Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
A mi Miss Swan tata favorita, a mi hija Kath porque adora salir en el disclaimer, a mi tatita Vero porque es un cielo, a mi princesita Gen porque es una hermana más para mí, a Alex porque adora mis tonterías, a Bego porque me da lecciones de historia, a mi cachifo favorito y sus besos en la comisura y a Natalia porque es la mejor.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor, Carne fresca, Mi pequeña Emma, en carrera y a esthefybautista.
CAPÍTULO 3 MI VIDA ES MÍA
Zelena permaneció en silencio unos instantes, quizás rememorando ese pasado lejano, arrepentida de sus acciones, o quizás simplemente recordando a aquella revoltosa hermana pequeña a la que perdió, mientras Gen respetaba su silencio, el cuadernillo de notas sobre la mesa, emborronado por los matices del inicio de esa historia que debía desenredar. Un suspiro cansado escapó de los labios de la anciana, mientras cerraba los ojos con una tímida sonrisa en el rostro, sus recuerdos le hacían compañía y recordar a Regina era gratificante para su alma.
Gen ojeó el reloj, pronto iban a dar las ocho y no tenía mucho tiempo, quizás debía volver al día siguiente y dejar que la anciana señora Espinoza descansara.
-Podemos dejarlo aquí si lo desea… No quisiera importunarla
-"No terminé de contarle la historia…"
-¿Entonces Regina viajó a Sevilla?
-"De ninguna manera, ese habría sido el final y no el principio…"
Madrid, 1934
Había caído la noche, la discusión entre Regina y sus padres se había alargado hasta la hora de la cena, la joven morena se negaba en rotundo a casarse, a marcharse a Sevilla, no comprendía por qué sus padres pretendían obligarla y miraba a Zelena con odio enfermizo por haber descubierto su secreto de esa manera, obligándola a separarse de su amada.
Finalmente, Henry zanjó el tema con una amenaza, no le gustaba llegar a esos extremos pero la reputación de su apellido y la vida de su hija le importaban demasiado como para dejar que esta vez Regina se saliera con la suya. O se marchaba a Sevilla o pasaría el resto de sus días recluida en un convento. En ese instante Regina guardó el silencio, conocía a su padre y sabía que estaba hablando completamente en serio, era inútil discutir.
La joven no era tonta, jamás lo fue, desde el primer beso robado con una mujer supo que para el resto del mundo no estaban haciendo lo correcto, que las mujeres no se enamoran entre sí, su lugar en el mundo es junto a un hombre, dando a luz a sus hijos, el amor solo estaba hecho para leerlo en los libros, no para disfrutarlo en la vida real, mas era su vida y nadie iba a decidir por ella, ni siquiera su padre.
Durante la cena permaneció en silencio, hecho que para Cora y Henry significó su sumisión a sus deseos por lo que suspiraron aliviados. No le pasó desapercibido el detalle de que Myriam no estaba sirviendo como de costumbre, esperaba que no la hubiesen echado aun, no sin por lo menos despedirse… Sabía que su padre jamás haría algo así y menos su madre, habían sido duros con ella pero no tratarían a la joven sirvienta como basura, no estaba en su carácter, seguramente le habrían prohibido acercarse a ella y Myriam, siempre obediente, hizo caso a las órdenes de sus señores.
Cuando por fin se retiraron, esperó impaciente a la madrugada, la casa entera estaba en calma, ni un solo sonido que no fuese el de la brisa o la naturaleza podía distinguirse, ni siquiera sus leves pasos, de puntillas en el suelo. No se atrevió a coger luz, iba a tientas agradeciendo que conocía cada palmo de ese lugar, la disposición de cada mueble o cuadro, por lo que llegó a los aposentos de los sirvientes como si hubiese andado por esos pasillos a medio día.
La pequeña habitación de Myriam estaba en penumbra, entro sigilosa, tanto que la joven no se dio cuenta de que había alguien más en la estancia con ella. Acostumbrada a la oscuridad, los ojos de Regina se posaron sobre la figura que yacía en el lecho, sabía que no dormía pues podía escuchar los leves sollozos de esta, seguramente desolada al conocer el destino de su señora y el suyo propio.
Con cuidado, sigilosa como una sombra, se acercó a ella posando suavemente su mano a modo de mordaza para que la joven no gritara. Sus ojos verdes, asustados y con restos de su pena, se posaron en ella reconociéndola, dibujando en su cara el asombro y la alegría, por lo menos podía despedirse de su amada antes de que esta se marchara, antes de tener que dejar la casa que la vio nacer y empezar a servir para otra familia.
-"No grites, pueden descubrirnos…"
-Regina… Me alegro mucho de verte pero ¿Qué demonios haces aquí? Estamos en un lío y si te descubren será mucho peor
-"No lo harán, cuando lo hagan será tarde porque ni tú ni yo estaremos aquí… cogí lo indispensable, haz lo mismo porque nos marchamos"
-Gina… Quizás… Quizás ellos tienen razón, no llegaremos a ninguna parte, nos atraparán, tú caerás en desgracia y yo… a saber qué será de mí
-"No nos atraparán y si lo hacen diré que te obligué a venir conmigo… Myriam no voy a casarme, no voy a irme a Sevilla ni voy a vivir un solo día separada de ti… ven conmigo"
-¿A dónde vamos?
-"Aun no lo sé… pero date prisa necesitamos aprovechar la madrugada, el tiempo es oro"
Myriam clavó su mirada en Regina, su amada escondida entre las sombras, casi podía vislumbrar sus ojos oscuros brillando, su sonrisa cristalina, sus manos impacientes. Suspiró pues sabía que jamás podría decirle que no, que si Regina deseaba ir andando al fin del mundo ella la seguiría, con la morena todo era fácil, jamás la miraba como si fuese superior, con ella sentía que tenía un hogar, debía intentarlo.
Se levantó con prisa, vistiéndose en silencio y cogiendo sus escasas pertenencias, saliendo ambas de la mano tan sigilosas como pudieron, acostumbradas como estaban a escabullirse sin ser vistas para amarse lejos de esas cuatro paredes.
Cerca de la cocina, donde pensaban usar la puerta de servicio para marcharse, una luz las deslumbró dibujando en sus rasgos la alerta y el pánico. Habían sido descubiertas, mas cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, Regina vio ante ella a su hermana, Zelena la miraba con pánico y sus ojos rápidamente se cubrieron de tristeza al descubrir las intenciones de su hermana pequeña.
-"Zel, aparta, no me hagas pegarte porque lo haré"
-Gina, no compliques más las cosas, por favor, haz caso a padre
-"No, es mi vida, mía y yo decido cómo vivirla… No me van a separar de ella, no voy a casarme con ese Sevillano, eso es lo que quiere padre por el bien de su apellido, a mi no me importa ni mi nombre ni mi apellido, quiero ser feliz y lo seré, con Myriam, ahora apártate… No te perdono lo que hiciste, por tú culpa estamos en esta situación"
-Solo estaba preocupada Gina… ¿Sabes lo que hacen con las mujeres como tú?
-"Lo sé, pero a mí no me atraparán así que no tengo por qué preocuparme"
-¿A dónde vas a ir? Sin transporte, sin dinero, antes de que amanezca te habrán cogido y será mucho peor
-"No me importa, si me atrapan que sea luchando por ser feliz, lo prefiero mil veces a quedarme y aceptar lo impuesto"
-Regina, escúchame. A las seis saldrá un camión directo a Barcelona transportando gallinas y conozco al conductor, déjame que te ayude al menos a salir de Madrid, después estarás sola…
-"¿Harías eso por mi?"
-Yo solo quiero que seas feliz, si hablé con padre es porque creí que era lo correcto… Te preguntaría si te molesta viajar entre pollos pero ya sé que no, naciste con la aventura en las venas
Zelena le sonrió y ella le devolvió la sonrisa, al fin y al cabo eran hermanas y siempre se habían ayudado, Zelena siempre había cubierto sus espaldas en sus travesuras y estaba dispuesta a hacerlo, por última vez.
Eran casi las cinco por lo que, con prisa, Zelena las condujo al otro extremo del caserío, donde Walsh, el conductor del camión a quien Regina recordaba como un tipo serio y bonachón, ya estaba terminando de cargar las cajas con las gallinas, dispuesto a partir cuanto antes para venderlas y volver a rendir cuentas a su señor.
Asombrado al ver a Zelena tan temprano y seguida de Regina, escuchó atento la petición de la joven pelirroja, esta siempre le había parecido sensata y buena persona, por lo que, aunque le pareció extraño tener que sacar a Regina y a una sirvienta de la ciudad a escondidas, decidió ayudarlas, haciéndole prometer a Zelena que si Henry se enteraba no le involucraría en el asunto, no podía perder su trabajo.
Myriam subió al vehículo con los ojos brillantes, esperando una nueva aventura mientras su amada morena abrazaba a su hermana pues sabía, en el fondo de su ser, que no volvería a verla nunca más.
Zelena vio partir el camión rumbo a Barcelona sabiendo que ese había sido el último adiós de su hermana pequeña…
Madrid, 2002
La anciana Espinoza terminó de hablar, con elegancia tomó un pañuelo y enjugó las lágrimas que amenazaban con caer por sus mejillas, sesenta y ocho años habían pasado y no había dejado de pensar en su hermana pequeña ni un solo día, en si fue feliz, si alcanzó lo que deseaba en la vida, si su huida sirvió, si valió la pena…
Hacía un buen rato que la hora de visitas había finalizado, mas ahí estaban, dos mujeres de distinta generación compartiendo su tiempo, recordando y recogiendo los datos de una historia que empezada a tomar cuerpo…
-¿No volvió a tener noticias de Regina?
-"Mi padre enloqueció, no por la deshonra de su apellido al no poder cumplir su compromiso con aquel hombre sevillano, sino porque su pequeña había desaparecido, se había esfumado… Para evitar un escándalo y que el duque retirara sus negocios con mi familia, tomé el lugar de mi hermana y me casé con él, no fue una mala decisión, Robin siempre me trató como a una reina y fui feliz… pero esa no era vida para Regina"
-Desapareció sin más…
"En 1935, antes de que empezara la Guerra que asoló España, mi padre contrató a un investigador, el encontró a Regina en Francia, al parecer tenía una floristería y se había prometido con un hombre, un militar alemán que residía en París, se llamaba Daniel Müller. No comprendí por qué mi hermana había montado todo ese escándalo y había huido defendiendo su amor para que terminara casándose con un hombre, pero para mis padres eso era una señal, su hija había madurado así que la dejaron tranquila y no volvieron a mencionar el asunto, tras la guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, mi hermana desapareció de la faz de la tierra, creo que falleció durante el conflicto, en algún lugar de Europa…"
-¿Llegó a casarse?
-"Nadie lo sabe, cuando terminó la guerra busqué a Daniel pero solo descubrí que antes del conflicto sufrió un atentado y no podía mover las piernas, de Regina nunca volvimos a saber nada… Quizás ese hombre siga vivo y pueda continuar con esta historia"
Tras agradecerle enormemente su colaboración y prometerle que en cuanto terminase la historia se la haría llegar para que supiera el destino de su hermana, Gen se marchó agotada, había sido un día muy largo e intenso, las incógnitas bailaban en su cabeza intentando entender a Regina, había dejado atrás toda su vida por amor y solo un año después se prometía a un hombre, no tenía sentido.
Cansada de dar vueltas en la cama, investigó con ahínco por internet a ese hombre, Daniel Müller, descubriendo que estaba vivo, en Berlin, en una residencia militar. Ya sabía cuál iba a ser su próxima parada en ese viaje, siguiendo esa historia tan extraña, siguiendo los pasos de una mujer que ya la había fascinado por completo.
