Chapter 6: ¿Amiga de Jeff?

-¡Alto Jeff! ¡Para, quieto!

-Ya te he dicho que no.

Llevaba andando varios minutos que para los dos habían sido eternos, pero sobre todo para Claire que había sido arrastrada todo el camino por Jeff. Este la llevaba sujeta bien fuerte de la muñeca y, por mucho que se resistiera, él era más fuerte y podía con ella. Ya incluso estaban a punto de llegar a la mansión.

-¡Y yo te digo que no pienso comer con una panda de asesinos!

-Imagina que son mi familia y ya está –decía Jeff sin importancia.

-¿Cómo que imagine? Jeff, por mucho que vivas con ellos y los veas como a tu familia yo no puedo fiarme, ¡si no me fio ni de ti! –contestó Claire, aún intentando zafarse-. ¡Por favor, suéltame!

-Mira Claire –Jeff se paró y la miró a los ojos-. Esto es mucho más incómodo para mí que para ti, ¿te crees que me apetece llevar a una chica a la que no consigo matar sin saber por qué? Pues no, y precisamente por ese hecho de que me harán la vida imposible.

-¿Cómo que te harán la vida…?

-Además –interrumpió el pelinegro-. Si Slender lo ordena hay que hacerle caso, por nuestro bien.

Entonces Claire dejó de moverse para liberarse y se quedó quieta, ¿había oído bien? ¿Eran Slenderman y el resto de los Creepypasta con los que iba a comer? Pues estaba claro… No debía ir, lo poco que conocía de esa extraña familia es que en cuanto ella entrara por la puerta la matarían, de fijo. Ninguno de esos personajes tenía piedad, por todas las historias que había leído, no la dejarían ni cinco minutos de vida.

"Excepto Jeff…"

-¿Te encuentras bien? –preguntó este.

Claire había cogido un tono pálido debido al mal presentimiento que le daba el imaginarse aparecer en esa casa. Todo le daba vueltas, ¿cómo podían pasar esos personajes de ser inventados a vivir en el mismísimo bosque de su ciudad? ¿Acaso todo esto estaba siendo un sueño? Aunque confusa, Claire se dio cuenta de que Jeff la había soltado y, en cuanto tuvo oportunidad, salió corriendo en dirección contraria a él.

En cuanto el pelinegro se dio cuenta de la acción de Claire se quedó completamente en blanco, ¿por qué corría? ¿Acaso se había asustado de él? ¡Pero qué bobadas pensaba!

-Mira Jeff, lo que querías… Está huyendo de ti –dijo Ninchido dentro de su cabeza.

Y, por un momento, Jeff miró hacia donde se estaba alejando Claire y creyó imaginarse la teoría de Ninchido. Que ella estaba corriendo para salvar su vida, que él la había aterrorizado y que en su mano llevaba el cuchillo ya con pequeñas manchas de sangre pertenecientes de ella. Pero no. Negó con la cabeza y eliminó completamente ese pensamiento. Claire estaba huyendo de su familia, eso era obvio, ¿es que acaso alguien querría estar rodeado de asesinos?

-Vamos Jeff, ve a por ella… ¡Corre a matarla!

Entonces el pelinegro empezó a hacer la acción mandada por Ninchido, pero sin ese fin, él no la iba a matar, no. O por lo menos, eso pensaba en aquel momento.

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En el salón de la casa de los Creepypasta…

-¿¡QUÉ?! –gritaron todos los niños a la vez.

-Como oís –explicó tranquilamente Slender sentado en el sofá, mientras los demás estaban de pie a su alrededor-. La amiga de Jeff vendrá a comer.

-¿¡Estás loco Slender?! –gritó Nina, fuera de su ser-. ¡¿Acaso crees que eso es coherente?!

-Lo que no es coherente es tu comportamiento, Nina.

-¡¿Pero cómo va a venir aquí una chica que es de la ciudad?! ¡¿Y si avisa a la policía?!

-Nina, tú sabes más que yo que esa chica conoce a Jeff de antes y no ha avisado a nadie, ¿por qué lo iba a hacer ahora? –Slender se encontraba muy tranquilo, al contrario que la chica.

-¡Porque ahora habrá más de un asesino!

-Perdona –interrumpió Jane-. Yo no soy una asesina y, además, yo podría avisar a la policía al igual que esa chica.

-Bah, pero tú no te atreves porque no tendrías otro sitio a dónde ir –dijo sin interés Nina.

-¡Pero serás…! –siguió Jane, con un aura de fuego a su alrededor.

Las dos iban a empezar una pelea si no fuera porque Slender las agarró a cada una con sus tentáculos.

-Chicas, vale ya, lo dicho se quedará así.

-A mí me parece bien –dijo Sally sonriente-. Las amigas de Jeff son mis amigas.

-Sí, si Jeff no la ha querido matarla será por algo especial –siguió Jack.

-¡Woaf! –ladró Smile Dog alegre y moviendo el rabo.

-Por mí también, será divertido asustar a una humana –continuó Tails Doll con una sonrisa maligna.

-No, no –interrumpió Slender, aún con Jane y Nina en tentáculos diferentes-. Si no queremos que llame a la policía tendremos que darla buena impresión.

-Oh, Slendy… -Tails se puso serio-. A veces dudo de que seas asesino…

-¿Y encima portarnos bien? –preguntó Nina, aún enfadada-. ¡Esto es el colmo!

-Por mí puede venir –finalizó Jane-. Con tal de llevarle la contraria a esta bruja…

-¿¡Qué has dicho?! –a Nina se le pusieron los ojos rojos.

-¡Lo que oíste! ¡Bruja!

-¡Lagarta!

-¡Perra!

-¡Zorra!

-¡VALE YA! –gritó Slender muy cabreado-. ¡O se quedarán cada una en su cuarto sin comer!

-Prefiero eso a comer con la amiguita de Jeff… -susurró Nina, notablemente celosa.

-¿Qué dijiste? –gritó Slender, con su gran cabreo.

-Nada…

-Bien –de repente, el ente sin cara pareció alegre-. ¿Tú qué dices Ben?

Todos miraron al rubio. El chico ahora estaba jugando con una consola ya que había desconectado completamente de la conversación en cuanto Nina empezó a gritar, pero cuando oyó su nombre, levantó la vista por encima de la Nintendo.

-¿Eh…?

-Que si te parece bien que venga la amiga de Jeff a comer.

-Oh sí, lo que sea…

-¡Bien! –Slender se levantó del sofá y soltó a las chicas. Mientras que Jane cayó de pie, Nina cayó de cara haciéndose bastante daño-. ¡Como somos mayoría empezaré a cocinar!

-Auch… -Nina se acarició la cara dolorida-. Esto es injusto…

-Jane, ¿me ayudas con la comida?

-Claro –contestó Jane alegre a la pregunta de Slender, y cuando este salió de la sala, ella miró a Nina que seguía en el suelo-. Acéptalo Nina, a Jeff le está empezando a gustar una y no es asesina.

Jane se fue de allí por el mismo sitio que Slender, mientras que Nina se quedó con el ceño fruncido en el suelo y al poco rato se quedó sola en el salón. Su cabreo la recorría todas las partes de su cuerpo y una idea aparentemente genial le recorría el cuerpo… Matar a esa amiguita. ¿Quién se podría creer ella que es para quitarle a su Jeffy? Tenía que enterrarle su fiel cuchillo en el abdomen…

Aunque, de repente, esos pensamientos desaparecieron cuando una mano se posó en su hombro. Esta se giró y vio a Jack que, aun con la máscara, se podía notar que tenía una sonrisa consoladora.

-Vamos Nina… -dijo Jack, con su dulce tono de siempre-. Ya verás que al final es maja, seguro que te acabas haciendo su amiga.

Nina no contestó, solo volvió a mirar al suelo, ahora más tranquila pero con un pequeño cabreo aún recorriéndole su cabeza de psicópata.

"¿Su amiga…?"

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En el bosque…

Paró en seco y apoyó sus manos en sus rodillas mientras respiraba costosamente… Nunca había corrido tanto y tan deprisa en su vida. Pero, echando una vista a lo general del bosque, al parecer había merecido la pena ya que había perdido de vista a Jeff. Entonces se puso firme y cogió una gran bocanada de aire que tanto necesitaba.

-Por fin…

Pero Claire habló demasiado rápido. En cuanto se dio cuenta, un gran golpe la estrelló contra el suelo tumbándola por completo cual animal cazado. Abrió los ojos con algo de dolor y su cabreo aumentó, al igual que las dudas. Encima de ella, ni más ni menos, se encontraba Jeff. Este la tenía atorada entre sus piernas, gesto que la hizo sonrojarse en cuanto se dio cuenta, y cada muñeca suya estaba agarrada por las dos manos de él.

-Eres rápida –dijo Jeff, cansado notablemente-. Pero nunca más que yo…

-¿Ah sí? –contestó Claire con una ceja alzada-. Pues se te ve bastante cansado, amigo.

-Tonterías –Jeff cogió mucho aire, que era lo que ahora necesitaba-. Estoy bien.

-¿Y no podrías haberme detenido como la gente normal en vez de tirarme así al suelo?

-¿Entonces dónde estaría la gracia? –dijo el pelinegro, ya más recuperado-. Además, tienes que escucharme.

-¡No pienso ir a comer con ellos, Jeff!

-¡Claire comprende que me lo dijo Slenderman! ¿Acaso conoces a ese sujeto? ¡Por muy bueno que sea, si no cumplo con una orden no dudará en hacerme sufrir! –cayó un segundo, para luego continuar-. No te lo pediría si no fuera algo realmente importante…

Claire se quedó mirándole, en lo poco que conocía a Jeff sabía que había cambiado. Ahora, en vez de estar jugando a quitarle o no la vida, le estaba rogando algo… Algo que todavía no se creía. Quizás tenía que empezar a fiarse de ese chico, por lo menos en ese momento. Clavó su mirada en sus ojos antes de contestar, estaban más azulados de lo normal… ¿Tendría eso algo que ver con su estado de ánimo?

-Sé que me voy a arrepentir de esto –contestó Claire rodando los ojos.

Jeff analizó la frase antes de hablar.

-¿Eso es un…?

-Sí… -suspiró.

Entonces la soltó las muñecas para, sin pensárselo dos veces, darle un sonoro beso en la mejilla, gesto que, al separarse, los hizo sonrojarse aunque decidieron no decir comentario al respecto.

-¿Vamos…? –dijo Jeff.

-Cuanto antes empecemos, antes acabamos…

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En la mansión de los Creepypasta…

-Gracias por ayudar, Jane –dijo Slender, mientras colocaba la comida en la gran y larga mesa del comedor-. Estos chicos no hacen completamente nada.

-No hay de qué, Slendy –contestó Jane, colocando los cubiertos-. Algo tendré que hacer para agradecerte que me dejes vivir aquí.

-Ya sabes que esta casa es para cualquiera.

-Y dime, ¿cómo estás tan seguro de que esa chica no saldrá corriendo en cuanto entre por la puerta y llamará a la policía?

-¿Crees que Jeff dejaría con vida a una chica así?

Jane decidió no contestar y seguir ayudando. Aunque, pasados unos minutos los quejidos del hambre empezaron a llenar la casa por parte de todos aquellos que no habían ayudado lo más mínimo a ninguna tarea.

-¿En esta casa no se come? –se oyó gritar a Ben desde su cuarto.

-¡Tenemos hambre! –gritó también Tails.

-¡Callaros ya! –gritó Nina-. ¡Intento escuchar música!

Los dos que se encontraban en el comedor se miraron para luego reírse. Esas discusiones ya eran rutinarias día a día. Quizás no eran familia de sangre, pero todos estaban solos en el mundo hasta que se juntaron, ¿podían pedir más? Por mucho que discutieran se querían entre ellos, porque para eso estaba la familia… Para protegerse entre ellos.

Al momento se oyó como alguien bajaba las escaleras tranquilamente.

-¡Lo siento! –dijo Jack entrando en el comedor-. Slendy me quedé dormido y no pude ayudarte a poner…

Entonces, sin poder continuar, "vio" que todo el comedor estaba listo para comer, lleno de alimentos que nunca había "visto" antes, solo en celebraciones especiales como en Navidad.

-Wow… ¿Y todo esto? –dijo el de máscara azul.

-¿Tienes buena pinta, eh? –contestó Jane con una sonrisa-. Lo hemos preparado Slendy y yo.

-Mm…

"Riiiiiing, riiiiiing"

El timbre oxidado y notablemente viejo inundó el lugar y todos, en sus respectivas habitaciones donde se encontraban, levantaron la vista… Ya estaba aquí la invitada.

-Mm… ¿Alguien va a abrir? –preguntó Ben gritando desde su cuarto.

-Ya… Ya voy yo.

Jack se acercó a la puerta y puso su mano en el pomo. Una gran tensión recorría la casa, incluso para Nina, Ben y Tails que se encontraban en sus respectivos cuartos. Todo estaba en silencio y el de máscara azul tragó saliva para luego abrir la puerta…

-Hola, disculpen, me he perdido y…

Falsa alarma. Al otro lado de la puerta no había una chica junto al psicópata asesino de Jeff, si no un hombre de unos cuarenta años bastante sudado y vestido de campo. En cuanto este se fijó a quién le hablaba soltó un gran grito.

-Em… ¿Búh? –dijo Jack, para luego "ver" como el hombre empezaba a correr muy deprisa.

-¿Por qué me da que esos no eran? –dijo Tails bajando volando por las escaleras.

Entonces Jack volvió a cerrar la puerta pero, en cuestión de segundos, el rasgado timbre volvió a sonar. El de máscara azul volvió a acercase a la puerta y a poner su mano en el pomo, la tensión creció de igual manera hasta que esta se abrió…

Un gran silencio fue lo que ocurrió en ese momento cuando Claire y Jeff tenían justo delante a Jack, Slender, Jane y Tails.

-Mm… ¿Hola? –dijo Jeff mientras su vergüenza crecía por momentos.

-Oh Jeff, has vuelto –contestó Slender intentando parecer sorprendido, entonces clavó sus mirada en la chica-. Hola, mi nombre es Slenderman.

-Yo… Yo soy Claire –esta le dio la mano al ente sin cara en forma de saludo.

De verdad quería morirse en ese momento, ¿irónico cierto? Después de agarrar la fría mano de Slender, Claire fue invitada a pasar. Parecía una completa reunión normal cuando le saludaba a Jane y a Jack dándole dos besos a cada uno. En verdad era patético y muy, pero que muy, embarazoso.

-Yo soy Jack.

-Y yo Jane.

-Encantada –Claire sacó una pequeña sonrisa.

-¡Hey, y yo qué!

Todos se giraron hacia el muñeco diabólico que volaba justo detrás de la castaña. Al principio Claire no sabía qué decir hasta que Tails le tendió su pequeña mano y ella se la agarró.

-Yo me llamo Tails, Tails Doll.

-Encantada Tails, yo soy Claire.

-¡Bien! –dijo Jeff desesperado-. Ya os conocéis todos, ¿podemos irnos ya?

-Jeffrey, supongo que sabes que Claire se quedará a comer –dijo Slender, usando el tono más tranquilo que podía en esos momentos-. ¿Verdad Claire?

Ella ya lo sabía pero quizás podría intentar escapar.

-Bueno yo… No hace falta, eh…

-Que sí, que sí –interrumpió Jane con una sonrisa, haciendo que Jeff la mirara con cara de odio-. Nos encantará comer con la novia de nuestro pequeño Jeff.

-Yo…

-¡Jane! –gritó con furia el nombrado.

-Jack, lleva a nuestra invitada a la cocina –interrumpió Slender antes de que los dos pelinegros empezaran una discusión-. Ahora vendrán los demás.

El de pelo marrón simplemente asintió para luego acompañar a Claire al comedor. Esta abrió la boca exageradamente al ver la gran mesa llena de comida espectacularmente preparada.

-Wow...

-¿Qué te parece? –dijo Jane, interrumpiendo en la escena-. No sabíamos lo que te gustaba así que preparamos un poco de todo.

-No deberíais haberos molestado… -siguió Claire, sin apartar la mirada de la deliciosa comida.

A Jane le estaba cayendo bien esa chica. No sabía ni por qué, ni como, ya que cualquier amigo o amiga que se echara Jeff era normal que a ella no le gustara, pero Claire tenía algo diferente, esa chica era… Simpática. Y por otra parte Claire se sentía avergonzada de haberle puesto tanta resistencia al venir a la mansión, en verdad eran todo lo diferente a lo que ella pensaba. Parecían una completa familia normal y amable.

-Siéntate aquí –indicó Jack una silla.

Claire obedeció y se sentó en la silla, al igual que Jack y Jane en otras. A los pocos minutos también apareció Jeff, que no dudó en sentarse al lado de la castaña.

-¿Qué tal? –le dijo al oído.

-Parecen simpáticos –contestó ella en el mismo lugar.

-Porque no los conoces…

-Oye.

Claire se giró ante esa voz y miró a su izquierda. Ahí estaba la pequeña Sally mirándola con una cara de pregunta, ella no pudo evitar sonreír tiernamente.

-Hola –dijo Claire.

-¿Eres la amiga de Jeff?

-Sí, eso parece –Claire se sintió rara al decir eso.

-Eres guapa –contestó Sally sin rodeos para luego irse a sentar a una silla.

-Oh… Muchas gracias.

-Sally… -bufó Jeff.

-¿Qué? –Sally se subió patosamente a la silla y después miró al pelinegro-. Si me parece guapa lo digo, no es nada malo.

Todos los del comedor, excepto Jeff, soltaron una pequeña carcajada. Minutos después apareció Ben por la puerta sin hacer caso al personal ya que iba metido de lleno en su consola.

-¡Vamos Ben! ¡Ya casi lo consigues, rápido, solo te queda 2% de batería! ¡Corre! –decía sin despegar la mirada de la pantalla.

Sin hacer más y seguido por la mirada de todos, se sentó en su respectiva silla que consistía en la que estaba al lado de Claire. Ben empezó a golpear los botones con presión y dificultad hasta que, de repente, la consola se apagó y el rubio soltó el quejido más grande y horrible de su historia.

-¡NOOOOOOOO! ¡NO ME HAGAS ESTO! –le decía a la pantalla-. ¡NO AHORA!

-Mm… ¿Me dejas ver?

Claire, sin esperar respuesta del rubio, le cogió la consola, gesto que desconcertó a todos, sobre todo a Ben. La chica empezó a tocar unos cuantos botones y, al momento, se la devolvió al chico con la batería al 100% y justo en el momento de la partida en el que se había parado.

-¿Cómo has…? –Ben no cabía en su asombro.

-Tengo mis trucos –dijo sonriente Claire.

Ben la miró de arriba abajo para luego poner una sonrisa, gesto extraño en él.

-Me caes bien, amiga de Jeff –contestó Ben, volviendo a clavar su mirada en el juego.

-Me llamo Claire, y gracias.

-Yo soy Ben.

Jeff miró a Claire y esta, cuando también lo miró, le sonrió. El pelinegro correspondió, ¿cómo podía ella ser así…? Estaba descubriendo cosas de esa chica y no eran desagradables, por decirlo así. Al momento entró la última que quedaba, Nina, con un semblante serio y sin decir nada, algo que era muy extraño, pero se notaba su cabreo a distancia. Se sentó en su respectiva silla, al lado de Jack, haciéndola rechinar y sin cambiar su cara de cabreo.

-¿No vas a decir nada a nuestra invitada? –la preguntó Jane con cierto retintín en sus palabras.

Nina solo bufó para luego mirar a Claire de arriba abajo. Esta no dijo nada, y mucho menos sonrió.

-Hola –dijo seca.

-Hola… Yo… Yo soy Claire.

-Yo Nina, y no me importa más de tu vida.

Esa contestación hizo que Claire callara por completo y cabreó en cierta manera a Jeff.

-¡Nina!

-¿Acaso dije algo malo?

Antes de que el pelinegro pudiera continuar, Slender entró en el comedor notablemente alegre y con su genial delantal rosa de "Besa al cocinero", algo que le hizo sacar una sonrisa a Claire y cuando Jeff se dio cuenta no pudo evitar ruborizarse.

-¡Slender! –gritó Jeff.

-¿Qué…?

-Slendy… -Sally empezó a reír-. Creo que a Jeff le avergüenza tu delantal.

Slender miró a lo que se refería su pequeña para luego soltar una pequeña carcajada y acercarse a Jeff.

-¿Qué pasa Jeff? –Slender empezó a hacer divertidos movimientos-. ¿No quieres besar al cocinero?

-¡Puaj, no! –se quejó Jeff, apartando al ente sin cara de un empujón.

Todos empezaron a soltar una gran carcajada, incluso la cabreada Nina. Jeff miró como Claire se reía y no pudo evitar sacar una pequeña sonrisa, pero después miró a Slender, como todos los de la sala.

-Bien, chicos y chicas, supongo que es hora de comer –dijo Slender sentándose en la silla.

Y, en cuanto el ente si cara tocó la silla, todos se pusieron a devorar sus platos, excepto Jeff que se volvió a acercar a la oreja de la chica.

-¿Y qué te parecen?

-Absolutamente fantásticos, no sé por qué me retuve tanto, son geniales –dijo ella en la oreja del chico.

-Oh muñeca, te queda mucho por ver… -dijo él sonriente y haciendo que ella también sonriera.

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¡Hola!

Mil perdones por el retraso. La verdad es que entre unas cosas y otras... Pues se me olvidó actualizar esta historia, lo siento jejé. Aún así, ¡aquí la tenéis, recién sacada del horno! Y muchas gracias por los reviews a JessyListt98 y .756 por sus reviews, y a todos en general, por seguir la historia... ¡Me animáis muchísimo!

¡Un saludo! :D