatito hoy día no ha regresado a casa, por lo que espero que regrese en unas horas o en este momento. Dios lo quiera, se lo pido mucho.
Espero que este capítulo les guste.
Ahora, yo me voy a mi loca idea. Acabo de crearme un blog, no sé ni para qué. Pero quería hacerme un diario personal y ahí lo hice. Si quieren ver algo de esta loca (probablemente no, pero por si las moscas) entren a Aryammabasi . blogspot . com xD
Los espero. Ya saben, adelantos, fechas de actualización, disculpas en casi de que la fecha indicada no se culpa, todo el ‚'Amantes de los Fanfic's'
Les deseo una feliz Navidad. Se la merecen. Son lo máximo, chicos. Y no importa nadie ni nada que les diga lo contrario.
Muchas veces por envidia se dicen cosas que no debemos, y entonces es cuando lastiman a los demás.
.Shina.
