Capítulo 28 ~Paz~


~En la vida, lo que a veces parece un final, es realmente un nuevo comienzo~


—No está rota.

Sasuke bufó ante la afirmación. Aquello era obvio, él lo sabía, pero Sakura había insistido en revisarle para descartar cualquier daño.

—Respira hondo —pidió la chica.

Uchiha lo hizo, tratando de no gemir de dolor al inspirar a tope el aire. Lo botó y apretó los dientes.

—Solo está resentida, el golpe fue fuerte, un poco más y enserio se habría fracturado —sonrió— ¿Crees poder aguantar un poco de vendas sobre esa zona?

—Depende si es necesario o no —acotó.

—Vale, entonces las pondré.

—Sakura —amenazó.

—Ya, ¡vale! Eh captado. Nada de vendas.

Se quedó parada mientras lo observaba detenidamente, de verdad no podía contenerle el sonreír abiertamente. Tenían suerte de estar parados ahí sin nada más que hacer que preocuparse por cosas banales. Era tan pacifico de ese modo. Sasuke entrecerró los ojos al notarla tan animada.

—¿Qué? —exigió saber.

—Quiero abrazarte —confesó ella, sonrojada hasta las orejas. Su sonrisa no se perdía. Sasuke suspiró y nuevamente se mordió la lengua reprimiendo una mueca, de verdad que dolía. Puede que sí necesitara algunas vendas en ese lugar, si es que eso le ayudaría en el dolor. Le miró desganado, pero sin ánimos de negarle algo. Emitió un pequeño movimiento en los brazos, incitándola a realizar la acción que deseaba.

Sakura sonrió aún más tirándose sobre él logrando que lanzara un pequeño gemido de dolor.

—Pero no así —reclamó en nombre de sus costillas.

Sakura lo apretó contra ella, riendo, oliéndole el cabello y apegando su rostro en el cuello del azabache.

—No puedo creer que sea tan perfecto ahora. Tú, yo, Shisui… es tan perfecto —musitó, sin deseos de separarse.

Sasuke no respondió; sin embargo estaba de acuerdo con eso. Era tan perfecto que incluso asustaba. Aún quedaba algo pendiente que arreglar. Hasta ahora había sido una sorpresa que Madara no apareciera dando rumbos por ahí, incitándolo a destruir Konoha, pero estaba seguro que pronto lo haría. Que estaba al tanto de todo lo que sucedía que no le estaba gustando para nada. ¿O puede que sí? Sasuke abrazó por la cintura a Sakura, sintiendo como su cuerpo ya había cambiado como en antes a pesar de haber pasado pocos días desde el nacimiento de Shisui.

—¿Has descansado? —preguntó. Sakura asintió levemente— Mentirosa.

Ella carcajeó brevemente.

—Si lo sabes, entonces para qué me lo preguntas.

—¿Por qué no lo has hecho?

—Pues, hay muchos heridos y nadie muerto, pero tengo que curarles —le besó en la mejilla ante un incómodo Uchiha—. Gracias por no matarles.

—De todos modos, eso no soluciona nada. Aún quedan por ver qué harán conmigo.

—¡Eso no está en discusión! He hablado con Tsunade-Shishō, dicen que tendrás que hacer servicio comunitario —aquella sonrisa perversa no iba con Sakura, no daba miedo, pero si lo exasperaba, porque sabía que ella disfrutaría de aquello.

—Shisui —habló nuevamente.

—¡Está con Naruto! —vio el entrecejo fruncido de Sasuke— Y Tsunade está con ellos, e Ino y Hinata. En realidad, todos están con Shisui —murmuró algo celosa. Todos querían cargar a su hijo y ella apenas había tenido pocos minutos para disfrutar de él. Lo alimentó y le cambió, le dio cariño durante unas horas antes que todo el mundo se acercara a querer tocarlo como si fuese un regalo nuevo en navidad.

—Deberías haberlos pateado lejos —espetó con desagrado.

A él tampoco de agradaba que un tumulto de gente curiosa haya querido manosear a su hijo para comprobar que era normal. Shisui era un niño, y eso debió haber sido agotador e incómodo para sus pocos días de vida.

—Supongo que será una gran historia para contar cuando crezca, ¿no, Sasuke-kun? —sonrió.

—Hmp. Lo dudo mucho.

Sakura suspiró, Sasuke estaba aún más callado luego de la batalla.

—Oye —llamó, supo que Sasuke le escuchaba, pero no le dijo nada— ¿quieres que traiga a Shisui?

Sasuke le miró. Sintió aquella mirada penetrante sobre ella, pero no era gélida, estaba molesto, fastidiado, aunque no entendía muy bien porqué. De pronto lo escuchó suspirar, sobresaltándola.

—Tienes que descansar —se limitó a decir.

—¿Es una recomendación? —sonrió.

—Es una orden.

Sakura terminó por suspirar también. Asintió. Tendría que esperar por ver a Shisui un poco más. Se subió a la camilla donde estaba sentado Sasuke y la utilizó de cama.

—No es tan cómoda como aquella cabaña —murmuró sonriente— ¿Crees que algún día regresaremos? Me encantaría volver. Después de todo, de ahí es Shisui.

Y era verdad, aquel niño tendría un origen diferente al que hubiera deseado, pero estaba contenta. En aquel escondido lugar había gente maravillosa que no había tenido la oportunidad de conocer a fondo, pero su mejor amigo, sí. Algún día, tal vez, cuando Shisui creciera y las cosas se hubieran calmado, podrían regresar a la villa esta y agradecerles por todo a los ciudadanos. Sasuke pasó un brazo por la cintura de Sakura, sintiendo el calor que emanaba y el leve aroma a cerezas de su cabello, mesclado un poco con el sudor de todo el trabajo. A pesar de eso, era embriagador.

—Hmp.

Luego de escuchar aquello, se quedó profundamente dormida.


Abrió los ojos cuando una pequeña mano tocó su rostro, calentándolo. Tardó un poco en visualizar correctamente el rostro de bebé enfrente de ella, sonrió. Shisui estaba dormido, pero su mano descansaba en su mejilla, obra de su rubio amigo. Levantó un poco su mirada, viendo a Naruto rascarse la nuca, sonriendo divertido, pacífico.

Tuvo ganas de llorar.

Hacía tanto tiempo que no veía a Naruto sonreír de esa manera. Le correspondió la sonrisa, con una más pequeña, pero con el mismo gran sentimiento.

—Lo logramos —musitó ella.

Naruto asintió, con los ojos brillosos.

—Lo logramos, Sakura-chan.

Sakura observó que atrás de Naruto se encontraban todos los demás que le habían ayudado. Desde los nueve novatos, hasta los amigos que había conseguido con el tiempo, su sensei, Iruka y también Kakashi. Tsunade, Shizune, Ino, Tenten, Hinata, Shikamaru... Todos estaban reunidos ahí. Supo que ya había acabado todo, que ya no habría más sufrimiento. Sasuke y ella se encargarían de eso.

Sasuke estaba con ella, se quedaría en Konoha, o al menos de aquello estaba segura. Esa noche también pudo descansar tranquila mientras Shisui soñaba tranquilamente entre ambos, moviendo sus manitos de vez en cuando.

Acoplarse a Konoha tuvo sus pequeños problemas, tenían que vivir en un apartamento mientras Sasuke se encargaba de arreglar todo para tener una casa en la cual vivir y con ello, Tsunade también armó pelea.

—¡Así que quieres levantar a tu clan de los muertos! ¿No?

—Lo que quiero es una casa decente, dentro del barrio Uchiha —contestó con una fría tranquilidad.

—¡¿Sabes cuántos meses tardaría eso?! —refutó la Hokage.

—Tienes disponible todo para que sea posible.

—¡Mocoso insolente! ¡Uchiha de porquería! —insultó, rompiendo su escritorio de un puñetazo y acercándose a Sasuke. Itachi, Sakura y Shizune, los únicos presentes ahí, retrocedieron rápidamente. Sasuke quedó en su lugar— ¡Por el cielo te haré respetarme a golpes!

—Tengo el mismo respeto por usted del que tengo por el estúpido de Naruto. Ahora. ¿Puede hacer eso por su alumna, sí o no?

Sakura tembló.

—¡O-oye, a mí no me metas!

—¡Solo por Sakura! —Tsunade alzó un puño— Pero tendrás que pagarme eso con algo.

—Agradezca que le dejaré ver a Shisui —gruñó.

Tsunade suspiró.

—Dame tres meses. Haremos todo lo necesario para rehabilitar una de ellas.

—Me haré cargo de eso, pero necesito ayuda.

Tsunade tuvo un tic en la ceja.

—¿Qué más quieres, mocoso? ¿Una jardín, una piscina, un retrete bañado en oro?

—Tsunade-sama —regañó Shizune.

—¿Puede hacer eso? —intervino Itachi con una sonrisa.

—¡Itachi-san!

Tan pronto como terminó la pregunta deseó no haberla hecho, Tsunade lo mandó a callar con una simple mirada que hubiese asustado al mismísimo Kyūbi.

—A todo esto. ¿Tú qué haces aquí? —recriminó la Senju.

—Es que yo también necesito una casa —avisó—. Y quise ver si mi estúpido hermano menor tenía suerte en su pedido, si lo tiene, tengo el noventa y nueve por ciento de probabilidades de éxito en mi pedido. Ya que Konoha me debe favores desde hace mucho.

—¿Cuántos favores? —gruñó.

—Nueve años de paciencia a que mi hermano menor intentara asesinarme, más medio mes de intentar averiguar una cura para salvar a Sakura y unos seis meses y medio de chakra gastado para mantenerla viva —volteó a ver a Sakura—. No me mal intérpretes, adoré ayudarte y adoro a mi sobrino, pero no tengo casa, así que…

—¡Bien! Ustedes dos tendrán la ayuda necesaria para hacer lo que les plazca. ¡Tres meses! Solo eso, tendrán todo a su disposición, luego, olvídense de que un día Tsunade Senju les dio apoyo. Porque no lo volveré a hacer.

—Hmp.

—A mí me basta y sobra —agregó Itachi.

—Por cierto, ¿dónde está Shisui? —preguntó Sasuke, viendo a Sakura. Ella miró a Itachi e Itachi alzó ambas cejas.

—Yo se lo dejé a Naruto para venir aquí.

Observó los rostros desencajados de dos personas, más la mirada amenazante de su hermano.

—Por favor, no fueron ni treinta minutos. Naruto no es tan idiota para descuidar a Shisui…. ¿O sí?

—Hay que correr —gimió Sakura, saliendo con rapidez del despacho de la Hokage.


Naruto volvió a soplar haciendo sonidos raros sobre el estómago del bebé, provocando leves quejidos de comodidad por parte de Shisui, Hinata sonrió al ver actuar de esa manera a Naruto.

—¡¿Quién sacó la cara fea del Teme?! ¿Quién? —Preguntó en broma al niño, mientras Hinata se dedicaba a mirarlo con resignación— ¡Tú, Shisui! Pobrecito de ti, te compadezco, saliste igualito al padre, pero al menos tienes un poco del carácter de tu madre. ¡Pero tú no golpearás al tío Naruto! ¿Verdad?

—So-sostenle la cabeza, Naruto-kun.

—¡Ah, sí! —Naruto ya no sabía cómo agarrar al pobre niño— ¡Nē, Hinata-chan, ¿Cuándo tendremos a los nuestros?! Quiero un bebé, pero el nuestro será más bonito, porque sacará mi cara y no la del Teme-suke.

—¿Q-qué? —Hinata enrojeció hasta las orejas. Primero, porque no podía creer lo que Naruto le había insinuado y segundo, porque aquello se podría malinterpretar.

—¡El teme no me deja tener mucho tiempo a Shisui y no sé por qué! Es un amargado, cree que lo mataré. Así que mejor tengo a los míos y no se los presto.

—¡Es la primera y última vez!

Naruto se sobresaltó y volteó a sus espaldas. ¿Cuándo había entrado Sasuke en la habitación? Pasó al bebé a Hinata y enrojeciendo de indignación, se paró para enfrentar a su EX compañero.

—¡¿Y por qué debo alejarme de Sui-chan?!

—¡Porque eres un maldito engendro que no merece vivir! —Señaló en primer lugar— ¡Porque tienes la capacidad mental de una pasa y por ende no podrías cuidar ni de un hámster por una semana sin que este muera de inanición! Y tercero ¡porque te mataré si no alejas esa contagiosa estupidez de mi hijo!

Sakura apareció detrás de Sasuke, caminando directa y tranquilamente hacia Hinata, extendiendo los brazos para tomar a Shisui.

—Gracias, Hinata. —Con una sonrisa y ojos agradecidos a la Hyūga, cargó a su hijo—"De no ser por ti, Shisui podría estar muerto" —Pensó, mirando a Naruto de manera sospechosa— ¿Cómo trató a Shisui?

—¡Muy bien, Sakura-chan! No tienes que preocuparte.

Le sonrió devuelta.

—Nosotros tenemos que volver. Sasuke-kun quiere que… —una gruesa mano se envolviera en su antebrazo, jalándola hacia la salida.

—Nos vamos —expresó con simpleza el Uchiha, saliendo por la puerta del pequeño apartamento del rubio.

Naruto observó a la pareja salir sin decir palabra alguna, los miró con recelo, enfadado por no haber tenido más tiempo con su sobrino.

—Odio al Teme —murmuró.

—Naruto-kun —llamó Hinata con suavidad y ternura—, Shisui-chan tiene que estar con sus padres, aún es un bebé recién nacido. No podremos estar mucho tiempo más con él, necesita de Sakura-chan y Sasuke-kun.

—¡¿De parte de quién está, Hinata-chan?! —pataleó.

—Tendremos los nuestros —terminó sin pensar. Luego, al darse cuenta de su error, tragó saliva enrojeciendo salvajemente. Naruto la observó por un par de segundos, pestañeando incrédulo, luego, la sonrisa se extendió por su rostro, mostrando sus dientes orgullosamente.

—¡TENDREMOS HIJOS, DATTEBAYO!

Hinata sintió que hiperventilaba, pero decidió dejar que el rubio la cargara en brazos y le diera volteretas. Ya vería ella como le hacía para empezar con el primer paso de hacer niños, solo esperaba que Naruto no pensara mucho en eso durante, al menos, un par de años más.


Shisui estaba dormido, pero sus manos formaban pequeños puños que cerraba con minúscula fuerza de vez en cuando, Sasuke estaba recostado en la cama mientras veía a su hijo hacer aquellos gestos, inconsciente. Aún podía ver un poco de hinchazón y sonroso en su regordeta cara, pero a comparación de cuando nació, su apariencia mejoraba con los días. Su piel ya se aclaraba un poco y la mata de cabello negruzco azabache empezaba a notarse aún más.

Miró la pequeña nariz y los finos labios, tenía un cuerpo tan pequeño que apenas llegaba a la longitud de su antebrazo, pesaba tan poco que había llegado a inquietarse por unos pequeños segundos antes de recordar a Karin alegando que el peso estaba correcto para ser un niño con un cuerpo prematuro.

Shisui ya no tenía la apariencia desdichada con la cual lo halló al infiltrarse en la aldea. Casi agradecía que la batalla apenas hubiera llegado a algo pequeño, alejado de la aldea, esta no había tenido más daños que la inquietud de los ciudadanos por el fuego que se percibió. Madara tenía fuertes planes, planes de guerra que tendrían que enfrentar. El niño había pasado un obstáculo, pero estaba consciente de que faltaban muchos más, sobre todo uno en especial.

Shisui había nacido en vísperas de una guerra y sobrevivir a ella sería su lucha, junto a la de sus padres. Ese niño aún tenía mucho que vivir y él se encargaría que la viviera. Acarició su cabello, sintiéndolo como una espesa pelusa. Frunció el ceño.

—¿Adorando a Sui-chan? —Sakura se encontraba en la puerta, apoyada en el marco de madera sonriendo a sus hombres, él alzó una ceja al verla.

—¿Qué tienen todos con ese apodo? —Se ofuscó el moreno— Parece ser que todos lo repiten.

—Es un inofensivo diminutivo.

—¡Qué original! —expresó sardónico. Sakura entornó los ojos desde su posición, reprimiendo una risa— ¿Te unes?

—Lo haré —asintió—, tengo que darle de comer.

—Hn.

—No te pongas celoso, has tenido tu tiempo —avanzando a paso provocativo se arrodilló del lado de Sasuke, subiendo a horcadas de él. Este sintió la necesidad de recordarle que tan sólo había tenido el privilegio una única vez antes del nacimiento de Shisui—. ¿Cómo va esa costilla?

—A punto de colisionar si no te bajas de mí encima —respondió monótono.

—Pensé que te gustaba.

—No ahora —sonrió de medio lado, apuntando con un dedo hacia el bebé a su lado—. Shisui. No seas una mala madre y aliméntalo.

Sakura hizo un puchero, dolida por la frase.

—No soy una mala madre. ¿O sí? —su rostro pasó por uno aterrado. Sasuke rodó los ojos.

—Contando que casi mueres para traerlo al mundo y aun agonizando solo pensabas en mantenerlo con vida, creo que te posicionas en los primeros puestos de las mejores madres del mundo. O puede que una mártir muy estúpida.

—Me gustaban más eso de las posiciones —masculló ella logrando sacar otra sonrisa por parte del azabache.

Ella no se quitó de encima, sino que se echó en el pecho de Sasuke, aspirando su aroma y observando a su bebé soñar con una mirada embobada. Era el bebé más hermoso que había visto en la tierra, y sabía que como madre debía de decir eso, pero no podía evitar recordárselo al mundo entero. Era la madre de ese niño y sintió por ese instante la necesidad de tomarle alguna foto y mostrarlo a la aldea completa. Se reprimió cuando escuchó el penoso suspiro de Sasuke ante la presión que estaba ejerciendo contra sus magulladuras.

—Perdóname —musitó, adormilada.

—Hmp —sintió la mano del Uchiha apoyarse en su cadera, haciendo círculos con su pulgar y enviando una ligera cosquilla que la hizo sonreír como tonta.

—Es el bebé más hermoso de la tierra.

—Hmp.

—Y te amo —intentó.

—… Hn.

Siguió observando al niño quien parecía tan cómodo en su mundo de bebé sin preocupaciones que Sakura se sintió la persona más perversa del universo por tener qe despertarlo, aunque la causa fuera necesariamente buena. Suspiró, dispuesta a levantarse, pero una brazos la rodeado y sintió la cabeza de Sasuke contra su cabello.

—Yo también —contestó en un leve susurro casi inexistente, su ronco acento distorsionaron las palabras pero no lo suficiente para que no lo entendiese. En ese momento, explotó de felicidad, se irguió un poco para alcanzar su barbilla y besarla, luego subió hasta sus labios, depositando un par de besos cortos sobre ella, Sasuke no se inmutó, pero tampoco lo rechazó.

—Te quiero —y luego de esto, Sakura se levantó con cuidado de no tocar las costillas de Uchiha y fue a despertar a Shisui.

—Va a llorar —avisó él.

—Lo sé, pero llorará de todos modos si no come.

Escuchó un suspiro de resignación y con cuidado levantó al bebé en brazos, este gimoteó aún con los ojos cerrados, amenazando con llorar.

—¡Eh! —canturreó Sakura— Hola, Sui-chan. Papá está gruñón hoy, así que no llores.

Sentándose en la cama y con Sasuke a su lado, Sakura desabrochó el cierre de su camisa dejando sus pechos libres, empezó a amamantar a Shisui y este succionó su preciada comida con esmero, logrando un mueca de incomodidad por parte de su madre.

—¿Duele? —indagó.

—Un poco, pero he tenido práctica —bromeó.

—Él no muerde.

—No, pero tiene fuerza para succionar.

—Ah —Sasuke tomó una pequeña mano del bebé y la observó detenidamente—. Ya tiene uñas.

Sakura se carcajeó.

—No pensé que te darías cuenta de eso.

Este se encogió de hombros.

—Cosas de padres.

—Cosas de Uchiha —corrió ella—. Un padre normal estaría saltando de felicidad por el nacimiento de su primer hijo.

—Yo no pienso saltar. Y aunque fuese de esos idiotas, la situación no era la indicada.

La expresión de Sakura se volvió una incómoda, casi lastimera al recordar ese día del cual no había pasado muchos. Recordó el día en que empezaron las contracciones, el rápido nacimiento de su hijo, la huida de los Jōnin de la celda en la que los hermanos Uchiha los habían encerrado sin que ella supiese; la llegada de Konoha, la huida por el subterráneo. Los consejeros y el escuadrón ANBU encontrándola mientras los otros distraían a Sasuke y los demás. Como rebajaron con rapidez a Shisui y Karin, casi sin problemas. Como le arrebataron a su hijo. Se estremeció de inmediato.

—No, no lo era.

Sintió uno de los dedos de Sasuke recorrer la cortada de su sien que había sido originada por una de las patadas al momento del forcejeo con el ANBU. Le oyó bufar.

—No debí dejarte sola. Pensé que ese par de inútiles podrían sacarlos sin ningún problema. Creo que incluso Jūgo habría sido más útil, pero no imaginábamos que… —hizo una mueca de irritación.

—Lo sé.

—Lamento lo que sucedió después.

Sakura le miró, sorprendida.

—No me hagas repetirlo —gruñó él y ella sonrió, enternecida.

—¿Se rompió el hielo?

—Hmp.

—Ay, ya —suspiró con fuerza logrando un quejido por parte de Shisui—. ¡Es culpa de tu padre! Siempre arruinando los buenos momentos con sus monosílabos. ¡Y ni siquiera es una palabra!

—Te acostumbrarás a los chillidos de tu madre —se compadeció Sasuke—, espero.

Sakura deseó asestarle un codazo en las costillas, pero estaba ocupada cargando a Shisui quien aún con sus ojitos cerrados parecía molesto por la interrupción. La chica volvió a mirar al niño con ojos embobados, seguía sin asimilar que fuera la madre, pero lo era y se sentía tan feliz. Miró a Sasuke y lo vio haciendo lo mismo. Sintió que ese momento era una bella y enternecedora escena que nadie más vería y que ellos formaban como cómplices del momento. Ese momento lo llevarían con ellos siempre y morirían guardando esa escena tan privada y sin interrupciones. El primer pedacito de paz que conseguían luego de mucho tiempo, sin nadie para perturbarla.

En ese momento, se prometió, tal como lo había hecho Sasuke, que haría cualquier cosa por aquel niño. Shisui viviría una vida plena, hasta el último día de sus vida, mientras ellos pudiera dárselo.

Viviría por un largo, largo tiempo más… Él lucharía por ello. Y Sakura también. Hasta donde les alcanzara la vida.

Fin


ESCENAS EXTRAS

~Cicatrices de la vida~

Les presento una de las escenas que le escribí a alguien muy especial que últimamente tengo olvidada, pero sé que cuando lo lea, recordará aquellos buenos tiempos. Aquí echamos un pequeño vistazo a un Shisui con unos meses más de vida y una de sus primeras experiencias traumáticas. Espero lo disfruten.

.


Naruto había saltado cuando le dijeron que podría cuidar al pequeño Uchiha por primera vez desde el incidente con el consejo. Sasuke había vuelto a la aldea sin reclamos —ya que al parecer se quejó solo internamente— para ocuparse de su familia, al igual que Itachi quien parecía más que complacido con su estadía en Konoha.

Era la primera vez que Sakura y Sasuke confiaban en él —sin Hinata para supervisar, claro—. ¡Él era un adulto! Sabía cuidarse de sí mismo y también de un bebé, aunque el pequeño Shisui pareciese muy disgustado con que él fuese su niñero. Su escaso ceño fruncido de color negruzco lo indicaban.

El rubio había hecho hasta malabares y le había dado el kunai inflable que Sasuke le había comprado luego de una vergonzosa pataleta que fue celebrada por Sakura ya que había sido la primera que había hecho en toda su vida. Sasuke sí estaba enojado por ello. Pero nada parecía complacer al infante quien aún tenía su entrecejo fruncido provocando unos tiernos hoyuelos en su rostro.

—Demo, Sui-chan ¿qué deseas hacer para que no te aburras? Te saldrán arrugas o en un peor caso, terminarás con la cara de Teme que tiene tu padre —Esto solo pareció empeorar el humor del Uchiha quien lo demostró llenando sus ojitos furiosos de lágrimas— ¡Espera, espera! Ya sé. ¡Vamos a comer Ramen!

El pequeño pareció pensarlo.

—¡No! —respondió de una manera chillona y casi inentendible.

—¿Por qué no? Si es el manjar de los dioses. Comer eso ayudó a que tu tío sea muy inteligente y poderoso, ¿no quieres ser como tu tío Naruto, Sui-chan?

—¡No! —chilló otra vez mientras sus ojitos empezaban a llenarse de lágrimas.

—¿Entonces qué quieres? —expresó irritado.

—To-san.

—¿Tosan? —Alzó una ceja— ¿Tienes tos? Pero si no te escucho hacerlo.

El niño azabache gritó golpeando con las palmas de sus débiles manos el suelo. Naruto abrió los ojos cuando sus oídos sufrieron por el llanto. Estaba seguro que ese niño había sacado el carácter de su padre, pero los pulmones bien desarrollados de la madre. Trató de acercar haciendo caras raras hacia el bebé, pero apenas avanzó un paso hacia él, Shisui intensificó el llanto mientras gateaba lejos del rubio.

—Shisui-chan, ¿quieres mucho a tu papá?

El niño dejó de llorar.

—¿To-san? —su redondeada cara, roja por el llanto se iluminó. Naruto casi se golpea, ese mocoso había estado llamando a su padre «To-san» y él pensaba que era algo referente a la tos. Con razón se había puesto a llorar.

—¡Sí, to-san! ¿Lo quieres mucho?

—¡Chi! —sonrió enseñando dos de sus dientes que aún estaban saliendo.

—¡¿Sabes todo lo que tu padre y tu madre han estado esperando poder salir un momento solos?! Sui-chan, si cooperas, tu papá te premiará. Te dará chocolates y… y…

—¡Angos!

—¡Sí, dangos! Te dará muchos dangos. ¿Quieres portarte bien? Por mientras comeremos ramen ¿Quieres?

Shisui, como todo niño resignado, asintió con una expresión afligida. Entendía a la perfección lo que le habían dicho, aunque las palabras no las entendiera en su gran extensión, le encontraba el sentido a la frase.

Escuchó un poco de ollas chocarse en la habitación continua a en donde se encontraba, y entonces el calor inundó el lugar. Su tío había prendido la cocina. Una vez que Naruto puso el agua hirviendo, estaba dispuesto a llamar a su Hinata-chan para que le ayudara a preparar ramen, él no sabía mucho de cocina y si preparaba algo que no le agradara a su «cliente» este reclamaría con más lamentosos gritos que crearían quejas en los vecinos.

Shisui vio como el Uzumaki caminaba hasta otra habitación y dejaba la puerta de la cocina abierta. Con su pequeña mentecilla de nueve meses de nacido, recordó las palabras de su orgulloso padre: «Está prohibido, Shisui. No debes entrar». Pero ¿por qué no entrar? Todo el mundo entraba, incluso su tío Kiba con Akamaru lo hacían, ¿por qué él no?

Así pues, con sus regordetas y cortas piernas de infante, se levantó tambaleante, con el rostro lleno de satisfacción al darse cuenta que estaba caminando solo. Su madre siempre le celebraba eso y se sentía un poco desanimado ya que nadie estaba ahí para hacerlo, y entonces, dando pasitos rápidos, torpes e inestables, llegó hasta la puerta de la cocina. Recordaba sus primeros mesecitos intentando caminar, cuando su padre, cargando en brazos lo llevaba hasta la entrada para ver a su madre cocinando el almuerzo. Como agarraba los recipientes que desprendían humo y movía una extensa cuchara para revolver las sopas u otras cosas.

Shisui sintió la tremenda curiosidad por hacerlo él también. ¿Qué podría salir mal? Su papá jamás se enteraría ya que su tío Naruto no le descubriría. Se agarró del marco de la puerta para darse impuso; siguió caminando tambaleante hasta llegar a la cocina donde se encontraba la olla aun calentando el agua mas sin hervirla. Shisui vio como un secador colgaba al costado de la base donde se apoyaba el recipiente en esa cosa azul y naranja. Lo había visto salir de la boca de su padre.

Sonrió como todo niño emocionado, con sus hoyuelos saliéndole a cada lado de sus mejillas. Cogió el trapo y con esfuerzo, lo jaló.

Todo fue en cámara lenta: El secador se enganchó en una de las asas del contenedor, este jalado por el peso de Shisui arrastró la cacerola hasta el borde y el peso lo impulsó dejando caer absolutamente todo encima del crío Uchiha quien desconcertado solo pudo observar hasta que sintió su pequeño brazo arder fuertemente.


Naruto estaba hablando felizmente con Hinata, quien había preguntado sobre Shisui y él había estado presumiendo de su forma de cuidarlo, le había dicho con orgullo que el niño se encontraba ya tranquilo en la sala, Hinata le recordó que tuviese cuidado y que regresara con él, pero Naruto siguió conversando por sólo unos segundos más mientras se despedía de ella antes que la Hyūga pudiese llegar a su casa para ayudarlo con la comida.

Toda la realidad volvió cuando antes de decirle a Hinata que la vería cuando llegara, el ruido de ollas cayendo junto al llanto del pequeño lo alertaron de que algo andaba mal. Este no era una queja simple, era un llanto diferente a todo lo que había escuchado antes. Hinata quien estaba aún al otro lado de la línea, le gritó como nunca que fuese a ver lo que pasaba y antes de terminar de escucharla, Naruto corrió espantado y lívido hacia el primer piso. Con terror comprobó que Shisui no se encontraba en la sala y fue directamente hacia la cocina donde el desesperado llanto se intensificó.

—¡Má! —gritó entre sus lamentos. Naruto entró a la habitación y su palidez empeoró. Shisui estaba sentado, completamente empapado, en el suelo sobre un charco de agua, la pequeña olla a un costado del bebé y su débil brazo tenía una alarmante quemadura rojiza a la altura de su antebrazo.

Naruto supo al instante que se había metido en problemas, porque Sasuke lo mataría al enterarse, porque Sakura le golpearía al saberlo y porque en su mente tendría siempre esa imagen desconsoladoramente aterradora, donde despavorido corrió al lado de Shisui para comprobar que su brazo se estaba hinchando por la quemadura.


Era relajante encontrarse así, aunque cursi en algunos momentos, pero muy relajador. Echados en el pasto mirando el paisaje, uno que en otros lugares podría ser mejor, pero Konoha era especial en algunos casos. Sasuke emitió una ligera risa, lo supo porque tembló a su lado antes de erguirse lentamente y besarlo. Correspondió agarrándola se la cintura y profundizando el beso hasta tal punto que pensó en hacer el amor en ese mismo lugar, pero no era tan idiota como para dejarse llevar y terminar siendo descubiertos por terceros. Sería tan vergonzoso para él como para ella.

La separó de sí y le agarró un mechón de cabello.

—Será mejor que pares ya. No debemos tardar, Shisui se resentirá mucho si le dejamos demasiado tiempo con el Dobe.

—¿No era tú quien no quería consentirle?

—Exactamente —logró pronunciar entre cada beso que le lanzaba la chica de ojos jade—, pero luego me culparás de ello. Es odioso cuando repites el típico: «te lo dije» cuando en realidad fui yo quien lo hizo.

—Solo será por un momen…

—¡SAKURA-CHAN! —Sasuke se sobresaltó y levantó su cabeza hacia la colina por donde aparecía Naruto. Se separó de Sasuke quien también se incorporaba con fastidio para ver a su compañero, corriendo a hacia ellos con una expresión aterrada y sin Shisui… Se alarmó.

Imbécil, lo ha perdido. Fue su primer pensamiento. Pero razonó mejor. Si lo hubiese perdido Naruto no tendría el valor ni las agallas para pedir ayuda en ellos, sabiendo perfectamente en dónde terminaría todo. Él se hubiese conformado con buscarlo con su ridículo Kage Bunshin y lo hubiese encontrado en donde fuese, la aldea no era tan grande como para que su hijo teniendo unos pocos meses se esconda tan bien, y aún la gente viéndolo, sabría de quién era y le ayudarían a Naruto para encontrarlo. Sakura y Shisui se habían hecho muy famosos en la aldea. Todo el mundo quería ese bebé como si fuese una carga mutiladora de ternura, al menos, la mayoría. Había algunos que guardaban reservas sobre el niño.

No, Naruto no lo había perdido y Sakura estaba muy en lo correcto al encontrarse preocupada. Él lo estaba, su ceño fruncido lo delataba. Algo grave había pasado.

—¡Teme, Sakura-chan! —Lloriqueó Naruto— ¡No fue mi culpa, lo siento de verdad! ¡No tenía idea, ni siquiera sé cómo Shisui llegó ahí, dattebayo!

—Cierra la boca, usuratonkachi. ¿De qué demonios hablas?

—¿Dónde está Shisui? —se adelantó Sakura, el azabache tuvo un deja vu de hacía diez meses atrás cuando el consejo raptó a su hijo.

Frunció el ceño.

—En el hospital —sollozó.

Sasuke se levantó rápidamente seguido por Sakura quien al ya estar completamente incorporada no vio rastro del Uchiha que la acompañaba, Sasuke ya debería estar de camino. Antes de empezar a correr observó a su compañero retorcerse en el suelo de dolor, el azabache se había encargado de eso así que ella no estaba dispuesta a seguirlo, la incertidumbre de lo que le sucedía a su bebé la carcomía por dentro. Corrió a todo lo que le dieron sus fuerzas.

Naruto corrió luego de pasado el dolor al hospital, tenía que estar ahí, el pequeño Shisui se encontraba en ese lugar por culpa suya y era su deber acompañarle en ese dolor. Al entrar ese lugar parecía el mismísimo mercado. Ino, Hinata, Sai, Neji (quien se veía con una cara de «¿qué vela tengo en este entierro?»), Tenten con su aura preocupada, Kiba con Akamaru quien también se veía deprimido, Rock Lee quien tenía cascadas en los ojos, y un poco más que no le importaron hasta que llegó a Kakashi quien lo miraba con lastima y burla.

—¿Qué ha sucedido? —preguntó con voz temerosa, ese lugar parecía un velorio.

—¡¿Qué ha pasado?! —Saltó Ino con una vena en la frente— ¡Eres un sínico!

—Ino-chan —musitó Hinata.

—¡No te metas por el momento, Hinata-chan! ¡Ese idiota que sepa que le dejará una cicatriz de por vida al pequeño e indefenso Shisui! ¡Ah, Naruto, si crees que yo estoy enfadada anda ver a Sasuke-kun que parece un desquiciado asesino!

Naruto tragó saliva. Desquiciado era de por sí, asesino también. Lo que le preocupaba no era cómo se viese el Uchiha, sino lo que le haría. Por una de las blanquecinas puertas salió Sakura quien lo vio envenenada y detrás de ella, Sasuke con Shisui en su pecho quien dormía plácidamente con restos de lágrimas en los ojos, su bracito estaba más rojo que cuando lo vio, pero envuelto en algo parecido al plástico que no supo identificar.

Sonrió al darse cuenta que hasta Sakura sabía que Shisui era más encariñado a Sasuke que a nadie, en definitiva Sasuke era un buen padre… a su manera.

Retrocedió un par de pasos cuando el moreno enfocó su mirada serena en sus ojos azules y pasó a Sakura con un cuidado excesivo a Shisui. Si Naruto no lo conociese bien, hubiera jurado que no reaccionaría mal por la cara que traía, pero sus esperanzas se fueron al caño cuando vio que sus manos formaban un puño y una que otra chispa color azul salía de ellas. Estaba furioso, enloquecido. Sí, Ino tenía toda la razón.

Sintió como su mejilla era aplastada contra sus dientes y su cuerpo cayó de espaldas. Todo el mundo en vez de defenderle, se apartaron para no salir lastimados.

—Teme —pidió con voz lastimera.

—Te lo dejo por treinta minutos. ¡Sólo treinta minutos, estúpido animal! ¡¿Y le quemas el brazo?! ¡¿A eso le llamas: «responsabilidad»?! —alzó la voz.

—¡Yo no sabía que…!

—¿Qué no sabías, Naruto? —un escalofrío recorrió el cuerpo del rubio.

Cuántas veces deseo que Sasuke le llamara por su nombre y no por insultos, pero esta vez el que lo llamase así solo representaba problemas.

—¡Estoy arrepentido 'ttebayo! Yo no tenía ni idea de que Shisui ya caminaba. Si lo hubiese sabido no habría dejado la puerta abierta y…

Otro golpe asestado por el Uchiha mayor. Entonces logró percibir la presencia de Itachi.

—¿Qué le pasó a Shisui? —preguntó con un tono angustiado.

—¡Miren nada más! ¡Utilizan a Naruto de piñata y nadie me invita a la fiesta! Yo pido la cabeza —se carcajeó Suigetsu.

—Cierra ya la boca, sardina, solo empeoras las cosas.

Naruto se quejó de dolor cuando sintió un dolor agudo en el trasero. Karin refunfuñó algo inentendible.

—No me jodas, quería contribuir también. ¿Cómo se encuentra Shisui-chan? ¿Le han asado el brazo y aún no es navidad?

Fue alguien, no supo quién pero Suigetsu también terminó siendo golpeado. Miró a Sasuke, esperando que se hubiese cansado.

—¡Cierra la boca! —Nuevamente lo golpeó enviándole al suelo… otra vez— Si la abres juro que te mato, Naruto. Y sabes que cumplo mis promesas.

Él lo sabía, por eso se calló. Decidió mirar como el pequeño Shisui le observaba con sus ojitos adoloridos, al parecer se había despertado con todo el lio armado. —Gomen nasai, Sui-chan —lloriqueó nuevamente.

Shisui le ignoró y como todo bebé acongojado, buscó a la persona con quien le agradaba estar. Sasuke cargó nuevamente a su hijo quien se sintió seguro en brazos de su padre y volvió a cerrar sus ojos entre verde y negro, y entre preguntas de cómo está y cómo se hizo eso (por parte de Itachi), la familia Uchiha se fue a descansar… Naruto pasó la noche en el hospital y Hinata fue quien le hizo compañía, al menos Sasuke se había encargado de hacerle pagar cada lágrima que derramó Shisui, aunque, Kakashi se dio cuenta que aún Naruto tenía mucho que pagar.

.

.

.


Nota del Autor: Con esto dejamos en claro algo, Naruto deberá tener supervisión incluso con sus propios hijos si no quiere terminar haciendo Ramen con carne de bebé D:

Con esto, señores, llegamos a una etapa difícil que es el final… ¡Final de este fic! Dios, dos años con esto y fue: hermoso. Lamento todas las demoras que tuve, me excusé mucho por ellas, pero cada una fue cierto. Este año tuve una perdida muy dolorosa que fue de uno de mis gatitos, machos. Meque, mi pequeño fue envenado por gente mala y tuve un traumatizante episodio de verlo gritar y sufrir de dolor. Lo vi revolcarse en el suelo por el sufrimiento… hasta ahora cuando cierro los ojos lo veo ahí, sufriendo. Lo llevaron al veterinario, estuvo internado dos días, intentando desintoxicarlo, pero antes de cumplir su tercer día, murió de un paro cardiaco. Este capítulo de mi vida realmente fue muy traumatizando para mí y tuve serios problemas para seguir con todo esto, porque me sumí en una gran depresión. Yo adoro a mis animales como si fuesen tanto mi hermano o mis mismos padres. Son mi familia, una parte de mí. Con ellos seco mis lágrimas y ahogo mis frustraciones. Son un gran apoyo emocional para mí.

Así que, terminar este año sin uno de mis gatitos, es demasiado doloroso, sobre todo porque se acerca mi cumpleaños y sé que no tendré a uno que fue mi engreído.

Sin embargo hice un esfuerzo y terminé este capítulo con una escena extra que quería compartir con ustedes. Estaba pensando subir más, pero creo que será después. Pienso hacer un epílogo, este fic se lo merece. Ya sabrán de dónde vino el sueño de Sasuke, que muchos o pocos recordarán. Si no, repasen los capítulos, por ahí estará. xD

¡UN GRAN AGRADECIMIENTO!

A todos mis grandes lectores que soportaron cada y una de mis demoras, quienes me apoyaron en mis inicios, muchas gracias por todos los consejos, los vistazos de los errores y ayudas para mejorar. Gracias, de verdad, a todos los que me apoyaron durante todo este tiempo. Poner todos sus nombres sería llegar toda una barbaridad pero quiero decirles que los adoro por haberme tenido tanta paciencia, por esos reviews que me regalaron. ¡Los adoro! Los fickers necesitan lectores como ustedes que comenten y den ánimos en cada capítulo. Nos ayudan a seguir y hace de este hobbie algo realmente inolvidable.

Creo que ya me extendí mucho, pero realmente todo lo que tengo para decir no cabe en una página, pero se resume en un extenso e infinito.

G

R

A

C

I

A

S

¡Espero verlos en otras historias! Nos veremos pronto.

Shina Uchiha