Especificaciones sobre la lectura:
(- : - : - : - : - : - : - : - : 1 : - : - : - : - : - : - : - : -) Sakura
(- : - : - : - : - : - : - : - : 2 : - : - : - : - : - : - : - : -) Sasuke
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Capítulo 3
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Todos sus compañeros de equipo ya se habían marchado de los vestuarios hacia sus respectivas casas, inclusive Naruto. Sasuke se introdujo en una de las duchas ya completamente desnudo mientras dejaba la toalla que llevaba en la mano a un lado para luego secarse con ella.
Abrió la llave del agua y dejó que esta recorriese desde su alborotado pelo hasta sus pies. Necesitaba volver a tener la mente fría, aquel momento que había tenido con Sakura le había dejado tan descolocado como cabreado.
Inclinó ligeramente la cabeza hacia atrás cerrando los ojos para dejar que el agua le golpeara directamente en el rostro y se pasó ambas manos por este desde la barbilla hasta terminar en su cabello soltando un corto suspiro mientras notaba como aquel "fastidio" iba abandonando su mente.
¿Qué más daba que aquella molestia le hubiese dicho aquello? ¿A caso no tenía otras miles de mujeres deseosas de que él les dedicara una simple mirada?
Sonrió con autosuficiencia ante aquel pensamiento y bajo la cabeza de nuevo para empezar a enjabonarse aquel cuerpo que él se había encargado de mantener bien trabajado.
Había cambiado de opinión. No iba a ofrecerle el gusto a aquella pelirosa de ver como el hacia el "esfuerzo" de ponerla de nuevo a sus pies. ¿Qué no quería tenerle cerca le había dicho? Pues por él perfecto. ¿Quién diablos iba a querer tocar siquiera a una chica de pelo rosado?
A él solo le había interesado conseguir su físico. Simplemente sexo. Pero viendo la molesta reacción que había tenido Sakura ante un simple reencuentro prefería ahorrarse dolores de cabeza. Reconocía que no se esperó esa reacción pero que más daba ya. Que hiciese lo que le diese la gana. Ella estaba de vuelta, y ya no era el bicho feo que una vez fue, pero aquello no quitaba que siguiese siendo la misma niñita mimada y molesta que siempre había sido.
Terminó de ducharse y cogió la toalla que anteriormente había echado a un lado envolviéndose la cadera con esta e ir a cambiarse.
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Salió finalmente de la Universidad poniéndose los pequeños auriculares de música, uno en cada oreja, dándole al "Play" a su lista de reproducción que llevaba en el móvil en el que estaban conectados.
Había decidido volver a casa andando en vez de en autobús. Necesitaba que el fresco aire del otoño inundase sus pulmones. Inspiró una gran bocanada de aire mientras andaba a paso lento por las calles de Tokio expulsándolo luego pausadamente. Sus ojos de dirigieron a la muñeca por la que Sasuke la había jalado hacia él haciéndole fruncir levemente el ceño de nuevo al recordar lo sucedido.
¿Cómo se atrevía tan siquiera a mirarla? No quería saber nada de él, no quería verle, no quería escuchar su voz, no quería que la tocase, no quería nada que tuviese que ver con él. No quería nada que tuviese que ver con una de las personas que más la menospreció en su infancia. Cuando ella lo habría dado todo por él. Cuando cada año él se encargaba de hundirla en la miseria tirando los sentimientos que ella le ofrecía a la basura. Cuando se mofaba de ella cada vez que tenía la oportunidad, la echaba a un lado y la ignoraba como si no fuese más que una suave brisa de verano.
Era incapaz de recordar cuantas veces el Uchiha se había encargado de romper su corazón sin ninguna clase de compasión. Era como un pez que se muerde la cola, Sasuke rompía su corazón y luego ella lo reconstruía pedazo a pedazo para volver a ofrecérselo, y ver como este se rompía de nuevo. Cada vez los pedazos en los que se rompía eran más y más pequeños, y cada vez le costaba más recomponer su corazón, hasta que pocos días antes de irse a Londres decidió envolverlo con una gruesa capa para que nada lo volviese a romper.
Aquello no quería decir que nunca hubiere vuelto a querer a alguien, por supuesto que lo había hecho. Durante su estancia en Londres había tenido un par de novios, no era ninguna santa. Pero no había vuelto a amar a nadie, no iba a ser tan tonta de ceder otra vez ante alguien para volver a sentir como se rompía por dentro. Gran parte de ella ya no creía en el amor. Durante sus 22 años de vida se había dado cuenta de que el amor traía más sufrimiento que felicidad, era algo que conseguía ser capaz de destruir todo tu ser.
Tan solo quedaba un par de calles para llegar a su departamento cuando entre todo el ruido de los coches pasar consiguió escuchar un pequeño maullido que casi era imperceptible. Se detuvo en mitad de la acera entrecerrando ligeramente los ojos tratando de divisar de donde provenían aquellos maullidos.
Dio un par de pasos hacia delante ya que no conseguía ver ningún animal dándose cuenta de que a medida que se iba acercando a unos contenedores de basura que había cerca más claramente podía oírlos.
Se acercó decidida a ellos sintiendo una pequeña punzada en el corazón al ver en el suelo una pequeña caja de cartón que contenía un gatito blanco de no más de un mes de vida el cual se encontraba recostado de lado incapaz de abrir los ojos. Parecía está completamente desnutrido y congelado, quizás lo habían abandonado hacia medio día pero sin la alimentación y el calor de la madre estaba claro que esperaban que muriese. El pobre animalito no tenía casi fuerzas más que para maullar intentando que alguien lograse oírle y ayudarle.
A Sakura se le oprimió el pecho frunciendo el ceño ante todo aquello, veía como la gente pasaba por la calle ignorando por completo el sufrimiento de aquel pobre animal. Si ella había podido ser capaz de oírlo aun llevando los auriculares con la música a un volumen bajo, el resto de personas también podían pero no hacían nada.
Cogió el pequeño cuerpo del gatito, que pareció calmar sus maullidos al sentir el contacto de alguien más, y lo pego un poco a su cuerpo para darle más calor pensando en donde encontrar el centro veterinario más cercano y recordó que a una manzana de distancia había visto una.
Se dirigió hacia allí lo más rápido que pudo tratando de no hacer movimientos bruscos que dañasen al gatito y al llegar informó a la chica que había allí de cómo lo había encontrado.
-Podéis hacer algo para salvarlo? Yo correré con los gastos que ello suponga- odiaba estar viendo como aquel gatito que no tenía culpa de nada estaba sufriendo mientras la vida se le iba poco a poco
La mujer que había allí cogió al animalito con cuidado –Sígueme, veremos qué podemos hacer pero es muy pequeño y no sé si va a conseguir recuperarse a tiempo-
Amabas entraron en una de las consultas donde la mujer dejo delicadamente al gatito sobre la camilla para animales empezando a tratarlo poniéndole tanto suero como alimento por vía intravenosa además de otros medicamentos que Sakura con consiguió identificar.
Los minutos pasaban y Sakura no podía hacer más que permanecer sentada en una silla que había en una de las esquinas de la consulta viendo como la mujer que atendía al cachorro iba de un lado a otro comprobando a cada pocos minutos el pulso e inyectándole a cada momento unas cosas u otras. Puso sobre él una pequeña manta para que conservase también el calor, hasta que tras una hora y media la mujer se acercó a Sakura haciendo que esta se levantase de la silla mirándola con impaciencia.
-Ya está bien? Pasa algo?-
-Veras…el pequeño está bastante mal, he conseguido estabilizarle por ahora pero no hay nada que me asegure que dentro de un par de horas o tras esta noche su corazón o su cuerpo vayan a aguantar…- suspiró –Lo siento, si quieres puedes llevártelo a casa y estar pendiente de él toda la noche, pero yo no puedo administrarle más cosas. Ya le he puesto todo lo que podía-
Sakura se acercó a la camilla viéndole ahí respirando de un modo tan inapreciable que cualquiera creería que está muerto. Dirigió su mano hasta la pequeña cabecita acariciando suavemente la parte de arriba con uno de los dedos. Le dolía más de lo que podía imaginar, el hecho de ver como ese animalito parecía estar muriendo frente a ella le hacía recordar la muerte de sus padres. Ella no pudo hacer nada para salvarlos ya que ese día en el que todo sucedió ella había preferido irse con sus amigos en vez de acompañar a sus padres.
Pero esta vez iba a intentarlo.
Iba a intentar hacer todo lo que pudiese para salvar al pequeño gatito, y si tenía que pasar la noche en vela lo haría.
-Me lo llevare…- declaró en un susurro
-Te daré una pequeña bolsita de leche en polvo especial para cachorros y en el caso en el que veas que mejora y es capaz de levantarse por su propia cuenta se la das. De acuerdo?-
La pelirosa asintió mientras cogía cuidadosamente al gatito y la mujer salía de la consulta para ir a por la leche en polvo.
-Te quedaras conmigo…verdad?- susurró mirándolo mientras lo arropaba bien con la mantita, se le rompía el alma al verse tan impotente en aquella situación
En cuanto la mujer volvió Sakura le pagó el coste de los medicamentos y demás, y salió de allí para ir de nuevo hacia su casa.
Al llegar sujetó el gatito con una mano mientras con la otra dejaba la bolsa de deporte y demás a un lado de la entrada y fue hacia el sofá sentándose allí subiendo las piernas dejándolas cruzadas para así poner al gatito entre estas acariciándolo con cuidado.
Las horas iban pasando y el cansancio iba haciendo meya en ella. Eran las 4 de la mañana y había estado tan absorta en el gatito y en ir comprobando como a cada momento su temperatura y si respiraba que ni siquiera se había acordado de cenar y ahora sentía como de vez en cuando sus ojos se iban cerrando inconscientemente.
Con ambas manos se dio un par de golpecitos en las mejillas para así tratar de espabilarse un poco. Y pareció dar efecto hasta el mismo momento en el que sin darse cuenta acabó profundamente dormida.
Se despertó al escuchar desde el salón el despertador de su habitación haciendo un pequeño mohín al notar como algo se movía entre sus piernas.
"ESPERA, QUE?!"
Se asustó por un momento abriendo de golpe los ojos mirando hacia ese lugar encontrándose con unos pequeños ojos azules que la miraban y fue entonces cuando recordó lo sucedido en la noche anterior. Se golpeó mentalmente al darse cuenta de que ni siquiera había sido capaz de mantenerse una sola noche despierta. Pero sonrió al ver como aquel gatito lamía su mano.
-Ya estas mejor eh. Eres todo un luchador- se levantó del sofá cogiendo al gatito en brazos, tenía todo el cuerpo adolorido por haber dormido en ese sofá con aquella postura. Sentía como si mil agujas le atravesasen cada vez que hacia un simple movimiento pero tenía que levantare –Veamos si puedes moverte solito-
Sakura dejo al pequeño gatito en el suelo y dio un par de pasos para ver si este hacia la mínima intención de ponerse en pie, y para su sorpresa así lo hizo e intento acercarse a pasos lentos y torpes hacia ella. Aun se notaba su poca nutrición y aquello le hizo recordar la leche en polvo que le dieron por lo que dirigió a la cocina para prepararle un poco en un bol.
-Vamos bonito, sígueme, tienes que ejercitar tus músculos y ponerte en forma- le dijo mirándolo de reojo viendo cómo se encaminaba hacia la cocina siguiéndola aun con torpeza
Le preparó la leche en un momento calentándola un poco para que estuviese tibia y lo dejó en el suelo para que el gatito pudiese beber. Sakura se quedó mirándolo mientras acariciaba su pequeño lomo.
-Te llamare…mmm…Maro! Te gusta?- sonrió al ver como el gatito maullaba mirándola volviendo luego a seguir tomándose la leche
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Naruto esperaba fuera de uno de los baños para hombres de la facultad con cara de pocos amigos y hecho un manojo de nervio por la hora que era pero sobre todo por el motivo por el cual estaba allí deteniendo a cualquiera que tuviese la intención de entrar poniéndoles cualquier excusa.
Mientras dentro un bastante atareado azabache se encontraba sujetando las caderas de una chica de pelo negro y ojos violetas, la cual estaba inclinada hacia delante apoyando las manos sobre la pared sin poder ahogar algunos gemidos de placer que escapaban de su boca.
-Sasuke-kun…oh…por kami…-
Tras un par de estocadas más ambos acabaron llegando al climax saliendo él rápidamente de ella para terminar fuera e ir a limpiarse con un poco de papel mientras ella trataba de recomponerse. Echó el papel que usó al baño tirando de la cadena, se abrochó los pantalones de nuevo acomodándose la ropa y la miró frunciendo ligeramente el ceño.
-Que haces ahí parada? Date prisa en asear tu ropa y salir de aquí- le dijo el azabache mientras él se dirigía a la puerta para salir de allí
-S-si Sasuke-kun- contestó mientras se subía los pantis y se acomodaba la falda mirándose en el espejo
Al salir Sasuke se encontró con la mirada llena de ira del rubio lo cual le causó diversión.
-Teme! Vuelve a dejarme así como si fuese tu perro guardián y lo pagaras caro!-
-No seas exagerado, acaso nunca te ha apetecido a ti empezar el día con un poco de "ejercicio"?- se mofó mirando de reojo como se abría la puerta y salía de allí la chica con la que acababa de saciarse
-Claro que sí, pero ni siquiera la conocías. Dime como se llamaba.-
-Hmp, Megumi?- cuestionó restándole importancia empezando a andar hacia el aula en la que tenían su primera clase
-Ayame, te lo ha dicho delante de mi 5 minutos antes de que la metieras en ese baño dejándome a mí fuera sin decirme nada. Que me he tenido que enterar del porque me quedaba yo fuera a base de escuchar los ruiditos que venían de fuera-
-Ves cómo eres un Dobe? Cualquiera habría captado la indirecta en esa situación del porque tenías que quedarte fuera. Cualquiera menos tú. Además, que importa cómo se llamase? No me interesa volver a saber de ella- se encogió de hombros sentándose cada uno en su pupitre tras entrar en el aula
-No entiendo que ven las mujeres en ti- saco la libreta de apuntes y un par de bolígrafos –Eres de lo peor, las usas como si fuesen pañuelos de usar y tirar-
-No soy yo quien las busca. Ellas vienen a mí, así que no me culpes por aprovecharme de ello-
-Algún día le preguntare a Sakura-chan. Menos mal que ahora que ha vuelto ya no es tan ingenua como lo era antes y tuvo tiempo para darse cuenta de que no debía acercarse a ti-
Aquel comentario hizo crecer un leve mosqueo en el azabache, sabía que no debía importarle en absoluto, pero el hecho de no tener control sobre una mujer le era algo nuevo. Aun así se deshizo de esos pensamientos y le contestó con la misma indiferencia de siempre.
-Para que tener enemigos teniendo a un amigo como tú-
-Es la verdad Teme, ningún hermano querría ver a su hermana con alguien como tú aunque seas mi mejor amigo-
-No eres su hermano-
-Pero soy su mejor amigo y…-
Naruto fue interrumpido por el sonido de la puerta del aula cerrándose tras la entrada del profesor, así que prefirió callar y atender a la clase que acababa de empezar.
Sasuke por su parte apoyó los codos sobre la mesa enlazando las manos para apoyar la cabeza sobre estas mirando hacia la pizarra donde el profesor estaba empezando a anotar cosas. Tener a Naruto sacando el nombre la pelirosa casi todos los días en sus conversaciones lo le ayudaba a calmar la pequeña frustración que parecía ir aumentando poco a poco. Pero tampoco podía decirle que parase que hablar de esa molestia ya que si lo hiciese el rubio lo pararía de hacer preguntas al respecto.
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Estaba parada en frente de una de las máquinas dispensadoras de café que había por la facultad esperando a que se preparase el café solo que había seleccionado tras meter las monedas. Eran las 4 de la tarde y tras haber comido con Hinata, Ino, Naruto y el resto estaba agotada y necesitaba algo que la despertara un poco tras la noche que había pasado. Había dejado a Maro solo en el apartamento con todo el dolor de su corazón y esperaba que estuviese bien así que quería volver allí lo antes posible para ver si estaba mejor.
-Hola preciosa-
Aquel susurro en su oreja le hizo dar un respingo ya que se asustó un poco al no esperárselo y se giró rápidamente para encontrarse con un Kiba que parecía haberse divertido con su reacción.
-Oh, hola- respondió girándose de nuevo para ver si ya había salido su café
-Te acuerdas de mí no?- cuestionó –Kiba, el chico con el que chocaste que estudia para veterinario- se contestó el a su propia pregunta por si acaso ella no lo recordaba
-No te preocupes, claro que me acuerdo de ti. No suelo olvidarme de las caras o los nombre de la gen…espera, espera, que?-
¿Había oído bien lo que él había dicho? ¿Estudiaba veterinaria? Eso quería decir que podía ayudarle con Maro. Se giró rápidamente para mirarle de nuevo.
-Estudias veterinaria?-
-Si, por? Te han dicho que los veterinarios tenemos buenas manos o qué?- dijo él riéndose
-No seas pervertido- entrecerró los ojos mirándole –Es que he encontrado un gatito abandonado de un mes de vida y estoy cuidándolo porque estaba realmente mal y necesito a alguien que entienda del tema para que me ayude-
-Y con eso me estás diciendo que me necesitas, mh?- el castaño sonrió de medio lado cogiendo el vasito de café que recién acababa de salir y se lo dio a ella
-No pienses mal- rodó los ojos cogiendo el vasito de café que él le ofrecía –Me ayudarías? Podemos ir ahora a mi apartamento para que lo veas, he acabado mis clases por hoy-
-Sakura, sabes que eso suena a desesperado y sugerente?-
-Que dejes de pensar mal he dicho!- le dio un pequeño golpe en el brazo frunciendo el ceño lo cual causó que Kiba se riese
-Y con carácter, me gusta- dijo mientras se sobaba la zona en la que ella le había golpeado –Está bien, te ayudare, vamos para allá. Tienes coche o vas en autobús?-
-En autobús o andando suelo ir y venir- le dio un sorbo al café mientras salían de la facultad
-Pues entonces iremos en mi moto, tengo otro casco para prestarte.-
Sakura se encogió de hombros, no era la primera vez que se subía en una moto ni les tenía miedo. Mas bien todo lo contrario. Cuando estaba en Londres una de las cosas que doraba hacer era irse con sus amigos a un circuito de motos para hacer carreras y soltar adrenalina. La sensación era inexplicable, y lo echaba de menos.
Al llegar a la moto esperó a que Kiba se subiese y se pusiese el casco para luego ponerse el que él le había dado y subirse tras el rodeando su torso con los brazos. Escucho el motor encenderse y ponerse en marcha en dirección a su apartamento. Antes de subirse con él ya le había dicho su dirección y el sabia como llegar así que iba a poder estar tranquila durante los 15 minutos de trayecto que suponía que serian.
Apoyó la cabeza ligeramente sobre al espalda del moreno cerrando los ojos mientras sentía el viento golpearlo por la velocidad a la que iban recorriendo las calles. Al tener las manos sobre el torso de él pudo notar sus abdominales ligeramente definidos y aquello le hizo recordar la cantidad de tiempo que llevaba a pan y agua sin sentir el contacto de ningún hombre en su cama. Pero acostarse con alguien que apenas conocía no estaba bien, así que alejó dichos pensamientos de su cabeza y siguió mirando como adelantaban a algunos coches viendo pasar otros hasta llegar al apartamento.
Se bajó de la moto para que él pudiese bajar también y tras quitarse el casco y devolvérselo subieron abriendo luego la puerta para entrar.
-Marooo~ Traigo visita- dijo mientras abría la puerta buscándolo con la mirada
Tras ella entró Kiba cerrando la puerta tras de si viendo el gatito sobre el mueble del televisor.
-Hey! Como has subido ahí? Si esta mañana estabas tambaleándote a cada paso que dabas- Sakura se quedo mirándolo poniendo las manos sobre sus caderas
-Por lo que parece no esta tan mal como creías- se rió acercándose al animalito cogiéndolo en brazos -Veamos a ver que tenemos aquí-
El moreno se sentó en el sofá dejando a Maro sobre sus piernas empezando a examinarlo.
-Quieres un poco de agua o algo por el estilo?- preguntó mientras se dirigía hacia la cocina
-Agua esta bien-
-En cuanto lo encontré lo llevé al veterinario y le administró medicamentos además de otras cosas. Se que tu no puedes darle nada pero solo quiero saber si tu crees que mejorara en poco tiempo o si lo pasara mal- la pelirosa salió de la cocina con dos vasos de agua, uno en cada mano dejando el de él sobre la mesita que había frente al sofá mientras se sentaba a su lado -Como lo ves?-
Kiba seguía toqueteando al pequeño Maro para comprobar la densidad de sus músculos y para ver si tenia alguna clase de hinchazón abdominal. Luego revisó sus ojitos y tras un suspiro que preocupó a Sakura, la miró negando con la cabeza.
-Creo que...hay pocas probabilidades de que pase de esta noche...lo siento...- tras ver la cara de desolación de la pelirosa no pudo aguantar más y empezó a reírse -Para haber pasado por lo que ha pasado, esta bastante bien, parece estar recuperándose y no tiene ningún problema en sus articulaciones ni ninguna infección en los ojos, cosa que suele ser muy común. Como puedes ser tan inocente de creerte lo de que se iba a morir si ha sido capaz de subirse a ese mueble donde tienes el televisor?-
Kiba siguió riéndose hasta que de repente un sudor frió recorrió su espalada al ver el aura negra que envolvía a la pelirosa.
-S-sakura?-
-VUELVE A TOMARME EL PELO CON ALGO ASÍ Y TE JURO QUE TE CORTO TUS JOYAS DE LA CORONA DEL MODO MAS DOLOROSO POSIBLE!-
Golpeó el brazo del moreno con todas sus fuerzas tratando de exteriorizar sus ansias de matar cogiéndolo luego del cuello de la camiseta mirándole fijamente a los ojos.
-Avisado estas, no habrá una una segunda advertencia- espetó mientras veía como el moreno se sobaba el brazo aun riéndose entre dientes -Yah! Hablo en serio-
-Tienes fuerza para lo pequeña y delgada que estas- dijo mientras dejaba a Maro en el suelo
-Tengo mas fuerza de la que crees, pero es que no quiero hacerte daño- mintió soltándolo -No te rías de mi-
-Que fuerza vas a tener si se te puede levantar con un solo brazo- dijo levantándose del sofá cogiéndola con un brazo para cargarla poniéndola sobre uno de sus hombros cual saco de patatas
Sakura totalmente anonadada ya que no se esperaba esa reacción de el empezó a patalear intentando darle con los pies en el abdomen y con las manos en la espalda para que la soltara aunque parecía no molestar siquiera al moreno. Pero entonces el móvil de la pelirosa empezó a sonar y Kiba decidió bajarla para que pudiese contestar.
-Esto no quedará así- amenazó mirándole con el ceño fruncido antes de contestar la llamada -Dime Naruto...Aha...Allí estaré...Oh! Espera un momento- apartó el móvil se la oreja mirandole a él -Mis amigos van a ir al Shumey esta noche, te quieres venir con nosotros o tienes algo que hacer? Son buena gente-
Kiba arqueó una ceja y sonrió ante aquel comentario.
-Me estas cogiendo cariño y no quieres que me separe de ti Sakura?-
-Ni en tus sueños- maldijo mirándole mal extendiendo el brazo para apoyar la mano en pecho de él y así mantener la distancia al ver que el tenía la intención de acercarsele -Vas a venir o no?-
-No tengo nada mejor que hacer así que por mi esta bien- contestó sin darle importancia a gesto de ella para mantenerle en su posición
Sakura volvió a ponerse el móvil en la oreja sin desviar la mirada desafiante de Kiba, la cual lo amenazaba para que no se el acercase. Aunque aquello solo producía diversión en el moreno.
-Naruto, llevare a un CONOCIDO- remarcó
-Que cruel eres- susurró haciéndose el ofendido
-Sí, nos vemos en un rato. Bye- colgó la llamada
-Ni amigo me consideras? He ayudado a tu gato de un peligro mortal-
-Que peligro mortal? Si solo le has hecho un chequeo, no exageres- rodó los ojos yendose a su habitación para ir a ponerse un poco de maquillaje y otra ropa para salir -Voy a arreglarme un poco y en volver salimos. Puedes dejar tus cosa de la universidad aquí-
-Como mande la marimandona- iba a reírse cuando un cojín se estampo en su cara haciéndole retroceder un paso
-Se esta rifando una castración y tienes todas las papeletas!-
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Entró en el Shumey llevando una de sus manos en el bolsillo del pantalón mientras con la otra sostenía la puerta para poder pasar soltándola una vez dentro provocando que Karin que iba tras él casi se diese con la puerta en la cara si no hubiese reaccionando rápidamente para poniendo una mano para detenerla.
-Sasuke-kun! Ten cuidado, pensabas que era Suiguetsu el que iba detrás de ti y por eso no me sostuviste la puerta vedad?-
El pelinegro la miro de reojo con indiferencia sin siquiera detenerse -Hump- claro que sabía que ella iba tras él, no era ningún tonto que no se daba cuenta de lo que había a su alrededor. Pero sinceramente le daba absolutamente igual quien fuese tras él, si alguien quería entrar que se sujetase la puerta por su cuenta. Él no estaba para ser el mayordomo de nadie.
-Entra de una vez, no ves que tú y tu culo de puerca estáis obstruyendo el paso?- comentó Suigetsu tratando de empujarla un poco para que entrase
-No me toques cara pez, que luego te tocas pensando en este cuerpazo que tengo- respondió mirandole mientras se pasaba las manos por las caderas -Pero para tu información solo Sasuke-kun puede disfrutar de él- se mofó de él yendose luego en dirección a su mesa de siempre donde se encontraba ya el Uchiha sentado.
Suiguetsu puso los ojos en blanco ante aquel comentario prefiriendo ignorarlo entrando junto con Juugo al local siguiendo el camino que hacía la pelirroja.
Karin se sentó sobre las piernas de Sasuke y al ver que él no opuso resistencia sonrió empezando a actuar de un modo más meloso y provocativo. Ella bien sabía que cuando su él no la apartaba de golpe significaba que aquella noche iba a disfrutar de el placer carnal que ella tanto ansiaba. No era la primera vez que lo hacía, de echo eran muchas las veces que él demandaba su cuerpo, y eso la excitaba muchísimo.
Mientras Sasuke veía como los otros dos tomaban los asientos restantes y Karin llevaba una mano a su pelo para empezar a acariciarle aquellos mechones puntiagudos, él levanto ligeramente la mano para llamar al chico de la barra para que fuese a tomar nota de las bebidas que querían. Vio como el chico terminaba de atender a la gente que tenía en la barra y se acercaba a su mesa, por lo que le pidió lo de siempre, un vaso de Whisky con hielos. Estaba frustrado, habían habido problemas en la empresa respecto a un cliente que se estaba retrasando en su pago y aquello le había puesto tenso. Él era el que se encargaba de que todo en la empresa estuviese organizado y el retraso de un pago provocaría un pequeño efecto dominó retrasando otros asuntos. Suspiró entrecerrando ligeramente mientras el chico terminaba de anotar el resto de bebidas y se iba a prepararlas trayendolas a los pocos minutos.
Sasuke recargó un poco la espalda en el mullido respaldo de aquel sillón y repasó lentamente con la mirada el local. La distribución del local se componía de 6 mesas con sillones, 3 a cada uno de los laterales, 5 sillas altas frente a la barra y en el medio la gente que prefería bailar un poco. Ellos siempre tenían su mesa reservada, la cual era la mas alejada de la entrada de las 3 mesas que había en el lado derecho. Vió a Naruto sentado con Tenten, Sai, Ino y Hinata en una de las mesas de enfrente. Ellos también tenían siempre reservada su mesa que era la primera mesa de las 3 de la izquierda puesto a que era la única que estaba junto a un ventanal por el que se podía ver la gente de la calle pasar.
Alargó una de sus manos cogiendo su vaso y dándole un largo trago notando como le quemaba en la garganta, mas su cara no mostró dicha sensación y con la misma mano con la que había dejado el vaso de nuevo sobre la mesa se dispuso a introducirla bajo la camiseta de Karin indicándole que ya podía empezar. Y mientras la pelirroja se aventuró a empezar a besarle el cuello él subía la mano por uno de sus costados hasta llegar al lateral de uno de sus pechos.
-Vaya vaya...Pero que maravilla del mundo tenemos aquí?- anunció Suigetsu mirando hacia la puerta del local sonriendo con interés
Ante aquel comentario Sasuke decidió perder unos segundos de tiempo mirando hacia donde el peliblanco estaba dirigiendo sus ojos encontradose con esa melena pelirosa que le había plantado cara la ultima vez que se encontraron. La repasó de pies a cabeza al igual que hizo cuando la encontró en aquella aula, llevaba unos vaqueros negros ajustados por lo que se podían ver sus firmes y delgadas piernas con unos tacones negros y una blusa suelta de tirantes color jade que dejaba ver un poco su ombligo. La siguió con la mirada viendo como dejaba la chaqueta sobre su asiento y se sentaba junto con un chico de pelo castaño el cual no conocía empezando a charlar con el resto de los que estaban allí sentados señalando un par de veces al moreno mientras conversaban. ¿Sería ese su novio? Seguro que lo era, por eso le contestó de aquel modo en el pabellón de deportes. La molestia tenía novio el cual era bastante poca cosa en comparación con él. Sonrió con superioridad. Ese paleto nunca iba a poder estar a su altura, era patético. ¿Pero porque estaba comparándose a si mismo con él? Frunció ligeramente el ceño molesto volviendo la mirada a su vaso.
-Me la pido si tu no tienes objeciones Sasuke- le dijo esperando su respuesta ya que si el pelinegro quería él a la chica el debería echarse atrás
-Hump...Toda tuya- contestó llevándose el vaso de nuevo a sus labios.
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Aqui esta el tercer capitulo! ^^ Espero que les guste.
Por cierto, me gustaría saber si prefieren que los capítulos sean largos aunque me demore mas en escribirlos o si los prefieren cortos para que actualice mas rapido.
Si pueden contestarme a eso con un review o cualquier cosa se lo agradecería ^^
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Bueno, con esto me despido! Muchisimas gracias a aquellos que leeis este fanfic y...
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HASTA LA PROXIMA!
