¡Hola! ¡Siento la tardanza!

Advertencia: Un capítulo muy cursi, para mi opinión. (¿En qué demonios estaba pensando cuando lo escribí?) Ag, espero que os guste.

Muchas gracias a deleted account 52357623 y Guest por sus reviews. Y muchas gracias a todos los que siguen la historia.


Chapter 5: Slender se hace oír.

Pov Claire

Abrí los ojos lentamente mientras una luz cegadora entraba por la rendija de la puerta de la tienda de campaña… Me incorporé y me estiré. Estaba en el saco metida y… ¿En la tienda de campaña? ¿Cómo había llegado hasta ahí? Lo último que recordaba era estar en la hoguera comiendo nubes junto a Jeff, después sintió frío, luego el abrazo… Y de ahí no hay más. ¡Diablos, debí quedarme dormida!

Si me quedé dormida él tuvo la oportunidad de… ¿Por qué me metió en el saco?

Era la única posibilidad que había, se había quedado dormida y, después, Jeff la metió en el saco con la ropa que llevaba y todo. De hecho estaba empezando a sentir calor por ese asunto, entonces decidió cambiarse de ropa a una camiseta justa negra y de manga larga y a unos pantalones cortos, también justos, de color azul oscuros, y unas converses del mismo color que la camiseta. Se recogió el pelo en una larga coleta y salió.

La hoguera estaba apagada y dirigió su mirada hacia el suelo donde, justo a la bolsa de nubes en la que solo quedaban dos, había una nota. La cogió y leyó en alto:

Parece mentira que sea tu asesino, ¿cierto? Aparte de dejarte dormir encima de mí, te metí en el saco… Después de eso, ¿sigues pensando en que te quiero matar? Aunque claro, no pienses que hice todo eso de gratis, te cogí unas cuantas nubes más.
Ahora me voy a hacer mi querido trabajillo. Así es muñeca, no pienses que porque a ti no te quiera matar significa que he cambiado. No, yo sigo queriendo saciar mi sed de sangre y, si no te mato a ti, tendré que matar a otro…

Un saludo, muñeca… Jeff.

No pude evitar soltar una pequeña sonrisa cuando lo leí… Pero la borré en cuanto me di cuenta y volví a ponerme seria. ¿Qué le ocurría Jeff? ¿Por qué yo era la excepción?

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Pov Jeff

No pensaba despertarme. No señor. Esta mañana estaba realmente cansado, después de lo de Claire me fui a matar gente… Aunque, en realidad, solo maté a un chico de más o menos mi edad que iba por la calle fumando y bebiendo. Che, si por mucho que digan les hago un favor a la sociedad… ¿Qué imagen daría ese chico a sus padres? Muerto ellos ya no tendrían que preocuparse. Sí, pienso que mi trabajo es bueno y… Divertido.

-Pues no creo que te resulte tan divertido si no matas a esa Claire.

La voz de Ninchido me perforó los oídos. Hacía mucho que no aparecía… ¿Por qué ahora? Estaba a los pies de mi cama, mirándome sonriente. En verdad odiaba que tuviera la forma de mi hermano, ¿por qué esa…? ¿Acaso quería hacerme ver culpable? Pues no lo conseguiría.

Me levanté de la cama y decidí irme de mi cuarto. Hubiera preferido quedarme mucho más tiempo, pero con ese sujeto allí… Sería imposible volver a dormir.

Caminando por el pasillo de arriba me crucé con Sally que iba hablando con su oso de peluche. De verdad que es ingenua… ¿Cómo podría tenerle tanto cariño a un cacho de tela? Me quedé mirándola y, cuando ella me vio, también me miró.

-¿Te acabas de despertar, eh? –dijo, con una voz intentando simular ser mayor.

-¿Cómo los ha adivinado? –pregunté irónico.

-Pues mejor que Slendy no te vea en pijama, hoy está de mal humor… Contigo.

Me observé la ropa, no recordaba haberme puesto el pijama porque, en cuanto llegué a casa por la noche, más agotado que de costumbre, me tiré a la cama. Pero no, llevaba mi pantalón negro de pijama y mi camiseta de manga corta roja oscura. Además también iba con calcetines, ¿quizás me cambié? Recordaba perfectamente que no… Pero entonces, analicé la frase de Sally.

-¿Cómo que está de mal humor conmigo?

-¿A qué hora volviste ayer, Jeff?

-¿Y a ti qué te importa, enana? –me crucé de brazos, Sally podía llegar a ser muy molesta.

-Porque es por eso por lo que Slendy está molesto… ¿Quizás volviste tarde? –preguntó, con un cierto ronroneo que me molestaba.

-¡Sally, eres realmente…!

-Ejem.

Iba a darle un golpe a la pequeña, pero en cuanto oí esa tos forzada me giré. Como imaginaba… Slender estaba de brazos cruzados detrás de mí y "mirándome" con muy mala pinta… Aunque el delantal rosa con la frase "Besa al cocinero" que llevaba puesto me hizo soltar una pequeña risa… Mala cosa.

-¿De qué te ríes, Jeffrey? –su voz no sonaba muy contenta.

-Slendy… -reí nervioso, en verdad Slender intimidaba-. ¿Qué tal…?

-¿Se puede saber a qué hora volviste ayer?

-Yo… No lo recuerdo, ¿sobre la una de la mañana…? ¿Las dos…?

-¡Las cuatro! –gritó, haciéndome retroceder un paso-. ¿¡Dónde estuviste Jeff?!

-Em… Matando gente, ya sabes.

-Antes de eso –Slender se puso recto-. Los asesinatos comenzaron a las dos de la mañana, ¿qué hiciste antes?

-¿Cómo sabes eso…?

-Las noticias –dijo Tails, interrumpiendo la escena-. Desayunando hemos visto las noticias mientras tú dormías.

Yo dejé de mirar al muñeco para volver a clavar mis ojos en Slender, al que se le estaba hinchando la vena de la frente.

-¿Y bien…?

-Yo…

Demonios, estaba completamente bloqueado… ¿Qué le podía decir? Lo de Claire no, era obvio, si Slender llegaba a enterarse de que he dejado viva a una chica podría matarme. Bueno, él no era de los que se enfadaba por lo de no matarla, ya que extrañamente era muy pacífico, se enfadaría porque "pondría en peligro a la familia", algo que me parecía estúpido, ¿quién se iba a enfrentar a una familia de asesinos? Slenderman volvió a toser forzosamente y una gota estilo anime cayó por mi nuca.

-Estoy esperando –dijo fríamente.

-Seguro que ha estado con su noviecita –soltó Tails, que seguía mirando

Yo le miré con odio mientras que Slender lo miraba con duda.

-¿Noviecita? –repitió el ente sin cara.

-¡No, yo…! –intenté defenderme, pero Tails volvió a intervenir.

-Claro Slendy, ¿acaso no te lo ha contado? –el peluche estiró su cola para empezar a volar al lado de Slenderman-. Esa chica a la que no mata… No me digas que nos hemos enterado todos menos tú.

Slender me miró y, la verdad, alegre no es que se le viera mucho… Me cogió con uno de sus tentáculos por el abdomen, casi sin poder respirar y, en un rápido movimiento, me vi de nuevo en mi cuarto.

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Pov Claire

¿Qué podía hacer por allí? Explorar era lo más curioso, porque el bosque, aunque bonito, resultaba ser muy aburrido. Así que, sin dudarlo, empecé a caminar por él y así, poder escuchar los ruidos de los animales y de la naturaleza.

Resultaba divertido pensar que ese bosque me liberaba de mi presión. Es decir, allí me sentía libre. Podía dejar de pensar en mi vida aunque fuera por unos momentos… Y eso lo aproveché hasta que, sin poder evitarlo, una imagen de Jeff recorrió mi cabeza. ¿Por qué me estaba ocurriendo eso? ¿Por qué yo y no otra? Era un asesino, podía intimidar a cualquiera, a chicas más guapas, más populares, más de todo… ¿Por qué tenía que estar persiguiéndome a mí?

Siempre que me encontraba con él mi corazón daba un vuelco, era como pensar en la muerte al estar a su lado, pero de una manera más alegre de lo normal… ¿Acaso me estaba empezando a gustar ese psicópata asesino? ¡No, claro que no! No lo quería de amigo para que ahora me atrajera de otra manera… Pero mi duda principal seguía recorriendo mi cabeza, ¿por qué me mantenía viva? ¿Qué quería de mí?

Equivocarme, eso seguro. Es el típico chico que cree conseguir todo lo que se propone tonteando, y eso conmigo sería mucho más difícil. En cierto modo me gustaba, me gustaba que pensara que podría confundirme… Porque no era sí. Si quería jugar a tontear, aunque yo no era una experta, no me dejaría derrotar.

Hasta que me di cuenta de que había llegado a un extraño y pequeño lago en mitad del bosque. Ahí la tranquilidad era mayor, por imposible que pareciera. Me decidí sentar en la orilla y meter mis pies desnudos en la cristalina agua que este tenía… Hasta que, de repente, el bolsillo trasero de mi pantalón empezó a vibrar, ¿quién me llamaría? Cogí mi móvil y, en cuando vi el nombre escrito en la pantalla mi corazón latió fuertemente…

"Hugo…"

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Pov Jeff

-Quiero que me lo cuentes todo Jeff, y no omitas detalle porque sabes que lo descubriré.

-Pero Slendy, yo…

-¿Quién es ella?

Slenderman se encontraba sentado en mi cama, mientras que yo estaba de pie, en frente de él, aunque con una pequeña separación. También estaba Ninchido, sentado al lado de Slender, aunque él no lo pudiera notar.

-¿Ella? –intenté parecer confuso.

-No te hagas el tonto, Jeffrey, ¿de qué hablaba Tails? ¿Qué chica conocen todos menos yo?

-¡No la conocen! –ups, se me escapó eso.

-O sea que es verdad… -él se cruzó de brazos-. Cuéntame.

-Te ha pillado, amigo –Ninchido parecía estar divirtiéndose de lo lindo con esto.

-No te enfades pero… Hace semanas que estaba espiando a una chica y, al final, acabó conociéndome.

-¿Cómo qué…? ¿Conociste a una chica y no la mataste? –yo asentí sin mirarle a la cara-. ¿Por qué, Jeff?

-Yo solo… -suspiré-. En realidad no lo sé, creo que ella…

-¿Te gusta? –me interrumpió.

-¡No! –no pude evitar sentir un breve color en mis mejillas-. Claro que no, pero a ella… No la puedo matar, por lo menos de momento…

-¿No puedes o no quieres?

No supe qué contestar, casi nunca sabía que contestar cuando Slender se ponía serio. Aunque extrañamente no estaba enfadado como suponía que se iba a poner.

-Creo que la debo matar pero… Cuando estoy cerca de ella ese pensamiento se esfuma por completo –lo confesé y mi peso en el pecho desapareció.

-Al fin lo dijiste –dijo Ninchido sonriente-. Al fin confiaste lo cobarde que eres.

-¡Ninchido fuera de aquí! ¡Vete y déjame en paz! –grité, ya estaba harto.

El sujeto idéntico a mi hermano sonrió para luego desaparecer lentamente. Al fin, cuando nos encontrábamos Slender y yo solos, me tiré al suelo y me abracé las rodillas… A veces estar loco te agotaba por completo, ¿por qué no podía ser como siempre e ir matando a gente de manera divertida? ¿Por qué tenía que haber aparecido él? Me dedicaba a mirar a un punto perdido en mi cuarto y, Slenderman, en cuanto me vio, se levantó de la cama, se arrodilló a mi altura y puso una mano en mi hombro… Algo muy familiar.

Flashback (Pov Jeff)

Hacía unas cuantas semanas de la muerte de mi familia, yo seguía solo, aunque eso no me angustiaba ni me daba pena, lo que me molestaba era no tener un sitio donde dormir, ni comida para comer… No tenía nada, lo único que hacía era matar y matar, sin tener ni unos pensamientos negativos sobre ello.

Pero, un día, cuando era de noche y me encontraba caminando por el bosque, un sitio que me gustaba de siempre y que, a mis trece años y aún psicológicamente loco no iba a cambiar, vi a un extraño ser a lo lejos. No me aterró, claro que no, yo tenía mi fiel cuchillo y, fuera quien fuese, no sería rival para mí.

Me acerqué un poco más y lo analicé bien. Era muy alto y llevaba un traje negro, me sorprendió porque, al parecer, de su espalda, salían unos cuantos tentáculos y su cara era completamente blanca, con falta de ojos, nariz y boca… Extraño, pero no terrorífico. Entonces, le apunté con mi cuchillo.

-¡Hey, tú! –le grité-. ¿Qué se supone que eres?

Él no contestó, se limitó a quedarse quieto.

-¡Oh vamos! ¡No me digas que eres de esos que aterrorizan por el hecho de quedarse callados y quietos! ¡Pues que sepas que a mí no me das miedo, extraño sujeto sin cara!

Siguió sin hablar y mi ira creció pero, pasando de él, seguí mi camino por otro lado. Aunque, pasados unos minutos, me volví a girar, ahora el sujeto se encontraba mucho más cerca de mí y eso hizo que un escalofrío me recorriera el cuerpo.

-¿Acaso quieres algo? –dije cabreado-. ¡No me sigas si no vas a hablarme!

Me volví a girar para irme, pero algo me hizo detenerme.

-¿Estás solo? –su voz era grave.

-Sí –contesté sin mirarle-. ¿O acaso no ves toda la sangre que llevo en la ropa? ¿Quién quiere estar con un asesino?

Mi voz sonó triste, aunque no era eso lo que quería. Cuando vi que no contestaba me giré nuevamente y ahora ese hombre estaba, literalmente, pegado a mí. Se agachó a mi altura, ya que era como dos veces yo de alto, y colocó su mano en mi hombro. Yo me quedé inmóvil.

-¿Eres un asesino, eh? Y la gente te teme por ello…

-¿Lo adivinaste tu solito? –dije, haciendo notar mi cabreo.

-Nos juzgan sin conocer nuestras historias, y eso es un grave error, esta sociedad está completamente mal…

Sus palabras fueron como dos pequeñas agujas clavadas en mi cerebro.

-Tranquilo chico, ya no hace falta que vuelvas a estar solo…

Fin flashback

Slender era el mejor, todos los de la casa lo pensábamos. Por el simple hecho de colocar su mano en mi hombro ya me tranquilizó, ya me hizo volver a mi ser. Le miré y respiré profundamente.

-¿Qué ocurre, Jeff? ¿A quién has gritado?

-A nadie Slendy, no era nadie…

-¿Sabes? Pienso que deberías traer a esa chica aquí.

-¿¡Qué?! –de repente, todos mis problemas se esfumaron-. ¿¡Cómo que traerla aquí?! ¡No!

-¿Por qué no? –Slender parecía estar divirtiéndose-. Quiero conocer a esa chica tan especial con una vida merecedora de no ser terminada por ti.

-Pienso matarla, verás –dije serio.

-Ya claro… -él soltó una pequeña risa-. Vamos, podría comer con nosotros.

-Slender… ¿Quieres hacer una comida con ella? –dije, alzando una ceja.

-Claro, la típica comida familiar en la que el hijo trae a su novia y el padre, muy amablemente, la conoce poniendo en ridículo a su hijo.

Los dos acabamos de pie y mis mejillas empezaban a arder de la vergüenza y del cabreo.

-¡Slender, ella no es mi novia!

-¡Pero te gustaría! –contestó entre risas.

Yo bufé, no me bastaba con Ninchido para que ahora Slender me dijera eso… Y, mucho menos, quería que Claire comiera con nosotros. A saber qué cosas dirían Ben y los demás, dejándome en ridículo y, seguramente, aterrorizándola a ella.

-Bueno, ve a buscarla, ¿está por el bosque, no?

-¿Qué? –en serio, Slender a veces me asustaba, ¡siempre me cazaba!

-Hombre, si has estado con ella antes de ir a matar anoche, hasta las tres de la mañana, juraría que es porque está pasando su fin de semana en el bosque, ¿me equivoco?

Volví a bufar dándole a entender a Slendy que tenía razón.

-Bien –dijo, ya saliendo por la puerta-. Ve a buscarla, ¡es una orden!

Tras eso cerró la puerta de un portazo y me dejó solo en mi cuarto…

"Maldito Slender…"

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Pov Claire

-Pues sí, sigo viva –dije, para luego soltar una pequeña risa.

-Entonces me alegro –dijo él, al otro lado del teléfono-.Quizás debería haberte llamado por la noche, y así no hubieras pasado tanto miedo.

-¿Y quién te ha dicho que haya pasado miedo? –empecé a reír, y oí que él también-. He dormido muy bien, para tu información.

-También me alegro.

-¿Supongo que te alegrarás más de que esté viva, no?

-Claro Claire, de eso me alegro muchísimo.

Me ruboricé, era la primera vez que hablaba con Hugo de esta forma, y parecíamos amigos de toda la vida. Extrañamente, por teléfono, no le tenía tanto pánico que hablando cara a cara.

-Me alegro.

-Bien.

-Bien –contesté, con una sonrisa.

De repente, una tos forzada me hizo girarme, a unos pocos metros de mí se encontraba Jeff mirándome con el ceño un poco fruncido.

-Te tengo que deja –dije al teléfono

-Oh vaya, no me digas que uno de esos asesinos que dijo Raúl te solicita –dijo riéndose.

-Pues… Quizás tengas razón –contesté con una sonrisa-. Hasta luego.

-Hasta luego, Claire Granger.

Y colgué aún con una sonrisa en la boca. Me acerqué a Jeff, como quien se acerca a un amigo, sin miedo alguno y sin quitar mi sonrisa.

-Hola –le dije.

-¿Con quién hablabas de manera tan divertida? –dijo con el ceño fruncido.

-Un amigo –contesté desinteresada-. Un amigo del instituto, ¿por qué?

-¿Tu novio?

Me sorprendió la pregunta, pero mi sonrisa se hizo más grande.

-¿Jeff the Killer está celoso? –le pregunté con picardía.

-Ya te gustaría, muñeca.

No pude evitar reírme. Quizás no estaba celoso, y por qué estarlo, pero es que, en verdad, lo parecía.

-Supongo que te debo un gracias –dije, encaminándome de nuevo a mi tienda.

-¿Por qué? –él me siguió por detrás y, al parecer, ya se le olvidó el asunto de Hugo.

-Por lo de la nota, ya sabes… Lo de dormirme en…

-Ah ya –me interrumpió-. Pues hablando de gracias…

Él se paró y yo hice igual. Me giré hacia Jeff y clavó sus ojos en los míos, ¿acaso habían cambiado? Cuando estábamos hablando de Hugo parecían completamente negros pero ahora tenían un cierto brillo azulado, algo que le hacían ver más… Normal.

-No hago nada de gratis, muñeca.

-¿Acaso no te bastó con las nubes? –dije con una sonrisa.

-Unas cuantas nubes no pagarán el orgullo que derramé anoche.

-¿El orgullo que derramaste? –pregunté alzando una ceja.

-Oh claro, ¿acaso es normal que un asesino hiciera lo que hizo?

-Oh claro –imité un poco su voz-. Lo normal es que me hubieras matado.

-Exacto.

-¿Y por qué no lo hiciste? –le dije, algo más seria.

Aunque, como siempre, cayó unos segundos para luego hablar y, como suponía no contestar esa pregunta.

-Me debes más por mi orgullo, y sé cómo me lo vas a pagar –puso una sonrisa pícara que no me gustó nada.

-No creas que voy a hacer nada extraño contigo Jeff, si piensas en algo de eso juro que…

-Irás a comer conmigo y los demás asesinos.


Y hasta aquí el capítulo.

Siento mucho lo cursi, sé que Jeff no es así. ¡Espero sus reviews!

¡Un saludo!