CAPITULO 8

(Pov Damon)

Estaba fumando apoyado en la limusina, ahora me habían dejado este trabajo a mí, el de llevar a unos y a otros pero hasta ahora no había escuchado nada interesante, eran bastante reservados con esto y no dejaban asistir a cualquiera a sus entregas nocturnas y por alguna razón, tenía que ir escalando poco a poco.

Abrí el pequeño frasco blando que tenía en el bolsillo y puse un poco sobre mi mano, esnifé la coca y limpié mi nariz.

Guardé el bote blanco justo cuando la hija y la mujer de Hannival venían.

Abrí las puertas, la joven parecía emocionada, era guapa se parecía a su madre, y tenía los ojos como su padre.

Subieron en el coche y yo subí, arranqué la limusina.

-Hacia donde-.

-Hacia el centro- dijo distraídamente la mujer-.

Miré por el retrovisor a la hija de Hannival, pobre chica si supiese las atrocidades de las que estaban acusados los miembros de su familia.

Miré al frente y fui donde me dijeron, al centro, con el GPS no era muy difícil.

-Espéranos aquí- dijo Anny-.

-Si señora-.

(Pov Jade)

Esto de estar en la cuidad era excitante, nunca había salido, había mucha gente y muchos sitios donde ir fui con mamá a comprar ropa y juguetes y también fuimos a tomar un café con pastas en un sitio muy bonito con manteles rosas de puntillas.

Cuando volvimos al coche ese hombre de ojos claros muy claros y de pelo negro con tatuajes me miraba muy fijo por el retrovisor.

Abracé a mi muñeca y le miré sin saber muy bien cómo actuar.

Nunca nadie me había mirado así. ¿Porque me miraba así?.

-Volvemos- dijo mi madre mirando su móvil-.

-si señora-.

Su voz era medio ronca y autoritaria, dura y severa casi tanto como la de mi padre o la de mi tío Troy.

Su pelo estaba cortado de una manera rara y en su nariz había un poco de sangre pero no dije nada, esperé a llegar a casa.

Mi madre bajó al ver a mi padre bajarse de su coche.

-¿Cómo te llamas?- susurré-.

-Damon, señorita-.

-Yo soy jade- le dije-.

Asintió y sonrió.

-Lo sé señorita-.

Sonreí.

-podemos ser amigos-.

-No lo creo, su padre no lo aprobaría-.

Eso era verdad.

-Jade!- dijo mi padre-.

Salí del coche y fui a abrazarle.