CAPITULO 12

(Pov Damon)

Entré a casa y no había nadie. Subí las escaleras para buscar alguna cama, pasaba de estar en la habitación donde todos escuchaban cómo y cuando llegaba.

Había una puerta abierta y entré sin más, había una vela encendida y una cama, el viento azotaba los cristales.

Me quité la camiseta y me tumbé en la cama, había un bulto debajo de las colchas, las descubrí y la pequeña Jade estaba mirándome con sus grandes ojos azules.

-Hola- susurró ella-.

-Hola- dije-.

Esa curiosidad de la que hace unos momentos era preso vino hacia mí golpeándome y mi polla se irguió exigente por lo que quería tomar.

La besé en la boca y su sabor era bueno, no había besado a muchas casi siempre había pagado por dinero y con mi trabajo la cosa era complicada.

Rompí lo que quiera que tuviese puesto con ágiles movimientos y me coloqué entre sus piernas, me sorprendió el hecho de que no gritase, no dijo nada, se quedó quieta y mirándome expectante.

La volví a besar y su boca se abrió para tomar un poco de aire, lo aproveché y metí mi lengua moviéndola despacio y rozando cada milímetro de su boca.

Mi respiración se aceleraba por momentos.

Metí mi mano en sus bragas rosas de encaje, ella juntó las piernas.

Negué y las abrí, pero volvió a cerrarlas.

-Para- siseé-.

La giré sobre la cama y bajé la tela de su ropa, desabroché mi pantalón y la tomé desde atrás, sus pechos eran generosos pero hasta ahora no había podido tocarlos. Los cogí con mis manos eran la medida perfecta y entré en ella una y otra y otra vez hasta que ella calló desvanecida sobre la cama al igual que yo. Poco a poco mis ojos se fueron cerrando y caí en la más absoluta inconsciencia.

(Pov Jade)

Pensé que todo había sido un sueño, un sueño muy raro había soñado con Damon. Pero al girarme en mi cama me di cuenta que no... no era un sueño estaba durmiendo y sin ropa a mi lado.

¿Qué había pasado anoche, que fue eso que me hizo?.

Me tapé la cara al ver esoentre sus piernas.

Damon me miró son sus ojos grises y yo le miré fijo sin saber que decir.

-Oh... no... Mierda, mierda, mierda-.

Se levantó y se puso la ropa que estaba tirada por la habitación las sábanas olían a él.

Me tapé con las sábanas.

-Esto no ha pasado ¿Vale?-.

-¿Que hemos hecho?- susurré-.

-¿Cómo?-.

-Anoche hicimos algo pero... ¿que era?-.

-Mierda- siseo y se sentó a mi lado- mira... lo de anoche no fue nada, lo de anoche fue... una cosa de amigos, no fue nada y no se volverá a repetir nunca- eso me dejó algo decepcionada... me había gustado, me había gustado estar tan cerca de él- y no se lo digas a nadie-.

-¿Por qué?-.

-No lo entenderían-.

-¿Entonces somos amigos?-.

-A escondidas-.

-Pero yo quiero que hagamos lo de anoche-.

Él me miró y no dijo nada.

-Eso...-.

-Es algo de amigos ¿no?-.

-Si...-.

-¿Entonces?-.

-Vale, entonces vale, lo haremos pero nadie puede saberlo-.

-Vale- susurré-.

-Me voy-.

Asentí y vi como se marchó, no sabía que los amigos estaban tan juntos.

Quizás por eso papá no me dejaba tenerlos.