gracias por sus comentarios C:

aquí un nuevo cap xd


Sintió sus grandes manos rodear su cintura, contuvo el aliento cuando el rostro del hombre se inclinó para besarla, se sentía nerviosa, hace mucho tiempo que no estaba con un hombre, y ese en especial era para derretirse… corrió su rostro a tiempo para que sus labios no se tocaran, solo sería sexo, podía prestar su cuerpo para ello, pero un beso era algo más íntimo… según ella, prefería dejar eso para alguien a quien realmente le gustara o tuviera sentimientos amorosos de por medio, no para un encuentro así de denigrante.

-¿lo harás o no?-miró al Ouji, lucía molesto, más que otras veces, la miraba expectante, volvió a acercarse a sus labios y esta vez lo detuvo con dos de sus dedos que posó en los labios de él, Vegeta la miró buscando una explicación

-besos no-declaró firme, Vegeta alzó una ceja mientras hacía una mueca de molestia en los labios.

-como quieras-dijo resignado, se acercó a su cuello y lo besó con delicadeza, su piel nívea era tan suave, su aroma lo embriagó profundamente, succionó su cuello, deleitándose del sabor de su piel.

Ella contuvo su respiración, sentía el aliento de él en su cuello, un cosquilleo recorrió su cuerpo, lamió sus labios nerviosa, habían pasado más de dos años desde la última vez que había tenido sexo con un hombre, se sentía nerviosa, ¿él notaría su inexperiencia? Seguramente… sabía que él era un mujeriego, por ende, el sexo no le faltaba. Puso sus delicadas manos en la cintura de él, el cuerpo masculino ardía en comparación a su propia temperatura, metió sus manos por debajo de la musculosa de él, Vegeta detuvo su juego con el cuello de la chica, y la miró unos segundos, creyó que sería un poco más atrevida, pero se veía ¿tímida? Sacó ese pensamiento de su cabeza, era imposible que ella fuera tímida, si en situaciones normales actuaba como si fuera dueña del mundo, ¿cómo no lo iba a ser en la cama? Rápidamente movió sus manos al cierre de la chaqueta de ella, lo bajó de un solo tirón y removió la prenda con urgencia, Bulma detuvo sus caricias y lo ayudó a deshacerse de la prenda. Cuando la tela cayó al suelo, fue el turno de ella, tomó la molesta tela del hombre y la subió con torpeza, Vegeta sonrió de lado y la ayudó a sacársela.

Una mano de él se posó en su cintura cubriéndola perfectamente, la otra la dejó caer en un seno de ella, Bulma respiró profundamente, sentía los nervios a flor de piel, debía calmarse… debía pensar todo con frialdad, ella no conocía a Vegeta, no sabía que podía pasar después de eso, no podía confiar en que no diría nada, debía esforzarse y dejarlo satisfecho para que cumpliera con su parte del trato.

Con ese pensamiento en mente, se liberó de sus inhibiciones, y se acercó aún más al cuerpo de él, acarició con sus manos la ancha espalda del hombre, podía sentir sus músculos tensarse con el contacto, tenía un cuerpo de ensueño, mordió sus labios impaciente y besó su cuello, a la vez que él removía su mano de su cintura para meterla debajo de la ramera de ella. El calor se hizo presente entre ambos.

Él moría de ganas por probar sus labios, no entendía porque no se le tenía permitido hacerlo, era casi un suplicio ¿ella quería jugar con él? ¿Quería atormentarlo? Porque estaba funcionando. La alzó en el aire desde la cintura de ella, bajó sus manos al trasero de la mujer para agarrarlo con fuerza acercándola a su cintura, ella lo rodeo con sus piernas, besó su cuello con impaciencia mientras la llevaba hasta el mueble más cercano, la sentó en la mesa del comedor, una vez ahí movió sus manos hasta la polera de ella y se la quitó de un tirón, se dio su tiempo para contemplar su figura, sus perfectos senos aun cubiertos por un sostén de color lila, lamió sus labios con impaciencia y se acercó a ella, rompiendo la poca distancia que había entre ellos, su cintura cabía perfectamente entre las piernas de ella, tocó sus muslos con fuerza, casi con rabia, quería desnudarla y hacerlo ya. Sentía su erección palpitar con urgencia, no recordaba cuando fue que estuvo tan impaciente por tener sexo con una mujer, quizás el hecho de saber que no debería estar haciendo eso con ella lo atraía aún más. Definitivamente era una mierda de persona…

Porque no se sentía para nada culpable por lo que estaba a punto de hacer.

Subió sus manos por la espalda de ella, y llegó hasta el broche del sujetador, acercó su pelvis a la de ella, escuchó un gemido de respuesta, desabrochó la prenda con destreza, tocó con suavidad cada rincón de su espalda mientras movía despacio su pelvis contra la de ella.

Aun ambos vestidos con sus pantalones, podía sentir la erección de él, y aunque un miedo la recorrió al dimensionar el tamaño del miembro masculino, no podía negar que se sentía ansiosa, quería deshacerse de su pantalón para poder sentirlo con más libertad, sintió como humedecía su ropa interior por la excitación, Vegeta se movía entre sus piernas, y sentía como su intimidad ansiaba completar el acto. Pero en ese mismo instante, una revelación pasó por su mente… ella no estaba tomando ningún anticonceptivo, claro, no tenía motivos… por lo cual no estaba preparada para tener sexo libremente… el ritmo del vaivén de las caderas del hombre se aceleró mientras pensaba en ello, sentía los besos de él en su cuello, escuchaba sus gemidos escaparse, debía parar…

-Vegeta-soltó entre suspiros-¿tienes preservativos?-

-no lo sé-habló mientras seguía besando su cuello, ella se alejó arqueando la espalda, sintió los tirantes de su sostén caer lentamente por sus brazos, cubrió sus senos con sus brazos y lo obligó a mirarla a la cara-¿Cuál es el problema?-preguntó con voz ronca, ya no podía más de la excitación que sentía, las mejillas de ella estaban sonrosadas y su respiración era agitada.

-revisa si tienes algunos-dijo molesta-no lo haremos sin uno-el hombre la miró molesto, volvió a su cuello y empezó a desabotonar los pantalones de ella-Vegeta para…-pero él pareció no oírla-detente… hablo en serio-dijo entre gemidos mientras lo empujaba-ve si tienes preservativos, si no vuelvo otro día-sentenció, Vegeta frunció las cejas molesto.

-no… esto será hoy con o sin condones-gruñó, estaba loca, él no dejaría pasar la oportunidad de tenerla, ¿Cuál era su problema? Debía estar preparada para situaciones así por su trabajo ¿no?

-sin preservativos no-sentenció la peliturquesa, escuchó un gruñido como respuesta a la vez que se alejaba de su cuerpo, lo vio desaparecer entre los pasillos del fino departamento, aun sujetando su sostén, se bajó de la mesa y suspiró, ahora entendía la fama que tenía el hombre… provocaba demasiado en tan poco rato… escuchó su móvil vibrar y lo buscó con la mirada, estaba en su chaqueta, se agachó para buscarlo y cuando lo encontró, notó que tenía un mensaje, lo revisó al instante, era del padre de Vegeta, tragó saliva con culpa… le había dicho que no jugaría con él, pero… ella no estaba jugando con él ¿no? Solo sería sexo, procedió a leer el texto "ya llegaron tus cosas, no tardes" maldición… ¿justo había elegido ese día para hablar con él?

Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no escuchó los pasos detrás de ella.

-hey-escuchó la voz del hombre y se levantó rápidamente, aun sujetando la prenda para cubrir sus senos, se volteó hacia él, y en menos de un segundo sintió los fuertes brazos de Vegeta rodearla por la cintura mientras la alzaba en el aire, obligándola a rodearlo con sus piernas, y deshaciendo su propio abrazo para rodear su cuello.

Era tan liviana, sentía que era como una muñeca entre sus brazos, su piel blanca como la leche hacía un alto contraste con la suya que estaba ligeramente bronceada, sentía el aliento tibio de ella golpearlo con suavidad en su oreja, la llevó hasta su habitación y la lanzó a la cama con nada de delicadeza.

Antes de que pudiera reclamarle al chico por su brusquedad, este se lanzó sobre ella metiéndose entre sus piernas, se deshizo del corpiño de ella y lo tiró al suelo, la peliturquesa lo miró sorprendida por la impaciencia que mostraba, que no le dio tiempo de avergonzarse por la mirada escudriñadora que el chico le estaba regalando.

Vio como el chico se acercaba a su rostro peligrosamente, su gélida mirada iba desde sus ojos hasta sus labios rosados, tragó saliva, debía reconocer que se moría de ganas por besarlo, pero no podía permitirse ese error… ya era bastante con que estaba por tener sexo con él.

Lo empujó suavemente aumentando la distancia entre ambos, hasta sentarlo en la cama, ella se levantó para sacarse los pantalones, justo hoy había decidido ponerse jeans apretados… pero antes de que pudiera pelear con la prenda, fue ayudada por el pelinegro, que se ocupó de quitarle los zapatos, y a la vez tirar de la prenda con impaciencia, si hubiera sabido que iba a tener sexo con Vegeta, se hubiera puesto un conjunto atrevido y sexy, pero no… andaba con sus pantaletas lilas y el sujetador del mismo color, los más sencillos de su guarda ropa…

Vegeta contempló el cuerpo de la chica embobado, atesoraría esa noche por mucho tiempo… estaba seguro, sería la noche en que ella sería suya, tragó saliva ansioso, moría por besarla, empezaba a frustrarse… si ella fuera su mujer tendría todo el derecho de besarla, pero no… solo sería suya por hoy. Prefirió deshacerse de esos pensamientos. Era la oportunidad de sacarse las ganas que tenía con Bulma. No dejaría que nada lo opacara. La empujó levemente con sus manos hasta acostarla en la cama, la chica dio un respingo cuando sintió algo frío en su espalda, se volteó para ver qué era lo que le molestaba, escuchó una risa burlesca del azabache, quién se adelantó y removió la "cosa" que le molestaba a la joven. Ante los ojos de ella, vio como Vegeta sacaba una tira de tres preservativos y la movía juguetonamente frente a ella.

La peliturquesa sonrió de lado y se abalanzó hacia él, lo empujó y se subió a sus caderas, besó su cuello con lentitud, sintió las manos de él tocar y agarrar con fuerza su trasero, le incomodaba (por cosa de espacio) sentir la erección del hombre bajo suyo, pero a la vez la excitaba, como si le leyera el pensamiento, Vegeta la incitó a mecerse sobre él, meneando sus caderas con sus manos puestas en ella, Bulma, quién pensaba hacer lo mismo, siguió el ritmo gustosa, el cosquilleo en su intimidad era tortuoso, besaba cada musculo de él, succionaba y lamía el torso trabajado del azabache, cuando el vaivén de sus caderas se volvió placentero, dejó de darle atención al torso masculino para disfrutar del movimiento.

Vegeta observaba cautivado el movimiento hipnotizante de sus senos, se sentó sobre la colcha para alcanzarlos con su boca, escuchaba gemidos suaves casi tímidos de ella, lamió uno de sus montes con urgencia, hasta llegar al botón rosa, lo succionó y lamió deleitándose con la sensación que le brindó, con su otra mano tomó y masajeó el otro seno de ella. Sentía su erección latir, se estaba volviendo insufrible la situación. Quería estar dentro de ella de una vez.

Sentía su orgasmo venir, se mecía sobre él con vehemencia, sentir la calidez de sus labios sobre sus senos la estremeció, sí que era buen amante ese hombre… sintió la ola de placer recorrer su cuerpo, desde su intimidad hasta su espina dorsal, haciendo presión, estremeciéndose y vibrando sobre él, Vegeta dejó de prestarle atención a los montes de la chica para aprovecharse de la situación, la vio y escuchó gemir con suavidad, casi reprimiéndose, aprovechó su descuido y besó sus labios, su dulce sabor lo deleitó por completo, con razón no permitía que la besara, no cualquiera tendría la suerte de probar esos benditos labios rosa.

Antes que pudiera relajarse por el orgasmo recién experimentado, sintió los labios del pelinegro posarse en los suyos con rapidez, abrió los ojos sorprendida, Vegeta la besó con urgencia, movió sus labios experimentados, invitándola a responderle, la duda la invadió, pero solo duró unos segundos, y se rindió ante el Ouji.

Respondió el beso apasionado del hombre, mientras se besaban, él la empujó hasta la cama, sin soltar sus labios se bajó los pantalones y el bóxer para liberar a su hombría. Busco a tientas los preservativos, pero por más que estiró sus manos no encontró nada. Se obligó a deshacer la unión de sus labios para divisar los malditos preservativos.

Cuando por fin los halló, procedió a hacer uso de ellos, mientras los abría sintió las manos de ella sobre su erección, tragó saliva ansioso cuando la peliturquesa subía y bajaba su mano sobre su virilidad.

Soltó un suspiro, y disfrutó de la caricia de ella, sus delicados dedos rodeaban su masculinidad y apretaban mientras subían y bajaban. Cuando sintió que la caricia se estaba volviendo demasiado placentera, la detuvo, no quería correr el riesgo de adelantarse…

Una vez cubierto su miembro con el molesto condón, volvió su atención hacia la mujer recostada en su cama, la observó unos segundos y sonrió ante lo que veía, se acercó lentamente a su cuerpo, acechándola, tocó sus muslos con una delicadeza que hasta él le extrañó, llegó hasta sus caderas y bajó su pantaletas.

Estaba nerviosa, se sentía estúpida por estarlo, intentó calmarse, respiró profundamente, le temblaban las piernas, ¡oh por dios si no era virgen! ¿Por qué estaba actuando como tal? Se maldijo internamente, no quería parecer como una tonta en frente de él. Pero la falta de encuentros sexuales con el género opuesto le estaba pasando la cuenta… se estaba acostumbrando a encuentros de otro tipo…

Vegeta volvió a sus labios, mientras bajaba su mano hasta la intimidad de ella, tanteando, comprobando si estaba lo suficientemente húmeda para recibirlo, sintió las manos de ella recorrer su pecho y su espalda, soltó un gruñido entre sus labios y sin esperar más, se introdujo en ella lentamente, la sintió tensa, cosa que le extrañó, cuando notó que ella se estaba alejando, atrasando lo impostergable, la sujetó de las caderas para que no siguiera escapando.

-¿tienes miedo?-susurró en su oído, a la vez que se introducía por completo dentro de ella, Bulma al sentirlo reprimió un gritito de dolor, se sujetó con sus uñas en la espalda de él-vaya… eres algo estrecha-dijo con voz ronca.

-¿quieres callarte?-gruñó molesta, él solo rió burlesco y se acercó a su labios, la besó nuevamente, un beso lleno de pasión y lujuria. Movió sus caderas a un ritmo lento al principio, la sentía quejarse entre besos, sus lenguas jugaban entre ellas mientras ambos se deleitaban con el sabor del otro.

En ese momento, ninguno recordó lo poco que "se supone" se toleraban, porque sí, ambos fingían detestarse, cuando en el fondo ambos sabían que estaban usando de excusa el "trato" para revolcarse en la cama. Él olvidó que ella era la mujer de su padre, que se burló de él, que era molesta y una farsante. Ella olvidó lo arrogante y presumido que era, los insultos, y los desprecios. Se entregaron al placer que ese "encuentro" fortuito les estaba obsequiando.

Disfrutaron de los besos, de las caricias, del movimiento de sus caderas, gimieron y se estremecieron de placer. Ella no recordaba porque se privó de eso tantos años, él… él pensaba en lo que le hacía sentir esa mujer.

Cuando la sintió tensarse bajo su cuerpo, dio estocadas más profundas y rápidas, ella le regaló un generoso gemido, y él soltó un ronco gruñido cuando llegó a su orgasmo, besó sus delicados labios mientras sentía el placer recorrer por su cuerpo. Ella respondió entre alaridos y suspiros.

Dejó caer su peso sobre el cuerpo de ella, la escuchó quejarse y sonrió por eso… descansó su cabeza en el busto de ella, oía los latidos acelerados de ella, su respiración subir y bajar. Cerró sus ojos mientras también calmaba su respiración. Acababa de hacerlo con la mujer de su padre… con la mujer que decía que odiaba y detestaba, con la mujer que admiró por tanto tiempo en clases… con la farsante. Y se maldecía por no arrepentirse, se maldecía por quererla para él. Por sentirse frustrado al pensar en que solo sería por esta vez. Creyó que con tenerla se le pasarían los deseos por ella, se le terminaría el capricho. Pero no. Solo aumentaron las ansias de tenerla otra vez, y los celos hacia su padre. Porque no era suya. Y para colmo, se acostó con ella bajo una excusa denigrante, humillante y poco digna… ¿extorsionarla para que tuviera sexo con él? ¿Cuánto más bajo tenía que caer?

-Vegeta…-alzó la cabeza para mirarla, sus mejillas estaban sonrosadas, ese rubor típico que tiene como consecuencia una jornada de sexo-¿no deberías sacarte el condón?-maldijo por lo bajo por ser tan poco cuidadoso. Normalmente esas cosas no le pasaban, siempre estaba atento a ese tipo de cosas, era casi un maestro en esas costumbres, ¿Por qué con ella era diferente?

Se levantó de ella e hizo lo que tenía que hacer en el baño de su habitación. Bulma definitivamente había dado un paso más en su familia, ¿Qué tenía esa mujer que hacía que los hombres de la familia Ouji rompieran sus costumbres?

Porque su padre jamás había tenido las intenciones de casarse con nadie después de su madre, y con ella, aparecía y en cuatro meses lograba atraparlo. Definitivamente era una bruja… y con él… bueno él, él no llevaba nunca mujeres a su departamento, pasaba en moteles sus encuentros sexuales, su departamento era sagrado, nadie lo visitaba más que él y su familia, entiéndase como familia su hermano y su padre, ah… y su amigo Kakarotto. Y ella… ella iba un día y la terminaba metiendo en su cama… "¿Qué poder tienes Bulma Brief?" pensaba mientras lavaba sus manos y se remojaba la cara.

Secó su rostro y caminó de vuelta a su habitación, entró y se quedó de pie en el umbral de la puerta cuando la vio ya con su pantaletas puesta y abrochando el sujetador, frunció el entrecejo molesto, miró los condones en su cama y pensó que podrían usar los otros dos, pero al parecer ella no lo había considerado… ¿debía decírselo?... y ¿rebajar aún más su orgullo? No… así no era Vegeta Ouji, la próxima vez sería ella quién lo buscara, estaba seguro, siempre era así… "la próxima vez… eres una mierda" pensó mientras sonreía burlonamente, caminó hasta la cama y buscó su bóxer.

La vio tomar sus pantalones y ponérselos, admiró sus piernas y su trasero en silencio, los reclamos de su padre vinieron a su mente en ese momento "no es una zorra, no es una puta"… definitivamente no actuó como tal, la sintió nerviosa y hasta tímida en un principio, no parecía tener experiencia, no la que debería tener siendo una prostituta, quizás su padre tenía razón, y ella no se dedicaba a eso… esa idea le gustó. Saber que ella no era una mujer fácil le agradó de sobremanera, no tenía nada en contra a esas mujeres, pero ella… sería una lástima que ella lo fuera. Era demasiado "perfecta" para serlo, y le reconfortaba pensar que no habían pasado tantos hombres aparte de él... él y su padre… bien… empezaba a sentirse culpable.

La vio buscar con la mirada algo, no podía evitar que su mirada se escapara hasta sus senos, desvió la mirada cuando sintió que estaba empezando a excitarse nuevamente.

-diablos-la escuchó decir mientras seguía buscando algo, la escuchó suspirar y ponerse los zapatos a la vez que maldecía.

-¿buscas tu ramera?-ella alzó la mirada hasta él-está en el comedor-dijo con su tono de voz de siempre, la vio asentir con la cabeza y salir del cuarto.

¿Debía salir a despedirse?... y ¿Qué le diría? Oh por dios, ¡él era Vegeta Ouji! ¿Cómo no podía pensar en algo que decirle a una mujer con la que acababa de tener sexo? ¡Era experto en eso! Experto en quitarse de encima mujeres, pero ¿se estaba quitando de encima a Bulma? No… aunque le encantaría que fuese así, no lo era, porque fue él quien la incitó a eso. Ella no lo buscó, y ahora tampoco insistía en quedarse con él. Ni le estaba pidiendo que la llamara después, o se estaba invitando para otra ocasión… entre sus pensamientos escuchó la puerta de la entrada abrirse y cerrarse posteriormente. Ella ya se había ido.

Tenía sentimientos encontrados… le había encantado hacerlo con ella, pero no podía evitar sentir herido su orgullo de hombre, le habría gustado que las cosas se hubieran dado de otra forma, que ella hubiese accedido a él de otra manera, pero no lo fue… pero, sobre todo, el contexto en que se desenvolvieron no le parecía el más favorable, ósea, ella era la "novia" de su padre, y él… él era el peor hijo que cualquiera podría tener. Bien, no era primera vez que hacía eso, no era primera vez que se metía con alguna mujer de su padre, pero ellas siempre fueron mujeres de paso para su viejo, nada formal, y siempre fueron después que su padre estuviera con ellas, es decir, cuando él ya estaba con alguna otra conquista.

Pero con Bulma era diferente, ella era su pareja, se la había presentado como tal, y él había quebrantado esa "regla", se sentía culpable por engañarlo, pero no por haberla poseído, porque estaba seguro que si se le volviera a presentar la oportunidad de acostarse con esa mujer, lo haría sin pensarlo, y se odiaba por eso. Sabía que estaba mal, pero aun así lo deseaba y lo pensaba, y lo imaginaba… no podía decirse que no lo haría nunca más… porque estaba rogando tener otra oportunidad de repetirlo.

….

Condujo a toda velocidad, había quedado en que se iría temprano a casa de él, pero no contó en que la "plática" con Vegeta terminara en eso…

No sabía cómo sentirse, le había gustado, definitivamente le había gustado, pero la situación solo se entorpecería con él, de por sí entre ellos la relación era extraña, ósea él la odiaba, ¿en que quedaba todo ese odio con lo que acababan de hacer?... y si ¿usaba eso en su contra? Quería creer que no era un mal tipo, después de todo su padre era un buen hombre, lo mínimo sería que sus hijos también lo fueran…

¿Realmente la odiaba? Es decir, si ella odiara a alguien por nada en el mundo querría tener que lidiar con esa persona, pero él… él le había pedido sexo, ¿la quería hacer sentir humillada? Claro… ¿Qué otro motivo podría haber? Ahora cuando le dijera puta, zorra, y quizás cuantas cosas más, tendría motivos para reírse de ella. Frunció sus labios en una mueca, pero no le había quedado otra opción… no podía permitirse mala fama cuando sacara de la quiebra la compañía de su padre. No podía darse el lujo de que esos rumores empañaran el nombre de la Corporación Capsula. Se lo había prometido.

Haría lo que fuera por sacar a flote el trabajo de su querido padre, y nada ni nadie se entrometería en su camino.

Llegó a la mansión Ouji e ingresó rápidamente, aparcó su vehículo en el estacionamiento de atrás, sacó sus propias llaves de la casona y entró tratando de hacer el menor ruido posible.

Eran las diez de la noche, pero sabía que el dueño de casa tenía costumbres como de la vida en el campo, levantarse temprano, comer temprano y dormir temprano…

Dejó las llaves en su chaqueta y miró a su alrededor, caminó hasta la cocina y abrió el refrigerador, de por sí no había cenado, y "la plática" con Vegeta, le había abierto el apetito. Sacó una caja de leche y se sirvió en un vaso, sacó un par de rodajas de pan y se sentó en el comedor de la cocina. Se sorprendió cuando comió más pan que de costumbre, ese hombre la había dejado agotada…

-no me avisaste que llegarías tarde Bulma-no había oído entrar al dueño de casa, llevaba una bata amarrada a su cuerpo, la miraba extrañado, casi intentando buscar alguna actitud sospechosa.

-lo siento… se me pasó la hora-bebió un sorbo del vaso, cuando vio al hombre apoyarse en el umbral de la puerta entendió que quería alguna explicación, se quedó viéndolo unos minutos, era sorprendente el parecido que tenía su hijo con él… "Vegeta será bastante guapo cuando fuera mayor", se maldijo internamente cuando se sorprendió pensando en esas cosas.

-¿fuiste a hablar con mi hijo?-la vio asentir con la cabeza mientras mordía una rebanada de pan-¿cómo te fue?

-bien… eso creo-desvió la mirada-supuestamente no dirá nada

-ya veo… si te dijo que no lo haría, no lo hará entonces-Bulma se volteó a verlo sorprendida

-¿lo dices en serio?

-claro… conozco a mi retoño-la mujer sonrió al oírlo, se notaba que estaba orgulloso de sus hijos, era agradable ver como hablaba de ellos, ¿su padre habría sido igual con ella?...

-es bueno oírlo, ¿y a usted como le fue?-preguntó mientras pellizcaba un trozo de pan

-los papeles están listos-sonrió mientras acariciaba su bigote

-ahm… ¿le dirá a Vegeta?-musitó con su voz suave

-¿a mis hijos quieres decir?-corrigió el hombre, la peliturquesa desvió su mirada avergonzada y asintió con la cabeza-no lo sé… ahí veré…

-mmm quizás sea lo mejor-se levantó mientras daba el último sorbo del líquido blanco, dejó el vaso en el lavaplatos y lo lavó. Secó sus manos con un paño y salieron juntos del cuarto, subieron por las escaleras-¿a qué hora llegaron mis cosas?

-ehm… como a las 8:30pm quizás… te demoraste harto en hablar con mi hijo eh-la miró suspicaz

-tu hijo es un dolor de cabeza-tragó saliva nerviosa

-lo sé-asintió mientras llegaban al segundo piso-bien me iré a dormir… ¿te acuerdas de tu habitación?-la vio asentir con la cabeza-perfecto… buenas noches linda, que descanses-le sonrió mientras le revolvía el cabello y desaparecía en el pasillo.

Sonrió mientras tocaba el lugar donde el padre de los chicos Ouji la había acariciado, tenía suerte… ¿Cuándo había pensado que su vida se resolvería así? Bueno, ya era hora que un golpe de suerte golpeara a su puerta, con la llegada de ese hombre su vida se había vuelto bastante diferente, ahora viviría en la mansión con él, sabía que su hijo… no estaría feliz con la noticia, claro, la zorra viviendo en la mansión de su padre, suspiró resignada y caminó hasta su habitación, era bastante amplia, sus cosas estaban acomodadas y ordenadas. Se estiró en la cama y suspiró… lo mejor sería darse un baño, debía borrar el aroma de ese hombre… tragó saliva al recordarlo, no estaba bien… definitivamente no estaba bien, no podía entorpecer la situación, si al menos él pensara diferente sobre ella… quizás podría darse una oportunidad de sentir esas cosas, pero no. Las cosas no eran así, y debía mantenerse alejada, no podía dejar que nada opacara su meta.


bien que puedo decir... no me gustó mucho este cap, xd pido perdón antemano si no le encuentran como un hilo argumental, estaba medio ida cuando escribía, y me propuse terminarlo :7 no soy buena con los lemon, aunque me gustan jejejej pero no me considero buena... así que espero mejorar y puchas... no sé xD gracias por darse la paha (lata) de leer c: nos estamos leyendo y se cuidan c: