gracias por sus review :D! espero que les guste esta humilde historia c:
Entró al departamento de la joven apartándola bruscamente de la puerta, miró a su alrededor y se sorprendió un poco, el lugar estaba repleto de ropa tirada por todos lados, basura de comida chatarra, cuadernos y trabajos desparramados, era un desorden, ni siquiera en su adolescencia su habitación lució así, se asombró un poco al pensar en una mujer que viviera en esas condiciones. Se volteó a verla, estaba de pie junto a la puerta, apoyada en su espalda, mirándolo fijamente, sin una cuota de duda en su mirada o postura.
Sus ojos zafiro se encontraron con los ébanos de él, no supo por cuanto tiempo, sintió que fue una eternidad, por un momento pensó en razonar con ella, en darle la opción de que se retirara del juego limpiamente, sin herir a terceros, en este caso, a su padre.
Pero había algo en la postura decidida de la mujer, que lo descolocaba, que le molestaba y le hacía hervir la sangre de furia, ¿Cómo podía mostrarse tan orgullosa en su posición? ¡Había perdido! Él la tenía en su mano, le diría a su padre y ella saldría del juego con las manos vacías.
No había otra opción, no la conocía pero su intuición no le fallaba, esa mujer era peligrosa, no podía irse por el camino fácil, ella no daría su brazo a torcer. De eso estaba seguro, le costaba admitir que aquella mujer que siempre miraba en la clase de administración no era otra más que Nina… si hubiera hablado con ella antes, cosa que no hizo por orgullo, él no se acercaría a una mujer a cortejarla, tarde o temprano las mujeres que le atraían se acercaban, él no movía un dedo, pero con ella fue distinto, eso jamás pasó, nunca cruzó palabras con ella, si hubiera conversado con ella, si se hubieran dirigido algunas palabras antes, seguramente la hubiera descubierto la misma noche de la cena. No habría tenido dudas.
¿Por eso lo miraba con burla esa noche? ¿Ella lo había reconocido? Claro, tenía fama en la Universidad, de buen estudiante y de un casanova… hasta a él le habían llegado rumores de su propia persona, cuentos que nunca pasaron, otros a medias, y algunos acertados. Le sorprendía la imaginación que tenían para inventar cosas, y también, el interés que tenían en su vida.
-¿quieres una taza de té?-la voz de la mujer lo sacó de sus pensamientos, lucía tranquila, demasiado para su gusto.
-¿me quieres joder?-preguntó mirándola de pies a cabeza, bajo toda esa ropa, estaba ese cuerpo de sirena que había tenido la mala suerte de conocer.
-¡pero que grosero! Le diré a tu padre-se burló
-basta de juegos Nina-se acercó a ella acortando la distancia a unos diez centímetros, podía apreciar con detenimiento las delicadas facciones de la chica, su rostro redondo la hacía lucir un poco infantil, sus labios rosados y carnosos lo invitaban a probarlos, y sus ojos… sus ojos de un azul tan profundo que lo cautivaban, era como si el mar estuviera encerrado en sus iris, profundo y lleno de secretos.
-deberías llamarme madre, Vegeta-siguió burlándose
-¿crees que llegarás a serlo con lo que le diré a mi padre?-respondió con actitud de suficiencia
-mmm y ¿Qué le dirás a tu padre?-preguntó con un tono de voz juguetón, acortando aún más la distancia de ambos, él era más alto que ella por solo unos centímetros, podía sentir la respiración de la mujer en su rostro, tragó saliva disimulando su ansiedad, la cercanía de ella lo estaba provocando, y no demostraría un ápice de sumisión ante sus encantos femeninos.
-la verdad-respondió roncamente
-y ¿Cuál es la verdad?-siguió jugando con él, esa mujer lo estaba sacando de quicio, recién la conocía hace un día apenas y ya le desagradaba, no quería imaginar tener que convivir con esa arpía un día más.
-que eres una farsante-contestó acercándose al rostro femenino, estaban ahí, a tres centímetros de distancia, provocándose, ¿quién caería primero?
-¿una farsante? No… estás mal Vegeta Ouji-habló calmadamente
-mi vista no está mal-dijo sin despegar sus ojos de los de ella
-y ¿Qué es lo que ves?-pronuncio lentamente, bajando el tono de voz, provocándole un espasmo en el cuerpo masculino, trató de calmarse y no demostrarle lo que ella estaba provocándole.
-que no eres ni rubia ni de ojos verdes… que finges ser alguien que no eres-sus labios rosados se abrieron levemente
-¿crees que le importe?-preguntó fingiendo preocupación, Vegeta frunció el entrecejo, esa mujer lo estaba poniendo de muy mal humor
-¿Qué crees tú farsante?
-mmm que no le importará… sigo siendo hermosa ¿no?-contuvo la respiración cuando la mujer se acercó peligrosamente a sus labios-no es necesario que se lo digas Vegeta… podemos arreglarlo entre nosotros ¿te gusta la idea?-al comprender a lo que se refería la mujer, tomó sus brazos con sus manos de forma brusca y la empujó hasta chocar con un mueble, corrió la ropa y papeles de la superficie y la sentó, sin soltar su agarre, se acercó al rostro de la joven, la mujer lo miraba atentamente, respirando agitadamente.
-quizás podamos "arreglarlo" a tu manera, después que se lo diga a mi padre-habló rosando sus labios con los de él, y haciendo uso de la poca fuerza de voluntad que le quedaba, soltó a la mujer de su padre y salió rápidamente del departamento de la mujer.
La chica trató de contener la respiración, creyó que la besaría, y se había preparado para ello. Ese hombre sí que tenía bien ganada su fama… era endemoniadamente atractivo, su cuerpo era como un imán que atraía con su fuerte magnetismo. Suspiró y se bajó de la mesa, y se quedó de pie pensando.
Conocía a Vegeta, como no conocerlo, la mayoría de las chicas hablaban de él, de lo buen amante que era, de lo buen estudiante que era, que venía de una familia adinerada, etc… hace un par de años que se encontraban en la misma clase, y entendió porque hablaban tanto de él, el hombre era demasiado guapo, si hubieran entablado conversación de otra forma, en otra situación, quizás pudieron ser amigos, o incluso amantes… pero no. Rió mentalmente y sacó su teléfono móvil y marcó a su futuro esposo.
Él ya le había advertido sobre su hijo mayor, que sería complicado conseguir su aprobación, por eso debían casarse, así Vegeta no podría meterse, no tendría derecho a opinar u oponerse.
Era todo lo contrario a su otro hijo, él menor había sido cortés y amable, no había cuestionado nada, ni mucho menos la había insultado, rió al recordar la noche anterior, no creyó que la trataría así, lo había subestimado, pero la apariencia que usaba para trabajar estaba dando resultados, su rol de chica fácil funcionaba a la perfección.
El teléfono del padre del chico arrogante no contestó, sonaba apagado, suspiró y dejó el móvil en la mesa, se sacó la casaca y la dejó en el sofá, caminó a su cuarto y se lanzó a la cama, debía descansar un momento, ya que esa noche sería la última de su trabajo.
…...
Moría de ganas de ir a la casona familiar y decirle a su padre lo que acababa de descubrir. Esa chica tenía los días contados, cuando su padre se enterara la sacaría de su vida, estaba seguro de ello.
Su padre no toleraba las mentiras al igual que él, sintió pena por el viejo, lo vio tan entusiasmado con Nina, que empezaba a dudar en confesarle el secreto de esa mujer, no quería herirlo, la decepción que sufriría en el momento en que le dijera lo estaba haciendo sentir culpable, pero tampoco podía dejar que esa mujer se saliera con la suya, si al menos hubiera sido honesta… y haberse presentado como realmente era… quizás no le habría molestado tanto, y hasta… pudo hacer un esfuerzo por llevar las cosas en calma por su padre.
La imagen de ella sometida entre sus brazos encima del mueble no dejaba su cabeza, pudo ver que Nina también lo deseaba, se arrepentía de haber dejado a su orgullo hablar, hubiera querido probarla en ese momento, pero no podía darse ese lujo, ella era una farsante, le mentía a su padre, trabajaba como prostituta y quería quitarle el dinero a su padre… él no podía caer tan bajo y engañar de ese modo a su padre. Muy prostituta que fuera, su padre estaba interesado en ella, al punto que la haría su mujer por escrito…siempre creyó que su padre había estado muy enamorado de su madre, como nunca lo vio en nada serio con una mujer, y ahora… ahora que quería volver a casarse lo hacía dudar, no era que creyera que no podía volver a amar, pero el que sucumbiera a los brazos de esa Nina era lo que lo hacía repudiar la idea, no podía comparar a su madre con aquella mujer fácil… claro, ella era más hermosa… pero seguía siendo una prostituta mentirosa.
Detuvo su auto en el Hospital público de la ciudad, suspiró resignado y salió del automóvil de mala gana. Sería una larga jornada.
Abrió su casillero y sacó su delantal, abotonaba la prenda mirando el interior de la casilla.
-luces fatal-la voz de su compañero rompió el silencio de la habitación
-deja de fastidiar Kakarotto-su compañero de Universidad que conocía de toda la vida, era un amigo de infancia, sus padres se conocían desde antes que ellos nacieran, el padre de Kakarotto era un prestigiado abogado, muchas veces trabajó para la compañía hotelera de su padre, el hermano mayor de su amigo también era abogado, solo Kakarotto había decidido estudiar medicina, al igual que él. Kakarotto era un hombre amigable y alegre, igual de casanova que él, solían salir juntos a disfrutar un buen rato con chicas, últimamente no lo hacían seguido, quedaban cansados después de tantas horas en el Hospital.
-algo te pasó-habló sin mirarlo, abriendo el casillero contiguo al suyo-¿Qué es?
-ni te lo imaginas-sonrió de lado-el viejo nuevamente anda con una puta-bufó al recordar a la mujer
-y ¿la novedad sería?-preguntó confundido, sabía que el padre de su amigo, desde que falleció su mujer que actuaba extraño, después empezó a recurrir a prostíbulos y club de damas de compañía.
-se casará con una-dijo riendo irónicamente-está demasiado buena la maldita… pero está detrás del billete del viejo
-¿Cómo lo sabes?-se volteó a verlo mientras abotonaba su delantal blanco
-porque lo engaña-cerró el candado y giró a ver a su amigo-se disfraza, y la mejor parte-sonrió burlesco-es una compañera de la U
-¿Cuál es? Si es tan guapa como dices debo ubicarla-preguntó interesado mientras salían del cuarto y caminaban por el pasillo
-no sé si la ubiques… no es de nuestro entorno-pensó un momento-tiene el pelo turquesa y ojos-
-azules-interrumpió-si la conozco es Bulma-habló sorprendido por lo que acababa de confesarle su amigo-oh por dios… Bulma es una ¿prostituta? No puedo creerlo-decía para sí mismo
-un momento… se llama Nina ¿quién es esa Bulma?-preguntó confundido
-¿Nina? Ah… maldita sea-rió-Bulma es una chica que conocí en el laboratorio, estudia ciencias general, es demasiado inteligente, hace una especialidad en física, química e ingeniería mecánica-pausó para pensar-esa Nina de la que hablas… estoy seguro que es Bulma… es la única chica de la U con ese color de pelo… y aunque no lo creas es natural-rió mirando el rostro confundido de su amigo
-pero… ah diablos-rió molesto-claro… si trabaja en ser una zorra tiene que tener un nombre falso-analizando los detalles que le acababa de decir su amigo, su padre la había presentado como Nina… él tampoco sabía eso ¡maldita mentirosa! Tenía totalmente engañado a su padre…-¿Cómo la conociste?
-es amiga de un amigo… y me la presentó en el laboratorio, necesitaba ayuda con un trabajo… me ayudó, claro no gratis… me cobró-Vegeta bufó al oír eso último-es ella… estoy seguro… y claro, es endemoniadamente atractiva-se giró para verlo-estás en un gran embrollo
-no… le diré a mi padre que es una farsante y la dejará-respondió seguro de su plan
-no solo hablo por eso… es atractiva, eso es tu debilidad-rió por su propio comentario-es una chica con armas de tomar… yo me cuidaría, te puede salir el tiro por la culata
-já… a ella le saldrá el tiro por la culata-dijo serio mientras miraba hacia el frente-ya lo verás Kakarotto…
-si tu viejo se quería casar con ella… ¿estará enamorado?-preguntó temeroso por la respuesta
-nah… se le pasará con lo que se enterará hoy-sonrió de lado
-ten cuidado Vegeta… podrías hacerle daño-detuvieron el paso-yo me lo pensaría dos veces-le dio unas palmadas en el hombro y entró al ascensor, dejándolo solo en medio del pasillo.
Caminó hasta la sala de emergencias y se puso al día de los detalles de los pacientes, revisó los documentos y fue atendiendo a las personas de esa habitación una por una, por esas horas de trabajo, olvidó por completo su dilema con su padre.
…...
Secó su cuerpo con tranquilidad, se frotó una loción corporal y empezó a vestirse. Usó un vestido azul real de tela suave, que se adhería a su cuerpo inevitablemente, se puso unas pantys negras y se colocó sus tacones altos.
Le encantaba la siguiente parte, amarró su cabello en una coleta y se puso la malla para sujetar de manera eficaz los rebeldes mechones, abrió el estuche de sus lencillas y las lubricó con el líquido de lentes de contacto, odiaba usarlos, encontraba mucho más bellos sus ojos azules, pero debía ocultar su apariencia lo que más pudiera, se puso los verdes y empezó a maquillarse. Una vez lista, se acomodó la peluca rubia ondulada, la peinó y sonrió en frente del espejo.
Tomó su bolso y escondió su cuerpo en un abrigo largo con capucha, no podía dejar que alguien la viera salir con esas fachas de su departamento, aunque pronto todo eso terminaría… se mudaría a la mansión Ouji y ya no tendría que usar esa apariencia de mujer fácil.
Aun agradecía haberse encontrado con Vegeta Ouji en su vida, ese hombre mayor era quién la sacaría de sus miserias, le costaba asumir el error que había cometido desde niña, si hubiera sido más paciente, no habría pasado por tanta pellejería, pero ahora todo eso quedaría atrás, ese hombre le había prometido una vida nueva y su ayuda, y estaba dispuesta a usarla.
Entró a su lugar de trabajo feliz, ansiaba ver la cara que pondría su jefe cuando renunciara. En el camino se encontró con sus compañeras, meseras, bailarinas, otras damas de compañía al igual que ella, y prostitutas. Porque sí, ella no vendía su cuerpo, podía hacerlo si ella quería, pero jamás accedía a ello, le pagaban por su compañía, debía ser encantadora y coqueta, así siempre volvían y la buscaban, había estado en diferente eventos acompañando a políticos, dueños de compañías, hombres solitarios, incluso mujeres, lo que odiaba de su trabajo era el fingir ser alguien que no era. Pero pronto eso terminaría…
-Nina-se volteó a ver a su compañera, era su amiga, Milk, se conocieron en ese recinto, ambas entraron al mismo tiempo a "señoritas lindas", Milk ejercía el mismo rol que ella, usaba una peluca de pelo liso, color rojo intenso, lencillas verdes, se pintaba las cejas, ya que sus cejas negras intensas no estaban a tono con el color rojo de su cabello postizo, su amiga trabajaba ahí para ayudar a su padre, estaba muy enfermo, tenía un trabajo de mesera durante el día y por las noches de dama de compañía, siempre admiró la fuerza que tenía, jamás se mostraba triste o débil, siempre lucía alegre y fuerte-¿Qué tal te fue con el viejo?
-hola "Evangeline"-rió por el nombre de su amiga-excelente…-sonrió triunfante-me fue tan bien que vengo a renunciar-los ojos de su amiga se abrieron con sorpresa, la abrazó con fuerza y le sonrió
-¡eso es genial! Al fin podrás salir de este ridículo lugar-dijo saltando entusiasmada en su mismo lugar
-no me iré sola Milk-la susodicha la miró confundida-apenas logre mi objetivo, te sacaré de aquí… no dudes de eso-la peliroja artificial abrió los labios sorprendida
-¿a qué te refieres Bulma?-la miró confundida
-vendrás conmigo… te daré un trabajo y trasladaremos a tu padre a una clínica, lo sacaremos del Hospital público-le sonrió a su amiga
-pero Bulma… ¿Cómo conseguirás eso?-miró emocionada a su amiga
-ya lo verás… muy pronto nuestras vidas van a cambiar-abrazó a su compañera-ahora iré a hablar con Roshi-le sonrió y soltó su agarre, dejó a su amiga atrás y caminó hasta la oficina de su jefe, golpeó la puerta y esperó.
-adelante-escuchó a su jefe hablar y entró rápidamente
-hola Roshi-habló con seguridad
-¡Nina! Que gusto verte-el viejo salió de su escritorio y caminó hasta ella
-será la última vez Roshi-sonrió triunfante, el viejo la miró confundido-renuncio
-¿renuncias? ¿Estás segura?-Bulma puso sus manos en su cadera y lo miró decidida
-claro… no te molestes en mis remuneraciones ni seguros, sé que al renunciar, pierdo rodo eso-el viejo tocó su bigote pensativo
-eres una de mis mejores chicas… pero bueno… no te puedo obligar-suspiró-que te vaya bien en tu vida Nina-puso su mano en el trasero de la chica y lo acarició en movimientos circulares, ante el contacto, Bulma dio un respingo y lo golpeo fuerte en la cabeza.
-¡viejo pervertido!-gritó con el rostro enrojecido, salió de la oficina dejando atrás a su jefe en el suelo lamentándose por el golpe, sonrió una vez afuera, sintió vibrar su teléfono y lo revisó, su amiga le había dejado un mensaje, no podría despedirse de ella, ya se había ido a trabajar.
Entró a su auto y se sacó la peluca con efusividad, destrozó la malla con nada de cuidado, buscó en su bolso el estuche de los lentes de contacto y con su espejo de mano, procedió a sacarse las molestas lencillas.
Era libre ¡ya no trabajaría soportando a idiotas! Bueno… ahora tendría que soportar a uno solo, y sabía que sería complejo, podía tener a cualquiera en la palma de su mano, pero el hijo de su salvador… sería difícil de manejar.
Ese hombre la quería fuera de su familia, y ella no se lo haría sencillo, Bulma Brief siempre conseguía lo que quería.
gracias por leer c: y si se quiere dar la molestia de dejar un comentario, bienvenido sea C:
