Capítulo 27 ~La última carta~
Al despertar tenemos dos opciones; volver a dormir y seguir soñando o despertar y alcanzar esos sueños.
Sí, era consciente del frío.
La humedad le calaba los huesos de maneras inimaginables. Dando punzadas dolorosas la mayoría del tiempo y provocándole leves vaídas de los cuales ignorándolos seguía adelante. Él era un Uchiha y no se rendiría ante eso. Sería denigrante ser vencido por un poco de nieve. Era ninja y los ninjas estaban acostumbrados a esos climas y peores.
Bueno, pero con capas para abrigarse. No con su ropa común y corriente solo para abrigarle.
Shisui…
Maldita sea. ¿Así que era eso lo que sintió Sakura cuando Itachi le dio esperanzas? Sintió que no podía darse por vencida ¿tal vez? Porque eso sería traicionar a ese pequeño ser que se hacía querer con solo mirarlo.
Sus piernas cedieron de un momento a otro y cayeron en un terreno lodoso. Observó con más detenimiento al percibir el olor a ceniza. Frunció el ceño.
—¿Fuego? —su voz salió más alto de lo que esperaba.
Fue cuando se dio cuenta que el dolor de su cuerpo había desaparecido, aunque el frío persistía, el calor se podía llegar a intuir. Agudizó su mirada y observó que aquellas nubes blancas y grises no eran de tormenta. Eran de árboles quemándose.
—Mierda.
Saltó en dirección a la escena. Lo tenía que aceptar, estaba asustado, y por mucho que le sorprendiese no era por Sakura, ni por él. Shisui estaba solo y una nevada se acercaba.
Nevada, recién nacido, cero ropa, nadie a su lado. Agitándolo tenías el coctel del desastre.
Ironía, había pensado abandonar a su hijo hace unas horas y ahora. Ahora quería con todas sus fuerzas no perderlo. Mierda, maldita bipolaridad. Eso era trabajo de Sakura, no suyo. Logro atravesar las lenguas de fuego que amenazaban con quemar cada ser vivo que pasara cerca y entró en un ambiente tan caliente que aquellas punzadas de dolor desaparecieron. Abrió los ojos al máximo, porque el calor los hacía cerrarse por mera protección. Avanzó con velocidad a través de los arboles cubiertos de ceniza, corriendo por el suelo. Ya no confiaba en que las ramas estuviesen lo suficientemente seguras para soportar su peso. Observó dos figuras distorsionadas y avanzó como una fiera hacia ellas.
Activó el Sharingan y apuntó sus dedos directamente a la garganta. Chochando rápidamente contra ellos, el trío rodó por el suelo, Sasuke los incapacitaba de cualquier ataque al tenerlos de la garganta, pero ellos también los retenían al tenerlo agarrado de pies y manos. Diablos.
—Uchiha Sasuke —escuchó de forma entrecortada. Sus manos se zafaron involuntariamente de su objetivo y el contrincante lo empujó con el pie, lanzándolo hasta el árbol más cercano—. Así que era cierto… Haruno-san sí te encontró.
—¿Ustedes? —Gruñó, sus ojos oscurecidos reflejaron repudio— ¿Qué quieren, quemar vivo a ese niño como si fuese un traidor? ¿Qué prueba tienen…?
Esquivó un kunai y sintió que sus costillas reclamaban un poco de consideración, provocándole un agudo pinchazo en el lado izquierdo. Reprimió un gemido. No… no podía estar fracturada ¿verdad? Se tomó el costado sin alterar su expresión y con la mirada fija en ambos sujetos. Para ser ancianos estaban en buena forma.
Que Kami-sama lo ayudara.
¡Qué bien! Situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Tendría que huir como el cobarde de que no era. Un pie delante del otro, Uchiha. Ignorando el dolor siguió corriendo por el lugar, tratando de inspirar tanto humo. ¡Mierda! Si esto era obra de Itachi lo golpearía luego. Kuso…
Corre, corre, corre.
Shisui.
Sakura fue consciente del humo que se extendía a lo largo del lugar. El ambiente calentaba a tal punto que era imposible encontrar un poco de aire puro. Un kunai rozó su mejilla cortando un poco de piel, la sangre no tardó en salir con un fino hilo rojo que se extendió hasta gotear al suelo por su barbilla. Se enfureció.
—¡Sannarō! —chilló antes de golpear el suelo con su puño.
El piso cuarteado explotó ante el golpe de la kunoichi, levantándose con estrepito y haciendo retroceder tanto a enemigos como aliados. Los pocos shinobi que quedaban a su lado se apoyaron en ella, agitados.
—Haruno Sakura. No des más resistencia.
—¡¿No lo entiendes?! —Gritó ella— Ese niño es tan normal como ningún otro. ¡Lo han visto! ¿Cómo pueden ser así de cabezas huecas? Por favor, créanme, el consejo está muy equivocado. ¡Kakashi-sensei jamás habría traicionado a la aldea de saber que aquel niño ponía en peligro a Konoha!
No logró ver ni un rastro de indecisión en aquellos ninjas que les amenazaban. Ni siquiera por el hecho de haber metido a Kakashi. ¿A quién más? ¿Qué cosa debía decir para poder explicarles lo indefenso que era su hijo? Lo inofensivo que se encontraba en estos momentos.
Vio un pequeño destello enfrente y logró esquivarlo a duras penas. Apenas estaba recuperándose del primer susto, demonios, no puede ser…
—¡Sakura, cuidado! —levantó la vista y solo alcanzó a ver una jabalina dirigida hacia ella. Abrió los ojos, deseando que sus piernas se moviesen, pero no respondía. Entonces, algo blanco se cruzó en el camino, empujándola lejos y cayendo encima de ella. Tardó unos minutos en recobrar el sentido de lo que sucedía y para entonces, solo escuchaba a ese hombre llamarla.
—¡Maldita sea, Sakura!
—Sa… —tartamudeó— Sasuke… kun.
—Demonios, levántate.
—Estás aquí… —sus ojos se empañaron— ¡Viniste!
—Por supuesto que vine.
—Shisui… ¡Shisui! Sasuke-Kun, Shisui está…
—A salvo —le agarró de los hombros—, lo he encontrado, pero tenemos que ir por el pronto. O enserio correrá peligro.
¿Peligro? Sakura se preguntó qué quería decir con eso. Si Sasuke lo había encontrado, se supone que debería estar en un lugar seguro, seguro de verdad. Además, sentía demasiado calor. Aunque, fuese que aquello fuese por las llamaradas. Era cierto, no estaba consciente del clima que había afuera de aquel círculo mortal en el que se encontraban. Observó a Sasuke una vez más, asintiendo, asustada. ¡Eso tenía que acabar!
—¡Muévete! —gritó Sasuke, haciéndola reaccionar, poniéndose en pie y tropezando pero manteniendo firme su equilibro para no volver a caer, se arrastró lejos del lugar. El calor era infernal.
—No quieren entrar en razón. —Gimió ella— ¿Qué hacemos? Si se desata una batalla estamos en desventaja. Nosotros no podremos hacer mucho.
—Sussano —susurró el moreno.
—¡No! —Sasuke observó a Sakura, quien poseía una mirada de súplica— No podemos matar a nadie, Sasuke. Ya tenemos muchas pruebas en nuestra contra, si hacemos algo más en contra de la aldea será el final. Si tenemos… si aún hay esperanzas de hacerles reaccionar, podríamos perderlo todo con una mala acción. Podemos luchar contra su forma de pensar, no contra un ejército ninja. Ellos son capaces de todo.
—No tenemos muchas opciones —gruñó.
—¡Pero esa es la peor!
—¡No, en esta situación no hay peores decisiones, solo formas para sobrevivir!
—¡Si todos se ponen en nuestra contra, lo único que ganaremos es que maten a Shisui!
—¡Si no hacemos algo contra ellos, lo matarán de todas formas!
—No lo hagas —pidió, al borde del llanto.
—¡Elige! —exigió.
Sakura quedó paralizada. ¿Estaba tratando de decirle que elija entre su hijo o la aldea? Era obvio a quién elegía, desde el principio, pero era porque no había una posibilidad de protegerlos a ambos. Shisui aún estaba completamente indefenso, si eran uno en ese momento todo era más complicado, si ella salía lastimada, Shisui no hubiese podido existir. Pero no ahora, en esta ocasión era diferente. Shisui ya tenía vida propia, él lucharía por si solo para sobrevivir. Entonces ella podía luchar para ya no elegir otra vez entre ambos, sino conservarlos.
—Los quiero a ambos —su voz se volvió neutra en ese instante—. Quiero lo mejor para él y quiero criarlo aquí. ¡Este es nuestro hogar! No podemos vivir en guerra siempre. Además —miró sus manos—, ya no tengo mucho chakra para luchar, tendré suerte si logro detenerlos el tiempo suficiente. No podemos luchar más.
Sasuke la observó detenidamente. Era verdad, ya estaba agotada, ponerla en desgaste nuevamente significaría perderla. Moriría. Ni siquiera estaba recuperada totalmente de haber tenido a Shisui, su fuerzo no estaba completamente restaurada y estaba viéndose obligada a luchar.
—Demonios —masculló, impotente. Miró para todos lados. Se oía el ruido de las armas, algunos jadeos y el crujir de los troncos siendo consumidos por el fuego.
Aquello se iba a convertir en un verdadero infierno. Si no salían de ahí pronto, lo único que conseguirían sería morir todos. Tenía que pensar rápido. El problema era Sakura. ¡Ella siempre fue el problema, con sus decisiones tan unánimes! Si hubiesen seguido el plan original, Sakura no habría escapado de la aldea, Shisui no habría existido, esta pelea no se había desatado y no tendrían que luchar por sus vidas. Él no habría vuelto a confiar en nadie. No tendría que soportar el miedo de volver a perder a alguien que quería.
No habría vuelvo a querer a nadie. No habría sentido nada por Sakura… y entonces, a partir de ahí, todo sería normal, tranquilo. Una vida sin preocupaciones.
Volvió a observar a Sakura. Pidiéndole en silencio que cambiara de opinión. Sería sencillo, agarrarla sin que pusiese resistencia, ir a por Shisui, y llevárselos a ambos lejos; que Konoha se pudiera tratando de encontrarlo. Cualquier cosa antes de seguir luchando. No quería perderla, no quería perderlos.
Se sintió demasiado contrariado y sorprendido. ¿No se supone que estaba renegando por la existencia de Shisui, por las estúpidas decisiones de Sakura? ¿Entonces por qué quería conservarlos a ambos?
En su mente todas las promesas que le hicieron empezaron a cobrar sentido. Sakura le había prometido estar junto a él incondicionalmente, que nadie le volvería a arrebatar a su familia, que él no volvería a sufrir esa perdida. No le estaba asegurando la vida tranquila que él suponía, Sakura lo que hizo fue prometerle que lucharía por aquello, que batallaría contra cualquier cosa para hacerle feliz, para que ambos fuesen felices. Si él le ayudaba, entonces Sakura lucharía hasta el final. A eso se refería. Si ambos estaban justos tenían posibilidades de lograrlo.
Sakura solo pedía que le apoyaran, solo eso, a cambio de dar su propia seguridad…
—¿Qué quieres hacer? —frunció el ceño, enfadado por tener que aceptar los términos de la chica.
—Ponte detrás de mí —pidió.
—No estoy muy a favor de esa petición, Sakura. ¿Estás en condiciones de sobrepasar tus límites?
—Tengo que intentar —musitó, angustiada, viendo a su alrededor como otras sombras se acercaban a ellos.
—Dos a la izquierda, nadie viene por nuestra espalda. Están cegados por el humo y el calor. No durarán mucho —advirtió.
—Nosotros tampoco —agregó Sakura antes de alzar su puño cargado de Chakra e impactarlo contra el suelo.
Sasuke ya no sabía cuánto tiempo llevaban luchando, de lo que sí estaba consiente era que estaban al límite, combatir sin poder arriesgar la vida del contrincante era demasiado tedioso. Casi imposible. Sintió un golpe en la nuca que lo aturdió lo suficiente para que el del frente lo golpeara con la rodilla en la cara. Sintió el olor de la sangre y también el líquido inundando sus fosas nasales y luego su garganta. Tosió, mas no demostró ningún signo de dolor. Miró con rencor a ambos shinobi, preguntándose qué habría pasado si fuese uno de esos asquerosos ninja.
—¡Homura! —Gritó Sakura a sus espaldas, desesperada, debilitada, pero dispuesta a seguir luchando si seguían con esta lucha— ¡Koharu! ¡Solo pido que nos escuchen! No queremos pelear. ¡Ya no queremos seguir con esto!
—¡Viejos idiotas! —Sakura dio un respingón al sentir la penetrante voz de Tsunade a sus espaldas, apoyándola— Son ustedes quienes causarán la pérdida innecesaria de vidas.
—Ni se te ocurra hacerlo —Sakura gritó al escuchar a Itachi aún más cerca de ella.
Tardó un poco en entender a qué se refería, pero al sentir el helado kunai en su cuello supo de inmediato qué era lo que Itachi había impedido… Con los ojos desorbitados y un sudor increíblemente frío, retrocedió alejándose de la anciana quien era sujetada por el brazo del mayor de los hermanos Uchiha.
—Ustedes son quienes empezaron todo.
—No, señora —expresó Itachi con frialdad—. Quienes empezaron esto fueron ustedes al querer utilizar a Sakura. Se han convertido en la misma escoria en la que se hubiese convertido mi Clan. Los eliminé a todos para proteger a la aldea y si fui capaz de lidiar con el peso de mi conciencia al haber asesinado a mis padres, puedo lidiar con dos asesinatos más.
Sakura sentía todo dando vueltas, entonces Sasuke se puso detrás de ella, sosteniéndola del brazo para mantenerla firme. Aun cuando se impulsara a cargarla o recostarla en algún lugar, si demostraban estar tan débiles de no poder con sus propios cuerpos, las palabras de Itachi no tendrían tanto valor.
—Ya están aquí —oyó al moreno susurrar.
Sintió el chakra de todos sus amigos de su lado. Todos quedaron en silencio, negándose a intervenir y se los agradecía, si ellos les ayudaban en la lucha era lo único que le importaba.
—Ese niño solo tendrá sed de venganza. —habló uno de los ninjas del bando contrario, creando una avalancha de susurros de varios más.
—¡¿Qué venganza?! ¿De qué se querría vengar? ¡No sean tarados! —Habló la Hokage a espalda de su alumna— Se creó a ese niño con la finalidad de negociar con Uchiha Sasuke.
—Y el consejo quería destruirlo por poner en peligro la vida de Haruno Sakura. La estaba matando en vida.
—¡Sakura está viva! ¿O es que tengo que mandar una revisión óptica a todos los Shinobi de la hoja? —Escupió Senju— ¿Qué quieren como prueba?
—¡No sabemos qué habrán hecho ellos!
Itachi dejó ir a Koharu quien se infiltró rápidamente entre los demás shinobi de Konoha.
—Eso es algo que solo Sakura y Sasuke podrán explicar —miró el fuego amenazador que se encontraba acercándose a ellos— ¡Denles una oportunidad! O aquí todos moriremos en carbonizados.
El Uchiha mirada a todos con una expresión enloquecida, no, él no quería explicar nada. Lo que deseaba y más ansiaba en esos instantes era reventarles los intestinos a esos hijos de puta. Observó a Sakura, la herida que tenía en el estómago estaba cicatrizando con el chakra. Volvió a mirar a los demás. No, no podría hacerlo. Eran demasiados, de estar solo sería un buen reto de enfrentar, pero Sakura también estaba en peligro y Shisui en su caso.
—¡Yamato! —Llamó Tsunade con autoridad— Apaga esta mierda o te apago yo.
—Como diga, Tsunade-sama.
—¿Le dejaran a Uchiha explicarles? Si es así, salgamos de aquí.
Los hombres y mujeres aun empuñando sus armas miraron con desconfianza al reducido equipo que había causado tantos problemas. Ino, Hinata, Tenten, Tsunade, Sakura, Sasuke, Naruto, quien increíblemente hasta ahora se había mantenido callado; Itachi, Suigetsu, Karin, Jūgo. Kakashi estaba en un árbol presenciando todo, con algunas raspaduras y alguna que otra quemadura. Su único ojo poseedor del Sharingan brillaba escarlata entre las hojas que lo encubrían.
Uno de los ninjas dio un paso adelante.
—¿Les creerán?
Aquella voz, femenina pero fuerte, ya agotada por la edad, resonó entre aquel lugar sorprendiendo a todos los presentes. Sakura miró con odio a quien provocaba todo ese martirio.
—Koharu —escupió Tsunade— ya es suficiente.
—Totalmente equivocada, Tsunade. Se creó a ese niño con un objetivo, no como una mascota para que la críen.
—Denle una oportunidad. ¡Sólo una!
—¿Y arriesgar a la aldea? —ruge Homura.
—La ponen en mucho más riesgo luchando contra nosotros —intervino Sasuke con una voz amenazadoramente pasiva—. Shisui está resguardado, nadie lo tocará a menos que sea sobre nuestros cadáveres. Así que cualquier enemigo que Konoha tenga aún sin saberlo puede atarnos en este mismo intente por su estúpido razonamiento.
El nombre de Shisui empezó a ser susurrado entre todos los que le rodeaban. Incluso los consejeros quienes con los ojos dilatados observaban, atónitos a sus contrincantes.
—¿Shisui?
—Ese es su nombre —Tsunade dio un paso adelante— ¡Nosotros también somos de Konoha!… somos Shinobi que protegimos a la aldea por sobre todas las cosas. Velando el bienestar de la villa. Jamás la pondríamos en peligro. Yo soy la Hokage, nieta del primer Hogake, tengo un deber con mi aldea y ustedes, están sembrando el terror en este lugar. Como que me llamo Tsunade Senju, quien dé un paso hacia nosotros sosteniendo un arma, terminará hecho mierda.
Naruto tuvo que reprimir una risa. La situación no estaba para bromas, pero debía admitir que era la primera vez que Tsunade daba un discurso tan motivador y luego terminarlo con una palabra tan… ¿Insulsa? Recibió un golpe en la nuca por parte de Suigetsu quien, con el rostro serio le hacía señas que se controlara.
—¿Cuál es nuestra garantía? —preguntó uno de ellos.
—Si ese niño llegase a causar algún problema que sea de un grado mayor a de cualquiera, ayudaremos a dar la sentencia que deseen.
Sakura tembló. No… Shisui no sería capaz ¿verdad? Ese niño era tan inocente, no podría causar muchos problemas. Pero, pensar en la posibilidad era escalofriante. Sasuke de detrás puso una mano en su hombro.
—Ese niño tendrá mucho poder… se nos será difícil controlarlo si lo adquiere.
Sakura dio un paso al frente, poniendo a todos en alerta, más no se movió más de aquello.
—Entonces lo tendrán que supervisar. Dejaremos que le hagan exámenes cada cierto tiempo —tembló al hablar. Entablar una conversación acerca de su hijo como si fuese una abominación era demasiado—. Nosotros no queremos poner en riesgo la aldea. Queremos estar en paz con ella. Y Sasuke acepta la idea de volver a Konoha, con la condición de que a Shisui sea tratado como uno de nosotros.
Sasuke tuvo que reprimir un gruñido ante eso. No, él no había aceptado nada. Ni regresar a la aldea, ni ofrecer servicios a ella, pero ver el cuerpo tembloroso de la chica borró cualquier deseo de expresar su desacuerdo.
—Queremos ver a ese niño —gruñó Homura.
Sakura tembló, observó a Sasuke quien asentía, desconfiado, pero resignado. No tenían muchas opciones para con Shisui, si querían una tregua, necesitaban acceder a lo que Konoha quisiese. Sino, la tensión y la confianza se romperían, creando una catástrofe total.
No tuvieron mucha opción y con la única carta puesta en la mesa que aseguraba su tranquilidad, aceptaron.
Sasuke trató de llegar lo más rápido posible al lugar, tratando de preparar una manera de proteger a Shisui ante cualquier eventualidad no prevista. Lo encontró llorando a viva voz y más que molestarle, aquel ruido le alivió. Estaba sano, no le había pasado nada a pesar de estar un poco frío por el ambiente.
—Bien hecho, Shisui. Lo lograste, falta poco… sólo un poco más…
Ese día, Konoha conoció a Shisui. La aldea entera confirmó que todo aquel lío había sido por un niño como cualquier otro y aunque hubo algunos que dudaban y poco que se opusieron, se logró llegar a un acuerdo mutuo para tranquilidad de todos. Aquel documento que solo sería propiedad del consejo y competería al Hokage y a los padres del niño puesto en cuestión, decretaba lo siguiente:
El experimento con fines de negociación ante Sasuke Uchiha quedaba anulado. Sin embargo, se le concedería la oportunidad de calidad de vida bajo el respaldo de Konohagakure. Aquel niño quedaría custodiado por los Uchiha, con la condición de tener una vida en paz, sin ansias de poder. De repetirse algún incidente parecido al del origen de la masacre Uchiha, los dueños del experimento permitirían la inmediata eliminación del objetivo en cuestión.
La aldea será educada y tendrá siempre en su memoria la lucha originada por los renegados. Se hará saber de la victoria de Konoha y del rendimiento de los Nunekin. El pueblo sabría lo que era Shisui y garantizarían el trato común de aquel niño como otros.
Nombre: Uchiha Shisui.
Numero: 543, experimento exitoso en supervivencia.
Antecedentes: No registrados.
Estado; Bajo observación.
Custodios: Uchiha Itachi, Uchiha Sasuke.
Sasuke se mordió la lengua para omitir comentarios. Vio a Sakura apretar los puños y a Naruto tratar de contenerse por orden de Tsunade. Que tratasen a Shisui como un objeto cualquiera enfrente de sus padres era más de lo que necesitaban para crisparse los nervios. Pero si con eso aseguraban que Shisui estuviese a salvo, tendrían que tragarse el orgullo.
Aquel día, Shisui respiró por primera vez un aire fuera de la tensión, contemplando con sus inocentes ojos la aldea que de ahora en adelante sería su hogar.
No sé por qué este capítulo me perece feíto y bueno, es porque en realidad no sé describir batallas y lo que quería era librarme de esa parte. ;.; Soy terrible. Este capítulo va dedicado a Cami-chan quien esperaba algo sobre Shisui, si bien no es mucho, al menos sabes cómo estaba XD
Como es de costumbre, pediré disculpas por la demora, pero este es como un penúltimo capítulo xD Luego de casi dos años de FF ;v; se termina LAS… así que, disfruten de los último capítulos. ¡Muchas gracias por seguir el Fanfic!
PERDÓN por todos los errores ortográficos que pueda haber ;w; lo hice a la apresurada en un momento de corta inspiración que llegó.
Atentamente: Shina-chan.
