Chicoooos, aquí esta el capitulo 26 (: Espero que les guste (: Bueno, tengo poco tiempo para disfrutar de mi compu, ya que empezaran clases, pero yo faltare 2 semanas, asi que las disfrutare al máximo hahah (: bueno les dejo con el cap. (:

Nota: Icarly y sus personajes no son de mi propiedad.

Advertencia: Capítulo fuerte, Léanlo Bajo su Responsabilidad.


WOW


~Sam POV~

Camino a casa nos detuvimos para conseguir un poco de helado, dulce helado en esta ocasión. Empezó a llover y cerramos las ventanas, encendimos la calefacción y la radio. Conecté el Perapod de Freddie al estéreo. Elegí la lista de las 25 canciones principales para que sonara mientras él conducía. La primera canción fue John Mayer con Your Body Is a Wonderland. Cuando la canción empezó él se sonrojó, supongo que había estado penando en mí desde ese "pequeño momento" en mi habitación.

Todo el tiempo nos mantuvimos hablando sobre nuestra maravillosa tarde, todo fue perfecto y no podíamos callarnos acerca de eso. Nos reímos del chico que tiró toda la salsa de barbacoa sobre él, reímos de cosas locas al azar que pasaron, y reímos de la gente extraña en la calle. Nosotros sólo reímos mucho. La única vez que nos divertimos mucho juntos fue cuando hacíamos la cosa de "Despertando a Spencer". Me siento más cómoda con el Nub cada día.

Eso solía asustarme como el infierno, aún lo hace algunas veces, pero no como solía hacerlo. Todo sobre ese pequeño nerd cobarde solía irritarme. No podía explicar por qué, pero todo lo que hacía antes me molestaba. Poco a poco ese sentimiento de irritación fue suprimido, y empecé a notar cada sonrisa, cada ceja levantada y cada vez que rodaba los ojos, de repente tuve miedo. Miedo por los sentimientos que estaba teniendo. Miedo por la debilidad dentro de mi pecho. Miedo por las estúpidas mariposas se agitaban cada vez que él se acercaba. Llegué al punto dónde no podía ocultarlo más, no estaba desesperada por qué el supiera, por demostrarle a el Dweeb cómo me sentía, de besarlo en un ataque sorpresa en el encierro. Bueno… las cosas salieron bien y ahora estamos aquí, así que no me arrepiento, no, ¡Ni un poco!

Freddie giró en la esquina y yo vislumbré un pequeño parque a tres cuadras de mi casa. Recordé que tenía que agradecerle a Freddie propiamente por la asombrosa tarde que me dio, así que tuve una idea.

-¡Ahí!- Grité.

-¿Qué rayos?- él brincó en su asiento e hizo una mueca.

-Gira ahí- apunté.

-¿Para qué?- él redujo la velocidad.

-¡Sólo haz lo que te digo Benson!- Grité en su oreja.

-¡Bien!- Giró en dirección al parque.

-Bien… ¿Ves ese camino un poco más allá? - Apunté el camino entre los árboles.

-Sí- Respondió.

-Bien… dirígete ahí- Le dije.

-Sam… luce un poco… Desierto-

-Lo sé, sólo haz lo que digo-

-Está bien- él entró en el camino entre los árboles.

Detrás del parque había un estacionamiento abandonado que las parejas usaban para "la hora feliz". Sabía eso por qué mi mamá me lo dijo y porque solía venir aquí para quemar las muñecas de Melanie.

-Luce como… un estacionamiento- ¡No me jodas Benson!

-¡No Jodas!- Reí entre dientes

-Está bien ¿Por qué estamos aquí?- él se giró a mirarme.

-Porque quiero agradecerte apropiadamente por esta increíble tarde que pasamos juntos idiota- vi la mirada sospechosa en sus ojos antes de ser reemplazada por entusiasmo.

-Oh… ¿con que eso? - Me sonrió.

-Eso Benson… ahora ven aquí- Agarré su cuello y lo besé alegremente en los labios.

Él me devolvió el beso poniendo sus manos, respectivamente, en mis rodillas. Ok Benson, si quisiera ser respetada ¡no te habría arrastrado a un estacionamiento abandonado en medio del bosque! Quité sus manos de mis rodillas y las puse en mis muslos haciéndole soltar un gemido suave. Jadeó cuando mi legua acarició la suya y empecé a correr mis dedos a través de su cabello. Recuerdo la promesa que le hice en la tienda del sushi y lo alejé. Freddie era demasiado caballero como para recordármelo, pero yo no lo olvidé.

-¿Qué? ¿Hice algo mal?- preguntó dándome una Mirada asustada.

-No… ¿Recuerdas la promesa que te hice…?- Empecé a explicarle pero él me cortó con un susurro lento.

-Si-

John Mayer Fue silenciado y remplazado por Maroon 5 con "Secret"

-Lo recuerdo- Freddie acarició lentamente mi hombro trazando sobre mi camisa.

-Bueno… ahora es el momento Benson… ¡Diviértete!- Dije arqueando mi espalda y presionando mi pecho hacia él.

-Eres perfecta. ¿Lo sabías?- la honestidad en sus palabras me hizo sentir especial, como nunca antes me sentí.

-Sí, ahora continúa-

Cerré mis ojos esperándolo. Estaba esperando casi desesperadamente sentir sus manos en mí. Freddie acarició mi cara, mis mejillas, mis ojos, mi frente, mi nariz y mi boca antes de deslizar sus manos hacia mi pecho. El Cabeza de idiota agarró mi seno firmemente apretando y me encantó la sensación que despertó en mí. Continuó tocando, acariciando, apretando, pero no era suficiente para mí, necesitaba sus manos en contacto con mi piel.

-No es suficiente- Murmuré alejando sus manos.

-¿Qué?-

-Esto… necesito más- Me quité mi camisa y escuché que el jadeó.

-Sam… Que… estás…- él estaba casi babeando sobre mi sujetador.

-¡cierra la boca Benson!- lo besé de nuevo, esta vez me moví de mi asiendo hacia su regazo.

Lo monté y puse sus manos de nuevo en mis pechos. Freddie tenía las bolas para deslizar un dedo dentro de mi sujetador, casi tocando mi pezón. Si casi no hubiera muerto por el contacto, me hubiera gustado abofetearlo en la cara. Esta situación no era justa, yo era la única sin camisa y expuesta mientras que él estaba completamente vestido. No es divertido. Tiré del cuello de su camisa, levantándola, tratando de deshacerme de ella. Él me ayudo a quitársela, rompiendo el beso. Freddie se quedó mirándome, mi estómago, mis pechos, mis hombros, mi pelo, mi rostro, y empecé a sentir se me ponía la piel de gallina. Trazó el pulgar a través del hueco de mi hombro y clavícula.

-Eres perfecta- Susurró antes de besar mi hombro- Hermosa- Besó mi clavícula- Sexy- besó mi cuello- Ardiente- Besó mi oreja.

-¡Maldición Benson!- Gemí.

Freddie Lamió mi oreja y agarró un puñado de mi pelo pasando los dedos entre mis rizos. Con su otra mano se mantuvo masajeando mi otro pecho.

-Amo tu cabello- Dijo antes de besarme detrás de la oreja, ese lugar era extremadamente sensible- Amo tus ojos- Besó mis cejas- Y tu nariz- Besó la punta de mi nariz- Y tu boca- Me besó en los labios presionando su lengua dentro.

Moví mis caderas contra las suyas y él jadeó con fuerza. Las manos de Freddie dejaron mi cabello y pecho para agarrar mis caderas tratando de detener el movimiento. Tomó una respiración profunda antes de cerras sus ojos.

-No- dijo.

-¿Por qué?- Me incline para besar su barbilla.

-Porque… si tu hace eso… yo…-

-¿Tendrás una erección?- Reí contra su cuello.

-Si- Confesó culpable.

-¿Y eso es malo por qué…? - Lamí la línea de su mandíbula.

Me miró con los ojos abiertos como platos levantando sus cejas sugestivamente. I want you de Kings of Leon's empezó a sonar. ¡Hombre! ¡Él había estado pensando en mí!

-Puckett… no me provoques… estamos solos aquí - él estaba sonriendo ahora.

-Lo sé… ¿Por qué crees que te arrastré aquí Benson?- Susurré en su oreja.

Escuché que él rió antes de agarrarme el trasero y lanzarme al asiento del copiloto.

-¿Qué?- Grité.

-Asiento trasero. Ahora- Él brincó al asiento trasero tan rápido que cuando parpadee ya me estaba jalando con él.


~Freddie POV~

Agarré su mano jalándola conmigo al asiento trasero. Tiré las bolsas al suelo de mi auto, para hacer más espacio para nosotros. Ya no podía controlar mis hormonas, la quería tanto. Sam cayó sobre mí, y yo la cambié, así que ahora ella estaba debajo de mí. La miré por un largo rato. No podía creer lo Hermosa que era, cuan perfecta, cuan asombrosa. La pubertad había sido buena con ella, la llenó muy bien. Dios… más que bien… ¡Ella era jodidamente ardiente!

-Maldición Benson… ¿Qué estás esperando? - Agarró la parte posterior de mi cuello y chocó sus labios con los míos.

Con fuerza metió su lengua dentro de mi boca y yo le agarré los muslos. Mis manos se deslizaron inconscientemente por su trasero. El primer pensamiento que cruzó mi mente fue Santo Dios ella va a matarme, pero no lo hizo, en su lugar dejó escapar un gemido fuerte. Tomé eso como buena señal. Enrolló su lengua con la mía. ¡Maldición esta chica! Podía sentir que mi erección se robaba la mayoría de la sangre de mi cuerpo, era una roca dura ahora. Luchaba con la urgente necesidad de mover mis caderas contra las de ella, la alejé y besé su cuello. Su piel era suave y cálida, era cómo una tortura para mí. Sam, por su parte, estaba arañando mi espalda, con energías renovadas, levantando las caderas, tratando de moverlas contra las mías. Si ella lo hacía, se enteraría de que yo ya estaba palpitante. Deslicé mi mano hacia su estómago, sus costillas y finamente su pecho. ¡Joder! Ella era tan cálida y suave, eso me estaba volviendo loco.

-¡Maldición Freddie!- La paciencia de Sam acabó y envolvió sus piernas alrededor de mí cintura atrayéndome más cerca.

Cuando nuestras caderas se encontraron, dejamos salir un alto y sexy gemido. Ella estaba definitivamente sintiéndome ahora. Yo estaba perdido en una sorprendente felicidad y casi no escuché cuando Closer de Nine Inch Nails empezó a sonar en las bocinas de mi auto.

-Dios ¡Dios Freddie!- Sam Gritó retorciéndose debajo de mí.

Pantalones. La única cosa que nos mantenía apartados era esa estúpida pieza de ropa y algo de ropa interior. Mi cerebro empezó a imaginar miles de escenarios donde me gustaría arrancarle los pantalones mientras ella gemía mi nombre. Soy un pervertido… lo sé… pero esta chica me está volviendo loco, con cada beso, cada toque, cada gemido, es casi imposible no quererla, no, Es imposible. Ella apretó el agarre de sus piernas aplastando mi erección contra ella. ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!.

-¡Dulce niño Jesús!- Está bien… eso fue ridículo, pero no pude evitarlo, casi me vengo en mis pantalones.

- ¡Wow Benson! ¡Esto sí que es hablar sucio!- Se burló ella de mí.

-Oh… Te estás burlando de mí Puckett…- La alejé haciéndola gemir en descontento- Tendrás que pagar por tu burla- Deslicé mi mano bajo su estómago y toqué su sexo caliente. Estaba yendo por un camino peligroso, pero yo no tenía la culpa, mi "amigo" estaba hablando por mí. Apreté el agarre y ella gimió más fuerte.

-Oh… por… oh…- Ella gimió otras cosas que no pude entender mientras continuaba frotando sobre sus pantalones.

Sam agarró un puñado de mi pelo y me besó urgentemente. Nuestras lenguas se tocaron, lucharon por el dominio, enredándose una con la otra, me mordió, la mordí, y de repente el deseo de contacto que tenía se apoderó de mí y sustituí mi mano con mi erección. Estaba tan cerca.

-No… te detengas- Me pidió.

-No lo haré… no puedo- Empecé a mover mis caderas contra las de ella furiosamente.

-Oh… ¡Ah Benson, tú cinturón!- Se quejó de dolor cuando mi cinturón arañó su estómago bajo.

-Lo siento- Me alejé rápidamente sentándome entre sus piernas.

-¿Qué parte de no te detengas no entendiste?- Ella usó sus codos para sostener su peso cuando levantó su cuerpo para mirarme molesta.

-Pero tu dijiste…- apunté la línea roja que mi cinturón dejó en su piel.

-Sé lo que dije… y también sé cómo resolver este… pequeño asunto- Se arrastró sobre mí y me montó de nuevo.

-¿Qué estás…?- Obtuve mi respuesta cuando ella desabrochó mi cinturón y abrió mis pantalones- Sam… ni siquiera tenemos…-

-Shh…- ella me besó, y luego se alejó recostándose en el asiento- Ven aquí Dweeb- Abrió sus brazos para que me una a ella.

Hice lo que me pidió, ya estaba fuera de mi mente y mis sentidos no estaban trabajando bien. Sam usó sus pies para jalar mi pantalón hacia debajo de mis rodillas, pensé que iba a explotar, ella era demasiado flexible… Dulce señor… ¡Ayúdame!

-No es justo, soy el único en esta posición- Apunté mis bóxer.

-Bonita tienda Benson- ella desabotonó sus pantalones deslizándolos un poco hacia abajo.

Tratamos de recuperar nuestra posición pero sus pantalones se mantenían en el camino. Ella no podía abrir sus piernas y yo no podía acostarme entre ellas, porque sus pantalones eran tan apretados. Ya había perdido mi mente cuando algún instinto de hombre cavernícola se apoderó de mí. Me senté y le agarré los tobillos.

-¡A la mierda!- tiré de sus pantalones quitándolo con todo y tenis.

-¡Dios! ... ¡Mierda!- Ella jadeó, agarrándose del asiento y arqueando su espalda.

Estaba entre sus piernas sintiendo su calor, que casi me vengo ahí. Ella gritó y me mordió el hombro. No nos movió por unos segundos, yo tratando de no explotar y ella tratando de respirar. Mis sentidos me dejaron cuando Canción de Sam empezó a sonar. Después de haber tocado su piel por primera vez, un solo pensamiento vino a mi cabeza: ¡Suave! Y ahora, Smooth de Santana y Rob Thomas se convirtió en la canción de Sam. Sintiéndome listo, asomé mi cabeza a su escote y comencé a lamer su suave piel. Balanceó sus caderas contra las mías y gemí entre sus pechos. Empecé a responder copiando sus acciones, moviendo mis caderas contra las de ella. Después de unos segundos nuestros movimientos empezaron a ser frenéticos, urgentes y rápidos. Las ventanas estaban borrosas y mi coche estaba oscilando, es la cosa más sexy que hemos hecho.

Mi mano se deslizó a través de su perfecta espalda arqueando y le agarré el trasero. Mi otra mano se apoderó de su pecho, apretando y masajeando. Yo estaba casi ahí, casi a punto de estallar, y sabía que ella también. Sam se retorcía debajo de mí, su respiración era pesada y gemía fuerte. Sus gemidos asustaron a los pájaros, y tal vez a algunos búhos. Empezamos a sudar, y para hacer las cosas más calientes, podía sentir su núcleo húmedo contra la tela de sus bóxer. Mi deseo hacía que quiera pedirle que quite ese pequeño trozo de ropa, pero la parte racional de mi cerebro que aún funcionaba correctamente me dijo que no era buena idea. Quería tocarla ahí, sin barreras, pero no podía, era muy pronto… Tenemos que esperar, sólo un poco más. Pero yo quería sentir el contacto de su calor con mis manos, mis dedos, quería sentir lo mojada que estaba, quería sentir que sus paredes se ajustaban a mi alrededor, alrededor de mis dedos, alrededor de mi virilidad. Moría de ganas de tenerla, cada parte de mi cuerpo quería que simplemente deslizara mi mano dentro de su bóxer y la tocará allí, sólo una vez. Sólo quería sentir lo que le estaba causando, pero aún era demasiado pronto. Solo tienes que esperar un poco más, me dije, sólo un poco más. Metí la cabeza en el hueco de su cuello para lamer la piel.

-Umh… ¡Oh dios!- Ella jaló mi cabello con la suficiente fuerza para levantar mi cabeza.

-Dios no tiene nada que ver en esto Puckett- Gemí contra su boca antes de besarla.

-Yo… Yo…- Ella dejó escapar un sonido agudo y me abrazó con fuerza.

- ¡Ugh!- Gruñí sintiendo el violento espasmo de su cuerpo debajo de mí.

Llegó a la cima y me arrastró con ella. Pude sentir mi propia liberación llenar mis bóxer. Mi cuerpo se tensó antes de caer sobre ella. No quería aplastarla, pero no podía moverme, estaba demasiado cansado, demasiado atónito y demasiado débil cómo para moverme.

-Wow Benson- Ella besó la parte superior de mi cabeza y me acarició el cabello.

-Wow Puckett- Me las arreglé para darle una sonrisa perezosa.

Nos abrazamos el uno al otro hasta que nuestros cuerpos recuperaron la fuerza que necesitábamos para vestirnos e irnos. Conduje hasta la casa de Sam y estacioné enfrente. La besé con urgencia una vez más antes de dejar que se alejara.

-Desearía que no tuvieras que irte- Le confesé.

-También yo Señor muy Nub… ¿Nos vemos mañana?- Ella frotó su nariz con la mía dándome un beso esquimal.

-Nos vemos mañana- La besé una vez más antes de verla marchar.

La tarde entera fue abrumadora. Estaba muy cerca de hacerle la gran pregunta, ya me podía imaginar cómo lo haría, así, finalmente, todos podrían saber que ella es mía. Mientras conducía a casa seguía recordando los eventos de hoy. Nuestro "pequeño momento" en mi auto nunca salió de mis pensamientos, pero lo que más me sorprendió fue el beso esquimal que me dio antes de irse. ¿Algo tan dulce viniendo de Sam? Debí haber hecho algo muy bien para merecerlo. Volví a casa escuchando la canción de Sam, y cantando.