Chapter 3: Preguntas, respuestas y confesiones.
Sintió un gran escalofrío para después despertarse. Miró todo a su alrededor… Estaba en su cuarto y, ¿estaba mojada…? ¡Muy mojada! Sentía recorrer por todo su cuerpo el agua fría y, por el suelo, la misma esparramada. Miró hacia arriba y ahí seguía él… Jeff mantenía en sus manos un gran cubo y, al parecer por su gran sonrisa, había sido él el responsable de que ella estuviera completamente empapada.
-¿Pero qué demonios…?
-¡Por fin despertaste! –dijo Jeff, intentando retener una risa.
-¡¿Por qué me has mojado?! ¿¡Estás loco o qué?!
-Pues sí, la verdad es que sí lo estoy… -soltó una pequeña carcajada -. Pero vamos, si quieres te podría haber dejado ahí desmayada y me podría haber ido a mandar dormir a la gente…
-¿Desmayada…?
-Ajá, te desmayaste, y se me ocurrió la genial idea de despertarte así –Jeff se agachó a su altura-. La verdad, te ves bien así de mojadita… Con toda la ropa pegada al cuerpo y…
Antes de que pudiera seguir, Claire ya le había empujado.
-Ni se te ocurra seguir –dijo, con cara de pocos amigos-. Y… Oye…
-Dime muñeca –contestó con una sonrisa.
-¿Podrías quedarte aquí un momento en lo que me cambio? Necesito saber… Ciertas cosas…
-¿Por mi víctima favorita? Lo que sea.
Claire soltó un suspiro y salió del cuarto para luego, a los cinco minutos entrar con un pantalón largo de pijama blanco y a cuadros azules y una camiseta justa de tirantes de color azul claro. Jeff no pudo evitar fijarse bien en la figura de la chica y sorprenderse.
-¿Así es como miras a tus presas? –dijo la voz dentro de la cabeza de Jeff-. Porque parece más una mirada de… ¿Deseo?
-¡Cállate! –soltó Jeff.
-Eh… No he dicho nada –dijo Claire sorprendida.
-Yo… ¿De qué querías hablar? –cambió de tema.
-Ah… Antes de empezar, prométeme que nada de tonterías al hablar… Nada de "muñeca" y esas cosas que haces… -contestó, sentándose en su cama.
-De acuerdo muñeca, no haré ninguna de esas cosas que te gustan tanto –Jeff soltó una risa pero Claire le miró con odio-. ¡Era broma! De acuerdo, seré… Normal por una vez.
-Bien, siéntate –Jeff obedeció y se sentó muy cerca de Claire, pero ella se separó un poco-. Dime, Jeff… Por qué… ¿Por qué no me has matado ya?
-Wow, eso es ir demasiado al grano, ¿no crees? –contestó con una sonrisa.
-De acuerdo –suspiró Claire-. Mm… Bueno pues… ¿Por qué comenzaste a ser un asesino?
-¿No conoces ya mi historia? –contestó con una pequeña risa.
-Me refiero… Después de matar a tu familia, a tu hermano… ¿Qué hiciste?
-Matar más gente.
Claire suspiró intentando no perder los nervios.
-¿Y no sientes remordimientos…?
-¿Remordimientos…? –Jeff soltó una gran carcajada mientras se tiraba para atrás en la cama y acababa tumbado bocarriba y con las manos en su nuca-. En realidad siento un gran poder… Sentir su sangre correr por el suelo, pidiendo por sus vidas… Y, ¡lo que me encantan es que huyan! Es lo que más me divierte del mundo… Verlos escapar… -volvió reír fuertemente-. ¡Como si pudieran escapar de mí! ¡Nunca nadie escapa de Jeff the Killer! Nunca he dejado a nadie vivo más de un día, en seguida clavo mi cuchillo en…
-Excepto a mí –interrumpió Claire.
Jeff se quedó un momento callado para luego carraspear.
-¿Alguna pregunta más?
-Nunca has pensado en… ¿Dejarlo?
-No, por nada del mundo. Como he dicho antes, muñeca… Me encanta lo que hago.
-Wow, o sea que estás orgulloso de ti mismo, eh.
-¿Por qué no iba a estarlo? Soy guapo, gracioso, divertido… Tengo lo que cualquier chica desearía… ¿Verdad, Claire?
Ella lo miró unos segundos y siguió con las preguntas.
-Eres humano, ¿cierto?
-Más o menos… Sí.
-¿Entonces tienes sentimientos?
-Claro, ¿acaso no me has visto enfadado…? ¿Feliz por matar…?
-Enamorado… -dijo la voz de su cabeza, a la que él simplemente ignoró.
-Me refiero a los sentimientos buenos –soltó Claire, haciendo que Jeff clavara sus ojos en ella-. Como… La alegría, la nostalgia, el amor…
-¿El amor? –dijo Jeff, incorporándose y haciendo que Claire se sonrojara levemente.
-Bueno… Ya sabes… ¿Nunca has sentido eso hacia alguien?
-Quizás cuando era un humano normal –contestó tranquilamente volviéndose a tumbar en la cama-. Después de convertirme en el asesino apuesto en el que soy… Nunca.
-¿Nunca? –repitió ella-. Vaya, yo nunca podría vivir sin mis sentimientos…
-¿Acaso tú lo has sentido? –preguntó Jeff, mirándola con una tonta sonrisa.
Claire tardó unos segundos en contestar.
-Pues claro –dijo firme-. Yo quiero a mis padres, quiero a mi hermano, quiero a mis amigos…
-¿Sí, eh? –contestó Jeff con una sonrisa pícara-. Pues me alegro por ti.
Entonces al pelinegro se le ocurrió una idea. Agarró la muñeca de la chica cuando esta estaba despistada y la empujó hacia él colocándola gusto encima, aunque ella puso sus dos brazos uno a cada lado de la cabeza del asesino para no acabar juntando sus cuerpos. Aún así tenían sus caras muy cerca y el pelo de la chica le caía a Jeff por los lados de su cabeza de una forma sensual. Claire simplemente tornó a un color rojo por ese gesto tan repentino, aunque más bien fue de cabreo, mientras que él seguía con su sonrisa pícara.
-Ahora me toca hacerte a ti las preguntas…
-No he terminado –contestó Claire seria, aún en esa posición.
-¿Crees que me importa?
Entonces Claire se volvió a como estaba; sentada, mientras que Jeff seguía tumbado cómodamente en su cama, ya sin mancharla porque la sangre se había secado.
-¿Qué quieres saber?
-Muñeca… De ti quiero saber todo.
-Mi vida es muy aburrida.
-¿Cuál es tu nombre? –preguntó sin rodeos.
-Claire –dijo con duda.
-Nombre completo.
-Claire Granger.
-¿Cuántos años tienes, Claire Granger?
-Tengo quince, recién cumplidos.
-¿Familia?
-¿Sabes? No creo que debería hablarle de eso a un asesino psicópata –Jeff rió ante las palabras de la chica-. Tú te has guardado tus contestaciones, yo me guardaré las mías.
-Bien, acepto Claire Granger.
-Y no me llames por mi nombre completo.
-¿Tus amigos?
-Tengo pocos… Más bien, no tengo.
-¿Segura? No me lo creo.
-Bueno, quizás hable con gente en clase, pero amigos de verdad no tengo, si no te lo quieres creer… No te lo creas, Jeff the Killer –contestó con una sonrisa, a la que Jeff correspondió.
-¿Novio…? ¿Novia?
-¿Me ves con cara de lesbiana? –preguntó Claire, medio en broma medio en serio.
-La verdad… No tienes ni un pelo de ser lesbiana.
-Entonces…
-¿Novio? –interrumpió él.
-A penas tengo amigos, ¿cómo iba a tener novio?
-Wow, mira Jeff, está libre… -interrumpió la voz, haciendo que el chico se diera un pequeño golpe en la cabeza.
-¿Y cuáles son tus aficiones?
-¿Aficiones, eh? –repitió Claire con una sonrisa-. La verdad es que me encanta leer, cantar, limpiar los parques y, a veces, los ríos, ir a ver a los niños al hospital y… También formo parte en una asociación de protección de animales.
-Vaya… Déjame adivinar, ¿eres vegetariana?
-Acertaste.
-¿Por qué haces todas esas cosas?
-Quiero formar parte del menor número de muertes posibles.
Jeff, por extraño que pareciera, permanecía serio.
-Curioso que mientras tú quieras convertir este putrefacto mundo en un lugar mejor, yo voy por ahí matando gente… ¿No crees?
-Mejor que no tengamos nada en común.
-¿Nadie te ha dicho que los opuestos se atraen? –contestó Jeff con una sonrisa.
-Oh, Jeff… Tú y yo nunca nos atraeremos, créeme –dijo Claire, también con una sonrisa.
-¿Amigos? –preguntó el pelinegro directamente.
-¿Qué?
-Lo tomaré como un sí.
ººººººººººººººººººººº
Tock, tock, tock.
-¡No estoy!
-Idiota, soy yo –dijo Ben, entrando por la puerta del cuarto de Jeff-. ¿Tienes tú mi cargador?
El rubio echó un vistazo a toda la desordenada y poca iluminada habitación del pelinegro. Jeff se encontraba tumbado en la cama leyendo un extraño comic y alrededor de esta había muchas cosas tiradas por el suelo, al igual que en los estantes y en la mesa de escritorio. Casi no se podían ver los distintos posters de bandas de música sádicas que tenía en la pared debido a la poca iluminación.
-Wow… ¿Está esto más desordenado de lo normal?
-Habló el adecuado –contestó Jeff, sin dejar de mirar su comic-. Tu habitación es un desastre.
-Tousse –dijo Ben en francés-. Bueno, ¿tienes mi cargador o no?
-¿Me ves con cara de tenerlo?
-Hey tranquilo, que el hecho de que hayas conocido a una chica no significa que tengas que estar borde conmigo.
Jeff apartó el comic para mirar al chico más joven que él a la cara.
-¿Cómo que a una nueva chica?
-Em… -Ben pensó antes de hablar-. Bueno, aparte de lo que dijo Jane antes de que te fueras… Me tomé la molestia de hablar con ella.
-¿¡CÓMO QUE HABLAR CON ELLA?! –Jeff se levantó de la cama-. ¡PERO SI ELLA NO TIENE NI IDEA DE NADA!
-Yo… -entonces Ben sonrió maléficamente, se le había ocurrido una idea-. Vaya, pues por lo que me dijo no parecía que no supiera nada.
-¿¡Qué?! –Jeff se acercó al chico y lo agarró por los hombros-. ¡¿Qué te dijo esa estúpida?!
-Oh, ya sabes… Que estabas muy enamorado de esa chica, que no la sacabas de tu cabecita tonta… -Ben se tocó la barbilla-. ¿Qué más…? ¡Ah sí! Que le habías pedido consejo a ella para poder… Conquistar el corazón de esa chica… -puso una voz imitando a una niña cursi.
La cordura de Jeff, que había sabido tener últimamente, se fue al garete en cuanto oyó eso último y, apartando al pequeño de su lado, salió del cuarto dando fuertes pisotadas hasta llegar al cuarto de Jane y ponerse justo delante de la puerta abriéndola bruscamente sorprendiendo a la pelinegra.
Ben se quedó en el pasillo observando lo que iba a ocurrir con una sonrisa en los labios, pero al momento apareció a su lado, nadie sabe cómo ni por qué, Tails Doll mirando al rubio y después a la habitación de Jane.
-Ben, ¿qué pasa?
-Oh… -Ben rió-. Algo muy… Divertido.
Por otra parte, Jane casi se cayó de su silla cuando Jeff entró en su cuarto, ya que ella estaba balanceando esta mientras leía un libro. Y Jeff cuando entró, antes de hablar, miró todo el cuarto que tenía mucha luz por su balcón y estaba todo correctamente ordenado, algo que le pareció repulsivo.
-¡Cuántas veces te he dicho que no entres en mi habitación! –gritó Jane, dejando el libro en la mesa.
-¡Eres una estúpida niña de mierda!
-Pero… -Jane se levantó de la silla-. ¡¿Cómo diablos te atreves a llamarme así!?
-No, ¡cómo diablos te atreves tú a…! –antes de contestar, Jeff miró a la puerta, donde estaban Ben y Tails observando la escena, entonces la cerró fuertemente-. ¡Cómo te atreves tú a decirle esas cosas a Ben!
-¡¿Pero de qué diablos estás hablando?! –seguía gritando Jane.
-¡LO DE LA CHICA, IDIOTA, LO DE LA CHICA!
-¡Pero si no le dije nada que no supiera, imbécil!
-¡Te lo inventaste todo! –gritó Jeff, acercándose más a ella-. ¡Le dijiste que yo te pedía consejo a ti para gustarla! ¡Dijiste que estaba ENAMORADO de ella!
-¡Yo no dije nada de eso en ningún momento, pedazo de imbécil!
-¡¿Cómo que no?! ¡¿Entonces por qué diablos me lo dijo Ben?!
Entonces, de manera rápida y como si estuviera ensayado, los gritos pararon entre los dos. Jane se dirigió a la puerta, la abrió y a sus pies cayeron Tails y Ben que habían estado con la oreja pegada a esta todo el tiempo. Los dos The Killers pusieron sus brazos en jarras mientras miraban al pequeño rubio que empezó a reír nerviosamente mientras se levantaba junto al peluche-zorro-diabólico.
-Ben… -dijeron los dos pelinegros a la vez y con la misma voz terrorífica-. ¿Qué se supone que…?
-Yo… Bueno… Jejé… Antes de que os enfadéis yo… Mm… ¡Me lo dijo todo Tails! ¡Él es el culpable! –gritó Ben señalando al muñeco, para luego salir corriendo.
Los dos pelinegros ahora dirigieron su horripilante mirada hacia el peluche diabólico que se había quedado en blanco mientras una gota estilo anime corrió su cabeza.
-¡Yo juro que no tengo nada que ver! –dijo, para después saliendo corriendo.
Los The Killers se quedaron solos en el cuarto para bajar sus cabreos.
-Te dije que tenía razón –empezó diciendo Jane, mientras se sentaba de nuevo en su silla-. Deberías confiar en mí de vez en cuando.
-Es difícil confiar en alguien que quiere matarte continuamente –dijo Jeff, cruzándose de brazos.
-¿Así? –preguntó Jane irónicamente mientras ponía una cara de odio-. ¿Sabes qué es difícil Jeff? Porque veo que no tienes ni idea.
Jeff dejó caer sus brazos para mirar a Jane, mientras que ella se giró hacia él aún sentada en su silla.
-Difícil es saber qué hacer cuando estás sola, difícil es que un psicópata mate a tus padres delante de tus narices y que casi te mate a ti, pero lo peor de todo es que no lo hizo, y te despiertas en el hospital sola y sin saber a dónde ir, difícil es vivir todos los días de tu vida con una máscara porque te das asco a ti misma, difícil es que tu vida sea tan jodidamente horrible que te arrepientes de no haberte ardido en las llamas aquella noche cuando viste a tu familia morir a tu lado… -a Jane se le escapó una lágrima por debajo de la máscara, que limpió en seguida-. Eso sí es difícil.
Jeff se había quedado absolutamente sin contestación. Al parecer, para una persona medianamente normal que era Jane, tres años no bastaban para olvidarse de su pasada y muerta familia. No era de extrañar, al fin de cuentas… Él estaba loco de atar, no era raro que esos años fueran divertidos en su vida.
-Pero claro, tú tienes a todos los de aquí, tú no viste matar a tu familia, tú no te arrepientes día a día de ti mismo de tu aspecto…
-Jane –la nombrada lo miró-, quizás tengas razón. Quizás yo tenga a todos los de aquí, quizás no me siento solo, quizás no me arrepiento de nada del pasado, pero hay algo que tenemos en común y es que los dos perdimos a alguien que queríamos, y lo mío fue peor que lo tuyo, ¿o acaso sabes lo que es matar a tu hermano con tus propias manos? Que cada vez que pienso que por ese estúpido… me volví como soy hoy, no le culpo, de lo que le culpo es que al convertirme en esto lo maté a él…
-Yo…
-Y no te sientas sola –siguió diciendo Jeff, ya en la puerta para irse-. Al igual que yo, tú también tienes a Slenderman y a los demás de aquí. Y, aunque me cueste admitirlo, también me tienes a mí.
Jane simplemente lo miró y, aunque él no lo veía, ella había sacado una pequeña sonrisa en su rostro que había estado apagado todos estos años después de la muerte de sus padres.
Jeff abrió la puerta pero, al hacerlo, pasó exactamente lo mismo que hacía unos minutos, excepto que esta vez fue Slenderman el que cayó a sus pies por haber estado escuchando la conversación pegado a la puerta. El ente sin cara se levantó un poco sonrojado y se llevó la mano a la nuca.
-Oh… Hola jejé… -empezó diciendo Slender-. Yo… Eh… Pasaba por aquí y… Bueno, mejor me voy, eh… Jejé…
Entonces este desapareció lo más rápido que pudo de esa comprometedora escena y, cuando Jeff iba a salir, Jane habló por última vez.
-Supongo que ya no me debes ninguna.
-¿Y eso? –preguntó Jeff, de espaldas a ella.
-Por compartir este momento y por escucharme…
Jeff no dijo nada y ya salió del cuarto, aunque justo cuando iba a cerrar la puerta, Jane volvió a hablar.
-Pero te sigo odiando con todo mi alma.
-No lo dudo –contestó Jeff con una sonrisa.
¡HOLA!
La verdad, pensé en subir este capítulo más tarde pero cuando me levanté y vi los reviews fue como... ¡PUMMMMM! ¡Estoy muuuuuy feliiiiiiz! :D Por eso aquí tenéis el siguiente capítulo. Espero que os guste. ¡Y muchas gracias a , Guest y Kiara-Violet por sus reviews! Tengo que decir que en esta historia intentaré meter a bastantes Creepypasta que me gustan, entre ellos a Laughing Jack, que sé que ese payaso os gusta jajaja. Seguidme escribiendo, ¿si? :c
Para Kiara-Violet : ¡Gracias! Y tu historia ya está en mi lista de favoritas ;)
¡Un saludo y FELIZ NAVIDAD a todos!
